Seguir Viviendo

Capitulo 13

Por

Tsukire


DISCLAIMER: los personajes y todo lo relacionado a Ranma ½ no me pertenecen. Esto lo hago sin fines de lucro y sólo por diversión.

ATENCIÓN: He recibido muchos reviews diciendo que la historia no es como la esperaban, yo no entiendo qué esperaban si en el summary dice exactamente lo que es xD. también por ahí leí un comentario que decía que es imposible adaptarse a la historia con un final que generara odio a la misma y yo me pregunto ¿Cómo sabe el final? ¡Que me diga por favor porque yo aún no lo sé! jaja

ATENCIÓN 2.0 : Si eres fiel seguidor de RanmaxAkane, este fic definitivamente no es para ti. Es decir, si es un fic RanmaxAkane pero no en su totalidad. No sé porque hay tanto enojo si prácticamente hay más fics donde Akane está con Ryoga o con algún otro personaje ajeno al anime, la única diferencia es que yo lo estoy alargando mucho. En fin, hay más fics que son 100% RanmaxAkane, incluso tengo más fics así, no tienen por qué sentirse incómodos leyendo la historia.

IMPORTANTE: Si es un fic RanmaxAkane, pero no por ahora, espero evitar comentarios como "Es ma´s un fic RyogaxAkane" . cuando estoy diciendo que no en su totalidad jaja.

ATENCIÓN 3.0: LOS PERSONAJES PUEDEN NO COMPORTARSE, REPITO NO COMPORTARSE COMO EN EL ANIME / MANGA. Espero evitar comentarios que me digan "Eso es algo que "tal personaje" no haría".

Atención 4.0: He notado que muchas personas están disconformes porque había puesto algo como un doble final. No se preocupen, el final será RanmaxAkane.

ACLARACIÓN: Algunos tienes la idea de que cuando Ranma tuvo el accidente, Hanna nació y no, en el primer cap, antes del accidente puse que Hanna ya tenía cinco meses de haber nacido ^_^

IMPORTANTE: ¡Les ofrezco una enorme disculpa a todas aquellas personas que esperaron la actualización durante mucho tiempo! Estaba corta de inspiración y los dramas y animes no ayudaron mucho xD! En fin, para que vean que soy buena onda y seguramente muchos dirán ¿En qué rayos me quedé? Y ni me acuerdo xD aquí va un corto resumen.

CORTO RESUMEN: Ranma ya despertó y ya sabe lo que pasó gracias a Shampoo, aún no ha visto a Akane y no hay señales de ella. Ranma ya conoce a Hanna pero para ella es sólo un extraño, así que su actitud hacia él es un poco hóstil, pero Ranma tratará de acelerar su alta en el hospital para salir y poder recuperar a su familia.


La recuperación de Ranma era lenta, habían pasado casi tres meses entre masajes constantes, ejercicios, tratamiento para que el oji azul pudiera mover su cuerpo poco a poco como él quería. Estaba muy contento con los resultados pues dentro de poco tiempo podría regresar y estar más tiempo con su hija. Durante este tiempo que había pasado, Ukyo era quien le llevaba a Hanna de vez en cuando; había perdido todas las esperanzas de que Akane fuera si quiera a intentar explicar, así que se había resignado a que la peli azul no mostrara algún signo de interés. Tampoco había hablado con su madre, muchas veces insistió en pasar a verlo y él se había dicho así mismo que no podía ser tan cruel con ella, después de todo era su mamá…pero por esa misma razón era que de todas las personas que le mintieron ella era la que más le dolía ¿Por qué seguir con la mentira? ¿Para qué cubrir a Akane y a Ryoga de lo que habían hecho? ¿Por qué? Porque según lo que le dijo Shampoo ella era quien le habría dado a Akane razones suficientes para hacerlo.

Incluso el Doctor Tanaka quien ahora era una de sus pocas visitas le recomendaba hablar con su mamá y no perder el contacto con aquellas personas que lo querían. Pero Ranma hacia caso omiso, la única persona que quería que le explicara todo no se había presentado y algo le decía que no iba a hacerlo. Por otra parte Hanna todavía era bastante hostil con él, no pasaba mucho tiempo con él, era difícil platicar con ella puesto que lo único que quería hacer era irse a casa para ver a Ryoga y jugar con él. El oji azul se estaba empezando a hartar de la situación, sentía que cada vez que veía a su hija más y más se alejaba de ella, había perdido mucho tiempo con ella, tiempo valioso que ahora no veía como recuperar. Una o dos horas al día no era suficiente y por si fuera poco su misma hija no se veía con muchas ganas de pasar más tiempo con él.

-¡Hola Ranma!- dijo la mediana de los Tendo al entrar a la habitación sacándolo de sus pensamientos.

-¿Nabiki? ¿Qué haces aquí?- preguntó el oji azul anonadado.

-Ya que no quieres recibir a nadie me atreví a venir ¿También vas a pedirme que me vaya?-dijo la castaña mientras se sentaba en la silla cerca de la cama de Ranma.

-No…yo…-el nerviosismo se apoderó de Ranma -¿Cómo entraste?

Nabiki lo miró alzando una ceja molesta, como si la pregunta del oji azul fuese lo más estúpido del mundo, respiró hondo y se cruzó de brazos.

-Me refiero a ¿Cómo convenciste al doctor de entrar?- se corrigió Ranma.

-Fácil, tanto el doctor Tanaka como la familia está de acuerdo en que no puedes arreglar todo esto tú sólo, pero es normal, después de todo estuviste todo este tiempo dormido, puedo decir que de la familia eres el más inmaduro en este momento.

-¿Inmaduro?-Ranma se alteró al instante.

-Así es-Nabiki estaba muy calmada -¿Por qué no quieres ver a tu mamá? ¿Tienes idea de lo mucho que la tía ha sufrido por tu comportamiento infantil? Entiendo que estés enojado por lo que ha pasado pero no es razón para que te desquites con ella. Es tú madre.

-Por esa misma razón me cuesta demasiado…se supone que ella debería estar de mi lado…-Ranma miró al suelo con el ceño fruncido.

-Eso es verdad, incluso cuando la tía nos dijo que ella apoyaría a Akane en su decisión también nos pareció una locura, todos pensamos algo como ¿Y Ranma? ¿Qué pasará con su hijo? Entonces nos hizo darnos cuenta de que estábamos siendo egoístas, nosotros mismos no permitíamos que Akane siguiera viviendo, no era algo seguro que despertaras y mi hermana estaba sufriendo mucho. La tía nos dijo que la única forma en que ella pudiera recuperarse y sanar sus heridas era que continuara su vida con o sin ti, no podía estar esperándote siempre, aferrándose a algo que tal vez no iba a suceder.

-Pero aquí estoy, desperté, sé que mi mamá siempre está tratando de hacer lo mejor pero debió haber tenido en consideración que podría despertar y que esto iba a dolerme muchísimo.

-A esto es a lo que me refiero con tu inmadurez-Nabiki se levantó –entiendo que te duela todo lo que está pasando pero con esa actitud y alejándote de todo mundo no vas a cambiar nada, la actitud que tengas con cualquiera de nosotros no va a deshacer todo lo que está hecho ¡Deja de quejarte y esconderte como un niño! ¡Recupérate! ¡Sal del hospital y enfrenta las cosas como debe ser! La única manera de que puedas recuperar a tu hija es con tus propias acciones, depende sólo de ti- dijo Nabiki abriendo la puerta para irse –Por cierto, a Akane también puedes recuperarla, ella aún te ama- le guiñó el ojo sonriéndole –Por cierto, hay alguien que quiere verte-dijo abriendo la puerta segundos después.

"Akane" el corazón se le aceleró a Ranma y comenzó a apretar las sábanas nerviosamente, tragó saliva esperando a ver a la peli azul después de todos estos meses, pero no fue Akane quien entró, sino su madre.

-Mamá…-hubo decepción en la voz del oji azul.

-Ranma…- Nodoka se acercó a abrazar a su hijo.

-Mamá ¿Qué haces?- dijo Ranma resignado.

-Ranma, hijo, perdón, sé que piensas que te traicioné pero hice esto por Akane porque sabía que tú no querías que ella estuviera triste siempre, no soportaba verla así.

El oji azul suspiró y miró hacia otro lado, la molestia seguía ahí gritándole que no cediera, que de todas las personas que pudieron haberle hecho eso ¿Por qué ella? Inmaduro fue lo que Nabiki le había dicho pero ¿Ella qué iba a saber lo que sentía? No creía que pudiera si quiera tratar de entenderlo.

-Mamá…no va a ser fácil para mi pero creo que poco a poco podré…

-¡Si! ¡Está bien! Eres mi hijo después de todo, sé que eres fuerte…

-Es más fácil decirlo…-Ranma susurró.

Después de algunas semanas más de estar en el hospital, Ranma por fin pudo recuperar la movilidad de su cuerpo, se sentía bastante extraño puesto que no había entrenado durante tanto tiempo, así que lo único en que pensaba era en recuperar el tiempo perdido. Mientras caminaba hacia la salida del hospital estaba muy preocupado pensando ¿En dónde viviría ahora?, no es como si fuera con el señor Soun a pedirle asilo, asumía que sus papás seguían viviendo con los Tendo y eso significaba ver a Akane y a su hija todos los días, pero por alguna razón no se sentía con la confianza suficiente como para tener la iniciativa.

-¡Ranma! ¡Hijo!- el oji azul alzó la mirada y vio a su padre sonriéndole, recorrió con la mirada a todos los que estaban ahí, el señor Soun, Nabiki, Kasumi, Ukyo y Hanna estaban afuera esperándolo a que saliera. Ranma con una sonrisa se acercó a ellos y los saludó feliz de verlos ahí. Aunque no estaba nada sorprendido de que Akane no estuviera ahí.

-Ella está ocupada…-empezó a decir Kasumi

-Lo sé…la universidad, proyectos…está bien-dijo Ranma tratando de no sonar herido.

-Ranma hijo, sabes que aún eres bienvenido en el Dojo, sigue siendo tu casa, además así puedes estar más cerca de tu hija-dijo Soun.

-¿De verdad?-preguntó el muchacho.

-¡Claro que si Ranma! ¡Nosotros hemos estado viviendo ahí durante este tiempo! ¡Todavía eres el futuro heredero!

Genma sintió un frío que recorría su espalda, miró de reojo a su esposa quien estaba sacando su kitana lentamente.

-Yo no dije nada-empezó a reír Genma nervioso.

-Anda, dale la mano a tu papá-dijo Nabiki quien tenía agarrada a Hanna.

La niña dudó un poco, miró a sus tías y a sus abuelos, todos les asintieron felices esperando ver ese gesto. Ranma caminó hacia ella y se agachó para quedar a su altura.

-Desde hoy estaremos viviendo juntos, esforcémonos para recuperar el tiempo perdido ¿si?- dijo Ranma extendiendo su mano.

Hanna asintió dudosa y lentamente tomó la mano de Ranma, éste no pudo evitar sonreír.

-Abuelo Soun-habló la pequeña después de estar caminando por algunos minutos, éste volteó para escucharla -¿Por qué mi papá no puede vivir con nosotros también?-Ranma se detuvo en seco y miró a su mamá fue a la primera persona que se le ocurrió mirar.

-Bueno, la razón es…-Soun empezó a balbucear.

-Hanna-dijo Nabiki firmemente haciendo que la niña volteara –Tu papá va a vivir con nosotros-dijo refiriéndose a Ranma- porque el abuelo Genma y el abuelo Soun obligaron a tus padres a comprometerse, así que empezó a vivir ahí.

-Nabiki…no es necesario que lo digas así-dijo Soun –Tienes una hija muy cruel, Tendo-le siguió Genma.

-Ahora si te refieres a Ryoga-continuó la mediana de los Tendo –él no tiene nada que hacer…

-Porque Ryoga es un desorientado-dijo Ranma –si empezará a vivir en el Dojo seguramente se perdería y dejaríamos de verlo por cierto tiempo-el oji azul siguió caminando con una sonrisa en el rostro.

Hanna no quedó satisfecha con la respuesta pero no volvió a sacar el tema. Todos sabían que no iba a ser fácil la relación que se iba a dar entre esos cuatro, sobre todo lo mal que Ranma la iba a pasar con Ryoga rondando el Dojo a todas horas y la insistencia de Hanna por querer verlo.

Una vez llegaron al Dojo, Hanna soltó la mano de Ranma y subió corriendo llamando a su mamá, a Ranma el corazón se le estrujó y por unos cuantos minutos fue una estatua, sintió cosquilleos en el estómago y como poco a poco se le iba extendiendo a todo el cuerpo, tragó saliva y espero a que la peli azul bajara las escaleras, no sabía que iba a decirle, no había preparado un discurso antes y no tenía cabeza para pensar en uno ahora.

-Parece que Akane pasará la noche en casa de Mei-dijo Kasumi mientras leía una nota en la mesa. Nabiki también la leyó.

-¿De qué tienes miedo Akane?-susurró –Parece que no será hoy Ranma-dijo mientras subía a su cuarto.

De cierto modo Ranma se tranquilizó ¿Akane estaba evadiéndolo? Eso sólo lo hizo alterarse más, ella no había sido así antes, era alguien que le gustaba decir las cosas de frente, por lo que ahora le preocupaba más todo ¿Acaso había pasado algo que la hacía actuar así?

-No te preocupes Ranma, seguramente estará aquí mañana-dijo su mamá.

El oji azul sólo sonrió y asintió, no estaba muy seguro de eso, nada aseguraba que el día de mañana Akane no saliera con alguna otra excusa para evitar el encuentro ¿Tendría que ser él quien fuera a buscarla? ¿Ni siquiera tendría el valor de explicarle la razón de todo esto? Se moría de ganas de verla, todos a su alrededor habían cambiado bastante, incluso él mismo; quería saber si Akane había conservado su cabello corto o lo había dejado crecer, de tan sólo imaginar lo hermosa que seguramente se vería esa sensación podría ahuyentar todo el enojo que guardaba dentro de él.

-Iré a preparar la comida-dijo Kasumi.

-Ranma, dormirás en mi cuarto, ve a dejar tus cosas muchacho-Genma, ya convertido en panda alzó uno de sus letreros de madera mientras se preparaba para jugar shogi con el señor Soun.

-Nuestro hijo está convaleciente…-dijo Nodoka mientras un aura negra comenzaba a emanar de ella.

-Por eso digo, yo las subiré-sacó otro letrero inmediatamente.

Ranma sólo suspiró, tomó sus cosas y subió hasta la habitación de su papá ignorando que su madre lo llamaba, cuando subió las escaleras no pudo evitar sonreír al ver el clásico pato con el nombre de Akane colgado en su puerta, su brazo pareció moverse solo dirigiéndose a la perilla, dudó un poco y luego retrocedió. Se giró y caminó a su antigua habitación. Entró y aventó todas sus cosas a un lado, nada ahí dentro había cambiado, las cosas seguían exactamente como lo recordaba. Bajó nuevamente y vio como todos seguían con sus actividades, como si él hubiese estado siempre ahí.

-Saldré a entrenar un rato-dijo Ranma corriendo hacia aquella plataforma de madera que tanto había extrañado.

-Aún no estás bien, apenas te estás recuperando-dijo Soun.

-El doctor dijo que hiciera ejercicios así que ¿Por qué no de una vez recupero el tiempo perdido entrenando?

-Ten cuidado ¿Está bien?-dijo su madre –Hanna ¿No quieres ir a ver como entrena Ranma?- el oji azul se puso nervioso de tan sólo pensar que su hija lo vería.

-¿Quieres entrenar conmigo?-preguntó Ranma.

-Papá es quien entrena conmigo y con mamá-dijo la niña mirándolo.

-Claro…-dijo él-entonces ¿Qué te parece si sólo observas? Aunque me muero de ganas por saber lo que te han enseñado.

-Bueno-dijo ella levantándose y siguiéndolo.

Ranma tenía una gran sonrisa en el rostro al saber que su hija iba a presenciar su entrenamiento, claro que, no sería tan asombroso como antes puesto que había dejado de entrenar por ese accidente pero aún así daría su mejor esfuerzo para impresionarla.

-¿Vienes a entrenar diario?-preguntó Ranma.

-A veces, mamá dice que siempre y cuando termine la tarea puedo entrenar.

-¿En serio? Ella solía entrenar aunque tuviera tarea-dijo Ranma mirando a Hanna.

-¿Ella hacía eso?-preguntó la niña parpadeando.

Ranma se sentó frente a ella para estirar.

-Si, aunque siempre trataba de cumplir los deberes, algunas veces simplemente venía a entrenar, yo también venía y siempre me gustaba molestarla, de alguna forma ella terminaba tratando de golpearme aunque sus movimientos eran fáciles de esquivar-dijo Ranma orgulloso.

-¿De verdad? Pero mamá es muy buena peleando, ella y mi papá siempre están entrenando-Ranma trató de sonreír.

-Supongo que es lo que siempre quiso tu madre, alguien que la ayudara a entrenar, ese Ryoga…se aprovechó de esto-murmuró.

-¿Tú no entrenabas con ella?-preguntó la niña.

-Eh..-Ranma se rascó la cabeza intentando inventar una excusa –En ese tiempo tu mamá no era tan buena en artes marciales, era muy torpe- dijo él levantándose.

La niña frunció el ceño mirándolo con desaprobación.

-Mi papá dice que mi mamá siempre ha sido muy hábil ¿Por qué tú estás hablando así de ella?-dijo la niña mientras se cruzaba de brazos.

Ranma inmediatamente trató de corregir su error.

-Bueno, tú mamá y yo nos llevábamos así ¿Sabes? Ella siempre me gritaba, no era nada femenina. Una vez, Ryoga la invitó a una cita y Akane pensó que era un duelo de Ukyo, así que ella fue vestida con su ropa de artes marciales- Ranma sonrió.

La niña poco a poco iba cambiando esa cara de enojo a una de interés.

-¿Mamá hizo eso?-la niña se rió tapándose la boca con sus manos.

-¡Así es! Siempre nos gritábamos, parecía que todo lo que hacía le molestaba, siempre había malentendidos entre nosotros y parecía que nos odiábamos, pero- Ranma esbozó una dulce sonrisa –en los momentos difíciles siempre estaba ella para ayudarme, ella era el motivo de que nunca me rindiera, cuando tú madre estaba a mi lado –miró a la niña -¡Yo era invencible! –El oji azul le sonrió.

Hanna veía de una forma extraña a Ranma, no estaba acostumbrada a esa clase de anécdotas.

-¿Quieres a mi mamá?-la niña preguntó de la nada.

Inmediatamente Ranma empezó a reir nervioso y se rasó la cabeza para ocultarlo.

-Bueno yo…-dijo jugando con sus dedos –Si.

-¿Vas a hacer que mamá y papá se separen? Yo quiero que ellos se casen y estemos juntos por siempre- dijo Hanna sin dudar.

Ranma se quedó helado al ver la seguridad con la que su hija decía esas palabras. No recordaba cuándo fue la última vez que le dolió el corazón así ¿Cuándo pensó que Akane había muerto? Había pasado tanto tiempo ya desde que algo lo había destrozado por dentro.

Sonrió y miró a su hija, no podía decirle nada, apenas estaba empezando a entablar una conversación con ella, no podía ser el idiota de siempre y arruinarlo, ella era una niña y estaba acostumbrada a una familia en la que Ranma no existía, ambos necesitaban tiempo para acostumbrarse y para que ella entendiera. El oji azul no la iba a presionar, en eso era igual a su madre, conocía el temperamento de Akane y por lo visto Hanna había heredado eso mismo.

-Por cierto Hanna, si quieres entrenar puedes unirte cuándo quieras- dijo él

La niña sólo desvió la mirada.

-¡Bien, empezaré con algo simple!-Dijo Ranma adoptando posición de ataque. Cerró los ojos y suspiró. Quería impresionar a su hija, quería que ella le pidiese entrenar con él, así que le iba a demostrar qué tan bueno era.

El oji azul empezó lanzando unos golpes cortos al aire, se le dificultaba un poco la coordinación con sus pies pero era normal, después de estar cinco años acostado, los doctores estarían asombrados de verlo así. Miró de reojo a Hanna quien lo veía sin expresión alguna en el rostro.

-¿Eso es todo lo que puedes hacer?-preguntó ella algo triste.

-Hanna, estuve acostado durante 5 años, sólo estaba probando mi coordinación- y el Ranma orgulloso de dieciséis años salió.

-¡Aquí voy!- dijo Ranma adoptando una vez más la posición de ataque. Cerró los ojos y suspiró. Quería impresionar a su hija, quería que ella le pidiese entrenar con él, así que le iba a demostrar qué tan bueno era.

Empezó a lanzar golpes muy rápidos al aire, incluía patadas, mezclándolos, creando una combinación que pudiera sorprender a su hija. No había olvidado absolutamente nada, era como si el día de ayer estuviese practicando, sus movimientos y velocidad poco a poco comenzarían a ser los de antes. Mientras tanto hacía unas cuantas acrobacias, golpeaba y pateaba para después defenderse, daba saltos mirando de reojo a su hija, quien, lo estaba mirando con una leve sonrisa en su rostro.

Ranma sonrió, pero aún le dolían un poco los músculos, hizo una reverencia a Hanna y se acercó a ella.

-Lo siento por no poder entretenerte más, aún me duele un poco-dijo él.

-Parecía que no te doliera nada, fue increíble- dijo ella -¿Entrenabas con papá?

-No, claro que no. A veces peleábamos pero nada serio, excepto aquella vez que probamos con el Rugido del León y el Huracán del Tigre.

-¿Y qué pasó?-preguntó ella.

-Bueno…destruimos el Dojo-se rió.

-Yo quiero ser así de fuerte.

Ranma se hincó para quedar a su altura, le acarició la cabeza suavemente.

-Tú serás mucho más fuerte que tú madre, Ryoga y yo juntos. Eres hija del mejor artista marcial de Nerima…incluso tienes mis ojos.

La niña sonrió feliz de escuchar esas palabras.

-Mi mamá decía eso mismo cuando íbamos a verte, pero como siempre tuviste los ojos cerrados, no sabía si era verdad- La niña se le acercó –Mamá decía que tus ojos eran de un intenso azul zafiro y que cuando los miraba, era como ver el cielo.

-¿Tú…Tú mamá…Akane…dijo eso de mi?- Ranma se dio la vuelta ahora, se quedó en cuclillas, con el rostro totalmente ruborizado.

-Eso lo decía antes de salir con papá.

Y bastaron esas palabras para pisotear las ilusiones de Ranma.


-¿Puedes dejar de caminar de un lado a otro, Akane? Estoy tratando de estudiar-dijo Mei quien miraba a la peli azul con una expresión de preocupación.

-Mei ¿Qué se supone que haga? A esta hora Ranma ya debe estar en el Dojo.

-Y tú estás aquí, así que ¿Cuál es el problema?

-¡Que no estaré aquí mañana! ¡Mei! ¿No quieres dejarme vivir aquí más días? Cocinaré en compensación…

Mei la hizo callar colocando el libro en el suelo.

-No deseo enfermarte del estómago y me gusta mi cocina así, sin explotar. Ahora, no puedes huir para siempre. No fuiste cuando despertó, no estuviste en su recuperación, no lo visitaste ni una sola vez desde que despertó, hoy que salió tampoco fuiste. Sabes que Ranma sabe toda la verdad y aún así ¿Ni siquiera pensaste en explicar? ¿No crees que Ranma merece saber tu versión?

-¡Buena idea! ¿Por qué no le dijo que simplemente decidí seguir mi vida? ¿Olvidarlo y empezar de cero con Ryoga? A quien también su hija, le llama papá. No he hecho ni una cosa bien desde que pasó el accidente.

-No fue tu culpa, nunca pensaron que eso iba a pasar. Sólo pasó, te adaptaste a esa nueva vida y lo estás haciendo muy bien, criaste a una niña de cinco años, seguiste tus estudios, era obvio que tu vida no se iba a detener.

-Lo sé Mei, y aún así estoy aquí, escondida. Siendo la persona más cobarde de este continente-dijo Akane.

-Sabes que tarde o temprano lo vas a tener que enfrentar, van a tener que hablarlo, ambos tienen cosas por decirse, por aclarar.

-Es sólo que…tengo miedo, todos estos meses, he sido tan cobarde ¿Qué se supone que le voy a decir? Mejor dicho ¿Cómo se lo voy a explicar?

-No veo nada de malo en decirle lo que pasó, en todo caso, el que debería tener miedo es Ryoga- dijo mirándola a los ojos.

-¿Ryoga? ¿Por qué él?

Mei se acomodó como si fuese a contar una historia.

-Ryoga es un chico amable, que te ama mucho, ha sido bueno contigo y ha sido un pilar muy importante para ti y tu hija estos años, eso lo entiendo y puede que te hayas encariñado con él y que hasta lo quieras, pero no es el mismo "querer" que sientes por Ranma. La única razón por la que Ryoga y tú están juntos es porque Ranma literalmente estaba fuera del camino, hace cinco años ni siquiera pensabas en estar con alguien más que no fuera Ranma ¿Cierto?

La peli azul asintió.

-Entonces, si yo fuera Ryoga y el primer amor de mi novia despertará después de cinco años, con el que tuvo una hija, una historia y un profundo amor ¡Estaría temblando de miedo!- dijo Mei sin poder evitar sentirse mal por el chico de la pañoleta. –Además ¡Era su amigo! No quiero ni imaginar la reacción de Ranma cuando ve a Ryoga…-Mei se calló al instante, no estaba ayudando de mucho.

Akane realmente estaba preocupada, se sentó en el suelo, pensando.

-Sólo digo que-la peli azul alzó su mirada –Sólo estás retrasando lo inevitable, nada de esto es tu culpa o de Ryoga pero creo que Ranma merece que le expliques por qué pasaron las cosas ¿O prefieres que se quede con la versión de esa horrible china?

-Por supuesto que no-de tan sólo pensar que Shampoo fue la culpable de esto, le daba mucho coraje.

-Entonces, el día de mañana, irás a tu casa, con la frente en alto y lo enfrentarás ¿De acuerdo?

-¿Mañana? ¿No es muy pronto?

-¿En serio Akane? ¡Esto debiste haberlo hecho hace meses!

-¿Puedes ir conmigo? ¡Por favor! ¡Jamás en la vida volveré a pedirte algo!

-¿Cuántas veces he escuchado esa promesa? De acuerdo iré, pero porque tengo muchas ganas de conocer a Ranma…despierto- emitió una pequeña sonrisa.

Akane no sonrió, Mei tenía razón, no podía huir para siempre de esto, tarde o temprano tendría que enfrentarlo pero si había tardado meses intentándolo ¿Cómo podía estar mentalmente lista para el día de mañana?

-¿Podemos ir mañana en la tarde al Dojo?

Mei la miró, volteó los ojos en señal de desesperación.

-Yo sólo tengo una pregunta Akane, ¿Qué le vas a decir a Ryoga? Porque supongo él también estará interesado en saber qué pasará después, así que mejor ve pensando lo que vas a decir para terminarlo-Mei volvió a tomar su libro.

-¿Terminarlo?-preguntó Akane.

Mei miró a su amiga frunciendo el ceño.

-No me digas que no has pensado esa posibilidad, Akane ¿Acaso pretendes seguir con Ryoga a pesar de que Ranma despertó?- Mei abrió los ojos sorprendida –Akane, ya no eres una adolescente, no puedes ir por ahí jugando con los sentimientos de las personas.

-Lo sé, pero en verdad he llegado a querer a Ryoga, además…Hanna, ella se ha encariñado mucho con Ryoga, si de alguna forma él y yo le habláramos de una separación, estoy segura de que reaccionaría mal.

-Es una niña, ella no entiende las cosas, sólo lo ve desde su perspectiva porque en todos estos años la única figura paterna que tuvo fue Ryoga. Cuando crezca ella entenderá.

-No es tan fácil ¿Y si ella me odia? No puedo hacerle esto así como así. Además, creo poder controlar firmemente mis sentimientos.

-Eso dices ahorita, quiero ver si sigues así de segura cuando veas a Ranma.

La oji azul ya no dijo nada, todos estos cinco años había visto a Ranma, no era como si hubiera desaparecido de su vida, él siempre estuvo presente. La peli azul no pudo dormir esa noche debido a los nervios y el imaginar todas las posibles conversaciones que pudiera tener con él y cómo iba a responderle.


Al día siguiente.

Ranma fue el segundo en despertar después de Kasumi quien ya se encontraba preparando el desayuno.

-Ranma ¡Que temprano te despertaste!

-Eso es porque quiero recuperar mi condición cuanto antes, tengo que esforzarme más-dijo él.

-Sólo cuídate ¿Si? Recuerda que acabas de salir del hospital-le dijo sonriendo.

-Claro…-Ranma giró la cabeza buscando algún indicio de que ella hubiese llegado –Kasumi ¿Sabes si Akane volverá?- bajó su tono de voz considerablemente.

-Claro que volverá Ranma, hablé con ella hace un rato, vendrá en la tarde junto con Mei- dijo Kasumi caminando por la cocina.

-¿Mei?-preguntó Ranma.

-Ah, olvidé decirte, es su amiga de la universidad. Ella también cuidó de ti mientras estabas en el hospital.

-¿En serio? –Ranma parpadeó sorprendido.

-Así que asegúrate de darle las gracias cuando llegue.

-De acuerdo, bueno, regreso en un rato.

Y poco a poco empezaron a pasar las horas, Ranma estaba cada vez más impaciente y nervioso, en cualquier momento ella entraría por la puerta y podría verla de nuevo, escuchar su voz…abrazarla, todavía sentía ese hormigueo de tan sólo imaginarla en sus brazos, aunque con las circunstancias, eso no estaría bien ¿Cierto? Aunque ellos ya tuvieron una hija, así que han tenido más contacto que eso…Ranma sacudió la cabeza con la cara totalmente roja.

-¿En qué estás pensando Ranma? ¡Sólo concéntrate en entrenar!- se gritó a si mismo.

-¿Estás bien?- una dulce voz lo sacó de su monólogo.

-¡Hanna! ¡Sí! Estoy bien.

-¿Seguro? Mamá llegará dentro de poco ¿Estás nervioso?- preguntó ella.

-Hace mucho tiempo que no la veo, así que si.

-Espero que papá también venga con ella-dijo la niña sonriente.

Ranma se detuvo en seco, la tristeza que lo invadía al escuchar como su hija se refería a ese cerdo de esa forma era inmensa.

-¿Ya comiste Hanna?-Ranma cambió el tema de forma tan trivial.

-No, Tía Kasumi está preparando la comida, me dijo que te apuraras, pronto estará lista.

-¡Iré enseguida!-Dijo el oji azul limpiándose el sudor y caminando hasta la niña.

Con un gesto con la cabeza le dio a entender que entrara también, la pequeña se levantó y lo siguió. Una vez que Ranma se terminó de bañar, bajo rápidamente para unirse a la comida con los demás.

-¿Mamá vendrá pronto?-preguntó Hanna.

Ranma disminuyó la velocidad con la que comía, enfocando los ojos en Kasumi quien parecía estar informada al respecto.

-Dijo que vendría, pero no sé a qué hora exactamente.

-¿Oíste eso, Ranma? Akane estará aquí en cualquier momento-dijo Nabiki con una sonrisa -¿No te da gusto, cuñado?

-Yo…-El rostro de Ranma se tornó carmín.

-¿Papá no vendrá?- la niña volvió a preguntar.

-¡Hanna! –dijo Nabiki- tú papá está aquí-señaló a Ranma-así que tú papá y tú mamá se verán hoy ¿No te da gusto?

Ranma la miraba callado, temiendo la respuesta de la niña, apenas habían convivido un día, no esperaba que de la noche a la mañana lo aceptara, esto iba a tomar tiempo y Nabiki como siempre le gustaba presionar la situación.

-Terminé de comer-dijo la niña, quien tomó su plato y lo llevó a la cocina –Abuela, ya pasé tiempo con Ranma ¿Ya puedo irme a mi cuarto?-dijo la niña.

-Ah…eh…eso…si, puedes irte- la niña sonrió y subió las escaleras corriendo.

-¿Le dijiste que pasara tiempo conmigo?- preguntó Ranma -¿La estás obligando? –veía a su mamá seriamente.

-Nada de eso, simplemente le dijo que procurara pasar tiempo contigo.

-¡No necesito eso! –Ranma dejó su plato violentamente en la mesa –No necesito que me ayudes a mi como a Akane, debido a eso es que ahora estoy en esta posición. Terminé de comer también- dijo Ranma para salir de ahí.

-Sí que tienen el mismo temperamento-dijo Nabiki.

-Tía, no se preocupe, estoy segura de que Ranma no lo dijo en serio-dijo Kasumi tratando de animar a Nodoka.

Ella sólo asintió con una débil sonrisa, esperando que toda esa hostilidad que su hijo tenía hacia ella disminuyera poco a poco. Sabía que su hijo estaba siendo lastimado, pero Akane sufrió muchísimo durante cinco años, aún así, no se arrepentía de su decisión. Mientras tanto, Ranma subió a darse un baño, esperó a que el agua caliente cubriera caso por completo la tina y poco a poco se metió en ella. Parecía que el vapor estuviera relajando su cuerpo y su mente, respiró hondo, cerró los ojos y pensó en Akane ¿Será que hoy por fin podría verla? Si tan sólo supiera donde está iría tras ella, pero no podía hacer eso, estaba seguro de que Akane estaba evitándolo, no sabía si era por culpa o porque…tal vez…¿Había dejado de quererlo? El tan solo pensar eso provocó un malestar en Ranma, se sumergió totalmente en la tina aguantando la respiración para alejar ese desagradable pensamiento pero ¿Y si eso era en verdad? ¿Si el motivo por el que estos meses no fue a verlo ni siquiera a tratar de explicar nada era porque ya no le importaba? ¿Por qué se enamoró de Ryoga? ¡Ese maldito cerdo! Cuando lo volviera a pagar iba a pagarle todas.


Akane y Mei se encontraban frente a la gran puerta del Dojo, la peli azul jamás en su vida había estado tan nerviosa, su amiga trataba de tranquilizarla pero era evidente que su amiga había perdido toda la tranquilidad.

-¿Vas a tocar o nos quedaremos aquí afuera esperando a que alguien de casualidad salga?- preguntó su amiga quien ya se estaba empezando a desesperar por la indecisión de Akane.

-¿Y si él es quien abre?-preguntó temerosa.

-Entonces lo saludas y caminamos lentamente-dijo ella como si la respuesta fuese obvia.

Después de unos segundos de dudas, la peli azul inhaló profundamente, Mei se centró en ella pensando que en cualquier instante abriría la puerta. Pero no fue así.

-Tengo una idea, ¡Sígueme!-dijo Akane corriendo hacia la derecha.

-¡Akane! ¡La puerta está justo aquí!-dijo Mei señalando la puerta confundida por la actitud de su amiga.

-¡Eso ya lo sé! ¡Ven!-gritó la peli azul.

Mei sólo rodó los ojos y caminó hasta donde su amiga se encontraba. Se sorprendió bastante cuando vio a su amiga escalar un árbol para después sujetarse de la barda que rodeaba el Dojo y sentarse en ella.

-Entraremos por aquí-dijo Akane orgullosa.

-Pensé que veníamos a ver a tu familia no a robarles-dijo Mei en tono sarcástico. –Akane, yo no soy ágil como tú, no puedo hacer esto.

-¿Nunca antes has escalado un árbol?-preguntó la peli azul parpadeando.

-¡Jamás!-dijo Mei.

-Sólo inténtalo ¿Si?, mira, agárrate de esa rama que está cerca de ti, ahora impulsa tu cuerpo hacia arriba y coloca tú pie en ese espacio de ahí ¿Bien? Sostente bien, ahora agarra esa otra rama a tu derecha y vuelve a hacer lo mismo.

Poco a poco y ahora Mei estando nerviosa, siguió las instrucciones de Akane, pasaron varios minutos entre gritos y risas para que Mei estuviese sentada en la barda junto con Akane.

-¿No es divertido?-preguntó la peli azul.

-No veo nada de divertido en esto ¿Ahora qué? ¿Cómo bajamos?-preguntó Mei sujetándose bien.

-Fácil-Akane se levantó y dio un brinco para caer de cuclillas al otro lado -¿Ves? ¡Sólo salta!-sonrió.

-¿Qué? ¿Pretendes que salte desde aquí? ¡Está muy alto, Akane! ¡A diferencia tuya podría romperme un brazo o una pierna! ¡No quiero saltar!-Mei estaba realmente atemorizada, así que Akane suspiró y miró alrededor, vio una escalera de madera a lo lejos.

-¡Espérame! Iré por esa escalera-dijo Akane señalándola.

Después de unos segundos, la peli azul regresó con la escalera, la colocó justo debajo de su amiga, Mei como pudo comenzó a bajarla poco a poco, temblando, hasta que sus pies tocaron el suelo su rostro recuperó el color.

-¿En qué estás pensando, Akane? ¡Pude haber muerto!-dijo Mei tocándose el corazón.

-¡No grites! Ranma podría estar cerca-dijo Akane susurrando.

-¡Por supuesto! ¡Él vive aquí!-dijo Mei entre murmullos.

Akane colocó su dedo índice en sus labios dándole a entender a su amiga que dejara de hablar, caminó lento y trató de escuchar sí venía algún ruido del lugar donde solían entrenar, al ver que había silencio absoluto, la peli azul soltó el aire y le dijo a Mei que la siguiera, la casa parecía estar bastante callada.

-¿Acaso todos salieron?- Akane sonrió tranquila –Bien, parece que no hay nadie.

-¿No crees que estás siendo muy inmadura? ¿O acaso es tu forma de lidiar con esto?-preguntó Mei ya harta de la actitud de Akane.

-¿Inmadura? Si, tal vez lo esté siendo, pero sólo pensar que puedo ver a Ranma, es como si no pudiera controlarme totalmente, como si volviera a ser una adolescente. Lo siento Mei.

-No es conmigo con quien tienes que disculparte-dijo su amiga.

-Tienes razón, debo enfrentar esto como una adulta ¿Verdad?-Mei asintió –Bueno, me iré a cambiar de ropa entonces y esperaremos a que lleguen, puedes comer y ver lo que quieras, ya sabes-le dijo Akane viéndola antes de llegar a las escaleras.

-Si, ya lo sé y tranquilízate, no es como si te lo fueras a encontrar ahorita…-la mirada de Mei se desvió de su amiga para ver a la persona que estaba estática, en la escalera, pareció aguantar la respiración. Jamás había visto unos ojos tan azules.

Akane se extrañó por el comportamiento de su amiga, así que por instinto giró la cabeza hacia donde Mei dirigía su mirada y se quedó sin aire, el corazón comentó a latirle tan rápido que el pecho comenzó a dolerle. Se quedó sin habla durante unos segundos. El oji azul la miraba sorprendido con ambos ojos bien abiertos, al igual que ella no decía ni una sola palabra. Su respiración era entrecortada. Seguía igual, no…incluso más hermosa que como la recordaba, su cabello azul hasta un poco arriba de los hombros, un poco más delgada ¿Tal vez? No lo sabía bien, esos ojos chocolate brillaban de la misma forma que antes.

-Akane…-dijo Ranma tratando de acercarse un poco pero su cuerpo no respondió.

-Ranma…-le dijo Akane, quien no dejaba de verlo ¡Estaba hablando con él otra vez! Los ojos de Akane se empezaron a llenar de lágrimas y agachó la cabeza.

Ranma intentó evitar que eso pasara, quería decirle algo que evitara su llanto, no quería verla llorar y estaba feliz de verla. Pero por las decisiones que ella había tomado era que su encuentro era así de frío. No iban a ver abrazos o besos, ni iban a festejar el poder estar juntos de nuevo. Inmediatamente Ranma adoptó una posición indiferente.

-Necesitamos hablar…-dijo él bajando las escaleras y quedando a su altura –Merezco explicaciones Akane, no vayas a huir porque si lo haces voy a seguirte. Te espero afuera.- dijo él mirando al frente y pasando al lado de Mei.

Escuchó los sollozos de Akane y pensó que tal vez estaba siendo un idiota por no demostrar sus verdaderos sentimientos pero no estaba seguro de que Akane sintiera lo mismo por él. Tenía tantas ganas de abrazarla así que reprimir esos sentimientos le estaba costando demasiado. Akane se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y asintió para luego subir las escaleras.

-¿Ranma? ¿Tú eres Ranma?-preguntó Mei. El oji azul se giró.

-Si, soy yo…tú debes ser Mei ¿Cierto?

-¿Sabes quién soy?- se señaló así misma.

-Kasumi me lo dijo, también dijo que ibas a visitarme con Akane. Gracias-dijo el oji azul desviando la mirada.

-No hay de qué, Akane tenía razón.

-¿Sobre qué?

-Tus ojos…jamás había visto un color de ojos así-dijo ella acercándose a él.

-Gra…gracias-dijo él dando un paso atrás. –Nos vemos.

Akane subió las escaleras seguida de Mei con el corazón en la garganta ¿Qué diablos podía haberle dicho? Ni siquiera estaba preparada mentalmente para verlo ¡Jamás iba a estarlo! Y ahora estaba a punto de tener la tan evitada conversación.

-Bien, debes tranquilizarte y mientras te cambias, pensar…pensar con claridad, recordar lo de anoche y seguir pensando…- cuando abrió la puerta de su cuarto, tanto el señor Saotome convertido en panda y su padre cayeron al suelo, Mei dio un salto asustada.

-¡¿Qué hacen aquí?!- preguntó Akane.

-Queríamos darles un tiempo a solas-el panda levantó un letrero –Pero no nos dio tiempo de salir-levantó otro.

-Así que nos escondimos en tu cuarto-dijo cruzada de brazos recargada en una de las paredes –pero que encuentro más seco- se levantó –En fin, tienes que hablar con él en unos momentos, yo iré a mi habitación.

-¡Vayamos a jugar, Tendo!- el panda levanto otro letreto.

-De acuerdo, Saotome, pero sin ser tan ruidosos.

-¿Y Hanna?

-¡Mamá!-dijo la pequeña corriendo hacia ella.

-¡Hola Hanna! ¿Cómo estás?

-Bien ¿No vino mi papá contigo?-preguntó la niña buscando a Ryoga con la mirada.

-Hanna, ¿Quieres ir con tu tía Nabiki por un helado?-dijo la peli azul ignorando la pregunta de su hija.

-Yo voy con ustedes-dijo Mei tomando a Hanna de la mano.

La niña asintió. Miró a Nabiki quién estiró la mano para que la niña la tomara.

-Me debes una, Akane-dijo Nabiki llevándose a la niña.

-Tranquila ¿De acuerdo? Todo va a estar bien-le dijo su amiga, Akane sólo suspiro y asintió.

-¿Tú también te escondiste, Kasumi?-la peli azul miró a su hermana sentada en la cama.

-Lo siento Akane, pero papá lo ordenó.

Nodoka fue la última en salir.

-Hija, sé que va a ser difícil para ti y ambas sabemos que mi hijo sigue siendo inmaduro y podrá decir palabras que en realidad no siente. No tienes nada de qué avergonzarte, no puedes disculparte por tratar de ser feliz- y diciendo esto Nodoka salió de su cuarto.

Lo hacia sonar tan fácil, como si eso lograra a Ranma cambiar de opinión, escogió unos jeans y una blusa de manga larga. Consumida por los nervios, no podía pensar con claridad, este era el momento definitivo. Bajó las escaleras y todos ahí la miraron al bajar, le dieron ánimos y ella inhaló y exhaló profundamente.

Esperó a que Nabiki, Mei y Hanna salieran del Dojo. Bien. Era el momento, caminó lentamente hacia donde se encontraba Ranma, lo observó de pie dándole la espalda. Ranma se giró en cuanto la sintió llegar y la mirada que tenía era totalmente diferente a la de hasta unos momentos, estaba llena de dolor, de decepción. Akane bajó la mirada. Y Ranma fue el primero en hablar.

-¿Por qué no me esperaste?


¡Hola! ¡He vuelto! Yo sé que mis disculpas no les bastarán. Ya he adelantado unos cuantos capítulos, así que cada sábado estaré actualizando.

Gracias a los que siguen leyendo esto.