Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 14
Rose
El entrenamiento después fue mucho más relajado. Después de estacar el muñeco, correctamente, según Dimitri, aunque no tenía ni idea de cómo había sabido qué hacer, me hizo repetir el ataque unas cuantas veces más y luego me hizo mostrarle algunas de las cosas en las que estuve trabajando en los últimos dos años. Se sorprendió al enterarse que había dado clases de defensa personal para mujeres varias veces en el gimnasio local. El instructor principal de artes marciales había sido hombre, y me había sugerido que tener una instructora para la clase podría hacer que fuera más cómodo para algunas mujeres, así que disfruté ayudándolo. Incluso aunque nunca me pagaron por el tiempo que me ofrecí como voluntaria, el saber que esas lecciones podrían ayudar a esas mujeres algún día fue pago suficiente para mí.
Entrenado como estaba, Dimitri logró evadir la mayoría de mis tácticas de defensa personal, pero también pude vencerlo más de una vez. Más recientemente, usé uno de sus ataques contra él, torciendo su mano de una manera poco natural y forzándolo a caer al suelo.
Se echó a reír tirado de espaldas en el piso, mirándome y pareciendo más relajado de lo que lo había visto antes, a pesar de haber pasado varias horas en nuestro entrenamiento en el gimnasio. En lugar de levantarse de la manera normal, y algo aburrida, en que lo hacía cada vez que lo había tirado a la colchoneta, se balanceó sobre sus manos y hombros y luego pateó, volando desde el suelo hasta una posición de pie de una manera totalmente impresionante. Lo había hecho con tanta gracia y sin esfuerzo, que era prácticamente injusto.
—Wow
Me miró con expresión perpleja y me di cuenta de que había hablado en voz alta. Y ahora sólo lo estaba mirando.
—¿Alguna vez has pensado en bailar? —Sí, eso no fue menos aleatorio o incómodo...
Dimitri enarcó una ceja, un gesto que lo hacía parecer más atractivo, y luego preguntó—: ¿Quieres decir como...? —Me hizo un gesto vago y tardé un segundo en comprender que creía que me refería al estilo atrevido que yo realizaba en el club.
Mis ojos se abrieron, consciente de mi trabajo por primera vez, a pesar de que él no había querido faltarme al respeto—. ¡No! No —un pensamiento me golpeó, saliendo de mi boca antes de que lo pensara por completo—. Aunque no es que la gente no fuera a disfrutarlo...
Ahora fue su turno de verse sorprendido y quizás un poco escandalizado.
—...pero me refería al baile de salón. —Escupí las últimas palabras en un intento desesperado de sonar algo cuerda.
La conmoción se esfumó de su rostro y la tensión se desvaneció de sus hombros cuando se dio cuenta de lo que realmente le estaba preguntando—. No, no he intentado bailar. No realmente, de todos modos.
—¿Qué quieres decir? —Pregunté con curiosidad.
—Bueno, Sonya y Karo solían bailar en muchos de los festivales de la ciudad. De vez en cuando me hacían practicar con ellas. Sin embargo, eran más bailes populares que bailes de salón.
Se me escapó una risita cuando imaginé a Dimitri participando en algunos de los bailes rusos tradicionales—. Bueno, no estaba pensando en algo tan acrobático, pero tienes cierta... gracia... en ti. En serio, incluso cuando luchas, parece que te estás moviendo a través de un escenario. Serías un increíble bailarín, estoy segura de ello.
No parecía convencido...
—Ven. —Extendí mis manos, invitándolo a bailar. Se quedó allí como un ciervo deslumbrado en los faros de un camión—. Vamos —insistí—. Tú ya me enseñaste, ahora es mi turno de enseñarte. Te prometo que no te morderé. —Intenté imitar su pequeño movimiento de ceja y fallé miserablemente. Eso pareció ser suficiente para sacarlo de su aturdimiento.
Dio un paso adelante, colocando su mano izquierda en mi derecha, y su mano derecha en la parte baja de mi cintura. Por más agradable que se sintiera, ignoré las mariposas en mi estómago en favor de una técnica adecuada.
—Um... Dimitri... mueve tu mano un poco más arriba.
Su agarre no estaba cerca de nada inapropiado, pero por la expresión de su cara, habrías pensado que acababa de agarrarme descaradamente el culo.
—Lo siento, —trató de alejarse de mí, sacudiendo la cabeza con vergüenza, pero tomé su mano y la sostuve contra mí.
—Hey, espera. —Me moví para encontrarme con sus ojos que seguían tratando de mirar a cualquier parte menos a mí—. Está bien, Dimitri, no hiciste nada malo. Simplemente no podrás llevarme adecuadamente desde allí. Pero si la pones aquí, justo debajo de mi omóplato, tendrás mucho más control.
—¿Y qué estoy controlando exactamente?
—A mí. —Sonreí con una de esas sonrisas que sabía que enloquecería a los chicos en el club y esperaba que tuviera un pequeño efecto en él—. Bueno, a nosotros. Usarás la música para guiarme, para guiarnos, a través de la canción.
La pequeña contracción en sus labios ante mi sonrisa se convirtió en una sonrisa completa—. ¿Sí? ¿Y te importaría decirme cómo se supone que debo guiarte?
—Usa tus manos para empujar y jalar. Si quieres que retroceda, solo da un paso hacia adelante mientras mantienes tu brazo firme y naturalmente retrocederé. Cuando quieras que avance hacia ti, usa tu mano en mi omóplato para tirame suavemente mientras das un paso hacia atrás.
De repente sentí presión en mi espalda, e instintivamente di un paso adelante. Pero él nunca retrocedió.
—¿Así?
Su acento parecía más profundo de alguna manera. Tal vez era porque estaba lo suficientemente cerca como para sentir su voz baja retumbando en su pecho. Podía sentir su voz en mis huesos y me prendió fuego.
—Perfecto...
Nos quedamos allí un momento mirándonos fijamente, abrazándonos. Esta era la segunda vez en el día de hoy que sentía que podía besarlo. Aunque recordé cómo se había apartado antes. Antes de que pudiera hacer algo estúpido, como levantarme unos centímetros sobre los dedos de los pies y tocar mis labios con los suyos, me aparté de su agarre.
—Yo... debería conseguir algo de música.
—Sí. —Sacudió la cabeza, como si saliera de sus propios pensamientos—. Supongo que eso será necesario.
En realidad, ya había música tocando. Una mezcla aleatoria que Dimitri dijo que habíamos usado varias veces en la Academia para nuestras sesiones de entrenamiento y que todavía usaba regularmente. Me había burlado de él cuando se escuchó la primera canción de los 80's, pero él me dijo cómo habíamos llegado a un compromiso entre la música que yo prefería, canciones de este siglo, y lo que él solía disfrutar. A lo largo de la práctica, sin embargo, me di cuenta de que el acuerdo no estaba ni cerca de una división justa. Aparentemente, Dimitri sólo permitía las canciones que se llegaban a parecer significativamente a mis preferencias personales.
Saqué su teléfono del sistema de sonido y lo reemplacé con el mío. Cambié a una mezcla de estándares clásicos, buscando un buen vals para empezar, cuando vi una opción y sonreí. Presioné el botón de "Play," y cuando empezaron a sonar las primeras notas de piano de "If I Knew Then" de Lady Antebellum, vi el reconocimiento en los ojos de Dimitri.
—Conozco ésta canción.
—Me lo imaginé, vaquero. —Levanté mis manos y él se colocó en posición—. Ahora mantén tus brazos y hombros firmes, y avanza con el pie izquierdo... bien... da un paso hacia el lado con el derecho... y ahora une tu pie izquierdo con el derecho. ¡Lo lograste!
Por supuesto, hizo los tres pasos mirando hacia abajo a sus pies, pero aún así, no estaba mal para alguien que nunca antes había bailado.
—Ésta vez, lo haremos de nuevo, pero al revés, y quiero que mantengas tus ojos en mí.
Estaba un poco más indeciso esta vez, perdió el ritmo de la canción por completo, pero fue capaz de guiarme bastante bien a pesar de todo.
—Piensa en los pasos como combos de ataque. Adelante, dos, tres, atrás, dos, tres. —Continué contando los pasos un par de veces más hasta que Dimitri encontró su ritmo y confianza, y luego pudo asumir el control sin más ayuda de mi parte. No hicimos nada sofisticado, solo el paso básico de vals, pero me encontré disfrutando nuestro baile más de lo que nunca había disfrutado uno de mis bailes de pareja. Se sentía natural estar en los brazos de Dimitri, siguiendo su guía mientras me buscaba para que lo apoyara.
Cuando la canción llegó a su fin, Dimitri comenzó a relajarse y yo también. Parecía... feliz. La forma en que me veía hizo que esas mariposas regresaran a mi vientre, girando en el más agradable de los nudos. La canción cambió y le mostré otros movimientos, incluyendo giros y whiskies e incluso un dip. De acuerdo, éste último fue motivado por el deseo puramente egoísta de estar completamente envuelta en sus brazos.
Pasaron otras pocas horas, y Dimitri demostró que mi teoría era correcta: en realidad era un bailarín maravilloso una vez que supo qué hacer. Tenía una gracia que era completamente inesperada en un hombre de su talla y estaba francamente celosa de lo hábilmente que se movía. Nuestra lección de baile se fue haciendo cada vez menos estructurada con cada canción y, finalmente, nos balanceamos juntos al ritmo de la música en lugar de bailar. Hablamos constantemente, pero sobre nada de importancia. No estoy segura de poder recordar la conversación más adelante, pero dudo que alguna vez olvidara la forma en que su acento enviaba escalofríos por mi espina dorsal, o la forma en que su pulgar rozaba mis nudillos como una caricia.
De repente, la música lenta fue interrumpida por la puerta del gimnasio abriéndose. El fuerte ruido metálico hizo eco, y Dimitri y yo nos separamos como dos adolescentes que habían sido atrapados en el asiento trasero de un auto. Si tan solo pudiera ser tan afortunada.
Eddie nos miró a los dos antes de mirar directamente a Dimitri. Pude ver una conversación privada entre ellos y por un momento me sentí molesta por no haber entendido lo que se estaban diciendo. Así que rompí su silencio.
—Estábamos bailando.
Ahora Eddie sólo se veía sorprendido—. ¿Dimitri baila?
Miré al hombre en cuestión, que parecía estar un poco avergonzado por el descubrimiento de nuestra lección—. Sí, –aseguré, más para Dimitri que para Eddie—, bastante bien en realidad.
—Oh, ¿enserio? —Podía escuchar la burla de Eddie en el tono subyacente de sus palabras, y dejé que mi actitud coincidiera con la suya.
—Con un poco de ayuda de mi parte, por supuesto. ¿Estás aquí para tu lección?
—No en realidad, aunque lo pondré en mi lista. El Guardián Belikov no contestaba su teléfono y si no se va ahora, llegará tarde a su turno de patrullaje.
Pude escuchar a Dimitri murmurar algo que sonaba sospechosamente como una maldición en ruso antes de que fuera a buscar su bolsa. Revisé el reloj y aparentemente habíamos estado en el gimnasio durante más de la mitad del día.
—Eddie, ¿te importaría llevar a Rose de regreso a la casa? Tengo un cambio de ropa aquí y puedo darme una ducha si me doy prisa justo ahora.
Eddie miró a su alrededor listo para contestar cuando un extraño brillo destelló en sus ojos, y esto fue seguido de una sonrisa que me hizo cuestionar un poco sus motivos—. Tengo una idea mejor, Belikov. ¿Por qué no llevas a Rose contigo esta noche? Déjala ver de qué se trata ser un guardián.
—Yo no…
—¡Sí! —Interrumpí, un poco más fuerte de lo estrictamente necesario.
Dimitri me miró un poco sorprendido, pero de una manera agradable—. ¿En serio? Las patrullas rara vez son emocionantes. Es más como realizar una caminata larga que otra cosa.
—Una buena caminata suena perfecta para mí.
—Perfecto, —confirmó.
Eddie se aclaró la garganta con una sonrisa—. Bien, ahora que todo está arreglado, llevaré a Rose a casa para que pueda cambiarse mientras tú inicias tu turno. Nos reuniremos contigo cerca de la puerta sur, ¿de acuerdo? —Eddie se dio la vuelta y comenzó a alejarse antes de que alguien pudiera protestar, ofreciendo una sonrisa juguetona antes de que me apresurara a alcanzarlo. Tal vez debería haber preguntado por qué Eddie parecía tan contento consigo mismo, pero no podía dejar de pensar en mi propia energía nerviosa.
Dimitri
Llegaron cinco minutos tarde. Aunque se sintió como una eternidad. Me pregunté si ella había cambiado de opinión, pero Eddie me habría llamado si ese fuera el caso, ¿verdad? Continué recorriendo un pequeño camino de ida y vuelta cerca de la puerta sur, decidiendo esperar otros cinco minutos antes de llamar a Eddie.
Afortunadamente, solo necesité esperar otros dos. Eddie guió a Rose hacia mí, su brazo alrededor de sus hombros y los de ella alrededor de la cintura de Eddie. Ambos parecían estar radiantes. La imagen hizo que mi corazón saltara en un pequeño momento de celos, antes de que recordara que eran celos innecesarios. Sí, Eddie amaba a Rose, pero no de la misma manera que yo. Eddie estaba feliz de haber recuperado a una de sus mejores amigas, alguien a quien veía como familia. Rose era como una hermana para él. Habían crecido juntos en la Academia y él había pensado que ella estaba muerta durante años. Rápidamente, mi resentimiento se transformó en gratitud. Habían pasado años desde que había visto a Eddie tan relajado y despreocupado. Había cargado con el peso de la muerte de Mason y la desaparición de Rose durante demasiado tiempo, y tenerla de vuelta parecía liberarlo de su culpa.
Pude escuchar su risa cuando se acercaron. Rose lo empujó juguetonamente a un lado y él la levantó, girándola mientras ella soltaba un pequeño grito. Eddie no era el único que parecía joven y despreocupado. Rose casi se parecía a la muchacha de diecisiete años que recordaba; la chica que se reía fácilmente y que no tenía que preocuparse por los horrores del mundo todavía.
—De acuerdo, ustedes dos, compórtense ahora. No más lecciones de baile. Y Rose, trata de no distraer demasiado a Dimitri. Se supone que está trabajando después de todo. —Había un tono de burla en la voz de Eddie, pero a menos que supieras a lo que se refería, sus palabras podrían tomarse como completamente inocentes. Le lancé una mirada y él me devolvió una de burlona rendición sobre el hombro de Rose antes de regresar por donde había venido.
Un pequeño silencio pasó entre los dos. No pude evitar notar cuán incómodos eran estos pequeños momentos. Cuando estábamos en la academia, los silencios ocasionales nunca me habían molestado. Quizás ahora parecían mucho más agudos porque había muchas cosas que quería decir y simplemente no podía.
—Entonces, —Rose rompió el silencio, vacilante—, patrullajes.
—Um, sí. —¿Cómo se había vuelto ésta situación tan incómoda?— No hay mucho que hacer durante los turnos de patrullaje. Se trata principalmente de estar al tanto de lo que ocurre alrededor y buscar algo fuera de lo común. —Procedí a mostrarle las líneas de las guardas, marcadas más claramente por el sendero que los pasos de los Guardianes habían marcado a lo largo de los años en lugar de los pequeños marcadores de piedra tallada en el suelo.
—¿Son comunes los ataques de Strigoi?
—¿En lugares como la Corte? No. Se necesita un gran grupo de Strigoi que trabajen juntos para atacar un complejo como este. Aunque si han habido ataques en el pasado, —pensé en las masacres que habían llevado a la desaparición de Rose, así como en el plan para atacar San Vladimir que descubrimos y que acabamos mientras la buscábamos—. Ha pasado un tiempo desde el último ataque, sin embargo. Los Strigoi generalmente prefieren trabajar solos. Es más probable que te ataquen si estás fuera de las guardas en un grupo pequeño, aunque no es algo cotidiano. Es por eso que Eddie y yo siempre estamos con Lissa y Christian cuando se aventuran fuera de la Corte. Lissa en particular es un riesgo mayor debido a su linaje.
Hablamos de todo, desde cómo funcionaban las parejas de guardianes, hasta lo que implicaba el estilo de vida de un guardián cuando cuidaba a una familia. Mucha de esta información era algo que ella había aprendido a lo largo de sus años en la escuela, pero estaba feliz de responder cualquier pregunta que tuviera. Hasta que formuló su última pregunta.
—He notado algo. Todavía no he conocido a un Guardián que esté casado. Además de mis padres, que es un desastre que aún no estoy lista para manejar, ni siquiera he visto a un guardián en una relación seria. Al menos tú y Eddie no parecen tener a nadie en sus vidas.
Era una observación válida, y una que no me sorprendió que hubiera notado. Rose siempre había sido bastante perceptiva, y aunque nunca se había mencionado específicamente antes, no se necesitaba ser un genio para darse cuenta de que los guardianes con los que estaba más familiarizada eran solteros.
—Tienes razón. Es bastante raro que un guardián esté vinculado a otro guardián. Sólo lo he visto unas cuantas veces, pero incluso esas relaciones no suelen terminar en matrimonio ya que nuestros trabajos tienden a ser impredecibles y podemos ser trasladados a cualquier parte del mundo. Es menos inusual que un guardián termine con un Moroi, pero incluso eso no sucede a menudo. En su mayor parte, los guardianes permanecen solteros.
Las cejas de Rose se fruncieron un poco, aparentemente decepcionada con mi respuesta—. ¿Así que al convertirte en un guardián, esencialmente te conviertes en un monje?
Dejé escapar una fuerte carcajada ante la idea—. No dije exactamente eso. Acabo de decir que las relaciones serias son raras.
A Rose le tomó un tiempo sorprendentemente largo darse cuenta de lo que estaba insinuando, pero cuando lo descubrió, sus ojos se agrandaron—. Oh... bueno, haz lo que tengas que hacer, hombre.
Sonreí por lo duro que estaba tratando de no mirarme en ese momento. Sabía que tenía que decirle que yo no vivía ese estilo de vida, pero era divertido verla retorcerse un poco. Sin embargo, parecía que sería yo quien se sentiría incómodo con su siguiente pregunta.
—¿Alguna vez te has enamorado?
Lo preguntó con tanta inocencia, con sincera curiosidad, que era difícil no decirle la verdad en ese preciso momento. Hacerlo sería un error, de eso estaba seguro. No quería asustarla con tal declaración y todavía no estaba seguro de si era justo ejercer esa presión adicional sobre ella mientras aún se estaba adaptando a este mundo. Aún así, yo no le mentiría, no, no podría mentirle.
—Sí, una vez.
—¿Cómo era ella? —Preguntó fascinada, antes de agregar—, o él. No te voy a juzgar.
—Ella, —confirmé, preguntándome cómo podía ser tan ciega a la tensión sexual entre nosotros y dudara que me atraían las mujeres, específicamente ella—. Y ella... era la mujer más increíble que he conocido. —De repente me di cuenta de la oportunidad que tenía frente a mí. La oportunidad de ser abierto con ella sobre nuestra relación y mis sentimientos por ella sin decir demasiado y arrinconarla.
—Ella se coló en mi corazón. Literalmente nunca había esperado a alguien como ella y nunca hubiera soñado que terminaría significando tanto para mí. En todo caso, debería haber sido una espina en mi costado, pero desde el principio lo supe, en el momento en que la vi, que había algo en ella que la hacía diferente de cualquier otra persona que había conocido.
—¿Amor a primera vista entonces?
—Difícilmente, —me reí—. Estoy bastante seguro de que ella me detestaba. Yo tampoco estaba exactamente encantado de verme obligado a pasar tiempo en su compañía, a decir verdad. Pero... siempre hubo un cierto respeto y comprensión entre nosotros dos y creo que eso marcó la diferencia al final. Cuanto más la conocía, más me enamoraba de ella.
La sonrisa de Rose hizo que sus ojos se iluminaran. Ella estaba fascinada con nuestra historia de amor sin darse cuenta de su parte en ella—. ¿Era bonita?
—Hermosa. Su cabello, sus ojos, su sonrisa. Todo en ella era más que asombroso. Aún no he conocido a una mujer que incluso pueda acercarse a ella. Era tan hermosa que casi me dolía físicamente verla y no envolverla en mis brazos. Sentía que faltaba un pedazo de mí sin ella. Pero no era sólo su belleza. Era su fuerza. Era muy fuerte, física, emocional, y mentalmente. En muchos sentidos, creo que era más fuerte que yo. Me empujó a ser una mejor versión de mí mismo. Lamento decir que a menudo no era digno de ella, pero siempre tuvo fe en mí. Eventualmente, fue difícil imaginar vivir la vida sin ella. —Miré a Rose, con la esperanza de que ella lo entendiera.
Desafortunadamente, ella parecía completamente ajena—. ¿Ella sentía lo mismo?
—Me gustaría pensar que sí, pero no puedo decirlo con certeza. —Mi respiración se sentía pesada en mi pecho, ahogándome mientras caminábamos—. Desafortunadamente, nunca llegamos tan lejos.
—¿Qué le ocurrió?
—La perdí. Tuve un momento de egoísta estupidez y la rechacé. Y... ella se fue.
Rose se detuvo bruscamente, girándose para mirarme y tomando mis manos entre las suyas—. Dimitri… —suspiró ella—, lo siento mucho.
Ver su sincera simpatía por mí se sintió extraño. No había querido engañarla diciéndole todo esto, pero sentí que lo había hecho hasta cierto punto. Cerré los ojos para no tener que mirarla directamente.
—Está bien, Rose. Como dije, fue mi culpa. He pasado años lamentándome por la forma en que la di por hecho. Tal vez algún día pueda arreglar las cosas con ella.
Rose miró nuestras manos, todavía entrelazadas—. Si todavía la amas, —me miró tímidamente—, entonces creo que deberías hacerlo. Apuesto a que ella también piensa en ti. Me imagino que eres un tipo bastante difícil de olvidar.
Contuve una amarga risa ante la ironía—. Te sorprenderías. Sin embargo, quién sabe, tal vez ella me acepte de vuelta a pesar de todo.
Comencé a caminar de nuevo, continuando nuestra caminata por los terrenos. Ella dudó solo por un momento, pero pronto me siguió, su mano en la mía. Pude ver un poco de su confusión por el rabillo del ojo, pero nunca se apartó de mí y eso fue más de lo que podía esperar. Pasamos el resto de mi turno hablando sobre otros aspectos del estilo de vida de los guardianes y sobre otras cosas de poca importancia, antes de regresar a casa juntos. Nunca esperé que nuestra primera cita fuera así, pero si era honesto conmigo mismo, había maneras mucho peores de pasar la noche.
Chicas, ¿qué les pareció este capítulo? Es uno de mis favoritos, ¿se imaginan a Dimitri aprendiendo a bailar? Me causa tanta ternura imaginarlo todo tímido.
Eddie también me encanta jugando su papel de casamentero con sus dos amigos.
Bueno chicas, no olviden dejar sus reviews, ésta historia es la que tiene más poquitos, sus comentarios de verdad ayudarían mucho. Tampoco se les olvide leer Blood Promise (POV Dimitri), ya está el primer capítulo publicado.
Cuídense mucho y nos leemos en el próximo capítulo.
