Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 9
Rose
No pude hacer que las mariposas en mi estómago desaparecieran. Dimitri y yo pusimos la mesa mientras Christian y Lissa terminaban los últimos preparativos para la cena. Todos me animaban a que me sentara y me relajara, pero no podía. Necesitaba hacer algo para distraerme. Afortunadamente, Dimitri si lo entendía.
—Todo va a estar bien. —Sus palabras me sacaron de mi distracción.
—¿Huh?
—Ver a tus padres otra vez. Todo va a estar bien. Están emocionados de verte. Querían venir tan pronto como le contamos a Janine, pero tu madre estaba en medio de un turno de trabajo y tu padre estaba ocupándose de un asunto propio. —Pude detectar un poco de rencor al final de su frase.
—¿No te llevas bien con mis padres?
—¿Qué te hace pensar eso? —Me preguntó, como si no tuviera ninguna evidencia de mis sospechas.
—¿Te refieres además del hecho de que sonaste como si quisieras empujar a mi padre por un precipicio?
Se detuvo, tomando aliento y soltándolo en un suspiro—. Siempre has sido capaz de ver a través de mí. Tengo un gran respeto por tu madre. Es una de las mejores en nuestra profesión y ha sido un honor aprender de ella. También tengo un poco de respeto por tu padre. Él es bueno en lo que hace, simplemente no siempre estoy de acuerdo con ello.
—¿Es una mala persona? —Ahora estaba genuinamente preocupada. Dimitri parecía ser del tipo que veía lo mejor en todos, e incluso ahora parecía tratar de hacerlo, pero estaba luchando por hacerlo.
—No es necesariamente malo, pero se podría decir que sabe cómo engañar y manipular cuando quiere hacerlo.
—Esos no son exactamente grandes rasgos, Dimitri.
—No, pero pueden ser útiles cuando la situación lo requiera.
Oí el timbre de la puerta.
—¡Yo abro! —Gritó Eddie.
Pude escuchar la puerta abrirse y todo mi cuerpo se tensó. Cuando escuché la voz de Adrián, dejé escapar un suspiro que no sabía que había estado conteniendo. Una mano en mi hombro me hizo saltar.
—Necesitas relajarte, Rose. Todo estará bien.
—No lo entiendes, Dimitri. Estoy más nerviosa por esto que por cualquier otra cosa. —Estaba suplicándole que me entendiera.
—Puedo verlo, —me aseguró suavemente—, la pregunta es: ¿por qué?
Tomé una respiración profunda. Honestamente no sabía cómo explicarlo, pero lo intenté lo mejor que pude—. Todo lo demás es reemplazable, mis amigos, mi trabajo, incluso mi propio nombre. Lo único que no pude reemplazar en los últimos dos años fue mi familia. ¿Podrías imaginarte viviendo la vida sin conocer a tu familia? No hay nada que pueda llenar ese hueco en tu mundo. Por lo que sabía... yo era huérfana. Ahora me encuentro con mi mamá y mi papá. Estoy bastante aterrorizada.
La mirada en sus ojos me llevó a creer que Dimitri estaba luchando internamente consigo mismo. Lucía comprensivo, pero su mano vaciló cuando trató de tocarme, finalmente tomó mi mejilla y rozó su pulgar contra la suave piel.
—Nunca lo había pensado de esa manera. Mi familia significa mucho para mí y, aunque no los veo a menudo, sería horrible no haberlos conocido nunca. Siento no haberle dado mucha importancia. ¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas más cómoda?
Pensé por un momento antes de darme cuenta de lo tranquila que me hacía sentir el tacto de su mano, y supe lo que quería... no... lo que necesitaba. Aunque no sabía cómo pedirlo. Entonces, sin decir una palabra, me acerqué un poco más y lo abracé con mis todas mis fuerzas. Él me devolvió el abrazo automáticamente, y durante medio minuto, me permití tomar prestada parte de su fuerza.
Cuando finalmente me alejé, algo sorprendida de que él no me hubiera apartado por abrazarlo sin previo aviso, parecía aturdido pero no molesto.
—Gracias, —susurré tímidamente—. Realmente necesitaba un abrazo.
—Cuando quieras. —Su voz también era suave, y no pude evitar preguntarme si su corazón había latido tan rápidamente como el mío cuando me abrazó.
Cuando el timbre volvió a sonar unos minutos después, me tensé nuevamente, aunque no tanto como antes—. Tú puedes hacerlo, —me susurré a mí misma—. Todo estará bien.
—¿Dónde esta? —sonó la voz de una mujer. Parecía bastante tranquila, pero podía escuchar la leve urgencia en su tono.
—Guardiana Hathaway, Rose está en el comedor. Siéntese, yo iré a buscarla.
Eddie apareció en el comedor momentos más tarde.
—Oye Rose, tus padres están aquí para verte, —su sonrisa despreocupada se desvaneció cuando vio mi expresión—. ¿Estás bien?
—Sí... —susurré sin aliento, mis pies congelados en el mismo lugar.
—Saldrá en un minuto, Eddie. Gracias.
Eddie salió caminando, lanzándome otra mirada preocupada antes de desaparecer.
—Vamos, Rose, tú puedes hacer esto. —La mano de Dimitri en mi espalda guió mis primeros pasos hasta que pude caminar por mi cuenta.
Cuando entramos a la sala, las dos nuevas caras captaron mi atención al instante.
La mujer, Janine, era unos centímetros más baja que yo con brillantes rizos pelirrojos. Apenas se parecía a mí, excepto por sus curvas definidas. Sin embargo, éstas no la hacían lucir femenina. Simplemente de pie, en una posición completamente recta y firme, parecía estar lista para la batalla. Ella no era el epítome de la imagen materna que había imaginado.
El hombre a su lado se parecía un poco más a la persona que veía cada mañana en el espejo. Nuestro cabello tenía el mismo grosor y color, y nuestros ojos tenían un tono similar de marrón. Incluso nuestro tono de piel parecía ser una copia exacta. Sin embargo, ahí era donde terminaba la semejanza. Tenía un aire sobre él que gritaba "arrogancia," como si tuviera poder y él lo sabía. Solo por cómo estaba vestido, se notaba que tenía dinero, independientemente de lo extravagante que era su ropa. El aro de oro en su oreja terminaba de completar el atuendo en general.
—Rosemarie, —la mujer me habló—. Estoy tan feliz de que estés bien. —Miré su brazo extendido, dándome cuenta de que me estaba ofreciendo... ¿un apretón de manos? Había desaparecido de la faz de la tierra durante dos años y lo único que ella quería era un apretón de manos.
Sin saber qué más hacer, tomé su mano y ella le dio dos firmes sacudidas antes de sentarse. El hombre también se sentó, y me di cuenta de que parecía estar mirándome con una expresión curiosa.
—Ahora, —continuó mi aparente madre—, la Princesa Vasilisa me ha informado sobre tu condición. No tienes idea de quién soy, ¿correcto? —Parecía que estaba conduciendo una entrevista más que cualquier otra cosa.
—No, señora. —No sé por qué, pero sentí la necesidad de imitar su formalidad. Parecía un poco menos incómodo que cualquier otra opción—. Solo sé lo que me contaron sobre usted. Parecen vagamente familiares de una visión o dos, pero eso es todo. —La única vez que recuerdo haberlos visto fue en el funeral que había presenciado años atrás. La mujer frente a mí no se parecía a la dama que había estado llorando en ese momento.
—Bueno, creo que las presentaciones están en orden. Soy la Guardiana Janine Hathaway. Soy tu madre. —Hizo un gesto al hombre a su lado—, y este es Ibrahim Mazur, tu padre.
—Es un placer conocerte finalmente, Kizim. He esperado mucho tiempo por éste momento.
Entre escuchar su extraño acento y el que me llamara Kizim, tardé un momento en registrar exactamente lo que había dicho.
—¿Qué quieres decir con "finalmente"? ¿No nos conocíamos antes?
—No, lamento decir que no. No estuve presente durante tu infancia.
—Oh... —dije tontamente—. ¿Como me llamaste?
—¿Kizim? Es turco. Significa "hija."
Asentí, más como reconocimiento que otra cosa. Aparentemente, era parte turca—. Entonces supongo que ustedes dos no están casados.
El hombre, Ibrahim, sonrió, pero Janine se burló—. Difícilmente, —dijo ella—. Tu padre y yo nos conocimos hace años. Hace poco tomé una posición como su Guardiana.
Todo en lo que podía pensar era en lo extraño que era que mi madre trabajara para mi padre y el que no pareciera haber nada más que una relación profesional entre ellos. Sin embargo por la forma en que vi a mi padre mirándola una vez, pensé que a él no le importaría que hubiera algo más entre ellos.
—Si no te importa que pregunte, ¿por qué nunca nos habíamos visto antes? —Aunque no podía recordar mi infancia, sentí que tenía al menos algún derecho a saber por qué no había estado presente en ella.
—Tenía asuntos que atender, —dijo enigmáticamente y recordé que Dimitri no aprobaba los negocios en los que mi padre trabajaba—. No era adecuado que una niña estuviera expuesta a eso. Recibía noticias tuyas ocasionalmente y fotos de tus primeros años de escuela.
Asentí con la cabeza, luego me volteé hacia Janine—. ¿Así que me cuidaste por tu cuenta? —Le pregunté sintiéndome un poco más cómoda con el hecho de tutearla.
Por un segundo lució culpable, pero tan rápido como vi la emoción en su rostro, ésta desapareció y fue reemplazada por una máscara en blanco—. No. Pasaste tu infancia en la Academia San Vladimir una vez que cumpliste cuatro años. Mi propio trabajo habría hecho casi imposible criarte.
Lo que quería decir es que habría hecho casi imposible hacer su trabajo, me di cuenta con resentimiento—. Entonces me dejaste en la escuela. ¿Ni siquiera pasaba tiempo contigo en las vacaciones?
—Nuestros caminos se cruzaron varias veces a lo largo de los años y tus maestros se encargaron de enviarme informes de progreso ocasionales, pero aparte de eso... no. Yo siempre seguí al Moroi a mi cargo.
Sentí que se me hacía un nudo en el estómago, no por los nervios que había sentido antes, sino por una especie de furia. También sentí el amargo aguijón de las lágrimas formándose detrás de mis ojos, pero me negué a llorar frente a mis padres. Sentí una extraña forma de claridad cuando me di cuenta de que, memoria o no, estas dos personas eran prácticamente un par de extraños para mí. Tal vez debería haberme sentido reconfortada por el hecho de que mi situación actual no me quitaba una vida llena de felices recuerdos familiares... pero no lo estaba.
Me puse de pie, y todos los demás se pusieron de pie conmigo. No lo pensé demasiado. En cambio, le ofrecí el mismo apretón de manos impersonal a mi madre que ella me había dado antes—. Bueno, fue un placer conocerlos a ustedes dos. Si no les importa, no me siento muy bien. Creo que no voy a cenar esta noche. —Me volví y comencé a caminar hacia las escaleras antes de que alguien pudiera responder.
—Rosemarie... —mi "madre" me reprendió de una manera que no hizo más que agregarle combustible a mi ya ardiente ira.
—Rose. —Escuché a varios llamarme cuando salí, pero los ignoré y cerré la puerta de mi habitación de un golpe. Fue infantil, lo sé, pero me hizo sentir un poco mejor.
Dimitri
Oí el golpe sordo de la puerta de Rose cerrándose de golpe, y el resto de nosotros nos miramos el uno al otro, sin saber qué hacer a continuación.
—Bien, —Abe rompió repentinamente el silencio—, creo que esto salió mejor de lo esperado. Considerando todo, quiero decir.
Lissa, Christian, Adrián y Eddie lo miraron con una mezcla de sorpresa e incredulidad.
—No puedo creer que esté actuando como una niña, —Janine negó con la cabeza en la dirección en que Rose había desaparecido —. Rose sabe que no tenía otra opción. Hice lo mejor que pude por ella. Ella sabe lo que implica mi posición.
De repente, pude sentir que mi propio control estaba siendo puesto a prueba a medida que aumentaba mi simpatía por Rose—. En realidad, no lo sabe. Todo lo que sabe ahora es que creció sin sus padres en su vida. —Miré hacia Lissa que tenía una expresión de preocupación escrita claramente en su rostro—. Princesa. ¿Puedo?
Ella entendió lo que le estaba pidiendo y asintió en silencio.
Mientras subía las escaleras, escuché una mezcla de llanto y un par de golpes sordos detrás de una puerta cerrada. Golpeé un par de veces y los sonidos se detuvieron al instante. Un momento más tarde, la puerta se abrió de golpe y pude ver a Rose echando un vistazo para ver quién estaba del otro lado. Al ver a nadie más que a mí, la abrió un poco más.
—¿Puedo entrar? —Ella no me miró cuando pregunté, pero asintió en respuesta.
Mientras se sentaba en la cama con las sábanas revueltas, eché un vistazo a su habitación. Lo más obvio en el desorden de su recámara era la silla del escritorio que había sido volteada de lado, pero cuando observé un poco mejor, también pude ver ropa esparcida por el piso, y sus almohadas parecían haber sido usadas recientemente como un saco de box. Había estado en la habitación menos de 24 horas y, aunque sabía que Rose no era la persona más organizada del planeta, no era tan desordenada. La destrucción que estaba viendo ahora era intencional y reciente.
Después de enderezar la silla, la acomodé para sentarme frente a ella. Eché un último vistazo y me di cuenta de que todo lo que había arrojado eran cosas que no se podían romper. Al parecer solo estaba creando un caos temporal.
—Lo siento por el desastre, —murmuró—. A veces, cuando las cosas me superan, solo necesito una salida física. Suelo ir al gimnasio pero...
Esperé un momento para ver si ella decía algo más antes de hablar—. Puedo mostrarte el gimnasio aquí. Tenía la esperanza de poder ver en que condición física estás de todas maneras.
Su sonrisa se tornó lo suficientemente brillante como para hacer que el sol la envidiara—. ¿En serio? —bromeó—. ¿Apenas llevo un día de vuelta y ya estás ansioso por empezar a entrenarme otra vez?
—Si tú me lo permites. —No pude evitar devolverle la sonrisa.
Se llevó el dedo a la barbilla, como si necesitara pensar—. Está bien, está bien. Lo permitiré. —Soltó una pequeña risita antes de que se pusiera seria una vez más.
—No quise decepcionar a todos. Solo... solo necesitaba tiempo para pensar.
—¿Estás bien? —Estaba genuinamente preocupado. La falta de relación con sus padres siempre había sido un tema doloroso para ella en el pasado, pero su reacción de hoy me había sorprendido más que las peleas públicas que había tenido con su madre hace años.
—Sí. Estaré bien. Una parte de mí realmente quiere regresar allí y gritar y gritar…
Sí, está es la Roza que conozco.
—… pero ¿cuál es el punto? Las peleas son solo productivas cuando estás peleando con alguien que se preocupa lo suficiente como para defenderse.
Para alguien que solía acusarme de dar "lecciones zen" de forma regular, ella también parecía tener algunas buenas.
—Sí les importa, —insistí—. No son muy buenos para mostrarlo, pero les importa.
—¿En serio? ¿Entonces por qué me sacaron de sus vidas? Tú los viste, actuaron como si fuera una nueva socia comercial, no su hija.
—Yo no te puedo responder eso. Pero si puedo decirte que los dos estaban muy angustiados cuando desapareciste y todo éste tiempo que estuviste perdida. —Todavía estaba algo atormentado por la imagen de Janine llorando y rogándole al consejo de Guardianes que no suspendieran la búsqueda en Spokane—. Tu madre no es una persona que muestre sus emociones, incluso en algunas de las situaciones más difíciles. Lloró cuando pensamos que te habías ido para siempre. Para ella, eso fue enorme. Creo que pasó todos los días desde entonces creando un muro alrededor de su corazón para que no pudiera lastimarla más. Quizás le tomará un tiempo romper esa pared y creer que realmente has vuelto.
Rose miró hacia un lado, mirando fijamente a la nada mientras consideraba mis palabras.
—En cuanto a tu padre, —continué—, creo que simplemente no sabe qué decirte. Estuvo al lado de tu madre en cuanto todos llegamos a la Academia, y no la ha dejado desde entonces. Ella podrá ser su guardiana, pero hay una parte de mí que se pregunta quién realmente está protegiendo a quién en esa relación. En realidad me tomó meses darme cuenta de su conexión contigo. Una vez mencionó que siempre había esperado conocerte, pero había estado esperando hasta después de tu décimo octavo cumpleaños. Por mucho que no me gusten sus... prácticas comerciales... creo que deberías darle el beneficio de la duda.
El silencio que siguió pareció prolongarse para siempre, pero no me puso nervioso. Pude darme cuenta que estaba sumida en sus pensamientos y le di tiempo para pensar. Cuando finalmente habló nuevamente, dijo algo que no esperaba.
—Realmente eras un mentor para mí, ¿no?
—Sí, —admití—, pero me gustaría pensar que también era más que eso.
Sus ojos se agrandaron—. ¿Oh?
En un instante me di cuenta de lo que acababa de decir y traté de girar mis palabras en otra dirección—. Me gustaría pensar que también era un amigo para ti. Desde luego que tú lo eras para mí. —No era la verdad completa sobre nuestra relación, pero sin embargo era una parte de ella.
—Oh, —repitió. La breve mirada de decepción que inundó sus ojos fue tan rápida que estoy seguro de que me la había imaginado.
—¿Hay algo más que te moleste?
Ella respiró hondo y dejó escapar un suspiro mientras se pasaba los dedos por el pelo—. Sí, pero probablemente pensarás que es ridículo.
Esperé pacientemente a que ella continuara.
—Siempre imaginé cómo sería una familia. Crecer y hacer cosas que las familias normales hacen. Cosas simples, como abrir regalos en la mañana de Navidad, o tal vez hacer un viaje de campamento familiar. Demonios, me hubiera conformado con cenas familiares, mi mamá enviándome a mi habitación por llegar tarde a casa y mi padre intimidando a mis novios.
No pude evitar pensar que su padre siempre intimidaría a sus novios, y muy probablemente intencionalmente. Su madre también ofrecería un poco de intimidación, estaba seguro.
—Era un consuelo imaginar estas cosas, —parecía casi avergonzada por lo que me estaba diciendo—. Al darme cuenta de que mi vida no fue así, bueno, eso duele. Creo que una parte de mí se sentía mejor al pensar que había alguien por ahí que me echaba de menos. Alguien que me quería y quizás incluso me estaba buscando. Si fingía que alguien me amaba, entonces me sentía un poco menos sola.
Mi corazón se rompió por ella. Todo lo que quería hacer era decirle que había alguien que la había extrañado, alguien que la amaba. Mi mundo nunca volvió a ser el mismo sin ella en él. A parte de mí, estaban Lissa, Christian, Eddie y Adrián. Todos la habían echado de menos y la amaban a su manera. Incluso sus padres la amaban y la echaban de menos, sin importar lo mal que lo demostraran.
—Rose, te extrañaron. Ellos te aman. Sé que esto no era lo que esperabas, y lo siento por eso. Pero por favor no te rindas solo porque tus padres no son lo que imaginabas que serían.
—Tienes razón, pero no son solo ellos, Dimitri. Es... todo. Todo lo que quería era ser normal. Es difícil darme cuenta de alguna manera que mi vida real, en la que nací, es aún más loca que la que había estado tratando de construir para mí.
No tenía nada que decir al respecto, y no estaba seguro de que hubiera algo que pudiera decir para que se sintiera mejor con respecto a la situación. Ni siquiera podía imaginar por lo que estaba pasando en este momento. Considerando todo, Rose estaba lidiando con esto bastante bien. Botar una silla y arrojar algo de ropa alrededor de la habitación realmente no era tan malo en el gran esquema de las cosas.
—¿Qué dices si vamos a cenar? Christian en realidad hace un pastel de carne bastante bueno, lo creas o no.
Ella forzó una sonrisa, haciendo a un lado intencionalmente las dificultades que estaba tratando de enfrentar y enfocándose en algo un poco más ligero—. Sí, él es la pequeña esposa de la casa, ¿no?
El resto de la noche transcurrió sin problemas, a pesar de que hubo una buena cantidad de momentos tensos e incómodos. Rose hizo preguntas sobre la carrera de Janine. Janine y Abe le preguntaron cómo había sobrevivido los últimos dos años. Ninguno de los dos se alegró de saber que bailaba en Las Vegas, pero Rose rechazó su desaprobación, recordándoles que hizo lo que tenía que hacer, que era buena en lo que hacía y que no le avergonzaba. Rose logró que los dos se quedaran sin argumentos en contra de su trabajo actual. Al final de la noche, el trío terminó en buenos términos. En realidad, su relación probablemente era mejor de lo que había sido antes de la desaparición de Rose, aunque no por mucho.
Tan pronto como la puerta se cerró detrás de sus padres, Rose pidió disculpas y se retiró a su habitación, y la dejamos ir sin discutir. Era claro que estaba emocionalmente agotada. Todos lo estábamos.
Chicas aquí está el capítulo nuevo. Por lo visto tendremos nuevos entrenamientos y escenas en el gimnasio.
¿Qué opinan de la reacción de Jeanine? Por mi parte a mi me encanta que sea la guardiana de Abe.
Pobre Rose, parece ser que el desapego de sus padres le dolió mucho, pero afortunadamente para ella nuestro Dios Ruso estaba a su lado para apoyarla y reconfortarla.
Espero que les haya gustado, no olviden dejar su review. Ésta historia va muy abajo en reviews en comparación con las otras. Ayúdenme a que suban esos números. Cuídense mucho y nos leemos en el próximo capítulo.
