Comienzan las complicaciones

(Narración: Arthur en 1ª persona)

Cuando llegué a la escuela, ya venía venir los abusos de mis compañeros. Y en efecto, vinieron. Muchos compañeros que eran Pokemon venían a fastidiarme nuevamente por todo el día, todos los días, por todas las semanas y así susesivamente. Pero decidí aguantarme sus burlas, insultos, entre otras cosas. Hoy estaba enfocado en otra cosa. Volver a ver a Rose. Solo había un problema... No sabía cómo encontrarla! La escuela era un lugar enorme, y hay una enorme cantidad de alumnos, tanto niños como adolescentes, como yo. Encontrarla sería una misión difícil. Bueno, menos mal me mantuve calmado y sereno al respecto. Supuse que eventualmente la podría encontrar... Al menos eso esperaba. Hasta los humanos como yo en la escuela no me hablaban. Me veían como bicho raro. Me preguntó qué será lo que ven cuando me miran... A lo mejor dicen que ven a un monstruo, o yo que sé. Total, esos tipos que piensen lo que sea. De todos modos, por lo menos tengo a una familia que sí me acepta tal y como soy. Y eso es lo que me debe importar. Tristemente, la campana sonó, lo cual significaba que ya era hora que empezaran las clases. Era una pena, considerando el hecho de que no pude encontrar a Rose desde que llegué a la escuela. Así que de mala gana, tuve que entrar a mi salón. Si me escapaba para seguir con mi búsqueda, me metería en problemas. Otra vez. Y siendo honesto, ya mi madre debe lidiar con muchos problemas como para que yo le agregue otro más a su lista. Cometí algunos errores con mi antigua familia en mi mundo de origen... Errores que eran graves... Pero esta vez, voy a asegurarme de que mamá y Jenny estén orgullosas de mí. En todas las maneras que se pueda. En qué estaba? Ah, sí. La escuela. *ahem* Las clases eran regular. Importantes? Sí, pero no eran la gran cosa. Todo iba como de costumbre, lo cual incluía a los bullies fastidiándome durante las clases, hasta que...

*knock, knock, knock*

Alguien tocaba la puerta del salón. El profesor notó esto y se acercó a la puerta para ver quién era.

-U... Usted es...?! -exclamó el profesor sorprendido. No sé por qué, pero esa forma en la que se expresó me pareció que era una mezcla de sorpesa y miedo.

-D-Disculpe la tardanza, profesor. Tuve un inconveniente en casa. Lo interrumpí? -dijo una voz dulce e inoscente. Esa voz me parecía familiar, por alguna razón.

-N-No, nono. Para nada. Adelante. -dijo el profesor ocultando su miedo.

De la puerta entró una Pokemon. Era de mediana estatura, tenía más o menos mi edad, y tenía una capa con capucha para ocultar su rostro. No creo que le sirva, puesto que noté el color de sus ojos de reptil, rojos como el rubí, sus brazos hechos de planta, y una cola de serpiente con hojas de plantas en su punta. De ahí, supuse que ella era una Servine. Pero me resultaba tan... Familiar. Acaso ella era... Rose? No, no puede ser ella. Si es ella, por qué razón oculta su rostro? Tengo tantas preguntas...

-Señorita, valla a sentarse con algún compañero. -dijo el profesor.

La Servine obedeció, pero nadie la quería como compañera por alguna razón. El profesor se veía algo molesto por eso y nos iba a regañar a todos hasta que dije:

-Aquí yo tengo espacio, profesor.

Todos, absolutamente todos voltearon a verme con cara de "ESTÁS LOCO?! QUIERES MORIR?!". No entendí por qué me miraban así. La Servine por lo menos no me vio así, sino mas bien con un rostro confundido.

-Em... Bien, bien. Vaya entonces donde el joven Arthur, Señorita Lightheart.

-"Lightheart"? -me dije a mí mismo en mi mente. Ahí fue cuando mis dudas me revelaron la verdad: ESA SÍ ERA ROSE!

Rose se acercaba a mi carpeta para sentarse a mi lado y así compartir asientos. Una vez se sentó, el profesor siguió con la clase como si no hubiera pasado nada.

Psssst. Rose. -dije en susurros mientras el profesor no nos miraba.

-... S-Sí...? -dijo Rose de forma susurrante y un poco nerviosa.

-Ya no tengas puesto esa capa... Ya sabemos que eres tú. Y además... -me apené un poco por lo que iba a decir. -Eres más bonita sin usar esa capa...

Rose al oír eso se sonrojó muchísimo, su cara tan roja como un tomate.

-E... E... En serio...? -preguntó muy sonrojada y apenada.

-S... Sí... Lo juro. -respondí demasiado apenado. Juro que sentía que debí haberla ofendido cuando dije eso, pues no era algo que le dirías a cualquiera que conoces.

Pero, me sorprendí cuando ella se quitó la capucha y pude ver su rostro otra vez. Ella me miraba apenada, con sus ojos rojos completamente inocentes.

-A... Así está mejor...? -preguntó Rose apenada mientras se quitaba su capa y la guardaba en su mochila.

- S... Sí. Está mucho mejor. -respondí un poco avergonzado y apenado.

Rose empieza a sonreír y se apega a mí muy apenada. Me sonrojé por ese acto repentino, pero dejé que haga eso para no hacerla enojar.

Después de eso, la campana sonó. Lo que significaba que era la hora del recreo. Y como era de esperarse, todos los alumnos salieron de los salones a los patios. Yo ya me preparaba para salir, y volteé para ver a Rose. Ella parecía no tener ganas de salir.

-Estás bien, Rose? -pregunté algo preocupado.

Ella voltea a verme y se apena un poquito, pero vi que asentía con la cabeza.

-No quieres salir, aprovechando de que es la hora del recreo?

Ella niega con la cabeza y pude ver que estaba algo triste. No quería verla así, sentía que se me rompía el corazón. Fue entonces que se me ocurrió una idea.

-Rose, espera aquí. No tardo. -dije mientras me dirigía a la puerta del salón.

-O... OK. -respondió Rose con un tono algo triste.

Una vez dijo eso, salí del salón. Me dí cuenta que aún era tiempo de recreo, lo cual es bueno, ya que eso me dará tiempo para la pequeña sorpresa que tengo en mente para Rose.

(Narrador: Anónimo en 3ª persona.)

Rose estaba echada en su escritorio un tanto triste. Ella quería disfrutar de su tiempo con Arthur, pero con Galadriel vigilándola de cerca, Rose temía que tal vez le pasara algo. En eso, una sombra toma forma y Galadriel aparece detrás de ella.

-No me agrada ese chico. -dijo con seriedad.

-AAAAH!!! -se asustó Rose. Como Galadriel apareció detrás de ella repentinamente, era lógico que esto la sorprendiera. Una vez Rose se dio cuenta de que se trataba de Galadriel, se calmó un poco y le regañó. -Oye, qué te pasa Galadriel? No puedes estar apareciendo así de la nada!

-Por qué no? -preguntó Galadriel sin interés con actitud de "Qué mierda me importa?".

-Cómo que "Por qué no?"??? Estás dentro de una escuela. Apareciste de la nada adentro de esta, tomando en cuenta que has burlado a los guardias que siempre vigilan las zonas, a los profesores, al Director, al Sub-Director, incluso a las cámaras de vigilancia en los pasillos, y por si no fuera poco, estás hablando con uno de los alumnos, sin mencionar que se trata nada más y nada menos que la Princesa de este Reino. Si te encuentran ahora cerca de mí, considerando el hecho de que entraste de manera "ilegal", te llevarán a prisión!

-Y eso me debe importar, porque...? -mencionó Galadriel aún sin interés.

-Ni tu madre podrá salvarte del castigo que mi madre te dará. Es más, a pesar de que yo sea la Princesa, no tengo autoridad para poder sacarte de ahí. -dijo Rose.

-Oh vaya, que conveniente. -mencionó Galadriel con sarcasmo.

-Ash, hablo en serio! Por qué eres así??? Qué debo hacer para que dejes de ser tan terca, cretina y empezar a hacerme caso?! -dijo Rose ya harta de la actitud de Galadriel.

-Mira, no hay nada que tú puedas hacer. Así que olvídalo. -le replica Galadriel.

-Pero...

-Dije que lo olvides! -le interrumpió Galadriel de manera cortante.

Rose suspira de mala gana y la mira a los ojos con tristeza. -Tú y yo... Jamás nos llevaremos bien, verdad...?

Galadriel no le responde. Solo suspira de mala gana y desaparece del salón, dejando a Rose sola otra vez.

-Galadriel... Qué podré hacer para llevarme bien contigo...? -se preguntaba Rose a sí misma en un tono triste y decepcionado.

(Narración: Arthur en 1ª persona)

Cuando salí del salón, me dirigí hacia los jardines. Mientras me dirigía a ese lugar me aseguraba de que nadie me siguiera. Ni los compañeros de clase, ni los bullies, ni los profesores, ni los guardias. Me sentí algo mal cuando vi a Rose desanimada. Como si algo dentro de mí se lastimara con tan solo verla con un rostro lleno de tristeza. Es por eso que decidí darle un regalo. Unas flores no creo que sean la gran cosa, pero como muchos dicen: "La intención es lo que cuenta". Una vez llegué, fui a buscar las flores perfectas. Buscaba, buscaba y buscaba, pero no encontraba alguna que vaya de alguna forma con Rose. Fue entonces cuando volteé a una dirección y lo ví: un arbusto de flores. Pero no cualquier flor. Estas flores eran nada más y nada menos que rosas rojas. Me parecían el regalo perfecto. Después de todo, "Rose" significa "Rosa". Aunque, escogí principalmente las rosas rojas sobre otras rosas que encontré porque las rosas rojas me recordaban mucho a los bellos ojos rubíes de Rose. Además, quería darle algo especial, y estas flores en verdad sentía que sí le iban a gustar. Así que corté un ramo de esas flores y las guardé mientras me aseguraba de que no se malograran.

Una vez las guardé, me dirigí de regreso al salón. Ahora que llevaba algo especial conmigo para Rose, era necesario que regrese al salón con mucha cautela, sin que nadie me viera. Mucho menos los guardias y los bullies. Eventualmente, logré regresar al salón. Y ahí estaba Rose, aún con un rostro triste. Rayos, no puedo seguir viéndola así. Solo espero que las rosas sirvan para por lo menos hacerla sonreír.

-Hola, ya regresé. -dije una vez que abrí la puerta del salón, entraba y cerraba la puerta detrás de mí.

-O-Oh... Hola. -respondió Rose un poco avergonzada y triste.

-Estás bien? Espero que no me haya tardado tanto en volver. -dije algo preocupado por ella.

-N-No. Para nada. De hecho, volviste más rápido de lo que pensaba. -respondió Rose con una sonrisa un poco nerviosa mientras soltaba una gota tipo anime.

-Oh, ya veo. -dije entendiendo. -Uff, creí que me demoré mucho en volver aquí.

-Jiji, no, viniste rápido. -dijo Rose soltando una risita.

Escucharla reír me hizo sonreír. Por lo menos ya no está triste, y eso era lo importante.

-Oye, Rose.

-Em, s-sí...? -respondió ella.

-Em... Sé que probablemente lo que sea que estés lidiando no debe ser de mi incumbencia... Pero no me gusta ver a alguien como tú estando muy triste... -dije en un tono preocupado. -Pero, para que ya no estés triste, te traje algo que tal vez te alegre. -añadí en un tono animado, para que se alegre.

-U-Un regalo... P... Para mí...?! -preguntó sorprendida y sonrojada.

-Ajá. -respondí asintiendo. -Quieres verlo???

-E-Em... Yo... -Rose dudaba un poco, aún sonrojada. Pero sacude su cabeza para quitarse el sonrojo. -Sí quiero.

En eso yo saco el ramo de rosas rojas y se la muestro.

-Ta-raaaaaaaa! -dije en tono algo animado.

Rose estaba sorprendida. Como si estuviera en un estado de shock.

-No sabía con exactitud qué cosas te gustaban, y esto -le entregaba las flores a Rose. -fue lo mejor que se me ha podido ocurrir. Si hubiera tenido más tiempo, te habría regalado algo tal vez mejor.

Rose miraba sorprendida y sonrojada el ramo de flores que Arthur le regaló. -E... Esto... Es... P... Para mí...?

-Sip. -le respondí algo apenado. -Em... T-Te gustó...?

Rose no paraba de sonrojarse. -N... Nadie... Nadie me había dado un regalo antes. -dijo ella muy apenada en voz baja.

Esto me sorprendió. En serio era la primera vez que ella recibía un regalo de parte de alguien ajeno????

En eso Rose hizo algo que no lo vi venir: me dio un beso muy tierno en la mejilla, lo cual hizo que me sonrojara como un tomate.

-Gracias... Es el mejor regalo que alguien me pudo haber dado. -dijo Rose muy sonrojada mientras sonreía y abrazaba el ramo de flores con mucha ternura.

-D... D... De nada. -le respondí aún con mi rostro super sonrojado, perdido en mis pensamientos.

Pero no hubo más tiempo para eso. La campana sonó, y eso hizo que los dos ignoráremos lo que estábamos haciendo y regresemos a la realidad.

-Rose... Em, ya sonó la campana. -le avisaba a Rose. -Mejor guarda las flores antes de que alguien te las quite.

-Em... Oh, sí, tienes razón. -dijo Rose, y rápida y cuidadosamente empezó a guardar el ramo de flores.

Eventualmente, los alumnos y otro profesor del curso siguiente regresaron y continuábamos las clases normalmente. Rose y yo decidimos mantener eso del regalo como nuestro secreto personal. La verdad no sé por qué, pero ella parecía que lo decía muy en serio. Así que decidí hacerle caso para no molestarla.

Y así, las clases de hoy se acabaron, y como era de esperarse, los dos nos despedimos como todo amigo normalmente hace. En la salida, logré ver a mi madre dentro de la multitud de padres esperando afuera.

-Mamá! -exclamé mientras corría hacia ella y mamá me recibió con un cariñoso abrazo.

-Jiji, hola Arthur. Te fue bien? -preguntó mi madre con cariño mientras me recibía y abrazaba.

-Jeje, podemos decir que sí. Logré evitar que me metiera en problemas. -dije algo orgulloso de mí mismo.

-Je, pues me alegra oír eso.. -dijo mamá con una sonrisa maternal. -Regresamos a casa, cariño?

-Sí, mamá. -dije feliz mientras la abrazaba con cariño y ella me ponía en su lomo.

Y con eso, ella empezó a volar por los aires. Yo me sostenía muy bien para no caerme del cielo al piso. Sentir el viento por mi cara y poder tocar las nubes en el cielo es un sentimiento único que no se puede describir con simples palabras. Eso se los puedo asegurar.

Después de un largo paseo, llegamos de regreso a casa, listos para el almuerzo. Como le prometí, no conté nada sobre Rose a mi madre y a los demás. Saben algo? Hoy fue un gran día. Y estoy muy feliz. Solo desearía poder tener más días como este. Pero bueno, por lo menos pude disfrutar este.

Continuará...

(La personaje "Galadriel" le pertenece a Little Artist 123.)