Seguir Viviendo

Capitulo 12

Por

Tsukire

DISCLAIMER: los personajes y todo lo relacionado a Ranma ½ no me pertenecen. Esto lo hago sin fines de lucro y sólo por diversión.

ATENCIÓN: He recibido muchos reviews diciendo que la historia no es como la esperaban, yo no entiendo qué esperaban si en el summary dice exactamente lo que es xD. también por ahí leí un comentario que decía que es imposible adaptarse a la historia con un final que generara odio a la misma y yo me pregunto ¿Cómo sabe el final? ¡Que me diga por favor porque yo aún no lo sé! jaja

ATENCIÓN 2.0 : Si eres fiel seguidor de RanmaxAkane, este fic definitivamente no es para ti. Es decir, si es un fic RanmaxAkane pero no en su totalidad. No sé porque hay tanto enojo si prácticamente hay más fics donde Akane está con Ryoga o con algún otro personaje ajeno al anime, la única diferencia es que yo lo estoy alargando mucho. En fin, hay más fics que son 100% RanmaxAkane, incluso tengo más fics así, no tienen por qué sentirse incómodos leyendo la historia.

IMPORTANTE: Si es un fic RanmaxAkane, pero no por ahora, espero evitar comentarios como "Es ma´s un fic RyogaxAkane" . cuando estoy diciendo que no en su totalidad jaja.

ATENCIÓN 3.0: LOS PERSONAJES PUEDEN NO COMPORTARSE, REPITO NO COMPORTARSE COMO EN EL ANIME / MANGA. Espero evitar comentarios que me digan "Eso es algo que "tal personaje" no haría".

ATENCIÓN 4.0: Hay varias personitas pidiéndome un final RanmaxAkane y otro RyogaxAkane, así que si, podría ser, así estaríamos todos felices jaja xD

ACLARACIÓN: Algunos tienes la idea de que cuando Ranma tuvo el accidente, Hanna nació y no, en el primer cap, antes del accidente puse que Hanna ya tenía cinco meses de haber nacido ^_^


Shampoo tenía la sonrisa de un gato acechando a su presa, Ryoga podía ver perfectamente la sonrisa arrogante y el brillo en sus ojos disfrutando la escena lentamente.

-Entonces…¿Ranma querer escuchar toda la verdad?-dijo la amazona mientras se pegaba más al cuerpo del ojiazul.

-Ranma…¡Escúchame!-dijo Ryoga desesperado por evitar que le dijera todo -¡Tu sabes como es Shampoo! ¡No la escuches! ¡Te aseguro que todo, absolutamente todo tiene una explicación!-dijo el chico de la pañoleta con la garganta seca.

-¿Explicación?- murmuró Ranma -¿Qué está pasando Ryoga? Yo sé cómo es Shampoo pero ¿Por qué es la única persona que ha venido aquí que quiere contarme todo lo que realmente está pasando?

Ryoga no supo qué decir, en ese momento su mente estaba en blanco, como si las palabras estuviesen huyendo de su boca. Sólo podía respirar agitadamente sin tener una idea clara de cómo evitarlo, podría retar a un combate a Shampoo en ese momento, pero era una mujer y ¡Él jamás golpearía a una mujer!

-¡Shampoo! ¡No te atrevas a decirle nada! ¡O sino…!-gritó Ryoga en un último intento.

-o sino ¿Qué?- dijo la amazona desafiante -¿Tu y tú prometida pelear con Shampoo? Shampoo vencerlos a los dos fácilmente-dijo la china.

-¿Prometida?- dijo Ranma escéptico –Ryoga ¿Tienes una prometida?- el oji azul parpadeó sorprendido.

-¡Akane Tendo ser prometida del chico cerdo!- Shampoo lo dijo como si fuese una hazaña increíble.

Ranma se heló, frunció el ceño y miró con enojo a Shampoo.

-¿De qué hablas? ¿Akane? ¡Eso es imposible! Shampoo…¿Qué ganas con mentir así?- le gritó Ranma rojo de coraje.

Shampoo parpadeó como si fuese un pequeño reclamo y después sonrió.

-Si Shampoo estar mintiendo, entonces chico cerdo tener que negarlo…-miró a Ryoga desafiante, sonriéndole a su presa.

Ranma volteó a verlo esperando una respuesta que nunca llegó, Ryoga se limitó a bajar la cabeza con el flequillo cubriéndole su rostro, tenía una postura rígida y ambos puños cerrados, al ver que no hablaba, el oji azul se aclaró la garganta.

-Ryoga…, Shampoo está mintiendo ¿verdad? Todo lo que dijo es mentira ¿cierto?

-¡Cerdo negarlo ahora!- la amazona se cruzó de brazos.

-¡Lo siento Ranma!-Ryoga hizo una reverencia.

Ranma quedó con la mirada fija hacia donde estaba parado Ryoga, su estómago comenzó a dolerle, seguido de un fuerte dolor de cabeza, de haber podido moverse a voluntad habría salido tras de Ryoga en un instante. Apretó los puños, lo poco que podía y se quedó callado. Apretó las sábanas de su cama y cerró los ojos respirando profundamente, sintió el nudo en la garganta…abrió los ojos y empezó a ver borroso…¡Estaba a punto de llorar! Empezó a inhalar y exhalar tratando de calmarse y parpadear rápidamente para no derramar lágrimas. Pasó saliva.

-¡Voy a matarte!- gritó Ranma tratando de levantarse de la cama.

-Ranma quedarse con Shampoo…-dijo ella mientras lo abrazaba.

Ryoga no tenía el valor suficiente para verlo a la cara, seguía agachado escuchando como Ranma forcejeaba para si quiera salir de la cama, si hubiese recuperado la absoluta movilidad de su cuerpo en este momento Ryoga estaría teniendo el combate de su vida.

-¡No tengo tiempo para esto!-dijo –¡Eres un traidor!…-susurró -¿Akane y él? ¡No puedo creerlo! ¿Qué demonios pasó?-dijo Ranma tratando de golpear algo.

-Akane y yo no estamos comprometidos…-dijo Ryoga después.

Ranma lo miró furioso.

-Pero Ryoga proponérselo ¿Cierto?- volvió a decir Shampoo.

El oji azul volvió a mirarlo esperando una respuesta.

-Dime la verdad Ryoga…-dijo con rencor en su voz.

-Es verdad, se lo propuse…

-Y Shampoo saber más…-

-¡No te atrevas, Shampoo!

-¿Me estás amenazando, cerdo? ¿Shampoo contarle sobre la niña…sobre Hanna?

-¿Qué tiene que ver Hanna en todo esto?-preguntó Ranma.

-Cerdo tomar el lugar de Ranma durante todo este tiempo, ir al Dojo de chica violenta, salir con ella y ser padre para la niña…-se acercó a Ranma hablándole bajito a propósito –incluso ella llamarle papá a chico cerdo.

Ranma estaba horrorizado, sus ojos danzaban mirando al suelo como si alguna explicación saliera de la nada para toda esta locura que tenía que procesar en unos segundos, justo cuando pensaba que ya lo tenía procesado, Shampoo seguía hablando.

-Toda la familia, incluso tu madre saber de esto. Shampoo tener entendido que ella ser quien darle la idea de salir con Ryoga…-Shampoo sonrió triunfante.

El oji azul tenía la mirada llena de odio, de dolor, de tristeza, de enojo, Ryoga tembló un poco cuando él lo miró.

-¿Cómo pudiste hacer eso? Y encima vienes aquí a mentirme como si nada…¡escúchame bien Ryoga! ¡En este momento aún no estoy en condiciones para pelear! Pero en cuanto salga de este lugar y me recupere…¡Voy a acabar contigo! ¡Hanna es mi hija! Y si a Akane ya me la robaste totalmente …con Hanna no pasará eso ¡Ella es mi hija! ¡Mía y de Akane! ¡Que no se te olvide! Ahora ¡Lárgate!–Ranma gritaba esto último.

Debido a los gritos, el doctor y una enfermera entraron rápidamente al cuarto para controlar la situación.

-¿Qué pasó?-preguntó el doctor Tanaka preocupado por la reacción de Ranma.

-¡Pasa que estoy rodeado de mentirosos!- gritó Ranma.

-Señorita, señor, por favor, necesito que salgan de la habitación-les pidió el doctor amablemente.

-Shampoo querer quedarse con Ranma-dijo melosamente la amazona.

-Lo siento, eso no es posible con el estado actual del paciente, les pido se retiren hoy y otro día podrán venir a visitarlo.

El chico de la pañoleta se inclinó frente a Ranma diciendo que lo sentía para después salir de la habitación, el Doctor Tanaka quedó impresionado cuando vio a la señorita de cabello púrpura salir brincando por la ventana pero prefirió no hacer ningún comentario en ese momento.

-¡Tranquilízate Ranma!- le dijo el doctor, quien le hizo señas a la enfermera de que se acercara.

-¿Cómo puedo tranquilizarme después de todo eso que me dijeron?- Ranma gritaba furioso.

-¿Qué te dijeron?-preguntó el doctor temeroso de la respuesta del joven.

-La verdad…que todos me han estado mintiendo en mi cara…-dijo Ranma aún tratando de levantarse.

-Escúchame bien Ranma, sino te tranquilizas tendré que darte un sedante…-el doctor le dijo con voz severa.

Ranma empezó a inhalar hondo cerrando los ojos tratando de calmarse, lo que menos quería en este momento era quedarse dormido.

-De acuerdo, me tranquilizaré.

-Bien…-dijo el doctor.

-Hoy no quiero más visitas, por favor-dijo el oji azul decidido.

-Está bien.

El doctor salió de su habitación un poco apenado por lo que ese muchacho estaba pasando, se había enterado de todo en el momento menos indicado y quería pensar que de las personas también menos indicadas.

Una vez que estuvo solo Ranma se quedó en absoluto silencio, comenzó a pensar en todas los pretextos que su familia le había dicho, empezó a entender el motivo de por qué Akane no había venido, no era que estuviese ocupada con una vida universitaria, bueno, tal vez si pero no totalmente. Ranma se agarró la cabeza sintiéndose la persona más estúpida e ingenua, por haber creído todo sin preguntar de más, por haberse conformado con respuestas superficiales.

Se recostó…desesperado por no poder averiguar más por sí mismo ¿Akane y Ryoga? Sacudió la cabeza despejando esas ideas que sólo lo molestaban más, si Shampoo le hubiese dicho todo cuando estaban solos probablemente no le habría creído y de hecho no le había creído al principio, pero al ver la expresión de ese traidor que se hizo llamar alguna vez su amigo, supo que todo era cierto.

Estaba tan furioso…y dolido, puso su brazo encima de rostro, a la altura de su cabeza y empezó a recordar los últimos días que estuvo con Akane…a su hija, el que se casarían pronto, que iban a estar juntos siempre y las lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas. Lloró en silencio ¿Akane se había olvidado de él? Todo este tiempo ella simplemente lo sacó de su corazón porque él seguía amándola con la misma intensidad de hace cinco años.

-¡Maldita sea!-susurró.

Y eso no era lo peor…Hanna, su hija creía que Ryoga era su padre ¿Qué acaso ella no sabe la verdad? ¿Akane fue capaz de mentirle a tal grado a la niña? Estaba muy confundido, no creía que ella fuese capaz de algo de algo…pero justo ahora con tan pocas respuestas ya no sabía de lo que Akane podía ser capaz o no. Tenía tantas ganas de salir de ahí y escuchar a Akane con sus propias palabras, decir alguna razón por la cual había hecho todo esto ¿Por qué le había arrebatado todo?

Durante el resto del día, el doctor entró a su cuarto diciéndole que su madre había venido a verlo. Ranma negó con la cabeza y dijo que estaba indispuesto. De todas las personas que pensó que pudieron haberle mentido, no esperaba que su mamá fuera una de ellas.

-Dígale que estoy dormido, por favor.

-No podrás esconderte por siempre aquí, Ranma-dijo el doctor.

-Ya lo sé, sólo quiero pensar el resto del día- dijo Ranma evadiendo la mirada del doctor.

El doctor sólo suspiró y cerró la puerta. Seguramente su madre habría pedido alguna razón por la cuál no le permitían verlo, él sólo quería estar solo y pensar, pensar en lo que tenía que hacer. Ya había anochecido y el oji azul aún no lograba pensar en una manera adecuada de enfrentarse a todo lo que le esperaba afuera de este hospital.

Escuchó un ruido en la ventana y se giró, pensó que era Shampoo y nada podía molestarlo más que verla otra vez, es cierto que había sido sincera pero era demasiado obvio que lo había hecho para beneficio propio a ella no le importaba el dolor que él estuviese sintiendo, simplemente iría por alguna razón tonta como una cita, pero al ver una espátula gigante que se dejaba ver se sintió más tranquilo.

-¡Ukyo!-exclamó el oji azul.

-Shhh…-la cocinera puso su dedo índice en su boca –No grites Ranma, no quiero que me descubran.

El oji azul asintió.

-No entiendo cuál es la obsesión con entrar así a mi cuarto-susurró Ranma.

-¿Lo dices por Shampoo?- preguntó acercándose a él.

-Si… ¿Cómo sabes?

-Ryoga…-dijo ella como si fuese obvio.

Ranma chasqueó la lengua y desvió la mirada enojado.

-¿De verdad crees que la mejor solución es no recibir a nadie?-preguntó tranquilamente.

-Ya sé que no es ninguna solución…sólo quiero pensar las cosas.

-Menos mal…en parte está bien, aún estás enojado por lo que podrías decir cosas que después podrias arrepentirte, lo mejor es hablar de esto con la cabeza fría.

-¿Tu también lo sabías? ¿Todo esto?

Ukyo asintió.

-No te dije nada porque sabía que no me correspondía a mi decirlo, ni siquiera Shampoo tenía ese derecho de hacerlo ¡Esa estúpida amazona!

-Pero pudieron habérmelo dicho…

-Estabas en recuperación Ranma, lo mejor era que no te preocuparas por eso ahora, de todas formas tarde o temprano te ibas a enterar.

-Aún así…

-Cuando la señora Saotome, tu mamá, nos contó que no quisiste verla pensé que una vez que viniera al hospital estaría todo destruido pero estoy bastante contenta de que hayas sabido mantener la calma.

-¿Mi mamá? ¿A quién se lo contó?

-Me lo contó hoy, mientras fue por unos pedidos de okinomiyakis para Hanna y Akane…-Ukyo cerró los ojos maldiciéndose por decir esos nombres…supongo que para esta hora ya todos en el Dojo deben saberlo juntando la versión de Ryoga y de ella no creo que hayan muchas dudas.

-Por lo menos ya nadie va a mentirme ¿No crees?

-Si, podría ser peor-Ukyo rió.

Hubo un silencio por parte de Ranma, suspiró varias veces hasta que por fin miró a Ukyo y habló.

-¿Y…Akane? ¿Cómo está ella?-el oji azul preguntó difícilmente.

-Ella está bien, desde que pasó todo esto no he tenido contacto con ella, también es difícil para Akane, yo creo que ella debió haber sido quien te dijera todo esto, pero en todo este tiempo se ha aparecido por aquí ¿Verdad?

-No ha venido ni una sola vez, ni siquiera ha intentado traer a Hanna.

-Akane debe sentirse terriblemente culpable, por eso no se ha armado de valor para venir a verte, ya tendrán tiempo de verse y de hablar. Creo que por una parte era porque el temor más grande de Akane se había hecho realidad.

Ranma la miró extrañado.

-Antes de que ella estuviese con…Ryoga, siguió firme en cuanto a esperarte, varias veces lo rechazó y venía diario con Hanna a verte, estuvo al pendiente de ti durante esos cinco años…te esperó y estaba segura, todos lo estábamos de que te esperaría porque Akane siempre ha sido necia y era la que más esperanza tenía de que despertaras. Cuando ya empezó una relación con Ryoga fue muy difícil, su familia fue muy dura con ella pero ¿Por qué? ¿Por qué ella tenía el derecho de vivir? ¿De seguir avanzando? Fue un pensamiento egoísta que todos tuvimos, que tendría que haberse quedado en esa silla –dijo mirando el mueble que tenía frente a ella –mientras su vida pasaba. Después de eso estuvo todo bien, Akane logró superarlo y salió adelante pero una vez le pregunté que ¿Qué haría ella si aún estando con Ryoga tu despertaras?

Ranma estaba muy atento a las palabras de su amiga.

-Dijo que no sabía-Ukyo lamentaba decepcionar a Ranma con esas palabras –que aún te amaba, eso era cierto y que tal vez la culparías por una decisión así y que ella te explicaría todo. Está claro que no pensó realmente en la situación.

-Es que ese es el problema Ukyo, no soy "sólo una situación" soy su prometido, el padre de su hija, la persona con quien dijo se casaría.

-Lo sé Ranma y lo siento mucho, si hay algo que pueda hacer.

-Si…hay algo ¿Puedes decirle a Akane que quiero ver a Hanna? Pero ¿Podrías traerla tu?

La castaña sonrió y asintió, se despidió de Ranma y salió saltando la ventana. No sin antes decirle a Ranma que se centrara en su recuperación y que entre más rápido saliera de ahí podría saber las razones de Akane. Aunque Ranma no estaba muy convencido de eso. Si, Ukyo le habló muy bonito y de otra perspectiva de la situación, sea como sea, toda su vida estaba al revés y si ya había perdido a Akane, trataría de recuperar a su hija fuera como fuera.


Akane no podía creer cuando Ryoga les contó lo que había pasado en el hospital, cerró los ojos y respiró hondamente varias veces para evitar las lágrimas. Si Akane tenía una oportunidad para hablar con Ranma, Shampoo lo había arruinado totalmente. Conforme Ryoga iba relatando todo y lo que Ranma había dicho, se sintió como la persona más miserable en este mundo. Y todo por su cobardía…había sido tan cobarte estos meses porque no podía verlo ¿Cómo se lo iba a decir? Tal vez si ella hubiese hablado Ranma hubiese podido entender mejor las cosas..Tal vez se maldijo a sí misma por no haber aclarado las cosas antes, pero tuvo meses para visitarlo y siempre, cada vez que le preguntaban que si iría hoy al hospital salía con una excusa cada día, había postergado esa situación cuando por fin supiera lo que iba a decir, le decía a su familia que quería hacer las cosas bien y que tenía que pensar exactamente lo que iba a decir, la realidad era otra. Nunca pensó lo que pudiera decirle ni cómo iba a decírselo, nunca se imaginó frente a él contándole la verdad porque tenía miedo a que la odiara.

Y ahora la situación había empeorado y mucho porque Nodoka les dijo que su hijo no quiso verla. Fue una cobarde y ahora había llegado el momento de pagar por ello.

Aún no estoy lista ¿Qué voy a decirle? Pensaré en las palabras exactas para hablar con él Tal vez vaya mañana sino tengo mucha tarea Me surgió algo

Todos esos pretextos y más había pensado, si antes era ella quien no podía verlo seguramente Ranma no quisiera saber nada de ella.

-Lo siento…-dijo Akane levantándose de la mesa para dirigirse a su cuarto. Nadie preguntó por qué ni la detuvo, ni siquiera Ryoga quien también se veía abatido por todo esto.

-Esa maldita Shampoo-dijo Nabiki –Y Ranma como es tan torpe seguramente verá las cosas de la forma en que ella las ve.

-Es que no hay otra forma de verlas Nabiki-dijo Ryoga –Pueden haber diferentes versiones de la historia pero el resultado es el mismo y Ranma en este momento se siente traicionado y todos sabemos como es Ranma cuando se siente así.

Akane se tiró en su cama y comenzó a llorar.

-Todo esto es mi culpa…es mi culpa, si hubiese ido a hablar con él…-pero no servía de nada lamentarse, eso lo sabía pero no evitaba todo el dolor que estaba sintiendo en ese momento.

Incluso pensó en ese mismo instante ir a visitar a Ranma y explicarle todo pero ¿Con qué cara? ¿Ya cuando alguien más lo había hecho? ¿Para qué? ¿Para que no pensara tan mal de ella? ¡No! ¡No podía ir! ¡Ahora menos! Tampoco podía esconderse para siempre, tarde o temprano Ranma iba a tener que salir del hospital y regresar ahí y tenía todo el derecho, aquí estaba Hanna. La niña estaba tan tranquila, como si fuese un pariente lejano del que estaban hablando, eso le preocupaba bastante a Akane porque si mínimo lo intento por ella, debió haberlo hecho por su hija.

Ahora ya era tarde, cualquier cosa que Akane hiciera ahorita para hacerle entender a Ranma se vería como un pobre intento de arreglar las cosas. Lo único que pudo hacer en ese momento fue llorar hasta quedarse dormida.

No supo cuántas horas pasaron cuando unos golpes en su puerta la despertaron, Kasumi la estaba llamando dulcemente, la peli azul abrió la puerta soñolienta.

-¿Qué sucede?-preguntó.

-Ukyo vino a verte.

-¿Ukyo?- le extrañó que la castaña fuera hasta su casa –ya voy.

-¡Akane!-dijo Ukyo -¿Podemos quedarnos aquí en tu cuarto? Necesito hablar contigo.

-Yo las dejaré solas ¿Quieren algo?-

-No gracias- ambas le contestaron.

Ambas entraron, Akane se sentó en el borde de la cama y Ukyo en la silla de su escritorio.

-¿Qué pasa?- preguntó Akane.

-Vengo a hablarte sobre Ranma

-¿Qué pasa con él?- su expresión cambió a una de tristeza.

-¿Por qué no fuiste a verlo durante este tiempo? ¿Te das cuenta de que lo que pasó se pudo evitar si hubieses ido? ¿Si hubieses sido tu la que le dijera todo?

-¿Crees que no lo sé?-Akane se levantó y caminó hasta su ventana –Yo sólo estaba buscando una manera apropiada de decir las cosas pero el tiempo pasó y cada vez era más difícil para mi ir y dar la cara.

Ambas suspiraron, Akane sabía la gravedad de la situación, se le notaba en el rostro y Ukyo no quería seguir presionando en este aspecto.

-Bueno, Ranma me dijo que quiere ver a Hanna.

Akane la miró, nerviosa por la petición del oji azul.

-Claro que si, mañana mismo la llevaré-dijo Akane.

-Me pidió que yo la llevara.

A la peli azul se le borró ese pequeño brillo en los ojos de inmediato, el intenso hormigueo que empezaba a sentir se había detenido.

-Si, no hay problema- Akane logró decir esas palabras con mucho esfuerzo.

Esa noche le dijo a Hanna que el día de mañana iba a ir al hospital para ver a su padre. La niña hizo muecas cuando supo que tenía que ir sólo un Ukyo, al parecer no le agradaba mucho la idea de que su mamá no fuera y la idea de platicar con un extraño tampoco era muy interesante.

-¿Por qué no puedes ir conmigo?-preguntó la niña.

-Sabes que estoy ocupada con la universidad.

-¿Pero si tu no vas a verlo por qué yo si?-dijo Hanna aburrida.

-Porque quiere verte-se agachó para quedar a su altura –Hanna él es tu padre, la última vez que te vio eras sólo un bebé, él te ama muchísimo ¿No crees que merece una oportunidad de que lo conozcas?

La niña asintió no muy convencida.

-¿Tampoco puede ir mi papá?

Akane sabía que se refería a Ryoga.

-Sabes que no, es un momento sólo de ustedes ¿Por qué no llevas algún juego para que se conozcan mejor?

-¡Llevaré un rompecabezas!-gritó la niña emocionada.

La peli azul sonrió, quería decirle a su hija cómo debía hablarle, qué debía decirle para que el encuentro le fuera menos doloroso a Ranma pero tampoco quería poner sus palabras en la boca de su hija ni quería forzarla a decirlas, sólo esperaba que no fuera un desastre y que ninguno de los dos terminara lastimado por las palabras del otro.

Hanna aún era una niña y por lo tanto era muy sincera con lo que quería y pensaba y por supuesto no entendía la situación, para ella Ranma era alguien a quien desde que tiene memoria había visto en una cama conectado a aparatos, alguien que era su padre pero con quien jamás había convivido. Para ella era una situación complicada, estaba acostumbrada a otra cosa y Akane estaba preocupada de que ahora ella no quisiera que Ranma formara parte de su vida.

Esa noche casi no durmió por la intriga de que pasaría cuando se vieran después de tanto tiempo. Después de desayunar, Hanna se bañó se puso un vestido muy bonito color verde menta, una bolsa cruzada donde llevaba el rompecabezas. Ukyo llegó por ella a la hora acordada y la niña bajó lista par irse al hospital.

-¡Que bonita te ves!- le dijo Ukyo.

-Gracias, mi mamá escogió el vestido.

-Recuerda ser amable, hace poco despertó-le dijo su madre.

-Con cuidado Hanna, salúdame a Ranma- le dijo Nabiki.

Mientras en una esquina Soun y Genma lloraban porque por fin su nieta iba a conocer a su padre. Nodoka esperaba de todo corazón que las cosas salieran bien y que su hijo se ganara poco a poco a la niña, no quería pensar en lo destrozado que iba a estar cuando la niña le dijera a quien consideraba su padre.

Tanto la castaña como Hanna se despidieron de los Tendo y los Saotome para dirigirse al hospital en el camino estuvieron platicando, Ukyo intentó contarle algunas anécdotas sobre Ranma, el excelente artista marcial que era, a cuántos enemigos había enfrentado, los problemas que había tenido peleando con ellos y que los derrotaba exitosamente pero la niña sólo hacía preguntas sobre si Ryoga había estado ahí y qué había hecho. Ukyo se sentía frustrada puesto que no lograba interesarla en Ranma. Poco después llegaron al hospital, la chica de la espátula llevaba a Hanna de la mano, se detuvieron enfrente de la habitación de este y Ukyo se puso en cuclillas.

-¿Estás lista?-preguntó Ukyo.

La niña asintió sonriendo. La castaña tocó la puerta y una voz grave le dijo que pasara. Lo primero que vio Hanna fue a ese hombre dormido levantarse, tallarse un poco los ojos y sorprenderse en cuanto la vio, sonrió de inmediato, después miró a Ukyo.

-¿Es ella?-no podía disimular la emoción.

-Si, es Hanna. Hanna, él es tu papá, Ranma.

La niña lo miró extrañada, era la primera vez que lo veía hablar, moverse, era algo extraño para ella.

-Hola Ranma, soy Hanna- hizo una reverencia.

-¡No puedo creerlo! ¡Estás enorme! ¡Ven! ¡Acércate!- dijo Ranma haciendo espacio en su cama.

La niña miró primero a Ukyo quien asintió, entonces Hanna se acercó y se sentó en el borde de la cama.

-¿Cómo estás? ¿ preguntó el ojiazul.

-Bien ¿y tú? –le contestó al niña.

-Muy bien ahora que por fin te veo, ¿Sabes quién soy?

La niña asintió.

-Yo sé que debe ser raro para ti verme así ¿verdad? Hablando y despierto-Ranma rió.

-si, algo, desde que vengo siempre te he visto dormido.

-Pero ahora ya estoy aquí para ti. La última vez que te cargué cabías aquí- dijo Ranma colocando sus brazos simulando cargarla. Hanna sonrió.

-Ya mero cumpliré seis años-dijo ella mostrándole los dedos.

-¿En serio? ¡Qué rápido pasa el tiempo? ¿Ya vas a la escuela?

-Si, entraré a primaria.

-En unas cuantas semanas me recuperaré ¿Te gustaría que te acompañara a tu escuela?

-Pero mi papá es quien me lleva a la escuela y a veces mi mamá- dijo la niña como si nada.

Ranma sintió que le estrujaban el corazón, miró a Ukyo quien también hizo una expresión similar a la que hizo el oji azul.

-¿Ryoga? Sí, me han dicho que él te ha cuidado mucho todo este tiempo que yo estuve dormido, pero ahora estoy yo aquí para recuperar todo ese tiempo perdido. Yo soy tu papá- dijo algo nervioso.

-Eso es lo que todos me dicen, mamá siempre me lo ha dicho.

-¿Sabes en qué te pareces a mi?

-Mamá dice que tengo el color de tus ojos.

-Así es ¿Ves? Eres mi hija-dijo Ranma tomándola de las manos.

La niña sonrió y quitó sus manos suavemente de su agarre, Ranma volvió a sentir el rechazo de su hija pero no se desanimó, cambió de tema al instante.

-Y cuéntame ¿Aparte de ir a la escuela qué mas has hecho?

La niña se quedó pensativa un rato.

-¡Aprender artes marciales!-dijo la niña emocionada.

Ranma sonrió porque reconoció esa mirada en él mismo cuando descubrió que quería hacer lo mismo.

-¿De verdad? ¿Y eres buena?

-¡Si! Mi mamá y mi papá me enseñan casi diario, después de la escuela y cuando termino mi tarea.

-¿Ryoga?-dijo Ranma molestó pero no era momento para enojarse -¿Con Akane? ¿Entrenas con ella? ¿Tu mamá dejó de ser torpe?-Ranma rió.

-Mi mamá no es torpe, mi papá también entrena con ella, mi papá es el mejor.

-Eso dices porque no me has visto pelear a mi, cuando me recupere, te enseñaré ¿De acuerdo?

La niña hizo una mueca.

-Ryoga y yo te enseñaremos, serás la mejor artista marcial- dijo Ranma adolorido de tener que usar ese método para lograr su aprobación.

-Bueno…-dijo la niña.

-Hanna…-dijo llamando su atención –Yo sé que es difícil para ambos esto, tu ya estabas acostumbrada a algo pero tú eres mi hija ¿Te parece si ambos damos lo mejor para conocernos? –Ranma estiró su mano dándole a entender que era un trato, la niña después de unos segundos también le dio su mano.

-Ukyo ¿Ya podemos irnos? Ya vine como le prometí a mi mamá.

-¡Hanna!-Ukyo le llamó la atención.

-Está bien, poco a poco ¿verdad? Hanna ¿Vendrás a verme seguido?

La niña asintió como si estuviese forzada, ni siquiera lo miró cuando tomó la mano de Ukyo y salió de la habitación.

Ranma se dejó caer en la cama totalmente abatido, su primera interacción con su hija y no había hecho más que hablar del estúpido P-chan, pero debido a la situación, no podía esperar un trato diferente por otro lado estaba muy feliz de verla, de ver lo grande que estaba y el parecido que tenía con él. No importa lo que hubiese perdido durante estos cinco años a Hanna iba a tratar de recuperarla, no se iba a rendir, no se iba a hacer un lado. sólo tenía que enfocarse en su recuperación y en salir lo más rápido de ahí por su hija y por él, porque merecía una explicación.

Y porque aunque Akane no quería saber nada de él, él si quería verla, cerraba los ojos e imaginaba como sería volverla a ver. La amaba con la misma intensidad que hasta hace cinco años e iba a recuperar a ambas, ya lo había decidido.


NOTAS: ¡Lo siento muchísimo! ¡Sé que tardé años jaja! pero es que me puse a ver unos doramas y anime y entonces todo se vuelve un maratón. Pero ya nuevo capítulo ¡Me apuraré, lo prometo! Porque ya tengo una nueva idea para otro fic.

¡Gracias por los reviews! :*