Capítulo 1.- El comienzo, el viaje en el que te conocí.

Kagome Higurashi, joven de 22 años, piel clara, delgada, 1.65 de estatura, ojos color chocolate y cabellos rebelde color azabache; estudiante en la carrera de economía en la universidad Nacional de Yokohama donde vive actualmente junto a su hermana Kikyo una joven muy parecida a ella físicamente, con algunas ligeras diferencias en temperamentos además de que Kikyo es la mayor con 27 años de edad, trabaja como asistente médico en Akizuki Clinic especializada en enfermedades reumáticas, ella se había vuelto la tutora y responsable de Kagome ya que únicamente se tenían a ellas mismas pues debido a un accidente automovilístico perdieron a sus padres.

Cursando actualmente el penúltimo grado en la facultad de economía de la Universidad Nacional de Yokohama, Kagome se preparaba para asistir a un viaje de práctica a una de las oficinas más importantes en Tokio, las prisas y los nervios por el repentino suceso la tenían corriendo por toda su habitación, mientras tecleaba un mensaje de texto para su amigo de la infancia y de carrera Inuyasha con quien compartía muchas cosas en común entre ellas el gusto por el pan de melón y el amor hacia los conejos. Inuyasha joven apuesto pero tímido de cabellos plata y ojos color ámbar vivía solo en un apartamento que alquilaba con el dinero que su padre le enviaba del extranjero, no había conocido a su madre pues esta falleció el día que él nació.

Texto

~ Inuyasha ¿Estás listo para esta nueva aventura? ¡Te veré en la estación!

Texto Entrante

~ Te veré ahí.

...

–¡Kikyo! –Gritó Kagome bajando a toda prisa desde las escaleras. –Ya tengo que irme.

–Aun no has desayunado, Ahome. –Kikyo observó aparecer a su hermana por las escaleras desde la cocina, donde ella estaba sirviendo tortillas de huevo con pan tostado y zumo de frutas.

–Lo siento se me hace tarde, pero tomare este- decía al tiempo que cogía una rebanada de pan tostado-, te veré más tarde, tengo que correr a la estación de otro modo el tren me dejará.

–Anda con cuidado Ahome y no olvides llamarme cuando estés ahí, Inuyasha irá contigo, ¿cierto?

–Lo prometo y sí, él debe estar esperándome en la estación.

Kagome salió a toda prisa de su casa para llegar a la estación donde tomarían el metro a Tokio, no dejaba de observar su reloj mientras se dirigía a su destino pues sentía que estaba sobre tiempo, además era muy extraño que Inuyasha aún no le hubiera llamado para recriminarla por su falta de puntualidad. Después de un largo camino o al menos así fue como se sintió Kagome llegó a la estación del tren, pero no vio por ningún lado a Inuyasha y al ver por vigésima vez su reloj desde que salió de casa decidió marcar a su amigo quien no se dignó a tomar la llamada.

Texto Entrante

~ Perdón Kagome, surgió algo no pude tomar la llamada, no podré ir al viaje. Discúlpame

Kagome tuvo que leer tres veces el texto porque no entendía porque repentinamente le había dicho eso, ¿qué pudo haber sido tan urgente que no iría a la práctica? y peor aún la dejaba plantada.

Texto

~ ¿Por qué a última hora Inuyasha? No te perdonaré...

Luego de enviarle el último texto a su amigo apagó su móvil, no quería recibir llamadas o más mensajes de excusas, estaba molesta por que no le gustaba que su mejor amigo la dejara sola.

...

Después de casi una hora de viaje Kagome llegó a la estación central en Tokio y sin más preámbulo se dirigió hacia las oficinas donde realizarían la entrevista al empresario y economista más famoso de Tokio.

Mientras se dirigía al lugar Kagome observó que la forma de vida en Tokio era algo más acelerada y justo en ese momento solo pudo pensar en Inuyasha a quien por un momento extrañó, pero al siguiente pensó en cómo debía matarlo a su regreso ¿Cómo se había atrevido a dejarla sola en ese lugar?

Ya frente al edificio Kagome tomo aire suficiente para emprender su aventura, dirigiéndose a la entrada del edificio saludó al portero y luego de presentarse con la recepcionista esta le informó que debía tomar el elevador al último piso para presentarse ante el señor Takahashi quien ya la esperaba. Kagome con los nervios aún más alterados corrió hacia el elevador que estaba cerrando sus puertas, ella estiró la mano para tratar de detenerlo pero falló en su intento, se estaba resignando cuando vio aparecer una mano masculina que detuvo el cierre de las puertas, los ojos de Kagome viajaron hacia el rostro de su salvador pero en el acto quedo hipnotizada por esa peculiar mirada color ámbar que, a pesar de que le era familiar, había algo felino en ella que le causo un escalofrío haciendo que una corriente eléctrica corriera por su espalda.

–Buenos días señorita. –Dijo aquel extraño de mirada felina y voz aterciopelada.

–B.B...Buenos días. –Respondió Kagome apartando su mirada de golpe al sentirse nerviosa.

–¿A qué piso se dirige? –Cuestionó el hombre al tiempo que le ofrecía su mano para subir al elevador

–Último… –Indicó Kagome al tiempo que se recriminaba mentalmente por comportarse como una adolescente boba.

Durante el trayecto en el elevador Kagome se forzaba a respirar ya que sus nervios la estaban traicionando al doble, sin embargo, mientras ella se encontraba en ese estado aquel hombre no dejaba de observarla por el rabillo del ojo, no pudo evitar pensar en alguien a quien había conocido mucho tiempo atrás y ante aquel recuerdo una sonrisa de medio lado se dibujó en su rostro.

–Hemos llegado ¿Señorita?... –El hombre enmarcó la última frase para poder saber su nombre.

–¡eh! Kagome, soy Kagome Higurashi

–Un placer Kagome. –Respondió al tiempo que tomó la mano de la joven y se la llevo a los labios para estamparle un beso en el dorso, gesto que la hizo sonrojar.

Kagome se quedó callada observando al chico del elevador que en ningún momento dijo su nombre y solo le mostró una seductora sonrisa de medio lado, el estado de asombro en el que se encontraba no la dejó articular palabra y cuando por fin quiso preguntar la puerta del elevador se cerró dejando a una Kagome desilusionada.

–¿Señorita Higurashi? Es usted ¿Kagome Higurashi?

–Sí, sí...Soy yo.- Kagome se giró para encontrarse con una joven alta de cabello castaño y figura esbelta que dominaba los tacones de aguja a la perfección.

–¿Se encuentra bien? El señor Takahashi la espera.

–Ah sí, yo lo siento

–No se preocupe, pase por favor. –La joven indicó a Kagome con los ojos

–Hola señorita Higurashi, soy Bankotsu...Bankotsu Takahashi gerente comercial y economista en esta empresa. –Un joven apuesto de mirada obscura y sonrisa seductora se encontraba detrás del escritorio principal de aquel enorme rascacielos.

"En esta empresa solo contratan a chicos apuestos" pensó Kagome mientras se acercaba al escritorio para estrechar la mano que cortésmente le extendían.

–Un gusto señor Takahashi. –Saludo ella tímidamente.

Mientras el empresario respondía a las interrogantes de la chica, no perdía oportunidad para bromear y coquetearle de vez en cuando, lo que ocasionaba el sonrojo de ella.

–Gracias por el tiempo señor Takahashi. –Kagome se despidió con una reverencia ante el hombre de mirada coqueta, al terminar la entrevista que había preparado para ese momento.

–Fue todo un placer señorita Higurashi, me alegro que haya venido sola ya que pudimos entrar en confianza ¿no le parece? –Bankotsu le guiño el ojo a Kagome en complicidad ante el sonrojo de esta.

–G...Gracias, debo irme. –Kagome salió a toda prisa del lugar pues las palabras del hombre la tenían con el alma en un hilo y con el corazón a mil.

Saliendo de la oficina principal se despidió de la secretaria que amablemente la recibió y tras abordar el elevador e inspeccionar que la puerta estuviera completamente cerrada Kagome dejo salir todo el aire que llevaba contenido en los pulmones desde el encuentro con aquel tipo, por fin saldría de ese lugar y podría olvidar todo lo sucedido, pero a mitad de su camino en el elevador este se detuvo abriendo sus puertas y sin poder evitarlo nuevamente los pulmones de Kagome dejaron de funcionar cortándole la respiración.

–¿Que coincidencia? Nos volvemos a encontrar, Kagome. –El chico peli plateado se encontraba frente a Kagome sonriendo de medio lado haciendo que luciera aún más apuesto. Kagome no pudo responder, ella iba en silencio, cavilando en sus pensamientos pues ese chico sin duda ejercía una fuerza extraña sobre ella.

–Señorita usted no es de por aquí ¿verdad?

–C... ¿Cómo lo sabe? –Cuestionó Kagome con nerviosismo.

–Es muy fácil, Señoritas tan hermosas como usted no se ven todos los días, una carita como la suya nunca podría olvidarse. –Kagome estaba completamente sonrojada, ese chico estaba siendo demasiado atrevido, pero no parecía bromear, estaba muy serio, tenía una mirada muy diferente a la de Inuyasha, a pesar de que el color de sus ojos era idéntico, la mirada de Inuyasha era muy dulce y tierna y la de ese chico era fría, seria y atrayente.

–Gra...Gracias...

–No tienes nada que agradecer, únicamente digo la verdad, por cierto, hace un momento olvidé presentarme Kagome, yo soy Sesshomaru Taisho. –Por fin, ahora ya sabía cómo se llama ese hombre tan apuesto que la estaba haciendo babear.

–Mucho gusto Sesshomaru, yo ya me había presentado soy Kagome, Kagome Higurashi.

–Nuevamente un placer señorita Higurashi. –Sesshomaru tomó con delicadeza la mano de Kagome para dejar por segunda vez consecutiva un beso en su dorso.

Justo en ese momento, cuando el corazón de Kagome se encontraba más desbocado su móvil sonó haciéndola dar un ligero brinco, estaba algo molesta por la interrupción, apenas lo había encendido de nuevo y no paraban de entrar los mensajes; ya podía suponer de quien era, pero no iba a mostrar mala cara a pesar de no estar para nada contenta con su amigo.

Textos recibidos

. –Kagome ¿Por qué no has llamado? Comunícate conmigo en cuanto te desocupes. –Kikyo

. –Kagome, Inuyasha tampoco me responde ¿Están bien? –Kikyo

. –Hola Ahome, ¿cómo te está yendo? Espero que hayas llegado a las oficinas sin ningún problema, muy cerca de ahí puedes encontrar un restaurante que sirve muy buena comida, Te quiero Inu...

Kagome no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro al leer ese último mensaje y es que a pesar de estar muy molesta con él, sabía que no podía guardarle rencor después de todo era su mejor amigo y se estaba preocupando por ella como siempre lo hacía.

–Veo que tu novio se preocupa por ti. –Sesshomaru no pudo evitar ver el último mensaje que la chica había recibido, pues la sonrisa que se dibujó en sus labios parecía sincera.

–Oh no, claro que no, no es mi novio es un amigo de la carrera. –Kagome quiso corregir la duda que había surgido, por muy extraño que pareciera no quería que él tuviera una impresión equivocada de ella con Inuyasha.

–Entonces ese amigo tuyo tiene mucha suerte. –Sesshomaru sentía la necesidad de indagar más sobre el tema, verla sonreír por el mensaje que un chico le había enviado lo puso de mal humor sin entender por qué.

–¿Por qué lo dices? –Cuestionó Kagome nuevamente con nerviosismo.

–Porque él logro dibujar una hermosa sonrisa en tu rostro.

Ella estaba tan nerviosa por los halagos de ese chico llamado Sesshomaru, que olvidó responder los mensajes de texto que su hermana e Inuyasha le habían enviado, guardó su móvil y quiso seguir con su plática con él ya que seguramente después de bajar del elevador no lo vería más.

–Gracias por decir eso, pero eso solo fue porque al parecer mi amigo leyó mis pensamientos, estaba pensando a donde dirigirme para comer algo y no tenía idea, pero él me dijo dónde podría, seguramente le remordió la conciencia por dejarme venir sola hasta aquí. –Kagome se arrepintió por haber dicho lo último, pero igual y aun seguía pensando en por que Inuyasha la había dejado ir sola en los últimos minutos.

–Entonces quiere decir que una hermosa señorita como usted ¿Comerá sola? –Sesshomaru prefirió no cuestionar sobre el amigo de Kagome, ya que el simple hecho de pensar en él le molestaba de sobremanera.

–Básicamente así será, comeré sola.

–Si me permites me encantaría invitarte a almorzar. –Él noto el sonrojo en la joven y se dio cuenta que estaba yendo demasiado rápido así que trato de corregir la situación. –Si me dices que no lo entenderé, pensarás que soy un atrevido o que así me comporto con las chicas que conozco.

–Sí, es decir, ¡NO! claro que no, yo no pienso que eres un atrevido, ni mucho menos.

–¿Entonces aceptas mi invitación a comer?

–SÍ, acepto.

Caminaron fuera del edificio, Sesshomaru sacó sus llaves de la gabardina y desactivó los seguros de un auto, Kagome quedó sorprendida, pues además de que el hombre en verdad era atractivo manejaba un Ferrari convertible en color rojo, era de esperarse de alguien como él, tenía que estar a la altura de las circunstancias, abriendo la puerta del copiloto extendió su mano para ayudar a Kagome a entrar en él, los nervios de Kagome eran palpables pues la caballerosidad de él la tenían descompuesta, nunca alguien la había tratado de tal modo.

Al cerrar la puerta del pasajero el móvil volvió a sonar alertando a Sesshomaru.

Texto recibido

–Imagino que debes estar muy ocupada señorita para no responderme o es que aun sigues enfadada conmigo, si es así no importa pero por favor no dejes de comer. Cuídate, te quiero. – Inuyasha

...

Sesshomaru entró al auto y vio cuando Kagome depositaba su móvil dentro del bolso, no pudo ver quien le envío mensaje, pero estaba seguro de que se trataba de él... "su amigo".

–¿Te volvieron a escribir? –Sesshomaru no pudo evitar cuestionar a Kagome.

–Ah eso...¡NO! Solo estaba viendo la hora

"Por qué le estoy mintiendo, no es malo recibir mensajes de mi mejor amigo, pero tampoco quiero que piense que entre Inuyasha y yo hay algo más."

–Conozco un muy buen restaurante por aquí cerca. –Sesshomaru no quiso seguirla interrogando, pero el escucho perfectamente el tono de mensajes de ella, no entendía por qué ella lo estaba engañando. –Dime Kagome, a que te dedicas ¿Viniste a la compañía a pedir empleo?

–Ah no, yo soy estudiante en la carrera de Economía, estoy en el penúltimo grado de la carrera por lo que salimos a campo para realizar investigaciones

–¿Qué edad tienes?

–Ve. Veintidós años.

–Y dime ¿Qué opinas de salir con alguien mayor? ¿Crees en el hilo rojo del destino? o en ¿El amor a primera vista?

La forma en que Sesshomaru cambió el rumbo de la conversación dejo a una Kagome desconcertada, con el corazón a punto de salirse del pecho y las mejillas completamente sonrosadas.

...

Kikyo observaba su móvil cada determinado tiempo asegurándose tener respuesta de Kagome, pero aun su hermana menor no le había devuelto los mensajes, cada que su hermana tenía que viajar era un constante sufrimiento para Kikyo, pero ella no quería limitar a su hermana, sabía que lo que había sucedido con sus padres había sido únicamente una mala jugada del destino, un accidente que así como le ocurrió a sus padres le pudo suceder a cualquier otro.

...

"Sé que en este momento no quieres saber nada más de mí Kagome, pero si sabías que no iba a Tokio porque estoy resfriado lo más seguro es que tampoco hubieras ido por quedarte a cuidarme... Perdón." Inuyasha estaba recostado en el sofá de su pequeña sala con una compresa fría pegada a la frente pues la temperatura no quería ceder además de eso un sin fin de medicamentos se encontraban regados en la pequeña mesita de centro.

Continuará...

Kristhen Love