Un beso en Navidad

Capítulo 6

En el salón dos jóvenes tenían una conversación muy interesante.

- Pero Anthony ¿eso quieres hacer?

-Si, ya quiero que sepan todos lo que sienten.

-Eso todos lo saben, solo que se hacen los locos. Mi mamá siempre ha dicho que hacen bonita pareja, además, ¿tú crees que mi hermana no le conversa de sus sentimientos? Mi papá solo observa y mi madre ya le debe haber contado, no hay secretos en la familia y tus papás también lo saben. Nuestras familias siempre han querido que nuestros hermanos se comprometan, ya sabes, ellos siempre con sus creencias, estamos en un siglo donde no pueden imponer y hacer un arreglo matrimonial, lo bueno que Candy y Albert se han gustado desde niños y eso no ha cambiado.

-Ayer me enteré que viene mi tía Elroy, sabes que es muy especial, es un poco chapada a la antigua, lo bueno que le tiene aprecio a Candy, no así como a Annie.

- ¿Quién es Annie?

-Es nuestra vecina, es como una piedra en el zapato, sigue a mi hermano a todas partes. Un día la vio mi tía y le dijo que parecía abeja.

- ¿Cómo es eso?

-Que parecía abeja tras la miel. -Ambos se ríen.

-Mira, no es una chica fea, solo que su manera de ser y de actuar es presumida y sus padres le dan en el gusto en todo, aunque mi madre hizo un comentario, que la mamá de Annie ya esta cansada de su manera de ser, ojalá cambie y encuentre a una persona que logre el milagro.

-Bueno, no cambiemos el tema, que opinas de mi plan.

-Lo encuentro muy bueno, solo trata de ponerlo en un lugar donde no sea tan notorio, a los chicos les puede dar vergüenza, recuerda que son adolescentes y a esa edad son sensibles.

-Tienes razón, ya se donde lo pondré, solo yo estaré presente cuando eso ocurra.

-Entonces cuenta conmigo.

La tarde estaba soleada y el viento era agradable, en el jardín dos rubios hablaban amenamente.

-Candy, mira como a crecido las rosas. Ya para pasado mañana estarán completamente abiertas. Ellas adornarán nuestro comedor la noche de Navidad.

-Son preciosas, se verán bellas en la mesa, Albert, ¿tú me regalarías una para poner en mi dormitorio?

-Por supuesto, es más, todas las rosas son tuyas.

-Gracias por ser tan bueno conmigo Albert, me aguantas mis berrinches por las tortas de chocolate, solo lo hago para que todos sepan que tenemos algo en común.

-Nosotros tenemos muchas cosas en común, nos gusta la naturaleza, los animales, ayudar a las personas, sacrificar lo que realmente queremos estudiar para ayudar a nuestros padres, pero así también podremos ayudar a otras personas.

-Tienes razón, no lo había visto de esa manera.

-Chicos, entren, ya es hora de que vengan a ayudarnos con los arreglos.

-Ya vamos papá -Dice Albert.

-Vamos Candy, ahora nos toca a nosotros el arreglo, aunque creo que tendremos mas ayuda ahora que está tu hermano.

-Si, estoy feliz porque estará con nosotros.

-Sabes, viene mi tía Elroy a pasar la Navidad.

-Que bien, tú sabes que le tengo mucho cariño a la tía, le diré a mi mamá que mañana salgamos a comprar un regalo para ella. (también comprar un regalo para Albert, pensaba Candy).

-Entonces vamos a la casa, sabes que nuestros padres no les gusta llamar dos veces. Así terminamos de arreglar el árbol de Navidad.

-Siiii, vamos.

Ambos salen corriendo a la casa tomados de la mano, no era necesario decir lo que sentían, ellos lo tenían muy claro.