Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 15
Dimitri
Nuestros días cayeron en una cómoda rutina. Rose y yo corríamos a primera hora de la mañana, después entrenábamos un poco, y ocasionalmente practicábamos más lecciones de baile. Tenía mis turnos regulares de patrullaje, y ella me acompañaba algunas veces, y otras se quedaba con Lissa y los demás. Con cada día que pasaba, Rose parecía deslizarse en su antigua posición en nuestro pequeño grupo, y el dolor que su ausencia había dejado, finalmente se llenó.
Hoy era el día de la Gala de Caridad de los Lazar, sabía que no vería mucho a Rose durante el día. Esperaba que ella durmiera un poco más, pero como todas las mañanas de esta semana, ella ya estaba en la puerta esperándome. Después de nuestra carrera, Rose me recordó que Lissa había reservado las siguientes doce horas o más. Parecía tener sentimientos encontrados sobre la agenda de la princesa. Las manicuras eran positivas para ella, sin embargo, asistir a la modista para los últimos arreglos de su vestido... no tanto. Nunca me habían interesado las charlas ociosas de chicas de mis hermanas en casa, pero escuchar a Roza era algo completamente distinto. Sentía que podía escucharla por horas, simplemente porque hablar de estas pequeñas cosas parecía normal y sin prisas. Podía sentir esa vieja camaradería, la confianza y amistad que teníamos en la academia, volviendo a florecer con toda su fuerza. Estar con ella otra vez era como respirar de nuevo después de estar sumergido bajo la oscuridad del agua. Su sola presencia me llenaba de vida y paz.
Afortunadamente, la tristeza de no estar con ella todo el día se desvanecería un poco por el hecho de que yo estaría bastante ocupado. Estaría de turno durante toda la gala, y tendría que estar allí un poco antes para revisar las últimas actualizaciones de seguridad con los otros guardianes. Antes de eso, tenía varios mandados que había pospuesto toda la semana a favor de pasar tiempo con Rose y los demás. Parecía que mis días giraban en torno a Rose, como lo habían hecho inconscientemente en la Academia, y no podía decir que me importaba. Resistí la tentación de revisar cómo estaba Rose todo el día bajo el pretexto de preocuparme por Lissa. Finalmente, llegó el momento de ponerme mi atuendo formal y comenzar mi turno.
El gran salón de baile era fácilmente el lugar con el diseño más elaborado de toda la Corte. A pesar de que muchos de los interiores del edificio se habían modernizado con líneas limpias y muebles elegantes, el salón de baile podría haber sido sacado fácilmente de la antigua Rusia, París o Italia. Tenía techos de catedral de treinta pies, espejos dorados y molduras talladas elaboradamente. Los pisos de parquet habían sido restaurados y los candelabros antiguos habían sido conectados a la electricidad, pero aún conservaban su imponente encanto.
Hoy, una plataforma elevada sostenía una orquesta de doce piezas, que ya estaba calentando. Parecía que también habían reservado un artista vocal y me pregunté si mantendrían la impresión general del escenario con ópera o música clásica, o si la cantante cantaría algunas melodías más modernas. No tuve mucho tiempo para pensar en eso antes de que el coordinador de eventos profesionales llamara a la atención del personal y me mandaran a mi posición frente a la pared. Afortunadamente, estaba lo suficientemente lejos de la música para poder disfrutarla sin que se volviera ensordecedora antes del final de la noche. Le lancé una pequeña mirada compasiva al Guardián Asay, quien había sido colocado al lado del escenario, y esperé que le dieran algo de alivio durante la noche.
Finalmente, comencé a ver a los invitados desfilando hacia dentro del salón de banquetes. Le había advertido a Rose que realmente no podría interactuar con ella durante el evento porque estaría de turno, pero me sentía ansioso por verla. Mis ojos se desviaban constantemente hacia la entrada, e incluso me encontré deseando ver más de cerca cada vez que veía a alguien que se parecía remotamente a ella.
Rose siempre había sido hermosa para mí. Verla sonrojada y sin aliento durante nuestros entrenamientos era cautivador, y me costaba bastante trabajo el no mirarla fijamente todas las noches cuando estaba tumbada en los sillones de vuelta en casa, relajándose con jeans y una camiseta. Pero había algo particularmente especial cuando Rose se dejaba llevar por la elegancia. Solo la había visto así unas cuantas veces, la última había sido nuestro momento agridulce en el techo antes de su desaparición, pero me dejaba hipnotizado cada vez. Ya podía sentir mi corazón acelerado en anticipación.
Literalmente, pude sentir el cambio en el aire cuando entró. Mis ojos se clavaron en ella, captando todo. Roza siempre había gravitado hacia un estilo más atrevido antes, prefiriendo el cuero sobre el encaje, pero verla cubierta con el intrincado material dorado que la hacía parecer celestial fue maravilloso. El material abrazaba sus curvas y la hacía brillar, dándole una suavidad única que escondía de la mayoría de las personas. Rose era más que hermosa, era mítica. Ella era la diosa que tendría poemas épicos escritos en su honor, y templos dedicados a su adoración. De repente pude entender cómo una nación podría caer debido a una hermosa mujer. Si hubiera sido un príncipe, habría ofrecido mi reino sólo por un baile.
Aunque no tendría ese honor. No esta noche, al menos. Su brazo estaba enlazado en el de Adrián, sirviendo como su pareja para el evento. Sabía que era una elección que causaría un poco de controversia, no solo por su alto estatus real y parentesco con la reina Tatiana, sino también porque era una de las varias personas que serían honradas esta noche por su contribución al Museo de Historia del Arte. La mayoría había contribuido con fondos excesivos, pero Adrián había ofrecido su considerable talento artístico.
Sabía que era un arreglo puramente platónico, pero el verla a su lado me dolió un poco. Lógicamente, tenía sentido. Lissa asistiría con Christian como su acompañante, y en lugar de que Adrián y Rose asistieran solos, se habían reunido. Adrián incluso había disfrutado la idea de sacudir un poco el status quo al traer a una dhampir como su cita. Por supuesto, Rose disfrutaba de la oportunidad de rebelarse contra los reglas de la sociedad y había aceptado ansiosamente su protesta pasiva y agresiva, a pesar de las advertencias de todos los demás miembros de nuestro grupo. Le hice prometer a Adrián que la vigilaría de cerca, especialmente si él era el que la conduciría a la guarida del león esta noche.
Habíamos llegado a un entendimiento silencioso unos meses después de la desaparición de Rose. Ambos habíamos llorado su pérdida y la esperanza perdida del amor, pero finalmente Adrián había seguido adelante. Había tenido romances fugaces aquí y allá, y una vez se había enamorado de una encantadora jovencita de la que todos estábamos seguros que se convertiría en una adición permanente a nuestra pseudo familia. Sin embargo, no estaba destinado a ser. Adrián insistía en que estaba esperando a alguien que cambiaría todo su mundo. Alguien que, como él me había confiado en un momento de honestidad inducido por el alcohol, le inspirara la misma devoción sincera que pudo ver entre Rose y yo en el momento en que nos conoció, la misma devoción que todavía veía en mi aura hasta el día de hoy.
Pude ver las miradas comenzando a centrarse en ellos en el momento en que la pareja poco ortodoxa comenzó a descender por la escalera. Algunos eran más sutiles que otros, pero casi todos se dieron cuenta de una manera u otra. Era difícil no hacerlo. Además de ser una de las mujeres más hermosas de la habitación, Rose también era la única dhampir aquí como invitada, en lugar de protección contratada. Ella destacaba en más de un sentido.
Rose no parecía darse cuenta. Estoy seguro de que era consciente de las personas que la miraban, pero los ignoró y se enfocó en Adrián, Christian y Lissa. La presentaron a otros invitados y Rose se mantuvo regia entre la realeza, participando brevemente en bromas y charlas.
En un momento, la vi buscando alrededor de la habitación y sus ojos se posaron en mí. El mundo se detuvo con su sonrisa. A mitad de la habitación y con una bebida en la mano, me ofreció una breve conversación.
—Hola, —dijo en voz baja.
—Hola, —le contesté de la misma manera, mis labios moviéndose lo menos posible.
—¿Estás bien? —Su mirada de preocupación derritió mi estoica máscara de guardián y le sonreí mientras asentía.
Ella levantó su copa de champaña en un brindis antes de que nuestra conversación silenciosa fuera interrumpida por la orquesta que comenzaba una nueva canción. Me tomó un momento reconocerlo, pero me di cuenta de que era un vals clásico ruso que Rose tenía en la lista de reproducción que usó cuando me enseñó a bailar. Dado que todo este evento era un homenaje al arte casi perdido de la herencia de nuestra raza, no estaba fuera de lugar, aunque pocas personas se dirigieron a la pista. De hecho, la mayoría la desocupó. Sin embargo, Adrián extendió su mano hacia Rose y la condujo al centro de la misma.
Quizás no debería haberme sorprendido. Adrián había sido educado en un estilo de vida que tenía la capacidad de hacer que la etiqueta social, como comer y bailar, fuera una prioridad. Era un privilegio en el que muchas, incluso algunas familias reales, ya no tenían oportunidad de participar. Pero Adrián probablemente había aprendido a bailar poco después de aprender a caminar. Tal vez era más sorprendente que conservara la capacidad de hacerlo, y bastante bien. Él fue capaz de liderar y mantenerse a la altura de Roza, pero fue ella quien se robó la actuación.
Si bien no era un baile tan llamativo como algunos de los que la había visto bailar en Las Vegas, iba mucho más allá de lo que Rose me había enseñado. Me perdí al verla bailar y la alegría que parecía proporcionarle. Lucia tan natural allí como lo hacía en el gimnasio, y me pregunté cómo podría existir tal contradicción. La canción era un poco más acelerada, lo que le dio una sensación mucho más jovial que romántica, pero en un momento las otras parejas se detuvieron para mirarlos junto a cada persona en la habitación. Incluso aquellos que parecían estar más en contra de su presencia aquí comenzaron a verse atrapados en su baile y, cuando la música llegó a su fin, la multitud estalló en un aplauso. Adrián presentó a Rose, la verdadera estrella del baile, y ella hizo una reverencia demasiado elaborada antes de que la pareja se riera de la atención.
Después de su exitoso espectáculo, Petar Lazar hizo su presentación, hablando sobre la necesidad de mantener vivo nuestro patrimonio y tradición y preservarlos para las generaciones venideras. Terminó el discurso honrando a los generosos donantes de la nueva galería y al propio Adrián. Adrián recibió el honor de revelar la obra de arte en la que había estado trabajando durante meses, casi hasta el punto de la obsesión. Y su trabajo había valido la pena. Era una obra maestra. O, técnicamente, una recreación de una obra maestra, pero sin embargo era inmaculada.
Adrián se convirtió en la persona más buscada una vez que se descubrió su logro. Rose se mantuvo valientemente a su lado mientras era sistemáticamente ignorada por persona tras persona, pero finalmente su paciencia pareció agotarse. Ella se deslizó lentamente hacia el fondo, disfrutando del ambiente en lugar de la atención.
Rose
Estaba tan orgullosa de Adrián. Lo había visto ponerse cada vez más nervioso durante la noche a medida que se acercaba la hora de desvelar la obra de arte. Había mantenido una cara valiente y una nota sarcástica en su voz, pero pude ver su alivio cuando obtuvo el apoyo de la gente en la habitación. No creo que le gustara mostrarlo, pero pude ver cuánto anhelaba la aprobación de los demás a pesar de que actuaba como si no le importara. Tal vez era porque yo operaba en una longitud de onda muy similar. Estuve a su lado todo lo que pude después de eso, pero llegó un momento en que ya no pude soportar las miradas condenatorias. Me disculpé y me retiré a un rincón tranquilo desde donde pudiera disfrutar de las festividades de la noche en paz.
Sentí su presencia detrás de mí antes de verlo. Era pesada y me hizo sentir incómoda, pero no tan incómoda como cuando sentí un roce de su mano en la parte baja de mi espalda, peligrosamente cerca de agarrarme el culo.
Giré rápidamente sobre mis talones para enfrentarlo, sin molestarme en ocultar el prominente ceño fruncido en mi cara. Estaba cansada de las miradas y los susurros y ya no tenía por qué fingir que no me molestaban.
–Retroceda, por favor. —Demandé con los dientes apretados. No quería crear una escena. Dios sabe que había sido el centro de atención por mucho tiempo, pero no quería que hubiera aquí ningún lugar para malentendidos.
—Bueno, ¿no eres una cosita bonita? Bailas divinamente, querida. —O no me escuchó, o no le importó. Apostaba por esto último. El hombre parecía tener unos cuarenta años, con el pelo oscuro que apenas comenzaba a mostrar su edad. No era exactamente poco atractivo, pero la forma en que me miraba hizo que mi piel me picara. Su mano comenzó a extenderse hacia mí otra vez y me aparté de su agarre.
Pude ver a algunas personas que ya empezaban a mirar en nuestra dirección. Aléjate, encuentra a tus amigos. Esto se convirtió en un mantra cuando comencé a retroceder, tratando de ver a alguien del pequeño grupo que había llegado a conocer y respetar. Con cada paso que daba hacia atrás, el hombre Moroi avanzaba. Eventualmente, me topé una pared y me quedé sin ningún otro lugar al que ir.
El hombre, que aún no había preguntado mi nombre ni mencionado el suyo, me sujetó entre sus manos a cada lado, antes de dejar que una trazara mi antebrazo y me agarrara de la cintura—. ¿Qué dices si tú y yo salimos de aquí? Me encantaría ver cómo luces debajo de ese precioso vestido.
—No voy a ir con usted a ningún lado. —Retiré con fuerza su mano de mi cuerpo, caminando alrededor de él y lista para correr si era necesario. Antes de que pudiera alejarme demasiado, sentí su mano en mi muñeca.
—Te gusta hacerte la difícil, ¿verdad? Bueno, estoy acostumbrado a conseguir lo que quiero, cariño, y esta noche, eres tú.
Antes de que pudiera siquiera procesar lo espantosas que habían sido sus palabras, me atrajo hacia él. Posó su boca sobre la mía y su lengua se abrió paso entre mis labios. Casi amordazada, di una verdadera reacción instintiva mordiéndolo y lo sentí romper el beso con un pequeño grito lleno de dolor. Mi palma chocó contra su cara segundos después.
En mi sano juicio, probablemente habría corrido en ese momento, sin embargo, estaba congelada en el lugar, mirando a un hombre que me había agredido tan brutalmente frente a cientos de testigos sin una sola vacilación. ¿Cómo podía suceder algo así? ¿Por qué estas personas me miraban como si yo fuera la que estaba equivocada? ¿No vieron lo que él había tratado de hacerme?
—¡Maldita zorra! —El hombre se abalanzó sobre mí otra vez, solo para ser detenido por alguien que finalmente intervino en su asalto.
—¡Aléjate de ella! —Adrián empujó al hombre al suelo delante de él—. ¡¿Cómo te atreves a forzar a ésta mujer?!
El hombre le lanzó una sonrisa siniestra desde donde estaba tirado, dándole la apariencia de una víbora lista para atacar—. Mis disculpas, Lord Ivashkov. No me di cuenta de que tenía un acuerdo exclusivo con su cita de esta noche.
Me tomó un momento entender lo que el hombre estaba sugiriendo, y me sorprendió el silencio. Los otros me habían advertido que al acompañar a Adrián, algunos lo tomarían por el camino equivocado. Había asumido que los rumores volarían sobre alguna relación innecesariamente escandalosa entre el sobrino de la Reina y una humilde dhampir. No me había dado cuenta de lo equivocada que estaba. No me veían como la pareja de Adrián, romántica o de otro tipo. Me veían como su juguete; un juguete para presumir en la gala antes de entretenerlo en nuestra propia fiesta posterior.
Adrián, sin embargo, entendió de inmediato. Nunca había asumido que Adrián estaría dispuesto a ensuciarse las manos, pero pronto se cubrieron con la sangre del otro hombre. Adrián le había roto la nariz y parecía ajeno a los gritos que nos rodeaban mientras continuaba atacando al hombre mayor. Pude ver a algunos de los guardianes cercanos abriéndose camino hacia nosotros. Algunos parecían familiares por mi tiempo en el gimnasio, pero no conocía a ninguno de ellos por su nombre.
Intenté alejar a Adrian, pero cuando vio que los dhampirs se acercaban, todo lo que hizo fue decirme que corriera y me prometió que se encargaría de eso. Uno de los Guardianes comenzó a separar la pareja. Sentí una mano en mi hombro y me di cuenta de que había hecho exactamente lo que Dimitri y Eddie me habían advertido que no hiciera. Había atacado a un Moroi de la Realeza. Probablemente me encerrarían y me acusarían de un crimen ridículo por tener el descaro de defenderme. Me volteé hacia el hombre que probablemente sería el que me sometería, y me sorprendió ver que era uno de los pocos guardianes que Dimitri me había presentado. Tanner, creo. Mientras debatía si mi entrenamiento limitado sería suficiente para enfrentar lo que asumí que serían sus habilidades considerablemente más avanzadas, inclinó su cabeza ligeramente y susurró una cosa: vete.
Me dirigí hacia la salida que él me había señalado, y no me detuve hasta que llegué al santuario de la casa de Lissa y Christian.
Ahora si chicas, ya vienen mis capítulos favoritos. ¿Qué les pareció este? Sin duda lo que sucedió aquí es ub detonante que determinará muchas de las decisiones de Rose.
Me encanta la camaradería que Dimitri no da a entender que existe entre él y Adrián, parece ser que ya no son rivales de amor sino buenos amigos preocupados por el bienestar de Rose. A propósito de esto, ¿cómo creen que vaya a reaccionar Dimitri cuando se entere de lo que sucedió?
Quiero pedirles una disculpa por el retraso, pero la lectura de Bloodlines me mantuvo ocupada toda la semana y el tiempo se me fue sin darme cuenta.
Bueno, espero que el capítulo les haya gustado, no olviden dejar sus reviews, ya que es el único pago que obtengo por dedicarle mi tiempo a estas traducciones. Cuídense mucho y nos leemos en el próximo capítulo.
