Seguir viviendo

Capítulo 3

Por

Tsukiré


Tres meses después.

Había pasado ya tiempo desde que Ranma estaba inmóvil en esa cama, los Tendo y Saotome iban a visitarlo diario, entre todos se turnaban para cuidarlo, con la esperanza de que despertará y todo eso acabará. Desgraciadamente Ranma no mejoraba, seguía igual que el primer día que llegó ahí. Aunque la familia trataba de verlo por el lado positivo, aun seguía vivo y la esperanza de que se recuperará era muy grande.

Akane iba diario a verlo, le contaba acerca de la universidad, a la cual había entrado hace un mes, , las materias que tenía, lo que aprendía, hacia tareas ahí con él, trataba de mostrarse lo más normal y alegre. Recordaba lo difícil que había sido los primeros días, quería quedarse todo el día a cuidarlo hasta que Nodoka la hizo entrar en razón, debía ir a la universidad y conseguir trabajo, debía pensar a futuro por su hija y que ella era la principal razón por la que no se decaia.

Le decía a Ranma que hubiera querido ir a la universidad con el, sería increíble, que se mejorará, que se estaba perdiendo de algo muy divertido. También le contaba de Hanna y cuando no tenía que hacer algún trabajo de la universidad la llevaba, le contaba lo que había hecho, le decía en que él había cambiado, cuanto había crecido. Le contaba también sobre la familia, que lo extrañaban demasiado y que esperaban que muy pronto despertara.

Siempre que Akane se iba finalizaba con la misma frase -Vuelve, te extrañamos.

Al salir del cuarto de Ranma, se sentaba en la sala de espera y lloraba, lloraba todo lo que no podía llorar con él. Lo extrañaba demasiado, quería que el despertará cuanto antes, que volviera a hablarle, el Doctor ya conocía a toda la familia por lo que siempre les daba ánimos para seguir y les decía que no se dieran por vencidos con Ranma, que no era un caso perdido.

Había veces en que Ryoga acompañaba a Akane para cuidar a Hanna, iban juntos al hospital y a Hanna le gustaba mucho ir en los brazos de Ryoga. Este también le había tomado cariño a la niña, las personas que no supieran que el no era el padre, pensarían lo contrario.

Era triste ver como la vida seguía su curso normal sin notar la ausencia de Ranma, para Akane eran momentos difíciles, no había pasado mucho tiempo y sentir que tenía la oportunidad de vivir con normalidad era como una traición para Ranma, aunque quisiera, no podía detener su vida para esperarlo. Aunque apenas había pasado poco tiempo, no podía decir que ya estaba lista para seguir adelante.

Los Tendo y Saotome también iban a visitarlo, aunque no era tan seguido como Akane no porque no quisieran sino porque sabían que Akane estaría cuidándolo y que ella había dicho que se encargaría de él. Al principio Nodoka y Kasumi le dijeron que no tenía que estar ahí diario, que tenía que descansar y seguir su vida. Akane se negó dijo que estaría con el todo el tiempo que fuese necesario, aunque ella no lo admitiera, su familia sabia que lo hacía porque lo amaba pero también por la culpa.

Hasta el día de hoy Akane no se había arrepentido de la decisión, era más difícil de lo que pensaba pero nada que no pudiera hacer. Debía estar ahí con él, si sus compañeros la invitaban a algún lugar, o a alguna fiesta ella siempre se negaba, nunca pasaba más tiempo con ellos que no fuesen las horas de clase, no convivía mucho, a decir verdad la única persona con la que realmente erq una chica de la universidad, Mei, ella tenía a su grupo de amigos por lo que generalmente era con los que estaba. Todos sabían de la existencia de Ranma pero solo Mei conocía su situación. Y no le reprochaba ni presionaba a que saliera con ellos, Mei respetaba mucho su decisión y tal vez por eso era que se llevaban bien.

-Akane...no has comido nada, vamos anda, tienes que comer- le dijo Ryoga entrando con Hanna en brazos.

-No tengo hambre- dijo sin dejar de mirar a Ranma.

-Akane, lo prometiste, te dejaron cuidar a Ranma a cambio de que no te descuidaras tu.

Akane suspiro.

-Si. Lo sé, de acuerdo, vamos.

Sino fuera por Ryoga, Akane no podría soportar todo esto. Se lo agradecía enormemente.

-Hola pequeña-dijo Akane cuando tomo en brazos a Hanna-despidete de tu papá. Akane tomo y la agitó diciéndole adiós a Ranma.

Ryoga y Akane salieron del hospital y se fueron directo al Dojo para alcanzar a comer con todos.

-¡Ya llegamos!-grito Akane.

-¡Akane!- salio una chica delgada de cabello negro y ojos marrones.

-¡Mei!-akane sonrió al ver q su amiga.

-Pasaba a visitarte y a dejarte unos apuntes, me dijeron que estabas en el hospital, pensé en volver luego pero fui invitada a comer-mei sonrió.

-puedes venir cuando quieras y gracias por traerme eso, por cierto, él es Ryoga.

A los ojos de Mei, el chico de la pañoleta era tan atractivo, su cabello negro y la forma en que su flequillo caía en sus ojos cafés, Mei sin notarlo se sonrojo cuando hizo la reverencia con Ryoga.

- Ryoga sonrió.

Mei le devolvió una sonrisa tímida, cuando un llanto la regresó a la tierra.

-¿Ella es Hanna?-dijo Mei emocionada.

-Si, vamos al hospital juntas, Ryoga nos acompaña, esta tan acostumbrada a estar con el, que duerme tan calmadamente en sus brazos.

-¡Hola Hanna! Soy Mei, la razón por la que tu madre aprueba las materias-le agarro su manita presentándose.

Ryoga río ante el comentario de Mei e inmediatamente vio a Akane, Mei vio algo en su expresión que la hizo entristecer. Era muy buena observando, no tenía que sacar conclusiones, observarla a Ryoga durante la comida.

Todos ya estaban reunidos para comer. Mei noto que había un lugar vacío al lado de Akane, se le hizo un poco extraño puesto que todos estaban sentados, incluso Ryoga estaba sentado a su lado. Así que no le pareció mal preguntar.

-Akane, ¿Quién se sienta a tu lado?

Y fue por la expresión de Akane y el repentino silencio que supo al instante de quien era.

-No, perdón, yo...-se llevó las manos al rostro. -No sabia, lo siento muchísimo.

Akane negó con la cabeza y sonrió.

-No te preocupes, no preguntaste nada extraño, es el lugar de Ranma- dijo con naturalidad.

Aun así, Mei se sintió terrible.

-No pasa nada, es normal que preguntaras-le dijo Ryoga haciéndola sentir mejor.

Mei le sonrió, Ryoga fue quien logró quitar esa tensión en el ambiente. Cambio de tema que pronto logró que olvidarán ese momento, uno a uno se fueron levantando hasta que solo quedaron Nabiki, Ryoga, Mei y Akane.

Mei en esa tarde se había enterado de casi todas las aventuras que su amiga había vivido, y aunque Akane hablará tan bien de Ranma, eso de tener 3 prometidas más, era algo horrible, sabía que Akane lo amaba demasiado ¿Cono pudo aguantar durante tanto tiempo todos esos insultos y el que la menospreciara de esa forma? Ella nunca antes se había enamorado, pero el ver a Ryoga le daban muchas ganas de querer sentirse como Akane se siente. Aunque claramente Mei no entendía el porque Akane estaba con Ranma y no con Ryoga.

Después de reír un momento recordando viejos tiempos Akane vio que era hora de darle de cenar a Hanna, por lo que dijo que bajaría ej un momento para que ella y Ryoga acompañarán a Mei.

Nabiki, Ryoga y Mei se quedaron acompañados por un poco de café y unas cuantas galletas que aún quedaban.

-Aprovechando que se fue Akane, debo decirte que te ves bastante feliz en estos momentos Ryoga.

Ryoga se estremeció al escuchar a Nabiki, Mei sintió un poco de confusión porque no sabía lo que decía.

-¿Si sabes que una vez que despierte Ranma todo volverá a ser como antes?-dijo Nabiki mientras se llevaba una galleta a la boca.

Ryoga bajo la mirada y asintió.

-Lo se, al igual que ustedes, espero se recupere.

-Espero lomantengas en mente.

Mei miraba a Nabiki sin entender a que se refería pero no quiso preguntar porque no era nada cercana a ellos, probablemente no quisieran contarle

-Mei...¿Alguna vez has tenido un amor no correspondido?-Preguntó Nabiki de la nada.

Ryoga se sobresaltó.

-No, yo nunca antes... no me he enamorado.

Nabiki abrió enormemente los ojos.

-¿En serio? ¡Es mejor que sigas así! A menos que la persona tenga mucho dinero, entonces puedes fingir enamoramiento-Mei río nerviosa-nuestro amigo-dijo viendo a Ryoga -tiene mucha experiencia al respecto.

Mei miro a Ryoga tratando de entender ¿Acaso ya tenía q alguien que le gustara? Pensar en eso la entristeció, sintió una sensación en su pecho que nunca había sentido...le dolía.

-este chico, ha estado enamorado de Akane desde que la conoció, es ¿Cómo le dicen? ¿Amor a primera vista?, en fin, nunca antes le ha dicho sobre sus sentimientos a mi hermana, y ahora que Hanna no tiene a su padre ni Akane a Ranma, espero no estés pensando nada extraño- se dirigió a Ryoga.

Mei bajo la mirada, algo dentro le decía que eso era cierto por la forma en que Ryoga la miraba, pero quería pensar que no era así, que estaba equivocada.

-¿Te gusta Akane?-le pregunto temiendo la respuesta.

-Bueno...yo-empezó a reír nerviosamente-si-finalizó -pero sé que no tengo ninguna oportunidad porque ella esta enamorada de Ranma-se escuchaba triste y resignado.

-Así es-dijo Nabiki comiéndose otra galleta.

Mei ya no supo que decir, se quedó callada mientras Nabiki avergonzaba cada vez más y más a Ryoga.

Akane regreso y Nabiki se comportó como si nunca se hubiera quedado sola con Ryoga y Mei. Durante el trayecto a casa de Mei que no quedaba muy lejos de ahí, se le hicieron más claros los sentimiwntos por Akane ¿Por que ella no se daba cuenta? O ¿Fingía no darse cuenta por Ranma? En fin, fue ahí cuando Mei supo que para ella no habría lugar en la vida de Ryoga.

Los tres se despidieron, Mei les agradeció por haberla acompañado, cuando se alejaban pudo comprobar que, en efecto, se veían bien...Ranma tendría que ser sorprendente para que ella entendiera el por qué no se fijaba en Ryoga.

6 meses después.

Akane había ido diario durante seis meses a visitar a Ranma, a veces la acompañaba Ryoga y otras veces Mei, y ellos se encargaban de cuidar a Hanna, a veces. Hoy era un día de esos en los que dejaban a Hanna a casa. E iban las dos, Akane ya no se sentía tan sola, aunque sentía que atraer a Hanna a ese estilo de vida en un cuarto de hospital, era egoísta, Mei decía que no le molestaba, que quería hacerle compañía en lo que Ranma despertaba.

Cuando Mei vio a Ranma por primera vez, se le estruja el corazón. Jamás había visto a una persona así y ver a su amiga hablarle y tratarlo como si estuviese consiente le dolía más. Todo el dolor que tuvo que enfrentar sola en este cuarto, debió ser difícil.

Mei se había quedado con la idea de que Ranma era un patán, nada atractivo y arrogante. Por ahora pudo comprobar que en realidad era muy guapo, tenía el cabello negro atado en una trenza, estaba acostado pero seguro media un poco más de 1.80, y tenia los ojos cerrados, que según sabía...eran de un color azul intenso, al menos así lo describía Akane.

Miraba a Akane y tenia las mismas expresiones que Ryoga con ella, se preguntaba si Ranma veía igual a su amiga, porque sería muy triste ver que no.

Sin esperarlo, la puerta se abrió de par en par y Mei observó a una chica de largo cabello morado y ropas que al parecer no eran de Japón, entró sin avisar , en cuanto Akane la vio se paro de inmediato y la miro con enojo.

- ¿Que haces aquí?- Pregunto Akane.

-Shampoo venir a ver a Ranma.

-¿Shampoo?-Pregunto Mei.

-¿Tu quien ser?- Pregunto Shampoo mirándola.

-Soy Mei-dijo presentándose.

-Tu no tienes nada que hacer aquí, tanto tiempo y apenas vienes ¿Qué es lo que quieres?

-No tener que decirle a Shampoo que hacer, si Shampoo quiere venir a ver a Ranma, lo verá.

Así fue como la presentación de Mei fue ignorada.

Shampoo se acercó hasta donde estaba Akane, traía consigo unas flores, Quito las que Akane había puesto y coloco las suyas, la peliazul no dijo nada, no pretendía caer en su juego y armar un escándalo, porque probablemente a la que le pedirían salir del cuarto sería a ella y no iba a dejar a Shampoo sola con Ranma.

-Ranma, ser Shampoo. Tu recuperarte y casarnos.

Mei miro indignada a la amazona, que había tomado la mano de Ranma y la flotaba con el rostro de ella. Luego miro a Akane, quien emitía un aura tenebrosa y una expresión que si Mei no la conociera habría tenido mucho miedo.

-Tal vez con un beso de Shampoo, Ranma despertar-dijo mirando a Akane maliciosamente.

-Ni si quiera se te ocurra...-dijo Akane caminando hacia ella, Mei corrió para detener a su amiga.

-Akane ¡No! Eso es lo que quiere, provocarte. Y tu-dijo refiriéndose a Shampoo- es mejor que te vayas, ya no puedes hacer eso, Ranma ya tiene una hija con ella.

-Eso ser cierto, pero ¿Ranma y Akane estar casados?- La china preguntó sabiendo la respuesta.

Akane palideció al instante, oficialmente aún era su prometida y por lo tanto tenía otras tres prometidas contándola a ella, sólo desvió la mirada enojada.

-Shampoo suponer eso…- volteó a ver a Ranma otra vez –Ranma recuperarse pronto, Shampoo pelear por ti…

Akane y Mei permanecieron dentro de la habitación para cuidar todos los movimientos de la amazona y que no fuera a hacer nada extraño, Shampoo tampoco les reclamo que estuviesen invadiendo su conversación con Ranma. Después de unas cuantas frases melosas y con Akane furiosa, Shampoo se fue, dejándole claro a Akane que volvería las veces que quisiera.

-¡No la soporto!- dijo Akane azotando la puerta.

-Bueno, al menos ya se fue- le sonrió.

-Si, sólo espero que a Kodachi no se le ocurra aparecer.

-¿Kodachi? ¿La gimnasta?- preguntó Mei.

-Si, ella es la más loca y peligrosa- finalizó Akane para acercarse a Ranma.

Mei no podía imaginarse la actitud de Kodachi, si Shampo se veía que era bastante pesada, no quería ni imaginarse como era tratar con ella, ¿Cómo Akane pudo soportar tanto sólo por Ranma? ¿Tanto así es el amor que le tiene? Era algo que Mei no alcanzaba a comprender todavía.

-Estoy preocupada Mei…- dijo Akane saliendo del cuarto de Ranma.

Ya había oscurecido por lo que el horario de visitas se había terminado, Mei se iba a quedar a dormir esa noche con Akane puesto que tenían un trabajo que habían estado realizado los últimos días, por lo que caminaron al Dojo.

-¿Por qué?- preguntó Mei.

-¿Cuánto tiempo pasará para que Ranma despierte? Tengo mucho miedo de que Ranma nunca vaya a despertar…-dijo mirando a su amiga con tristeza en la mirada.

-No debes pensar en eso, tu misma has dicho que Ranma es ridiculamente fuerte ¿Tu crees que se va a dejar vencer sin haber peleado?

Akane sonrió creyendo en las palabras de su amiga.

-Es verdad, él no es nada fácil de vencer.

-Con todo lo que me cuentas sobre él, tengo muchisimas más ganas de verlo pelear cuando despierte.

-Ya lo verás, no le digas que lo dije pero, es el mejor, al menos para mí.

El ir con Akane a cuidar a Ranma día con día la había alejado mucho de sus actividades rutinarias, lo que hacía siempre le parecía divertido, salir con amigos, divertirse, como nunca antes le habían importado otra persona que no fuera ella jamás en la vida se había detenido a pensar si habían otras formas de pasarla bien.

Y ahora que Ranma había entrado a su rutina, era algo reconfortante, ella nunca se había portado de esa forma con otra persona, como Akane con Ranma, jamás había sacrificado tanto por alguien, ni soportar tantas cosas por amor, por eso iba con ella porque quería saber más, quería saber cuál era la sensación, tal vez algún día pudiera lograr que Ryoga sintiera todo eso por ella.

-Por cierto, ¿Ryoga está con Hanna?- preguntó Mei queriendo saber como se sentía su amiga respecto al chico de la pañoleta.

-Si, usualmente están todo el tiempo juntos, Hannah lo adora y él a ella también.

-Si, se pone muy feliz cuando lo ve, lamento si mi pregunta te incomoda pero ¿Cómo surgió todo? ¿Cómo se pusieron de acuerdo para que Ryoga fuera quien te ayudara con Hanna?

Akane rió.

-Si, sé que suena algo raro, de hecho hasta para mi lo era al principio ¿Cómo iba a dejar que el mejor amigo de Ranma hiciera algo como eso? Yo no quería, no porque no quisiera su ayuda pero no me gustaba el hecho de arrastrar a Ryoga a mis problemas, él tenía su propia vida, sus propios asuntos y pedirle algo así o tan sólo el hecho de aceptarlo habría sido muy egoísta de mi parte.

-Pero al final accediste.

-Si, fue porque él me dijo que quería hacerlo, además Hanna se veía tranquila con él, parecía como si estuviera en los brazos de Ranma, tal vez la sensación era la misma para ella.

-Y…cuando llegue el momento ¿No crees que Ryoga saldrá muy lastimado?-preguntó Mei eligiendo cuidadosamente las palabras.

-¿Lastimado?- frunció el ceño Akane.

-Si…eh, quiero decir, respecto a Hanna, él le ha tomado mucho cariño y ya no podrán pasar tanto tiempo juntos como ahora.

-Bueno, si lo he pensado y cuando Ranma despierte las cosas cambiarán, eso es un hecho, pero Ryoga podrá seguir jugando con Hanna siempre que quiera.

-¿Y no crees que es raro el hecho de que piensen en ustedes como pareja?-Mei cerró los ojos esperando a que su amiga explotara al hacer esa pregunta.

-¿¡Qué!? ¿!Pareja!?- preguntó Akane.

-Si, digo, es lo más normal porque ya sabes, las parejas suelen andar por ahí...con hijos.

-Pues al menos yo, no le veo nada de malo porque sé que no es así, Ryoga y yo somos amigos, jamás podría ver a mi amigo de esa forma y mucho menos amando a Ranma, eso es algo imposible.

Y con eso las dudas que Mei tenía se disiparon, al menos sabía que Akane no tenía ningun tipo de sentimiento por Ryoga, eso la tranquilizaba y también la ponía triste por él.

Cuando llegaron a la casa, Akane encontró a su familia cenando, durante toda la cena ella no dijo palabra alguna, era debido a que las palabras de Mei la habían hecho pensar un poco la situación, pensó que una vez que Ranma despertara, todo sería como antes, pero no iba a ser así, Ryoga estaba muy encariñado con Hanna y arrebatársela así, sería horrible, sobre todo por como la ha ayudado y por lo mucho que la quiere.

Ryoga pasaba más tiempo en su casa que en cualquier otro lado, donde sea que estuviera estaba jugando con Hannah, parecía un auténtico padre, y aunque a Akane le gustaba ver a su hija feliz no podía negar que sentía un poco de tristeza al ver que era Ryoga y no Ranma quien estaba ahí, lo extrañaba muchísimo y cada día que pasaba lo extrañaba más y más.

-Ryoga…- dijo Akane cuando ambos salieron del cuarto de Ranma que ahora era donde estaba la cuna de Hanna-necesito que mañana me acompañes a un lugar.

-¿A dónde?

-Es algo que nos compete a los cuatro, Hanna, Ranma tu y yo.

Ryoga pasó saliva, no tenía idea de lo que se refereía pero el hecho de haber mencionado a Hanna y a Ranma le daba cierto temor, era cierto que era hija de Ranma pero él la quería bastante, tanto como si fuese suya, pero no dijo nada, sólo se sintió herido, supuso que desde el día de mañana habrían una clase de límites o algo por el estilo.

-De acuerdo- dijo Ryoga sin muchas ganas.


A la mañana siguiente Akane y Ryoga salieron cerca de las ocho de la mañana.

-¿Me quieres decir a dónde vamos tan temprano?- preguntó Ryoga soñoliento.

-Ya verás, sólo no me pierdas de vista, no quiero que te pierdas- Akane sonrió.

Eso basto para desconcentrar a Ryoga del camino ya que se quedó parado sin nada más que decir, de repente sintió un tirón en su manga, era Akane quien se había percatado de que se había quedado atrás.

Cuando llegaron al lugar Ryoga vio un lugar parecido a un consultorio, el chico de la pañoleta arrugó un poco la nariz.

-¿Qué es esto?

-Aquí es donde solucionaremos algunas cosas- dijo Akane.

Entró seguida por él, ambos caminaron hasta donde se encontraba la recepcionista.

-¡Hola! ¡Buenos días! Tengo cita con la señorita Hidaka.

-¡Buenos días! Si claro, pasen, es por aquí- la chica les indicó la puerta que estaba al final de un pequeño pasillo donde colgaban algunos de lso reconocimientos y diplomas de la doctora, Ryoga pudo leer "Psicóloga", así que se espantó un poco del por qué estaba aquí.

-Akane ¿Qué hacemos aquí?- susurró Ryoga.

-Shh, ya verás-

-¡Hola Akane! y tu debes ser Ryoga ¿Verdad? Mei me dijo que vendrían.

-¿Mei? ¿Fue idea de ella?

-Shh…no hables, si, necesitaba…mos- se corrigió al instante-que nos ayudara en algo.

-Claro, por favor siéntense y diganme de que se trata- la psicóloga tomó una libreta y una pluma y espero a que ambos hablaran.

-Si, yo también quiero saber- dijo Ryoga.

-Bueno….-Akane se aclaró la garganta –Tengo una hija, de menos de un año.

La srita Hidako inmediatamente miró a Ryoga sonriendo, él le devolvió la sonrisa.

-¡No! ¡No es su hija!- dijo Akane al instante.

Hidako se impresionó y Ryoga sólo agacho su cabeza.

-¿Y dónde está el padre?- preguntó Hidako.

-Ese es el problema, Ranma, su padre, entró en coma hace seis meses…

Gubo un silencio en la habitación.

-Oh, lo siento muchísimo ¿Cómo va hasta ahorita?

-Pues sigue en las mismas condiciones, por lo que, eso nos lleva a la razón de por que estamos aquí. Ryoga se ha encariñado mucho con mi hija, digamos que llevan una relación padre-hija, lo cual a Hanna le hace muy bien, pero…cuando Ranma despierte, no quiero que Ryoga sufra porque la relación que tiene con Hanna se distanciará un poco.

Ryoga estaba boquiabierta, jamás había pensado que Akane considerara esa situación, es decir todavía no, no con Hannah ¿Cómo podía hablar de distanciarse de ella con tanta facilidad? No quería hacerlo.

-Ya veo…¿Ranma ha dado signos de mejoría?

-Bueno no…

-Por lo que sé, los pacientes en ese estado no tienen un momento seguro para despertar, podría quedarse así siempre.

Akane se quedó callada.

-Lo siento si soy ruda Akane, pero según tengo entendido estar en coma, es un estado muy peligroso, del que puede uno nunca despertar y en el mejor de los casos, si se despierta hay altas posibilidades de que la persona no sea la misma, yo no creo que Ryoga sea quien mas necesita mi ayuda.

-Entonces ¿Qué podemos hacer?- preguntó Ryoga dejando que Akane se recuperara de tan crueles palabras- Me duele admitirlo pero lo que Akane dice es cierto…suponiendo que Ranma despertara en cualquier instante…

-Hannah está en pleno crecimiento, recomiendo hablar siempre con la verdad, explicarle, conforme pasa el tiempo el estado de su padre y por qué no puede estar con ella, pero que también tienen personas que le compensan todo ese amor, tus hermanas Akane, tu padre y los padre de Ranma y tu también Ryoga. Deben responder todas las preguntas que algún día hará, en dado caso de que Ranma tardará más tiempo. Deben llenarla de amor, de besos, de abrazos…de todo, que sepa que su padre está ahí luchando para hacer lo mismo.

Akane y Ryoga asentían a todo lo que decían, estaban dispuestos a hacerlo, Hannah merecía saber la verdad después de todo.

-Lo más importante, A pesar de que no eres su padre Ryoga, Hanna necesita una figura paterna que esté ahí con ella, mientras Ranma siga ausente, cuando llegue el momento de que tengas que distanciarte un poco de ella, Hanna sabrá el por qué.

-Entonces ¿Seguimos como hasta ahora?-preguntó Akane.

-Es lo más recomendable, al menos hasta que se le puedan explicar las cosas a Hanna.

Akane no quedó muy conforme con la situación, pensaba que no era algo que la psicóloga podría decidir así como así, miró a Ryoga y una gran sonrisa se le formó en el rostro. Esperaba conversarlo con la familia porque empezaba a considerarlo como opción.


NOTAS: Lamento que no pudiera subir el capítulo el día de ayer pero no pude. Gracias por sus reviews ^_^, y también personitas que sólo leen, muchas gracias 3

¡Nos leeremos el miércoles!