Un beso en Navidad

Capitulo 8

Candy salió con su mamá de compras. Ella sabía que no era solo por comprar un regalo a la señora Elroy, sino comprar un obsequio especial para Albert.

-Bueno hija sé que quieres a la tía de Albert, pero también sé que quieres comprarle un regalo a él.

-Si mamá, a la tía quiero comprarle un hermoso pañuelo para que lo use en el verano, a ella le encantan ese tipo de cosas. Para Albert quiero regalarle unos hermosos lentes de sol, tú sabes que soy muy observadora, a Albert le molesta el sol cuando esta en el jardín, además se vería más guapo. ¿A los tíos le compraste algo?

-Si mi niña, nos separamos un rato con Rosy ella compro sus regalos y yo los míos, así que no te preocupes les compre a todos.

-Gracias mamá – Mira ahí venden pañuelos, vamos a ver si hay uno que sea bello para la tía Elroy.

Ambas entran a la tienda, Candy elige un hermoso pañuelo de seda con flores en tonalidades azules y celestes con un fondo azul verdoso, la orilla era de un azul oscuro adornado con hilo azul y brillos suaves.

-Tienes buen gusto hija, se que a Elroy le encantará.

- ¿Verdad mamá?

- Si, estoy segura

-Ahora vamos a ver el regalo para Albert.

Pasaron la tarde comparando varios regalos. Candy estaba contenta, ya le había comprado su regalo a Albert, ella estaba segura que le gustarían.

-Mamá ya estamos listas, ahora nos vamos a la casa.

-Así es mi niña. (me gusta ver a mi hija contenta y lo feliz que es cuando esta con Albert, espero que todo siga como esta y ya de adultos puedan estar juntos por siempre)

-Mamí, Mamí, ¿qué estás pensando? Te veo pensativa ¿Qué pasa?

-Nada mi niña, solo estaba pensando en el futuro.

- ¿En el futuro? Y ¿Qué pensabas?

-Cosas hija, vamos al carro, se nos está haciendo tarde.

En la casa de los Andrew Anthony ya tenía todo preparado, pero su mamá lo pilló y tuvo que contarle lo que quería hacer.

-Mamá, ellos se gustan, se que aún son jóvenes, pero el amor de ellos es verdadero y puro, ahí ves que mi hermano no le hace caso a ninguna otra chica y a Candy no le interesa ningún chico más, eso lo sé porque Alexander me contó.

-Hijo ¿tú crees que no me había dado cuenta? Todos lo sabemos, sólo que aún están jóvenes y les da miedo y vergüenza que los demás sepan. Me gusta tu plan, pero primero lo haremos de otra manera, escucha.

Rosy le cuenta del cambio de plan a su hijo, era mejor que fuera de esa manera.

- ¿Estás de acuerdo con el cambio?

-Si mamá, incluso es mejor que el mío, así los chicos sentirán confianza.

-Exacto, ahora terminemos con esto. Vamos, que ya debe estar por llegar la tía Elroy.

Candy y su mamá llegaron a la casa, fueron a sus cuartos a dejar los regalos y bajaron a la sala a recibir a la señora Elroy.

Llega un auto muy elegante frente a la mansión, de él baja una señora mayor, elegante de pies a cabeza, entra a la casa y es recibida con mucho cariño.

-Hermana, es un gusto tenerte en nuestra casa, como verás se ha renovado, es más moderna, no hemos cambiado algunas cosas de ella para que quede parte de nuestro pasado plasmado.

-William, hermano (abrazo), es maravilloso estar en vuestra nueva y renovada casa, me gustó que hayas mantenido la historia de ella, nuestros padres estarían orgulloso de su cambio.

- Me alegra Elroy que te haya gustado (Rosy la abraza), estamos contentos de que vayas a pasar esta navidad con nosotros. Mira que grandes están tus sobrinos.

-Eso veo, además de guapos. Anthony (abrazo) mira que alto estás, ya debes tener novia.

-Tía, es un gusto que haya venido este año y no, aún no tengo novia, si hay alguien, pero no hay apuro.

-Mi niño Albert, tan alto, vas a dejar chico a tu hermano (risa) y que guapo, te pareces mucho a tu padre de joven.

-Gracias tía (abrazo).

-Hermana, te acuerdas de la familia Sinclair.

-Por supuesto, somos amigos desde hace mucho tiempo, desde mis tatarabuelos han sido una familia unida a la nuestra.

-Duncan, Sophie, es un gusto volver a verlos (abrazos). ¿Y mi hermosa niña dónde está?

-Aquí tía Elroy.

-Mi Candy, tan bella como siempre, dulce y cariñosa, ven y dame un abrazo.

Candy corre y abraza a la señora Elroy, ambas se quieren mucho.

En eso suena el teléfono.

-Señora, la señora Scott al teléfono.

- ¿La señora Scott? – Si señora

-Ya vengo.

-Que querrá la mamá de Annie ahora.

-Tranquilo hermano, mamá solucionará todo.

-Tía, el es mi hermano Duncan Alexander Sinclair.

-Un gusto en conocerlo joven. Sophie, Duncan, tienen unos hijos maravillosos, Alexander, te puedo llamar así.

-Por supuesto señora Elroy, también para mi es un placer conocerla, mi hermana me ha hablado mucho de usted.

-Llámame tía, estoy feliz de tener tantos sobrinos.

En la otra sala la señora Rosy tiene una breve conversación con la señora Scott.

-Buenas tardes señora Scott, en que puedo ayudarle.

-Buenas tardes, quería preguntarles si puede ir mi hija Annie a visitarlos, no quiero que llegue así sin tener su consentimiento.

- ¿Pero para que quiere venir Annie?

-Vio un vehículo llegar y se dio cuenta que era la señora Elroy y quiere saludarla.

-Esta bien, dígale que puede venir.

-Gracias.

-Annie hija, puedes ir, pero por favor compórtate como una señorita y no molestes a Albert.

-Si mamá, me portaré bien.

La señora Elroy conocía a los abuelos paternos de Annie, eran buenos amigos, pero no dejaba de gustarle, era muy intrusa, insistente y molestaba a su sobrino regalón.

- ¿Quién era al teléfono?

-La mamá de Annie, llamó para pedir permiso, ya que vio a tu tía llegar y quiere saludarle.

-Ay mamá, no me dejará tranquilo. Albert molesto se va a su cuarto.

-Pero para que autorizaste a que viniese Rosy.

-Lo hice para que no apareciera como lo hizo la vez anterior.

-Está bien, estemos todos tranquilos, dejemos a mi hijo en su cuarto ya bajará.

-Pasemos a la sala.

-Tía Rosy puedo hablar con usted un momento.

-Si mi niña, vamos al despacho.

Ambas entran al despacho a conversar.

- ¿Que querrá Candy? (dice Alexander)

-Saber mas de Annie, ya estuvo aquí el otro día y fue maleducada.

-Ya entiendo.

En el despacho...

-Tía ¿cómo es Annie Scott? ya la vi cuando estuvo en la casa, pero porque sigue a Albert (mi Albert, pensaba).

-Mi niña, tiene una obsesión por él, a mi hijo no le llama la atención en lo más mínimo, ya no se como sacarla y decirle que lo deje tranquilo, hasta la tía Elroy se lo dijo, pero no entiende.

- ¿Así que no entiende? déjelo en mis manos tía, le aseguro que no se acercará a mi Albert, perdón a Albert.

-Sonríe, gracias mi niña.

Salen del lugar que estaban y se dirigen a la sala donde todos están tomando un refrigerio.

-Por fin llegan, tomen asiento.

-Hermano puedo hablar un momento contigo a solas.

-Si Candy, vamos al jardín. – Ok

-Dime que quieres, algo en tu cabecita estas tramando.

-Alexander me tienes que ayudar con esa tal Annie para que deje de molestar a Albert, a no ser que quieras que le saque los ojos.

-Ay hermanita, como vas a sacarle los ojos, eso no es de una dama.

-Es verdad, pero si sigue acosando a Albert lo haré.

-Pero no la conozco.

-Mira, no es fea, tiene el cabello castaño oscuro y ojos azules, son como las chicas que a ti te gustan.

-Pero es menor de edad, ¿no crees que estaría mal visto?

-No hermanito, ella es mayor que yo, creo que tiene 14 años, la misma edad de Albert.

-Ahí veremos que pasa, ahora vamos que quiero conocer a la señorita Scott.