Renuncia de Derechos: El mundo Naruto y sus elementos no son míos, pertenecen a Masashi Kishimoto, no busco animo de lucro, solo promover la lectura. También algunos elementos y personajes que se verán pertenecen a la Saga de Videojuegos de God of War.
- MMMMM - Personas hablando
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- MMMMM - Dios, Demonio o Invocación hablando
- MMMMM - Dios, Demonio o Invocación pensando
Capítulo 1
…
El Poder del Fantasma de Esparta
Todo en la aldea de Konoha era total calma o eso era lo que se suponía, pues en las calles los aldeanos miraban con algo de duda a la figura que caminaba por la calle con calma y serenidad, con un caminar repleto de seguridad casi como si fuera el Rey del mundo o eso era lo que él proyectaba, llevaba un pantalón ANBU sin portakunais además de una chaqueta gris con una espiral azul en su espalda, sin mangas y con una capucha que cubría su cabeza y le daba sombra a su cara así que era difícil de reconocer pero si lograban verse unos ojos fieros azules que no complementaba con ese porte sereno, debajo de la chaqueta lleva una camiseta sin mangas roja que resaltaba su bien formado cuerpo y al no llevar mangas dejaba ver unos fuertes y tonificados brazos con unos guantes negros con placas de metal en los dorsos además de unas sandalias negras, su cabello rubio era un poco largo y sobresalía de su capucha cayendo por su pecho en dos largos mechones rubios, al tiempo que miraba como las personas casi salían de ahí corriendo al tiempo que lo miraban pasar pues en más de una ocasión quien chocaba con él terminaba insultado, apabullado y claro un poco humillado pues nadie se atrevía a levantarle la voz pues el único que lo hizo aún no salía del hospital y como lo haría si ambas piernas estaban rotas y sus hombros dislocados y por supuesto un trauma enorme relacionado con espadas y objetos afilados o eso era lo que decía la gente ya que nadie vio en realidad lo que paso sólo se oyó ese grito lleno de terror del pobre tipo que fue hallado en tan mal estado, el joven rubio seguía caminando por la calle con calma como si nada en realidad le importará justo cuando vio su meta al frente, la Academia ninja donde los jóvenes alumnos caminaban ansiosos de ser promovidos a Genin e iniciar una vida de aventura como ninjas de la aldea de Konoha, más de uno corría ansioso diciendo que estaba listo para llegar a ser tan grande como el mismo Yondaime, cosa que llegaba a los oídos del rubio quien sólo negaba a esa palabras con una sonrisa burlona en su rostro al oír esas palabras.
- Tontos, sólo con esa actitud no llegarán a nada, no merecen ser ni la sombra de mi padre - Pensaba el rubio al tiempo que todo mundo seguía caminando y su mente se movía por sus recuerdos pasando a esa noche en que vio lo más admirable de toda su vida.
Flashback
Naruto tenía sus ojos abiertos como platos mientras miraba frente a él como esa enorme celda se abría de golpe dejando ver la imponente figura del gran zorro de nueve colas que sonreía arrogante al ver como ese espectro frente a él seguía de pie con sus ojos llenos de feroz deseo de combate.
- Tu eres la persona más estúpida del mundo no tienes idea de con quien estas metiéndote - Proclamó el zorro antes de alzar sus colas tras su cuerpo dejando ver su poder que ardía con fuerza casi iluminando el sitio antes de que se dispusiera a saltar sobre la figura de Kratos quien ya estaba más que listo para lo que seguía cuando de la nada esas cadenas aparecieron brotando desde el interior de la celda jalando al Bijū (Bestia con Cola) al interior entre insultos y maldiciones para ella, Kratos sólo dirigió su mirada a la oscuridad de donde esa figura de mirada preocupada salía despacio dirigiendo esa mirada al hombre de torso desnudo.
- ¡Qué clase de idiota eres, sabes a quien has liberado, como te atreves a arriesgar así la vida de mi hijo! - Grito ella una bella mujer de cabello castaño rojizo que le llegaba hasta los tobillos, un moño atado con una banda de color azul oscuro, dos mechones de los cuales uno cubre su ojo derecho y dos que se cruzan sobre el pecho, justo debajo de la barbilla y sus ojos eran de color verde claro que llamaba mucho la atención del rubio quien se le quedaba viendo por esas palabras, ella había dicho hijo y obviamente no se refería a Kratos pues él era demasiado viejo por lo que era obvio que se refería a él, ella era su madre y la mirada en shock del rubio dejaba en claro que nunca espero eso ni menos lo que siguió después.
- Kushi_chan deja eso, él no lo conoce, no puedes culparlo por ser tan tonto, mi amor, además creo que nuestro hijo debería preocuparte más – Dijo, del otro lado de la reja apareció un hombre alto de gabardina blanca y de cabello rubio y que en opinión de Kratos se parecía mucho a Naruto, además de que dijo hijo, era su padre de eso estaba muy seguro pero claro eso no era lo que estaba llamando su atención, en ese momento pues al fondo de esa prisión la figura del zorro comenzaba a emerger con ojos furiosos y deseos de luchar contra todos ellos, su poder ardía con la fuerza de un volcán en erupción y esas cadenas comenzaban a crujir amenazando con romperse en cualquier momento.
- Mina_kun no aguantaran mucho, no tengo tanto Chakra, se va a soltar, cierra la prisión de nuevo - Dijo la bella mujer de cabello rojo con angustia en su vos dirigiendo su mirada a ese rubio mayor que asistiendo avanzó a las puertas que estaba más que listo para cerrar cuando al fin Kratos decidió que era momento de dejar de estar de espectador.
- Quieto idiota – Dijo, y sin más el fantasma de Esparta apareció frente al rubio mayor de nombre Minato quien abrió enormes sus ojos pues esa velocidad era algo más que inesperada igual que ese rodillazo que fue a su pecho que el apenas alcanzo meter sus brazos para bloquear el ataque pero la fuerza del golpe fu tal que lo empujo lejos - Ustedes no van a arruinar mi diversión, quédense con su mocoso y vean a un verdadero guerrero luchar contra esa basura de demonio - y sin más Kratos sólo se lanzó al interior de esa prisión dejando a Kushina y Minato incrédulos pues las cadenas se rompieron por la presión del poder del Bijū haciendo que los eslabones volarán por el aire antes de que Kratos diera un salto enorme conectando una patada a la quijada del Bijū que fue alzado del suelo antes de caer al mismo pesadamente.
- ¡¿Cómo demonios hizo eso?! - Pregunto en completo shock Kushina al ver como el poderoso Bijū caía al suelo como si fuera un costal de papas tras recibir esa patada del hombre que ahora caía sobre la cabeza del Bijū que abría sus ojos furiosos.
El demonio sólo gruño molestó por el golpe antes de ponerse de pie con un movimiento violento que mandó a Kratos a volar por el aire, pero para él fue como si nada hubiera pasado pues dando un giro en el aire cayó frente al Bijū que le miraba con ira.
- No tengo idea de quién eres o como haces eso pero ni creas que pasará de nuevo voy a divertirme destrozando tu ser - Dijo, y las colas del Bijū se movieron a su espalda casi como si fueran serpientes lanzándose al frente revestidas en su poder destructivo en ese intento por aplastar a Kratos quien con una sonrisa burlona sólo les dejo llegar pues cada golpe se enterraba en el suelo justo donde él había estado pues segundos antes de que llegará el golpe daba un salto a un lado dejando que cayera en el suelo, una a una las colas del Bijū golpearon el suelo dejando esos cráteres en el mismo al tiempo que el Bijū sólo gruñía con enojo por lo que veía
- Que pasa demonio eres demasiado lento, pobre de ti - Dijo con burla el espectro desatando la ira del Bijū que con un rugido alzó sus colas al aire inundándolas con su poder haciendo que las puntas brillaran afiladas como estacas que volaron de nuevo contra él en ese ataque que Kratos eludió con maestría - ¡Si sólo puedes hacer esto es una decepción! - y sin más el espectro se dejó ir contra el Bijū dando una serie de veloces saltos sobre las colas que seguían cayendo sobre el suelo mientras el sólo saltaba hasta que dando un último impulso quedó sobre su cabeza dejando caer su cuerpo con su puño cerrado dando de lleno el golpe entre los ojos del Bijū que de nuevo fue rebotado al suelo por el golpe demoledor que resonó en esa prisión donde el eco sacudió todo el sitio mientras las apariciones junto al rubio miraban con total asombro al espectro que atacaba con fuerza al Bijū que sólo recibía los golpes yendo de nuevo al suelo de un modo en que nunca antes fue golpeado pues ni el mismo Hashirama o el mismo Yondaime en su época de mortal llegaron a golpearle de semejante manera ni con tal facilidad como la de ese sujeto que de nuevo estaba en el suelo con sus brazos cruzados sobre su pecho lanzando esa mirada burlona al Bijū quien sólo regresaba sus rojos e iracundos ojos a Kratos que con esa postura sólo provocaba más al Bijū
- Tú no me vas a humillar, soy el Rey de los Bijū, el desastre natural viviente... yo soy... ¡El Gran Kyūbi no Yōkō! - Grito con ira el Bijū antes de abrir enorme su hocico que brilló con fuerza dando pie a esa esfera de poder negro y maligno.
- ¡Es una Bijūdama! - Exclamó Minato con asombro al ver como el demonio de las nueve colas formaba ese ataque tan demoledor en sus fauces listo para ser lanzado arrasando con todo lo que se metiera en su camino como esa noche en que gran parte de Konoha fue destruida por sus ataques.
El Bijū no perdió un sólo segundo antes de lanzar su ataque que voló por el aire zumbando con fuerza al tiempo que Kratos sólo se le quedaba viendo con una sonrisa enorme, la esfera de poder pareció distorsionar el aire a su alrededor antes de caer sobre Kratos que sólo cruzó sus brazos sobre su cuerpo a modo de defensa al tiempo que ese poder caía sobre el deformándose como una pelota al ser golpeada y sin más explotó
- ¡Cúbranse! - Grito Minato al ver como la esfera oscura detonaba con poder iluminando ese sitio oscuro al tiempo que el rubio menor era abrazado por Kushina y Minato se colocaba al frente a modo de defensa, Naruto estaba conociendo lo que era que tus padres te protejan pero en ese momento esa sensación de calidez era opacada por el shock al ver esa esfera de poder que brillaba con fuerza iluminando el interior de esa prisión de muros tan altos que se perdían en el negro cielo y tan profunda como un túnel sin salida.
- ¿Cómo diablos eso existe dentro de mí? – Pensó, fue el pensamiento del rubio al ver con claridad ese sitio donde el poder cimbro todo destrozando el suelo que se llenó de grietas que corrieron por el suelo a toda velocidad mientras los enormes trozos de roca se alzaban ante la mirada de los presentes.
- Minato hay que detenerlo no podemos dejar que escapé - Dijo la pelirroja mirando a su marido que asentía a sus palabras con duda en su mente pues habían perdido tiempo y cuando diseño ese método para ver a su hijo de nuevo no tenía contemplado que él sería tan joven ni que tendrían que lidiar con el Bijū libre y con su poder en todo su esplendor por lo que en verdad dudaba que eso fuera a terminar de la mejor manera pero si tenía que morir de nuevo por su hijo lo haría sin duda alguna, los ojos de Kyūbi se posaron sobre esa familia a la salida de la prisión y el brillo de la maldad se pudo ver en sus ojos antes de que se diera la vuelta listo para ir en pos de ellos y obtener una venganza tantos a los ansiada.
- ¿Y se supone que eso tenía que lastimarme? – Se escuchó, la voz de Kratos dejo al Bijū inmóvil en su sitio antes de que se diera la vuelta viendo como de entre el humo se alzaba la figura de Kratos
- Como rayos sigues aquí, recibiste mi ataque de frente ya deberías ser sólo un recuerdo - Dijo el Bijū antes de que el humo cayera poco a poco mostrando a Kratos quien con brazos cruzados en su pecho miraba al demonio con esa enorme sonrisa en su rostro.
- Bah eso no es nada cuando has luchado contra dioses y les has pateado el trasero, esta clase de ataques son caricias sobre mi cuerpo estúpido demonio jajajajajaja – Dijo, las carcajadas de Kratos resonaron en aquella celda enorme mientras Minato, Kushina y el mismo Naruto miraban con asombro total al Fantasma de Esparta.
Nadie dijo una sola palabra después de que oyeron las palabras de ese hombre de singular sonrisa que seguía frente al Bijū mirándole con esos ojos llenos de desdén pues para él, lo que el demonio pudiera hacer serian solo meras caricias, pero eso claro el zorro no lo sabía.
- No tengo idea de cómo es que estas aun aquí pero no crees que ese fue todo mi poder – Dijo, y de nueva cuenta el cuerpo del zorro pareció brillar como una colosal linterna dentro de esa oscuridad antes de que sus colas se alzaran sobre su espalda erizadas al techo de la enorme prisión casi como si fueran más bien lanzas peludas que las colas de un animal, Kratos solo alzaba una de sus cejas ante singular posición que en su opinión no le causaba el menor efecto de intimidación como el suponía que era pero hablado de Kushina las cosas eran muy diferentes pues cuando ella lucho contra el Bijū para obtener su poder esa misma posición fue la precedió a su derrota que de no haber sido por Minato habría acabado con el demonio corriendo libre por el mundo en busca de caos y destrucción, sus ojos llenos de duda se posaron sobre los de su marido que como ella entendía lo que estaba a punto de pasar y poco le falto para correr en auxilio de ese extraño hombre pero fue muy tarde pues el Bijū lanzo su feroz ataque sobre el espectro que miro con atención lo que Kyūbi se traía entre manos o mejor dicho colas.
- ¡Sobreviviste a una pero como te va con varias de ellas! - Rugió poderoso e imponente el Bijū zorro mientras sobre la punta de sus colas aparecían esas esferas negras un poco más pequeñas que la que lanzo con su enorme quijada, pero aun así muy poderosas como para aplastar ciudades enteras de un solo ataque, las colas del Bijū se movieron al frente dejando salir esa andanada de pelotas brillantes que volaban por el aire en dirección de Kratos quien solo negaba a las acciones de Bijū pues para el eso era demasiado espectáculo.
La primera esfera llego en cosa de nada y con una velocidad superior el espectro paso debajo de ella dejándole caer a su espalda con otro de esos estallidos gigantes que retumbaba en el suelo al tiempo que el daba un salto de un lado a otro dejando que las otras dos esferas pasaran de largo estallando contra el suelo formando esos pequeños domos de poder que brillaron despedazando el suelo que se abría aún más que antes, el espectro vio caer entonces sobre su cabeza otra de esas esferas negras que con facilidad salto por encima dejándole pasar sobre el suelo que se despedazaba ante su avance solo para verle estrellarse contra uno de esos altos muros que se cimbro ante el golpe, el cómo no se destruyo era un verdadero misterio, en el aire Kratos vio de nuevo como otras dos de esas esferas caían sobre él con todo su poder avanzando desde arriba de su cabeza y con un simple giro el hombre paso en medio de ambos ataques que no tardaron en tocar el suelo estallando con un poder avasallador que lanzaba escombros por todos lados al tiempo que Kratos de nuevo tocaba el suelo para ver como otra esfera llegaba por su espalda en un claro ataque sorpresa que con facilidad eludió no era como si esa enorme pelota del tamaño de una montaña pasara desapercibida por lo que la esquivo con facilidad dejándole pasar de largo hasta una de esas enormes rejas que custodiaban al demonio, el golpe fue tan potente que el mismo Minato tuvo que abrazar a su esposa e hijo para no salir volando solo para ver como el muro no aguantaba el golpe y la colosal reja se desplomaba desde las alturas cayendo pesada con un rechinido metálico, fue una suerte que ellos acabaran en el espacio entre los barrotes o habrían sido aplastados, otra esfera apareció en escena cayendo sobre Kratos quien la vio en el último segundo moviéndose a un lado solo para dejar que cayera sobre el suelo con ese estallido potente que iluminaba todo lanzando los escombros por todos lados, la última de aquellas esferas cayó sobre Kratos como esa última y el solo dio unos pasos al frente dejando que cayera a su espalda estallando como si no le importara lo que eso implicara.
- ¡Ahí viene, no te confíes de ese zorro! – Grito Kushina al recordar a la perfección como ella también fue víctima del mismo ataque de parte del Bijū de las nueve colas que ahora estaba cubierto por el humo y los escombros
- Estúpido confiado – Dijo, Kratos no lo vio venir ni pudo sentirlo por toda la energía que estaba dispersa en el aire, pero de entre el humo vio aparecer esa esfera gigante y poderosa que brillaba con su energía a toda su potencia
Fue todo una enorme trampa del Bijū que ahora mismo disparaba otra de esas Akuyōdama de tamaño normal directo sobre el espectro que a esa distancia no fue capaz de eludirle pues la velocidad fue incluso superior a los ataques anteriores por lo que ahora estaba por completo expuesto ante el poder de su enemigo, Minato, Kushina y Naruto vieron con cierto terror como ese poder se dejó ir en contra de Kratos quien se quedó quieto frente al Bijū con un rostro serio casi como si se recriminara el haber caído en esa trampa del demonio que siendo un zorro era naturalmente un ser embustero del que nunca podías esperar que fuera precisamente honorable menos en un combate a muerte de ahí que el espectro estuviera en ese lio, los ojos de aquella familia se abrieron como platos casi del mismo modo que los del Bijū cuando vio cómo su enorme ataque se quedaba quieto en el aire como si estuviera siendo detenido pero eso no podía ser posible de eso todos estaban seguros.
- Estas ridiculeces no me van a derrotar demonio estúpido – Dijo, las palabras de Kratos llamaron la atención de todo mundo al frente de la esfera donde se podía ver al espectro con su brazo derecho extendido al frente con sus músculos prominentes remarcados haciendo hincapié en la fuerza que estaba imprimiendo en ese gesto todo mientras su palma desnuda soportaba el ataque que luchaba por empujarlo contra el suelo pero solo lograba que los pies del espectro se hundieran en el suelo que no soportaba la presión de tal ataque, nadie pudo decir nada al verlo soportando la colosal Akuyōdama como si fuera una simple pelota lanzada por un niño a un adulto sin duda era la escena más asombrosa que alguno de los presentes hubiera visto en toda su vida - ¡Desperdicias tu poder demonio, si quieres lastimar a alguien con algo así, debes lanzar con más fuerza! - el otro brazo de Kratos se unió al primero que sostenía la esfera antes de que con un empujón más que poderoso la Akuyōdama saliera desprendida contra el Bijū que en completo shock solo veía como su ataque regresaba a él mucho más rápido de lo que él lo lanzo.
- ¡Eso no puede ser, que clase de monstruo eres tú! – Exclamo, fue el grito de Kyūbi antes de que su propio ataque llegara sobre su cuerpo estallando con todo su poder sacudiendo al Bijū que ahora volaba por el aire entre un mar de humo negro con todo el cuerpo herido por la colosal explosión que alzaba enormes trozos de roca del suelo casi como si el mundo interno de Bijū se estuviera volviendo una visión del mismo infierno.
- Jajajajajaja hace siglos que no la pasaba tan bien, se nota que eres un invento suyo, pero ni con todo el poder que te dio podrás derrotarme, aunque puedo darte un uso - Comento Kratos con esa sonrisa perversa en su rostro al tiempo que el Bijū se desplomaba al suelo pesado como si fuera un costal de papas... de unas 20 toneladas.
Kyūbi se alzó despacio del suelo mirando al espectro frente a él con una nueva sensación dentro de su cuerpo, se sentía impotente pues sus ataques más poderosos no le hacían nada a ese sujeto que parecía estar jugando con él como si fuera un pequeño zorro del bosque ante un depredador más grande y hambriento, si se sentía horrible ni cuando el Sharingan de Madara se metió con su mente se llegó a sentir de ese modo y lo supo, estaba asustado, no podía ser posible como el Bijū tan poderoso estaba asustado de ese pequeño hombre...no estaba mal ese sujeto no era un hombre pues ninguno tenía semejante poder ni menos podría usarlo de ese modo en su contra por lo que estaba seguro de que no se trataba de un humano.
- Pero qué clase de ser encontró mi contenedor, nunca conocí algo así antes - Pensó el Bijū antes de notar esa sonrisa perversa en el rostro del espectro que le hizo sentir escalofríos corriendo por su espalda desde la punta de cada una de sus colas, si tenía un muy mal presentimiento sobre eso.
El cuerpo de Kratos pareció brillar un segundo antes de que se materializaran de la nada, eran dos espadas de filo peligroso y brillantes que parecieron salir del aire y que de alguna extraña manera estaban unidas a esas cadenas que se cerraban en esos grilletes en las muñecas de aquel espectro dejando en claro que ni muerto soltaría las armas que habían aparecido.
- ¡Hace tanto que no las uso, vamos a ver que tanto aguantas demonio! - Grito Kratos con una sonrisa demencial en su rostro antes de correr a toda velocidad contra el Bijū que alzo sus colas de nuevo listo para la batalla contra ese extraño oponente que le estaba dando demasiados problemas pero claro eso no importaba pues a la larga el sería el ganador de esa batalla estaba más que seguro de ello por lo que sólo estaba esperando el ataque de aquel espectro que sin perder el tiempo estaba ya corriendo en su contra a toda velocidad, las colas del Bijū una vez más se fueron al frente listas para acabar con Kratos quien con una sonrisa se movió a un lado dejando que esa cola se clavara en el suelo justo cuando Kratos dejaba caer la espada de su mano derecha contra esa cola cayendo mientras dejaba tras de sí una línea brillante salida directo del filo de esa cuchilla que golpeó con toda su fuerza.
- ¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh! - Exclamo, el grito de Kyūbi fue tan fuerte y estridente como asombroso fue el ver la punta de su cola caer al suelo mientras ese geiser de sangre demoníaca volaba por el aire salpicando todo el suelo antes de que la cola volviera a su tamaño natural
- Jajajajajaja ¿qué pasa demonio? te dolió, sólo fue la puntita, espera a que te corté la cabeza – Dijo, la seguridad en las palabras de Kratos sólo era comparable con el peligro que esa sonrisa proyectaba hacia todos los que estaban viendo la escena frente a ellos.
Minato y Kushina eran o más bien dicho fueron guerreros poderosos y que se apreciaban de haber visto todo o casi todo en sus vidas, pero el poder ver como alguien le arrancaba un pedazo de la cola al poderoso Bijū fue algo que ninguno de ellos estaba esperando ni menos que tras hacer eso sólo se burlara del zorro que gruñía más que furioso
- ¡Voy a destrozarte! - Grito fuera de si el gran demonio antes de abrir su boca enorme mostrando esos dientes gigantes y afilados que lograron hacer que Kratos alzará una de sus cejas ante esa rara posición antes de que viera como al cerrar esa gran boca salía desprendida de ella un geiser de fuego que caía sobre él con todo su poder casi como una enorme marejada, el espectro de Esparta sólo negó a ese ataque antes de soltar sus armas tomándoles de las cadenas antes de hacerles girar con velocidad, el fuego llego a él al mismo tiempo que sus armas rotaban en el aire jalando el fuego como si fueran una enorme aspiradora que tragaba el fuego antes de que el alzará sus armas envueltas en ardiente fuego al techo de esa prisión logrando asombrar aún más al zorro que pronto lo vio girar sobre sí mismo jalando el ahora látigo de fuego sobre él dejándolo caer sobre el demonio que por la fuerza del golpe casi fue aplastado contra el suelo antes de que Kratos recuperase sus armas que volvían a sus manos como si nada hubiera pasado pues estaban frías tras haber estado envueltas en esas llamas del demonio que miraba al espectro con una duda enorme en su mirada.
- ¿Qué? Cuando has estado entre las llamas del infierno esto es como caminar por la playa en un día soleado de julio - Dijo, el sarcasmo en las palabras de ese hombre más la enorme sonrisa del espectro lograba que el zorro enorme sólo gruñera molestó y ofendido como nunca antes pues de todo lo que él podría hacer que alguien se burlara de su fuego era algo en verdad imperdonable.
- Tu... no sé qué eres, pero es claro que no eres un humano, ninguno es tan poderoso ni irritante como tú con esa actitud soberbia - Mencionó el gran zorro que le miraba con esos ojos rojos y feroces logrando que el espectro sólo negará a esas palabras.
- No tienes idea de nada demonio, pero sabes, si estoy seguro de algo es de tu poder, es muy basto, tanto que sólo lo desperdicias, pero yo le puedo dar un mejor uso, aunque para eso primero debo acabar con tu patética existencia – Dijo, y tan pronto dijo eso apuntó al demonio con una de esas espadas en un gesto más que amenazante.
Kyūbi no dijo nada más después de que escucho esas palabras provenientes de Kratos pues algo dentro de él le decía que estaba en un verdadero aprieto pues el espectro delante de él estaba dejando en claro que a cada movimiento suyo tenía algo con que contrarrestarlo e incluso usarle en su contra, Kyūbi solo negó a esas ideas antes de volcar su enojo de nuevo sobre el hombre de las espadas quien con calma seguía a la espera de la respuesta de aquel ser de energía que le estaba mirando con sus grandes y furiosos ojos de color escarlata cuando al fin llego esa respuesta.
- ¡Tú no eres nada para mí, no importa que no seas humano no me vas a derrotar! – Dijo, de nuevo el basto orgullo del zorro de las nueve colas fue el que hablo haciendo que Kratos esbozara esa enorme sonrisa en su rostro pues eso era justo lo que estaba esperando de su parte, una vez más las colas de Kyūbi se alzaron al aire pero ahora estaban envueltas en lava y como taladros de llamas caían sobre el suelo todo mientras el espectro veía con cierto interés como la cola mutilada usaba ese poder rojizo para sanar pese a que el trozo aún estaba tirado a un lado de aquel hombre, era un detalle muy interesante que no paso por alto, las colas se movían sobre Kratos con todo su poder quemando el aire mientras el solo se movía contra el demonio, de los labios de Kyūbi salieron esos agónicos gritos de dolor cuando las espadas del espectro entraron en el fuego que como si les tuviera miedo se abría dejándole el camino libre a sus apéndices a los que el metal de sus espadas llegaron sin oposición alguna
- Aaaaarrrrggggggg - Rugió de dolor Kyūbi cuando sintió como dos de sus colas eran cortadas casi a todo lo largo desde la punta hasta la mitad de las mismas al tiempo que Kratos corría con sus armas extendidas a sus costados.
De nuevo la sangre del demonio corrió por el suelo mientras ese espectro poderoso daba un salto monumental alzándose al aire listo para caer sobre el demonio que con ira inflo sus mejillas antes de soltar ese rio de fuego en contra de Kratos, las llamas ascendieron al cielo o en ese caso al techo de aquella prisión envolviendo al hombre de las espadas gemelas que entre las llamas solo reía como loco antes de comenzar a girar sobre sí mismo haciendo que ese caudal de fuego se dispersara al tiempo que el caía sobre el demonio como un meteoro, lo golpeo con fuerza justo entre los ojos mandando a Kyūbi de nuevo al suelo donde se estrelló con fuerza haciendo sacudir todo el sitio ante la mirada más que incrédula de aquella familia que seguían abrazados sin poder dar crédito a lo que estaban presenciando delante de ellos en esa noche inolvidable.
- Que pasa demonio solo puedes hacer eso, es tan triste - Menciono Kratos con esa voz llena de burla al tiempo que miraba al zorro en el suelo que solo le dirigía unos ojos furiosos que prometían mucho dolor de poder atraparlo, de pronto una enorme sonrisa perversa apareció en la cara del zorro que miro a Kratos quien a su vez solo alzaba sus cejas curioso por esa reacción de ese ser al que claramente estaba superando con facilidad.
- Confiarse no es bueno ¿no crees? - Pregunto el demonio con burla antes de que el suelo se estremeciera con fuerza dejando salir de abajo de los pies de ese espectro una de las colas de Kyūbi quien con una sonrisa había usado su propio cuerpo y el golpe del mismo en el suelo para cubrir el momento en que su cola se enterró en la roca de ese sitio, sabía que Kratos seria arrogante y se burlaría de él, sabía que se acercaría demasiado y por eso espero esa oportunidad y ahora había salido todo a la perfección pues su cola se alzaba en el aire con ese hombre atrapado en ella en un abrazo comparable solo con el de una enorme serpiente constrictora que sujetaba un pequeño huevo a punto de romperse todo mientras Kyūbi soltaba sus demenciales carcajadas que retumbaron en ese lugar
- Minato hay que ayudar, quizá ese tipo es demasiado estúpido o está loco, pero no podemos dejar que Kyūbi salga victorioso de esta batalla - Dijo con angustia en sus palabras Kushina sin dejar de abrazar a su pequeño hijo.
- Lo sé, pero si nos metemos nuestro Chakra se agotará y no podremos ayudar a Naruto cuando lo requiera, me temo que nuestro hijo estará solo con ese demonio después de esta noche - admitió con cierto dolor el Yondaime antes de ver al frente a donde Kyūbi alzaba la cola con Kratos colgando de cabeza.
- Bueno hace mucho tiempo que no tengo un bocadillo, me pregunto a qué sabes – Dijo, y con un brillo siniestro en sus ojos la cola de Kyūbi se movió a su rostro arrojando al espectro a sus fauces ante la mirada perpleja de aquel par que se alistaba a ayudar, había sido muy tarde y su aparente aliado era ya la cena del demonio quien trago sin siquiera mascar, una vez más la sonrisa en el rostro del Bijū no presagio nada bueno para los presentes quienes sentían que estaban ante una de las batallas más desiguales de toda su vida o bueno de su otra vida pues ellos ya estaban muertos, Kyūbi dio un paso hacia ellos cuando se detuvo de golpe y sus ojos se abrieron enormes antes de sentir ese dolor punzante en su estómago – Aaaaaaaahhhhhhhhhhhh - Grito con dolor Kyūbi antes de que su vientre se abriera en un estallido de sangre y líquidos estomacales dejando salir de su cuerpo que se desplomo a un lado a un muy molesto Kratos que dando un gran salto caía de pie a la distancia antes de voltear a ver al demonio que en el suelo gemía de dolor pues su vientre estaba abierto de lado a lado y si bien su poder ya estaba sanando esa mortal herida a toda velocidad el dolor era una cosa muy diferente.
- Tienes una idea de lo asqueroso que es que algo te coma, en verdad detesto cuando eso pasa, quería jugar un poco más contigo demonio, pero me temo que eso no podrá ser – Dijo, una vez más Kratos alzo sus armas a los lados de su cuerpo como si se alistara para un ataque frenético mientras el Bijū ya con su cuerpo sin el orificio de salida se ponía de pie con sus ojos fijos en el espectro de Esparta.
- Como lo hiciste, los jugos de mi estómago estaban muy concentrados, no deberías haber aguantado más de 10 segundos solo si te vomitara habrías salvado tu vida - Exclamo con dolor en su voz el demonio mientras el espectro solo devolvía esa sonrisa repleta de arrogancia y seguridad a su oponente.
- ¿Que parte de espectro no te queda clara? yo no estoy vivo por lo que no me puedes matar, pero no soy un fantasma simple y pusilánime – Dijo, Kratos comenzó a correr a toda velocidad contra el demonio que de nuevo alzaba sus colas para alistar a batalla contra ese hombre - ¡Soy el fantasma de un dios! - Grito con fuerza Kratos antes de dar un salto poderoso.
Estaba de nuevo en el aire cayendo sobre el demonio que lanzo sus colas contra él con gran fuerza pero ahora sus espadas casi parecieron brillar repletas de poder antes de comenzar a cortar, los ojos del Bijū reflejaron dolor cuando nueve de ellas fueron cortadas y amputadas de su ser cayendo al suelo entre un mar de sangre que voló por el aire antes de que Kratos cayera sobre la espalda del Bijū, su pelo se erizo como punzones de hierro que a ese autonombrado dios fantasmal no le hicieron ni cosquillas mientras bajaba sus armas con fuerza, los ojos de Kyūbi se abrieron como platos cuando sintió el metal de aquellas espadas penetrando su carne llegando hasta su columna que con fuerza y un giro brutal Kratos corto, Minato y Kushina solo se quedaron en su sitio inmóviles y en shock cuando vieron como el demonio fue girado desde su espalda por ese singular personaje que de un solo movimiento hizo crujir la columna del zorro que se desplomaba al suelo seguramente con su espalda rota a la mitad después de recibir semejante estocada sobre él, su cuerpo cayó al suelo pesado y casi inerte mientras el dolor se extendía por todo su ser y Kratos daba un gran salto para quedar cara a cara con el demonio que sentía su espalda dividida en dos dándole un dolor que nunca creyó que sentiría en su larga vida.
- Luchaste bien, pero he conocido seres más poderosos que tú ¡ahora se un buen monito y desaparece! - Grito Kratos antes de soltar el golpe de su espada que subió hacia arriba brillando con fuerza antes de caer como un martillo sobre un yunque, el golpe resonó con tal poder que el suelo mismo se cimbro de nuevo mientras una línea roja de sangre volaba de la cabeza del zorro justo al centro donde el golpe cayo, todo en ese momento se volvió tan irreal pues ante los ojos de aquellas apariciones y del rubio en shock la visión del gran zorro cambio para siempre pues el color de su cuerpo desapareció así como la vida de sus ojos que abiertos quedaron mostrando el terror puro que nunca antes sintió, su cuerpo no desapareció no se pudrió al contrario de lo que cualquiera pudiera pensar se volvió roca, sólida y dura roca siendo ahora la estatua colosal de un Bijū caído.
Minato y Kushina no podían creer nada de lo que habían visto es mas de no haberlo presenciado habrían acusado a quien se los contara de consumir sustancias alucinógenas o de estar mal de la cabeza pero todo había sido real y ese ser que ahora caminaba hacia ellos había logrado lo imposible, derroto por completo a Kyūbi...y reaccionaron él estaba yendo hacia ellos aun con sus armas en sus manos por lo que de inmediato se colocaron frente a su hijo a la espera de lo que ese sujeto fuera a hacer después de todo no era muy común que alguien de semejante poder fuera un aliado salido de la nada.
- Wow esa fue la batalla más increíble que he visto en mi vida no puedo creer que seas tan fuerte maestro - Exclamo con asombro el rubio menor asomando la cabeza entre las piernas de sus padres que miraron a Naruto antes de ver a Kratos quien sonreía arrogante y peligroso todo sin que esa palabra dejara de rebotar dentro de sus mentes "maestro" por lo que pidieron una explicación o bueno Minato la pidió y Kushina la exigió molesta por no entender ni "j" de lo que estaba pasando dentro de la mente de su hijo, fue una historia larga que narro una vida de lucha, gloria y poder en nombre del espectro de Esparta que se llegó a volver el dios de la guerra antes de claro sucumbir a la caída de su era, era que de algún modo volvería aunque eso claro no se lo dijo a ellos pero lo que si menciono eran sus deseos de que el rubio se volviera su sucesor y que portara el nombre de su pueblo y de su estirpe en todo lo alto por lo que sería el encargado de instruirlo en las artes de la guerra, el combate y el desmembramiento del enemigo, eso ultimo no le gusto del todo a Kushina pero no podía opinar mucho sobre ese tema pues a Kratos no le gustaba que lo cuestionaran seres inferiores que pese al enojo de la pelirroja era un hecho ellos eran inferiores a él y tras la pelea estaba más que claro.
- Disculpe Kratos_sama pero que le paso a Kyūbi, aun siento su poder, pero no parece haber nada más en él - Pregunto Minato con duda logrando que el espectro solo mirase al demonio.
- Es muy simple, su alma fue destruida, ya no queda nada de ella por lo que ahora es solo una vasija para todo ese poder, poder que este enano aprenderá a usar pues si va a emular mi grandeza va a necesitarlo - Comento Kratos con esa sonrisa en su rostro mirando al rubio que por alguna razón sintió escalofríos antes de notar como sus padres poco a poco se desvanecían
- Parece que es el momento, nuestro tiempo se agota hijo, lamento no haber podido estar más tiempo contigo, pero veo que tienes un buen maestro y sé que serás alguien digno de leyendas, estoy muy orgulloso de ti hijo y espero que me perdones por la carga que te di - Dijo Minato con una sonrisa triste en su rostro mientras el pequeño Naruto asentía quizá no lo entendía ahora pero algún día comprendería el sacrificio que hizo su padre, estaba seguro de eso.
- Adiós mi bebe, recuerda que mamá te ama mucho y siempre te cuidara desde el otro mundo, crece sano, se muy fuerte y patea el trasero de los presumidos arrogantes – Dijo, el rubio sonrió ante esas palabras mientras Kratos solo suspiraba detestaba en verdad las cosas emocionales - Y por favor hijo... ¡dame muchos nietos es una orden! - y con una sonrisa Kushina beso al rubio que asentía a sus palabras antes de abrazar a la mujer con lágrimas en sus ojos pues en cosa de instantes ambos se habían ido ya.
- Pocas cosas pueden compararse con el amor de un padre por sus hijos, los hace hacer sacrificios tales como morir por él o vender sus almas – Dijo, Naruto miro a ese espectro con duda pues no esperaba que saliera con palabras como esas no después de ver lo rudo que era al pelear - Pero lo bueno es que yo no soy tu padre y no me va a importar un carajo romperte cada hueso del cuerpo hasta hacerlos polvo para hacerte más poderoso jajajajajaja - y las cejas del rubio se alzaron que supo entonces que quizá lo que le paso al zorro fue mejor que lo estaba a punto de pasar a él.
Fin del Flashback
El rubio solo pudo sonreír un poco al recordar esa noche en la que grandes misterios de su vida fueron al fin resueltos y claro dio inicio un verdadero infierno que a la larga fue muy provechoso pues ahora mismo era alguien demasiado temible en más de un sentido, le gustaba mucho que nadie se atreviera a meterse con él después de una infancia donde siempre sufrió el saber que ahora podría defenderse le gustó mucho.
- Bueno hagamos esto de una buena vez - Se dijo a sí mismo el rubio antes de entrar en la Academia, no había estado en ella hacia casi dos años pues tras su inicio en la misma Kratos decidió que ese entrenamiento era en sus propias palabras "ejercicios para crear futuros cadáveres" por eso mismo le ordenó abandonar la aldea para entrenarlo como era debido, le costó mucho trabajo convencer al viejo Sandaime pero siendo aún un civil no tuvo mucho para objetar por lo que el rubio se fue y claro regreso tras su entrenamiento, A decir verdad no tenía ni dos meses en la aldea y sólo en ese tiempo fue más que suficiente para que todo mundo supiera que meterse con él era una muy mala idea pero claro a veces de manera increíble los civiles tienen más sentido común que los ninjas como pronto el rubio estaba por descubrir dentro de la academia a donde entró con calma avanzando por esos pasillos hasta que pronto estaba delante del salón 101 dónde se suponía recibiría su asignación de equipo o esa era la idea ya que entró sin dudar un sólo instante, tan pronto abrió la puerta el alboroto dentro quedó callado por la presencia del rubio que paso rápido la vista por todos los graduados y dio su veredicto - Tontos inútiles – Pensó, fue el pensamiento del rubio antes de caminar dentro, había un chico con peinado de piña medio dormido en una banca a un lado de un chico que no dejaba de comer papas fritas, otro con pinta de acosador por esa gabardina de cuello alto y los lentes oscuros, uno más con un pequeño perro sobre su cabeza y claro algunas chicas que si bien eran lindas no parecían la gran cosa quizá las más prometedoras serían la rubia de coleta y la tímida de ojos color perla pero de lo que estaba seguro era de que esa de pelo rosa no serviría para nada menos por cómo parecía estar a la expectativa de la puerta como si estuviera esperando a alguien que claro no tardó en aparecer con la figura de un chico de pelo negro y pose más presumida que hubiera visto en su vida era algo como diría su fantasmal maestro uno de esos sujetos cuya aura dice "mátame o mi ego hará que te den ganas de vomitar" o algo así fue lo que Kratos dijo de las personas así la verdad el rubio creía que siempre exagerada en ese aspecto, de pronto el chico de pelo negro se le quedo viendo al rubio que con total calma se había sentado hasta atrás de ese salón alejado de todo mundo y con un sonrisa chueca y arrogante avanzó hasta el con sus brazos cruzados sobre su pecho
- ¿Y quien se supone que eres tú? más basura inútil como los estorbos civiles digo si es así ahórranos la pena y renuncia no estas a la altura de un heredero como yo - Dijo el chico de pelo oscuro y el rubio lo supo, Kratos no mentía pues esa actitud casi le dio ganas de vomitar su desayuno en su cara.
- ¿Me estás hablando a mí? Estas seguro de que quieres decir esas cosas en especial a mí - Pregunto el rubio mirando al chico de pelo oscuro que sólo alzó una de sus cejas por tan extraña respuesta después de todo nadie en esa escuela le hablaba de ese modo.
- Jajajaja el tonto sabe cómo tratarte ¿no Sasuke? - Pregunto el chico con el perro en la cabeza mientras reía escandaloso y el rubio tomaba nota ese chico presumido se llamaba Sasuke, no era que fuera a ser importante, pero era bueno saber el nombre de quien mandaba al hospital pues algo le decía que tarde o temprano acabaría haciendo eso.
- Cierra el pico Kiba, no insultes a Sasuke_kun - Protestó la chica de pelo rubio y Naruto suspiro una de las chicas que llegó a ver con potencial se fue al caño, era una simple fan que no ayudaría mucho cuando de verdaderas batallas se tratara.
- Y tu deja de tratar de verte más genial que Sasuke_kun que no te queda esa pose – Dijo, y la chica del pelo de color rosado se le quedo viendo al rubio quien por un momento sintió deseos de tapar sus oídos por esa voz estridente que juraría podría herir a alguien si gritaba de cerca
El rubio no dijo nada sólo suspiro cerrando sus ojos preguntándose porque tenía que hacer esa clase de cosas, pero bueno no podía opinar mucho después de todo si deseaba ser un ninja como se lo prometió a su padre tendría que pasar por esas cosas al menos un tiempo.
- Hey fracasado deja de fingir que no escuchas y habla de una vez porque estás aquí si no tomaste clase con nosotros - Dijo Sasuke con una voz un tanto arrogante que logró que el rubio abriera uno de sus ojos mirándole con fastidio pues ese pelinegro en verdad que lo sacaba de sus casillas antes de que dijera que tuvo su maestro particular sólo lo dijo para que el dejará de molestar, pero por desgracia no funcionó.
- Tuviste un maestro bah de seguro fue un tonto para tomar a un tarado como alumno – Dijo, fueron las palabras de Kiba quien sonreía al decir eso logrando por primera vez hacer que Sasuke estuviera de acuerdo con sus palabras, para Naruto había varias cosas que no se hacían, nadie decía nada de su ramen, sus padres ni menos de su maestro sin pena de lesiones.
- Nadie habla así de Kratos_sensei - Dijo el rubio poniéndose de pie dejando que su aura siniestra se dejará sentir con fuerza logrando que ese par se le quedará viendo al rubio que de pronto parecía más grande atemorizante y peligroso, Kiba sólo esbozó una sonrisa arrogante por la postura del rubio que según él no haría nada o eso pensó antes de sentir como el aire abandonó su cuerpo al ser elevado del suelo por el gancho que lo desprendió del piso con facilidad antes de que de un sólo movimiento el rubio lo alzará sobre su cabeza con su puño en el estómago de Kiba quien casi parecía sentir como si se le estuvieran saliendo los ojos antes de que el rubio con una sonrisa sólo moviera el brazo lanzando al Inuzuka directo al basurero a un lado del escritorio del maestro donde cayó de cabeza inconsciente y por completo ido - Número dos al frente de la fila - Dijo el rubio con una sonrisa peligrosa mientras miraba al Uchiha quien alzó sus brazos listo para defenderse del rubio pues el cómo todo un Uchiha no sería sorprendido como Kiba por eso mismo paso a la ofensiva lanzándose contra el rubio dejando ir ese golpe de derecha contra el rubio que no se movió un cm de su sitio dejando que el golpe le diera de lleno en el pecho, una sonrisa apareció en el rostro de Sasuke pero pronto la sonrisa desapareció ante lo que veía.
- ¿Eso es todo? Diablos ustedes sí que son débiles mira este es un golpe – Dijo, y el rubio dejó ir su mano izquierda en un gancho a la cara del Uchiha quien giró el rostro del golpe mientras la sangre volaba por el aire antes de que el rubio sujetara su brazo jalándolo hacia él - Y este es un rodillazo - la pierna derecha del rubio subió de golpe dando en su estómago haciendo que se doblará con un rostro de dolor puro antes de que con facilidad el rubio lo alzará tomándolo del cuello de la camisa de donde lo hizo dar un giro en el aire lanzando al Uchiha por el aire cayendo sobre el inerte Kiba que ahora estaba más inconsciente que antes.
- Las personas de esta aldea no saben que es la fuerza física - Se quejó el rubio que todo mundo miraba como si fuera alguna clase de fenómeno mientras este sólo se sentaba en su banca subiendo las piernas sobre la misma en un gesto aburrido a la espera del maestro de ese sitio, el hombre llamado Iruka no tardó en aparecer con ese rostro amigable y marca en la nariz que acentuó su duda al ver como Sasuke y Kiba estaban en sus sitios con claras señales de haber recibido una paliza pero ninguno dijo nada su orgullo herido era demasiado grande como para admitir que eso les paso con un perfecto extraño, Iruka sólo suspiro y felicito a sus Genin por su graduación y con calma comenzó a asignar los equipos donde el rubio emitía sus comentarios con calma.
- Equipo 8 Hinata Hyūga, Shino Aburame y Kiba Inuzuka - Dijo el hombre de la marca en el rostro mientras el rubio pensaba "un imbécil, alguien raro con pinta de pervertido y una Genin tímida y algo asustadiza aunque siento que tiene potencial " pensaba el rubio antes de oír el equipo número 10 – Ino Yamanaka, Shikamaru Nara y Chouji Akimichi - equipo que le dio otra idea en su mente "un flojo, una fan y un comedor compulsivo...les doy un mes antes de que los maten" pensaba el rubio antes de notar como la lista de alumnos se reducía y notaba con decepción una evidente verdad - Equipo 7: Sakura Haruno, Sasuke Uchiha y... ummmm Naruto Uzumaki - y el rubio solo suspiro si había terminado con la fan mayor, el ego personificado y todo porque el Sandaime insistía en que necesitaba congeniar con chicos de su edad cosa que no le gustaba mucho menos por el equipo con el que acabo.
- Su maestro les será asignado mañana no lleguen tarde es a las 10 felicidades chicos – Dijo, y tan pronto dijo eso la corriente de aire llamó la atención de todos que vieron la ventana abierta al tiempo que el rubio salía de ahí dejándose caer al vacío ante la mirada de horror de todas las chicas pues estaban en un tercer piso pero cuando tocó el suelo con suavidad y se alejó caminando como si nada más de uno pensó que no era una persona sino un monstruo disfrazado que haría de sus vidas una pesadilla
- Aaaahhhhh que hermoso día – Dijo, eran las palabras de Sarutobi quien en su oficina se dedicaba a ver su aldea por su ventana pues su día había sido bastante calmado desde la mañana ya que las viejas momias del concejo aun no aparecían para arruinar su buen ánimo cuando la puerta se abrió de golpe y el suspiro pues su día se había arruinado.
- Estás loco abuelo si crees de verdad que haré equipo con una tabla inútil y un presumido con un palo de dos metros clavado en el culo, estas senil – Dijo, y Sarutobi alzo una ceja al ver a Naruto en su oficina pues en realidad no lo esperaba menos con esas quejas y el pobre hombre sólo pudo pensar una cosa "estoy muy viejo para esta mierda"
…
Nota: Si bien estoy escribiendo otra historia es por quiero diversificar mi manera de escribir enfocándome en otras cosas. Pero sin duda, mi historia principal "Hermanos Imperiales" es la primordial para mi. Esta es una historia que hice en colaboración con un gran amigo y escrito kurai-sho. Esta historia sera muy diferente a mis otras historias, en el transcurso se darán cuenta. También decirles que quizás con el tiempo agregue imágenes para esta historia, también pedirles que dejen sus comentario a ver que les pareció esta historia.
LeNashSkoll
