Un Beso en Navidad
Capitulo 7
Candy y Albert entraron al salón donde estaban adornando el árbol de Navidad. Candy estaba sorprendida, al igual que una niña con tantas luces de colores que tenía este.
-Hija, nunca vas a cambiar, con cada Navidad tu entusiasmo es el mismo, igual que una niña de 6 años.
-Pero amigo tu hija es maravillosa, ojalá nunca pierda ese entusiasmo y esa alegría que contagia a todos a su alrededor.
-Papá, tío; Candy desde que tengo uso de razón siempre ha sido la misma y si de algo estoy seguro, es que no cambiará nunca.
-Disculpen mi entusiasmo y mi forma infantil, estas fechas son especiales para mí, compartir con la familia, los mejores amigos de mis padres y sus hijos (mira a Albert).
-Bueno, entonces vamos a poner los adornos.
-Siiii (grita una Candy feliz)
Todos comienzan a pasarse los adornos para ponerlos en el árbol. Estos eran juguetes, pelotas de colores en rojo, dorado y plateado. Eran hermosos con un brillo que parecía que tenían luz propia, además adornos de muchos años que eran una tradición en la familia.
Cada vez que Albert le entregaba un adorno a Candy le sonreía y jugaba con ella, hacía que iba a entregarle el juguete y lo escondía, así Candy daba vueltas alrededor de él para quitárselo.
-Ya niños, dejen de jugar, así no terminaremos el árbol para mañana, además que pronto llegarán sus madres y se molestarán porque aún no está listo.
-Disculpa papá, no volverá a ocurrir.
-No le llame la atención a Candy señor, fue culpa mía, solo quería hacerle una broma.
-Duncan amigo, deja a los jóvenes que se diviertan, ellos son la alegría de la casa.
- Ay papá, primero dices una cosa y ahora otra, será mejor que sigamos arreglando el árbol de Navidad, a quien hay que temerle es a nuestras madres al ver que no está listo (dice Anthony)
-Vamos a terminar se a dicho (todos gritan a la vez, se miran y se ríen)
Candy y Albert estaban feliz, ambos igual jugueteaban, pero haciéndose gestos de los cuales los dos reían. Sus padres eran los más contentos, sus hijos se llevaban muy bien y esperaban que nada cambiara entre ellos.
Una vez terminado el árbol de Navidad comenzaron a poner adornos alrededor de este, adornaron las mesas con paños rojos con brillos y con dibujos navideños, en cada uno iba santa Claus ya sea tocando el violín, con una lámpara, sentado en un piano, en su trineo y una casa rodeada de nieve con santa en la entrada, todo se veía precioso.
-Mira Candy, ¿te gusta este ángel para colocarlo en lo alto del árbol?
-Esta hermoso Albert, pero no alcanzo a ponerlo.
-No te preocupes, me subo en una escala y lo coloco en la punta.
-Por favor Albert ve con cuidado, me da miedo que te vayas a caer.
-A ver, ¿qué pasa aquí? ¿Por qué lloras Candy?
-Albert quiere subir a esa escalera para colocar el ángel y me da miedo que se caiga.
- ¡Ay! Hermano, yo lo hago, soy un poco más alto que tú, además no me gusta ver llorar a Candy.
-Como digas Anthony, no pensé que Candy se asustaría.
-Ya ves que mi hermana se preocupa por ti ¿Por qué será?
-Alexander (es el segundo nombre del hermano de Candy), porque no te metes en tus cosas. ¿Sabes? Te hace falta tener una novia, la universidad no es tan solo estudiar, ahí también hay chicas.
-Hermanita, aún no ha llegado la indicada, solo espero que tenga un corazón noble y no sea interesada.
-Suerte amigo, en la sociedad en que vivimos lo que mas buscan las mujeres son millonarios.
-¿Y tú no tienes novia?
-La verdad sí, hay una chica en el trabajo que me gusta bastante, es noble, inteligente y trabajadora pero aún no lo es, somos buenos amigos, por algo se empieza. ¿No creen?
Llegaron sus madres y encontraron el árbol de Navidad bellísimo.
-Mira que bello les quedo el árbol Sophie.
-¡Siiii! Está maravilloso, los felicito, hicieron un buen trabajo.
-Todos cooperamos mamá (dijo Albert)
-El ángel de mi madre también lo pusieron, gracias chicos.
-Mamá después del almuerzo ¿podemos salir de compras? Quiero comprar un regalo para la tía Elroy, llega mañana, además quiero otras cosas.
-Bueno hija. – Gracias mamá.
Así todos fueron al comedor a deleitar un exquisito almuerzo, además no podía faltar la tarta de chocolate.
