Primero que nada, les pido disculpa por demorarme en actualizar… pero he estado súper enferma. Han sido días difíciles de salud… tanto que no podía tomar mi notebook porque todo me molestaba. Pero ya estoy mejor. Espero les guste este capítulo. ¿Comentarios?
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Un par de días después, comenzaron los entrenamientos con Accelerator….
- ¿Entiendes bien de donde proviene mi poder?- le preguntó el albino
- Si- le respondió Misaka, Sensei me lo explicó. – Además que te conozco bastante – le sonrió la chica
- Bien, entonces será todo más fácil. Conmigo tendrás que pelear en serio, yo no seré blando como lo fue la Biribiri – sonrió malicioso - ¡Así tenga que barrer el piso contigo mocosa! ¿Entendiste? – le gritó cuando se encontraba a una distancia prudente de la niña
- Nunca has sido muy blando que digamos conmigo ¿Verdad?- le preguntó ella sarcástica
- Varias veces, créeme- le respondió el albino algo incrédulo. En verdad no entendía como esa mocosa, aún no entendía lo sádico de su personalidad. Con ella en verdad, él se había portado como un verdadero "ángel" – pensaba para sus adentros divertido.
- Lo sé – le dijo ella sonriente
- ¿Estás Lista? – le preguntó el joven saliendo de su ensoñación pensando en el ataque que le lanzaría.
- Sí – le respondió ella tomando posesión defensiva.
- Aquí voy – le dijo Accelerator lanzando su primer ataque.
Misaka intentó bloquear el ataque como lo hizo con su original, pero no le fue posible, por lo que salió expedida por los aires.
- ¿Crees que podrías disipar mi ataque cómo lo hiciste con la Biribiri?- ¡Lo primero que debes aprender es a nunca usar la misma técnica con tus enemigos!
- ¿Enemigos?- se preguntó ella para si misma…
- ¡Vamos, atácame!- le gritó Accelerator
Ella utilizó una técnica eléctrica, muy fuerte, pero Accelerator la bloqueó de inmediato
- ¿Eso es todo? ¡Bah, qué decepción mocosa! - Pensé que esto sería más entretenido….
- ¡No me he rendido aún!- le gritó Misaka
- Haber, repele esto- le gritó Accelerator – Lanzando un nuevo ataque.
Uno más poderoso que el anterior. El golpe fue tal, que Misaka salió volando otra vez por los aires y el aterrizaje fue más violento que el anterior.
Los ojos de Misaka se llenaron de lágrimas. No entendía porqué diablos estaba tan siendo tan duro con ella en ese primer entrenamiento. ¿Era realmente tan necesario? ¿Él era su guardián, no? ¿Su misión era protegerla? ¡Pero en esos momentos, la estaba destrozando!. La estaba tratando duramente.
- ¿Qué? ¿Ya vas a llorar?- dijo irritado- ¡Mocosa tienes que aprender a defenderte y a usar tus poderes!. Puede que llegue el día que todos necesitemos de ti y debas ayudarnos. Para ello debemos saber qué puedes hacer por tu cuenta. ¡Para lograrlo, debes pararte y seguir peleando!
Misaka entendiendo el mensaje, se secó las lágrimas y se dispuso a continuar. Comenzó a pensar en las cosas que le había enseñado Sensei respecto de los poderes de su albino guardián. Pensaba atentamente en cómo vencer a Accelerator, pero no fue lo suficientemente rápida, puesto que el joven lanzó un nuevo ataque, el cual la chica apenas pudo ver, menos pudo evadir.
Misaka quedó tendida nuevamente en el suelo. Lo que le valió solo burlas por parte de su guardián.
- Ya, hasta aquí por hoy- le dijo Accelerator – Será mejor que continuemos mañana - Estás hecha un asco- le dijo sin siquiera ayudarla a ponerse de pie. - Vamos a casa.
Misaka estaba con su orgullo totalmente acabado. Él había sido demasiado rudo y no había mostrado compasión alguna. Se fue caminando muy lastimada detrás de él, mientras el joven caminaba como si nada.
- Espérame, apenas puedo seguirte el paso – le gritó ella casi al borde de las lágrimas
- ¡Pero que lenta eres!- le dijo él dándose vuelta a mirarla con molestia.
Estaba preocupado por ella en su fuero interno, pero no iba a dejar que ella lo notara. Quería que Misaka se esforzara y lograra atacarlo con todos sus fuerzas costara lo que costara.
Al llegar a su departamento, ella corrió a encerrarse en el baño. Se dio un largo baño de tina para poder remojar todas sus heridas y relajarse. Estuvo llorando en silencio un largo rato a escondidas de su guardián. No quería por nada del mundo que él se enterara. No quería preocuparlo. Ella se sabía débil de carácter. Con su original había pasado algo similar. Pero ella estaba enamorada de Accelerator, lo sabía. Le dolía darse cuenta que él de ella no. Él era demasiado rudo con ella, hasta hostil. No tenía ni un ápice de compasión. No tenía dudas en atacarla y no le dolía lastimarla. Si ella lo hubiera lastimado de esa manera, sin lugar a dudas, no se lo hubiera perdonado. O es más, siquiera lo hubiera ayudado a ponerse de pie, a caminar o a curarse las heridas. Pero eso, lo hubiera hecho ella. El albino, era sin dudas, muy diferente. A la pequeña Misaka le dolía todo el cuerpo, necesitaba despejar pensar en otra cosa, de lo contrario seguiría llorando sin consuelo. Necesitaba despejar su mente urgente.
- Apúrate en el baño, ¿quieres? ¡yo también necesito ocuparlo! – le gritó de pronto Accelerator
- ¡Sí ya voy! - le gritó ella como si nada pasara.
Accelerator se quedó pensativo tanteando la respuesta.
Cuando la niña salió del baño, intentó cubrirse el rostro lo más posible. Dejando al descubierto todos los rasguños que tenía en sus piernas y brazos.
De todas formas, esa noche cenaron con normalidad e hicieron su vida como si nada hubiera pasado. Misaka quiso hacerle ver a su guardián que no sería tan fácil derrumbarla, que necesitaría mucho más que eso para vencerla.
Los próximos tres entrenamientos fueron igual duros. Misaka no lograba poder tocarlo, menos derrotarlo. No podía entender cómo era tan fuerte. No sabía que hacer. Lo peor eran las constantes burlas de Accelerator y la forma despectiva en que la trataba.
-¡No razones las cosas! ¡Ataca sin pensar!- le gritaba él -¡Expande la onda! ¡Amplia el rayo!- eran las cosas que él le gritaba una y otra vez…
El problema era que ella, ya no podía más. Misaka en verdad, apenas podía moverse y a él parecía no importarle en absoluto su condición actual.
- ¿Para qué insistes en esto? – le gritó Misaka exhausta. Su cuerpo estaba seriamente lastimado. El último ataque la había dejado nuevamente en el suelo y no podía volver a levantarse.
- ¿Cómo que por qué insito en esto?- le gritó Accelerator incrédulo. No daba crédito a lo que escuchaba. - ¿En serio no te das cuenta del peligro que corres si alguien descubre que tienes poderes de un esper?
- ¿Pero quien va a saber?- le espetó ella
- ¡Mocosa estúpida! ¡Ya hay varias personas que saben o que creen saber lo que podrías llegar a hacer! - Si los del experimento llegaran a venir por ti y yo no estuviera ahí para defenderte, no quiero ni pensar qué es lo que podría pasarte. Por eso necesito entrenarte, necesito saber de qué eres capaz - le gritó irritado.
- Ya vencí a mi original ¿eso no me hace lo suficientemente fuerte?- le gritó desesperada.
- Vencerla a ella y a la sisters es fácil, yo soy tu verdadero oponente- le dijo sin pensar
Misaka al escuchar esto último quedó en shock. Ya no quiso saber nada del asunto. Al parecer sus hermanas tenían razón. Al parecer, él solo la veía como un clon y se divertía viéndola sufrir así como lo hizo con las 10.000 que asesinó.
Al pensar así, Misaka se rindió. Una pena terrible inundó su corazón y comenzó a llorar desconsoladamente.
Accelerator la miró asustado. Sabía que se había sobrepasado con ella. era cosa de mirar el resultado. La niña estaba totalmente lastimada. Su ropa estaba rasgada y sucia. Ella misma estaba llena de heridas y moretones. En sus ansias de enseñarle y verla más fuerte, había perdido el control y se había excedido, y lo peor era que no había obtenido los resultados esperados. Había llevado todo muy lejos. Él sabía que tenía que exigirla, enojarla, que obligarla, pero había sido demasiado excesivo todo. El joven se acercó a ella para pedirle disculpas y para llevarla a casa….
- ¡No te me acerques! - le gritó Misaka- ¡Aléjate de mí!- Accelerator se detuvo por un minuto, pero luego prosiguió.
- Misaka – le dijo él tocándola por el hombro
- ¡No te acerques más!- le gritó sollozando- ¡Aléjate! ¡No te atrevas a volverme a tocar en tu vida maldito asesino!- le gritó
Esas palabras dejaron a Accelerator inmovilizado. Nunca pensó que ella le gritaría algo así. Sabía que había llevado el entrenamiento demasiado lejos, sabía que ella era una niña aún y que había sido muy duro para ella-
- Perdóname Misaka en serio- le dijo acercándose más y arrodillándose junto a ella para abrazarla y confortarla
- ¡Te dije que no me tocaras maldito!- le gritó- y dicho esto una gran esfera de poder cubrió el cuerpo de Misaka como un gran campo de energía color celeste que hizo salir expedido por los aires a Accelerator. El golpe que recibió el albino fue de tal magnitud, que casi lo deja inconciente.
Accelerator se reincorporó lo más rápido posible. Caminó hacia la niña impresionado.
- Misaka, ¿Cómo hiciste eso?
Pero ella no estaba para pensar, no le interesaba. No quería que se le acercase. En ese momento lo odiaba. Lloraba con tanta intensidad que sentía que hasta el alma le dolía.
- Perdóname si me excedí- le dijo él
- ¿Excederte? ¡Eres un maldito - le gritó – Vi en tu rostro la misma satisfacción que tenías cuando mataste a las sisters… ¿Eso querías hacerme? ¿Matarme?
- ¡Tu sabes que no! - ¿Cómo puedes pensar eso de mí? – le gritó ofendido
- No has hecho más que disfrutar el humillarme y lastimarme – sollozó
- Misaka, acabas de crear un campo de fuerza muy poderoso. Pero veo que no eres capaz de controlarlo. Tienes más poder del que crees. Me preocupa. Puede ser peligroso tanto para ti cómo para los que te rodean, ¿no lo entiendes?
- ¡Cállate! ¡Eres un sádico! – A ti solo te gusta ver sufrir a la gente. Ahora me ves cómo a una más de las sisters … ¿es por eso que no te puedes controlar? ¿verdad?
- ¡Misaka, no es así! - Pero tenía que forzarte, enojarte, para que pudieras atacarme de verdad, sino jamás lo habrías hecho. Se que no me querías hacer daño y por eso…
- ¿Y por eso casi me matas?. - ¡Ya no puedo mover ni un solo hueso, me duele todo el cuerpo, ya no tengo fuerzas para nada!- dijo sollozando una vez más.
- Sabes que esa no fue mi intención – le dijo él
- Accelerator- le dijo ella mirándolo de frente con la cara empapada en lágrimas - No quiero volver a verte nunca más- sentenció ella.
- ¿Y que vas a hacer mocosa estúpida?- le preguntó él enojado sin querer dar su brazo a torcer. No iba a dejar que la mocosa le ganara tan fácilmente, además que sabía que ella no se iría.
- No sé, ya me las arreglaré. Pero no seguiré viviendo con alguien como tú – le contestó ella.
Apenas pudo pararse, se fue toda ensangrentada y lastimada cojeando al departamento. Tenía las heridas llenas de tierra por lo que decidió darse un largo baño de tina. Tardó un buen rato en el baño curándose y mirando su cara que estaba toda lastimada también. Al terminar, se encerró en su cuarto sin cenar ni nada.
Accelerator llegó pasada la 2am, tres horas después de que Misaka había llegado al departamento. Se tranquilizó al saber que la niña estaba ahí. Luego se duchó y se fue a acostar.
Accelerator la escuchó llorar casi toda la noche. Sabía que su comportamiento había estado mal. Quería ir a hablar con ella y disculparse, pero a cómo estaban las cosas, era mejor esperar hasta la mañana.
Las palabras se Misaka resonaban en su cabeza.
"Ahora me ves como a una más de las sisters ¿verdad?" "Maldito Asesino" "Sádico" sumado al llanto de Misaka, no podía dormirse, no podía más.
Pasadas las 5 de la mañana ya no escuchó llorar más a Misaka con lo que obtuvo un algo de paz. Optó por irla a ver por unos segundos. La vio tendida en la cama con su lindo pijama corto. Pero esta vez no fue su pijama lo que llamó su atención, sino todas las heridas y lo lastimada que se encontraba producto de los ensayos que habían tenido. Tenía varias heridas que aun sangraban. Así heridas y costras de días anteriores.
- Con razón apenas se podía mover - pensó apesadumbrado - En verdad soy un imbécil - Se recriminaba.
Aun cuando se había dormido muy tarde, despertó muy temprano en la mañana y notó que el día estaba nublado. Miró por la ventana y se dio cuenta que estaba a punto de llover.
Fue a la cocina y vio que la puerta de la habitación de Misaka se encontraba cerrada.
– La dejaré dormir hasta tarde- pensó para sí- Ayer no fue para nada un buen día.
Eran pasadas las 4 de la tarde cuando Accelerator la fue a despertar. Ya era hora de que la mocosa se levantara y comiera algo, además que estaba sumamente preocupado por sus heridas. Golpeó la puerta y al no obtener respuesta, la abrió. Lo que vio lo dejó sin palabras. La habitación se encontraba completamente vacía.
Accelerator, comenzó a abrir los cajones de los veladores y ninguna de sus cosas estaban en ellos. Lo único que había dejado era la ropa que él le había comprado, bien ordenada en el closet y una foto que ella tenía enmarcada de los dos de hace un año atrás, donde ella salía sonriendo como siempre y el mirando hacia otro lado en forma despectiva y molesta.
Encima del escritorio había una nota dirigida para él:
"Lamento haber sido una carga y una constante molestia para ti. De aquí en adelante se supone que podré defenderme por mí misma. No te preocupes más. Por favor no me busques. Muchas gracias por todo. La Sister-clon Misaka Misaka"
Accelerator arrugó el papel con furia y lo tiró lejos. Cayendo fuera de la habitación de la niña.
- Bah, como si me importara- comentó en voz alta queriéndose convencer de que nada sucedía. - ¡Maldita mocosa, ya volverá cuando tenga hambre o esté asustada!.
Accelerator comenzó a realizar sus actividades en forma normal. Ordenó un poco su habitación, el living y luego fue a buscar algo de beber al refrigerador. Luego caminó por el pasillo y se encontró de frente con el papel arrugado que había arrojado de Misaka. De pronto sus manos comenzaron a temblar. Comenzó a sentir una gran angustia y un gran vacío en su interior. Fue tanto el temblor de sus manos, que la lata de refresco cayó violentamente, desparramándose por todo el piso.
Como pudo llegó hacia la pieza de la niña, y se tiró en su cama. Los temblores ya no estaban tan solo en sus manos, sino que se habían propagado por todo su cuerpo. Todo se sentía demasiado vacío sin la pequeña mocosa. Sabía que lo había arruinado todo. Sabía que era un sádico. Pero no podía entender cómo podía haber herido y lastimado a la única persona que él más quería en la vida.
- Nooooooo Misaka - gritó sollozando - No me dejes solo, por favor - gritó el joven albino desesperado - y ahí se quedó llorando cómo si fuese un niño de 5 años, solo, tirado en aquella pequeña habitación que solo olía a su pequeña protegida.
