Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 5

Dimitri

Ella peleó conmigo y fue como retroceder en el tiempo. Me sentí como si estuviéramos en el gimnasio de la academia de nuevo. Me di cuenta de que la había enervado, tal vez incluso la había asustado al acercarme a ella en el callejón, así que no respondí a sus ataques. Sin embargo su técnica seguía siendo bastante fuerte, a pesar que estaba un poco oxidada.

Aún así, su reacción hacia mí me había sorprendido y confundido. No tanto por el que se hubiera defendido a sí misma contra alguien a quien veía como una amenaza, de acuerdo a su historial, sabía que lo haría una y otra vez. Lo que me sorprendió fue el hecho de que me viera a mí como una amenaza en primer lugar, e incluso el hecho de que afirmara que nunca me había visto antes.

Seguía siendo rápida, muy rápida. Cuando mis sentidos se dieron cuenta de que realmente estaba huyendo de mí, ya se había ido. La había perdido de vista entre la multitud. Una vez más había desaparecido como un fantasma. Sin ninguna idea de dónde buscarla, me dirigí de nuevo hacia el hotel.

¿Qué les diría a los demás? ¿Debería incluso decírselos? Nuestro encuentro anterior nos había sacudido a todos, especialmente cuando pensábamos que habíamos estado completamente equivocados. Todos nos habíamos enfrentado a pistas falsas anteriormente y cada vez era más doloroso. El pobre Adrián era quien había tomado la noticia más duramente. Entre el quinto y noveno trago, todo lo que parecía hacer era repetir "Estaba tan seguro" una y otra vez. Fue un bendito alivio para todos cuando finalmente se olvidó de todo después de la bebida número once. Si ella huía de mí, de nosotros... quizás era porque no quería ser encontrada. Tal vez era mejor que pensaran que no había sido nada...

No tenía ningún sentido. ¿Por qué negaría que me conocía? ¿Por qué iba a cambiar su nombre? ¿Qué podría haber pasado para que hiciera eso?

Rose

Llegué a casa pensando en la escena del callejón una y otra vez. Analicé todo, desde la forma en que se había acercado a mí, hasta lo que había dicho y cómo lo había dicho. Incluso examiné la forma en que habíamos luchado. Aunque solo había pensado en él como una extraña manifestación del hombre en mis ensoñaciones, parecía estar muy familiarizado conmigo incluso si algunos de los detalles menores, como mi nombre, habían sido equivocados.

No tuve mucho tiempo a solas con mis pensamientos antes de que Marie entrara por la puerta.

—Dime... ¿El chico alto, oscuro y guapo te buscó?

—¿Perdón?

—El hombre extremadamente atractivo, con cabello largo y acento sexy. Estaba preguntando por ti en el bar.

—¡¿TÚ LE DIJISTE QUE ME BUSCARA EN EL CALLEJÓN?! Marie, podría haber sido un acosador, no lo conoces. ¿También fuiste tú quien le dijo mi nombre? —Cada minuto estaba más molesta, pero ella parecía perfectamente tranquila. Eso sólo sirvió para enojarme más.

—Sip, y si es un acosador, es el peor que haya visto.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, según él y sus amigos, no te han visto en más de dos años.

Eso me detuvo en seco—. ¿Dos años?

Asintió emocionada cuando escuchó la comprensión en mi voz—. Sí. Eso es lo que pensé.

—¿Crees que tal vez él…?

—Exactamente, —estuvo de acuerdo con mi pensamiento inconcluso—. Es por eso que te traje esto. —Deslizó un pequeño papel sobre el mostrador de la cocina.

Lo desdoblé y vi un número de teléfono escrito con letra extremadamente pulcra y debajo había un nombre: Dimitri.

Estaba en shock. Una cosa era ver a un hombre que se parecía al de mis ensoñaciones. Y era otra cosa completamente distinta el que tuviera el mismo nombre. Además, aparentemente él me conocía. Nombre incorrecto, pero aún así... no era posible.

—Deberías llamarlo, —dijo Marie—. Incluso si no te conoce del pasado, sería un buen complemento para tu futuro.

Me reí ante su insinuación, pero no podía estar completamente en desacuerdo—. Lo llamaré por la mañana.

—Ya son las 4 a.m.

—Sabes a lo que me refiero.

—Bueno, no esperes demasiado. Entre tú y yo, su pequeño grupo no se veía local.

Asentí con un largo bostezo. Marie me imitó un momento más tarde antes de sugerir que nos fuéramos a dormir.

Alrededor de la 1 de la tarde del día siguiente estaba escribiendo lentamente los 10 dígitos en mi teléfono llamándome loca todo el tiempo. El teléfono solo sonó dos veces antes de escuchar su profunda voz en la línea.

—Belikov. —Su saludo fue breve y agudo, casi militar en precisión.

—Um... ¿Dimitri?

—Roza, —su voz se suavizó dramáticamente y susurró la palabra como si fuera sagrada.

—Ivy... en realidad.

—Sí, —se corrigió a sí mismo, enfriando un poco su tono—. Ivy, mis disculpas. ¿Qué puedo hacer por ti, Ivy?

—Bueno, Marie, la camarera con la que hablaste anoche, me explicó algunas cosas después del trabajo. Lo siento por la forma en que actué en el callejón.

—Por favor, no te disculpes. No debería haberme acercado así. Tenías todo el derecho de defenderte.

—Sí, un callejón oscuro en medio de la noche probablemente no fue la mejor idea, —me reí nerviosamente. Él no se rió—. Como sea... Marie dijo que podrías, bueno, saber algunas cosas sobre mí. Me preguntaba si te gustaría intentar hablar de nuevo. ¿Quizás tomar un café en un área pública bien iluminada?

—Eso... eso sería genial. —Seguía sin reírse, pero si escuchaba con atención, podía discernir una leve sonrisa en su tono—. No estaré aquí por mucho tiempo, ¿estaría bien si nos vemos hoy?

Menos de dos horas después, estaba en uno de los muchos Starbucks que inundaban la ciudad. Estaba enfriando mi chocolate caliente cuando los cuatro hombres entraron. Algunos clientes levantaron sus cabezas cuando atravesaron la puerta de entrada, y no los culpé. No había forma de que pudieran pasar desapercibidos. Aunque Dimitri era el más alto del grupo, los otros tres no eran mucho más bajos.

No necesité llamar su atención ya que me vieron de inmediato. Dos de ellos, el de cabello rubio cenizo y el de pelo oscuro y ojos azul hielo, me miraron como si fuera un fantasma. El chico de ojos esmeralda parecía casi... ¿victorioso? En cuanto a mí, me sorprendió el hecho de que reconocí al trío tan bien cómo había reconocido a Dimitri; de mis ensoñaciones. Quizás no debería haberme sorprendido, pero no es muy frecuente que conozcas literalmente al hombre de tus sueños, y yo lo había hecho cuatro veces en menos de 24 horas.

—Así que déjame adivinar, —comencé, sacudiendo sus manos uno por uno—. Christian, Eddie, Adrián y, por supuesto, Dimitri.

—Encantado de verte de nuevo, —Dimitri dudó—, Ivy.

—¿Así que Ivy es realmente su nombre ahora? —El de cabello oscuro, Christian, comentó sarcásticamente como si yo no estuviera aquí.

—Bueno, ese es mi nombre. —No sé por qué, pero este tipo me estaba molestando.

—Tonterías…

—¡Christian! —Adrián interrumpió, cortando la inminente discusión. Me miró extrañado, casi como si estuviera tratando de leerme—. Ivy, pareces un poco curiosa y confundida. ¿Qué estás pensando?

—Bueno, primero que nada, el día pasado ha sido uno de los más extraños de mi vida. Y créanme cuando les digo que he tenido unos días realmente extraños.

—¿Como qué, por ejemplo? —Eddie preguntó .

—Bueno, podemos comenzar con el hecho de que los he visto a los cuatro varias veces antes, pero nunca los había visto en realidad. Por lo que yo sabía, eran raras pero extrañamente detalladas invenciones de mi imaginación y aún así... aquí están.—El sarcasmo y la incredulidad eran espesos en mi voz, y sinceramente no sabía muy bien cómo manejar la situación. No era como si hubiera un precedente para este tipo de cosas.

—Espera, ¿qué quieres decir?

—Tengo estas... ensoñaciones extremadamente vívidas. No son del todo normales. Se sienten casi reales, como una especie de experiencia extra corporal.

Adrián soltó una carcajada, lo cual fue completamente inapropiado considerando lo que acababa de decirle—. Siguen unidas. Todavía está conectada con Lissa.

Lo miré sin comprender. Literalmente no tenía sentido para mí.

—¿A quién más ves en esas ensoñaciones? —preguntó.

Lo pensé por un momento—. Bueno, ustedes cuatro juegan un papel bastante importante. Tú apareces menos que los demás, pero probablemente he visto más de Christian de lo que me gustaría admitir... desafortunadamente.

El petulante idiota pareció un poco apenado cuando Adrián se burló de su vergüenza.

—Ustedes dos... —Señalé a Dimitri y Eddie —...siempre parecen estar cerca, pero son más como sombras que otra cosa. Hay otras personas, más de las que puedo contar. ¿Quién es Lissa? Sigo oyendo su nombre, pero nunca la he visto. La mayoría de lo que escucho en las ensoñaciones no tiene ningún sentido.

Dimitri habló esta vez—. ¿No sabes quién es la princesa Vasilisa, Lissa?

—¿Debería? Siento cómo si ella fuera importante pero no puedo entender por qué.

—Ella es tu mejor amiga, es tu cargo. Se conocen desde que eran unas niñas... —se encontró con mi mirada inexpresiva—. ¿Realmente no tienes idea?

—Ninguna, pero ustedes deberían saber algo primero. —Hice una pausa, no por efecto dramático, sino porque siempre parecía ser una gran producción cada vez que intentaba explicar mi situación—. No recuerdo nada de mi infancia. No recuerdo nada anterior a hace unos dos años. Los médicos lo llaman amnesia disociativa debido a un episodio traumático. Demonios, por lo que sé, puede que ustedes tengan razón y mi nombre sea Rose en lugar de Ivy. Me desperté un día en un parque en Spokane, y ese fue el comienzo para mí.

Tan pronto como mencioné la palabra Spokane, los cuatro hombres parecieron animarse. Christian y Eddie solo sonrieron como idiotas entre ellos, Adrián se echó a reír, y Dimitri… bueno para alguien que parecía estar siempre bajo control, parecía estar a punto de perderlo. En realidad se apartó del resto de nosotros para recuperar el aliento, pasándose los dedos por el pelo.

—¿Cuando? —me preguntó desesperadamente—, ¿cuándo exactamente?

—Enero tres.

Una sonrisa apareció en su rostro, lleno de esperanza y alivio.

—Rose, la chica que buscamos, desapareció el 2 de enero del mismo año... en Spokane, Washington.

Hubo una pausa muy tensa antes de volver a hablar. Había demasiado aquí para ser considerado una coincidencia—. ¿Cómo desapareció?

Christian, Eddie y Dimitri miraron hacia otro lado, de repente no podían mirarme a los ojos… y mucho menos responder mi pregunta. Casi podía ver el peso físico de la culpa sobre sus hombros y, aunque no sabía por qué se sentían de esa manera, esto no hizo nada para calmar mis nervios en cuanto a lo que podría haber sucedido.

—Fue rehén durante un tiempo. —Me quedé sin aliento cuando Adrián me ofreció una explicación vaga pero horrible—. Fue capaz de dominar a sus captores... pero perdió a uno de sus amigos más cercanos en el proceso. Asumimos que la experiencia fue simplemente abrumadora, como lo sería para cualquiera. Creemos que huyó de la escena y nadie la ha visto desde entonces. Al menos... no hasta ahora.

La información me golpeó como un tren de carga. Las posibilidades de que yo fuera quien esta gente creía que era eran casi seguras, y tal vez eso debería haber sido un alivio, pero en realidad era aterrador. Había pasado los últimos años construyendo, o reconstruyendo, una vida a mi alrededor. Había renunciado a la posibilidad de alguna vez volver a la vida que había conocido antes cuando nadie vino a buscarme. ¿Ahora qué? ¿Esperaban que simplemente volviera a una vida que no recordaba? Sin embargo, ¿podría realmente alejarme de ellos sabiendo que tenía una oportunidad de recuperar mi vida? No había una respuesta fácil, pero sabía qué me arrepentiría si no lo intentaba.

—¿Cuál es mi nombre?

Adrián pareció sorprendido por mi repentino cambio de tema, pero Dimitri me miró con ojos compasivos que parecían estar llenos de emoción a pesar de su cara estoica.

—Tu nombre, —dijo—, es Rosemarie Hathaway.

Dimitri

Pude ver el momento en que tomó una decisión. Su rostro cambió de la joven asustada y confundida que una vez conocí a la decidida mujer que me habían arrancado antes de tiempo. Mi duda sobre quién era realmente Ivy había sido aclarada en un momento la noche anterior, pero verla aceptar esa posibilidad era casi demasiado bueno para ser verdad. Me sentía como si estuviera soñando, y no podría decir si estaba esperando despertar de éste sueño en cualquier momento, decepcionado y solo. Parecía dispuesta, al menos, a escucharnos, pero sabía que sería una historia completamente diferente convencerla de que regresara con nosotros.

También me preocupaba la revelación de que no recordaba nada antes de la noche en que desapareció. No recordaba a Vasilisa, quien estaba literalmente arraigada en su espíritu. Tampoco recordaba a su familia o a sus amigos. Y no me recordaba a mí. ¿Quién sabe qué más no podría recordar?

Respondimos sus preguntas por horas. Sabía que los otros habían dudado cuando les insistí en que viéramos a Ivy/Rose esta tarde después de su llamada. La esperanza podía ser cruel cuando era arrebatada, y ninguno de nosotros estaba listo para pasar por eso de nuevo. Sin embargo, la suerte había estado de nuestro lado esta vez. Comenzamos a contarle cosas básicas como su cumpleaños, la edad que tenía, dónde había ido a la escuela. Nada demasiado profundo, pero ya podía ver su rostro serio con el peso de simplemente saber quién era ella. Sentía cierta tristeza al verla tomar notas sobre lo que debería haber sabido por ser información básica sobre su persona.

Eventualmente, con una respiración profunda, comenzó a profundizar en información más compleja.

—Algo me ha estado molestando. Esta chica, Lissa, dijiste que nos conocíamos desde que éramos niñas. Dijiste que era mi mejor amiga. También dijiste que era otra cosa… ¿mi cargo? —Sus últimas palabras salieron más como una pregunta que otra cosa.

Mi mente se quedó en blanco, solo para maldecir lentamente cuando me di cuenta de lo que estaba preguntando. Antes de que pudiera hablar, Eddie me ganó.

—Rose, dijiste que no recuerdas nada de antes. ¿Absolutamente nada?

—No. Nada conscientemente al menos. Si me pones un problema de matemáticas puedo resolverlo, pero no recuerdo haber aprendido el procedimiento, solo sé cómo hacerlo.

Rose miró en mi dirección cuando dijo sus siguientes palabras—. Lo mismo pasa con las peleas. No recuerdo haber aprendido a pelear, pero un día fue necesario y mi cuerpo simplemente supo qué hacer, como anoche. No sé de dónde vino el conocimiento, es casi instintivo.

Eddie me lanzó una leve mirada, sin que los demás lo notaran, cuando se dio cuenta de que Rose y yo habíamos tenido un pequeño altercado la noche anterior.

Rose continuó sin perder un segundo, tocando su cabeza y con una risa sin humor—, está grabado aquí en alguna parte.

Al darme cuenta de que nadie había respondido a su pregunta inicial, me encargué de hacerlo.

—Rose, estabas siendo entrenada para ser Guardiana, una especie de guardaespaldas. Te estabas preparando para proteger a Lissa.

—¿Lissa necesitaba un guardaespaldas? ¿Por qué?

—Ella es importante en nuestra sociedad. Muy importante de hecho. Ella es la Princesa Vasilisa Sabina Rhea Dragomir.

—¿Princesa? Um... guau. —Rose analizó la información antes de que su rostro se iluminara con un pensamiento repentino—. Entonces, ¿de dónde son ustedes? Ninguno de ustedes tiene acento... o, bueno, la mayoría de ustedes no lo tiene. —Rose me lanzó una sonrisa juguetona y mi corazón dio un salto. Fue un destello repentino de todas las veces que habíamos bromeado durante el entrenamiento, y cada vez que había dado por hecho sus bromas y sentido del humor.

Christian parecía no tener idea de lo que estaba diciendo—, vivimos aquí, Rose. Bueno, vivimos en la Corte que se encuentra en Pensilvania, pero vivimos en los Estados Unidos.

—Entonces... ¿cómo es posible que Lissa sea una princesa?

Pude ver que Eddie y Adrián se daban cuenta lentamente de lo que yo había temido.

—Ella es una princesa Moroi, la última de su linaje real. —Parecía totalmente desplazado con lo que estaba diciendo, pero podía escuchar la desesperación en mi voz cuando anticipé su reacción.

—¿Moroi?

Esa única palabra pareció solidificar todo para nosotros. Estábamos lidiando con algo mucho más difícil de lo que habíamos anticipado. Una cosa era recordarle quién era ella, pero sería otra cosa completamente diferente convencerla de lo que realmente era y de toda una sociedad y raza que probablemente vería como algo salido de un libro de cuentos.

—Mierda. —Christian parecía aturdido, mientras asimilaba todo el peso de la situación y dijo lo que estaba seguro de que todos estábamos pensando. Adrián la miró aturdido, y Eddie parecía abrumado. Por su parte, Rose estaba confundida. No podía culparla, literalmente no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo en este momento.

Antes de que nuestra conversación pudiera ir más allá, me incliné hacia Adrián, sacándolo de su estupor mientras hablaba con él en privado.

—Este no es el lugar adecuado para discutir esto. Quizás deberíamos regresar a la habitación del hotel.

Adrián parecía un poco perplejo, sabiendo muy bien que Rose no se iría con cuatro desconocidos. Levanté mi ceja, dando una silenciosa indirecta y sus ojos se abrieron cuando entendió. Él asintió levemente, casi decepcionado pero sabiendo que no había otra opción, antes de volverse hacia Rose.

Rose nos miró a los dos durante nuestra tranquila conversación antes de posar sus ojos en Adrián mientras él aclaraba su garganta.

—Rose, ven con nosotros a nuestra habitación de hotel. Hablaremos más sobre esto allí.

Sentí una pequeña punzada de culpabilidad mientras veía sus ojos vidriosos bajo la influencia del hechizo de compulsión. No era nada comparado con lo que sabía que Adrián estaba sintiendo en este momento. Arrojó un poco de dinero en efectivo sobre la mesa y se levantó antes de que ella respondiera, sabiendo que estaría de acuerdo.


Chic s he vuelto, después de muchos meses de ausencia aquí estoy para seguirles trayendo éstas maravillosas historias. Espero que de verdad puedan disculparme por todos los meses que los dejé en el limbo sin publicar, pero problemas de índole personal me habían mantenido lejos de mi ordenador y sobre todo me habían quitado el ánimo para traducir y trabajar en esto. Debo confesar que llegué a considerar más de una vez el abandonar por completo las traducciones, pero los recordaba y aún más importante, sus mensajes de cariño, preocupación y apoyo fueron los que me animaron a seguir adelante con esto. Así que es gracias a ustedes que aquí sigo al pie del cañón en FF. Espero que me sigan apoyando con sus comentarios. Sin embargo ya no podré publicar tan seguido como lo hacía antes, ahora solamente subiré un capítulo por semana de cada historia. Esperen pronto el siguiente capítulo de Shadow Kiss, sé que les encantará. Cuídense mucho y nos seguimos leyendo en el próximo capítulo.