Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 20
Rose
La ceremonia de la boda fue algo salido de un cuento de hadas. En serio, si los cuentos de hadas fueran reales, la capilla habría sido la imagen en la última página del libro, con el mítico "...y vivieron felices para siempre" garabateado en letras elegantes.
Me encontraba mirando a escondidas antes de que todo se pusiera en marcha, e incluso con mi vista limitada detrás de la grieta de la puerta, pude ver que la habitación estaba elaboradamente decorada en tonos suaves de blanco, crema, lila y rosa pastel. Era... celestial. Los bancos de la iglesia estaban adornados con hortensias y una larga alfombra blanca corría por el pasillo central. Sabía que las niñas de las flores de Lissa estaban ansiosas por esparcir los pétalos de colores pastel. Habían estado "practicando" toda la mañana, para disgusto de la planificadora de bodas.
Completando el evento real, había una lista de invitados que incluía a todos los principales Moroi de la realeza de todo el mundo. Según Lissa, no conocía a la mayoría de las personas que presenciarían sus nupcias, pero como la reina no tenía una hija, Lissa había sido lo más parecido a una para Tatiana, y este evento se había convertido en un evento político tan importante como lo era en un aspecto romántico.
Sentí un golpecito en mi hombro y vi a la pálida organizadora de bodas Moroi que me daba una mirada similar a la que le había dado a las inquietas niñas de las flores sólo unos minutos antes.
—Es hora de empezar. Necesitas colocarte en la fila.
Asentí. Esta mujer estaba empezando a ponerme realmente nerviosa. Ni siquiera sabía su nombre, pero me había estado menospreciando desde el momento en que me convertí en parte de la fiesta de bodas. Ojalá pudiera pasarlo como un simple inconveniente por una adición de último minuto a su evento meticulosamente planeado, pero sabía que no era el caso. En general, era agradable con todos en la fiesta, excepto con otras dos personas: Dimitri y Eddie. Sólo había una cosa que los tres teníamos en común.
Me aparté de la puerta y pude ver rápidamente a los hombres que se alineaban en la parte delantera del pasillo.
Sabía que Dimitri, Eddie y, por supuesto, Christian estarían esperando al final del pasillo, pero uno de los hombres de la fiesta estaba detrás de la puerta cerrada con nosotros. Como si sólo con mi mente pudiera conjurarlo, apareció.
—Ese vestido se te ve hermoso, pequeña Dhampir, pero debo admitir que te hace parecer engañosamente inocente.
Bajé la vista al vestido rosa pálido que llevaba puesto y no pude evitar estar de acuerdo—. Y tú Adrián, como siempre, te ves bastante guapo.
—Es un don. —Su sonrisa estaba llena de confianza en sí mismo, pero se transformó rápidamente en preocupación cuando se inclinó para susurrar—: ¿Estás bien? No pude evitar notar que has estado muy callada. También hay un toque púrpura oscuro en tu aura. Eso es bastante nuevo. No puedo decirlo con certeza, pero generalmente lo asocio con sentimientos de desesperanza.
Di un pequeño suspiro, un poco molesta de que literalmente pudiera ver dentro de mi alma, pero me derritió el corazón el que le importara lo suficiente como para preguntar al respecto.
—Tú no eres la única que lleva ese color. Dimitri también lo tiene de vuelta.
Levanté la cabeza ya que había estado concentrada mirando el suelo de baldosas—. ¿Qué quieres decir con que lo tiene de vuelta?
—Que ya me había acostumbrado bastante a verlo en su aura en los últimos años. —Se quedó mirando las puertas que nos separaban de la capilla como si pudiera ver más allá de ellas—. Apareció después de que te perdimos y había sido un constante en su aura desde entonces. Cuando te encontramos en Las Vegas, desapareció por completo, pero apareció de nuevo hace unos días. Después del evento de caridad, en realidad.
Bajé la cabeza avergonzada. Sabía cuál era la causa de su repentino cambio, y por su aspecto, Adrián tenía una fuerte sospecha al respecto.
—Así que... ¿quieres hablar de ello?
Miré a Adrián con escepticismo—. ¿Realmente quieres escuchar sobre eso?
—¿Sobre tu desafortunada vida amorosa con el ruso? Bueno, no es una novela de Stephen King, pero... claro, ¿por qué no? —Actuaba como si no fuera gran cosa para él, pero podía ver el sincero interés detrás de sus ojos.
—Me voy a ir. Justo después de la boda. Pensé que podía quedarme, pero no pertenezco aquí. Creo que lo sabía desde el principio, simplemente no encajo en este mundo ahora, pero quería quedarme y llegar a conocerlos y saber quién era yo a través de ustedes. Pero ya no importa, me di cuenta de que incluso aunque supiera quién solía ser, nunca seré la misma chica. Tal vez eso no importaría tanto, pero es difícil cuando sabes que algunas personas te están mirando y esperan que seas algo que no eres.
—No es lo mismo, lo sé, pero puedo entender cómo se siente cuando crees que no estás cumpliendo con las expectativas de los demás. Mis padres no entendieron exactamente la parte del "amor incondicional" de nuestra relación. Nada de lo que hiciera lograba cumplir con sus expectativas. Finalmente aprendí a hacer lo que a mí me parecía correcto. Si lo entendían o no, yo no podía cambiarlo. —Para alguien que tenía una sólida reputación de ser un jugador, algo que aún tenía que comprobar con mis propios ojos, era increíblemente perspicaz y comprensivo.
—Sí. Creo que yo también me estoy dando cuenta de eso. —No era la respuesta mágica a todos mis problemas, pero sabía que eso era demasiado esperar. Aún así, estaba agradecida por su apoyo.
—Te extrañaré, Rose, o Ivy. Realmente no importa el nombre que elijas. Siempre serás mi Pequeña Dhampir y siempre estaré aquí para ti, lo que sea que necesites. Prométeme que te mantendrás en contacto. —Envolvió su brazo alrededor de mi hombro, me abrazó por un momento y me susurró al oído—. Ninguno de nosotros quiere perderte de nuevo.
—Lo prometo, —y lo decía en serio. Incluso si no sentía que hubiera un lugar para mí en este mundo, estas personas estaban grabadas en mi alma. Por supuesto, algunos parecían estar más arraigados en mí que otros.
Nuestro grupo se alineó en formación junto a la puerta. Las niñas de las flores lideraban el grupo, seguidas por el portador de las argollas que parecía demasiado joven para confiarle los anillos que, estaba segura, valían varios miles de dólares como mínimo. La siguiente era Mia, luego yo. Miré hacia atrás para ver a Adrián tomando el brazo de Lissa.
Se veía impresionante, tal como todos sabíamos que lo haría. Lissa era capaz de combinar un gran sentido de la elegancia clásica y el estilo moderno. Lo gracioso era que la sensación de equilibrio perfecto parecía extenderse a casi todo lo que ella era y hacía. Desde la forma en que se vestía, hasta la forma en que se sostenía, y lo más importante, su política. Ella siempre encontraba una manera de comprometerse con todos sin que nadie sintiera que estaba recibiendo el extremo corto del palo. Para traer cambio sin ofender a nadie.
Hoy, ese talento se extendía a la celebración de una boda muy formal y muy tradicional con la asistencia de los aliados políticos de la Reina, pero le dio su toque personal implementando elementos modernos sin permitir que se destacaran mientras se mezclaban con lo clásico.
Las grandes puertas se abrieron y pude escuchar el clásico Cannon en D que señalaba nuestro comienzo. No estaba deseando volver a ser el centro de atención, incluso si era sólo por un momento antes de que la verdadera estrella hiciera su entrada, pero como dicen—: el espectáculo debe continuar.
Antes de darme cuenta, estaba siendo guiada al interior de la capilla por la delicada organizadora de bodas y pude sentir mi corazón latiendo en mi pecho. Cerré los ojos y me concentré en la música, poniendo un pie delante del otro al ritmo de la música. Después de unos pasos, abrí los ojos y sonreí. Sabía que en ese momento, todos los ojos estaban puestos en mí, pero estaba completamente concentrada en una sola persona. De pie justo a la derecha de Christian, estaba Dimitri.
Dimitri
Una vez tuve un sueño, de vuelta en la academia después de que Rose hubiera desaparecido, pero antes de la graduación de Christian y Lissa, donde mi subconsciente había formado la idea de que Rose caminaba por el pasillo. Si, ella había quien vestía de blanco y la ceremonia había sido definitivamente más simple, pero verla en mi sueño no se comparaba con verla caminar hacia mí en la realidad. Decir que me quitaba el aliento era una subestimación. No podía respirar en absoluto, y estaba completamente de acuerdo con eso, siempre y cuando pudiera mirarla un momento más.
La realidad de la situación estaba en el fondo de mi mente. Esta no era mi boda. Roza no iba a ser mi esposa. Ella no iba a ser nada para mí, excepto la mujer que había perdido. Ella se iba a ir y era, al menos en parte, culpa mía. No tendría una vida con ella. Una noche fue todo lo que se me concedió, una noche perfecta, una que Rose consideraba un error. No podía estar de acuerdo con ella. Yo no cambiaría esa noche por nada. Sabía que me perseguiría por el resto de mi vida.
La sonrisa de Rose parecía ligeramente forzada. Sabía que no estaba deleitándose con toda la atención. Tan social como había sido antes, ahora había estado tratando de mantener un perfil bajo aquí en la Corte. Tener un papel tan importante en la boda del año no era exactamente propicio para volar bajo el radar. Supongo que esa era sólo una de las formas en que la Roza que conocía y esta nueva Rose eran tan diferentes.
Desde mi conversación con Tasha, había estado repasando una y otra vez en mi cabeza lo ciego que había sido. Había ignorado o justificado lo diferente que Rose parecía ser de la chica que conocía. Había seguido aferrándome a esa persona que había conocido y pasé por alto a la persona igualmente asombrosa que estaba frente a mí. Ahora sabía que Rose era diferente, era alguien a quien necesitaba conocer de nuevo comenzando desde el principio. Sin embargo, sabía que podía amarla ahora tanto como la había amado entonces. Ya estaba en ese camino. Pero lo había jodido. Me había dado cuenta de mi idiotez demasiado tarde y había apartado a Rose de mí.
Es lo mejor. Ella estará mejor de esta manera. Repetía esas frases una y otra vez en mi mente, pero no me servían de nada. Todo lo que hacían era mantenerme lo suficientemente tranquilo para pasar las horas de vigilia.
Los votos de Vasilisa y Christian eran hermosos. Apenas podía concentrarme en lo que se estaba diciendo mientras seguía mirando furtivamente a Rose justo al otro lado de la pareja protagonista, pero tenía las palabras de Christian prácticamente memorizadas. Él me las había leído en voz alta casi todas las veces que pudo durante las últimas dos semanas, asegurándose de que todo fuera perfecto. No había ninguna duda en mi mente de que los votos de Lissa serían igualmente sinceros y conmovedores.
Cuando el sacerdote los nombró marido y mujer, la multitud aplaudió y la pareja hizo su salida de la capilla. Por supuesto, Christian sólo llegó a mitad del camino antes de que detuviera a Lissa y la envolviera en otro beso como si no pudiera tener suficiente de ella. Cuando se apartó de ella, tenía una mirada de asombro e incredulidad en su rostro. No lo culpaba ni un poco. Lissa era demasiado buena para él y todos lo sabíamos, incluido él. De hecho, probablemente era él quien más de acuerdo estaba con esa opinión. Sin embargo, también sabíamos que Lissa era la única con la inusual capacidad de aguantarlo, y no sólo de tolerarlo, sino de amarlo incondicionalmente. Puede que no lo parecieran desde lejos, pero eran una pareja perfecta.
Escuché la risa ligera de Rose a mi lado. Estaba negando con la cabeza ante el despliegue de amor de los tórtolos con una sonrisa en su rostro que la traicionaba. Cuando le ofrecí mi brazo, ella dudó sólo un momento antes de enrollar el suyo alrededor de mi antebrazo y permitirme que la guiara fuera de la capilla.
Desafortunadamente, ella se alejó tan pronto como estuvimos fuera de la vista de la congregación. La incomodidad que había estado presente desde nuestra mañana siguiente inmediatamente se apoderó de nosotros. Ella se negó a mirarme y caminó hacia Lissa para felicitarla. Odiaba estar en el extremo receptor de su frialdad, pero casi deseaba que lo hiciera por ira o por rencor, como lo había hecho ocasionalmente en nuestros entrenamientos en la academia. Esto... esto era algo diferente. Rose se estaba distanciando deliberadamente de mí.
Eddie me había dicho que Rose no iba a decirle a Christian ni a Lissa sobre su partida. Ella ya se habría ido para cuando regresaran de su luna de miel, y no quería arruinar su día con malas noticias, por lo que actuaba como si nada estuviera mal. Eddie y yo, los únicos que sabíamos, seguíamos su ejemplo.
Las imágenes durante la hora del cóctel se llenaron de una tensión subyacente entre nosotros, aunque todos los demás parecían ajenos a ello. Sólo podía esperar que las fotos no lo captaran. Entre clics de la cámara, pude ver a Rose tomando sorbos de un vaso, whisky en las rocas al parecer. Una pequeña sensación de celos asomó su fea cabeza en mi pecho cuando vi a Adrián rellenando su vaso vacío, chocando su propio vaso a juego con el de ella antes de que ambos bebieran. Lo que realmente se grabó en mi mente fue la forma en que la mano de Adrián se posó en su hombro por un momento antes de que el fotógrafo nos pidiera que nos colocáramos de nuevo para una última foto.
Justificándome con el hecho de que estaba fuera de servicio esta noche, tomé un trago de vodka de la bandeja de un camarero y me lo tomé de un solo golpe, centrándome con una fuerte exhalación por la nariz y arrebatando uno de los entremeses de la bandeja de una camarera que pasaba con la esperanza de evitar cualquier forma de embriaguez. Pude ver a Eddie lanzarme una mirada interrogante y lo ignoré mientras tomaba mi posición al lado de mi compañero y amigo el novio. No tenía ningún deseo de sacar provecho de la barra libre, pero sabía que tendría que aclarar mi mente al menos un poco si quería tener alguna esperanza de sobrevivir la noche.
Rose continuó evitándome durante la siguiente hora y luego durante la cena. Sentí un poco de alivio al verla apartar rápidamente la vista cada vez que miraba en su dirección, como si tuviera miedo de ser atrapada mirándome. Incluso si ella no me hablaba en este momento, estaba bastante seguro de que tenía al menos un poco de su atención. Sin embargo, estar al otro lado de la habitación, o incluso al otro lado de la mesa, no era suficiente para mí. Sabía que mi tiempo se estaba acabando y necesitaba desesperadamente hablar con ella.
La mayoría de las tradiciones de una boda se realizaron rápidamente. Los novios partieron el pastel, bailaron la primera canción y se pronunciaron los discursos. Como no había ningún típico padrino y dama de honor en la fiesta de bodas, Adrián y Tasha hicieron un brindis en nombre de la feliz pareja. La reina incluso ofreció sus propios buenos deseos, otorgándole oficialmente una bendición implícita al matrimonio de Lissa con el Ozera marginado.
Cuando la banda comenzó a tocar, observé a Rose atentamente. Pude ver destellos de sus bailes con otros, incluidos Eddie y Adrián. Incluso compartió un baile con Ambrose, uno de los únicos Dhampirs no guardianes que conocía y, si era cierto, el interés romántico de la Reina.
Finalmente, después de otra ronda de vodka y un pequeño estímulo de parte de Eddie, busqué a la mujer que había estado viendo toda la noche. Aún no estaba seguro de lo que planeaba decirle, pero sabía que necesitaba hablar con ella y arreglar esto entre nosotros. No podía dejarla salir de mi vida. No completamente. Incluso si nunca podía decirle esas dos palabras en voz alta de nuevo, estaría bien. Sólo necesitaba poder hablar con ella.
Estaba de espaldas, con una copa de champán en una mano y movía animadamente la otra mientras hablaba con Adrián. Él me miró por encima del hombro de Rose y me ofreció una pequeña sonrisa, pero no me delató. Justo cuando las yemas de mis dedos rozaron la parte superior de sus brazos, la banda comenzó una nueva canción. No reconocí la melodía, pero el ritmo me golpeó automáticamente.
1-2-3, 1-2-3, 1-2-3... era un vals.
—¿Me concedes éste baile?
Rose miró con recelo mi mano extendida, tal vez pensando qué era lo que me estaría prometiendo si aceptaba.
—Sólo un baile, Rose. No te voy a proponer matrimonio, lo prometo.
Ella me sonrió, llena de alegría y al parecer encontró la tranquilidad que necesitaba. Tomando mi brazo y permitiéndome llevarla a la pista de baile, continué luchando por tener una conversación alegre y no exigente entre nosotros.
—Como puedes ver, he estado practicando, —admití, preguntándome si ella se tragaría el anzuelo.
—¿Oh enserio? —Pude ver ese destello juguetón en su mirada, el mismo que había llegado a amar en la academia durante las sesiones de entrenamiento y el mismo que me había cautivado durante las últimas semanas.
—Sí. Tuve una instructora increíble. Bastante hermosa también.
Sus ojos se estrecharon ligeramente, escéptica de mi coqueteo—. No sabría nada de eso.
Solté una breve carcajada mientras colocaba mis manos en la posición que Rose me había enseñado. Ella me sonrió, pero no podía decir si había sido porque había encontrado la posición correcta, o en respuesta a mi risa—. ¿Estás diciéndome que nunca te has enamorado de uno de tus maestros? —Me aseguré de poner bastante sarcasmo en mi voz para asegurarme de que ella supiera que estaba jugando con ella... ofreciéndole una bandera blanca, por decirlo de alguna manera.
—¡Nunca! —Exclamó, retirando su mano de la parte superior de mi brazo para colocarla sobre su corazón en fingida ofensa—. ¡Eso sería completamente inapropiado!
Bueno, Rose no estaba mintiendo sobre eso. Había sido completamente inapropiado en ese momento. También me di cuenta de que ella podría estar diciendo la verdad. Rose... esta Rose... nunca se había enamorado de su instructor de combate. Ella nunca había vivido la lucha de sacrificar su propia vida amorosa por el deber, o probado los límites de lo que podría satisfacerla sin causar más problemas y fallar miserablemente en ambos. Esta Rose no compartía mi pasado... pero quizás podría ser parte de mi futuro.
Los pasos de la canción cayeron en el fondo de mi mente, casi convirtiéndose en una segunda naturaleza cuando me enfoqué en ella. Con una respiración profunda, dejé que nuestras bromas juguetonas se conviertan en honestidad.
—Lo siento.
Rose se mordió el labio, como si intentara comprender el repentino cambio en la conversación—. ¿Por qué?
—Por no entender. Por hacerte sentir como si tuvieras que ser otra persona que no eres. Creo que siempre habrá una parte de mí que se aferrará a los recuerdos que tengo contigo, con ella, en la Academia, pero sé que aferrarme a ellos contigo es injusto para ambos.
De repente, pude sentir exactamente lo que significaba liderar en el baile, porque la pequeña guía anticipada que Rose le daba a mis movimientos se detuvo de repente, y ahora yo era el único que la guiaba en la pista de baile. Su boca se abrió y se cerró unas cuantas veces mientras intentaba responder, pero necesitaba terminar lo que había empezado antes de que mi coraje disminuyera.
—Sin embargo, necesito que sepas algo. Aunque la Roza de mi pasado siempre será parte de mí, y siempre la amaré, y sí, creo que siempre serás un recordatorio de ella... eso no quiere decir que esté menos enamorado de ti. Me estoy enamorando de ti, Rose. Hay algunas cosas que son tan únicas en ti y que adoro. Me encanta tu sentido de gratitud. Me encanta que estás dispuesta a dejar que otros entren en tu vida y te ayuden. Amo tu paciencia, lo que honestamente puedo decir es algo completamente diferente a la Roza que conocía, pero me hace amarte igual, si no incluso más. Puedo amarte a ti también, Rose... si me lo permites. Realmente me gustaría la oportunidad de enamorarme de ti otra vez.
A este punto, había dejado de guiarla y estábamos parados en medio de la pista de baile, completamente ajenos a los cientos de personas que nos rodeaban. En este momento, solo éramos ella y yo. Sentía que mi corazón iba a estallar en mi pecho con sus rápidos latidos y esperé, de alguna manera, ansioso y aterrorizado por su respuesta.
Cuando Rose me miró, comprensiblemente algo aturdida por mi apasionada declaración de afecto, contuve la respiración. Su lengua se movió entre sus labios, humedeciéndolos y comprando un momento más para decir algo. Finalmente, tomó un respiro y...
Un fuerte sonido atravesó la habitación.
Chicas ¿qué les pareció este capítulo? Es uno de mis favoritos, aunque les confiezo que, al menos para mí, el mejor es el siguiente.
¿Qué fue lo que más les gustó del capítulo? Mi parte favorita sin duda es cuando Adrián le sonrie a Dimitri. Me encanta ver a esos dos llevarse bien.
Y por último, ¿qué creen que haya sido ese sonido del final? Sea lo que sea les prometo que el próximo capítulo tendrá mucha acción.
