Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 21

Rose

Mis manos automáticamente se posaron sobre mis oídos cuando sonó la alarma contra incendios. Era sólo cuestión de tiempo antes de que las miles de velas alrededor de la habitación la dispararan, pero hombre, este era el peor momento posible.

Comencé a dirigirme a la salida que había visto antes, pero de repente Dimitri tiró de mi brazo, me detuvo y me hizo mirarlo a los ojos de nuevo. Su rostro se había quedado completamente en blanco; el hombre coqueto con el que había estado hablando hace unos momentos se había perdido en una feroz máscara de acción profesional.

—Rose, ve con Lissa. Quédate junto a ella y no te apartes de su lado. —La forma en que lo dijo fue casi como una orden, y la fuerza de su voz no me permitió preguntarle el motivo. Sorprendentemente, también había un poco de ansiedad mezclada en ella—. Corre, date prisa. Quédate junto a ella y estarás a salvo.

¿A salvo? Estaba a punto de hacer un comentario sarcástico sobre usar el fuego de Christian y el Espíritu de Lissa para protegernos de las llamas, cuando noté algo en su mano. De la nada, Dimitri había sacado una estaca de plata.

Esta alarma no tenía nada que ver con el humo de las velas sino con Strigois.

El miedo y la adrenalina comenzaron a correr por mi cuerpo mientras corría hacia donde Dimitri me había instado antes. Afortunadamente, Lissa estaba cerca. Su vestido la hacía fácil de identificar. Eddie la tenía resguardada cerca en una esquina de la habitación, parado en posición defensiva frente a ella. Christian estaba justo detrás de él, observando y listo para pelear también. Lissa me acababa de ver y me llamó por mi nombre, pero su voz fue ahogada por varios golpes estruendosos cuando las puertas aseguradas con barricadas se abrieron de golpe.

Me abrí paso a través de los gritos y el pánico de los demás, llegando al trío antes que cualquier amenaza. Eddie inmediatamente me jaló detrás de él, y Christian trató de hacer lo mismo. Sin embargo, no se sentía bien, así que me quedé al lado del usuario de fuego. Lissa extendió la mano detrás de mí, tomando mi mano en la suya, ofreciéndome un silencioso consuelo mientras observaba lo que estaba sucediendo.

Había demasiada confusión para centrarse en una sola cosa. Los demonios de mis pesadillas cazaban con abandono, bebiendo de Dhampirs y Moroi por igual. Me tomó varios momentos darme cuenta de que estaba viendo a la gente morir frente a mis ojos, pero tan pronto como lo reconocí, no pude dejar de verlo. Había muerte por todas partes. Mis propios miedos comenzaron a invadirme, dificultándome el respirar y me pregunté cómo Eddie podía enfrentarse con tanta confianza a tales monstruos.

Traté de buscar a Dimitri, pero incluso con su estatura más grande que la vida propia, se perdió en el caos. Podía ver una gran multitud a un lado, con varios guardianes luchando contra un gran grupo de Strigoi. Un par de ellos llevaban un alfiler rojo en el cuello de la camisa, algo que Eddie me había explicado antes. Formaban parte de la Guardia Real y suponía que la Reina estaba detrás del muro de guardianes.

Fue entonces cuando empecé a notar algo. Aunque que los Strigoi estaban más que felices de atacar y matar a cualquiera que se cruzara en su camino, estaban atacando principalmente a los Moroi de sangre real. Pude ver que varios de los invitados más distinguidos, los que me habían presentado esta noche y en el banquete hace varios días, ya habían sido asesinados y sus cuerpos estaban tirados por todo el salón. Mi cuerpo se tensó porque sabía perfectamente bien que la princesa Vasilisa Dragomir sería un objetivo primordial.

Tan pronto como ese pensamiento cruzó mi mente, Eddie entró en acción, enfrentándose a la embestida de un Strigoi de baja estatura. Había visto a muchos guardianes, incluyendo a Eddie y a Dimitri, entrenar en el gimnasio. Nada de eso se acercaba remotamente a lo que estaba presenciando ahora. Los movimientos de Eddie eran rápidos y seguros, y mató al atacante en unos cuantos segundos.

En el momento en que retiró su estaca del cuerpo del hombre, observé cómo sus ojos recorrían la multitud. Los míos siguieron su camino hasta que ambos vimos a Dimitri. Estaba al otro lado del área que había sido la pista de baile, cerca de una de las entradas principales. La lógica me dijo que probablemente él había sido uno de los guardianes que había tratado de mantener las puertas selladas.

Si Eddie era un luchador increíble, Dimitri era prácticamente un dios. Estaba aterrorizada cuando lo vi enfrentándose a un agresor tras otro, pero cada uno rápidamente se convirtió en su víctima mientras se abría camino hacia nuestro pequeño grupo. Entre su concentración mientras atacaba, capté su mirada varias veces, como si estuviera revisando que estuviéramos seguros antes de seguir avanzando.

—Vamos, Belikov. —Los murmullos de Eddie apenas llegaron a mis oídos—. No puedo con todos yo sólo.

Todo lo que tomó fue un momento de distracción. Eddie notó al nuevo Strigoi al mismo momento en que yo lo hice, y fue demasiado tarde. El monstruo se lanzó hacia él, y lo envió volando contra la pared más cercana. Su cuerpo golpeó la pared con fuerza, e incluso por encima de la conmoción, pude escuchar el crujido revelador de un hueso rompiéndose. Una imagen de un muchacho de cabello rojo y mejillas con pecas relampagueó en mi mente con el sonido, robándome el aliento mientras su rostro se mezclaba con el de Eddie cayendo inconsciente frente a mí.

Escuché a Christian maldecir a mi lado, acompañado por un jadeo de Lissa. Una rápida explosión de calor desde mi derecha me indicó que Christian se estaba preparando para entrar en la pelea a continuación, pero sabía que estaba limitado por su energía y era muy posible que no fuera suficiente para ganar. Sobre todo porque nuestro atacante ahora estaba acompañado por otro Strigoi.

Sabía que era casi imposible, pero también sabía que haría todo lo posible para mantener a Lissa y a Christian con vida el mayor tiempo posible. Ellos son primero. Sólo esperaba que fuera suficiente.

Con una última mirada hacia Dimitri, que estaba trabajando valientemente para alcanzarnos pero aún estaba muy lejos, corrí hacia el cuerpo inconsciente de Eddie. Su estaca estaba cerca de su mano derecha, y la agarré antes de girar para enfrentarme a la amenaza. Mi movimiento repentino fue suficiente para captar el interés de los dos Strigoi y se volvieron hacia mí inmediatamente. Pasé por encima de Eddie, fingiendo tanta confianza como pude, y adopté la posición familiar que Dimitri había pasado meses enseñándome tan religiosamente. Sostuve la estaca en mi mano, la sentía pesada pero algo reconfortante. Era lo único que se interponía entre mí y la muerte segura. Incluso ahora, mi muerte se sentía como si fuera un hecho.

Cuando el más pequeño de los dos monstruos se dirigió hacia mí, pude sentir mi cuerpo tensarse. El tiempo pareció reducirse por un momento mientras respiraba, dejando que mis instintos tomaran el control.

Incluso si él era más pequeño que su amigo, el Strigoi seguía siendo más alto que yo. Cuando se abalanzó sobre mí, me agaché hacia la izquierda, utilizando su tamaño y su impulso para desequilibrarlo antes de usar la punta de la estaca para rasguñar su hombro. El grito que dio me sorprendió, pero no lo suficiente como para aprovechar mi vacilación. Pude ver una pared de fuego detrás de él, envolviendo otra figura, cortesía de Christian. Sin pensarlo dos veces, pateé, enviando al monstruo directo hacia las llamas.

Con eso, el Strigoi ya no estaba concentrado en mí. Mientras él estaba agitándose, tratando de apagar el infierno encendiéndose en su cuerpo, pude encontrar mi blanco. Puse todo el poder que pude en mi golpe con la estaca, pasándola por debajo de su costilla hasta alcanzar el corazón e inclinándola hacia arriba como Dimitri me había entrenado en la Academia. Pude sentir las llamas en mi muñeca, quemándome de una manera que ya había sentido una vez antes, pero lo ignoré y seguí empujando. Me lanzó una última mirada de odio desesperado antes de que la luz desapareciera de sus ojos.

"Se han vuelto algo oscuros y retorcidos... Si tienen algo de su antiguo yo, probablemente te lo agradecerían," podía escuchar la guía de Dimitri aliviando mi shock, pero no tuve mucho tiempo para pensar en el hecho de que había matado a un Strigoi, el tercero en mi lista, antes de que el siguiente atacante se lanzara a mi garganta. Literalmente. Ni siquiera lo vi venir. En un momento estaba mirando a un ser que acababa de asesinar, por más desalmado que hubiera sido, y luego, al siguiente, me encontraba presionada contra la pared, con los pies colgando en el aire por encima del suelo. Intenté agarrar mi estaca, pero ya no estaba en mi mano. No importaba dónde estaba si no estaba en mi agarre.

Los ojos del monstruo estaban a pocos centímetros de los míos, permitiéndome ver cada detalle de sus iris de color rojo. Tal vez fue la falta de oxígeno que lentamente agotaba mi cerebro, pero mi mente tomó nota de que el rojo era tan variado como el resto de su ojo. La mayor parte era de color rojo sangre, pero había rayas de llamas brillantes y manchas de color carmesí oscuro. Era algo aterrador, pero había cierta belleza en ello. Podría haber cosas peores para tener como mi última vista.

Pero no fue así. Justo cuando mi visión comenzaba a oscurecerse con manchas negras, esos ojos rojos se agrandaron y un grito ahogado abandonó sus labios antes de que cayera al suelo. Caí contra la pared, jadeando para recuperar el aliento, y fuertes manos agarraron mis brazos desesperadamente. Cuando mi vista se volvió más clara, descubrí que los ojos rojos habían sido reemplazados por unos mucho más atractivos de color chocolate.

Dimitri me miró de arriba abajo, examinándome con las manos y los ojos en busca de alguna lesión—. ¡Roza! —Lo vi quitándome cierto vestido negro—. Roza, háblame. —Lo vi llevándome en sus brazos a través del patio de la Academia mientras me rogaba que resistiera. Era la primera vez que admitía que sus sentimientos eran reales, incluso si nunca podríamos estar juntos—. ¡Roza! ¿Estás bien? —Vi al hombre que se había convertido en una parte tan importante de mí, que mi corazón lo recordaba cuando mi mente lo había olvidado.

Dimitri

Siempre siento un poco de miedo cuando estoy en combate. Es algo bueno en general. El miedo produce adrenalina, y la adrenalina te vuelve más consciente y te permite concentrarte aún mejor. Sin embargo, es posible tener demasiado miedo, cuando comienzas a cuestionarte, a dudar de tus elecciones y de tus habilidades. Sólo se necesita un momento de vacilación para cometer un error fatal, pero incluso sabiendo esto... no pude evitarlo.

Eché un último vistazo a Rose. No podía evitar la sensación de que si no la memorizaba ahora, nunca la volvería a ver. Pero el momento fue breve antes de que ella corriera hacia Eddie y nuestros amigos Moroi. Si yo no podía protegerla, confiaba en Eddie para que lo hiciera. Sabía que protegería a Rose con tanto vigor como a Lissa y a Christian.

Corrí hacia la entrada principal, donde podía ver a otros guardianes que luchaban por asegurar la puerta. Sabía que no duraría mucho, pero cada momento que pudiéramos mantener fuera a los Strigoi era otro momento en el que podíamos poner a salvo a la larga lista de Moroi aquí dentro.

Sabiendo que este evento contaría con una gran cantidad de miembros de la realeza de alto rango, teníamos un plan de seguridad en marcha. Había un cuarto de pánico preparado, uno en el que podía ver a la Guardia Real introduciendo a la reina Tatiana. Eddie llevaría ahí a Rose, a Lissa y a Christian, me tranquilicé. Él sabía lo que tenía que hacer.

Tan pronto como llegué a la puerta, escuché un gran crujido de madera.

Luché contra un enemigo tras otro, sin siquiera molestarme en mirarlos antes de eliminarlos. Podía ver a otros caer a mi lado. Escuché el gruñido del Guardian Coffey a mi izquierda, disolviéndose en un tenso gorgoteo cuando comenzó a ahogarse con su propia sangre. Sin embargo, no había tiempo para llorar su pérdida, no si quería seguir vivo. Estaqué al monstruo que acababa de matar a mi compañero y me moví hacia el siguiente.

Cuando tenía la oportunidad, miraba hacia el área en que había visto por última vez a Rose. Eddie todavía estaba allí. ¿Por qué seguía allí?

Había más Strigoi de lo que habíamos planeado originalmente. Pude ver cómo nuestro plan de seguridad se desmoronaba a medida que se distribuían más muertes y destrucción a mi alrededor. Sabía que el número de caídos sería enorme, pero mi objetivo principal se desvió de la sala en general y se redujo a aquellos que aún intentaban mantenerse a salvo en el rincón más alejado.

Comencé a abrirme paso hacia ellos, captando el momento en que Eddie terminó con un Strigoi. La pelea duró poco, con Eddie resultando ganador. Aunque no tuvo tanta suerte la segunda vez.

Lo vi volar varios metros, aterrizando contra la pared con dureza y golpeando el suelo. Mi miedo se amplificó de inmediato. Otros dos Strigoi se acercaban rápidamente, y yo estaba demasiado lejos, muy lejos. No los alcanzaría a tiempo porque estaba malditamente lejos.

Miré a Rose a los ojos durante medio segundo y pude sentir tantas palabras pasando a través de nosotros. Le supliqué que no hiciera algo precipitado, pero todo lo que vi fue una lamentable disculpa en respuesta. Seguía luchando y abriéndome camino hacia ella, pero de repente ella corrió. La observé mientras se arrodillaba junto a la forma inconsciente de Eddie, llamando la atención de los dos Strigoi y girándose para enfrentarlos con la estaca en su mano. Tomó una posición defensiva, pero la expresión de su rostro era de todo menos confiada. Parecía decidida, claro, pero también parecía que sabía que no ganaría.

Se necesitaba mucho más que simplemente saber los movimientos de combate para ganar en una pelea. Tal vez ganar ni siquiera era la palabra correcta. Sobrevivir. Se necesitaba más que sólo habilidades de combate para sobrevivir. Se necesitaba la determinación para atacar. Se necesitaba el coraje para abrir tu guardia por un momento, dejándote vulnerable, para poder derrocar a tu oponente con un golpe mortal. Por encima de todo, se necesitaba la comprensión y la aceptación de que no podrías salir victorioso.

Mi lucha por alcanzarla se detuvo cuando me encontré cara a cara con mi propio agresor. Por más que intenté ignorar el caos que me rodeaba y llegar a Rose, no pude evitar el ataque directo.

Un fuerte grito sonó sobre la multitud, y dirigí mis ojos hacia Rose y los demás mientras sacaba mi estaca del monstruo ahora muerto frente a mí. Su atacante estaba agarrando su brazo, su sangre manchaba la plata de su arma.

Christian había prendido fuego a un segundo Strigoi, usando su magia para envolverlo en llamas de las que no podría escapar. Sabía que era algo que lo estaba agotando, pero habíamos discutido las tácticas de defensa y cuando él estuviera fuera de combate sin un lugar a donde correr, este era su último recurso.

Rose usó las llamas a su ventaja, arrojó a su enemigo al fuego y lo usó como una distracción para poder matarlo. Desafortunadamente, el impacto de todo pareció golpearla en ese momento.

Estaba a sólo unos metros de distancia, pero aún no estaba lo suficientemente cerca. De la nada, un tercer Strigoi se abalanzó sobre ella. En un instante, la tenía aplastada contra la pared mientras la sostenía por el cuello, y pude verla arañando sus manos desesperadamente intentando liberarse. La estaca yacía inútilmente debajo de sus pies que colgaban en el aire. Rose no gritó, no tenía el oxígeno necesario para hacerlo.

Nada más me importaba en ese momento. Avancé, golpeando a otro posible atacante para sacarlo de mi camino en lugar de luchar contra él. Alguien más podría encargarse de él. Sólo tenía un objetivo en mente: llegar a Roza.

Finalmente, cuando sus ojos comenzaban a perder la batalla con la conciencia, ataqué. Mi estaca se hundió lo suficiente en la espalda del Strigoi para atravesar su pecho de lado a lado.

La mano que asfixiaba a Rose la soltó de inmediato, y tanto ella como el monstruo cayeron al suelo. Pateé al Strigoi lejos de nosotros, agarrando a Rose y revisándola para ver si estaba herida. Mis manos recorrían sus brazos, su cuello, su cara. Además de algunos rasguños y moretones, parecía estar bien.

Finalmente, su respiración se volvió más lenta y volvió a la normalidad. Apartó suavemente mis manos, y frotó un poco del dolor persistente de su garganta—. Estoy bien, camarada, estoy bien. Ve a ver a Liss y a Chispita.

Dejé escapar un suspiro agradecido, ofreciéndole una mano y ayudándola a levantarse antes de girarme para hacer lo que ella sugería. Era tan típico de ella el que se preocupara por sus amigos antes que cualquier otra cosa y me recordara que hiciera lo mismo incluso cuando prefería concentrarme en ella. También sabía como convencerme, usando ese antiguo apodo y todo...

Un momento.

Me volví de repente, mirándola de frente con los ojos muy abiertos y lo que asumí que era una expresión entre shock y esperanza. Rose me miró desde debajo de sus pestañas, apoyándose contra la pared. En cuanto nuestros ojos se encontraron, ella se mordió ansiosamente el labio y asintió.

No estaba seguro de cómo reaccionar. Una parte de mí quería correr hacia ella, abrazarla y agradecerle a Dios que mi Roza me recordara. La otra parte estaba vacilante, sabiendo que no había nada de malo con la mujer que había llegado a conocer en las últimas dos semanas, y me preguntaba cómo este nuevo giro de los acontecimientos cambiaría las cosas. No sabía qué hacer. No sabía qué decir.

Roza hizo la elección por mí—. Ve. Ellos son primero.

Siempre son lo primero... incluso cuando nuestros mundos se estaban desmoronando a nuestro alrededor... ellos siempre eran lo primero.


Chicas, ¡por fin! ¡Rose recuperó la memoria! y amé la forma en que lo hizo y como lo descubrió Dimitri. Siempre he amado ese apodo: Camarada.

Este es definitivamente mi capítulo favorito, espero que ustedes lo hayan disfrutado tanto como yo.

¿Qué fue lo que más les gustó del capítulo? A mí sin duda cuando Dimitri ve que el Strigoi está asfixiando a Rose, y obviamente cuando se da cuenta que ella recuperó la memoria.

Vamos chicas, dejen sus comentarios en los reviews, cuéntenme lo que les pareció el capítulo y lo que sintieron mientras lo leían. Muchas adivinaron en el capítulo anterior que ese sonido era de un ataque Strigoi.

Bueno chicas, espero sus comentarios, cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.