Seguir Viviendo

Capitulo 14

Por

Tsukire


DISCLAIMER: los personajes y todo lo relacionado a Ranma ½ no me pertenecen. Esto lo hago sin fines de lucro y sólo por diversión.

ATENCIÓN: He recibido muchos reviews diciendo que la historia no es como la esperaban, yo no entiendo qué esperaban si en el summary dice exactamente lo que es xD. también por ahí leí un comentario que decía que es imposible adaptarse a la historia con un final que generara odio a la misma y yo me pregunto ¿Cómo sabe el final? ¡Que me diga por favor porque yo aún no lo sé! jaja

ATENCIÓN 2.0:Creí que ya lo había explicado muy bien pero veo que no. SÍ ES UN FIC RANMAXAKANE, ósea, ninguno ha dejado de amarse, mi meta es que al finalizar este fic ambos queden como pareja principal. Pusé y recalqué que POR EL MOMENTO NO LO ERA. Pongo esto porque una persona me dijo que me decidiera porque "sólo los tengo engañados para que sigan mis historia como tontitos" para empezar, cada quien sigue la historia como quiere xD y yo no obligo a nadie a que me lea, no tengo por qué hacerlo, ustedes son totalmente libres de leer y de no leer también, estoy muy agradecida con las personas que se quedan y me dan ánimos de seguir adelante, es por ustedes que hago todo esto. Pero para que no me anden reclamando EL FINAL SERÁ RANMAXAKANE.

ATENCIÓN 3.0: LOS PERSONAJES PUEDEN NO COMPORTARSE, REPITO, NO COMPORTARSE COMO EN EL ANIME / MANGA. Espero evitar comentarios que me digan "Eso es algo que "tal personaje" no haría".

ACLARACIÓN: Algunos tienen la idea de que cuando Ranma tuvo el accidente, Hanna nació y no, en el primer cap, antes del accidente puse que Hanna ya tenía cinco meses de haber nacido ^_^


-¿Por qué no me esperaste?-fue lo primero que dijo Ranma mirando directamente a Akane.

-Ranma, las cosas no son como crees- Akane balbuceó

-¿No son cómo creo? –sonrió Ranma -¿Entonces cómo son Akane? ¿Podrías por favor después de tantos meses explicarme?

-Yo…

-¿Por qué nunca fuiste a verme? ¿Por qué no aclaraste las cosas? ¿Por qué estabas evitándome? ¿Acaso fui yo el que causo todo esto? Sino te hubiese visto hoy en las escaleras ¿Me habrías buscado?-Ranma apretó los puños, pasó saliva difícilmente esperando la respuesta de Akane.

La peli azul sólo cerró los ojos y ni siquiera pudo mirarlo directamente. Intentó contestarle pero sólo balbuceaba, no lograba que las palabras salieran de su boca.

-¿Qué pasa Akane? ¿Ni siquiera planeas explicar?-preguntó Ranma –Desperté después de cinco años sin saber qué pasaba a mi alrededor, sin siquiera saber que estaba dormido ¿Y con qué me encuentro? ¿Qué tenías una relación con Ryoga? ¿Qué mi hija ni siquiera me llama papá? ¿Qué mi propia madre se involucró en todo esto? ¡Rayos Akane! ¡Necesito que me lo digas! ¿Por qué? ¿Por qué permitiste que todo esto pasara?

-¡No era cómo quería que pasara!-Gritó Akane. -¡Claro que te esperé! ¡Fui diario a visitarte! ¡Todos y cada uno en esta casa sabe por todo el dolor que tuve que pasar!-le gritó la peli azul –Sentía que me moría de tristeza, Ranma. No podía seguir así…-sollozó Akane.

-Sé que no era sano que siguieras así, incluso yo mismo te habría dicho, si pudiera, que hubieses seguido con tu vida. Lo que no puedo entender es ¿Por qué involucrarte a ti y a mi hija con Ryoga? ¿De verdad era necesario? ¿No…no pensaste en el dolor que esto me iba a causar? ¿Qué me está causando?- Ranma se calló para respirar profundamente -¡Demonios Akane!

-Perdón, Ranma, perdóname, las cosas se me salieron de control…

-¿Se salieron de control?-dijo Ranma sarcástico- ¿Se salieron de control?-esta vez rió -¿No escuchaste lo que te acabo de decir? ¡Mi hija!-el oji azul puso ambas manos en su pecho-¡Cree que ese cerdo es su padre! ¡Está totalmente convencida! Y no sólo eso…tu estás con él también-el rostro de Ranma expresaba dolor-¿Y me dices que sólo se salió de tu control la situación? ¡Todo Akane, absolutamente todo está al revés!-los gritos de Ranma empezaban a incomodar a los demás habitantes del Dojo.

Se habían desacostumbrado bastante a las peleas de esos dos, siempre habían sido ruidosos, groseros, agresivos pero esta vez era muy diferente, estaba en juego prácticamente su futuro y la relación de Ranma con su familia. Así que todos pretendían que la pelea no estaba sucediendo.

Akane no sabía que decir ¿Cuántas veces no había pensado todas las frases que debía decirle? Había practicado esto tantas veces pero nada estaba saliendo de acuerdo a como ella lo tenía previsto.

-Ranma, primero necesitas tranquilizarte.

-¡Estoy tranquilo Akane! ¡Estoy muy tranquilo! Si no lo estuviera ya le habría roto la cara a Ryoga pero aquí estoy, hablando contigo.

La peli azul no sabía cómo seguir la conversación, Ranma estaba muy enojado, jamás había visto esa mirada en él y la manera en como tensaba su cuerpo, seguramente estaba conteniendo sus ganas de querer destrozar algo.

-Podemos solucionarlo…

-¿Solucionarlo? ¿Cómo? Hanna me mira como a un extraño, mi propia hija ni siquiera quiere pasar más de 10 minutos conmigo ¿Quieres saber por qué? Porque dice que quiere ver a su papá, cuando su padre ¡Soy yo!-Ranma lanzó un puñetazo a la pared de madera que se rompió con tanta facilidad.

Akane saltó debido al ruido de la manera quebrándose, entendía perfectamente el enojo de Ranma y sabía que aunque se disculpara innumerables veces, el perdón no iba a llegar tan fácil.

-Akane, si las cosas hubiesen sido diferentes-Ranma la miró con intensidad –Si tu hubieses despertado después de tantos años para darte cuenta que tu vida te fue arrebatada por alguien más ¿Habrías reaccionado mejor que yo?

Esa pregunta la tomó por sorpresa. Siempre había pensado que había actuado de la forma más natural posible para seguir adelante con su vida. Pero tan sólo imaginar que Hanna llamara "Mamá" a las locas, la sangre le hervía.

-Dime Akane ¿Cómo habrías reaccionado tú?

Ranma esperó a que la peli azul hablara pero no dijo nada, sólo bajó la mirada.

-Akane, mírame…-dijo él. La peli azul obedeció. –Si las cosas hubiesen sido al revés, aunque todos mis conocidos me dijeran que lo superara, jamás, Akane, jamás te habría hecho esto que me hiciste a mi. Te excusas diciendo que fue por seguir tu vida, estoy de acuerdo en ello, yo habría hecho lo mismo, pero tuviste opciones, pudiste elegir y elegiste mal-la mirada del oji azul era inexpresiva, era la primera vez que esos ojos azules la miradan con tanta frialdad-elegiste sacarme de tú vida y de la vida de Hanna y si hubieses sido tú la que estuviera en esa cama, ni un solo segundo en ese tiempo habría abandonado el recuerdo de ti- la voz del oji azul ya no tenía rabia, ni enojo, se alcanzaba a distinguir la tristeza y decepción.

Esas palabras fue lo que necesitó Akane para que las lágrimas empezaran a salir, cerró los ojos fuertemente, frunciendo el ceño y la boca.

-Estás saliendo con Ryoga ¿No es verdad?-el oji azul desvió la mirada -¿Lo amas?

-No hagas esto por favor…-susurró ella entre sollozos.

-Es sólo una pregunta…-Ranma caminó hacia Akane, cada centímetro que disminuía entre ellos le llenaba de electricidad el cuerpo.

Quedó a escasos centímetros de ella pero sin tocarla, Ranma tenía la mirada muy fija en ella, mientras que Akane no se atrevía a mirarlo a los ojos.

-¿Lo amas?-repitió la pregunta.

La peli azul no dijo nada, no porque no pudiera contestarlo, la respuesta era sencilla No, bastaba con mirarlo para saber que siempre lo había amado a él ¿En serio Ranma estaba haciendo esa pregunta tonta? Akane levantó la mirada hacia él, esperando que, como siempre, él pudiera saber cuánto lo amaba. Pero Ranma interpretó su silencio de manera distinta.

El oji azul dio unos cuantos pasos hacia atrás alejándose de ella, bajó la mirada.

-No tienes que contestar, no voy a forzarte a hacerlo, tomaré tu silencio como respuesta.

-Ranma…-dijo ella tratando de alcanzarlo.

Pero él se alejó más, estaban ya a unos metros y aún así lo sentía más lejos.

-¿Quieres saber lo que Hanna me preguntó hoy?-Ranma levantó la mirada al cielo –Me preguntó que si te quería y le dije que si…entonces me preguntó si tenía planeado separarlos a ti y a Ryoga, porque ella quería que fueran una familia-Ranma la miró herido. –Antes de que dijera eso pensé que iba a dar todo de mi, hasta mi último aliento por recuperarlas a ambas, por recuperar a mi familia, pero entonces Hanna habló conmigo ¿Qué se supone que debo hacer Akane? ¿Recuperarlas a las dos rompiéndole el corazón a mi hija y que ella me odie? ¿O sacrificar mi propia felicidad por verla feliz?

Akane escuchaba en silencio todo lo que Ranma decía, las cosas no estaban yendo bien, sabía que si ella decía algo las cosas podían cambiar, aún había tiempo para hacerlo, para estar juntos, para formar una familia, estaba segura de que Ryoga entendería, después de todo él siempre había sabido de sus sentimientos por Ranma, pero Hanna…ella era aún una niña, ella seguramente no iba a entender.

-Es verdad Ranma, ya no somos sólo nosotros dos-Akane se limpió las lágrimas. –Ya no podemos tomar decisiones apresuradas, pero necesitas saber que yo te…

-Akane…-él oji azul le sonrió con tristeza –Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras, ya tienes una que está tomando rumbo, yo también haré con mi vida lo que pueda. Puede ser que ya te haya perdido a ti pero no voy a perder a mi hija, voy a recuperarla, aunque me lleve la vida en ello.

Akane se quedó helada con las palabras de Ranma, vio como el oji azul que caminó hacia ella lentamente, para pasarla de largo y entrar de nuevo al Dojo, la peli azul cayó de rodillas al suelo y lloró, por su cobardía, por la excusa de decirse que había actuado como cualquier otra persona lo hubiera hecho, por no ser capaz de decirle a Ranma lo que realmente estaba pensando.

Ranma entró al Dojo en silencio, ante las miradas del Señor Soun, de sus padres y de Kasumi, quienes interrumpieron sus actividades para verlo pasar, esperando buenas noticias pero por el rostro del muchacho era obvio que pasó de todo menos algo bueno.

Nadie lo detuvo para preguntarle qué había pasado, puesto que la conversación ya era conocida por todos en el Dojo, su madre intentó seguirlo para hablar con él, miró a Genma quién con brazos cruzados le negó con la cabeza, pocas veces le hacía caso a su esposo, porque eran las mismas veces que lo veía serio. Ranma subió y se dirigió a su cuarto azotando la puerta, dando a entender que no quería que nadie lo molestara.

Después de un rato, Akane se limpió las lágrimas, la amargura que sentía era inexplicable, se levantó y caminó al Dojo para entrar, entró de la misma forma sigilosa que Ranma.

-Hija…-alcanzó a decir Soun, quien inmediatamente se levantó al ver el aspecto de la peli azul.

-Estoy bien, papá, sólo necesito descansar-dijo ella subiendo las escaleras.

-Pero Akane, ya va a ser la hora de la comida-dijo Kasumi.

-No tengo hambre, pueden comer ustedes, yo bajaré más al rato- y diciendo esto cerró la puerta de su cuarto.

-¿Debería avisarle a Ranma?-preguntó Kasumi llevándose una mano a la boca.

-Déjalo así por el momento Kasumi, sólo los estaríamos incomodando.

Ni Ranma ni Akane bajaron a comer, la casa estaba muy silenciosa, sin los acostumbrados juegos de Hanna, ni los gritos de Ranma ni Akane, era justo como si Ranma no estuviera otra vez. Genma, Nodoka, Soun y Kasumi comieron en silencio. No pasó mucho cuando se escuchó una risa de una niña y la voz de Nabiki y Mei en la entrada principal.

-¡Abuelos! ¡Tía Kasumi!- gritó la niña corriendo para saludarlos.

-¡Hola Hanna! ¿Cómo les fue?-preguntó Nodoka cargando a la niña.

-Bien, comimos helado y tía Nabiki y Mei me llevaron a jugar al parque.

-¿En serio? ¡Que divertido! ¿Tienes hambre?

La niña asintió mientras se sentaba para ocupar su lugar en la mesa. Kasumi tomó el bol de la niña y le sirvió arroz. Nabiki también se sentó e hizo lo mismo con ella.

-Así que ¿Tan mal fue todo?-dijo Nabiki mientras comía, todos la miraron. –Sus caras son fáciles de leer, por cierto ¿Dónde están?

-Están en sus respectivos cuartos.

-¿Mamá ya llegó?-preguntó la niña entusiasmada -¿Puedo ir a verla?

-Primero terminar de comer Hanna, después podrás ir-dijo Nodoka.

Mei quiso preguntar también la situación, desde que se fue había tenido esperanzas de que su amiga pudiera al menos tener una oportunidad pero como decía Nabiki, por las caras que tenían todos en la mesa era obvio que eso no pasaría. La niña se apresuró a comer sin darse cuenta de la notable preocupación en el rostro de sus tías y abuelos.

-¡Terminé!- grito la niña celebrando, llevó su plato al lavabo y se apresuró a subir las escaleras.

-¡Mamá!-gritó la niña al abrir la puerta con una gran sonrisa misma que se deshizo cuando vio a su madre acostada dándole la espalda.

Akane trató de incorporarse rápidamente limpiándose los rastros de lágrimas en su rostro, se sorbió la nariz un poco y volteó regalándole una adolorida sonrisa a su hija.

-Hola Hanna-dijo ella.

-Mamá…¿Estás bien?-dijo la niña mientras se acercaba a ella.

-Si, estoy muy bien ¿Y tú? ¿Cómo te fue con tu tía?

-¿Por qué estás llorando?-preguntó la niña-me fue bien.

-No estaba llorando…-volvió a sorberse la nariz.

-Mamá, tu me has dicho que no debo decir mentiras.

Akane la miró sonriendo, le acarició con una mano la mejilla de la niña.

-Que conveniente memoria tienes ¿Verdad?-dijo dulcemente Akane.

La niña sonrió asintiendo.

-¿Hablaste con Ranma? ¿Él te hizo llorar?

-No, él no me hizo llorar y sí hablé con él.

-¿De qué hablaron?-preguntó la niña curiosa.

-Bueno tu papá quiere pasar más tiempo contigo ¿Qué te parece eso?

La niña no dijo ninguna palabra, sólo miró a su mamá para después desviar la mirada.

-¿Tengo que pasar tiempo con él?

-Hanna, ya hemos hablado de esto. Ranma es tú padre y tiene todo el derecho de querer estar contigo ¿No crees? Estuvo mucho tiempo dormido y no fue su culpa no haber estado a tu lado, él te ama muchísimo ¿Puedes intentarlo?

-¿Y cuándo veré a mi papá Ryoga?-preguntó la niña.

-Pronto hija, pero ahorita él no puede venir aquí.

-¿Por qué no? Pero podemos salir juntos, ven con nosotros mamá, vamos al parque los tres como antes-los ojos de la niña brillaban mientras hablaba.

-Si vamos los tres juntos ¿Prometes que pasarás más tiempo con Ranma?

La niña asintió sin pensarlo. Akane sólo suspiró, aliviada de que su hija aceptara, aunque no fuera de la forma en que ella y sobre todo Ranma quisiera, si él se enterara que se lo había pedido a su hija se enojaría muchísimo y lo que menos quería en esos momentos era tener más problemas con él.

-Pero no debes decirle nada a Ranma, ¿Lo prometes?- Akane miró a su hija quien estaba confundida.

-¿Por qué no debo decírselo?

Akane se aclaró la garganta y por unos segundos pensó las palabras adecuadas para que su hija pudiera entender.

-¿Sabes que Ranma te quiere muchísimo, verdad?- Hanna asintió –Bueno, creo que debemos darle una pequeña ayuda para que él pueda acercarse más a ti ¿No crees?-sonrió la peli azul –Tu papá puede parecer tímido al principio y sé que ahora tiene muchas ganas de compartir muchas cosas contigo, pero a veces los adultos nos complicamos demasiado las cosas y tomamos el camino más difícil para poder hacer algo, ¿No crees que sería más fácil si tú lo ayudas?

La niña se quedó un momento en silencio, hizo una mueca al escuchar las palabras de su mamá.

-Mamá…¿Tú quieres a papá?-le preguntó de repente.

-¿Por qué sacas esto ahorita? ¿Qué tiene que ver?

-¿Sí se van a casar, verdad? ¿O ya no vas a querer a papá y a Ranma si?

La niña hacía parecer como si las respuestas a esas preguntas pudieran decirse con la misma facilidad con la que la niña las dijo.

-Yo quiero a tu papá y mucho…él-Akane se detuvo, tal vez no era buena idea decirle lo que sentía a su hija, debido a que su relación con Ranma aún no era nada cercana –te tuve con él ¿No crees que es suficiente razón para quererlo? también quiero a Ryoga porque él estuvo conmigo todo este tiempo.

-Yo no quiero que dejes a papá, quiero que estemos juntos los tres.

Su hija la abrazó, Akane hizo una mueca de dolor, cerró los ojos mientras abrazaba a Hanna, ¿En qué problema se había metido? ¿Cómo podía pensar en reanudar una relación con Ranma cuando su propia hija no lo aprobaba? No podía ignorar el anhelo de su hija, no quería que ella se enfadara por las decisiones que había tomado y se había encariñado tanto con Ryoga que le daba miedo el tan sólo pensar en su reacción si le dijera que ahora que Ranma había regresado quería dejarlo todo por intentar volver con él.

Pero eso tampoco iba a ser nada fácil, lo que había hablado con Ranma y la forma en la que la miró, esa mirada llena de tristeza y decepción era algo que la había destruido, le había dicho que aceptaba haberla perdido, que tal vez no iba a intentar siquiera estar presente en su vida pero estaba totalmente decidido a recuperar a su hija. El tener otra oportunidad con Ranma tal vez no sólo era difícil, tal vez se había vuelto imposible. No podía simplemente dejar a Ryoga y pretende que todo fuera como antes, no podía, no iba a funcionar.

Tal vez, después de todo no estaba preparada para enfrentar el regreso de Ranma, tal vez sí se había equivocado, tal vez el que Ranma la mirara como antes era imposible.

-No lo sé, Hanna-

-¿Vas a dejar de querer a papá por Ranma?

-No es eso, yo quiero a Ryoga, lo sabes. Además, Ranma es tu padre, puedes llamarlo así también.

-Pero si le digo así, entonces papá ya no sería tu novio, sino Ranma ¿No?

-Eso no tiene nada que ver, Ranma es tu padre sea quien sea, y sé que Ryoga ha sido como un padre para ti durante estos años, pero...

-Yo no quiero tener dos papás…-dijo finalmente la niña –Yo sólo quiero tener uno.

-¿No crees que sería mejor? Tendrías a ambos para ti sola.

-Entonces ¿Tú tendrías dos novios?-parpadeó la niña sorprendida.

-¿Qué? ¡No!-dijo Akane totalmente apenada, el tan sólo pensar en una relación así con Ranma la desestabilizaba.

Hanna se soltó del agarre de su madre, la miró por unos segundos.

-Entonces…si tu no puedes tener dos novios ¿Por qué yo tendría dos papás?

Akane quedó perpleja, pasó saliva sin saber qué contestarle a su hija, parpadeó por unos segundos confundida. Se escucharon gritos en la entrada del Dojo, tanto su hija como ella se pusieron alertas, era ¿Ranma?

-¡No salgas!-dijo Akane antes de que la niña abriera la puerta, la peli azul abrió un poco la ventana de su cuarto para ver que sí, en efecto era Ranma quien estaba en la entrada del Dojo discutiendo con alguien, la niña se acercó con su mamá y sonrió cuando vio al chico de la pañoleta. Se encontró a Mei subiendo las escaleras agitada.

-Akane, esto es malo. Ryoga está afuera.

-¡Lo sé!

-Papá!-gritó la niña emocionada al llegar a la entrada.

-¡No, Hanna! ¡Espera!-gritó la peli azul quien corrió detrás de ella.

El corazón de Akane se aceleró, pensando en que Ranma aún no se encontraba bien y además estaba muy enojado con Ryoga, no quería ni imaginarse de qué sería capaz al encontrarse con él ¿Y en qué estaba pensando Ryoga al venir aquí? Todavía era muy pronto.

Vio a Ranma quien estaba a la defensiva y podría asegurar que tenía una expresión aterradora tan sólo con ver la forma en que tensaba su cuerpo. La niña corrió pasándolo de largo para saltar a los brazos de Ryoga.

El chico de la pañoleta sonrió al instante al ver a la niña e ignoró la expresión asesina del oji azul.

-¡Hanna!-dijo Ryoga mientras cargaba a la niña, pudo ver como el dolor atravesó la mirada del oji azul.

-Suéltala…-dijo Ranma entre dientes –Te dije que la sueltes- el oji azul estuvo a punto de lanzarse contra Ryoga quien colocó a la niña detrás de él.

-¡Ranma! ¡Espera!-corrió Akane y se interpuso entre ambos con sus manos estiradas deteniéndolos –Ryoga ¿Qué haces aquí?-preguntó la peli azul.

-Vine de visita y a hablar con Ranma.

-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, cerdo-gritó Ranma.

-¡Ranma!-le llamó la atención Akane –La niña…-dijo indicándole el camino con la mirada.

Hanna estaba detrás de Ryoga sujetando sus pantalones con fuerza y temerosa de la reacción del oji azul. Ryoga la sujetó de las manos y se agachó para quedar a su altura, sonriéndole le acarició la cabeza.

-No tengas miedo ¿Está bien? Ranma siempre ha tenido este temperamento.

-No metas a mi hija en esto , porque sí lo sabes ¿Verdad? Hanna es mi hija- lo desafió con la mirada.

-¡Ustedes dos, tranquilícense! Ranma, te estás recuperando ¡No puedes tener este tipo de discusiones! ¡Y tú Ryoga! ¿Qué estabas pensando al venir aquí? –volvió a decir Akane.

Todos estaban callados ante la escena que ambos artistas marciales estaban dando, se notaba la tensión en el ambiente y el odio en la mirada de Ranma, Akane jamás había visto que él pudiera ver a alguien de esa forma y le aterraba pensar que tuviera que vivir con ese sentimiento.

-Es verdad que el padre biológico de Hanna eres tú, pero mientras tu estuviste en coma, fui yo quien estuve con ella todos estos años-Ryoga se defendió.

-Tú mismo lo has dicho, cuando estaba en ese estado ¿No me ves ahora?-se señaló Ranma -¡Aquí estoy! ¡Bien y sigo siendo mucho más fuerte que tú! Desde ahora Hanna me tendrá sólo a mi- Ranma gruñó.

-¿Podemos hablar en un lugar más privado?-Dijo Ryoga mirando a todos ahí.

-Hagamos algo mejor que eso –dijo Ranma señalando el Dojo –Entremos ahí y peleemos, si yo te gano ¡Jamás volverás a venir aquí!

Ryoga miró el Dojo desinteresado, giró a ver a Ranma quien ardía en coraje. Negó con la cabeza.

-Me niego- Ryoga cerró los ojos con una sonrisa. –No podría aprovecharme de alguien que aún no está en condiciones de pelear y esta casa es de Akane, la única que puede prohibirme venir aquí, es ella.

-¡Por supuesto que no van a pelear! ¿Ranma estás loco? ¿Qué parte de "en recuperación" no entiendes?

Pero Ranma no escuchaba razones, él simplemente quería tener una excusa, lo que fuera para poder partirle la cara a Ryoga por todo lo que había hecho y la forma tan vil de traicionarlo.

-¿No estoy en condiciones de pelear? ¿No tendrás acaso miedo de que aún recuperándome seas incapaz de vencerme? –Ahora fue Ranma quién sonrió.

Ryoga lo miró indiferente, se cruzó de brazos y volvió a sonreír.

-Bien, hagámoslo, si vuelves a ir al hospital no olvides que te lo advertí.

-Adelante, inténtalo.

-¿Acaso ninguno de ustedes me escucha? –Gritó Akane. –Alguien hágalos entrar en razón-suplicó la peli azul a su familia.

El señor Genma estaba convertido en Panda con un cartel que decía "Que gane el mejor", el señor Soun iba a comentar algo pero Nodoka se adelantó.

-Hija, sabes como son ambos de obstinados, no lograrás convencerlos, además…-miró a su hijo-un hombre debe arreglar sus propios problemas. Akane suspiró rendida.

-¿En serio van a pelear? –preguntó Mei escéptica.

-Bueno, sólo no destruyan nada-dijo Nabiki cruzándose de brazos y entrando de nuevo a la casa. Kasumi la siguió diciendo que prepararía la cena, Genma y Soun entraron también dispuestos a jugar otro juego de Shogi.

Sólo quedaron Ranma, Ryoga, Akane, Mei, Nodoka y Hanna.

-¿Por qué todos se van así? ¿No les preocupa que se hagan daño?-preguntó Mei preocupada por las actitudes de todos.

-Antes, todos los días eran prácticamente así, no sólo con Ryoga, Ranma siempre estaba peleando con otras personas-dijo Nodoka.

-Y siempre terminaban destruyéndolo todo…-terminó Akane.

-Dejaremos que peleen pero habrán reglas ¿De acuerdo? Y si no las aceptan, el combate no se realizará.

Ambos asintieron sin dejar de verse.

-¡Papá va a pelear! –gritó Hanna emocionada.

-Será un encuentro amistoso, Akane, Mei y yo presenciaremos el combate, si creemos que uno de ustedes o ambos se están excediendo lo detendremos. Será un combate limpio y trataremos de que no dure mucho.

-¡Yo también quiero ver!-grito la niña emocionada.

-No Hanna, puede ser un poco peligroso. Tía, yo no presenciaré el combate, me quedaré con Hanna.

-Mamá…-dijo la niña decepcionada –Yo quiero verlos pelear-volvió a decir.

-Podrás verlos en otras ocasiones pelear, ven, entremos.

Claro que Akane se moría de ganas por ver también el combate pero sabía que aunque se hubieran puesto esas reglas esos dos no iban a respetarlo, era obvio que desde un principio Ranma estaba tomando todo esto muy enserio y tenía miedo de que esa actitud y el hecho de que no se contuviera pudiera asustar un poco a Hanna debido a lo brusco que sería con Ryoga.

Mei tenía sentimientos encontrados, por una parte quería ver en acción a ese gran artista marcial del que le habían hablado maravillas todos estos años, quería ver si en realidad era tan bueno como decían, había visto a Ryoga pelear y hasta ese momento ella creía que no podía ver a alguien más siquiera que igualara sus movimientos y entonces había aparecido Ranma quien alardeaba de haberle ganado no sólo una sino varias veces.

Por otro lado, no quería ver que Ryoga saliera lastimado en este combate, en el fondo ella quería que él fuera el ganador.

-Bien-dijo mientras veía a su nieta y a Akane entrar. –Mei, tampoco estás obligada a ver-le sonrió.

-No, por mí está bien. Quiero ver-dijo Mei.

-Está bien-volteó a ver a los dos artistas marciales – Esas son las reglas¿De acuerdo?-dijo Nodoka.

-No necesitamos esas reglas, Ryoga y yo sabremos cuándo es nuestro límite.

-Ranma…aún no te recuperas del todo, no puedes forzarte así.

-Por mí no hay problema, no deberías excederte tanto, deberías escuchar a tu mamá.

Ranma dio un brusco giro para caminar hacia el Dojo, Ryoga lo siguió al igual que Nodoka y Mei. Nodoka esperó a que todos entraran para cerrar la puerta y poner una tabla en medio.

-Bien, pueden comenzar cuando quieran-dijo Nodoka quien se sentó al lado de Mei.

Las manos de Mei sudaban, todo esto parecía bastante normal para la familia en esta casa, ella no podía siquiera en pensar en llevar una vida como la de su amiga.

Akane había entrado al Dojo y estaba sentada viendo televisión junto con su hija quien aún se quejaba por no poder ver la pelea, aunque no estaba viendo era la más nerviosa de todas, no tanto por el resultado de la pelea sino le preocupaba el estado de Ranma, hace no mucho había regresado y ya estaba desgastándose de esta forma, le preocupaba que terminara inconsciente pero entonces sonrió aliviada y recordó que uno de los puntos fuertes de Ranma era su orgullo como peleador, él jamás sería el primero en caer.

Quería que Ranma ganara, sabía que en este momento estaba muy ocupado analizando ¿Qué movimiento haría primero? ¿Cómo haría que Ryoga quedara fuera de combate más rápido? A Akane se le estrujó el corazón al recordar que antes podía verlo diario entrenando en este mismo lugar, fue aquí donde tuvieron su primer combate y esta casa estaba llena de todos esos recuerdos, en cada rincón siempre había algo que le recordara a Ranma.

Ambos adoptaron su pose de pelea. Tanto Mei como Nodoka estaban al pendiente de quién comenzaría, entonces el primer movimiento las dejó sin aliento.

Ranma fue el primero en lanzarse, corrió hacia su rival y lanzó un golpe de lleno a la cara de Ryoga quien con ambos brazos se protegió. Se pudo sentir la seriedad con la que ambos estaban inmersos, sus miradas estaban totalmente concentradas en los movimientos del otro, así como sus sentidos.

Ranma volvió a lanzar otro puñetazo hacia la cara de Ryoga quien siguió protegiéndose, poco a poco iba retrocediendo el chico de la pañoleta.

-¿Qué te pasa? ¿No piensas pelear?-gritó Ranma al mismo tiempo que daba un giro para lanzar una patada a las costillas del Ryoga quien lo esquivó saltando hacia atrás.

-Es un combate amistoso ¿Lo olvidas? No necesito golpearte.

-¿Te estás burlando de mi? – gritó Ranma enfurecido -¡Pelea enserio!-gritó para después lanzar una serie de puñetazos al aire, Ryoga se agachaba, se inclinaba a un lado y luego al otro para esquivarlos, parecía que tanto su ataque como defensa de ambos estaba totalmente sincronizado.

Nodoka miraba la pelea totalmente seria, Ranma siempre había sido bueno pero había estado mucho tiempo sin moverse, en cambio Ryoga, había estado entrenando arduamente estos años, claro que había mejorado y se le notaba al esquivar los ataques de Ranma.

-Eres tú el que no está peleando enserio-dijo Ryoga agachándose mientras estiraba una pierna y la deslizaba para desequilibrar las piernas de Ranma quien no alcanzó a brincar y cayó de golpe.

-Por eso te dije que todavía no quería pelear contigo, aún no estás totalmente recuperado-dijo Ryoga cruzando los brazos.

-Te demostraré que estás equivocado-Ranma se levantó rápidamente y continuo atacando a Ryoga, el oji azul aumentó la velocidad en sus golpes un poco haciendo que el chico de la pañoleta se concentrara un poco más en la pelea.

-De acuerdo ¿De verdad quieres pelear? No me culpes después-dijo Ryoga quien empezó a responder a los golpes de Ranma.

Ranma sintió que el nivel de su contrincante había avanzado demasiado, no recordaba haberse concentrado tanto en los ataques de Ryoga, siempre había sido un chico fácil de leer pero ahora en verdad le estaba constando trabajo.

Ryoga se enfocó en el rostro de Ranma lanzando puñetazos uno tras otro a gran velocidad, Ranma se cubría el rostro, apretando los dientes debido a que su enemigo no dejaba muchas aperturas para poder atacarlo. Entonces Ranma tuvo una idea, Akane siempre lograba de una u otra forma afectar el comportamiento de Ryoga, Ranma sonrió de medio lado.

Siguió soportando los golpes que Ryoga intentaba darle, hasta que sujetó su puño con una de sus manos, forcejeando por un momento.

-No tienes idea lo mucho que extrañaba pelear así-dijo Ranma.

-Yo también lo extrañaba-sonrió de medio lado el chico de la pañoleta.

-¿Sabes que Akane y yo hablamos hace poco sobre nosotros?

Las pupilas de Ryoga se dilataron y por un momento su mirada fue vacía, Ranma sintió como la fuerza en su puño disminuyó y aprovechó el momento.

-¡Ahora!-gritó mientras se agachaba un poco, movió su dorso un poco hacia atrás para que su brazo retrocediera unos centímetros y entonces encestó un golpe de lleno en el estómago de Ryoga. Éste gritó, retrocediendo un poco y tocándose el abdomen con un brazo, su expresión era de dolor y tosió un poco.

-¡Ryoga!-Mei exclamó casi levantándose pero Nodoka la sujetó de su brazo, la chica volteó a verla preocupada. –Ambos están bien, necesitan esto-dijo Nodoka. Mei no se tranquilizó pero se limitó a seguir observando.

-¡Vaya! ¡Sigues igual de fuerte!-dijo Ryoga recobrando la postura –Pero eso fue un poco sucio ¿No crees?

Ranma alzó los hombros y sonrió.

-Es un combate libre, todo vale ¿Recuerdas?, además, no es mi problema que te distraigas tan fácil –Continuemos.

-Si esto va a ser así, está bien-dijo Ryoga quien ahora fue el primer en atacar a Ranma –A diferencia tuya, estos cinco años he entrenado, voy en serio.

Ryoga comenzó a lanzar puñetazos combinándolos con patadas, para lograr encontrar una abertura en la defensa de Ranma.

-¿Qué pasa? ¿Ahora no puedes atacarme?-dijo Ryoga al notar que estaba presionando demasiado a Ranma, quien estaba con el ceño fruncido, sus ataques eran más precisos, rápidos y fuertes. Estaba totalmente satisfecho con el ritmo de pelea que llevaba, el oji azul se veía preocupado.

Mei y Nodoka seguían con los ojos la pelea, Nodoka estaba un poco preocupada porque veía que a su hijo le estaba costando un poco de trabajo adaptarse a la pelea, aunque era bastante normal, Ranma se había alejado de todo esto por un largo rato.

-¿Cree que está bien dejarlos seguir así? Ranma parece estar un poco cansado-dijo Mei.

-Le servirá de entrenamiento-finalizó Nodoka-observa.

Ranma empezó a adaptarse a la velocidad de Ryoga, esquivando por segundos sus golpes, el oji azul comenzó a atacar, Ryoga aprovechó que Ranma se había lanzado contra él para patearle las costillas en un giro rápido. El oji azul se detuvo unos segundos y siguió atacando.

-No quería decirte esto pero…-Dijo Ryoga esperando el siguiente movimiento de Ranma, lo vio acercarse a él y sonrió de medio lado, vio como Ranma lanzó un golpe, Ryoga se para atrás, el oji azul giró sobre su pie para tratar de patearle la cara. –Le pedí a Akane que se casara conmigo…

Ranma se tambaleó y trató de colocar ambos pies en el suelo para no perder el equilibrio. Fue ahí cuando Ryoga aprovechó y le encestó un golpe limpio en la quijada del oji azul haciéndolo caer a la duela cerca de donde se encontraban Mei y Nodoka.

-¿Qué?-no pudo evitar gritar Mei. La expresión de Nodoka era de absoluta sorpresa -¿Le pidió matrimonio? Akane no me dijo nada-murmuró Mei y volteó a ver a Nodoka.

-Creo que es hora de parar esto-dijo ella levantándose.

El oji azul se sentó con trabajo, ocultando su rostro bajo el flequillo, sus hombros estaban tensos al igual que sus puños. No dijo nada, simplemente respiraba con dificultad.

-En este momento aún sigo esperando su respuesta…-dijo Ryoga caminando hacia él.

-¡Basta ya!-dijo Nodoka.

-¿Crees que aún te ama?-volvió a decir el chico de la pañoleta. –Ella se casará conmigo Ranma, tú ya quedaste en su pasado.

-¡Ryoga!-gritó Nodoka –Por favor, vete ya.

-Esto aún no termina-dijo Ranma levantándose.

El oji azul corrió velozmente hacia Ryoga a quien se le borró la sonrisa al instante, no alcanzó a protegerse y recibió un fuerte golpe en la mejilla que lo mandó a volar atravesando la pared del Dojo, el fuerte estruendo hizo que todos salieran a ver a Ryoga del otro lado del Dojo destruyendo la pared principal.

-¡Papá!-gritó Hanna quien salió corriendo hacia él.

Akane tenía ambas manos en la boca, Ryoga se incorporó con dificultad, observó a Ranma cuya mirada estaba llena de odio y de dolor. No estaba orgulloso de lo que había dicho, sólo pensó en una forma de provocar a Ranma y que él bajara la guardia pero había resultado todo al revés.

Ranma no dijo nada, caminó lentamente hacia la entrada del comedor, Akane le dedicó una preocupada mirada buscando alguna herida visible pero no había nada, más que algunos moretones en la cara.

-Ranma…-dijo ella dispuesta a hablar con él.

El oji azul ni siquiera volteó a verla y Akane se detuvo al instante en que observo esa gélida y perdida mirada de Ranma, se siguió de largo subiendo las escaleras para dirigirse a su cuarto. A Akane le dolió su indiferencia, se quedó unos instantes inmóvil meintras escuchaba los pasos de Ranma alejarse, cerró los ojos y trató de incorporarse para mirar a Ryoga.

Ranma al entrar a su cuarto golpeó fuertemente la pared ¡Maldita sea! Ese cerdo realmente iba en serio. Tan sólo el imaginar que Akane y Ryoga tuvieran algún tipo de relación le hervía la sangre. Ese maldito, había jugado bastante bien sus cartas ¿Y si era mentira? ¿Y sí sólo lo dijo para desconcentrarlo? Sabiendo cómo era Ryoga podría ser, pero siempre era serio si se trataba de Akane ¿No? ¿Le había propuesto matrimonio? ¿Akane también quería casarse? No, si así fuera le habría contestado de inmediato ¿Por qué no le ha dado aún una respuesta? ¿Es debido a que él regresó?

-¡Demonios!-dijo Ranma sacudiendo su cabeza.

Sólo había una manera de saber todo eso y era preguntándole directamente a Akane pero ¿Por qué tenía miedo de saber la respuesta? Si Akane estaba dispuesta a casarse con Ryoga eso sólo significaba una cosa.

Ella ya lo había dejado atrás.


Hola ¡Por fin! fui muy puntual xD, el siguiente sábado habrá otro capítulo.

¡Muchas gracias a las personas que siguen leyendo esto, por darme su tiempo y sus opiniones al respecto! y a todos aquellos que se van uniendo.

¡Hasta la siguiente semana!