Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.
Capítulo 1
Rose
—Oye, ¿estás viva? —La voz femenina vino acompañada de un fuerte golpe en las costillas.
Abrí los ojos y vi un par de botas de tacón alto a mi lado. Traté de levantar la cabeza, pero terminé haciendo una mueca por el dolor que me recorrió la columna vertebral. Era mucho más que simplemente estar rígida por dormir en una posición incómoda, estaba tumbada boca abajo sobre el pasto crecido, pero no sabía dónde, por qué o cómo me había lastimado. Empujando a través del dolor, seguí el par de piernas hasta la cara de la chica.
—¡AH, HA! No estás muerta. ¡Genial! Eso realmente habría arruinado mi noche. —Me sonrió y extendió una mano cuando notó mi lucha por moverme.
Parecía tener unos veinte años, vestía un polo negro que parecía demasiado pequeño para ella y un par de jeans ajustados. Había un nombre y un logotipo en la camisa, pero no pude entenderlo. Su cabello rubio estaba recortado en un corte estilo pixie, su flequillo casi ocultaba sus ojos verde claro, y tenía el cuerpo largo y delgado de una bailarina. Su apariencia era de alguna manera reconfortante, incluso si no tenía idea de quién era ella.
—No, —respondí, mi garganta parecía un poco áspera, aunque no sabía por qué—. Todavía no estoy muerta, pero ciertamente siento que estoy a mitad de camino.
Sus ojos se agrandaron cuando me miró completamente—. Sí, te ves aún peor. Sin ofender.
—No te preocupes. —No dudaba de ella, teniendo en cuenta el dolor en el que estaba, pero de todos modos miré hacia abajo a mi cuerpo. Mi ropa estaba salpicada de sangre, más de lo que los arañazos visibles en mis brazos y piernas podrían explicar. No sabía cómo había llegado allí.
La confusión debe haber sido evidente en mi rostro porque de repente el tono sarcástico desapareció de la voz de la chica y fue reemplazado por genuina preocupación—. ¿Estás bien? ¿Estuviste en una pelea o algo así? ¿Alguien te atacó?
Mi mente estaba en blanco. Los eventos del día anterior habían desaparecido—. No… no sé.
Cuando traté de recordar, me di cuenta de que no solo el día anterior era un misterio para mí. No podía recordar nada. Ni el día anterior, ni la última hora, ni la última década. Fue sorprendente y automáticamente busqué pistas a mi alrededor. En la oscuridad, solo pude distinguir algunas cosas. Parecía estar en una especie de parque, uno que estaba rodeado por los edificios más altos de una ciudad. No sabía qué ciudad, pero era mejor que haber despertado en la nada. Volví a mirar a la chica, que parecía más confundida y preocupada que antes.
—Mierda. Tal vez debería llevarte al hospital. Mi coche no está lejos. ¿Crees que puedes llegar hasta allá?
Asentí con la cabeza, pero la acción hizo que mi cabeza latiera un poco más.
Mientras ella me ayudaba a caminar, se presentó—. Soy Marie, por cierto.
Sonreí, abriendo mi boca en una respuesta automática—. Yo soy... —mis palabras se atoraron en mi garganta y fruncí el ceño en concentración. Diablos, esto debería ser fácil.
¿Cuál es mi nombre? Me preguntaba. Algo... floral. ¿Margarita? No. ¿Lily? No. Rápidamente revisé una lista de todos los nombres botánicos femeninos en los que podía pensar. Jasmine, Iris, Heather, Holly, Violet, Rosemary... un momento. Eso se sentía cerca. No del todo correcto, pero cerca. ¿Rose tal vez?
Levanté la vista hacia Marie y vi su rostro dudando con cada momento de silencio. Sin pensar más, solté el primer nombre que me vino a la mente.
—Ivy. Mi nombre es Ivy.
Marie pareció relajarse visiblemente—. Bueno, está bien entonces Ivy. Vamos a llevarte a un hospital para que te revisen. No voy a mentir, me estás asustando poco.
Me reí, principalmente tratando de romper la tensión dentro de mí. No había nada más que hacer, podía reírme o llorar, y llorar probablemente solo asustaría más a Marie. Dado que ella era literalmente la única persona en el mundo que tenía en este momento, no podía darme el lujo de asustarla.
Llegamos al hospital momentos después. Marie tuvo la amabilidad de quedarse conmigo por el momento, aunque no esperaba que se quedara mucho más tiempo. La documentación del registro prácticamente me estaba provocando dolor de cabeza con preguntas de las que no sabía la respuesta. No tenía idea de mi edad, ni mi apellido. Demonios, realmente ni siquiera sabía mi nombre, y mucho menos mi historial médico completo. Después de completar las pocas preguntas descriptivas que pude determinar fácilmente, sexo: femenino, color de cabello: marrón, ojos: marrón, regresé con el recepcionista, que estaba demasiado alegre a las cuatro de la madrugada.
—¿Ya lo llenaste todo, cariño? —él chirrió.
—Um, no todo. ¿Qué pasa si no sé o no puedo recordar algunas de las respuestas? —Traté de sonar despreocupada sobre el asunto, pero no sé qué tan posible fue realmente.
—Oh, no te preocupes, mientras tengamos lo básico, todo debería estar bien.
—Um... entonces podría haber un pequeño problema.
Sus cejas se fruncieron en confusión mientras le entregaba el portapapeles. Mientras escaneaba la primera página casi en blanco, sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa.
—Oh, —balbuceó—. Bueno… déjame preguntarle a alguien sobre esto.
Sentí que mis mejillas se encendían por la vergüenza cuando se levantó y caminó hacia la habitación de atrás. Estaba casi de vuelta en mi asiento cuando escuché una voz que llamaba desde la sala de espera de emergencias—: ¿Ivy?
Alcé la cabeza, reconociendo la única pizca de identidad que realmente tenía en este momento. Antes de contestar, volví a mirar al recepcionista, quien solo asintió con la cabeza. Me dirigí al médico con Marie siguiéndome de cerca.
Después de una larga serie de preguntas que en la mayoría de los casos podían responderse con "No sé" o "No recuerdo", el médico finalmente pareció saciado, aunque no del todo satisfecho. Marie trató de ofrecer tanta ayuda como pudo, pero fue poco más de lo que fui capaz de dar yo misma. Después de que me dijeran que tendría que someterme a bastantes pruebas y procedimientos y que definitivamente me quedaría a pasar la noche, Marie me dejó su número de teléfono y me pidió que la llamara mañana para informarla de mi situación.
El doctor no había mentido sobre las numerosas pruebas a las que me someterían. Algunas eran bastante simples, como un examen visual de mis golpes y hematomas. Otras fueron más preocupantes, como el examen ginecológico de rastros de agresión sexual, que gracias a Dios resultó negativa, y una tomografía axial computarizada. Después de varias horas y no muchas respuestas, pudieron determinar que no tenía una conmoción cerebral y pude dormir. Incluso me dieron un poco de comida lo que me provocó un hambre que ni siquiera sabía que existía. Me sentí como si no hubiera comido en días. Una vez que mi apetito fue saciado, me quedé dormida rápidamente.
Estaba en una casa, con las manos atadas detrás de mí. Podía oler el olor metálico de la sangre mezclado con el de carne quemada. La habitación estaba lo suficientemente oscura para que mis ojos tuvieran dificultad para adaptarse. Parecía estar sola, aunque había varias otras sillas vacías en la habitación.
No tenía ni idea de dónde estaba, pero podía sentir el terror y el miedo apoderándose de mí. Cuando finalmente se abrió la puerta que estaba frente a mí, vi a un hombre que entraba. Físicamente, era alto, delgado y solo parecía tener unos 40 años, sin embargo, desprendía esa sensación de ser mucho mayor. La confianza en su caminar decía que había visto décadas, tal vez siglos, y que no tenía miedo. Solo eso me hizo sentirme más incómoda. Pero no era el único rasgo extraño en él. Su piel parecía casi blanca, destacándose incluso en la habitación a oscuras. Nunca había visto a alguien tan pálido, y si no irradiara tanto poder, podría pensar que estaba mortalmente enfermo.
Cuando se acercó a mí, me apreté lo más que pude contra el respaldo de la silla. Estaba luchando con mis ataduras, pero no tenía forma de liberarme. Estaba a solo unos pies de distancia cuando noté sus ojos. Eran de color marrón oscuro, casi negro, pero alrededor del borde del iris había un anillo de color rojo sangre. Era débil, pero una vez que lo ví, fue imposible ignorarlo. No era natural y solo verlo hizo que mi corazón se acelerara.
Cuando estuvo justo en frente de mí, se inclinó hacia delante. Seguí tratando de poner la mayor distancia posible entre nosotros, pero no sirvió de nada. A pesar de que él no traía armas, sabía que estaba muerta. Estudió mi rostro, apartando mi cabello y trazando la línea de mi mandíbula. Era casi como si mi miedo lo divirtiera. Después de jugar conmigo, me miró directamente a los ojos y no pude mirar hacia otro lado. Esbozó una sonrisa que hizo que mi estómago se sacudiera y apenas tuve un momento para registrar sus colmillos antes de que él pusiera su rostro en mi cuello y mordiera.
Me desperté en el hospital, gritando. Varias enfermeras entraron corriendo y ciegamente traté de alejarlas de mí antes de reconocer mi entorno. Mantuvieron su distancia, pero aun así se quedaron por un momento para asegurarse de que estaba bien. Después de que finalmente me tranquilicé, me disculpé tanto como me lo permitieron y se fueron para poder descansar un poco más.
Mientras descansaba mi cabeza contra la almohada una vez más, negué con la cabeza con incredulidad—. Genial, —le susurré a nadie en particular—. Ahora estoy teniendo pesadillas con vampiros.
Dimitri
Tres días buscamos. Tal vez debería estar agradecido de que hubieran permitido que la búsqueda continuara por tanto tiempo. Todos los Moroi habían sido encontrados, no había pistas a seguir para saber si ella estaba viva, y teníamos la desafortunada tarea de preparar un servicio conmemorativo para un estudiante asesinado. Quizás la muerte de Mason fue la razón por la que extendieron la búsqueda. Anunciar una muerte ya era bastante malo, anunciar que otro estudiante estaba desaparecido y posiblemente muerto también, solo empeoraría las cosas.
El primer día, varios equipos de guardianes cubrieron el área a pie, moviéndose hacia afuera de la casa donde habían estado los estudiantes. Mia dijo que había estado viva y relativamente ilesa cuando la vio por última vez, pero cualquier otra información que tenía era de poca utilidad para la búsqueda. Por mi propia cordura, tenía que creer que estaba viva, pero no podía entender por qué no había contactado a nadie.
Al día siguiente, Alberta y yo revisamos en varios hospitales de la zona. El primer par había sido un fracaso completo, pero todavía tenía esperanzas en el último. Entramos en la atestada sala de emergencias y nos acercamos al recepcionista demasiado feliz.
Él comenzó su diálogo básico incluso antes de que llegáramos al escritorio—. Por favor llenen estos formularios a…
—Estamos buscando a alguien, —lo interrumpí bruscamente—. Podría haber ingresado la noche pasada. Su nombre es Rosemarie Hathaway.
Se volvió hacia su computadora y silenciosamente miró a través de algunos archivos antes de volverse hacia nosotros—. Lo siento, no tenemos a nadie registrado con ese nombre. —Continuó, respondiendo mi segunda pregunta antes de que tuviera la oportunidad de abrir mi boca—. Tampoco hay ninguna mujer no identificada.
La billetera de Rose había sido encontrada entre las posesiones que les habían confiscado a los estudiantes cuando fueron capturados. No traía efectivo ni identificación con ella. Si hubieran encontrado a Rose inconsciente, entonces no la registrarían bajo su nombre. Desafortunadamente, la única desconocida que había ingresado esta noche en otro hospital era una mujer de 1.88m de estatura, con cabello negro que tenía al menos treinta años.
Mi corazón se hundió cuando mi última esperanza de esta noche se apagó. La Guardiana Petrov dejó su número de teléfono solicitando que la contactaran si Rose aparecía. Era la misma rutina que habíamos seguido en cualquier otro hospital. Empecé a caminar hacia afuera, aturdido, tropezando accidentalmente con una joven rubia mientras lo hacía. Rápidamente me disculpé antes de regresar a la camioneta, esperando que Alberta se uniera a mí.
Había más lugares donde buscarla, por supuesto. Ya habíamos presentado el informe de una persona desaparecida en la estación de policía local, pero debido a su edad, era fácil ver que ya lo estaban haciendo pasar por una escapada. No podíamos decirles exactamente que había estado cautiva durante varios días antes de desaparecer, al menos no sin contestar varias preguntas difíciles.
Más guardianes fueron enviados a la estación de autobuses y a otros lugares donde tal vez podrían encontrarla, incluidos un par de refugios para jóvenes y personas sin hogar, pero aún no habíamos recibido noticias de ellos.
El único lugar que nos faltaba revisar era el único lugar donde deseaba desesperadamente no encontrarla. Enviaron al Guardián Stan Alto y a otro guardián que la conocía a la Morgue de la ciudad. Todavía no les habían dado ninguna información, pero yo no estaba precisamente impaciente por saber. Era una extraña combinación de alivio y tortura mientras esperábamos su informe.
Cuando volvimos al pequeño hotel donde los Guardianes que participaban en la búsqueda se estaban quedando, pude escuchar el rugido sordo de los susurros que crecían. Janine todavía parecía en estado de shock, y odiaba ser quien arruinara sus esperanzas. Afortunadamente, ella me ignoró por completo cuando Alberta le contó la noticia y la consoló suavemente.
Uno de los guardianes habló demasiado fuerte, y pude escucharlo preguntando si eventualmente consideraríamos a Rose como lo haríamos con cualquier otro guardián que hubiera desaparecido en acción. Me estremecí ante la idea. Cuando un guardián desaparecía durante una redada o pelea, y no había un cuerpo, se les consideraba como muertos. Sin embargo, la mayoría de las veces, era un término incorrecto. Cuando no se encontraba un cuerpo, por lo general era porque habían sido convertidos. La idea de que Rose fuera Strigoi era más de lo que podía manejar en este momento. Seguí aferrándome al hecho de que Mia la había visto después de matar a los dos Strigoi en la casa, pero si había otro del que ellos no habían tenido conocimiento... no. No podía pensar de esa manera. Tenía que mantenerme fuerte, enfocado. Pero sobre todo tenía que mantener la esperanza.
Me retiré a una de las varias habitaciones que estábamos usando durante la búsqueda e intenté dormir un poco, aunque no me sirvió para descansar. Estuve dando vueltas toda la noche, mi mente plagada con la idea de dónde estaría Rose. ¿Se estaba muriendo de frío mientras yo yacía aquí? Era invierno después de todo. ¿Tenía hambre? ¿Estaba sola o asustada? ¿Estaba pensando en mí? Ella tenía que saber que la buscaría. Probablemente estaba esperándome ahora mismo.
Después de unas horas, me levanté y comencé a buscar de nuevo. Estaba aún más cansado de lo que había estado la noche anterior, pero no podía permanecer sentado por más tiempo. Desafortunadamente, el segundo y el tercer día terminaron siendo tan exitosos como el primero. Sin avistamientos, sin pistas, sin información adicional. La única buena noticia es que no apareció en la morgue.
Finalmente, en la tercera noche, la Guardiana Petrov reunió al grupo y les dijo que la búsqueda había sido cancelada. Era la primera vez que la veía llorar, y fue bastante difícil contener mis propias emociones cuando escuchamos las súplicas desesperadas de Janine Hathaway entre sollozos. Cancelar la búsqueda era lo mismo que considerar a Rose como muerta. Si bien era probable que la escuela la registrara como desaparecida hasta que se recuperara un cuerpo, la posibilidad de que eventualmente la encontráramos con vida se había vuelto tan pequeña que no valía la pena tener esperanzas.
Volamos directamente desde Spokane a la Academia. Los pocos guardianes que no trabajaban en la escuela y que se habían ofrecido como voluntarios para la búsqueda regresarían a sus puestos desde allí, y Janine se quedaría unos días más para completar algunos documentos y recoger las pertenencias de Rose. No podía imaginar volver al servicio activo tan pronto después de algo como esto, pero creo que ver una cierta apariencia de normalidad podría ayudar. Sin embargo, me sentí mal por ella. Sé que ella y Rose no habían sido cercanas, pero Janine apenas había empezado a acercarse a su hija cuando la arrancaron de su lado.
A medida que el horizonte de la ciudad de Spokane desaparecía lentamente, traté de despedirme de Roza. No podría, sin embargo. No podía resignarme por completo al hecho de que ella se había ido.
El primer día de regreso a la escuela fue una pesadilla para mí. Una parte de mí estaba desesperada por caer en viejos hábitos para evitar pensar demasiado, pero no me llevó mucho tiempo darme cuenta de que mi vida en la Academia se había centrado prácticamente en Rose. Nuestros entrenamientos habían ocupado gran parte del día, y el tiempo parecía prolongarse sin ellos. Proteger a Lissa no era un gran alivio ya que se la pasaba llorando por Rose también. Quería suplicar por más turnos de guardia, pero incluso si Alberta me lo permitiera, tendrían resultados mixtos. Ya había sentido lo deprimente que era ver una de las clases de los novicios de último año con dos asientos vacíos, y un turno de guardia en el perímetro de la escuela para verificar las guardas solo me proporcionaría demasiado tiempo a solas con mis pensamientos.
Con mi tiempo libre indeseado, opté por caminar sin rumbo por el campus. Por un tiempo, la presencia general de otras personas fue reconfortante, incluso si no estaba interactuando con ellos. Noté algunas miradas y susurros mal disimulados. No sabía exactamente lo que estaban diciendo, y honestamente no estaba seguro de que realmente me importara, pero después de un tiempo se volvió molesto y decidí tomar un breve descanso de la humanidad. Me dirigí hacia un pequeño estanque en el otro extremo del campus. No estaba cerca del edificio académico o la vivienda estudiantil, así que no esperaba encontrar a nadie allí, y realmente no esperaba encontrarlo precisamente a él allí.
No lo reconocí al principio. Estaba sentado en uno de los bancos de piedra que rodeaban el estanque. En pleno invierno, no había mucho que admirar aparte de la nieve y el hielo, pero tal vez le ofrecía cierta serenidad. A medida que me acercaba, se hizo evidente que él no estaba allí para disfrutar de la vista. Sus ojos estaban cerrados. Afortunadamente, estaba respirando. No me habría sorprendido enterarme de que había estado bebiendo desde temprano, se había quedado dormido y había sucumbido a la hipotermia.
—Lord Ivashkov. —Llamé, un poco más áspero de lo necesario.
Saltó por el ruido repentino, girando rápidamente para mirarme—. ¡Vas a causarle un ataque al corazón a alguien!
Una parte de mí quería sonreír ante su reacción porque disfrutaba extremadamente impresionar al niño mimado, pero su reacción fue tan parecida a las de Rose en ocasiones similares, que mi estado de ánimo decayó rápidamente.
—No estudias aquí. ¿Qué te trae al campus?
La forma en que me miró me dijo que la respuesta debería haber sido obvia. Solo seguí mirándolo. No tenía tiempo para jugar sus juegos. Después de un momento, más o menos, rodó los ojos con un suspiro dramático.
—Estoy aquí por Rose. Bueno, estoy parcialmente aquí por Rose. Estoy trabajando con Lissa y el espíritu con la esperanza de que podamos encontrarla.
Solo asentí. Mi experiencia con la magia del Espíritu estaba bastante limitada al vínculo de Rose con Vasilisa. Sabía que ser capaz de sentir los pensamientos y la ubicación solo iba en una dirección, y desafortunadamente no era la que necesitábamos desesperadamente en este momento.
Sin embargo, Adrián nos había ayudado a encontrar la ubicación de Rose y los demás en Spokane al hablar con ella en uno de sus sueños. Quizás podría hacerlo de nuevo. La pregunta era por qué aún no lo había hecho. Casi tenía miedo de preguntarle
—¿Has podido llegar hasta ella?
Negó con la cabeza, sin mirarme.
—¿Qué significa eso? —Me sorprendió que la desesperación que sentía no sonara en mi voz.
—Honestamente, —me miró a los ojos por primera vez, y noté las ojeras debajo de los suyos—. No tengo ni idea.
—¿Has estado bebiendo? —No quise sonar tan acusador, pero mis nervios estaban destrozados a este punto y mis palabras salieron extremadamente duras.
Se levantó del banco y se dirigió hacia mí a una velocidad que no había visto antes en un Moroi.
—Escúchame bien, Asalta cunas. No he bebido ni una sola gota desde el momento en que desapareció del resort. He intentado durante el día y la noche llegar a ella sin suerte. No sé lo que significa, pero voy a seguir intentándolo hasta que muera o enloquezca.
La ira que se encendió en su mirada se asemejaba mucho a la locura del Espíritu antes mencionada. Noté que había olvidado una opción...
—¿Y si ella ya está muerta?
Negó con la cabeza, volviendo a la realidad desde donde estaba su mente por un momento—. No. No lo creo. Puedo… sentirla. —Tiró de su cabello, como si el dolor lo ayudara a concentrarse—. Si estuviera muerta, entonces no podría sentirla en absoluto. Todavía puedo sentir su aura, pero de alguna manera es inalcanzable. Es casi como si estuviera allí pero ausente al mismo tiempo. No sé cómo explicarlo.
—¿Un coma, tal vez? —Eso significaría que estaba herida, pero viva. No era mucho, pero era algo.
—Quizás, —respondió. —No sé mucho sobre ese grado de inconsciencia.
Un silencio incómodamente pesado cayó sobre los dos. No me gustaba Adrián, y sabía que yo tampoco le agradaba. Sin embargo, en este momento, teníamos algo en común: ambos estábamos preocupados por Rose. Por mucho que me acusara de ser un asalta cunas y que yo lo acusara de ser un playboy, sabía que los dos haríamos casi cualquier cosa por saber su paradero. Competimos por su afecto, pero en este momento sabía que cualquiera de los dos se haría a un lado y le dejaría el camino libre al otro si eso significaba que Rose estaba sana y salva.
El día del funeral llegó. Como era de esperar, fue un evento solemne y triste. La muerte de un muchacho siempre era horrible, y esto no era diferente. La capilla estaba llena de una manera que nunca se había visto ni siquiera los domingos, haciendo eco con los sonidos del luto.
Técnicamente estaba de servicio, así que permanecí en la parte posterior viendo la escena desarrollarse a mi alrededor. Los padres de Mason, una madre dhampir y un padre moroi plebeyo que lo había criado en un hogar amoroso, se sentaron cerca del frente. Su padre apenas reprimió las lágrimas mientras agradecía a aquellos que ofrecían sus condolencias. Su madre permitió que las lágrimas fluyeran libremente por sus mejillas, pero aún así parecía estar en estado de shock. Sus ojos estaban vacíos, como si estuviera a un millón de kilómetros de distancia. Entendí la sensación. Mi pecho también se sentía vacío. Mientras estaba físicamente aquí, mi mente parecía vivir en recuerdos del pasado como si se aferrara a la felicidad que pudiera encontrar. Estaba seguro de que la madre de Mason estaba haciendo lo mismo. Era todo lo que podíamos hacer para superar el día.
La Princesa Vasilisa y Christian se sentaron juntos. Ella estaba escondida debajo del brazo de él. Sabía que estaban allí para llorar a Mason y darle el último adiós, pero había algunos de nosotros que estábamos de luto por alguien más. Tal vez debería estar agradecido de que este no fuera un funeral doble, pero el caso inconcluso, especialmente cuando se trataba de Rose me estaba comiendo vivo.
Eddie estaba sentado al otro lado de Lissa, con la cabeza inclinada. Casi podía ver la culpa sobre sus hombros como un peso físico, uno que estaba luchando por soportar. Mia estaba allí también. Toda su actitud había cambiado en las últimas semanas. Había comenzado con el asesinato de su madre, pero haber estado cautiva lo había solidificado. Pude ver una nueva determinación en ella de querer ser fuerte, de protegerse y proteger a los demás. Si bien era agradable ver un cambio positivo en la "chica mala" e insegura que había sido antes, los motivos que habían propiciado el cambio eran agridulces. Adrián parecía estar muy enfermo. Estaba más pálido de lo normal con círculos oscuros debajo de los ojos. Fiel a su palabra, aún no había tomado ni una gota de alcohol, pero su estabilidad mental estaba sufriendo mucho por ello. Instintivamente, alargó la mano hacia su licorera que usualmente estaba escondida en el bolsillo interior de su chaqueta, solamente para sacar la mano vacía.
Varios guardianes, incluyéndome a mí, nos alineamos en la pared, dando la ilusión de seguridad que aún era tan necesaria después de la tragedia. A decir verdad, los guardianes de turno estaban casi tan distraídos como los que no estaban de servicio. Parte de esto se debía a la gran catástrofe que nos había reunido aquí. Sin embargo, creo que una buena parte de esto fue el ver a varios guardianes fuertes cerca de su punto de quiebre. Alberta Petrov, capitana de la guardia escolar, iba de esconder sus propias lágrimas a consolar a los demás. Sin embargo, ella no era la más inquietante. No, lo más angustioso fue ver a Janine Hathaway, conocida por su profesionalismo y falta de emociones, sollozar en un rincón. Tardé un rato en identificar al hombre de cabello oscuro y ostentosamente vestido detrás de ella. No había visto a Abe Mazur, conocido en casa como Zmey, desde que era un adolescente. Era un hombre bastante peligroso, conocido por su eficiencia de encargarse de las personas que se interponían en su camino. No sabía qué pensar de sus torpes gestos de consuelo hacia Janine, ni de su aparente tristeza. Eso despertó mi curiosidad momentáneamente, pero se desvaneció rápidamente. Apenas tenía la motivación suficiente para hacer las cosas cotidianas, como comer, no tenía la energía mental para preguntarme por qué Zmey estaba interesado en el funeral de un estudiante.
Antes de darme cuenta, el funeral estaba por terminar. No podía recordar ni una palabra. Le di mis últimos respetos a Mason antes de regresar a mi pequeño departamento. Como todo lo demás hoy en día, parecía frío y vacío. Nunca había sido partidario de la decoración excesiva, pero ahora incluso las pequeñas personalizaciones, como mi colección de libros, no me daban alegría ni consuelo. De hecho, solo había una cosa que me reconfortaba recientemente.
Me senté en mi cama y me apoyé contra la pared mientras buscaba debajo de mi almohada el marco de madera escondido allí. Con los ojos cerrados, presioné la fotografía contra mi pecho. Había memorizado esta foto y podía recordarla en cualquier momento, pero sostenerla era lo más cercano que tenía de sostener a Rose. Después de un momento, abrí los ojos. Vergonzosamente, había robado esta imagen de la habitación de Rose unos días después de que habíamos regresado de Spokane.
Había sido un momento de debilidad, pero durante una de mis rondas en los dormitorios femeninos hampir, no pude resistirme y usé mi llave maestra para abrir su puerta. Estaba buscando consuelo, pero en cambio solo terminé con el corazón aún más roto. La delgada capa de polvo era un fuerte indicio de que ella no había estado allí por un tiempo. Sin embargo, su sombra todavía parecía rondar por la habitación. Las mantas en su cama todavía estaban revueltas de la última mañana en que se despertó aquí. Los papeles de la escuela estaban dispersos sobre su pequeño escritorio. Había incluso un pequeño vaso de agua en su mesita de noche, el vidrio marcado con líneas de evaporación con el tiempo.
De repente, me dolió incluso respirar. Me había permitido sucumbir a los recuerdos de ella. Me rendí ante el horrible pensamiento de que quizás nunca volvería a verla, y me resultaba físicamente doloroso imaginar una vida sin ella. Necesitaba una distracción rápidamente, antes de que mi depresión pudiera alcanzarme como lo había hecho todas las noches antes de quedarme dormido.
Nunca antes había estado en su habitación, pero era fácil imaginarla aquí. Deje que mis manos vagaran sobre la mesita de noche antes de abrir el pequeño cajón. No había mucho en él; algunas piezas de joyería incluyendo un familiar collar en forma de rosa, algo de cambio y un pequeño cuaderno. Recogí el collar, recordando la última vez que lo había visto y cómo lo había cambiado todo. Los destellos de esa noche parpadearon en mi mente como una película vieja, y antes de que pudiera justificarme, había deslizado el dije en mi bolsillo. Estaba a punto de cerrar el cajón de nuevo cuando sentí un pequeño tirón hacia el cuaderno. No parecía nada especial, pero cuando abrí la primera página, me di cuenta de que era un diario, uno que había comenzado uno o dos días después de que la había encontrado a ella y a Lissa en Portland.
Sin pensar, leí la primera página y me reí cuando se quejó de su nuevo "carcelero ruso" y prometió "hacer de su vida un infierno" por arrastrarlas de regreso a la Academia. Sin embargo, en la siguiente línea, expresaba su gratitud por haberla defendido y por haberme ofrecido a ser su mentor cuando estaba a punto de ser expulsada. Verla tan abierta me recordó que esos eran sus pensamientos privados y de repente me sentí mal por invadirlos. Cerré la libreta, con la intención de volver a colocarla en su lugar, pero noté una página suelta que se estaba cayendo. O al menos pensaba que era una página, pero en realidad era esta foto.
Debía de haberla tomado en ese viaje a Missoula. Recuerdo vagamente a Lissa tomar la fotografía con su teléfono. Rose tenía el cabello recogido, luciendo simplemente una sonrisa en su rostro que parecía haber sido tomada en medio de una risa. Yo estaba parado detrás de ella, y aunque era bastante visible, dudo que Lissa incluso me haya notado en la imagen; era obvio que yo no era el objetivo previsto. Estaba mirando a Rose con una vaga sonrisa propia. La mayoría interpretaría mi mirada como una de orgullo, pero era obvio para mí, y tal vez también para Rose, que me estaba enamorando de ella. Los sentimientos que esta imagen me inspiraba eran agridulces. Estaba agradecido por esta fotografía de nosotros dos, pero era un recordatorio de todo el tiempo que había dado por hecho que ella siempre estaría ahí; cada momento que la había alejado o mantenido mi distancia porque era lo "correcto." Estaba agradecido por el pequeño momento de paz que había habido entre nosotros la noche en que desapareció, en lugar de toda la tensión y las discusiones que nos habían llevado a ese momento, pero si pudiera volver el tiempo atrás haría muchas cosas de manera diferente.
Sonó la pequeña alarma de mi teléfono, advirtiéndome que mi turno estaba a punto de terminar por esta noche. En lugar de regresar la foto y el diario a la mesita de noche, me los llevé conmigo, junto con el collar de rosa. Mirando la habitación una última vez, cerré la puerta con llave, terminé mi turno y volví a mi apartamento. Supuse que su habitación y la de Mason pasarían por el mismo proceso que la de un guardián caído en el campo de batalla. Un miembro de la familia pronto recogería sus pertenencias y sería como si nunca hubieran existido. Pronto, no habría señales de que Rose había vivido allí.
Chicos, ¿qué les pareció éste primer capítulo? Nuestra querida Rose perdió la memoria, y todos los demás están destrozados por su ausencia. Debo admitir que el que más me conmovió fue Adrián, sabemos que él era mucho más débil emocionalmente que Dimitri, pero aquí me encanta su fuerza y resolución para tratar de encontrar a Rose.
¿Qué creen que sucederá? ¿Están emocionados por seguir leyendo? Yo sólo les puedo decir que es una de mis historias favoritas. De verdad espero que les haya gustado. No olviden dejar sus reviews para apoyar la historia, cuídense mucho y no se pierdan el nuevo capítulo de ésta historia el próximo viernes.
