Es hora de los regalos ¿Qué recibirá nuestro cumpleañero?
De regalos de Cumpleaños.
Cuando se han cansado de cantar Bokuto y Kuroo tienen la "maravillosa" idea de competir por ver cuál de los dos puede terminar de comer más rápidamente un tazón lleno de papas fritas, uno de los chicos del Fukurōdani llena dos tazones con la botana y otro del Nekoma decide fungir como juez en la competencia, los dos competidores se colocan cada uno frente a su respectivo tazón y empieza la competencia, en un par de minutos ambos chicos tienen la boca repleta de la botana y mientras con una mano sacan más comida del tazón con la otra empujan la que tienen ya en la boca intentando hacer más espacio. Akaashi está de pie al lado de Bokuto con un vaso de agua en la mano y repasa mentalmente la maniobra de Heimlich*. Sentado en un sillón Tsukishima observa a Kuroo con una mezcla de asco y desaprobación. Los demás asistentes rodean a los dos competidores, se han dividido en dos grupos que apoya a cada uno de los capitanes en esa absurda competencia.
Akaashi revisa la hora en su celular, falta poco para que termine el tiempo que pagaron para ocupar la sala. Les hace una señal a las dos managers con la mano y las chicas asienten con la cabeza. Kaori sale discretamente de la sala al mismo tiempo en el que Bokuto se levanta de un salto del sillón señalando con frenesí su tazón, parece que sus mejillas reventarán en cualquier momento. El "juez" lo proclama ganador al ver que, efectivamente, su tazón está vacío. Akaashi le alcanza el vaso con agua y una servilleta para limpiarse la boca. Bokuto choca las manos con los chicos que lo felicitan por la victoria.
-¡Bokuto, toma asiento, es hora de darte tu regalo!-. Informa Yukie al mismo tiempo que Kaori entra por la puerta cargando un paquete envuelto en papel color purpura brillante. Bokuto se sienta al instante en el que escucha las palabras de la chica. Akaashi sonríe, es como un niño pequeño.
-Esperemos que te guste, es de parte de todo el equipo. Le dice Kaori entregándole el regalo. El objeto apenas toca las manos del capitán y este ya está arrancando el papel. Suelta una exclamación de alegría al ver el balón Mikasa de franjas azules y amarillas. Saca la pelota del empaque y la rueda entre las manos, un brillo cruza sus ojos, las alarmas de Akaashi resuenan, puede ver a cámara lenta como uno de los brazos del capitán comienza a levantarse.
–Bokuto-san, este no es el lugar apropiado para jugar con ella-. La sonrisa de Bokuto desaparece al instante y baja el brazo que tiene a medio levantar. –Pero Akaashi, mira que bonita es!-. Gimotea y estira los brazos mostrándole el balón, "eso no es necesario" piensa Akaashi, él fue quien se ofreció voluntario para ir a comprarlo a la tienda deportiva.
-Bokuto-san, puede provocar un accidente si el balón choca contra alguna maquina, mañana llévela a la práctica, podrá jugar con ella todo lo que quiera-. Ofrece el chico al notar la mirada alicaída del chico. –En la cancha se notará mejor el potencial del balón. La mirada de Bokuto cambia al escuchar al chico –¡Llega temprano mañana Akaashi! estaré esperando tus levantadas!. Exclama sonriendo. –Por supuesto Bokuto-san-. Varios de sus compañeros levantan los pulgares hacia Akaashi "bien hecho Akaashi" "eso estuvo cerca" "sabíamos que podíamos contar contigo" es lo que dicen con sus miradas. Crisis evitada.
Las managers le regalan un cuaderno con un búho dibujado en la portada –a ver si así puedes prestar atención a las clases. Le reprende juguetonamente Yukie. Bokuto promete que sacará puros cienes –Bokuto-san, por favor no prometa imposibles-. Interviene Akaashi.
Kuroo le entrega un sobre de color blanco y le sonríe de medio lado –No vayas a usarlos todos en un día. Y tienes que invitarme. Bokuto abre el sobre-Hey,hey,hey! Cupones con descuento para comer carne a la parrilla!-. Grita agitando los papeles para que todos los vean.
Akaashi mira de reojo su bolsa deportiva y niega con la cabeza, "todavía no".
Yukie es la que les indica que el tiempo ha terminado. Es hora de salir. Afuera el cielo está oscuro, se despiden unos de otros breve y rápidamente para después caminar cada quien por su lado.
-Kuroo, vayamos a mi casa a jugar videojuegos!-. Propone Bokuto. –Será otro día Bo, Tsuki se está quedando conmigo y prometí que no se desvelaría, es un chico en crecimiento, tiene que dormir sus ocho horas necesarias. Kuroo le pasa un brazo por los hombros al rubio que lo aleja de un manotazo.
–Akaashi!-. Bokuto lo mira expectante.
–Bokuto-san, mañana hay clases ¿le parece apropiado desvelarse?-. Pregunta.
-Pero Akaashi, es mi cumpleaños, los cumpleaños son para hacer cosas que no haces en días normales, como jugar videojuegos! en un intento por convencerlo.
- El sábado Bokuto-san, después de la práctica podemos ir a su casa a jugar-. Sugiere Akaashi. –Recuerda lo mal que lo pasó cuando en su cumpleaños anterior se develó?-. Akaashi lo recuerda muy bien, Bokuto llegó al día siguiente de su cumpleaños a la práctica con sendas ojeras y arrastrando los pies al caminar, cuando entró a los vestidores para cambiarse a su ropa deportiva nunca salió. Akaashi por órdenes del capitán de ese entonces lo fue a buscar, lo encontró dormido sobre una de las bancas. Nunca había visto antes al entrenador tan molesto, está seguro que sus gritos se escucharon hasta el otro lado de la escuela.
Eso parece ser lo que necesita oír Bokuto para cambiar de opinión. Por más que quiera jugar videojuegos no piensa volver a tener que limpiar el gimnasio después de los entrenamientos el solito por una semana entera.
Se despiden de Kuroo y de Tsukishima y emprenden el camino hacia la estación del tren, viven cerca uno del otro así que regresan juntos.
Al entrar al vagon descubren un par de asientos libres, un enorme bostezo sale de la boca de Bokuto.
–se siente muy cansado Bokuto-san?-. Pregunta el chico al ver que Bokuto se restriega los ojos, Akaashi que está sentado al lado de la ventana observa la ciudad pasar a sus ojos, tiene la mano apoyada en el mentón, el también se siente cansado. –Estaba bien hasta hace un rato-. Murmura el capitán. –Se encontraba muy excitado Bokuto-san, ahora que ya se tranquilizó su cuerpo le está ídiendo descanso. Explica Akaashi.
–Akaashi, creo que dormiré un poco-. Y sin decir otra palabra Bokuto deja caer su cabeza en el hombro de Akaashi, el sueño se disipa al instante en el que siente las hebras puntiagudas del cabello rozar su mejilla –¿Bokuto-san?-. Lo llama, pero el otro ya está dormido, Akaashi regresa su mirada a la ventana, puede ver en su reflejo el sonrojo de sus mejillas.
Minutos más tarde, Akaashi mira de reojo a su capitan, sigue dormido y su respiración es lenta y profunda. Lleva una de sus manos a su cabeza acariciando los cabellos que son sorprendentemente suaves y sedosos aun con la cantidad de producto que embarra en ellos, siempre le ha gustado el peinado de Bokuto, es tan original y alocado, igual que su capitán. Se permite acariciarlo hasta que escucha la voz robótica que sale de una de las bocina indicando el nombre de la estación donde tienen que bajar.
–Bokuto-san, despierte, estamos llegando-. El chico sacude suavemente el hombro del durmiente.
–Cinco minutos más Akaashi-. Se queja y restriega su cara contra el cuello de Akaashi que se tensa al instante –No tenemos cinco minutos Bokuto-san-. Su tono es firme y empieza a enderezarse, Bokuto gruñe y se levanta con dificultad de su asiento, bajan del vagón y al salir a la calle el aire fresco golpea contra sus rostros. Bokuto está enfurruñado, no muchos saben que lo pone de malhumor ser despertado de su sueño, Akaashi suspira, "este es el momento" abre su mochila sacando un paquete envuelto en una bolsa plástica negra.
-Bokuto-san, no le he dado su regalo-. No deja de sorprenderlo la rapidez con la que el otro chico cambia sus estados de ánimos, en segundos su cara pasa de la molestia a la curiosidad hasta que una enorme sonrisa se forma en su rostro
– ¿Me compraste un regalo Akaashi?-. Akaashi levanta una ceja un poco ofendido ante el tono incrédulo del chico.
–Soy su amigo Bokuto-san, no sé por qué le sorprende tanto-. Y saca de la bolsa negra un paquete envuelto en papel brillante de regalo con un moño.
Bokuto toma el regalo desgarrando el papel y abre la caja, su sonrisa se ensancha y sus ojos brillan al ver el contenido, saca unas rodilleras (compradas en la misma tienda donde encontró el balón) que llegan a los muslos, como le gusta usarlas, color negras con franjas color gris a los lados. Dentro de la caja encuentra también una camisa tipo polo color blanco con la imagen de un búho impresa en el pecho. Bokuto detiene sus pasos y se queda en silencio observando los regalos, su mirada es inexpresiva. Akaashi se detiene al ver la expresión del chico, no esperaba esa reacción. Un nudo se forma en su garganta –Bokuto-san?-. Murmura, sus manos se cierran sobre la correa de su bolsa deportiva.
-¡Akaashi! Son geniales, es el mejor regalo que me han dado!-. El chico grita emocionado. Akaashi pega un brinco, Bokuto camina hacia él y lo envuelve en sus brazos con tal fuerza que saca todo el aire de sus pulmones. Akaashi quiere decir "Bokuto-san, no puedo respirar" pero olvida eso al momento en el que siente que sus pies dejan de tocar el suelo. Bokuto lo levanta unos buenos diez centímetros, de la sorpresa Akaashi solo atina a envolver sus brazos en el cuello del otro para evitar caer.
–Muchas gracias Akaashi-. Bokuto está riendo y Akaashi recarga su mejilla contra el hombro del chico, se permite por unos momentos disfrutar el abrazo, al fin y al cabo ¿Quién necesita respirar?.
Segundos después Bokuto vuelve a ponerlo en el suelo, Akaashi siente que las piernas se le volvieron gelatina y tarda un poco en recuperar la respiración y en regresar a la normalidad los latidos de su corazón. – ¡Akaashi, no debiste hacerlo, seguramente te costó una fortuna!-. Le dice preocupado. Akaashi desvía la mirada, gastó gran parte de sus ahorros en eso. –Para nada Bokuto-san, no fue tan caro-. Miente mientras observa al otro dejar en el piso su bolsa deportiva y las cajas de regalo.
Bokuto se quita la chaqueta del uniforme de un movimiento y se levanta la camisa hasta el pecho. –Voy a probarme la camisa que me regalaste ahora Akaashi-. El vice-capitan que quedó atontado al ver los abdominales perfectamente definidos del otro vuelve a la realidad cuando cae en cuenta que medio desnudarse en medio de la calle no es para nada una buena idea.
– ¡Bokuto-san, Aquí no!-. Exclama y con una mano toma le borde de la camisa y la jala hacia abajo hasta que queda de nuevo en su lugar.
– ¡pero Akaashi!-. El chico está haciendo un puchero.
–Bokuto-san, no puede quitarse la ropa en la calle. Espere a llegar a casa. Ya me dirá si le quedó bien.
Los chicos continúan su camino y Bokuto divaga durante todo el trayecto sobre lo bonito que es el búho y que bien jugara con las nuevas rodilleras.
–Me volveré imparable usando estas Akaashi, son de mejor calidad que las que tengo. ¡No habrá balón que no pueda rematar!-. Su tono suena decidido.
-Me alegro que le guste Bokuto-san, y para volverse imparable tiene que seguir practicando duramente, no cambiar de rodilleras-. Bokuto ni caso le hace, está muy ocupado con sus regalos.
Se separan al llegar al punto del camino donde cada uno tiene que tomar direcciones distintas, Bokuto vuelve a darle otro abrazo sofocante (esta vez los pies de Akaashi permanecen pegados al piso) y se desean las buenas noches.
Al día siguiente Bokuto llega a la práctica estrenando las nuevas rodilleras y con el nuevo balón bajo el brazo. Anota cinco puntos seguidos.
–Akaashi. ¡Tus rodilleras me traen suerte!-. Grita echando su brazo alrededor del cuello del pelinegro y levantando un pulgar.
Notas:
(*) La maniobra de Heimlich. "llamada Compresión abdominal es un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio, normalmente bloqueado por un trozo de alimento o cualquier otro objeto. Es una técnica efectiva para salvar vidas en caso de asfixia por atragantamiento."
Tenía pensado subir este capítulo hoy por la mañana. Pero ¿adivinen quién se fue de fiesta anoche y tomó de más? (シ_ _)シ
En fin, espero que les guste.
Muchas gracias a tod s los que siguen este fic. Seguiré trabajando duramente.
Se agradecen los reviews y las críticas constructivas.
