Los personajes de SMoon son propiedad de N Takeuchi
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El matrimonio de Darien y Serena se ha destruido cual castillo de naipes cuando corre un gran viento, ahora a puertas de un divorcio, ella solo tiene un último deseo: Tener diez días más junto a él.
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…Solo Diez Días…
..Epilogo...
Darien Por
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Tome mi celular de la mesa de centro y mire la pantalla para ver quien llamaba: "Hotaru". Suspire, era la sexta llamada del día de Hotaru, había conversado con Patrick, mi jefe, hacia una semana atrás. Necesitaba unos días para pensar, así que estos últimos cinco días la había pasado encerrado en mi habitación de hotel, bebiendo cerveza, comiendo pizza y viendo el futbol, tal cual como en mis últimas vacaciones, solo faltaba algo o más bien Alguien... Serena, Serena a mi costado preguntando cualquier movimiento de la cancha. El teléfono volvió a sonar y como en las últimas seis veces deje que se fuera buzón.
Sabía que mi matrimonio con Serena estaba mal, si nos veíamos dos veces en los siete días de la semana era mucho, pero en las noches cuando llegaba a dormir, solo su olor siempre estaba en mis cobijas, eso en cierto modo me hacía extrañarla un poco menos. Pero hacia dos meses atrás había llegado ella, la doctora Akito y ella era hermosa tenía unas piernas definidas, un cuerpo que no tenía nada que envidiarle a ninguna reina de belleza, sus ojos eran azules chispeantes y llenos de vida, su pelo negro era largo y brillante, tenía unos pechos redondos y exuberantes y un trasero... Varios compañeros apostábamos que era hecho por el hombre y no por el ejercicio.
Ella era simplemente hermosa. Y yo solo tenía 26 años y una esposa inexistente. Las charlas de pasillo pasaron a ser charlas de cafetería, sin Serena en casa llegar al departamento solo me molestaba mas, así que prefería quedarme tomando un café con mi muy atractiva compañera, entonces me di cuenta que Hotaru me estaba gustando más de lo que yo podía imaginar.
No quería engañar a Serena, pero nuestra relación era inexistente yo necesitaba más que un " Hola amor" por la mañana cuando iba de salida, o un " Lo siento Darien, estamos cortos de personal" cuando llegaba a casa. Necesitaba a mi mujer. Intente hablar con ella, le dije que necesitábamos hablar y ella me dijo que tenía turno doble. Y esa fue la gota que derramo mi vaso. Tome mis cosas y me fui de casa. Durante una semana estuve pensando que hacer, Serena no me llamo más que el primer día que me fui de casa, entonces lo note, nuestro matrimonio ya no importaba. Fui con uno de los amigos de mi padre a que me asesorará y el me aconsejo tratar el divorcio en buenos términos pero ¿quería yo el divorcio? Esa noche fui a un bar cercano al hospital después de unos cuantos tragos, Hotaru llego a mi lado, antes de dejarla en su casa, yo la bese. Ella me gustaba más de lo que creía y no quería lastimar a Serena así que hice lo que creí correcto.
Mire el sobre marrón en mi mesa de noche, sabía que tenía que llevar los papeles a Aro, pero algo dentro de mí no me dejaba hacerlo. ¿Realmente estaba haciendo lo correcto? ¿Por qué me dolía que Serena no llamara? ¿Porque me sentía tan mal al saber que la mala imitación de Thor estaba tras ella? ¿por qué no contestaba las llamadas de Hotaru si Serena había renunciado a mí y ahora era libre?
Lleve la cerveza a mi boca, solo diez días había dicho ella, " solo dame diez días" y accedí porque era lo mínimo que ella merecía. Cada día ella recordó algo de nosotros, los primeros cinco días me mostré inflexible, había tomado una decisión y tenía que hacerlo, fui duro, frio y cruel, pero cada gesto de dolor, cada palabra rota que salía de su boca, me mataba por dentro, cada abrazo me hacía recordar lo bien que ella encajaba entre mis brazos, era pequeña, menuda, frágil y delicada.
Hotaru se convirtió en una conquista, mientras Serena me daba recuerdos, Hotaru me daba aventuras, pero a medida que pasaba los días con Serena, ella dejo de importarme y el último día cuando Serena me entrego los papeles estuve cinco minutos debatiendo conmigo mismo antes de llegar a una conclusión final. No quería perder a mi mujer… Salí a buscarla, corrí por la catedral, pero no la encontré, la llame a su celular pero me envió una y otra vez a buzón. Fui al departamento pero ella no estaba ahí.
Espere y ella nunca llego y mi cabeza solo podía procesar algo, la había perdido, ella había accedido había firmado los papeles y se había ido con ese imbécil de Allan. Entonces no la busque, conocía demasiado a Serena como para entender sus acciones, ella no quería saber de mí y no podía culparla… Solo yo tenía la culpa de esto. Estúpidamente pensaba que estaba haciendo lo correcto, Serena no sería engañada, Hotaru no sería la otra y yo no estaría más solo.
Egoísta… SI, Cabrón… ¡El mayor de todos!
Pero ahora sentado en mi cama viendo el sobre marrón solo podía pensar ¿qué está haciendo Serena? y me daba un vacío en mi interior pensar que el rubio con cara de Ken estaba con ella. Nuevamente el teléfono en mi mano,sonó, estaba dispuesto a mandar a Hotaru al infierno, porque muchas personas no entienden que, cuando uno no contesta las llamadas es porque NO quiere hablar.
Pero no era Hotaru el nombre que aparecía en la pantalla.
—Hinaka...
—Darien, hijo tengo excelentes noticias.
—Dime...
—He movido varias de mis conexiones, no ha sido fácil, pero he de decir que Serena con su colaboración hizo que todo fuese más sencillo, el juez Sinclair los atenderá en dos horas.
— ¡¿Que?! —Exclame exaltado — ¿Que intentas decirme?, que significa eso de Serena colaboro ¿Con que colaboro?
—Con la firma de los papeles muchacho — ¿cómo demonios sabia Aro sobre la firma? No le había dicho a nadie —Que Serena enviara los papeles a mi despacho facilito mucho las cosas.
— ¿Que Serena hizo qué?
— ¡Por Dios Darien, que estas bebiendo! — Dijo Hinaka frustrado —te espero en hora y media en el juzgado —colgó dejándome más confundido que antes.
Que hiciste Serena... Que hiciste.
Dos golpes en la puerta me hicieron levantar mi cabeza pensando que quizá mi mujer estaba fuera.
—Eddie...—la voz de Hotaru se escuchó del otro lado —Darien llevas una semana ahí, de verdad estoy preocupada cariño —cerré los ojos fuertemente antes de levantarme a abrir la puerta.
—Hola, —Hotaru me abrazo —estaba preocupada por ti —tomo mi cara con sus manos dispuesta a besarme y yo la aleje — ¿sucede algo?
—Es Serena...
—Por eso vine, pasaron los diez días que te había pedido, y tu simplemente desapareciste ¿tu mujercita Firmo?—parecía ansiosa como si acabara de comer medio kilo que azúcar.
— ¿Que te importa? —Las palabras salieron de mi boca sin pensarlas —No sé qué diablos está sucediendo pero tienes que irte Hotaru.
— ¿Que?
—Vete, —busque el sobre marrón y saque los documentos, eran copias. Los originales los tenía Hinaka.
Deje caer mi cuerpo sobre la cama, mis ojos escocían y mi pecho se apretaba fuertemente impidiéndome respirar, esto no podía ser lo correcto si dolía tanto.
— ¿Darien?
—Déjame solo...
—Pero nene...
— ¡Déjame solo joder! —grite perdiendo los estribos, no podía respirar. Busque mis zapatos sacando las medias dentro de ellos y colocándomelas rápidamente necesitaba hablar con Serena. Estos diez días habían hecho que me diera cuenta de cosas que no recordaba ya, que me hizo amar a Serena, era muy joven y tenía una tonta idea del amor.
Podía detener esto, podríamos intentar terapia, darnos tiempo como ella lo propuso, pararía esta idiotez del divorcio.
— ¿Darien? —Mire a Hotaru en una esquina de mi habitación ¿que no se había ido?— ¿qué haces? ¿A dónde vas?
—Hotaru —suspiré frustrado—tengo que ir a ver a Serena.
— ¿Es por lo del divorcio?
—Si, es por eso, tengo que irme —salí de la habitación, pulse el botón del elevador sintiéndome mal conmigo mismo, incluso mal por no decirle nada a Hotaru ¿qué rayos iba a decirle?
— ¿Darien? —Me gire mirando a Hotaru —No vas a divorciarte ¿verdad?
—Lo siento —iba a acercarme, ella tenía grandes lagrimas derramándose por sus mejillas y en ese momento me sentí como un maldito cabrón hacia llorar a Serena y a Hotaru quizá no las merecía a ninguna de las dos. —quiero detener todo esto.
—Eres un inmaduro e infantil—dijo ella duramente —Te falta crecer Darien Chiba, aun eres un niño que no sabe lo que quiere.
—Te equivocas... Quiero a mi esposa. —el elevador llego y me gire para tomarlo, mientras las puertas se cerraban, vi a Hotaru a los ojos, ella me miraba con furia mientras yo intentaba trasmitirle un lo siento. Porque de verdad lo sentía. Conduje lo más rápido que pude hasta el juzgado, Aro estaba ahí cuando aparque el auto.
— ¿Serena?—pregunte buscándola con la mirada.
—No ha llegado, hijo esta es una audiencia de conciliación, Serena ha firmado los documentos y tú también así que ambos están de acuerdo en que el matrimonio se termine.
—Aro...
—Escúchame Darien, cuando la juez pregunte.
—Necesito ver a Serena—un vigilante se acercó a nosotros.
—Parece ser que Serena ya está adentro, vamos—dijo Aro tomándome del brazo.
—¡Aro espera! —Mi abogado me observo por unos minutos—Necesito hablar con Serena unos segundos, solo unos segundos…Por favor.
Aro asintió negando con la cabeza abrimos las puertas del despacho del juez Sinclair pero no era Serena la que estaba ahí.
—Abogado Hinaka, este es el abogado Smith el obrara en nombre de la señora Serena Tsukino.
—¿¡Que!? No! —Dije gritando—¿¡Donde esta Serena!? —El Juez Sinclair, Hinaka y el abogado de Serena me observaron furiosos —Necesito saber donde esta Serena—hablé mirando al abogado de Serena.
—La señorita Tsukino me ordeno que fuese su apoderado en este proceso de divorcio, ella no desea tener nada que no sea, lo legal o lo justo, por estar casada durante cuatro años con el señor Darien Anthony Chiba.
—Necesito salir de aquí —pase las manos por mi cabello, antes de mirar al juez—Señor Juez, no quiero divorciarme —Hinaka me miro atónito.
—Darien que estas…
—¡Cállate Hinaka! —caminé hasta donde estaba el Juez, —he sido un hombre de muchos errores, errores que recién estoy descubriendo, antes de seguir con esto quisiera hablar con mi esposa unos minutos—
—Señor Chiba, la señora Serena Tsukino ha firmado los documentos finales de una petición de divorcio, ha exigido lo justo y según las leyes debe darse el cincuenta por ciento de los bienes adquiridos en el matrimonio, el único bien adquirido es un piso en Watertown.
— No puedo seguir aquí — Corrí en dirección a mi auto, Serena no estaba en el departamento, no contestaba mis llamadas y había pedido la baja en el hospital, pero estaba seguro como que mi nombre era Darien Chiba que el remedo de Thor sabía perfectamente donde estaba… Aparque auto en la entrada justo cuando el imbécil salía de las puertas corredizas de su brazo iba una rubia menuda que había visto un par de veces cuando venía a ver a Serena.
—¿ ¡Donde esta!? — el idiota me miro estupefacto por unos minutos antes de despachar a la chica y burlarse de mí. No pensé actué y lance mi puño directamente a su mandíbula, él esquivo mi golpe rápidamente y no vi cuando su puño impacto directamente en mi estómago.
— ¡Dios que bien se siente! — grito dando saltitos en su puesto— Ven de nuevo Chiba, me contuve los diez malditos días porque ella estaba aquí, pero era el primero en la lista para enseñarte a tratar a una mujer como Serena.
Me enseño sus manos en puño dispuesto a golpearme si lo intentaba de nuevo, la ira se apodero de mi cuerpo y me lance contra él—¡Que sabes tú de ella! —Grite—¡Que sabes de mí! De nuestro matrimonio.
—Sé que dejo sus sueños atrás por seguirte por hacerte feliz, por lograr ser feliz junto al hombre que amaba—me golpeo la cara, volví a arremeter contra él rodamos por el pavimento dándonos golpes en los lugares que menos esperábamos, Dos guardias de seguridad nos separaron, me dolía el ojo izquierdo, sabía que tenía sangre en un costado de mi ceja sin contar los golpes al caer al pavimento, afortunadamente el idiota estaba peor que yo, tenía una herida en la frente y escupió sangre cuando uno de los de seguridad lo alejo de mí.
—¿¡Donde esta ella!? —Le grite revolviéndome entre los brazos del guardia.
—NO te lo voy a decir nunca idiota, la dejaste ir ¡Déjala ser feliz! —él también se removía.
—Una vez más y dímelo maldito, ¿¡Dónde demonios esta mi esposa!?
—Tu esposa—se rio en mi cara — ¡Ahora si es tu esposa cabrón! después que la dejaste consumirse, humillarse y quebrarse por ti… NO mereces nunca saber dónde está, afortunadamente esta lo bastante lejos de tu maldita cara.
—¡Qué demonios está pasando aquí! ¡Doctor McRyan! —Gritó un hombre de cabellos canosos —¿eres tú el marido de Serena Tsukino? —miré al hombre asintiendo, —Jane lleva al señor a suturas… Allan—miró al idiota—Tu y yo hablaremos después… ¡Aquí no ha sucedido nada! ¡Dispérsense ya! —Ni siquiera me había dado cuenta que habían personas observándonos.
Un residente saturo mi herida en la ceja y me dieron un analgésico, el hombre canoso aún estaba frente a mi escudriñándome con la mirada mientras el chico limpiaba mis heridas, cuando estuve listo él se presentó —Peter Goenara, era el Jefe de Serena.
—Solo quiero saber dónde está—dije mirando al hombre—Por favor si sabe le ruego…
—Es extraño que en casi tres años nunca nos hubiésemos visto, aunque se perfectamente bien quien eres tú, ¿trabajas con Harold Thomas cierto ?—asentí —No sé qué paso entre tú y Serena, ella y Allan se hicieron muy buenos amigos y sé que cuando su matrimonio acabo ella estuvo bastante decaída —saco de uno de los bolsillos de la bata un sobre… Ella dijo que te lo entregara.
Empecé a leer suavemente sus letras, su sentimiento, su dolor, gruesas lágrimas se deslizaron por mis mejillas.
Yo no sabía lo que ella había dejado atrás por mí, nunca le agradecí su sumisión ni su entrega y ya no valía de nada. Ya no podría hacerlo porque ella se había ido…
oOoOoOoOoOoOoOo
Solo Diez Días
Serena Pov
La Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, era como mi segundo hogar, hacía seis meses había dejado la mitad de mi vida en América, recogido los pedacitos de mi corazón y los había unido esperando que el tiempo y la distancia me ayudaran a cicatrizar, una semana después de irme de Boston el Licenciado Smith me envió un correo electrónico diciendo que el proceso de divorcio había culminado.
Ese día pensé que moriría, pero aún me mantenía en pie, con la herida abierta y sangrando cada vez que veía a una pareja joven tomarse de la mano, o veía el cabello cobrizo de alguna persona, muchas cosas me hacían acordarme de Darien.
Patrick y su mala costumbre de dejar las medias dentro de los zapatos era el que más me lo recordaba.
Sonreí cuando lo vi aparcado en su auto frente a la institución.
—Hola preciosa—guiño uno de sus ojos azules en mi dirección —Me congelo el trasero puedes caminar más rápido—Sonreí arrojándome a sus brazos.
—Eres un exagerado…—le golpee después de darle un beso.
—Así me amas, además que no vez nieva…. De nuevo. Así que apúrate para poder llevarte donde tu verdadero y único amor.
—Eres una loca descarada—golpe su brazo—Tengo turno —Miré mi reloj —En una hora que tal si nos tomamos un café y nos calentamos un poquito. —fue su turno para asentir, Patrick era muy apuesto compañero de piso, teníamos tareas compartidas y a veces el lavaba mi ropa o yo al de él, por su trabajo pasaba mucho tiempo fuera de Paris, muchas de mis compañeras morían al verlo, era altísimo, rubio como su hermano, con un cuerpo de muerte y como adicional era la cara de Calvin Klein en Paris… Un ególatra completamente loca… Patrick era Gay.
Después del café tenía el tiempo justo para llegar al Hospital, ahora mi vida medianamente completa. No podía engañarme a mí misma diciendo que tenía una vida plena, porque no era así, era pediatra a tiempo parcial y estudiaba arte en una de las más importantes escuelas de Arte del mundo, tenía un amigo a la distancia que me hacia reír con sus últimas conquistas y un amigo a mi lado que me hacía sentir menos sola, hablaba con mama y Phil, me ejercitaba y visitaba muchos lugares cuando podía, esperaba que fuese primavera para poder al fin ir a Los Jardines de Luxemburgo. Pero aun en las noches seguía extrañando a Darien, llorando por su partida y resquebrajándome el alma cuando alguna canción que hubiésemos compartido se escuchaba en la radio, por lo menos ya podía entonarla sin terminar anegada en lágrimas y cuando no podía siempre los brazos de Patrick estaban ahí para mí.
No podía decir que lo había superado… Creo que nunca lo dejaría de amar Darien era mi todo. No me estaba negando a volver a amar simplemente no me sentía preparada para dejarlo ir del todo, aún conservaba mi anillo de bodas sujeto a aquella cadena que Darien me había dado en nuestro primer mes de noviazgo.
No había vuelto a saber de él y en ocasiones sentía que era mejor así.
—Doctora Tsukino—me gire observando a la doctora Fontaine caminar en mi dirección, había tenido un pequeño descanso y estaba helando así que fui a la cafetería por un chocolate caliente, llevaba una semana huyéndole a la doctora Fontaine , mi terapeuta.
—Doctora Fontaine ¿Cómo ha estado usted? —la salude fingiendo demencia.
—Tenías una cita conmigo hace una semana Serena, no es positivo que canceles las citas hemos tenido avances—sí, había aprendido a quererme a mí misma, pero el amor por Darien seguía tan intacto como cuando lo deje en la iglesia.
—Lo sé, es solo que se me complico el día y…
—Eso puedo entenderlo, pero Grett no me ha dicho si agendaste una nueva para esta semana—dijo con una sonrisa… Si, si Tuché.
—Prometo que…—Me quede mirando hacia uno de los pasillos y luego negué con la cabeza.
—¿Sucede algo Serena? —volví a negar.
—Me pareció ver a alguien, o más bien el gorro de alguien, pero debí haber visto mal, prometo hablar con Grett y agendar una cita para antes que acabe la semana, si me disculpa debo irme—ella asintió y regrese al área de consultas en el pasillo me encontré con Paul, y conversamos sobre lo frio que estaba el invierno estábamos a catorce de Enero y aún faltaban dos meses para que este se fuera. Cuando llegue a mi consultorio volvía a atender pequeños, congestionados, fiebres altas mocos y más mocos.
Pero esto también era parte de mí.
Salí del hospital cuatro horas después Patrick tenía un casting así que tendría que tomar un Taxi hasta nuestro Piso, las calles estaban cubiertas de nieve y las personas corrían a prisa protegiéndose del frio, yo disfrutaba caminar mientras la nieve caía sobre mi cabeza, Darien y yo pasábamos horas caminando en la nieve cuando podíamos hacerlo.
—¿Serena? —Cerré los ojos al escuchar su voz, esto me había pasado muchas veces en ocasiones anteriores pero nunca era él. —Por favor mírame—No podía ser Darien, él no sabía dónde estaba no tenía por qué saberlo. Sus manos enguantadas tocaron las mías también protegidas por los guantes gruesos de lana y la electricidad que recorría mi cuerpo cuando me tocaba se hizo notar inmediatamente. Su aroma me golpeo con la fuerza se una estampida de elefantes y en el momento que quise reaccionar sus brazos me arropaban protegiéndome del frio, de los recuerdos del dolor.
Días y noches pensando en este momento, secciones de terapia ayudándome a sacar mi ira y no esconderme tras el dolor, todo en la caneca de basura cuando su cuerpo se apretó contra el mío dándome ese abrazo que anhelaba noche tras noche, Inhale su aroma como un abstinente mientras mis lágrimas caían una tras de otra y Darien daba besos en mi cabello, no había cabida para preguntas no en este preciso momento, lo único que deseaba era llenarme de él.
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No sabía a qué había vuelto, menos si me quería o no. Pero la fuerza de su agarre y la forma en como besaba mi cabello y sus lágrimas silenciosas me recordaba aquel viejo refrán que mi madre me dijo cuándo le conte sobre el divorcio.
Si amas algo déjalo ir, si vuelve a ti siempre fue tuyo.
Darien estaba aquí y esperaba que fuese para siempre…
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Bueno fue un capi Largo, pienso que quedaron como debían haber quedado, dándose la oportunidad de empezar de nuevo.
Gracias por estar ahí, POR ACEPTARME DE VUELTA, por leer por comentar las que me dieron la mano para leer antes que subiera el cap, el grupo de Whats app, a Kiki, Melina y Sole que me ayudaron con los beteos a todas las que comentaron y a las que no.
Estoy muerta chicas, se me cierran los ojos, me duele la espalda son las 11:45 y acabo de terminar de escribir.
No se me ocurre más nada que decir solo palabras de agradecimiento, nos seguimos leyendo con Seductor Domado los sábados (Cada 15 días)
Besos me duermooooo
Ary
