Love live / love live sunshine no nos pertenecen, son de sus respectivos creadores!

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Aclaración:

Este capitulo contiene lime (no lemon, por ahora) así que se pide discreción al lector, ya que aun no hemos cambiado la "clasificación" del fic, pero lo haremos para los siguientes capítulos, por su contenido.

Disfrute su lectura little demons~


"Sí alguna vez tuviera una oportunidad, cuando esta llegue, definitivamente serás mi cautivo" .- Torikoriko Please, Azalea

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El beso fue subiendo un poco de tono, tanto que Dia coloco sus manos en la cadera de la chica, mientras está pasaba sus brazos al rededor del cuello de la pelinegra, sin duda la castaña se estaba dejando llevar por el beso de la hermana de su novia, lo estaba disfrutando tanto que estaba empezando a perder el control.

Por su parte la mayor, deseaba besar a Hanamaru y ahora lo estaba haciendo. Deslizo su mano tocando muy suavemente el abdomen de la chica, continuo subiendo hasta llegar a sus pechos, los apretó suavemente, mientras la contraria rompió el beso dejando escapar un suave gemido, encendiendo aún más a su senpai, quien apretó un poco más los pechos de la susodicha, está por inercia mordió el labio a la mayor volviendo a besarla pero esta vez haciendo aún más profundo el beso, siendo sus lenguas invitadas a batallar la una contra la otra.

Dia rompió el beso, sintiéndose totalmente satisfecha, dejando a una Hanamaru muy confundida, no sabía a ciencia cierta el por qué obtuvo todas esas emociones al besar a su senpai. La ojiverde poso su dedo índice en los labios de la castaña para hacerse saber que debía guardar silencio.

-Es un trato entonces, continuaremos después.- decía muy segura de sí misma la pelinegra.- ahora deberías irte, las chicas del club school idol están por acá o ¿me equivoco?

La pequeña solo atino a asentir con la cabeza y aún ruborizada.

-Bien, escuchare lo que Ruby tenga que decirme, cumpliré con mi parte del trato.- dijo alejándose, volviendo a darle la espalda.

La castaña no dijo nada solo salió corriendo a toda prisa del lugar, dejando a una sonriente Dia, expresión que solo le duro unos segundos porque sabía que debía enfrentar a su pequeña hermanita, solo así tendría a la chica de ojos dorados para sí. Suspiro y se preparó mentalmente para lo que vendría…Ruby.

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La pequeña Kunikida aun aturdida por el reciente hecho detuvo su marcha y decidió volver donde estaba su senpai, justo cuando estaba por llegar al lugar pudo distinguir una voz bastante familiar, sorprendiéndose de quien era la que estaba encarando ahora a la presidenta, se acercó con cuidado de no ser descubierta, escondiéndose detrás de unos árboles para observar la escena.

-¿onee-chan?.- se giró para observar a quien la estaba llamando, la ahora había llegado.

-¿Ruby?.- Trato de sonar sorprendida, debía disimular.

-Dia-san ¿qué hace usted aquí?.- dijo la enérgica líder de aqours.

-¿Qué significa todo esto?.- respondía de forma sería la presidenta.

-Uh, bueno, eso es….-Decía tímidamente la chica pelirroja.

-No, Ruby-cha….- Interrumpía de la nada la Takami.

-Chika-san.-la chica de coletas, negó con cabeza en señal de detener el accionar de su senpai, quería enfrentar por ella misma a su hermana. La pelinaranja no dijo nada más solo se limitó a observar a la pequeña.

La menor de las Kurosawa se acercó a su hermana.- onee-chan.- volvía a repetir con algo de duda, mientras sus senpais la observaban atentamente.

Tomo aliento y se decidió por encarar a su hermana.- onee-chan….verás….

Dia la miró sorprendida, sabía los sentimientos de su hermana pero egoístamente se lo impedía, aunque ahora ya no podía hacerlo, debía seguir adelante con su plan, además del reciente acuerdo hecho con la novia de su hermana.

-Podrían dejarnos a solas.- decía sería la pelinegra mientras observaba a las tres chicas restantes.

Las aludidas miraron a la pequeña Kurosawa quien les asintió de manera muy segura.- está bien Chika-san, chicas.- las tres chicas solo caminaron en silencio dándoles espacio a las hermanas para hablar.

-¿y bien?.- continuo con su postura sería.- continua Ruby.

Cuando iba a responder recordó las palabras que su novia la había dicho.- no quieres ser una school idol, verdad? Entonces, sólo debes seguir adelante.- aquellas palabras fueron su motivación y apoyo para este momento.

Suspiró.-onee-chan, quiero ser school idol, por favor déjame serlo.- decía de manera aún más decidida.

-¿estás segura de ello?.- cerró sus ojos para mantenerse serena.

-sí, onee-chan.- dijo manteniendo su postura.

Para Hanamaru esto era realmente nuevo, nunca creyó escuchar a su dulce novia responderle de esa manera a su estricta hermana, pero sabía que Dia cumpliría su parte del trato por ende ella debería hacer lo mismo, se limitó a observar la escena, la cual tenía una evidente tensión.

-Si eso es lo que quieres, no me opondré más.- dijo suavizando su expresión, ahí estaba, ella había cumplido con su parte del acuerdo.

-¿de verdad, onee-chan?.- preguntaba totalmente esperanzada la más pequeña.

-si.- solo alcanzo a decir aquello, ya que su hermana menor se acercó para darle un efusivo abrazo, el cual correspondió.

Fijo su miraba hacía los árboles, específicamente el lugar donde estaba la joven, sonriendo de forma totalmente lasciva, pensó.- es tu turno de cumplir….Hanamaru-san.

La aludida quedo atónita ante la mirada de su senpai, la había descubierto e inclusive había cumplido en el mismo día con su acuerdo, algo en su interior comenzó a inquietarse tanto que se apoyó de espaldas al árbol mientras tocaba sus labios de forma pensativa.- y…Ahora ¿qué haré?

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Se encontraban los miembros de aqours en el salón del club viendo como su nueva integrante terminaba de escribir muy contenta la solicitud oficial de ingreso al club, se levantó de la silla para acercarse a la líder.

-por favor, permítanme unirme a su club.- dijo extendiéndole el papel a la chica.

La chica tomo gustosa la solicitud dándole una cálida sonrisa.- ¡bienvenida al club! Ruby-chan!

-¡Gracias! ¡Daré mi mejor esfuerzo! Lo juro!.- sonrió

De la nada interrumpió la pianista del grupo.- Ruby-chan ¿qué pasa con Kunikida-san?

La pequeña Kurosawa quedo pensativa a lo que la chica le había preguntado, no sabía que decirle, solo una cosa venía a su inocente mente, solo pudo susurrar el nombre de su novia en esos momentos.

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Caminaba pensativa por los pasillos del instituto con rumbo a la biblioteca, muchas cosas estaban en su mente, Ruby, lo de ser school idol, Dia.

Suspiró.-ah…¿qué me está pasando-zura?.

Se preguntaba mientras tomaba su lugar en la biblioteca, aun le estaba dando vueltas a su trato con la chica mayor.- acaso ella, de verdad me…..?.-poso sus dedos sobre sus labios, recordando de paso el poco inocente beso con su senpai.- ah… sus labios se…sentían tan bien-zura, eran tan suaves, deliciosos, tan…tan eróticos.- sin quererlo sus mejillas habían ganado color y su cuerpo se sentía un tanto extraño.

Golpeo sus mejillas.- no pienses en esas cosas ahora-zura.- se regañaba así misma.- ¿por qué me está pasando esto? Y lo peor de todo…- cerro sus ojos y las imágenes de aquel beso vinieron a su mente.- ese fue mi primer beso….- frunció el ceño con evidente molestia.- debería ser con Ruby-chan…no con la arpía de su hermana.- apretaba con fuerza sus puños.

Poco a poco las lágrimas comenzaban a salir de sus bellos ojos, tenía una mezcla de emociones, pero lo único que tenía claro en su mente era solo una cosa, lo hacía por su amada Ruby para que esta cumpliera su más gran sueño, ser school idol.

-Ruby-chan lo siento-zura, te traicione…lo siento tanto.- decía mientras las lágrimas viajaban por sus tersas mejillas.- por el bien de tu felicidad, me encaminaré a la telaraña de tu hermana….- seguía lamentándose, soltando todo esa angustia que estaba reprimida en su corazón.- después que esto acabe, haré como si esto jamás hubiera ocurrido-zura, espero poder soportarlo….

Limpio sus lágrimas intentando calmarse, estaba decidida en aguantar el lascivo juego de la Kurosawa mayor.- debo esperar su llamada.

Estaba tan metida en sus pensamiento que ni siquiera escucho la puerta de la biblioteca había sido abierta por alguien, quien se detuvo a su izquierda mirándola fijamente. Giro su cabeza hacia aquel lado encontrándose con su amada novia.

-¿R-R-Ruby-chan?- dijo sorprendida

-Hanamaru-chan….- apresuro a decirle a la castaña.- no quería ser un problema para ti, es más…pensé que te estabas esforzando solo por mí, pero…te vi disfrutar ser idol, tanto como yo.- hizo una pausa, en la comisura de sus ojos habían unas pequeñas lagrimas que amenazaban con salir, ella continuó.- pensé que tal vez querías ser una idol, por favor se una idol conmigo, Hanamaru-chan!

La nombrada quien mirada atónita a su Ruby, contestó.- ¿Maru? Ruby-chan yo….-suspiró, dándose por vencida.- bien, seré una idol contigo Ruby-chan, sé que no será fácil pero lo lograremos juntas.- termino sonriéndole a su querida pelirroja.

-¿de verdad? Hanamaru-chan!?.- la amante de los libros asintió.- genial, te amo…te amo! .- corrió a abrazar a su novia, quien la recibió gustosa.

La chica de coletas estaba tan feliz, que deseaba demostrarle esa felicidad a la ojidorada de alguna forma, recordó que ella no habían hecho algo que hacían las parejas, quizás sería perfecto sellar ello con un…beso. Sin más la chica posó sus labios sutilmente sobre los de su novia, quien se sorprendió por ese pequeño atrevimiento de la pelirroja, para ella sin duda era una de las mejores cosas que le habían podido pasar.

Los labios de su Ruby eran muy suaves, la chica en sí desprendía un dulce aroma que la estaba aturdiendo, poco a poco comenzó a mover sus labios, aun manteniendo un tenue rose entre ellos, era algo mágico tanto que nunca pudo imaginar algo como ello.

Cerró sus ojos para disfrutar del beso, mientras pensaba.-los labios de Ruby-chan, son tan delicados…. este beso es mucho mejor que el beso de Di…no! No pienses en ello.- se regañaba mentalmente la chica.- no arruines este momento, solo de Ruby y mío.

Después de intercambiar unos cortos besos, ambas chicas estaban realmente felices, serían school idol y podrían disfrutar aún más de su tiempo juntas. Sintieron como alguien tocaba la puerta de la biblioteca, la cual fue abierta revelando al trío de segundo que las observaban sonriendo.

-Hanamaru-chan.- dijo la Kurosawa menor.

-mmh.- asintió.- chicas, quiero unirme a su club-zura.

Las aludidas sonrieron totalmente felices, por fin la chica se había decidido a entrar y formar parte de aqours.

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La jornada escolar ya había acabado para todas las alumnas, en el salón de primero se encontraban las nuevas integrantes del club de school idols, la primera en hablar fue la asistente en la biblioteca.

-Ruby-chan.- dijo llamando la atención de su pequeña novia.- siento que no podamos volver a casa juntas pero la sensei me encargó que limpiará la biblioteca.- dijo un tanto apenada.

-mmh.- negó con la cabeza.- me gustaría quedarme a ayudarte Hanamaru-chan pero quede con You-chan para ayudarla con el vestuario para los futuros shows, y no me gustaría dejarla plantada en nuestra primera reunión.- dijo un tanto abatida.

La joven Kunikida solo sonrió por las buenas intenciones de la chica de coletas.- no te preocupes Ruby-chan, ve con ella… nos vemos mañana.

-claro.- se acercó para darle un beso en la frente a su novia, luego la abrazo y le susurro en el oído.- te amo mucho Hanamaru-chan.

Sonrió enternecida por aquel acto.- yo también te amo Ruby-chan, nos vemos mañana.

La pequeña se dirigió a la puerta del salón.- hasta mañana Hanamaru-chan.- sin más salió por la puerta para alejarse del lugar.

-hasta mañana Ruby-chan…..- susurro mientras veía a su querida amiga y novia alejarse.

Tomo sus cosas para guardarlas cuando el recuerdo de su beso con Ruby llego a su mente, sus suave y tenues caricias, su aroma embriagador, todo la estaba estimulando, su temperatura corporal comenzó a subir.- contrólate ya-zura.

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Se encontraba limpiando uno de los estantes de la biblioteca, ya un poco cansada; aun le quedaba lugares que limpiar.- debo terminar con esto rápido.- miro hacia una de las ventanas que mostraba como el cielo estaba anaranjado.- espero no irme a casa muy tarde.

Todo estaba en completa calma, muy tranquilo justo como a ella le gustaba, de pronto escucho la puerta de la biblioteca cercarse algo que llamo por completo su atención, se supone que la gran mayoría de las alumnas ya no estaban en las instalaciones del instituto. Curiosa se asomó dejando de lado su labor de limpieza para ver quien había entrado, encontrándose con la sorpresa de que no había nadie, o por lo menos eso parecía.

-mm….que raro-zura, quizás fue solo el viento.- dijo para sí misma retomando su labor.

Algo no andaba bien, se sentía observada. Comenzó a sugestionarse, el ambiente de un minuto a otro se volvió un tanto pesado, creyó escuchar unos leves sonidos, el hecho de estar siempre en un lugar silencioso le desarrollo una mejor su percepción auditiva, haciéndola escuchar sonidos imperceptibles para otras personas.

-Bien, sé que hay alguien aquí.- comento un tanto molesta.- si no sales ahora mismo deberé reportarlo con la directora Ohara.

No recibió respuesta alguna, inclusive los sonidos se habían detenido, todo estaba en silencio nuevamente.

-Quizás estoy imaginando cosas-zura.- trato de calmarse a sí misma.

Giro para seguir con su tarea cuando se llevó un gran susto al ver la cara de la presidenta del consejo estudiantil quien la miraba fijamente como si fuera un depredador experimentado, del susto cayó al suelo, alejándose de la chica sin percatarse a donde se dirigía hasta que sintió la pared detrás suyo, se había acorralado a sí misma.

-¿D-Dia-san qué hace usted aquí?.- dijo con sus respiración un tanto agitada por el susto.

La mencionada solo sonrió lascivamente ante la escena que tenía frente sus ojos.- n-no se ría, eso no fue gracioso.- le reprocho un tanto molesta

La pelinegra ni se inmuto ante las quejas de su pequeña kouhai, solo cambio su mirada seria a una curiosa, sin perderla de vista.

Ante la negativa de responder de su senpai ,volvió a preguntar.- Dia-san responda, ¿qué hace aquí?.

Aun si mencionar alguna palabra, la pelinegra comenzó a acercarse lenta pero seductoramente hacía su presa, quien notó como la mirada de la chica demostraba una calma y serenidad, siendo un tanto extraño ante la situación en que ambas se encontraban en ese momento.

La chica se preguntaba como la mayor podía actuar tan contrariamente a lo que se podía apreciar en su mirar. No perdió de vista sus movimientos, terminó por acercarse, para luego agacharse quedando a su misma altura. La ojiverde dejo que el apetecible aroma de la chica entrará por sus fosas nasales, algo que pasmó a la menor, que un tanto incomoda, habló.

-D-Dia-san?... qué está haciendo?.- cerró sus ojos temerosa.

La nombrada quien se había mantenido en silencio todo este tiempo, decidió responder las inquietudes de su inofensiva víctima.- sólo vengo a recordarle sobre nuestro trato, kunikida-san

Ante la mención de dicho acuerdo, la bajita abrió sus ojos, era algo que no esperaba, sin más respondió titubeando.-¿ qu-qué e-es lo que quiere?

No hubo respuesta, todo lo contrario sintió en sus labios una suave opresión que lentamente comenzó a moverse, intento alejarse de la chica, haciendo que la pelinegra abriera los ojos para mirarla directamente con una evidente dominación, algo que la asustó. La mayor tomo las manos de su presa, presionándolas con la pared, dejándola así sin escapatoria.

Dia intensifico el beso haciendo ceder a Hanamaru al placer que le estaba dando, quien comenzó a relajarse, obviamente dejándose llevar, abriendo su boca para así invitar su senpai a invadir su boca y explorarla como ella deseará.

Poco a poco aquel miedo que primeramente sintió la chica del tic verbal fue reemplazado por placer, conjunto a unas estimulantes sensaciones, seguido de un sentimiento de culpa, su razonamiento había vuelto.

-¿!Qué estoy haciendo!?.- pensó alarmada, hizo uso de toda su fuerza para separarse de su captora quien había bajado la guardia mientras la besaba.

Un hilo de saliva unía aun sus bocas, la chica de tercero lo atrajo con su dedo para luego meterlo a su boca muy eróticamente, lamiéndolo de una forma bastante provocativa y sugerente, dejando totalmente en blanco a la novia de su hermana.

-Esa es sólo una pequeña parte de lo que haremos mañana, Kunikida-san.- mantenía su mirada sería posada en la chica.- aquí en la biblioteca, mañana después del término de clases, ¿de acuerdo?.

Solo pudo temblar ante la mención de aquellas palabras, trataba de procesar todo lo que había ocurrido, tratar de calmarse, tenía en ese minuto un enredo considerable en sus emociones.

La mayor tomó aquellos escalofríos de la menor como una confirmación de su esperada cita, a llevarse a cabo al día siguiente.

De nueva cuenta se acercó a la chica, para susurrarle seductoramente.- hasta mañana, pequeña.- pasando a succionar el lóbulo derecho de la oreja de la castaña para finalizar, metió su lengua en dicha oreja, intensificando así su mensaje.

-mmh...- obtuvo un pequeño gemido por parte de la chica indicando que su estimulante mensaje hacía surtido efecto en su inofensiva presa.- de verdad ha metido su lengua en mi oreja.- pensaba.

Aquel acto provoco que su senpai quisiera adentrarse más en la exploración que estaba llevando acabo, haciendo sentir más placer a su presa. Abrazo a la chica atrayéndola hacia su cuerpo para asegurarse de que no pueda escapar, aunque la pequeña ya no pensaba en ello.

-Dia…san….aah~.- apenas podía articular palabras, estaba sumergida en el placer otorgado por la mayor.

La nombrada saco su lengua lentamente torturando a la chica de paso.- Mi hermanita tiene buen gusto...- dijo con una voz ronca.- es una lástima que no sepa cómo hacerla disfrutar o no ¿Kunikida-san?

-D-Dia-san….por favor…ya es suficiente.- decía un tanto avergonzada con agitación en su hablar.

Sonrió.- sshh.- la silencio colocando su dedo en esos delicados labios.- sólo déjate llevar… no olvides que tenemos un trato.- termino lo último con un tono bastante amable, algo que extraño a la ojidorada.

-Sólo gócelo.- con ello se aventuró en atacar con su experimentada lengua la oreja izquierda de la chica, lamiendo y posteriormente adentrándose en ella.

-ahh….ahhh…Di…ah.- no podía contener aquellos gemidos, para ello decidió seguir el estimulante juego de su senpai.

Ataco sin previo aviso el cuello de la pelinegra, sorprendiéndola de paso, quien sin oposición dejo a su traviesa kouhai continuar con aquellos besos, los cuales ayudaban a disipar sus gemidos.

La castaña rodeo con sus brazos a la mayor para evitar que se escapara, ya no había vuelta atrás ambas ya estaban siendo consumidas por el deseo.

-Dia-san….por favor.- comento aun presa de la estimulación en su oreja.- por favor…siga…ah…

La chica de listón verde dejo su entretenida labor para responderle.- ¿al final termino por gustarle?.- sonrió satisfecha.- prepárese…aun ni se imagina lo que le espera.- dichas palabras hicieron estremecerse a la pequeña Maru.

Verde y dorado se encontraron, ambas se perdieron en la mirada de la contraria, para ellas una cosa era segura….no querían detenerse, se deseaban, no había escapatoria.

Dia poso sus manos en la cadera de la menor sentándola en sus piernas para estar más cómodas, después de todo aún estaban en el suelo. Por su parte Maru pasó sus brazos alrededor del cuello de su deseada captora, retomando así la sesión de besos.

Una de las manos de la pelinegra termino en la nuca de la menor, intensificación así sus besos. Cegada de deseo Hanamaru mordió el labio de su senpai, quien la miraba gustosa, ella de vez en cuando le daba besos mientras esta aún tenía capturado su labio inferior.

Retiró su mano de la nuca de la chica mientras con la yema de sus dedos recorría la piel caliente de la menor, con deseo paso su mano por la mejilla de esta, quien cerró sus ojos disfrutando las caricias ajenas. Descendió aquella mano por su cuello rasguñando un poco, sin dejar marcas, ya tendría tiempo de marcarla como suya. Bajo aún más hasta encontrarse con esas bellas pero voluptuosas montañas de su pequeña amante, quien se estremecía cada vez más por las sensaciones dadas por su senpai.

Se separó un poco de los labios de la pequeña Maru.- vaya Hanamaru-san, ¿cómo es que una pequeña dulzura como tú, tiene semejantes bellezas?...podrían ocasionarle un par de inconvenientes, quizás unos deliciosos inconvenientes.- dijo mientras le daba masajes a los pechos de la chica, por sobre la tela de su uniforme.

-mmmm….Di…ah…sen…pai….ah.- apenas dijo disfrutando las caricias dadas por su ambienta senpai.

Siguió atendiendo un poco más los bien formados pechos de la menor, decidió aventurar su mano derecha rosando el abdomen de su amante, dirigiéndole a esa zona inexplorada, aquella zona aún prohibida.

Maru se estremeció por los roses hechos por Dia, deducía donde iba dirigida su mano, aun así consumida por el deseo no protesto, todo lo contrario, dejo que continuará, que llegará a su zona intima.-D-Dia….san…mm..-apenas lograba articular, su senpai era muy buena con las manos, cada movimiento hecho por esta la hacía sentir ansiosa y deseosa por más.

La mayor, lenta y tortuosamente se acercaba a su objetivo, su respiración aumentaba por cada centímetro que recorría por el cuerpo de la chica, la observó notando que tenía sus ojos entrecerrados, sonrió para sí misma.

Levanto un poco la falda de la castaña acercándose a sus bragas, podía notar como esta se estremecía cada vez más, finalmente poso uno de sus dedos sobre estas, dándose cuenta que había hecho un muy buen trabajo, aquellas bragas estaban húmedas, tanto que empaparon un poco su dedo. Retiro su mano del lugar, dejando apoyada la chica en el suelo nuevamente, observando cómo está estaba con un evidente sonrojo y jadeando bastante.

-creo que le he dado un poco más de lo que tenía planeado, Kunikida-san.- apresuro a decir mientras se acomodaba su uniforme.- recuerde que… mañana habrá mucho más que esto, en nuestra cita.

Sin escuchar alguna respuesta, se dirigió a la salida de la biblioteca, caminando provocativamente, realizando un sensual vaivén de caderas, que dejo atónita a su querida kouhai, abrió la puerta para marcharse pero antes de ello, le dedico unas últimas palabras.- no se preocupe por Ruby, mañana me ocupare de que ella esté ocupada, y no nos interrumpa…adiós Kunikida-san~.- sin decir más se marchó del lugar dejando a una agitada Hanamaru.

Se quedó ahí sentada observando la puerta, el calor y deseo que sentía fueron reemplazados por lagrimas que caían de sus dorados ojos, sentía una gran culpa, la cual la estaba ahogando.- R-Ru-Ruby-chan… perdóname….¿qué he-hecho?…..no, no, no…. Por favor…perdóname!

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Continuará~


Little Demons Squad Notes:

Hola~ primero queremos agradecer a las personas que han leído este fic, quienes le han dado fav, follows y reviews! de parte de todo el Squad Muchas Gracias!

bueno si tienen alguna sugerencia, opinión, deducción sobre las actitudes de dia o qué va a pasar en ese encuentro zukulentho comentenlo que gustosos respondemos sus inquietudes!

Respondiendo Reviews:

· Alenon: Sabía que te gustaría, jeje si lo sé estoy demente pero bueno :D nada que hacerle friend~

· Panda-chan: pues si, aunque más adelante explicaremos como sabe y sus motivos, pero si quieren pueden mandar sus deducciones, jojo, ah por favor no insulte a dia-sama quizás puede que su actitud enoje a muchos lectores pero solo está actuando para el fic :v asi que no la ofendan xDD y la kotorra qué? no la menciono :c malo! best waifu?

· Guest 1: acá la continuación, lol!

· Guest 2: pues quizás se nos resista un poco? xD jaja Muy buena nota mental, creo que también lo tendré en cuenta, pues ni idea e.e a quien se le pudo quedar lalala usted mismo se dio cuenta quienes tenían esa sala antes lala saque su conclusiones :B dia es una loquilla si esta bien sexy sii! e.e quizás solo quizás, lo siento no debo dar spoilers!

· Uchicchi: awww que tiernos, entonces gracias por leer nuestro fic :D nos hace feliz saber que es el primer fic que lee~ la actitud de dia, mmmm... pronto lo van a descubri~

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Si existe algún error ortográfico recuerden que somos humanos "chuunis" y cometemos errores

se despide nuevamente, Yohane-vamp! nos leemos pronto little demons!