Seguir Viviendo

Capitulo 7

Por

Tsukire


DISCLAIMER: los personajes y todo lo relacionado a Ranma ½ no me pertenecen.

ATENCIÓN: He recibido muchos reviews diciendo que la historia no es como la esperaban, yo no entiendo qué esperaban si en el summary dice exactamente lo que es xD. también por ahí leí un comentario que decía que es imposible adaptarse a la historia con un final que generara odio a la misma y yo me pregunto ¿Cómo sabe el final? :O ¿Acaso leyó mi mente? Jaja. Es obvio que se están adelantando bastante a mi fic y Ranma ni despierta aún xD.

ATENCIÓN 2.0 : Si eres fiel seguidor de RanmaxAkane, este fic definitivamente no es para ti. No sé porque hay tanto enojo si prácticamente hay más fics donde Akane está con Ryoga o con algún otro personaje ajeno al anime, la única diferencia es que yo lo estoy alargando mucho. En fin, hay más fics que son 100% RanmaxAkane, incluso tengo más fics así, no tienen por qué sentirse incómodos leyendo la historia.

ATENCIÓN 3.0: LOS PERSONAJES PUEDEN NO COMPORTARSE, REPITO, NO COMPORTARSE COMO EN EL ANIME / MANGA. Espero evitar comentarios que me digan "Eso es algo que "tal personaje" no haría".

Agradezco todos sus reviews sean buenos o sean malos, los leo todos, gracias.

Ya han pasado dos años desde que Ranma entró en coma, Hanna actualmente tiene 2 años 5 meses, supongo que a esa edad ya hablan jaja.

Sin más, el capítulo.


Akane había llegado como de costumbre a ver a Ranma al hospital acompañada de Hanna, quien entró a sentarse mientras jugaba con su cerdito de peluche.

-¿No vas a saludar a papá?-preguntó Akane.

La niña giró su cabeza para ver a ese hombre inmóvil, conectado a todos esos aparatos y una mascarilla transparente cubriéndole parte de la nariz y la boca.

-Hola-dijo Hanna.

-No debes ser tan fría, Hanna, recuerda que papá puede escuchar todo lo que dices.

La niña suspiró resignada y volteó a ver a Ranma.

-Hola Ranma, soy Hanna…-sonrió, esperó un poco e hizo una mueca –No habla…- dijo Hanna volviéndose a acomodar, centrando toda la atención a su cerdito.

Akane no dijo nada, no iba a lograr nada presionando a su hija, podría resultar en algo negativo después.

-Hola Ranma, perdón por no haber venido estos días ¿Qué crees? Regresé a entrenar y ahora soy mucho más hábil, estoy segura de que podríamos tener unos combates muy interesantes tú y yo- sonrió tomándole la mano –Te extraño mucho…-dijo mientras sostenía su mano.

Akane había tenido pensamientos erróneos en cuanto a Ryoga, ayer, que entrenaron, creyó sentir algo…por un momento tuvo miedo…y es que él parecía tan diferente, poco después cuando estuvo en la ducha tuvo tiempo de pensar y de relajarse.

Todos esos pensamientos extraños se disiparon en cuanto vio a Ranma y sintió su corazón latir como el primer día, la sonrisa, los nervios…la forma en la que estando con él era una adolescente enamorada. Llegó a la conclusión que todo se debía al agradecimiento que sentía por Ryoga, porque era eso lo que sentía, agradecimiento y sí, se había tornado en cariño…cariño por un gran amigo que había estado ahí para ella siempre, nunca antes había tenido un amigo a quien confiarle todo o que siempre estuviese ahí para ella, realmente nunca había tenido buena relación con los hombres, todos le parecían estúpidos pero Ryoga había demostrado ser diferente y un gran amigo por supuesto.

Frente a ella, totalmente inmóvil…estaba el amor de su vida, el único hombre que hasta el día de hoy había amado y con quien estaba segura quería estar siempre. Le contó que Hanna ya tenía más vocabulario, ya caminaba sin perder el equilibrio.

-Y el próximo año entrará al preescolar ¿Verdad?-Akane se dirigió a Hanna quien sólo asintió. –Ya está enorme esta niña…tu cabello también ya creció mucho y tu cara ha cambiado un poco…te ves más guapo-Akane soltó una risa tímida –Te amo…-dijo casi en un susurro.

Akane extrañaba muchísimo escuchar su voz diciéndole que también la amaba, pensar que en ese momento pudieran estar los tres juntos, la ponía muy triste, pero no iba a llorar enfrente de Hanna, quería que la viera fuerte, que supiera que iba a estar con Ranma hasta el final.

Pero si quería mantener eso, debía mantener su mente en claro, tendría a Ranma siempre en su mente, estaba segura de que lo amaba y que esperaría por él el tiempo que fuese necesario porque sabía que iba a despertar, tarde o temprano lo haría.

Se despidió de Ranma con un beso en sus labios, a Hanna la acercó para que le besara la mejilla.

-Dile adiós a papá

-Adiós, Ranma- dijo Hanna.

Ambas se dirigieron al Dojo, Akane no quería si quiera pensar en confundirse, por lo que ya tenía en mente lo que iba a hacer. Cuando llegaron, ya estaba Ryoga esperándolas adentro, dispuesto a seguir con el entrenamiento.

-¡Papá!- gritó Hanna, por suerte no había nadie cerca que pudiera oírla.

-¡Hanna! ¡Te he dicho que no lo llames así!-le gritó a su hija haciendo que se detuviera al instante.

Ryoga miró extrañado a Akane, así que también formó parte de eso.

-Hanna, yo no soy tu padre, es Ranma, recuérdalo ¿si?-le dijo Ryoga.

La niña sólo suspiró, siendo tomada de la mano por Akane la alejó un poco de Ryoga quien ahora no entendía el por qué la actitud de Akane.

-Ryoga, gracias por todo lo que has hecho, pero ya no es necesario que sigas entrenando conmigo, creo que puedo seguir sola a partir desde aquí.

El chico de la pañoleta no podía creer lo que oía, parpadeó varias veces tratando de comprender las palabras de la peli azul, estaba pensando cuál era la razón para que ella se comportara así, entonces recordó lo que había sucedido en el Dojo y la cercanía que habían tenido.

-Akane ¿qué sucede? Si es por lo que pasó en el Dojo…yo

-No pasó nada Ryoga, de verdad, no quiero que lo tomes a mal, pero creo que necesito aprender nuevas técnicas y mejorar mis habilidades por mí misma, tu sabes que no me gusta depender de alguien, así que, se acabó. Gracias por estos meses, fue de verdad muy divertido.

Ryoga no daba crédito a lo que escuchaba, lo único que quería decirle a Akane era que no quería que esos entrenamientos terminaran, que eran los únicos momentos en los que podía estar cerca de ella y de Hanna, no quería aceptarlo tan fácilmente y pensó en decírselo, en decirle todo esto pero no lo hizo.

No lo hizo porque no vio duda en la mirada de Akane, porque sabía que lo que estaba haciendo era para que una escena como la de ayer no se volviera a repetir.

-Akane ¿Por qué no lo piensas mejor?

-no tengo nada que pensar Ryoga, por favor, ya no insistas, no te preocupes, puedes seguir viendo a Hanna, con eso no tengo problema, sé que eso es suficiente para ti.

Ryoga no dijo nada, sólo estaba cabizbajo.

-¿Estás segura?- preguntó una vez más Ryoga.

-Muy segura, gracias por todo.

-De acuerdo, entonces, me iré.

-¿Papá? ¡No te vayas!- la niña comenzaba a llorar.

-¡Hanna!- dijo Akane –Él no es tu padre.

Hanna se estremeció cuando escuchó el gritó de su madre, lo único que pudo hacer fue mirar a su padre diciéndole con la mirada todo lo que su mamá estaba reprimiéndole decir.

-Nos vemos pequeña…, vendré a verte luego ¿De acuerdo? Hazle caso a tu madre- le sonrió Ryoga.

Ryoga no sabía que había hecho mal, si es que había hecho algo malo, suponía que se debía a la cercanía que había tenido la otra noche con Akane por solo unos segundos. ¿Había sido un idiota por permitir que la situación tomara ese giro? Sabía que la respuesta era afirmativa con todo lo que ella le dijo. Sólo podía pensar en el rostro afligido de Hanna al verlo irse.

Le daría un tiempo a Akane y después trataría de hablar con ella y disculparse como era debido, eso significaba que también tenía que alejarse de Hanna un poco, sabía que la niña no iba a gustarle eso, pero no tenía otra opción.

Por su parte Akane, una vez terminado de hablar con Ryoga, se dirigió al Dojo a entrenar un poco y liberar el estrés que en ese momento sentía, debía tener muy presente a Ranma como el amor que sentía por él. ¿En qué rayos pensaba? No iba a mentir, había estado conviviendo este tiempo con Ryoga, así que suponía que por eso existía ese afecto que sentía por el, quería creer eso….necesitaba creerlo.

Ella amaba a Ranma, era imposible que pudiera tener siquiera mínimos sentimientos por alguien más, Akane lanzaba golpes sumida en sus pensamientos, había mejorado mucho, ahora era más veloz y había aprendido nuevas técnicas para atacar y defenderse ¿No había sido muy grosera con Ryoga? Akane sacudió la cabeza, no podía permitirse ser así de débil. Tenía que tratarlo así.

Conforme pasaban los días y no sabía nada de Ryoga, Hanna estaba cada vez más inquieta, lloraba, tomaba su peluche de cerdito diciendo siempre Quiero ver a mi papá. A Akane le costaba mucho trabajo que Hanna no lo dijera de esa forma frente a su familia, quienes creían que lo decía era porque extrañaba a Ranma, todos le decían que muy pronto iría a verlo e incluso le pedían a Akane que llevara al aniña a verlo, la peli azul sólo reía nerviosa asintiendo.

-Hanna no puedes seguir así, Ryoga no es tu padre- Le dijo a Akane cuando subió a acostarla.

-Quiero verlo mami ¿Por qué no puedo?

-Claro que puedes verlo Hanna, pero Ryoga no ha venido.

-Lo extraño mucho.

-Yo lo sé-dijo Akane arropándola.

-mañana iremos a ver tu padre, a Ranma.

A la pequeña se le habían iluminado los ojos, efecto que desapareció al instante cuando escuchó el nombre.

-Pero él nunca me dice nada.

-Es porque está dormido, tu no te acuerdas, pero cuando eras bebé, él siempre estaba al pendiente de ti, él se durmió y puede que no esté ahorita contigo, pero sé que está esforzándose por despertar y ver la niña tan bonita que ahora eres.

Hanna miró a su mamá atenta.

-¿Pronto despertará?- preguntó Hanna.

-No lo sé, mi amor, espero que pronto.

-¿Podemos ver a papá mañana? Por favor.

Akane sintió como si estuviese hablándole a una pared, no importa cuanto le hablase de Ranma a Hanna, ella parecía olvidarlo al instante e inmediatamente pensar en Ryoga.

-Veré si mañana podemos pasar a verlo después de ver a tu padre.

-Está bien- la niña sonrió –Mamá…

-¿si?

-Te quiero…-dijo antes de cerrar los ojos.

-Yo también te quiero Hanna, descansa.

Akane salió de la habitación, salió un rato y se sentó frente al estanque en su casa, donde todos los recuerdos eran de Ranma, lo recordaba en todos y cada uno de los rincones de ese lugar, luchando contra algún enemigo, contra Ryoga, todas sus peleas que tuvieron durante el tiempo en que ninguno de los dos aceptaba sus sentimientos.

La peli azul suspiró, conforme pasaban los días era más difícil mantener una postura con Hanna, entendía el hecho de que Ryoga estuviera para ahí todo este tiempo, por más que trataba de crearle un vinculo con Ranma, la niña siempre decía que él no le hablaba ¿Cómo podía esperar que familiarizara así con él? Si el único contacto que tenían era ese. Tampoco podía culpar a Ryoga, él en todo momento siempre le dejaba en claro que Ranma era su padre pero Hanna parecía no quererlo entender. Aún era pequeña si, y todavía había esperanza de que pudiera cambiarle ese pensamiento.

Al día siguiente, Akane y Hanna se dirigieron nuevamente al hospital, la niña estaba muy ansiosa porque después de semanas de no ver a Ryoga, hoy sería el día, estaba de muy buen humor, con su peluche de cerdito como siempre.

-Hola Ranma, soy yo, Hanna- dijo la niña.

-Es papá..-dijo Akane, preocupada de que se dirigiera a él por su nombre.

La niña no dijo nada, solo se centro en su cerdito de peluche.

-Hola Ranma, ya son dos años y medio desde que estas así...quisiera que despertará pronto, te extraño tanto y no sólo yo, todos en el Dojo te extrañan, cada uno a su manera.

Akane le platico que Nodoka y Genma lo visitarán esa misma tarde, ya que ella no podía quedarse tanto como quisiera.

-¿Nos podemos ir ya?-Pregunto Hanna aburrida

-Aun no, ¿Por que no le cuentas algo a tu papá? -Dijo Akane haciéndose a un lado.

La niña hizo una mueca pero accedió. Hanna se quedó un momento en silencio, aun no se acostumbraba gb a a hablar con un a persona que no le contestaba.

-Hola Ranma, despierta rápido.

Hanna volteó a ver a su madre dándole a entender que no iba a decir mas. Akane se sintió triste por sus palabras, pero todo era poco a poco. La niña recuperó esa alegría cuando Akane le dijo que era hora de irse.

-Adiós Ranma-dijo la niña antes de salir de ahí.

Akane en realidad no le había avisado a Ryoga que ese día Hanna iría a verlo, quería que fuera una sorpresa, sabía que Ryoga estaba ayudando a Ukyo ej el Uchan, así que le dijo a Hanna que primero irían a comer algo para que tuviera más energía y pudiera jugar. La niña sonrió, cuando! Vio el local.

Sonó la campanill a de la puerta diciéndole a Ukyo que habían llegado clientes. La chica volteó y vio a Akane y a Hanna ahí, les sonrió y las invito a pasar.

-!Hola!- dijo Ukyo sonriente-¿Que les preparo?

-Lo de siempre, gracias.

-Cuanto tiempo sin vernos Hanna ¿Cómo estás?

-Bien ¿y tú Ukyo?-contesto la niña.

-Muy bien y ¿Que crees? Te tengo una sorprwsa- Hanna al instante se puso atenta

-¿Que es?-preguntó.

-¿Por que no vas atrás y lo descubres tu misma?-dijo sonriendo.

Hanna se levantó al instante y fue corriendo a donde Ukyo le dijo, una vez que abrió la puerta del almacén, noto que alguien estaba ahí dentro acomodando cajas. Los ojos de la niña se iluminaron cuando vio la pañoleta que el joven tenía en su cabeza.

-¡Papá! -La niña grito tan fuerte que al chico se le cayeron unas cuantas cajas ej la cabeza.

Ryoga volteó al instante y una gran sonrisa se le formó en el rostro cuando vio a la niña correr hacía el.

-Hanna- la cargo al instante.

-Papá, te extrañé mucho-la niña lo abrazo fuertemente.

-Yo igual te extrañé ¿Cómo has estado? ¿Te has portado bien?-pregunto mientras ambos se encontraban con las chicas.

-Si, me porté bien.

-Hola Ryoga-dijo Akane.

-Ho...hola Akane- Ryoga adquirió un color carmín al instante.

-¿Podemos hablar?-dijo moviendo la cabeza hacia afuera.

-Si, claro.

Dejo a la niña junto a Ukyo mientras seguía a Akane. Hanna solo los miraba sonrientes, le gustaba verlos juntos, aunque no entendía porque a veces mamá y papá peleaban.

-¿Có ?-Pregunto Ryoga.

-Bien, gracias ¿y tu?

-Igual...gracias.

-¿Por que te desaparecidos tanto tiempo? Hanna tenía ganas de verte y de no haber sido por Ukyo, no me habría enterado de que estabas trabajando con ella.

-Perdón, pero estabas muy enojada, pensé que era lo mejor por un tiempo. Lo siento si estuvo mal.

-Ya no te preocupes por eso, lo importante es que te encontramos, se que la última vez fui muy dura contigo, me disculpo por eso, no fue la mejor manera.

-¡No! Quien debe disculparse soy yo, todo fue mi error-dijo Ryoga haciendo una reverencia.

-Nuestro error-sonrio -Hanna estaba insistiendo bastante en verte, parece no escucharme cada que le hablo de Ranma.

Ryoga hizo una mueca, pensaba como se sentía Akane y la verdad es que lo destrozaba.

-Aún es muy pequeña para entender esas cosas, pero hablaré con ella.

-Gracias.

Ambos entraron nuevamente al local donde Hanna casi se terminaba su primer okinomiyaki.

-¿Está rico?-Pregunto Ukyo.

La niña asintió.

-!papá! ¡aquí!-le dijo a Ryoga señalándole el lugar a su lado.

Ukyo solo miro a Akane, quien aun no se acostumbraba a que Hanna fuese así con Ryoga, ella, que no tenía ningún vínculo con ellos se sentía incómoda. No decía nada, no era la primera vez que lo escuchaba.

-Hanna, te he dicho que yo no soy tu papá –Es Ranma.-¿por qué continuas llamándome así?-dijo- Ryoga.

-Ranma no dice nada-dijo la niña con trabajo pero de forma muy calmada.

-Ya te hemos dicho que está durmiendo en estos momentos.

La mirada de Akane se entristeció al escuchar a su hija.

-Tu, mi papá-Hanna sonrió.

Ryoga desvío la mirada hacia Akane quien estaba a punto de llorar, se le notaba en la expresión, incluso Ukyo lucia preocupada por lo que la niña estaba diciendo.

-Eso no puedes decidirlo tu Hanna-leyo dijo Ukyo- es normal que no te des cuenta ahorita pero cuando Ranma despierte ya verás que es una persona increíble.

Hanna comía atenta a las palabras de Ukyo.

-¿Más que papá?

-Ryoga jamás ha podido ganarle en una pelea-Ukyo le guiño el ojo a la pequeña.

La niña volteó a ver A Ryoga.

-Eso es porque no importa cuanto mejore, el siempre se la pasaba entrenando.

-¡Yo quiero!-dijo Hanna de repente.

-¿Que cosa?- preguntó Akane.

-Pelear… como papá-dijo la niña.

-Aun eres muy pequeña Hanna- dijo Ryoga-pero...-añadió el chico de la pañoleta al instante cuando vio su expresión de tristeza-yo empecé casi igual, Ranma también empezó desde muy chico, creo que todos aquí empezamos siendo unos niños.

A Hanna le brillaron los ojos al instante.

-Entonces ¿si puedo?

Ryoga miro a Akane esperando su aprobación, no había dicho nada en concreto por la última vez, estaba esperando a que Akane le diese una respuesta.

-Me parece bien-dijo Akane viendo la emoción de su hija.

Ryoga y Hanna sonrieron al instante, iban a poder estar más tiempo juntos. Las semanas siguientes Ryoga volvía a ir diario al Dojo, pero esta vez a entrenar a Hanna. Akane le había comprado un gi y una cinta para el cabello. Todos estaban esperando a ver a Hanna bajar lista para practicar.

Soun en cuanto la vio, se quedó pasmado, si los ojos azules de la niña fueran como los de Akane, habría jurado que era su hija a quien estaba viendo, Kasumi y Nabiki también le dijeron a Akane que se parecía mucho a ella de pequeña. Nodoka y Genma estaban más que contentos.

-Te ves muy bonita Hanna-dojo Nodoka.

-Gracias abuela-dijo contenta.

-Yo podría entregarte mejor si quieres-dijo Genma

Quien se heló al instante cuando percibió una aura peligrosa a su al rededor, giro asustado para ver a su esposa desenvainando un poco su latina. Hanna solo río ante la expresión de su abuelo, cuando Kasumi entro con Ryoga detrás, se emocionó bastante pero siempre recordaba que su mamá le decía que no llamará a su papá así, enfrente de todos, que habían razones que ella ahora no entendía y la verdad era que no entendía nada.

Toda la familia estaba sentada frente a donde estaban Ryoga, Akane y Hanna como si fuera un espectáculo, Soun y Genma tenían la cámara de video con la que habían intentado grabar tantas veces a sus hijos confesabdose, solo habían cintas a medias. Además, de que en un futuro podrían mostrarse a Ranma

-Bien, empecemos-dijo Ryoga.

-¡Vamos Hanna!, ¡tu puedes! ¡Sigue así!

La familia gritaba toda clase de grades que hicieran sentir más en confianza a Hanna con los movimientos que hacía. Era su primera vez entrenando, así que eta normal que sus movimientos fueran torpes, que no pudiera mantener el equilibrio, así que Ryoga y Akane empezaron con movimientos sencillos, calentamiento, estirarse un poco, en realidad fueron más ejercicios básicos, para que Hanna se acostumbrara a mover su cuerpo.

Toda la familia se reía de los intentos de la niña por golpear y cuando trataba de dar una patada terminaba perdiendo el equilibrio, se volvía a parar al instante, como veía que sus padres no se quejaban, ella tampoco quería hacerlo.

Kasumi dijo que era hora de comer, así que los tres tuvieron que parar un rato. Se sentaron a comer y estuvieron platicando amenamente. Hanna comió bastante, pues el entrenamiento la había dejado hambrienta y cansada, después de un rato comenzaba a caer dormida en la mesa. Akane lo notó, dijo que le daría un baño y la acostaría, Kasumi dijo que ella lo haría, Akane tenía que quedarse para no dejar solo a su invitado, a Ryoga. Cuando Hanna ya estaba dentro dándose un baño, todos regresaron a sus actividades normales, el señor Soun y Genma jugando shogi, Nabiki subió a su cuarto y Akane y Ryoga volvieron a quedarse solos.

-Muchas gracias por lo de hoy, Hanna se estaba divirtiendo bastante- dijo Akane.

-Lo sé, se veía muy feliz, dentro de unos años será una gran artista marcial.

Akane entristeció un poco, Ryoga lo notó y no pudo evitar que pasaba. La peli azul se sentó en la duela del Dojo y Ryoga la imtió.

-Tengo mucho miedo Ryoga…

-¿De qué?- preguntó el chico de la pañoleta frunciendo el ceño.

-¿Y si Ranma no despierta? ¿Y si no está aquí para ver a su hija crecer? Hanna parece no tener interés en hablarle ni pasar tiempo con él.

-No debes dudar así de él, estoy seguro de que está dando lo mejor de si para despertar.

-Ya son casi tres años Ryoga…al principio pensé que podría soportarlo…pero ahora, cada día es más y más difícil estar así.

Akane comenzó a llorar y Ryoga la abrazó, no le dijo nada, no sabía qué decirle, no tenía palabras para arrancar todo ese dolor que ella llevaba dentro de si. Akane lo abrazó aún más fuerte, siempre que estaba con Ryoga podía deshaogarse. Sentía que se quitaba un gran peso de encima. Él la tomó de las manos y la hizo mirarlo.

-Yo sé que Ranma puede despertar en cualquier momento, lo sé porque ambos lo conocemos, él no se rendira-le dijo mirándola a los ojos.

Akane no dijo nada, el brillo de esos ojos avellana lo hacían perderse por completo, confundir las palabras…desarmar sus ideas.

-Pero yo estoy aquí…para ti, siempre voy a estar para ti- dijo Ryoga acariciándole la mejilla.

La peli azul sintió que ambos estaban en una situación algo comprometedora, estaban muy cerca, los sentimientos por Ranma seguían ahí, pero había algo en Ryoga que le provocaba cierta tímidez, ese calor en su interior por como la miraba, lo que decía, Ryoga había estado con ella todo este tiempo y aunque quería tener a Ranma presente, cada día era algo complicado el traerlo a su mente.

-Ryoga…-dijo Akane tratando de alejarse.

-Akane…yo sé que estás esperando a Ranma pero…no puedes dejar que tu vida se vaya esperándolo, tu misma lo has dicho, así como existe la posibilidad de que despierte…también está la posibilidad de que no lo haga, es mi amigo, pero…discúlpame por lo que voy a decir Akane, es lo que pienso, la vida tiene que seguir, tu vida sigue…no se ha detenido para ninguno de nosotros.

La peli azul, se alejó bruscamente de él mirándolo herida.

-Creo que ya es tarde y debes irte- dijo Akane levantándose y dirigiéndose adentro.

-¡No! ¡Akane! ¡Perdón!- contestó Ryoga al instante alcanzándola a tocar en el hombro.

-¿Cómo puedes decirme eso?- le gritó la peli azul con lágrimas en los ojos -¿Cómo puedes siquiera pensar en esa posibilidad? ¡Eres su amigo!

-¡Y porque lo soy te estoy diciendo esto! Akane…si tu estuvieses por un instante en el lugar de Ranma ¿Qué querrías para él? ¿No quisieras que él continuara su vida? ¿No te gustaría pensar por un instante que a pesar de todo él es feliz? Porque Ranma podrá ser todo, menos egoísta.

Akane al escuchar eso, cambió su expresión de enojo, no había pensado ni por un instante eso que él le estaba diciendo ¿Qué habría querido ella en su lugar? Claro que le gustaría que Ranma fuese feliz, que tuviera una vida, que no se detuviera por ella pero ¿Por qué era más fácil decirlo?

-¡Lo sé Ryoga! ¡claro que lo sé! Pero es que si intento eso, siento que muero…¡Lo extraño muchísimo Ryoga! Estoy tan acostumbrada a él que ahora que no está aquí, este dolor en mi pecho ya no sólo duele ¡Siento que me está matando!- dijo la peli azul cayendo de rodillas –Y siento que es injusto dejarlo atrás…-susurró Akane.

Ryoga volvió a abrazarla, tenía su barbilla en la cabeza de Akane.

-Yo sé que no es fácil…ni siquiera para mí lo es, pero tienes a Hanna y estoy seguro de que Ranma quisiera verlos felices- sonrió.

-No sé como voy a poder serlo sin él Ryoga…-dijo Akane aún llorando.

El silencio inundó el Dojo, Ryoga sentía su corazón latir rápidamente, las manos le temblaban, podía sentir como si su corazón saliera de su pecho, esta cercanía…esta confianza era lo que más apreciaba en este momento. Amaba a Akane como jamás en la vida volvería a amar a alguien, eso fue lo que le dio el valor de decir lo que tenía en mente.

-Yo…yo podría hacerte feliz Akane.

El llanto de la chica se detuvo, los segundos se hicieron horas para Ryoga, su garganta se había secado y sentía una presión en el pecho y en el estómago que lo pusieron más nervioso, tenía miedo de soltar a Akane, tenía miedo de su reacción y tenía miedo de que ese intento de acercamiento pudiera perderla para siempre.

Akane nunca había tenido una confesión de este tipo, fue algo…diferente a todo lo que había experimentado antes, lo que sentía por Ranma era tan fugaz, la consumía, era un amor que le quemaba desde adentro, un amor que la llenaba por completo. En cambio con Ryoga, todo era tranquilo, seguro…se puso nerviosa en cuanto escuchó las palabras y también tuvo miedo, por todas las sensaciones que estaba comenzando a sentir.

-¿Qué?- fue lo que Akane dijo –Ryoga…¿Por qué me dices esto?- dijo ingenuamente la peli azul.

-Esto Akane, son mis sentimientos, yo no te estoy pidiendo nada y no espero que te sientas igual que yo…al menos no en este momento.

-Ryoga…

-Yo quiero hacerte sonreír Akane…quiero quitar de tu rostro toda esa tristeza, alejar el llanto. Quiero que sigas con tu vida, no puedes quedarte estancada viviendo esto, no es sano. Quiero que seas feliz Akane…porque te lo mereces, porque no es justo que te castigues por algo que no fue tu culpa. Porque amar…también es dejar ir.

A akane esta última frase la destrozó por completo, no porque la hubiese lastimado o porque Ryoga hubiese sido grosero, más bien, su corazón se rompió otro poco. Era algo que no quería escuchar, sabía que lo que Ryoga le estaba diciendo era verdad, tenía razón hasta cierto punto.

-Yo no te estoy pidiendo ninguna respuesta…Akane, sólo necesitaba decirlo.

La peli azul, estaba totalmente roja, nunca había esperado esto por parte de Ryoga, no sabía ni qué decir.

-Gracias por todo lo que me has dicho, nadie me había hablado así…-dijo Akane.

-No digas nada más Akane…déjame recordar este momento así-sonrió Ryoga con tristeza –de todas formas ya es tarde y debo irme. Nos vemos luego.

Y sin darle tiempo a Akane de despedirse, el muchacho saltó las paredes del Dojo alejándose cada vez más y más perdiéndose en la noche. La peli azul quedó sola en medio de la duela, suspirando, pensando en que le diría a Ryoga la próxima vez que lo viera.

Era obvio que lo que sintió en ese momento, cuando Ryoga le decía todo era parte de ese cariño que sentía hacia él como amigo, no quería encontrar otra explicación, tenía miedo de pensar en otros motivos, llevó su mano a su pecho y podía sentir como todavía estaba latiendo a un ritmo distinto. Recordó sus palabras y volvió a sonrojarse.

¿Cómo alguien podía decir unas palabras tan bellas en el momento y lugar adecuado? ¿Por qué su corazón no dejaba de palpitar? ¿Y por qué el pensar en Ranma le hacía sentirse culpable?


Guest: Si, si sé con quien terminará pero no te diré 7u7. He recibido algunos reviews que me cuentan mi fic, lo qué va a suceder, cómo y hasta el final O.O, estoy de acuerdo que sea un poco desesperante para todos aquellos a los que les guste RanmaxAkane, pero si te es muy incómodo leerlo o no puedes adaptarte a la lectura, entonces ¡Detente! Jaja porque lo que viene después en algunos capítulos seguro no te va a gustar. Gracias por leer mi fic.

Devi2791: Intento actualizar lo más rápido que puedo jaja, ¡Oh no! ¡todavía no vamos tan rápido en cuanto a Akane y a Ryoga! Yo también opino lo mismo que tu, es para que se acostumbren xD, imagínate si con esas escenas ya lo odian…¿Qué me espera en unos capítulos más? Jaja Gracias por leer. Sé que los sentimientos de Akane pueden parecer un poco complicados pero ¡vaya que lo son!

Reader: ¡Me alegra que haya logrado cambiar tu opinión! Si, ya me di cuenta de que es un fic que muchos han estado llenando de prejuicios, no te vo a mentir, al princpio sí me desesperé, incluso pensé en ya no continuarla, pero hay personas que le están dando oportunidad y eso me agrada. Hay muchas opiniones en cuanto a todo esto y eso me desespera un poquito y tal vez lo que más les gusta son esos fics repetitivos, no lo voy a negar, yo también he leído miles, jamás me cansó de la misma trama jaja. La actitud de Nabiki yo la veo así, ella es muy protectora con su hermana y sobre todo con la relación de ella y Ranma, siempre deja en claro que ella es la prometida oficial, incluso en el último OVA que sacaron, detuvo a Shampoo y a Ukyo de evitar que Ranma besara a Akane de despertar del sueño del incienso primaveral, por lo que, considero que en esta situación, Nabiki haría lo que fuera por proteger esa relación de RanmaxAkane ¡Claro! a mi me encanta poner a Akane como artista marcial, porque sabemos que es lo que más ama y aunque no es la mejor tiene más futuro que en la cocina xD.

En fin, muchas gracias por tu testamento :3, gracias por tomarte el tiempo de leer mi fic y sobre todo de comentar y por darle una oportunidad a mi fic, sé que tal vez es algo distinto, pero yo te invito a seguir leyéndolo.

Gracias a todas esas personas que comentan y dan su apoyo en sus reviews, sin ustedes, yo ya no seguiría actualizando. Y a todas esas personas, antes de dejar un review con críticas lean por favor hasta arriba los disclaimer para evitarnos malos entendidos ¡Gracias!