Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 12

Rose

Había sido idea de Lissa. Creo que estaba tratando de encontrar una manera de hacerme sentir mejor, preocupada de que mi angustia durante la cena fuera el resultado de mi enfrentamiento con la chica Conta en vez de la repentina e impactante realización de que podría estar enamorándome de alguien que no debería. De cualquier manera, no tuve otra opción más que aceptar su idea de tener una fiesta de pijamas.

—¿Fiesta de pijamas? Liss, tienes 21 años y eres una de las personas más influyentes en el mundo Moroi, ¿y quieres tener una fiesta de pijamas? —Christian pareció vacilar al burlarse de su prometida sobre el asunto, pero se podía ver que apenas podía contenerse.

—¡Por supuesto! —Ella respondió con entusiasmo y de alguna manera sin darse cuenta de lo extraña que sonaba su sugerencias, incluso para mí—. Rose y yo solíamos hacer esto todo el tiempo cuando éramos más chicas. Sería bueno revivir algunos de esos recuerdos.

Miré a Adrian, esperando encontrar a alguien que hubiera captado lo irónica que había sido su declaración, pero no dije en voz alta que yo no tenía esos recuerdos que revivir—. Suena bien, —respondí—. En realidad, suena genial. Nunca he estado en una pijamada, o al menos no una que pueda recordar.

—Y quién sabe, tal vez pueda ayudarte a recordar algo. —De alguna manera, Lissa parecía incluso más emocionada de lo que había estado hace unos momentos, si era posible.

Dudaba mucho que las peleas de almohadas y las charlas de niñas fueran lo que mi mente necesitaba para recordar, pero eso hacía feliz a Lissa, así que no iba a decir que no. Además, prefería hacer eso que estar acostada sola en mi cama tratando de no pensar en la sonrisa de Dimitri, y en su voz, y en sus brazos, y… en todo.

—Entonces, ¿cómo vamos a hacerlo? Para ser completamente honesta, por más divertido que sea correr a Christian al sofá, realmente no quiero dormir en la cama de los dos. Al menos no sin cambiar las sábanas.

—Ja ja… —se rió Lissa burlonamente—. No, estaba pensando que tu habitación estaría bien. Si estás de acuerdo, quiero decir. Tienes un televisor para que podamos ver un maratón de series en Netflix y comer palomitas de maíz y M&M, como en los viejos tiempos.

—Suena bien, Liss.

No tardé mucho tiempo en lavar los platos, especialmente cuando Dimitri insistió en terminar de lavarlos él para que pudiéramos ir a disfrutar de nuestra noche de chicas. Una parte de mí se preguntaba si vivir en una casa llena de mujeres tenía algo que ver con la aceptación y reverencia de Dimitri hacia el ritual de las fiestas de pijamas. Definitivamente parecía aprobar la idea, eso era seguro.

–Diviértete esta noche, —me alentó, con las manos escondidas debajo de la espuma en el fregadero.

—Oh, lo haremos. —Mi promesa podría haber sido un poco demasiado entusiasta como para que me creyeran totalmente, pero nadie tuvo la oportunidad de preguntarme acerca de ello antes de que Lissa me arrastrara con ella escaleras arriba.

—Muy bien, ahora dime. ¿En qué consisten nuestras fiestas de pijamas? ¿Vamos a trenzarnos el pelo una a la otra, o tal vez a hacer algunas bromas telefónicas? ¡Oh, ya sé! Podríamos practicar cómo besar. —Yo había asumido que ella gritaría juguetonamente ante la sugerencia, pero Lissa me sorprendió con su propia sonrisa descarada.

—Bueno, adivinaste dos de tres.

—¿En serio? ¿Quieres aclarar cuáles?

—Bueno, ya practico con Christian, así que no creo que la última sugerencia sea estrictamente necesaria.

Hizo una mueca instintivamente al pensarlo, me reí de su ánimo juguetón y me eché el pelo por encima del hombro—. Tú te lo pierdes.

—Mmmhmm, seguramente. Como sea, elige tu veneno, Parks and Recreation o Friends.

—Parks and Recreation, obviamente. —Me dejé caer en la cama y tiré algunas de las almohadas al suelo para hacer espacio para Vasilisa mientras ella buscaba algo en la bolsa que había traído junto con su pijama.

—Oh, y puede que también haya tomado algo del almacén privado de Dimitri, —admitió crípticamente antes de volverse para revelarme una botella de Stoli.

—¿Te robaste el vodka del Ruso? No estoy segura de que esa haya sido la idea más inteligente.

—No te preocupes, no es como si él realmente se la fuera a tomar. Probablemente ni siquiera se dé cuenta que falta. Honestamente, estoy más preocupada de lo que sucederá cuando se dé cuenta de que tomé algunas de sus barras de dulce. —Sostenía un par de rectángulos grandes con palabras escritas en un lenguaje que no podía entender. Ruso... o cirílico... no importaba, yo reconocía el chocolate cuando lo veía.

Me reí, tomando una de las barras y rasgando el envoltorio de papel aluminio antes de darle un mordisco con un fuerte gemido de aprobación. Puede que no fuera el mejor chocolate que hubiera probado, vivir en Las Vegas tenía sus ventajas, el chocolate de alta de alta calidad era uno de ellos, pero no existía el chocolate malo.

Alrededor de la mitad del primer episodio de la tonta serie, comenzó la charla de chicas. Pude ver a Lissa retorciéndose un poco, un pensamiento tratando de salir a la luz.

—Entonces, cuéntame cómo es vivir en Las Vegas.

—¿Qué quieres saber? —Algunas palomitas de maíz cayeron de mi boca cuando intenté meter otro puñado dentro.

—Bueno, ¿qué haces para divertirte?

—Honestamente, trabajo casi todo el tiempo, y en las noches que tengo libres me gusta quedarme en casa y relajarme. —Era la verdad. Estaba bastante segura de que el sofá de nuestro apartamento tenía un hoyo permanente debido a mi trasero.

—¿Así que has vivido en Las Vegas y no has hecho nada arrebatado y loco? —La expresión de su rostro era casi exactamente lo que imaginaba que había sido mi cara cuando me enteré de que los vampiros no eran solo imaginarios.

—Oh, no estoy diciendo eso. Cuando nos mudamos por primera vez, Marie y yo nos comportamos como típicas turistas. Hicimos algunos de los paseos, visitamos algunos de los clubs e incluso asistimos a un par de shows. Marie enloqueció en el Hot Shot, fue gracioso. Todavía puedo recordar el sonido de su grito y tal vez hubo una risa maníaca de mi parte.

La sonrisa de Lissa era genuina, pero se volvió melancólica mientras le contaba más y más historias de mis aventuras con Marie.

—Parece que ustedes dos son muy cercanas.

—Sí. Pero eso sucede cuando todo lo que tienes es la una para la otra, ¿sabes? No sé si hubiera sido capaz de lograrlo sin ella. Y hasta cierto punto, ella también me necesitaba. Su familia súper conservadora la había desheredado después de que quedó embarazada, y aunque el bebé no sobrevivió, decidió que tenía que empezar a alejarse de los recuerdos y las críticas. Creo que las dos empezamos de nuevo a nuestra manera.

Lissa asintió, una mirada extraña en su mirada como si estuviera tratando de mirar hacia el pasado—. Nosotras también hicimos eso una vez. Definitivamente no en la misma medida en que tú y Marie lo hicieron, pero también nos apoyamos bastante la una en la otra durante años. Primero, cuando mi familia murió en el accidente, porque eran casi como tu familia también. Pero vivíamos en la Academia en aquel entonces, así que no éramos solo nosotras. Luego, cuando dejamos la Academia... fue como empezar de cero. De alguna manera lograste matricularnos en la escuela, conseguiste un apartamento, te aseguraste de que sobreviviéramos. Estábamos huyendo, y estuvieron a punto de atraparnos algunas veces, pero juntas logramos que eso funcionara.

—Parece que es la historia de mi vida. Comenzar de nuevo una y otra vez. Creo que es demasiado esperar tener una vida de paz y tranquilidad...

—No serías capaz de manejarla.

Por un momento me ofendí y, francamente, me sorprendió que la bonita y amable princesa dijera algo así... hasta que vi su seria fachada romperse en un ataque de risitas. Me reí con ella.

—Sí, —admití finalmente mientras intentaba recuperar el aliento—, probablemente tienes razón.

Y casi en un momento, pude entender cómo dos niñas de mundos opuestos podrían convertirse en mejores amigas y hermanas. Cómo podría estar dispuesta a sacrificarme por su seguridad y cómo ella podría amarme tanto que de alguna manera había cruzado la barrera de la muerte para devolverme la vida. Éramos completamente opuestas, pero de una extraña manera, trabajábamos juntas.

Sin embargo, no pude evitar una pregunta persistente en el fondo de mi mente. Lissa era una sanadora... pero aún no se había ofrecido para restaurar mis recuerdos. Si alguien podía arreglar esta situación, sería ella... ¿verdad? Si ella podía hacer desaparecer todo esto, ¿por qué no lo había hecho todavía? Parecía más ansiosa que nadie por que yo recordara nuestra infancia juntas. No tenía sentido.

Traté de mantener a raya mi amargura, pero se desbordó inesperadamente cuando me descuidé. Lissa estaba hablando de algunos planes de boda, algo sobre elegir las flores y tener dificultades para encontrar el color correcto de hortensias para la ceremonia, cuando lo dejé escapar.

—¿Por qué no me has sanado?

Se quedó paralizada en medio de la frase, su mandíbula se aflojó por un momento antes de componerse—. ¿Qué quieres decir? Te he curado muchas veces.

—Quiero decir ahora. ¿Por qué no has curado mi pérdida de memoria?

—Oh... oh, Rose. Ojalá pudiera.

—¿No puedes? —No sabía si debería sentirme aliviada de que ella no estuviera simplemente ignorando mi necesidad de su habilidad, o decepcionada de que ni siquiera fuera una posibilidad.

—No. Al menos estoy bastante segura de que no puedo. Por lo que nos describiste, parece que tu pérdida de memoria no se debe a una lesión física. Si te hubieras golpeado la cabeza y eso fuera la causa de la amnesia, podría ser capaz de solucionarlo, pero parece que el problema es más psicológico que físico. Desafortunadamente, mi especialidad, el Espíritu, no se extiende a los trastornos mentales.

—Oh. —Decepcionada. Definitivamente estaba decepcionada.

—Pero puedo intentarlo si quieres. —Lissa se sentó, cruzando las piernas en mi cama y haciendo un gesto hacia mí. Me senté delante de ella y nuestras rodillas se tocaron. Ella agarró mis manos, apretándolas brevemente antes de colocar sus palmas contra mis sienes.

Ni siquiera estaba segura de querer sentir esperanza. Estaba tan acostumbrada a la frustración, que había vuelto a aceptar simplemente que las cosas nunca iban a cambiar. Pero desde que me había encontrado con Dimitri y los demás, pude sentir ese pequeño rayo de esperanza, el mismo que había tratado de ocultar desesperadamente, abriéndose camino de nuevo. Estas personas me habían mostrado un mundo completamente nuevo, tal vez también podrían mostrarme una posibilidad completamente nueva.

—Abre tu mente. —Ella sonrió suavemente antes de cerrar los ojos.

Imité su acción, tratando de hacer lo que me dijo y relajarme. Aún tenía que intentar realmente meterme en la cabeza de Lissa desde que había llegado a la Corte. De hecho, había estado intentando activamente no hacerlo. Sentía que era una completa violación de su privacidad, y honestamente, era incómodo. Cada vez que me había deslizado en la mente de Lissa por accidente a lo largo de los años, se había sentido como una experiencia extra corporal. Sentía que no tenía el control y había habido algunas veces en las que había sido casi aterrador porque no podía regresar a mi propia cabeza. Incluso recuerdo vagamente haber escuchado su voz en mi mente durante esas primeras semanas, llamándome a pesar de que no entendía. Era aterrador, y temía que me estuviera volviendo loca. Escuchar voces sin cuerpo rara vez significa algo bueno. A lo largo de los años, parecía que sin querer había construido un muro para mantenernos separadas. Romper ese mismo muro por voluntad propia me ponía nerviosa.

Sin embargo, mi fe fue recompensada. Podía sentir que algo me pasaba. No sé cómo describirlo, excepto por la calidez, la luz y todo lo bueno. Prácticamente podía sentir un hormigueo en los dedos de las manos y los pies, y una sensación de paz se apoderó de mi mente. De repente, la esperanza ya no parecía un concepto tan malo.

Después de solo un momento, se fue, y la repentina ausencia del Espíritu o magia o lo que sea que haya sido fue casi dolorosa. Había durado menos de treinta segundos y ya lo deseaba.

Cuando abrí los ojos, Lissa todavía tenía una mirada de felicidad en su rostro. Suspiró profundamente antes de hablarme—. ¿Funcionó?

Repentinamente, recordando que el punto central de este ejercicio era intentar recuperar mis recuerdos y no deleitarme con la sensación del Espíritu, volví a mi mente nuevamente. Busqué cualquier cosa. Un recuerdo de mi madre, de la escuela, de Lissa y su familia, de Dimitri... nada. No había nada.

Ni siquiera pude mirarla mientras sacudía la cabeza. No la culpaba. Realmente no lo hacía. No era culpa suya que no pudiera curarme, así cómo tampoco era culpa mía que no pudiera recordar. Aún así, sentí una ligera sensación de enojo. Tal vez estaba dirigida al destino o a cualquier poder superior que existiera. De cualquier manera, había aprendido hace mucho tiempo que era inútil darle vueltas a este tema en particular porque no me llevaría a ningún lado, así que después de permitirme otros diez segundos de frustración, forcé una sonrisa en mi rostro.

—No te preocupes, Liss. De todos modos, dijiste que era una posibilidad muy remota. Aunque creo que ya es hora de empezar con ese Vodka.

La noche terminó siendo más fácil de lo que creí posible y me encontré olvidando las dificultades del día. Honestamente, las dificultades de toda la semana parecieron desaparecer, al menos por el momento. Terminamos quedándonos dormidas acurrucadas una alrededor de la otra mientras los episodios se borraban en el fondo, y lo último que vi entre sueños fue una figura oscura entrando furtivamente en la habitación y apagando el televisor.


Lissa y yo estábamos cantando juntas en el asiento trasero del auto a la mañana siguiente, riéndonos como lo hacían las mejores amigas. Pude ver la luz de la mañana sobre la colina, haciendo que la carretera brillara por la lluvia de la noche pasada. Me sentía libre, más joven que nunca.

Miré hacia el frente, esperando ver el rostro familiar de Dimitri o Eddie detrás del volante, pero en cambio vi a un hombre alto con cabello rubio, ojos verde jade y una cálida sonrisa que me hizo sentir segura. No reconocí al hombre, pero reconocí el título. Papá.

Pero no mi papá ¿Papá de quién? Antes de que pudiera resolver el misterio, algo enfrente de él llamó mi atención.

Era un borrón de luz, viniendo directamente hacia nosotros. El sonido del claxon hizo que todos giráramos y todo pareció detenerse al mismo tiempo. No, no detenerse, sino que transcurrió en cámara lenta hasta el punto en que cada segundo parecía una hora, pero aún así no podía cambiar lo que sucedería. El automóvil se movió, girando lejos de los faros que se acercaban y una sensación de ingravidez me golpeó cuando comenzamos a desviarnos de la carretera hacia el borrón de árboles.

Sentí que una forma me cubría en mi asiento, bloqueando mi visión de nuestra muerte inminente. Apenas tuve tiempo de reconocer a mi protector como la misma persona que veía todas las mañanas en el espejo antes de que un grito me hiciera saltar de la cama.

No había manera de saber si los gritos que me despertaron se basaban en el sueño o en la realidad, pero continuaron mientras la adrenalina bombeaba por mis venas. A mi lado, podía sentir un cuerpo girando de lado a lado mientras Lissa seguía atrapada en su pesadilla. No… su recuerdo. Nuestro recuerdo compartido.

—Liss. —La llamé, sacudiéndola—. Liss, despierta.

Luchó por un momento antes de que sus gritos se desvanecieran en gemidos y su temblor en sollozos—. Oh Dios, Rose. No pude detenerlo. No pude hacer nada. Es todo culpa mía.

—No... no, Liss. —La acuné en mis brazos, protegiéndola ahora como lo había hecho hace tanto tiempo—. No lo fue. Yo estaba allí. Lo vi todo. Fue un accidente. Fue todo un accidente. No es tu culpa.

Un crujido cerca de la puerta me llamó la atención, interrumpiendo mi suaves pero metódicas caricias en su cabello. Dimitri estaba en la puerta, con los ojos observando cada esquina mientras buscaba alguna amenaza antes de mirarnos a las dos.

En un instante, el guerrero listo para la batalla se ablandó al darse cuenta de que el enemigo no era algo que pudiera vencer. Sus ojos mostraban simpatía, preguntando en silencio si había algo que él pudiera hacer. Sacudí mi cabeza, acunando a Lissa un poco más cerca mientras su aliento hipaba en su garganta. Él asintió con la cabeza antes de retirarse, ofreciéndonos algo de privacidad mientras yo continuaba recobrando el aliento y reconfortando a mi mejor amiga.

Una hora después, Lissa estaba descansando tranquilamente en mi cama y yo estaba reviviendo los horribles momentos que habían conducido a mi aparente muerte una y otra vez. Aunque técnicamente era un recuerdo, para mí era la primera vez que lo vivía y no conseguía que mi adrenalina se asentara.

Con exceso de energía y sin un lugar para aliviarla, salté de la cama y abrí la puerta. Tal vez un vaso de agua calmaría mis nervios. Y si no, al menos ayudaría a aliviar algo de la deshidratación por la sesión de bebidas de esta noche.

Esperaba ver el pasillo vacío, así que la gran forma cerca del vestíbulo me hizo saltar antes de reconocer la silueta.

—¿Estás bien, Rose? —Aunque sabía en algún lugar de mi mente que la sombra de más de dos metros solo podía pertenecer a Dimitri, su acentuada voz fue una grata confirmación.

—Sí, estoy bien. Simplemente me asustaste.

—Mis disculpas. Escuché la conmoción de hace un momento. ¿Vasilisa está bien?

Asentí con la cabeza, tratando de deshacerme del repentino resurgimiento de visiones de luz, fuego y sangre—. Sí, sólo fue una pesadilla.

—Estas temblando...

Me miré, notando mis manos temblorosas por primera vez—. Fue el accidente. Yo... no lo había visto antes. Supongo que todavía estoy un poco alterada. Sólo iba por un poco de agua.

—Bueno, ¿por qué no te sientas? yo te traeré un vaso. —Su preocupación aumentó y me hizo sentarme en uno de los taburetes de la mesa de la cocina antes de que pudiera protestar—. ¿Te gustaría hablar de eso?

—No sé qué decir. Cuanto más lo pienso, peor me siento al respecto. Al principio, solo era una imagen aterradora, pero ahora me doy cuenta de que realmente morí, y que Lissa de alguna manera me trajo de vuelta, y luego está la culpa de que ella hubiera desperdiciado ese poder en mí y no en su hermano o sus padres, y entonces...

—Woah. —La mano de Dimitri cubrió la mía, deteniendo mis gestos cada vez más salvajes y de alguna manera haciendo que los frenéticos pensamientos en mi mente se asentaran. Ahora en todo lo que podía pensar era en el hecho de que me estaba tocando. Después de un momento, cuando finalmente dejé de mirar nuestras manos unidas y volví a mirarlo, él continuó—. En primer lugar, traerte de vuelta no fue ningún desperdicio. Realmente agradecería que no volvieras a permitir que ese pensamiento cruce por tu mente de nuevo. —Su pequeña sonrisa hizo que mis labios se curvaran automáticamente—. En segundo lugar, lamento mucho que tuvieras que revivir eso. Me alegra que estuvieras allí para Lissa cuando te necesitó, pero está bien si tú también necesitas a alguien para apoyarte.

—Pensé que era yo quien debía protegerla. —Mi respuesta sarcástica no era más que una forma de esconderme a plena vista. No había muchas personas con las que me sintiera cómoda, Marie era la principal candidata, pero la única otra persona con la que me sentía remotamente cómoda hablando sobre mis problemas estaba justo frente a mí. Sin embargo, dado que solo lo había conocido hace unos pocos días, no podía entender por qué me sentía tan segura a su alrededor y no quería sobrepasar esos límites. Además, aunque él me hacía sentir segura... también podía hacerme sentir increíblemente incómoda... especialmente cuando sonreía así.

—Siempre has protegido a Vasilisa, ya sea que fuera tu trabajo o no, pero eso no significa que no haya personas dispuestas a protegerte a ti.

—¿Como quién?

—Como yo.

Si mi corazón no hubiera estado acelerado por el miedo desde antes, ciertamente ahora lo estaba. Desafortunadamente, en cuanto lo dijo, pareció reconocer el doble significado de lo que había dicho y se alejó.

—De todas formas, estaré despierto por una hora más si tienes problemas para dormir. ¿Quieres que pospongamos el entrenamiento de mañana? No quiero que estés demasiado cansada…

—¡No! —Hice una mueca, hablando más fuerte de lo que había querido—. Quiero decir, no. Estoy bien. Estaré bien. Además, creo que me debes una revancha después de lo de Las Vegas.

Su sonrisa juguetona de antes regresó, solo por un momento, antes de que mi cuerpo comenzara a rendirse con un bostezo dramático—. Bueno, si quieres desafiarme mañana por la mañana, probablemente deberías dormir un poco. Buenas noches, Rose.

—Buenas noches Dimitri. —Mientras regresaba a mi habitación, supe que no tendría más pesadillas esta noche.


¿Qué les pareció éste capítulo? A mí me encantó Dimitri siempre tan tierno con Rose, asegurandole que no era un desperdicio que estuviera viva. También me lo imagino todo lindo entrando a su cuarto para apagarles el televisor.

Como pudieron darse cuenta, habrá sesión de entrenamiento en el próximo capítulo. ¿Están emocionados?

Bueno, espero que les haya gustado y no olviden dejar su review. Nos leemos la próxima semana.