Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 23

Dimitri

Le había dejado una nota a Lissa. Eso fue todo. No hubo un adiós lleno de lágrimas, nadie le rogó que se quedara. Simplemente se escabulló como un ladrón en medio de la noche.

Lissa había sostenido la nota mientras la leía y releía una y otra vez hasta memorizar las palabras. Yo lo había hecho.

...lo siento pero no puedo quedarme. Este mundo ya no es mío...

...Gracias por regresarme mi infancia. Tu amistad significa más de lo que nunca podría decir...

...No te olvidaré. Nunca más...

...Llamaré...

Mentira.

No llamó ese día ni ninguno otro después. No contestaba su teléfono. Había pasado una semana y estaba medio tentado de tomar el siguiente vuelo para asegurarme de que estaba viva, pero sé que yo era la última persona que ella querría ver en este momento.

El estado de ánimo en la casa había vuelto a ser un tenso baile de evitación, como si estuviéramos parados en un barril de pólvora y cualquier movimiento incorrecto pudiera provocar una explosión. Al igual que cuando había desaparecido por primera vez, nadie quería hablar de lo mucho que le dolía extrañar a Rose de esta manera, pero todos lo sentíamos.

Quizás la visión más desgarradora era ver a Lissa sentarse tranquilamente en una silla frente a una pared en blanco durante horas y horas. Me tomó más o menos un día darme cuenta de lo que estaba haciendo, pero debería haber sido obvio desde el principio. Lissa estaba llamando a Rose a través del vínculo, tratando de llegar a ella de una manera que sólo ella podía, pero a juzgar por las lágrimas que corrían por sus mejillas noche tras noche, Rose la estaba ignorando tanto como a su teléfono.

Comencé a sentirme enojado. Saqué mi agresividad en el gimnasio, pero el silencio permitía que mi mente vagara más lejos de lo que la habría dejado en circunstancias normales. Odiaba el que ella se hubiera ido de nuevo. No sólo yo lo hacía, sino Lissa y todos los demás también. Rose nos destrozó y se marchó ilesa. Me volví un amargado, enojado porque ella se había ido, enojado con ella. La reprendía en silencio, llamándola egoísta, débil, cobarde. Comencé a desear que nunca la hubiéramos encontrado esa noche en Las Vegas. Deseé nunca haberla rastreado hasta ese callejón. Deseé nunca haberle pedido que volviera. Deseé nunca haberme abierto con ella. Deseé nunca haberme enamorado de ella tan completamente que me doliera físicamente estar separado de ella. Deseaba no haber conocido a Rose Hathaway... nunca.

Deseaba...

Deseaba...

La cadena de la pesada bolsa hizo un sonido metálico cuando se detuvo, y este resonó en las paredes. Mi cabeza descansaba contra el material sintético que la cubría, haciendo que mi piel empapada de sudor se adhiriera incómodamente a ella, hasta que mis piernas no pudieron soportar mi cuerpo por más tiempo y caí de rodillas.

Deseaba que nunca se hubiera ido.

Deseaba haberle pedido que se quedara.

Deseaba que ella estuviera aquí.

No sé cuánto tiempo estuve allí, escondiéndome del mundo detrás de mis manos cubiertas con cinta, pero mi teléfono finalmente me despertó de mi aturdimiento.

Número desconocido: Hey idiota. Contesta tu teléfono.

Número desconocido: necesito hablar contigo.

El número no me era familiar en absoluto, y ciertamente no era Rose como había esperado, pero tenía demasiada curiosidad para ignorarlo. Lo más probable es que fuera un número equivocado.

Dimitri: ¿Quién eres? ¿Cómo conseguiste mi número?

Número desconocido: ¿Cómo crees? Lo robé del teléfono de Ivy.

Dimitri: ¿Marie?

Número desconocido: ¡Por supuesto! ¿Quién más te enviaría mensajes de texto en su nombre? Necesito saber qué pasó. Ivy volvió de la nada hace una semana y ahora me pregunto dónde está mi mejor amiga. No ha sido ella misma desde que regresó, pero se niega a hablar de ello.

Dudé, sin saber qué decirle. Más allá de los problemas obvios acerca de hablarle a un humano sobre el mundo vampírico, no quería sobrepasar mis límites y compartir más de lo que Rose estaría cómoda compartiendo.

Dimitri: No sé qué decirte, Marie. Obtuvo algunas de sus respuestas aquí, pero finalmente decidió que no quería quedarse.

Número desconocido: Eso suena a la misma mierda que me ha estado diciendo ella. ¿Que pasó? ¿Por qué está abatida? Nunca la había visto así, incluso cuando no sabía absolutamente nada de ella misma.

Dimitri: Lo siento, Marie. Es ella quien tiene que decírtelo.

Cinco minutos y no hubo respuesta, pensé que finalmente había satisfecho sus preguntas. Si no era así, asumí que al menos la había molestado lo suficiente como para que ya no me molestara más. Retiré la cinta ensangrentada de mis manos, tirándola a la basura después de revisar mis nudillos por cualquier daño excesivo. Un timbre sonó desde mi teléfono mientras lo tomaba del banco, y tuve la tentación de ignorarlo. No tenía ninguna excusa para darle a Marie, y no podía decirle la verdad, pero el mensaje que se veía desde la pantalla me detuvo.

Número desconocido: Sus pesadillas están de vuelta.

¿Pesadillas? No recuerdo a Rose mencionando nada sobre pesadillas. Pero… eso no era cierto. Había mencionado las pesadillas una vez, el día que le contamos sobre los vampiros en Las Vegas. Ella había insistido en que los vampiros eran las cosas de las pesadillas. Sus pesadillas.

Número desconocido: son peores que nunca. Sigue gritando en medio de la noche.

Número desconocido: Hasta ahora la he escuchado gritar por ti y por Lissa, pero también grita otros nombres. "Mason" es uno de los más comunes.

Dejé salir una maldición, preguntándome por qué no había pensado en esto antes. Por supuesto que ella estaría teniendo problemas. No sólo había sido testigo de un ataque Strigoi a gran escala el día antes de irse, sino que también había recuperado sus recuerdos, incluida la experiencia de la muerte de Mason, que probablemente, había sido el trauma que la hizo olvidar en primer lugar.

Dimitri: Probablemente debería hablar con alguien. Esto tiene que ser mucho para ella. ¿Tiene un terapeuta o un consejero?

No era una mentira totalmente. Rose había pasado por mucho. Probablemente debería hablar con alguien. Por supuesto, no podría ser totalmente honesta a menos que pudiera encontrar a un Moroi trabajando allí afuera, pero tal vez Lissa podría ayudar con eso.

Número desconocido: Ivy no ha visto a un terapeuta en años y no sé si eso vaya a cambiar pronto. Creo que lo que ella necesita es un amigo.

Dimitri: Tal vez tienes razón, pero ¿no es por eso que ella te tiene a ti?

Número desconocido: No soy la amiga que necesita Dimitri. Creo que ella te necesita.

Me burlé, sabiendo que yo era la última persona que Rose necesitaba o quería ver.

Dimitri: es un bonito pensamiento, pero dudo que ella quiera verme.

Número desconocido: No lo entiendes, ¿verdad?

Dimitri: ¿Entender qué?

Número desconocido: Ella está aterrorizada por sí misma. Está aterrorizada por Lissa, por el tal Mason, así como por Christian, Adrián, Eddie y muchos otros. Demonios, ella ha gritado mi nombre una o dos veces.

Número desconocido: pero cuando finalmente se despierta gritando, sólo hay un nombre por el que llora...

Parecía que esa burbuja de texto iba y venía mientras esperaba a que llegara su texto, pero me resistí a presionarla. Una parte de mí sabía lo que vendría después, pero necesitaba verlo. Necesitaba verlo por escrito.

Número desconocido: el tuyo.

No le devolví el mensaje de texto. No sabía qué decir, y cualquier cosa que hubiera dicho no hubiera importado. ¿Quería ver a Rose de nuevo? ¿Quería estar allí para ella para ayudarla con las pesadillas, las preguntas y todo lo demás que la vida le había arrojado injustamente? Por supuesto. Pero ella no me quería. Ella no quería esta vida. Yo no podía irme y ella no podía quedarse.

Cuando finalmente regresé a la casa, el desayuno había terminado. Aunque no lo hubiera sabido por la forma en que todos estaban reunidos alrededor de la mesa. En el momento en que entré, Lissa se puso de pie.

—Dimitri, ¿aún no hay noticias de Rose?

Debatí si contarles o no sobre los mensajes de Marie, pero al final simplemente negué con la cabeza. ¿De qué serviría ilusionarlos?

Todos se desinflaron un poco, pero Lissa volvió a animarse un momento después—. Bueno, tendremos que ir a buscarla entonces.

—¿Perdón? —Todos los demás parecían tan confundidos como yo.

—Rose. Tendremos que ir a buscarla y traerla de vuelta. Sabes dónde encontrarla, ¿verdad, Dimitri?

—Liss, —Christian la miró con recelo, como si se preguntara si ella estaba completamente estable o no. Había pasado mucho tiempo desde que Lissa había perdido el control ante su elemento y los efectos secundarios de éste, pero habían sido unas semanas estresantes para todos—. Sé que quieres que vuelva, pero Rose no quiere quedarse aquí.

—No, Rose dijo que no podía quedarse, no que no quisiera, —argumentó Lissa. No vi cómo era que eso cambiaba algo, pero parecía hacer toda la diferencia en el mundo para ella—. Eddie, dijiste que ella sentía que no podía quedarse porque no era una guardiana y que sentía que no tenía un lugar aquí. ¿Qué pasaría si encontramos un lugar para ella?

—¿Como un trabajo? —Adrián la miró con escepticismo—. No te ofendas, Liss, pero no creo que Rose esté dispuesta a limpiar mesas en la cafetería de aquí. No es exactamente algo mejor que ese club en el que está trabajando ahora.

Liss se estremeció visiblemente ante el recordatorio del trabajo actual de Rose, no pude evitar mi propio estremecimiento interno.

—Al menos no tendría a los hombres mirándola como un pedazo de carne, —dijo Lissa bruscamente, su ira era muy diferente a su actitud amable y típica. Christian le frotó la espalda, susurrando algo inaudible para nosotros mientras ella comenzaba a respirar calmadamente. Su nuevo esposo tenía un don para calmar a la princesa que el resto de nosotros no podía igualar, así que les permitimos un momento de intimidad.

Mientras tanto, Adrián puso los ojos en blanco, no por el borde actual en el que se encontraba Lissa, sino por las palabras que lo habían acompañado. Prácticamente podía escuchar las palabras que sabía que él quería decir, pero sabiamente se contuvo. Los hombres mirarían a Rose sin importar si trabajaba en ese club o aquí, pero al menos en el club podía defenderse contra los hombres que iban más allá de lo que ella consideraba aceptable. A Adrián le había costado mover bastantes de sus contactos e influencia para evitar que la arrestaran después de que atacara a Lord Conta en el evento de caridad.

—Lissa, sé que tienes buenas intenciones. Todos queríamos que Rose se quedara, pero esa debe ser su elección y sólo su suya. —Eddie me miró, como para asegurarse de que Lissa no era la única que recibía ese mensaje, pero su mirada se suavizó—. Sin embargo, Lissa tiene razón en una cosa: necesitamos enviar a alguien para que vaya a verla.

Todos nos quedamos mirándolo ante su aparente contradicción antes de que continuara con otra respiración—. Hans me llamó esta tarde. Quieren incluir a Rose en la ceremonia de Zvezda. Saben que participó en la batalla, e incluso si no tiene la marca de la promesa, tiene derecho a recibir sus marcas. También quieren darle las molnija de hace años.

Con la partida de Rose, ni siquiera había pensado mucho en la próxima ceremonia de Zvezda. Las batallas eran raras, y sólo había visto uno o dos tatuajes de estrellas de batalla en mi vida. Tal vez en circunstancias normales, el hecho de que fuera a recibir la mía en unos pocos días hubiera sido más memorable, pero mi mente parecía tan llena de amargura y añoranza por la partida de Rose que casi no había espacio para otra cosa.

Lissa fue la primera en ofrecerse como voluntaria, pero eso se cerró rápidamente debido a la producción asociada con su salida de las guardas. Las opciones se redujeron a mí o a Eddie, y aunque deseaba desesperadamente que él se ofreciera a ir, con una mirada suya supe que él no iba a mostrarme ninguna misericordia.

—Bien. Voy a empacar mis maletas. Sólo avísenme cuándo salgo.

Rose

Salir a través de las puertas del callejón hacia el aire nocturno era literalmente un soplo de aire fresco. Había olvidado lo mucho que el club podía oler a sudor y alcohol. Esta noche, olía particularmente horrible.

—Realmente deberías dejar de usar esta puerta.

Salté, girándome para enfrentar la sombra de casi siete pies de altura contra la pared de ladrillo.

—Dimitri, —suspiré, medio aliviada aunque algo molesta. Mi mano recorrió el suave metal de la estaca en mi chaqueta, calmando lo último de mis nervios. La acción debía haber llamado la atención de Dimitri.

—Me preguntaba dónde estaba mi repuesto, —comentó, señalando el arma ahora oculta.

—Sí, lo siento. No tenía idea de cómo conseguir una. No es como si las vendieran en la tienda de la esquina, pero no vi la inscripción hasta después de que llegué aquí. Sin embargo, debería devolvértela, —mi pulgar trazó el patrón geométrico ahora familiar que, recién había descubierto, era en realidad el nombre de Dimitri en cirílico. Mi disculpa y mi oferta eran genuinas. La había robado después de todo, pero una parte de mí no quería dejarla ir.

—No, por favor. Quédatela. Tenía la intención de dártela de todos modos.

Después de un momento de incómodo silencio, recurrí a mi herramienta segura: el sarcasmo—. Así que, ¿tienes el hábito de acechar a mujeres desprevenidas en callejones oscuros, o es simplemente algo especial entre tú y yo?

Hizo una mueca—. Lo siento. Pensé que sería más incómodo si entraba...

—Podrías haber llamado.

—¿Habrías respondido? —Él arqueó su ceja cuestionando mi respuesta.

—Tal vez... —No, así como no había respondido a cualquiera de las otras cincuenta llamadas telefónicas de él, de Lissa o de los demás.

—De cualquier manera, necesitaba verte personalmente. —Se mordió el labio y esa acción me volvió muy consciente de mis propios labios hinchados por una acción muy similar. Me moví sobre mis pies, tratando de aliviar mi anhelo por él en otros lugares también.

—Hace un poco de frío aquí; ¿estás seguro de que no quieres entrar?

—No, —arrugó la nariz ante la idea—, preferiría hablar contigo solo... si no te importa, quiero decir.

—Bueno, aquí me tienes. ¿Qué es eso tan importante que tuviste que venir hasta aquí para verme?

—En realidad, tengo un mensaje para ti.

Incluso a través de mi curiosidad, no pude evitar sentir decepción. Por supuesto que Dimitri estaba aquí por trabajo. Yo lo había rechazado hace unas semanas. ¿Esperaba que fuera como algún personaje ficticio de una de las novelas románticas de Marie? ¿Que volaría a través del país sólo para rogarme que volviera?

No. No era tan ingenua—. Está bien. ¿Cuál es el mensaje?

—Has sido convocada por el Consejo de Guardianes.


Chicas, estuve leyendo sus reviews y a algunas no les gusto mucho el capítulo anterior, y creeánme, lo entiendo, yo tuve una reacción muy similar. Pero después de que se me pasó el shock y me puse a pensar, uno de sus comentarios dice que Rose nunca hubiera abandonado a Lissa, pero ya lo hizo una vez, cuando se fue a Rusia a buscar a Dimitri. Si, acepto que ahora no sólo está abandonando a Lissa, sino al Dios Ruso también, pero hay que considerar la situación en la que ella se encuentra. No tiene la marca de la promesa, por lo cual no puede fungir su papel como guardiana, ¿qué otro futuro le queda en el mundo Moroi? ¿Ser acosada por todos los Moroi que quieran sobrepasarse con ella y terminar siendo una prostituta de sangre? Probablemente Dimitri, Adrián y todos los demás la protejan, pero conocemos a Rose, es una mujer independiente y acostumbrada a defenderse sola, ¿cómo creen que se siente al saber que depende de los demás para estar a salvo? Además sabe que este tipo de situaciones tarde o temprano podría causarle problemas a las personas que quiere. El mismo Dimitri lo dijo, él está en la misma posición que ella, no puede defenderla de los Moroi porque está sujeto a las mismas leyes. Y sabemos que Dimitri no se quedaría quieto viendo que alguien se quiere propasar con ella, por lo cual el mismo terminaría en problemas, y Rose sabe esto. Así que yo pienso que estos son los motivos por los que decidió marcharse. Además ella misma lo dijo, ahora Lissa tenía a Dimitri con ella, eso para Rose significa que Lissa está completamente a salvo, por la tanto está tranquila de que lo tenga a él para protegerla.

Sé que me extendí mucho en esto, pero creo que era necesario explicarles esto para que entendieran un poco más las acciones de Rose, pero bueno, a fin de cuentas esto es sólo lo que yo pienso y las conclusiones a las que yo llegué, no sé qué es lo que pensaba Gigi256 cuando lo escribió ;)

Bueno, ahora díganme ustedes ¿qué piensan? ¿creen que Rose se equivocó al marcharse? ¿ustedes qué hubieran hecho? Y también ¿qué piensan del dolor de Dimitri? esa escena en el gimnasio me rompió el corazón. Pero no se preocupen, porque estos dos no tardan en volver a estar juntos.

Espero leer sus comentarios, cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.