Los locos juegos del destino

Han pasado 2 años desde que mi familia fue asesinada y de conocer a mi nueva familia. En ese tiempo descubrí más acerca de mi nueva familia, el lugar donde vivíamos, qué criaturas y/o seres vivos vían en este lugar, y cómo funciona este mundo. Todo esto para "adaptarme a los cambios" que había en mi entorno. Mejor les cuento todo, por lo que pude entender.

La cosa es así: Este mundo era como en el mundo de los Pokemon que los videojuegos y la serie mostraban. Todo funcionaba más o menos de la misma manera, y tanto humanos como los Pokemon vivían en paz. Pero todo cambió cuando empezó la guerra. La Guerra Pokemon se consistía en 2 bandos: los Pokemon Renegados, quienes traicionaron a sus entrenadores porque "ya no quieren ser esclavos" y por la excusa de "nosostros deberíamos ser superiores a los humanos, porque sin nosotros son vulnerables", y los humanos con unos pocos Pokemon que eran fieles a sus entrenadores, sin importar qué pase. La guerra duró años, pero los renegados ganaron, debido a su superioridad de poder y de números. Al bando perdedor le tocó cosas horribles. En un inicio, los humanos eran (y aún lo son hasta ahora, pero en algunas partes del mundo) esclavos de los Renegados, usados para que trabajen duro, limpien las casas, y hasta incluso abusar de ellos, sea tortura física, psicológica, emocional y, en el peor de todos los casos, ser esclavos sexuales. No sé qué significa eso último, pero no debe ser algo bueno para que sea llamado "tortura". En el caso de los Pokemon que ayudaban y protegían a los humanos, les dieron 2 opciones: O eran ejecutados, o aceptaban vivir en las nuevas reglas que ellos crearon para el mundo entero, y nunca más rebelarse. De todos esos Pokemon leales, solo el 15% de ellos decidieron seguir las nuevas reglas, y los demás fueron asesinados, algunos al instante, otros después de varios años.

Hoy en día, los seres humanos lograron ser más útiles sin llegar a ser esclavos, por lo que se decidió por medio de un tratado que los humanos pueden llegar a ser ciudadanos en vez de esclavos, si tu talento es especial. No obstante, solo los Pokemon pueden llegar a tener el rango de "Nobleza" o "Rey/Reina". Averiguar todo esto fue un dolor de cabeza, así que pueden imaginar la presión que sentí al enterarme de esto.

Para suerte mía, Mamá no era parte del grupo de los renegados. Ella había protegido a su entrenador con su vida desde el primer día de la guerra. E incluso protegía a la novia de su entrenador, ya que a ella sus Pokemon la trataron de matar y devorar. Gracias a mamá, ellos sobrevivieron y se casaron. Y debido a cómo terminó todo, decidieron que lo mejor sería mantener un perfil bajo para estar a salvo. Construyeron un bar/restaurante como una casa y de ese negocio, lograron mantenerse para vivir en el Reino Natura, el cual es el Reino que gobierna este mundo. Hoy en día, el Sr. y la Sra. Parker, los humanos que mi madre protege, ya están muy viejos, pero que aún mantenían el bar, para que puedan vivir y tener algo de dinero. Mi madre y mi hermana Jenny se encargaban de que nadie los lastime y ayudaban en el negocio. Después de que mi madre decidiera adoptarme, el Sr. Parker aceptó que me quedara con todos ellos con la condición de ayudar en el negocio y que vaya a la escuela. Yo acepté, a pesar de que no me agradaba la idea de ir a la escuela. No porque era flojo y vago, sino porque sería el hazme-reír. Y lo peor era que en esa escuela casi nadie era humano. Todos eran Pokemon. Y obviamente todos me fastidiaban, golpeaban e incluso me abusaban e insultaban. Todos... menos una.

Esa alguien era algo rara. Era callada, tímida, honesta, humilde, y no era muy sociable. A pesar de eso, lo más raro era que siempre se ocultaba el cuerpo con un manto y el rostro con una capucha. A pesar de ocultar bien su identidad, pude fijarme y notar los ojos rubíes de una serpiente en los ojos de ella, sus manos y brazos hechos de hierbas, y una cola de serpiente con unas hojas en la punta de esta. Además, por alguna razón, a ella la molestaban también, pero con menos abuso que a mí.

No quise causar problemas, así que dejaba que me lastimaran y me insultaran. La vez que yo golpeé a alguien en la cara por hablar mal de mi madre, me castigaron en la escuela por 3 días seguidos, mientras que a ese alguien no lo castigaron. Vaya, hasta en el colegio había injusticia. A pesar de eso, mis calificaciones eran regulares. Pero por alguna razón, la ciencia se volvió un gusto personal. Tanto que recuerdo que en mi cumpleaños, mi madre y Jenny ahorraron lo suficiente para comprarme un juego de química. Y me encantó.

Un día, más o menos en un sábado, estaba con Jenny de paseo en el pueblo. Teníamos que comprar provisiones para el desayuno. Cosas como pan, leche, azúcar, café, té, manzanilla, mantequilla, mermelada, etc. Todo iba bien hasta que miré en una dirección y...

-Pero qué-???

-AUXILIOOOOOOOOOO!!!!!!!!

-Vuelve aquí, mocosa insolente!!!!

Logré fijarme bien y notar que una criatura en forma de serpiente con piernas y teniendo plantas en la punta de su cola, además de sus brazos y manos estar hechos de plantas también, y una especie de Tiranosaurio Rex con partes rocosas en su cuerpo persiguiendola con una cara de odio. La pobre chica serpiente estaba aterrada pidiendo ayuda, pero nadie hacía nada. Como si su vida no valiera nada. Eso me hizo enojar. Me separé de Jenny aprovevhando de que se distrajo con las compras, y fui en dirección hacia donde estaban esas dos criaturas. Al fijarme bien, pude ver que la perseguida era una Servine, y el perseguidor era un Tyrantrum.

-P-Por favor, aléjese de mí! Yo no le hice nada! -dijo la Servine asustada.

-MENTIRA! Yo sé lo que vi! He logrado ver que tú robaste de mi tienda! -dijo furioso el Tyrantrum.

-Que no he sido yo! Yo no robé nada! -dijo la Servine con mucho miedo y desesperación.

-Si eso es cierto, entonces por qué corriste? -dijo el Tyrantrum serio.

-Por qué no lo haría, si alguien como usted me persigue con intenciones de lastimarme??? -dijo la Servine con miedo.

-Ya basta!! -gritó el Tyrantrum furioso. -O usted me devuelve lo que robó, o conocerá cuál es el castigo por hurto!

-Pero no robé nada!! -dijo ya desesperada la Servine.

-Mala respuesta! -dijo el Tyrantrum furioso.

En ese momento, el Tyrantrum atacó a la Servine de forma brutal con una velocidad tan grande que la pobre no tuvo tiempo ni para darse cuenta de ese ataque. El golpe la hiz estrellarse contra el muro dejándole muchas heridas.

-A... Au... -dijo la Servine con mucho dolor.

Me enfadé al ver como la golpeaban. No podía simplemente quedarme ahí sin hacer nada y ver cómo la torturaban. Cogí una barra de metal y me puse en medio de los dos.

-Hey! -le grité al Tyrantrum. -Ya es suficiente.

-No te metas, escoria! O te mataré. -dijo amenazante el Tyrantrum.

-Cuánto cuesta lo que ella te "robó"???? -pregunté mientras no me inmutaba a sus amenazas.

El Tyrantrum gruñó en tono quejoso y respondió. -30 unidades.

Suspiré y busqué entre mis bolsillos y saqué un total de 45 unidades, que era todo lo que tenía.

-Te daré esto si te vas y olvidas que todo esto pasó. -dije extendiéndole el dinero.

-Imbécil. Estás dispuesto a pagar lo que ella me robó??? -dijo algo confuso, pero firme.

-De ser necesario para que la dejes en paz??? Sí. -dije serio mientras aún le extendía el dinero.

El Tyrantrum empezó a meditar un poco en la propuesta y me miró.

-Hecho. -dijo, y me quitó la bolsa de manera brusca. -Si la próxima vez la veo robar, la asesinaré.

Tanto la Servine como yo tragamos saliva al oír eso. En cuanto se fue el Tyrantrum, volteé para ver a la Servine. Efectivamente, tenía una herida en su cuerpo. Al darme cuenta de eso, no lo dudé y empecé a tratar la herida con las vendas que tenía en caso de emergencia.

La Sevine se asustó y trató de huir, creyendo que la iba a lastimar, pero no podía moverse.

-Tranquila... -dije calmado mientras la empezaba a vendar su herida. -Yo no te haré daño.

La Servine me miró incrédula mientras me enfocaba en terminar de tratar su herida. No lo noté, pero la Servine empezó a sonrojarse mientras me miraba tratar su herida con delicadeza.

-Listo. Ya está. -dije feliz luego de terminar de vender su herida.

La Servine miró con detalle cómo traté la herida en su cola para luego mirarme.

-E-Em... G... Gracias... -dijo la Servine. Me pareció oírla algo apenada cuando dijo eso.

-No fue nada. -dije con seguridad. -Yo ya sabía que tú no le robaste nada.

-C-Cómo lo sabes??? -preguntó la Servine curiosa y nerviosa.

-Pues se te habría caído lo que habrías robado cuando te golpeó. -dije a la Servine.

-O-Oh... -dijo la Servine comprendiendo mi respuesta.

-Oye, te habré visto en alguna parte??? -pregunté un tanto inseguro.

-Em... Pues, no lo sé. -dijo la Servine un poco tímida.

-Mmmm, OK. -dije. Quería insistir, pero no quería incomodarla más, así que me conformé con su respuesta. - Bueno, sea como sea, ese Tyrantrum es un abusivo. Cómo se pudo atrever a golpear a alguien como tú??? Eres una chica. A mí menseñaron que está mal golpear a las chicas.

-En... En serio???? -dijo la Servine algo sorprendida al oírme decir eso.

-Sip. Tienes que ser alguien de un mal corazón para tratar así a una chica o a una mujer. -dije muy seguro y fiel en lo que decía.

La Servine lentamente comenzó a reír. Sentí como esa risa no era burlesca, sino una risa muy alegre y simpática.

-Jijiji, eres muy tierno. -dijo con una sonrisa. -Oye, tienes nombre???

-Oh, lo siento. Permíteme presentarme: Soy Arthur. -dije con una sonrisa amistosa.

La Servine suelta una risita. Luego hizo algo que no me lo esperaba. Se acercó a mí y me dio un beso. No en los labios, para aclarar, sino en la mejilla. Esto hizo que me sonrojara como un tomate. -Un gusto. Yo me llamo Rosette.

-"Rosette"??? Es... Es un nombre muy bonito. -dije muy apenado.

-Tu... Tu nombre también es muy bonito. -dijo Rosette sonrojada.

-O-Oye... -le pregunto curioso.

-S-Sí...? -respondió Rosette.

-T... Te molesta si... Si te llamo... "Rose"...? -pregunté muy apenado.

-"Rose"... -repitió Rosette, analizando lo que dije. -Me gusta. -dijo sonrojada con una sonrisa.

-Jeje, me alegra. -dije muy apenado.

-AAARTHUUUUUUR!!!! En dónde estás?!

Escuché a Jenny llamándome. Eso significaba que era hora de que me vaya.

-Y... Ya te vas...? -dijo Rose un poco triste.

-Me temo que sí... -dije triste. -Pero oye. Podemos volver a vernos. -dije optimista con una sonrisa.

-D-De veras??? -dijo Rose con un rayo de esperanza.

-Tú vas a la escuela que está en el pueblo???? -pregunté con curiosidad.

-Em, sí? -respondió Rose un tanto confundida.

-Pues yo también asisto allí. Podemos vernos en la escuela. -dije optimista.

-L... Lo prometes...? -preguntó algo insegura.

-Lo prometo. -dije con una sonrisa.

Rose sonríe muy feliz. Y de repente, ella vuelve a darme un beso en la mejilla, haciendo que yo me sonroje mucho más y me susurra con alegría en su voz. -Te veo mañana, Arthur. Adiós~

Y con eso, ella se fue. Estaba completamente sonrojado y no dejaba de verla cuando se iba. No la perdí de vista hasta que se fue. Estaba tan perdido, que no me percaté que Jenny me encontró y se acercaba a mí.

-Allí estás, hermanito. -dijo Jenny llegando hasta mí. -Te he estado buscando. A dónde te habías fugado???

No prestaba atención a sus preguntas por lo perdido que estaba en mis pensamientos.

-Arthur??? Hola??? -dijo Jenny y usaba sus lianas para pasarlos frente a mi cara para hacerme salir del trance. Eventualmente, logró hacerme reaccionar.

-Ah? Qué??? -dije ya viéndola.

-Oye, qué te pasó??? Estabas perdido en tus pensamiento. Sucedió algo??? -preguntó Jenny.

-Em... No. No pasó nada. -respondí.

-OK??? Bueno, regresemos a casa, hermanito. -dijo Jenny.

-Está bien. -dije y la empecé a seguir de regresó.

Detrás de una pared, Rose observaba la venda en su cola y abraza su cola.

-Nadie me ha tratado con cariño desde... Mucho tiempo. -dijo Rose mirando su venda. -Quiero... Como quisiera que hubieran más como él. -dijo muy triste, y soltó una lágrima de dolor.

Después de eso, decidí no mencionar nada acerca de Rose a mamá y a Jenny. Sentía que no era la gran cosa, y además por alguna razón me parecía que aún no era el momento indicado para hablar de ella. Esta noche, antes de irme a dormir sentí que mañana, pasara lo que pasara, sería un buen día. No sabía cómo, pero solo lo sabía. Estaba muy seguro de eso.

Continuará...