Seguir Viviendo

Capitulo 16

Por

Tsukire


DISCLAIMER: los personajes y todo lo relacionado a Ranma ½ no me pertenecen. Esto lo hago sin fines de lucro y sólo por diversión.

Muchas gracias a todas aquellas personas que se quedan conmigo capítulo tras capítulo. Muchas gracias también por darme un poco de su tiempo para leer y también para comentar.

ACLARACIÓN: Algunos tienen la idea de que cuando Ranma tuvo el accidente, Hanna nació y no, en el primer cap, antes del accidente puse que Hanna ya tenía cinco meses de haber nacido ^_^


Akane todavía sentía el cosquilleo en el cuerpo donde Ranma la había tocado, pasaba las yemas de sus dedos por su cuello y sus labios, no podía evitar sonreír al recordar lo que había pasado hace unos minutos. Si en algún momento pensó que él la odiaba ahora estaba completamente segura de que no era así. Sus sentimientos eran los mismos, todo era recíproco. Se metió bajo las sábanas sonriendo pero su sonrisa se borró tan rápido cuando giró a ver a Hanna y enseguida pensó en Ryoga.

Se giró y mantuvo la vista en el techo. Sabía que tenía que terminar lo que sea que tuviera con Ryoga, en este momento se sentía muy cerca de Ranma, tan cerca que quería que todo siguiera así. Por otro lado, le debía muchísimo a él y Hanna le tenía mucho afecto. No quería que su hija la odiara si decidía dejar a Ryoga, pero tampoco podía perder a Ranma, no ahora.

Volvió a girar y escuchó que Hanna se quejó por el movimiento constante. Intentó cerrar los ojos y poder dormir. Mañana pensaría mejor las cosas. En cuanto cerró los ojos volvió a su mente el recuerdo de Ranma besándola y dejándose llevar, no pudo evitar volver a sonreír.


El oji azul no estaba en una situación diferente. Miraba molesto al panda que dormía plácidamente. Se giró del lado contrario para no tener que verlo más, necesitaba hablar con alguien sobre lo que estaba pasando y lo que estaba sintiendo. Lo que había sucedido hace unos momentos abajo con Akane era algo que había estado reprimiendo desde el momento en que la volvió a ver, quería decirle lo mucho que la amaba y que daría lo mejor de él para hacer que las cosas cambiaran, la amaba muchísimo eso era cierto pero también estaba muy dolido. No se sentía capaz de perdonar, aún no.

Él no había tomado ninguna de estas decisiones, no era su culpa, no era su responsabilidad. Cada momento se lo repetía y esperaba mantenerse firme en sus pensamientos, iba a ser imposible si cada vez estaba más cerca de Akane. No se había rendido completamente en recuperarla pero tenía como prioridad acercarse a Hanna y lograr que el idiota del cerdo se alejara de ambas, pero ¿Cómo iba a lograr eso sin que Hanna lo odiara? Ryoga sabía que tenía la ventaja con ella y eso le molestaba muchísimo, aunque quería pensar que ese mismo chico que conoció hace tanto tiempo sería incapaz de usar algo tan bajo como ponerlo en contra de su hija.

Decidió dejar su mente en blanco, al menos en la noche esperaba no tener que ser víctima de sus propios pensamientos, se concentró, por un instante en disfrutar de la felicidad que sentía dentro de él. Volver a besarla, a tocarla, sentir el deseo que ambos habían intentado esconder, en ese instante era esa misma mujer con la que había estado hace cinco años, la sensación fue exactamente la misma y los sentimientos también lo fueron.

Todavía lo amaba y él también sentía lo mismo. Se preguntaba si el día de mañana habría algún tipo de avance respecto a esto o ¿Todo volvería a la normalidad? ¿Debería permitirse seguir a su corazón nuevamente? ¿Dejar el orgullo y el enojo a un lado? Todo sería más fácil si decidiera hacerlo, pero tenía que establecer prioridades y su hija era la mayor.


Al día siguiente todos se reunieron en la hora del desayuno, Hanna bajó antes que Akane ya con su uniforme, corrió bajando los escalones y saludó a todos abajo. La peli azul salió enseguida, y se encontró con Ranma saliendo de su habitación. El sonrojo invadió el rostro de ambos y al instante evadieron la mirada, el oji azul se aclaró la garganta y pasó de largo.

-Buenos días…-dijo él.

-Bue…buenos días- contestó Akane tímidamente.

El oji azul no se volteó y caminó hacia las escaleras.

-Ranma…-lo llamó.

Él se detuvo al instante esperando que hablara.

-Lo que pasó anoche…-Akane no sabía ni siquiera por qué lo mencionó, no tenía planeado qué decir y su mente estaba en blanco, lo único que quería era hablar un poco más con él.

-Lo sé…-él se giró y esa mirada azul nuevamente volvió a ser de hielo –Tienes novio y no estuvo bien. Lo siento-no esperó a que ella contestara, se volteó y bajó.

Akane cerró los ojos mientras hacía una mueca de dolor. Cada vez que Ranma la veía de esa forma le rompía un poco el corazón. El dolor la llenaba por completo, había pensado que de alguna manera esa brecha entre ellos había disminuido un poco. Y lo que más le dolía era que tenía razón. Actualmente se encontraba en otra relación ¿En qué estaba pensando? ¿Qué clase de imagen estaba demostrando de ella misma?

¡No estaba haciendo nada bien! ¡Nuevamente todo lo estaba haciendo al revés! Si quería que las cosas salieran como ella esperaba tenía que empezar a pensar con calma lo que haría, ya no era una adolescente, tenía que decir por ella misma y asumir las consecuencias. Tenía que hablar con Ryoga y tenía que hacerlo pronto.

Bajó en silencio y tomó su lugar en la mesa, era evidente la tensión que había entre ellos, al menos así lo sentía ella. Sin embargo, Ranma no daba esa misma sensación, se sentó sonriendo y saludando a todos y comió con el mismo apetito de siempre.

-Mamá…¿No vas a comer?- la dulce voz de Hanna sacó a Akane de sus pensamientos.

-¿Eh?-dijo Akane volteándola a ver, la niña señaló su plato con la mirada y sonrió –Si, estoy comiendo-tomó los palillos y se llevó un poco de arroz a su boca, le sonrió saboreando el platillo.

La peli azul volteó a ver a Ranma discretamente pero él seguía tan concentrado en su plato que parecía que no escuchaba nada.

-¿Te sientes bien hija?-preguntó Soun-Casi no has tocado tu comida.

-No pasa nada papá, sólo no tengo mucha hambre, además ya casi es hora de llevar a Hanna a la escuela-volteó a ver a la niña -¿Terminaste ya? –Hanna asintió –Bien, ahora ve a cepillarte los dientes.

La niña se levantó, agradeció por la comida y subió corriendo la escalera.

-¿Quieres llevarte algo de comer?-le preguntó Kasumi al ver que lo único que comió fue ese bocado cuando Hanna le habló.

-No, gracias, compraré algo en la escuela-se levantó y caminó a las escaleras –Sólo voy por mis cosas-al subir el primer escalón se volteó para dirigirse al oji azul.

-Ranma…-dijo tímidamente.

Todos voltearon a verla esperando impacientes lo que tenía que decir.

-Como ya sabes…llevaré a Hanna a la escuela, me pregunta si ¿Quieres acompañarnos?-sonrió un poco.

Ranma volteó a verla lo más rápido que pudo, parpadeó un poco y fue sorprendido por un golpe en la cabeza que lo estrelló directo al suelo.

-¿Qué rayos te pasa papá?-dijo el oji azul levantándose y tocándose la cara.

-Akane te hizo una pregunta ¿No piensas responder?-le dijo Genma completamente serio.

-¡Eso pensaba hacer! ¡No te metas!-suspiró –Si quiero ir-dijo desviando la mirada.

Akane sonrió y quiso suponer que esas marcas rojas en la cara de Ranma también eran de sonrojo, se giró rápido para evitar demostrar la emoción que sentía. Eso debió haber sido siempre, los tres caminando juntos…como una familia, como la familia que siempre debieron ser.

La peli azul entró a su cuarto y cerró la puerta al instante, no pudo contener más su sonrisa, era algo muy tonto tal vez, la emoción la llenaba por completo, sólo tenía que dar un paso a la vez, por lo menos pasaría un poco más de tiempo con Ranma, tomó su bolso metió los cuadernos que estaban sobre su escritorio, corrió a cepillarse los dientes y vio a Hanna ya con su mochila puesta esperándola abajo.

-¡Ya voy Hanna!-dijo bajando la escalera para encontrarse con su hija.

-¿Ya nos vamos?-le preguntó la niña.

-Ya casi, debemos esperar a alguien que nos acompañará.

A la niña se le iluminaron los ojos al instante y no pudo evitar saltar y sonreír.

-¿Mi papá vendrá?-preguntó.

-Así es-dijo Akane –Ranma vendrá con nosotros.

La niña dejó de saltar y también de sonreír.

-Pensé que era mi papá Ryoga…

-¡Hanna!-Akane usó voz firme esta vez-Ya hemos hablado de esto…Ranma es tu padre, él sólo quiere pasar tiempo contigo, quiere conocerte y saber qué te gusta.

-Está bien…-dijo la niña.

-Por favor…sé buena con él.

Escucharon unos pasos en la escalera y ahí estaba él bajando torpemente, con su vestimenta china y no pudo evitar sonreír cuando vio a su hija con el uniforme de la escuela, Akane también sonrió al ver su expresión, esa que tanto amaba ver en él. Instintivamente Ranma la volteó a ver y también le sonrió, ella hizo lo mismo y por un instante esa conexión de la noche pasada se volvió a sentir…el hormigueo incesante, los nervios…pero sólo duró unos segundos puesto que Ranma inmediatamente desvió la mirada para acercarse a su hija.

-Perdón por hacerlas esperar.

-Está bien…¿Nos vamos ya?-volteó a ver a su madre.

-Si, vamos.

La niña le dio la mano a su madre y los tres salieron caminando por la puerta principal, vigilados obviamente por cinco integrantes quienes los observaban desde el cuarto donde Ranma y Genma dormían.

-¿Ya puedo bajar? Debo ir a trabajar-dijo Nabiki caminando hacia la puerta, a pesar de que le molestaba la indecisión de su hermana, sabía perfectamente que Akane estaba enamorada de Ranma y él de ella, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de las cosas, sólo esperaba que ese par también se diera cuenta de las cosas lo más rápido posible.

-¡Saotome! ¿Se da cuenta de lo que está pasando? ¡Todavía hay esperanza!-decía Soun mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.

-¡Lo sé Tendo! Muy pronto todo será como antes.

Nodoka los vio alejarse del Dojo caminando y ver como su hijo se esforzaba por entablar una conversación con Hanna. Aunque no concordaba con su esposo diciendo que todo sería como antes, sólo había dos formas de terminar esto, Ranma y Akane juntos o distanciados completamente. Esperaba que su hijo se comportara como un hombre y supiera seguir a su corazón.

-¿De verdad te gustan esas caricaturas?-preguntó Ranma a su hija.

-¡Si! ¡Son muy divertidas!-sonrió.

-Hoy he aprendido otra cosa sobre ti, ¿Te gustaría saber algo sobre mi?-preguntó el oji azul entusiasmado de haber logrado ya una plática bastante larga con la niña.

-¿Qué cosa?-preguntó ella.

-Sólo promete que no te burlaras de mi…-dijo él.

-Lo prometo-la niña levantó su mano.

-Me dan mucho miedo los gatos.

Hanna se detuvo y miró a Ranma desentendida, frunció el ceño un poco y después miró a su madre.

-Es verdad-dijo ella –deberías de verlo cuando tiene a un gato cerca.

-¡Oye! ¡No digas esas cosas!-le dijo Ranma.

-¿Qué? Si fuiste tú quien se lo contó.

-Pero yo no iba a contarle eso, sólo quería que me conociera más.

-¿En serio te dan miedo los gatos? Pero son tan lindos.

-Lo dudo mucho…-murmuró él.

-¿Y por qué te dan miedo? ¿Acaso te hicieron algo muy feo?

-Cuando era niño y tenía mas o menos tu edad, mi papá solía entrenarme, aunque sus técnicas eran bastante inútiles…-se calló cuando vio que estaban a punto de llegar a la puerta de la escuela.

-Hemos llegado…la plática debe terminar-dijo Akane.

-¿Quieres saber más?-Ranma se puso en cuclillas –te lo contaré cuando regreses de la escuela.

-¡De acuerdo! ¡Quiero saber más! ¡Entrenemos juntos, así podrás contarme qué clase de técnicas te enseñaba mi abuelo.

A Ranma se le iluminaron los ojos y una gran sonrisa se imprimió en su rostro, asintió emocionado.

-¡Te contaré lo que tu quieras!

-¡Nos vemos mamá! ¡Adiós Ranma!-se despidió de ambos moviendo su mano de un lado a otro y después caminó hacia la entrada de la escuela.

El silencio se hizo presente entre los dos jóvenes que yacían parados viendo como su hija entraba, por consecuente la incomodidad entre ambos comenzó a surgir.

-Gracias…-fue el oji azul quien habló primero.

-¿Por qué me dices eso?-preguntó extrañada Akane.

-Sé que si hubiera sido por Hanna habría sido más complicado que ella accediera, es una niña muy lista…en fin, gracias por permitirme tener esto.

-No tienes nada qué agradecer, tú eres su padre…-dijo ella acercándose a él.

Como respuesta Ranma se alejó un paso de ella, así que Akane se detuvo al instante y no intentó acercarse más.

-Debes apresurarte a ir a la escuela…-dijo él.

-¿Tu no estudiarás?

-Justo ahora estoy pensando en presentar exámenes a una universidad…

-Ah…si deseas estudiar sobre cualquier cosa yo…

-Gracias, no es necesario. No quiero invadir tu espacio.

-No, al contrario…Ranma…

-Akane, no…tienes novio, no me siento cómodo con esta situación.

No iba a poder aguantar mucho si se quedaba a solas con ella, probablemente volvería a pasar lo de anoche y tal vez no tendría tanta fuerza de voluntad para detenerse, cada vez que hablaba con ella le dolía, sabía que estaba intentando acercarse a él, y él quería lo mismo, quería estar más cerca de ella, sabía que juntos podrían revertir la situación, pero todavía le dolía, todavía estaba herido por las mentiras, las decisiones que ella tomó que los orillaron a llegar a ese punto, el papel que ahora Ryoga jugaba en la vida de Akane y de Hanna, no podía ser tan impulsivo, sabía que para su hija ese cerdo era muy importante, no podía simplemente pensar en alguna forma de arrebatarlas de su lado como lo habría hecho si quisiera. Aún no podía perdonarla.

-Ranma, ¡Escúchame, por favor! Yo te…

-¡Tengo que irme Akane!-dicho esto Ranma salió corriendo del lugar dejando a Akane con los sentimientos atorados en la garganta.

-Yo te amo, idiota-susurró.

Suponía que de alguna forma se tenía merecido el trato que Ranma estaba teniendo con ella ¿En qué estaba pensando? Ryoga todavía formaba parte de su vida y en la vida de Hanna, se maldijo una vez más por no haber sabido manejar la situación. Pero su corazón ya había tomado una decisión, Ryoga era un muy buen amigo, pero jamás iba a poder verlo como veía a Ranma ni a sentir por él lo que sentía por el oji azul.

Convencer a su hija sería más difícil, todavía era una niña por lo tanto no entendía muchas cosas y tendría miles de preguntas, lo que menos quería era que terminara sintiendo algún sentimiento de desagrado por Ranma pensando que la había alejando de Ryoga.

-Que complicada situación…


Las cortinas del negocio se abrieron de par en par, Ranma reconoció el olor del lugar a masa y mezcla de ingredientes dulces combinado con el vapor que emanaba de los sartenes.

-¡Ranma! ¡Que bueno que vienes! ¡Estoy muy feliz de verte!-exclamó la cocinera que estaba completando órdenes.

-¡Hola Ukyo!-el oji azul se acercó y se sentó al otro lado de la barra.

-¿Quieres comer? ¡Enseguida te preparo unos!

-Si, muchas gracias.

Ranma esperó pacientemente a que Ukyo cocinara para unos clientes que estaban esperando, pero enseguida vio cómo la castaña le ofrecía dos okinomiyakis.

-¡Eres un cliente frecuente!-Ukyo le guiñó un ojo.

-Gracias…-dijo él-extrañaba mucho éste sabor.

Ranma se concentró en disfrutar ese platillo. No pasó mucho tiempo hasta que Ukyo se sentó al lado de él en la espera de que más clientes entraran al lugar.

-Y dime…-comenzó la castaña -¿A qué debo tu visita?

-¿Eh? Ah…sólo quería comer uno de tus deliciosos platillos…-dijo el ojiazul.

-¡Ranma!-el rubor se hizo presente en las mejillas de la cocinera-le dio un fuerte golpe en la espalda que casi se atraganta con la comida -¿Cómo puedes decir esas cosas a la ligera?

Ranma no pudo contestar, Ukyo lo había estrellado de lleno con el plato.

-¡Ranma! ¿Estás bien? ¡Lo siento muchísimo!-le ayudó a incorporarse –No tiene mucho que saliste del hospital y yo golpeándote.

-Estoy bien Ukyo, no te preocupes, sigo siendo demasiado fuerte.

-En verdad lo siento.

-No tienes que disculparte.

-¿Estás bien? Te noto diferente…¿Está todo bien en el Dojo? ¿Tienes problemas con tu hija?

-¡Eh! ¿Qué te hace pensar eso?-preguntó un poco nervioso.

-Somos amigos ¿No es cierto? Sabes que puedes contarme lo que sea.

Ranma la miró, era cierto, era una buena amiga y a decir verdad se sentía muy solo en esta situación, necesitaba escuchar la opinión de alguien más, él estaba completamente perdido sobre qué hacer.

-A decir verdad, al principio tuve muchos problemas para acercarme a Hanna, pero creo que ahora he avanzado un poco…-dijo él sin escucharse muy contento.

-Entiendo que debe ser difícil, pero dale tiempo Ranma…entiende que ella pasó mucho tiempo con Ryoga ya que Akane…bueno, creo que no tengo que recordarte eso. En fin…lo único que puedes hacer en estos casos es no dejar de insistir, pasa todo el tiempo que puedas con Hanna, intenta ganarte su confianza y verás que poco a poco te va a empezar a buscar más.

-¿Tu crees eso? Es muy fácil decirlo e incluso pensarlo, pero cuando intento acercarme a ella siento que se aleja un poco más. Es una niña y aún así me siento intimidado por ella.

-¿Por ella o por Ryoga? ¿Has hablado con él?

-No tengo nada qué hablar con él-Ranma frunció el ceño-Es mi hija, y no pienso consultarle nada que tenga que ver con ella.

-¿Y con Akane?-a Ukyo le dolió el corazón tan sólo mencionar su nombre.

Ranma se quedó callado durante unos segundos que le parecieron una eternidad a la cocinera.

-Akane…

-¿Todavía…todavía sientes algo por ella?

El oji azul suspiró y sonrió.

-Ojalá pudiera decir que no…¿Sabes? Cuando desperté y Shampoo me dijo toda la verdad más que traición, me sentí decepcionado…lo esperaba de cualquier persona, incluso de Ryoga el intentar acercarse a ella, pero de Akane…pensé que ella se aferraría a la idea de…bueno, nosotros.

-¿Eso significa que aún no la perdonas?

-Eso es lo peor Ukyo…-dijo él.

Podría perdonarla en cualquier momento

Ukyo frunció el ceño, la situación no era como ella esperaba o como Shampoo y Kodachi esperaban que sucediera.

-Por ahora, sólo me quiero concentrar en mi hija, quiero recuperar el tiempo perdido.

-Sé que lo harás, pero también debes tener paciencia.

-Lo sé, muchas gracias por escucharme, debo regresar al Dojo-Ranma se levantó, se despidió de ella y salió de la tienda.

Ella también se preparó para salir, quería mucho a Ranma, pero también tenía cierto compromiso con Shampoo y Kodachi, si podía evitar que esas dos hicieran algo alocado lo haría, una vez ya las dejó hacerlo y casi matan a Ranma, ella trataría de evitar que algo así volviera a suceder.

Vio a Ranma alejarse a gran velocidad, sonrió al saber que poco a poco recuperaba su agilidad. Quería de verdad que recuperara la relación con su hija pero el hecho de pensar que pudiera retomar algo con Akane…¿cómo podría siquiera ella mirarlo a los ojos? Lo había traicionado y nadie le iba a quitar esa idea de la cabeza.

Cerró el local y se dirigió con las dos responsables de que Ranma hubiese estado en coma por tanto tiempo.


-¿Decir que Ranma todavía querer a Akane?-la amazona gritó furiosa.

-Eso será dentro de poco, seré yo quien logre ganar su corazón-una risa conocida se hizo presente en la habitación.

-¡En tus sueños! ¡Shampoo será quien se case con Ranma!-Shampoo habló de sí misma.

-¿Están escuchando lo que estoy diciendo? No le causemos más problemas a Ranma, está muy dolido con Akane, lastimó su orgullo, así que no creo que tenga intenciones de acercarse a ella.

-Ser un poco cierto… aún así, Shampoo no arriesgarse.

-Si tan sólo no hubiésemos fallado hace tiempo, Akane ya no sería un problema…

-No puede ser que sigan teniendo esas ideas, ¿No se dan cuenta que eso ocasionó el accidente de Ranma?

-¡Al menos logramos algo! Y digo logramos, porque tú también estuviste de acuerdo.

-¡cocinera ser cómplice también!

Ukyo desvió la mirada, no es que hubiese estadode acuerdo en lo que planeaban hacer, en realidad no le dejaron muchas opciones y cuando se dio cuenta ya estaba involucrada con ellas, por haberse callado, por no haberlas persuadido de hacerlo, también era culpable.

-Ninguna de ustedes lo logrará-las miró fijamente-Ranma se fijará en mi.

En realidad no tenía planeado hacer que él se enamorara de ella, sabía que era imposible, él y Akane tenían una historia y a Hanna, era más complicado todo, pero si podía evitar que él estuviera lo menos cerca de Kodachi y Shampoo lo haría.

-Eso lo veremos…-dijo Kodachi mientras sacaba sus cintas y comenzaba a atacarlas tratando de sujetarlas.

-Shampoo ser la ganadora, vencer a chica loca y a cocinera-

-¿En serio están planeando hacer esto? ¿Pelear ahora?

-Si quieres puedes rendirte-Kodachi volvió a reír.

-No voy a perder mi tiempo con ustedes, peleen todo lo que quieran, por mi mejor. Nos vemos.

Ukyo salió del lugar, supuso que ellas hicieron lo mismo puesto que no escuchó ningún sonido, suspiró, ahora tenía que enfocarse en que esas dos no estuvieran cerca de Ranma ni de Hanna. Le preocupaba lo que pudieran llegar a hacer.


La tarde pasó entre juegos de Shogi con Soun y Genma, Kasumi y Nodoka ayudándose mutuamente en la cocina, Nabiki había salido hacía unas horas, Akane y Hanna habían llegado de la escuela, la peli azul pensó que Ranma ya habría llegado pero no era así, no había regresado desde la mañana que dejaron a Hanna en la escuela.

Se escuchó que llamaban a la puerta, Akane se acercó para ver quien era, se sorprendió cuando Ryoga estaba parado ahí tímidamente.

-Hola-dijo ella, cerrando la puerta.

-Hola…-murmuró -¿Cómo estás?-Ryoga se sintió un imbécil por preguntarle eso, era obvio que estaba bien.

-Bien, gracias ¿Por qué no entraste como siempre?-preguntó ella señalando el muro.

-Bueno…-dijo rascándose la cabeza-Las cosas han cambiado un poco, supongo que ahora debo comportarme.

Akane rió y le abrió la puerta, se hizo para atrás para que pasara.

-Estamos a punto de cenar-ella le sonrió.

-Yo…yo no sé si debería-dijo él agachando al cabeza.

-Sabes que eres bienvenido, además no está Nabiki-le sonrió.

-Está bien, pasaré.

Akane sabía que no estaba bien, pero no podía dejarlo ahí afuera, ni siquiera había hablado con él y debía hacerlo apropiadamente, debía dejarle en claro sus sentimientos y terminar de la mejor manera, sabía que era muy poco probable que las cosas terminaran como ella esperaba, pero necesitaba sentirse liberada.

-¡Buenas tardes!-dijo Ryoga.

Todos los presentes lo miraron con obvia sorpresa para después mirar a Akane quien estaba invitándolo a sentarse a cenar con ellos.

-Ryoga, muchacho, no sabía que vendrías-comentó Soun.

-Siento mucho no haber avisado-Ryoga hizo una reverencia-Sólo pasaba a saludar y…-

-Yo le dije que pasara…-

-Akane…-dijo Nodoka.

-Está bien, no pasa nada.

Era obvio que todo pasaba, la mirada de preocupación y la incomodidad del momento lo decían todo, tal vez Akane no era la única que le rogaba al cielo que Ranma llegara un poco más tarde. La peli azul trato de comportarse lo más tranquila que podía, en cuanto Hanna bajó corrió hacía Ryoga para abrazarlo y comer con una enorme sonrisa.

Lo hacía por ella, porque le gustaba verla sonreír así, y también por Ryoga, se había encariñado tanto con ella que era muy cruel para ambos distanciarlos así, se estremecía cada vez que pensaba que debía ser firme al respecto. Era imposible tenerlo todo, era un pensamiento injusto y egoísta.

Kasumi le sirvió su porción de comida a Ryoga, quien tímidamente lo aceptó y trató de comer lo más silenciosamente posible, sentía todas las mirabas sobre él y cada vez más conocida la sensación de incomodidad. Lo único que lo hacía sentirse tranquilo y feliz era que estaba cerca de Hanna y de Akane.

Escucharon un ruido proveniente del patio, parecía como si alguien hubiese caído, las puertas del Dojo se abrieron y el oji azul entró a la casa. Todos sabían que era él, Akane se paralizó, Ryoga la miró para tratar de tranquilizarla, tocó su mano, la peli azul se sobresaltó cuando sintió el contacto y retiró la mano en un instante. Ryoga frunció el ceño preocupado, la miró detenidamente, sabía que estaba nerviosa, él también lo estaba.

-Llegué…-dijo Ranma pasando a verlos, en cuanto sus ojos azules se posaron con el chico de la pañoleta, su mirada se llenó de enojo, frunció el ceño y volteó a ver a Akane, quien había bajado la mirada al suelo.

-Ranma…¿Vas a cenar?-preguntó Kasumi.

-No gracias…cené con Ukyo. Me voy a dormir-se dio la media vuelta y sin decir nada más caminó pesadamente hasta las escaleras, trató de subir lo más tranquilo posible. Todos saltaron cuando escucharon el fuerte golpe que Ranma hizo al cerrar la puerta.

Ryoga pudo ver como la mirada de Akane se encontraba afligida, pensó que en cualquier instante se levantaría e iría detrás de él, tuvo miedo de tan sólo pensarlo ¿Cómo reaccionaría? ¿La detendría? Afortunadamente no tuvo que pensar ninguno de sus movimientos puesto que la chica se quedó ahí, helada, sin tocar su comida.

Los demás trataron de encontrar un tema de conversación en la que ni él ni Akane participaron. Al terminar la cena, nadie había mencionado nada de la reacción de Ranma y tampoco le dijeron nada a Ryoga, quien se estaba despidiendo de Hanna diciéndole que la vendría a visitar pronto.

-Akane, necesito hablar contigo.

El chico de la pañoleta esperó a que Akane lo acompañara a la puerta del Dojo.

-Ryoga, sé que debemos hablar, pero ¿Podemos hacerlo mañana? Ahorita estoy muy cansada…

-¿Es eso? ¿De verdad Akane? ¿O es que pretendes subir y hablar con él?-preguntó Ryoga tratando de mantener la compostura.

-Ryoga, por favor. Ya es noche.

-Akane, tú eres mi novia, aún así, tu actitud es muy rara, estás…distante-murmuró Ryoga- ¿Es debido a él?

-Ryoga…justo de eso quería hablar…yo no creo que…

-Akane-dijo él firmemente –Sé que puedes estar confundida en este momento, después de todo no se puede borrar todo lo que tú y Ranma tuvieron. Lo único que pido es que no dejes de creer en mi, en esto que tenemos.

Ryoga se acercó a ella tomándola del rostro.

-Yo te amo…-acercó su frente a la de ella.

-Ryoga…-

El chico de la pañoleta intentó encontrar sus labios desesperadamente, Akane sintió como cada vez estaba más cerca de él. Cerró los ojos, en ese momento Ranma apareció en su mente…sonriendo…besándola…recordando esa noche que había pasado hace poco. Y entonces lo empujó.

-¡No!-gritó con ambas manos en el pecho del chico.

Abrió los ojos y dio un paso atrás.

-Vete, por favor.

Ryoga se alejo, lastimado y con las lágrimas a punto de cruzar su rostro.

-Aún no hemos terminado de hablar Akane-y diciendo esto saltó por los muros del Dojo. La peli azul suspiró y regresó al Dojo, sabien que aunque no había sido la forma por lo menos había dado un paso para reparar lo que había hecho.

Cierta chica de cabellera púrpura había estado observando la conversación entre Akane y Ryoga silenciosamente. Estaba molesta de que él fuera tan fácil de persuadir, ojalá fuese más insistente, así no perdería tan fácil.

-Cerdo tonto…-murmuró la amazona aterrizando en el tejado, se asomó por la ventana que estaba debajo de ella y pudo ver a Ranma sentado en su futon con la cabeza baja y abrazando sus piernas con sus brazos. Shampoo hizo una mueca de molestía…sabía que era debido a Akane ¿Cómo podía afectarlo así? Abrió la ventana sin pretender ser discreta y de un salto entró a su habitación. Ranma levantó la mirada y la miró sorprendido.

-¡Shampoo! ¿Qué haces aquí?-Preguntó exaltado.

-Shampoo venir a ver a Ranma, pasar la noche aquí.

-¿Qué? No puedes quedarte aquí.

-¿Por qué no? ¿Ranma preocuparle si Akane vernos?-Shampoo fingió tristeza.

La amazona siempre había sabido como hacer que Ranma dijera lo que ella esperaba exactamente. El sólo mencionar a Akane lo hacía actuar de forma contraria a la que pensaba.

-¿Por qué habría de preocuparme?

-Shampoo pensar eso mismo, Akane ser novia de Ryoga, por eso besarse con él-Shampoo evitó esa sonrisa triunfante.

-¿Qué? ¿Qué acabas de decir?-Ranma se dejó caer en el suelo.

-¿Por qué ponerte así? ¿No es eso lo que hacen los novios? Ryoga y Akane estar allá afuera y despedirse.

El flequillo de Ranma cubría su triste rostro, frunció el ceño y apretó los puños ¿A qué estaba jugando? ¡Estaba jugando con él! No le importó nada lo que había pasado la otra noche y aún así quería creer que así era, que si Akane lo había besado y habían estado a punto de volver a estar juntos era porque de verdad lo sentía. Probablemente hacía lo mismo con Ryoga.

-¿Estás segura de que los viste?-volvió a preguntar el oji azul.

-Shampoo estar muy segura.

-¡Maldita sea!-Ranma se levantó dispuesto a salir y reclamarle a Akane, pero Shampoo fue más rápida.

-¿Ranma dejar sola a Shampoo?-lo rodeó con sus brazos.

-Shampoo…necesito salir.

-¡No! ¡Ranma dormir con Shampoo! ¡Así Ranma poder estar a mano!-

-¿A mano?-preguntó él.

El solo hecho de imaginar a Ryoga y a Akane juntos hizo que le hirviera la sangre. Así que siguió dispuesto a buscar y a pelear con él, no sabía para qué o en qué iba a mejorar la situación, pero definitivamente él iba a sentirse mejor.

Dejó la puerta entre abierta debido a los jalones de Shampoo para impedir que saliera.

-¿Shampoo ser fea?-le preguntó.

-¿Eh?-Ranma parpadeó sorprendido. Los ojos de la amazona empezaron a humedecerse.

-¡No Shampoo! ¡No eres fea! ¡Eres muy bonita!-le dijo él para hacerla sentir mejor poniéndose frente a ella.

-¿Verdad que si? Ranma preferir a Shampoo…Shampoo sólo tener ojos para Ranma, nunca ver a otro hombre, sólo amarte…

Ranma volteó, conmovido un poco por las palabras de Shampoo, si tan sólo no fuera ella quien las estuviera diciendo, se perdió unos segundos en sus pensamientos cuando sintió el rostro de Shampoo cada vez más cerca de él y por primera vez el recuerdo de Akane no le hizo apartarse inmediatamente de ella, cerró los ojos lastimado, la amazona hizo lo mismo, tomó su rostro del oji azul atrayéndolo hacia ella. Sintió una presencia que le hizo abrir los ojos de golpe, igual que Ranma.

-Ranma…-la peli azul murmuró desde la puerta, respiraba con dificultad, lo miró confundida esperando a que dijera algo, pero él sólo desvió la mirada.

-Chica violenta irse, sólo interrumpir.

-¡Esta es mi casa Shampoo! ¡si hay alguien que debería irse eres tú!

-Shampoo quedarse con Ranma-se aferró a su brazo.

-Eso lo veremos-Akane se puso en pose de pelea, Shampoo no se movió para nada, se pegó más al cuerpo de Ranma.

-Akane estar con Ryoga ¿Querer a Ranma también?-dijo Shampoo sonriendo de forma malévola.

La peli azul abandonó su pose, miró a Ranma quien seguía sin mirarla, le preocupaba mucho esa actitud tan indiferente.

-Ranma…¿No vas a decir nada?

El oji azul levantó esa gélida mirada que últimamente le dedicaba, Akane realmente se sintió pequeña en esa habitación, como si la que saliera sobrando fuera ella.

-Akane…ésta es mi habitación. Por favor, vete.

La peli azul sintió que todas las fuerzas se le iban, respiró con la boca tratando de aguantar el llanto, parpadeó varias veces para ahuyentar el ardor en los ojos, intentó decir algo, pero si hablaba iba a llorar. Cerró los ojos y respiró profundamente, se dio la vuelta y azotó la puerta con todas sus fuerzas, una vez que llegó a su cuarto dejó que las lágrimas corrieran.

¿Por qué?¿Era tan necesario humillarla de esa forma? ¿Ahora iba a pasar la noche con Shampoo?

-Ranma ahora quedarse con Shampoo-dijo ella volviéndolo a abrazar.

-Tú también…por favor, vete-dijo el oji azul soltándose de su agarre-Quiero estar solo.

-Pero…Shampoo creer que…-

-Shampoo…quiero estar solo.

La amazona quiso insistir en quedare con él, pero ya había logrado bastante creando una pelea entre ellos, no era mucho pero era un avance, podría seguir haciendo que se enfrenten de esa forma.

-Shampoo venir luego-dio un salto por la ventana y se perdió entre los tejados con una gran sonrisa.

Esa noche estuvo llena de lágrimas para Akane y Ranma, ambos estaban dolidos. Ninguno de los dos había hecho las cosas que él otro creía, estaban siendo arrastrados por mentiras ¿Qué les depararía el día de mañana?