Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 8
Dimitri
Christian, Adrián, Eddie y yo le explicamos la mayor parte de la situación a Lissa, y Rose solo agregó una o dos palabras para corregirnos cuando fue necesario. Lissa se quedó sentada en silencio durante toda la conversación. Después del shock inicial, su rostro se convirtió en una pizarra en blanco y estaba bastante seguro de que los novicios de la Academia podrían aprender una o dos cosas de ella sobre esconder sus emociones.
—Entonces, —dijo finalmente—, ¿no recuerdas nada?
Rose mantuvo la mirada baja, pero negó con la cabeza—. Nada, ni siquiera sabía mi nombre. Hasta este fin de semana llevaba el nombre de Ivy Jones.
—Pero... estamos vinculadas. ¿Cómo es posible que no recuerdes? Estabas en mi cabeza. Debes haber sentido mis emociones. Probablemente incluso escuchaste mis pensamientos. —La voz de Lissa se volvía un poco más histérica con cada frase, finalmente se deshizo de la tranquila fachada que se había puesto antes—. ¡Debes recordarme, al menos un poco!
Rose tomó su labio inferior entre sus dientes y lo mordió. Me di cuenta que estaba tratando de encontrar una manera de hacer entender a Lissa sin herir sus sentimientos—. Desearía poder decirte algo más, pero no te recuerdo en lo absoluto. —Ella hizo un gesto vago al resto de nosotros antes de continuar—. Al menos reconocí a todos los demás por mis visiones, pero como estaba viendo las cosas a través de tus ojos, nunca te vi a ti personalmente.
—¡Esto es ridículo! —Me sorprendió la indignación de Lissa. No era como si Rose tuviera una opción en el asunto—. Has estado desaparecida durante dos años, Rose... ¡dos años! ¡Y cuando finalmente vuelves a casa, descubro que recuerdas a todos menos a mí! Era tu mejor amiga. ¡Eres como una hermana para mí!
—Lissa... —Christian intentó interponerse entre Rose y la rabia de Lissa.
—¡No, no es justo! Se suponía que ella debía estar aquí, conmigo. —Las lágrimas de Lissa parecieron finalmente abrumarla cuando se volvió hacia la otra chica, su opuesto en casi todos los sentidos–. ¿Por qué te fuiste, Rose?
Estaba a punto de hablar pero Rose me ganó—. Honestamente, no lo sé, —dijo con calma—. Te lo aseguro, yo no escogí esto. Tuve que volver a empezar desde cero, ni siquiera tenía una identidad. Apenas y tengo una persona con la que puedo contar como familia y tuve la suerte de que fuera ella la que se topó conmigo en el parque. Ha sido difícil acercarme a alguien porque simplemente no entienden mi situación y ahora estoy completamente segura de que soy quien ustedes dicen que soy porque a pesar de que todo parece bastante loco, siento que es una mejor opción que continuar viviendo sin pasado y sin apenas futuro.
Todos nos quedamos simplemente mirándola. Sus palabras me atravesaron el pecho. Estaba tan emocionado de que Rose hubiera decidido regresar que nunca me paré a pensar el por qué volvería. Nunca se me ocurrió pensar que estaba tratando de entrar en una vida que no recordaba porque parecía que podría ser un poco más fácil que tratar de crear una vida desde cero, sin amigos o familiares para ofrecerle apoyo.
—Lo siento Rose... sé que no es tu culpa. —Lissa respiró hondo y al parpadear borró la mirada de vergüenza que se había apoderado de sus ojos hacía un momento—. Es solo que… bueno... hay tantas cosas por las que que me hubiera gustado que estuvieras aquí. Te he echado de menos. Creo que una parte de mí esperaba que un día regresaras, y que cuando lo hicieras todo volvería a la normalidad. Sé que no es justo para ti, pero aún así me duele.
Sorprendentemente, Rose se mostró comprensiva—. Lo entiendo. Si pudiera hacer que todo volviera a la normalidad, lo haría. Pero si esto ayuda en algo, quiero que sepas que no me perdí todo. —Había una pequeña sonrisa juguetona en su rostro mientras me preguntaba de qué podría estar hablando. Primero se volvió hacia Eddie.
—Eddie, vi tu graduación. Lissa estaba muy orgullosa de ti por superar todo y graduarte cómo el mejor de tu generación. Y yo también lo estoy, por cierto.
Eddie sonrió, inclinó la cabeza un poco antes de responder—. Fue solo porque tú no estabas allí. Tú podías derrotarme fácilmente cualquier día de la semana. Probablemente aún podrías hacerlo.
Ella puso los ojos en blanco y luego se dirigió a Adrián—. Adrián, la pintura que exhibiste en la exposición de arte el año pasado... —Recordé la pieza que hizo y mostraba a Rose con el vestido rojo que había lucido horas antes de que desapareciera—, …fue hermosa, gracias.
La sonrisa característica de Adrián se suavizó un poco llena de sinceridad.
—Y ustedes dos, —observó a la pareja sentada en el sofá—, he visto honestamente más de Christian de lo que alguna vez me hubiera gustado admitir o ver otra vez, pero tengo que decir que el pequeño discurso que pronunció cuando te propuso matrimonio fue una de las cosas más dulces que he escuchado. ¿Quién diría que el chico tenía talento?
La sonrisa de Lissa creció, ya sea por el recuerdo del momento o por el hecho de que Rose había sido testigo de ello.
—¿Ves Lissa? No me he perdido todo. Aunque no supiera quién eras en ese momento, siempre he estado allí en tus momentos especiales.
No pude evitar admirar a Rose. Sí, había muchas cosas que me habían sorprendido sobre ella desde que la vi en ese escenario, pero el hecho de que siguiera poniendo a Lissa primero no era una de ellas. Tal vez estaba simplemente arraigado en su alma e incluso el haber perdido sus recuerdos no podía cambiar eso. Rose había pasado por algo por lo que poca gente podía identificarse, pero aún así le seguían importando los demás a su alrededor.
—Sin embargo, si me disculpan, este loco horario nocturno que tienen me está matando y creo que realmente me gustaría descansar antes de echar un vistazo alrededor. —Rose miró entre Lissa y yo—. ¿Está bien?
—Por supuesto, —respondió ella—. Ya tenemos un lugar preparado para ti.
Vasilisa se levantó y comenzó a caminar hacia las escaleras, sin dejarle más remedio a Rose que seguirla. Sabía lo que sucedería a continuación, pero Rose era completamente inconsciente de eso.
—Espera, creí que no sabías que yo iba a venir.
—Oh, no tenía ni idea, —aseguró Lissa—. Esta habitación ha estado esperando por ti desde que nos mudamos aquí.
Lissa abrió una puerta, una que no había sido abierta por más tiempo del que ninguno de nosotros quería recordar, y los ojos de Rose se agrandaron.
—Todas tus cosas que tenías en la escuela están aquí. Todavía hay algunas cosas en cajas en el armario, pero traté de arreglarlo un poco para ti. Siempre esperamos que volvieras a casa, Rose.
Roza entró en la habitación como si estuviera entrando en un sueño y no pude evitar sonreír por su reacción. Miró fotos en la pared, algunos trofeos pequeños de viejas competiciones de la escuela e incluso algunas de las chucherías que eran exclusivamente suyas.
—La ropa de cama es nueva. Si no te gusta, estaré feliz de buscar algo más para ti. La verdad tuve que adivinar lo que te gustaría lo mejor que pude.
—Es increíble... todo esto es increíble. —Rose parecía asombrada por todo lo que la rodeaba, y por mucho que quisiera seguir viéndola descubrir todo lo que había que ver, sabía que probablemente querría un poco de privacidad.
Deslicé su bolso dentro de su puerta y comencé a cerrarla, pero Lissa me detuvo.
—¿Eso es todo lo que trajiste? —preguntó.
Rose asintió, pero no dijo nada más, demasiado sorprendida mirando una foto vieja.
—Podemos comprarte algo de ropa si quieres. Hay algunas cosas viejas en el armario, pero estoy segura de que no te importaría ir de compras en algún momento.
Rose asintió de nuevo y esta vez estaba casi seguro de que no le estaba prestando atención a la conversación. Nunca había sido tan entusiasta de las compras como Vasilisa.
—Te daremos algo de tiempo, —insistí—. Solo dinos si necesitas algo. No creo que vayamos a salir a ningún lado por el resto de la noche.
Lissa asintió con la cabeza, pero Rose estaba completamente absorta en todo lo que la rodeaba y dudo que siquiera escuchara la puerta cerrarse cuando nos fuimos.
Rose
Fue como entrar en una especie de museo, uno dedicado a mí. Pude ver pequeños indicios de mi pasado, y eran tantos que casi podía crear una historia si reunía toda la evidencia. Las fotos en la pared eran las más reveladoras. La mayoría de las imágenes eran de Lissa y yo a lo largo de los años. Una me llamó la atención, y la acuné como si fuera una gema preciosa. Lissa traía el cabello en coletas y una versión mucho más joven de mí estaba parada a su lado con orgullo, sonriendo y mostrando una sonrisa cursi sin dos dientes frontales. No podíamos tener más de cinco años, pero se podía notar lo cerca que solíamos estar siempre simplemente con mirarnos en esas fotos.
Muchas de las otras fotos incluían a un hombre, una mujer y un niño que parecía tener un año o dos más que Lissa y yo. Todos compartían su mismo cabello rubio y ojos verdes, y después de un momento se me ocurrió que ellos debían haber sido su familia. La misma familia que murió en el accidente que aparentemente también me mató a mí. Todas las fotografías de ellos cesaron repentinamente cuando Lissa y yo parecíamos adolescentes.
Una imagen en particular me llamó la atención, y también debe haber significado algo especial para Lissa porque, en lugar de estar colgada en la pared como las demás, estaba enmarcada en la mesita de noche. Lissa y yo estábamos abrazándonos amistosamente en lo que debe haber sido una fiesta de disfraces. Parecíamos tener unos dieciséis años, pero muchas de las otras caras de la imagen parecían más viejas. Había incluso unos cuantos vasos rojos desechables en el fondo y me pregunté brevemente si de alguna manera habíamos tropezado con una fiesta de fraternidad universitaria. Ella y yo estábamos vestidas de hadas, Lissa en rosa y yo en púrpura. La cantidad de brillos que llevábamos era casi espantosa, pero me hizo reír. Parecíamos tan felices y despreocupadas, y anhelaba sentirme cómo debía haberme sentido cuando tomaron esta foto. Parecía algo en lo que Marie y yo nos habríamos metido.
Recordando a mi amiga que había dejado atrás, rápidamente saqué mi teléfono y vi un mensaje de texto.
Marie: Hey, espero que estés bien.
Lo había enviado hace unas horas, pero estaba segura de que Marie seguiría ansiosa por recibir una respuesta.
Ivy: Sí. Estoy bien. Ha sido un largo día.
Marie: lo puedo imaginar. ¿Qué piensas? ¿Saben quién eres?
Ivy: estoy bastante segura de que sí. Tienen un montón de cosas aquí que aparentemente son mías. Ropa, premios y más fotos de lo que podría haber imaginado. Hay fotos de cuando era niña. Es tan raro.
Marie: Tienes que mostrarme una. Me encantaría ver a la pequeña Ivy... o Rose... o como sea que te llames.
Le saqué una foto a la imagen de mi sonrisa desdentada y se la envié.
Ivy: Usaré el nombre de Rose por el momento. Rosemarie Hathaway. Rosemarie parece un poco estirado para mi gusto, pero no me importa que me llamen Rose.
Marie: No importa cómo te llamen cariño, siempre serás Ivy para mí. Y sí, esa pequeña niña eres tú totalmente. Los ojos son los mismos. ¿Quién es la rubia?
No le había contado nada a Marie sobre todo el asunto de los vampiros. Principalmente porque dudaba de que ella lo creyera, pero también porque los chicos lo habían hecho sonar como algo que era bastante secreto. También había omitido todo lo relacionado con el vínculo y conmigo muriendo o cualquier cosa relacionada con la magia, la realeza y demás. Odiaba mentirle a Marie, pero hasta que investigara las cosas un poco más, me parecía la única opción lógica. Si ella supiera todo, estaba bastante segura de que habría llamado a la policía diciendo que un grupo de hombres delirantes estaban tratando de secuestrarme.
Ivy: Ella es Vasilisa, pero todos le dicen Lissa. Aparentemente crecimos juntas como hermanas. Es de una clase social alta, pero parece bastante agradable. Guardó todas mis cosas e incluso ha tenido una habitación preparada para mí desde que desaparecí.
Marie: Eso es lindo de su parte. No me importaría conocerla en algún momento. Si alguien va a tomar mi lugar como tu mejor amiga, me reservo el derecho de aprobarla primero.
Ivy: jaja. Dudo que eso pueda pasar alguna vez. Conoces muchos de mis secretos para dejarte ir. Bueno, ya me voy a dormir. Estoy agotada por todo.
Marie: Me lo imagino. Llámame si necesitas algo. Sabes que siempre estoy aquí para ti. Siempre he estado para ti y siempre lo estaré.
Ivy: Gracias. No sé que haría sin ti.
Puse mi teléfono en la mesita de noche, buscando el cargador en mi bolso. Estuve tentada de echarle un vistazo a las cosas que había en el armario, pero otro bostezo me atravesó y supe que estaba demasiado cansada para manejarlo. En cambio, me acosté en la cama, cubriéndome con las sábanas y disfrutando de su sedosidad. Estaba bastante segura de que eran más caras que cualquier cosa que podría haber comprado en casa.
Solo tomaría una siesta. Eddie me había explicado que funcionaban en un horario nocturno para beneficiar a los Moroi que tenían problemas con el sol. No estallaban en llamas ni nada parecido a las historias, aunque me preguntaba si Christian lo haría… técnicamente él podía controlar el fuego, pero sí irritaba su piel, supongo. Como yo trabajaba por la noche, no sería un gran cambio para mí, pero estaría alterando mi agenda por las próximas dos semanas.
Cuando me desperté un par de horas más tarde, un poco más tarde de lo que quería, era la mitad de la noche, pero pude escuchar, por los ruidos que había afuera, que era el momento más activo en este lugar. Era la mitad del día para ellos. Mi cuerpo protestó un poco por el cambio, pero de todos modos me obligué a salir de la cama y bajé las escaleras hacia donde estaban todos los demás.
—Hey Rose, ¿cómo estás? —Christian estaba enfrente de la estufa cocinando algo que olía a tostadas y queso derretido. Sentí que mi estómago retumbaba en respuesta y soltó una pequeña carcajada—. ¿Hambre? Yo me encargo. ¿Queso a la parrilla está bien?
—Claro, suena genial, si no te importa.
—No hay problema. A mí me gusta con mostaza y manzanas en rodajas. ¿Te parece bien?
—Sí a la mostaza, no a las manzanas.
—Claro. Hay algo de Dr. Pepper en la nevera si quieres un poco, —volteó el sándwich en la sartén y luego se volvió hacia mí—. Aún te gusta, ¿verdad?
Caminé hacia la nevera, asintiendo con la cabeza para deshacerme de los últimos vestigios de mi siesta. La cafeína sonaba maravillosa en este momento. Abrí la tapa de la lata y bebí la mitad de un trago antes de sentarme en la mesa.
—¿Dónde están todos?
—Adrián fue a su casa para desempacar sus cosas. Volverá más tarde. Lissa tuvo que ir a dejarle unos papeles a la reina Tatiana y Dimitri la acompañó. Eddie fue a las oficinas de los Guardianes para checar su horario de trabajo y el de Dimitri. Ya no deben de tardar en regresar. —Christian deslizó un plato frente a mí con un queso asado perfectamente tostado en la parte superior. Estaba bastante impresionada. Usualmente yo terminaba quemando al menos un lado cada vez que los hacía. Se sentó a mi lado con su propio plato un segundo después.
—Gracias. —Tomé un bocado y fue como un pedazo de cielo en mi boca—. Esto está increíble. ¿Quién te enseñó a cocinar, Sparky?
Parecía más sorprendido que confundido por mi apodo repentino y chasqueé los dedos de la misma manera que él lo había hecho en Las Vegas. Lamentablemente, no salió ninguna llama de los míos. Se rió entre dientes comprendiendo repentinamente antes de tomar un bocado de su propio sándwich y responder.
—Tomé clases de cocina en mi último semestre. Se suponía que era una clase fácil, pero resulta que soy bastante bueno y realmente lo disfruto. He sido el chef de la casa desde entonces.
—Yo necesito un chef en casa, —murmuré entre dientes antes de tragar mi propio bocado—. Pensé que Dimitri y Eddie necesitaban estar con ustedes todo el tiempo. ¿No es ese su trabajo? —Nunca habían dejado a ninguno de los Moroi fuera de su vista en Las Vegas e incluso aunque se relajaron un poco en la habitación del hotel, parecían estar en busca de posibles peligros.
—Cuando estamos fuera de las guardas, sí, se quedan cerca. Técnicamente, ambos están asignados a Lissa ya que ella es la última de su linaje. Adrián ha rechazado a un guardián desde que puedo recordar y a mí simplemente nunca me ofrecieron uno. No soy exactamente popular entre la sociedad de aquí.
—Bueno, con esa actitud sarcástica tuya, no puedo estar exactamente en desacuerdo con ellos, —bromeé juguetonamente.
Él levantó una ceja hacia mí—. ¿Tengo una actitud sarcástica? Bueno, discúlpeme señorita seriedad. —Me reí entre dientes antes de que el continuara—. Nah, mis padres tomaron una decisión bastante horrible cuando yo era un niño y eso me ha perseguido desde entonces.
—Espera, ¿te están culpando por la elección de tus padres? Eso está mal. ¿Qué hicieron?
—Se convirtieron voluntariamente… en Strigoi, por la inmortalidad.
Mi emparedado cayó de mis manos aterrizando en el plato—. Mierda.
—Sí, eso lo resume todo. No sucede a menudo, así que cuando pasa, es un gran problema. Creo que la gente tiene miedo de que yo pueda ser como ellos.
Las cosas se volvieron extrañamente silenciosas durante un rato mientras comíamos. Quería asegurarle que yo no pensaba que él haría lo mismo que sus padres, pero también sentía que apenas había conocido al tipo. ¿Qué importaba mi opinión?
—¿Qué son las guardas? —Dije bruscamente.
—¿Qué?
—Las guardas. Tú las mencionaste antes. —Cualquier cosa para cambiar el tema y llenar el silencio.
—Oh. Una especie de barrera mágica. Imagínala como un campo de fuerza anti Strigoi. Los mantiene alejados.
—¿En serio? ¿Por qué no están en todos lados entonces? —Si había una manera de mantener los lugares a salvo de la versión malvada de los vampiros, sería una buena idea ubicarlas en tantas áreas como fuera posible.
—Hay que darles mantenimiento con regularidad. Además, se pueden romper. Hace unos años hubo bastantes casos en que los humanos trabajaban con los Strigoi para romperlas. —Se veía un poco distante antes de agregar—. Fue bastante malo. Bastantes personas murieron.
—¿Cómo evitan que la gente las rompa?
—Los Guardianes toman turnos regulares de patrullaje en la Corte u otros lugares como las Academias. Dimitri y Eddie lo hacen algunos días a la semana. Es parte de su trabajo mientras vivimos aquí.
La puerta de entrada se abrió, dejando entrar un rápido soplo a la casa, así como el sonido de la charla de Lissa. No entendí lo que estaba diciendo, pero su conversación se detuvo en cuanto nos vio.
—¡Oh! ¡Estás despierta! ¡Bien!
Christian se puso de pie y caminó hacia la estufa—. ¿Queso a la parrilla, Liss?
—Sí, por favor. —Ella le dirigió una gran sonrisa de agradecimiento.
—¿Dimitri?
Dimitri levantó dos dedos sin decir nada antes de usar la misma mano para tomar una manzana del frutero.
—Haré otro para ti, Rose. —Christian comenzó a sacar rebanadas de pan de una bolsa y se puso a trabajar.
Sonreí, feliz de que ni siquiera tuviera que preguntarme si todavía tenía hambre. Aparentemente mi apetito más grande de lo normal era algo que se había prolongado después de mi accidente.
—Rose, ¿qué crees? Nunca adivinarás a quién vimos mientras caminábamos, —proclamó Lissa.
—Considerando mi situación, puedo garantizarte que estás en lo cierto.
Lissa pareció confundida por un momento mientras que Christian y Dimitri lucían divertidos. Christian incluso rodó sus ojos hacia mí.
—Cierto. —Lissa soltó una pequeña risita pero siguió hablando—. ¡Vimos a tu mamá!
—¿Tengo una mamá? —Tal frase no debería sonar tan sorprendente, pero para mí, lo era. Casi había abandonado la esperanza de tener una familia cuando pareció que no había nadie buscándome después de las primeras semanas de mi desaparición.
—Mmhmm. Ella y tu papá van a venir a cenar esta noche. ¿Estás de acuerdo Christian?
—No hay problema. —Contestó él—. Haré pastel de carne. ¿Asumo que Adrián también viene?
Supongo que Lissa le respondió, pero si lo hizo, no la escuché. Estaba demasiado concentrada en el hecho de que tenía tanto una madre como un padre.
De repente, pude sentir que mi ritmo cardíaco aumentaba. Estaba tan emocionada como aterrorizada. Quién sabía lo que esta gente podría decirme sobre mí. Quiero decir, ellos me conocían de toda la vida. Tenía sentido que, de todos, mis propios padres me conocieran mejor. Yo era su hija. ¡Yo era la hija de alguien! Y así comencé a compilar una lista de preguntas que quería hacerles sobre mi infancia. No podía esperar para conocerlos.
Chicas aquí está el nuevo capítulo.
¿Qué opinan de la actitud de Lissa cuano se enteró de que Rose había perdido la memoria? A mí me molestó un poco, aunque si entendí su dolor un poco, y puedo pensar que el que quisiera desquitarse con Rose fuera efecto de la oscuridad por el uso del espíritu.
Yo sé que en éste capítulo no hubo nada de Romitri, pero les prometo que en los próximos capítulos tendremos mucho de eso. Les doy una pista: volverán los entrenamientos en el gimnasio ;)
Muchas gracias por el apoyo que le han dado a esta historia, espero que la sigan apoyando. Dejen sus reviews y díganme que les parece la historia y lo que les gustaría que pasara. Díganme sus teorias acerca de cómo creen que se desarrollará esta historia.
