Accelerator no pudo obviar lo que estaba viendo. Sentía una furia inmensa. Comenzó a tocar el timbre de la casa de Sensei sin parar. Misaka y la pequeña maestra, sabían que esto sucedería desde el momento que Misaka volvió a pisar esa casa, pero aún así, Misaka y ella habían estado dispuestas.
Accelerator podía entender que su esposa estuviera furiosa con él, pero él aún así necesitaba hablar con ella, necesitaba poder explicarle… explicar lo inexplicable seguramente.
Si bien su esposo andaba todo el tiempo irritando, gritando y demandando su atención, Misaka no podía negar cuan afligido estaba él. Cuando se detenía a mirarlo por la ventana, podía darse cuenta lo triste que se veía. A ella, no dejaba de preocuparle lo grave que había llegado ese día, todo herido, sangrando. De no haber alcanzado a llegar a casa de sensei ese día y en ese momento, de seguro él habría muerto. Quizás su justa llegada, había sido gracias a la ayuda de Uriel, aunque claro, de eso, no podía estar segura.
- ¿Me darás la oportunidad de hablar contigo y explicarte las cosas?- le preguntó él en un momento que Misaka salió a comprar las cosas para poder preparar la cena.
- Por ahora no – le contestó molesta de que una vez más irrumpiera en su vida sin avisarle. Después de todo, habían quedado en que ella lo buscaría.
- Misaka, tu Miguel lo sabe todo….
- Lo sé, pero no está en él contarme nada.
- Dime, ¿Él es tu nuevo amante? ¡Lo he visto por aquí a diario!
Accelerator apenas dijo esto, Misaka le arrojo un feroz ataque que lo dejó incrustado contra la pared.
- Vete de aquí – le dijo con los ojos celestes y brillantes de ira. - ¿Eso es lo que tanto te preocupa? ¿Por lo cuál me vigilas a diario?
- Ese tipo te visita siempre por las noches…
- No tienes derecho a reprocharme nada en todo caso. Fuiste tú el que me abandonó. ¿Ya lo olvidaste?
- No, no lo he olvidado. Pero tuve mis motivos… quiero que los entiendas Misaka. Solo eso te pido. Escúchame y júzgame después. Pero al menos, dame esa posibilidad – le suplicó. Misaka al escuchar esto, suspiró.
-Mañana te escucharé. Ahora debo ir por las cosas para preparar la cena- le dijo angustiada.
-Entiendo- le dijo- Me iré por hoy, pero volveré mañana - Si no estás, o no me quieres recibir, te juro que destruiré esta casa- le dijo amenazándola.
-Guárdate tus amenazas – Y no te preocupes, que aquí estaré. – Pero Accelerator- le dijo de pronto cuando ya había emprendido la retirada – Hay una condición - le dijo firme y desafiante.
-¿Cuál?- le preguntó él intrigado.
-Antes de que comencemos a hablar, quiero que me firmes el divorcio- Con o sin conversación, quiero que me lo des.
- ¡No puedes estar hablando en serio!- le dijo sumamente dolido - ¡Entonces no vale la pena reunirnos a conversar! ¿No crees?
- No lo sé… creo que desde que te fuiste ya no muchas cosas valen la pena – le dijo triste - Pero si eso me ayuda a entender bien las cosas, quizás pueda comenzar a cerrar estos capítulos inconclusos, creo que para mí será suficiente.
- Misaka….
- Hasta mañana Accelerator – le dijo ella triste.
Esa noche, Accelerator caminó sin rumbo. Estaba demasiado consternado. Misaka ya no era la misma. Había cambiado y mucho. Parecía haberse convertido en una persona totalmente diferente, tanto así que no lograba reconocer en ella, a su esposa.
Los meses transcurridos, la habían llenado de una fuerza distinta. Si bien se veía con más carácter, también se veía mucho más triste y apagada. Durante los meses que estuvo fuera, siempre deseó volver a encontrarse con su Misaka, poder refugiarse en sus cálidos brazos, pero al parecer, pensar que todo sería igual que cuando se fue, había sido un inmenso error. Siempre pensó que ella lo estaría esperando ansiosa y con los brazos abiertos. Que ella lo escucharía, pero se había equivocado y con creces. Ella se había decepcionado de él, no lo perdonaba, había decidido separarse de él y estaba forjando su propio camino sola.
Accelerator, había comenzado a entender, que su matrimonio con Misaka estaba por llegar a su final. Con solo pensarlo, sintió una punzada en su corazón, que jamás había sentido. El dolor llegó casi a ser inaguantable.
Por primera vez en su vida, su respiración se agitó y subió a niveles peligrosos. Apenas podía respirar. - ¿Cómo no había podido entender lo que perdería al hacer la estupidez que hizo? ¿Cómo había sido capaz de abandonarla durante más de 6 meses sin siquiera comunicarse con ella? – Bueno, él sabía la respuesta, antes parecía lo más sensato y lógico, si es que quería protegerla, ahora, le parecía lo más estúpido y sin sentido de la vida. Si hubiera confiado en ella, y le hubiera contado todo… si le hubiera contado cuáles serían sus planes desde el principio y si no hubiera actuado tan arrebatado e impulsado por el odio, quizás ahora no estarían en esta situación. Pero ya era muy tarde el pensar así.
Las horas pasaron como una vil tortura. Vio como la noche precedía al día y cómo el reloj avanzada lentamente. No logró conciliar el sueño. No logró comer absolutamente nada. Solo una corta ducha y su clásico café. Tenía la imperiosa necesidad de verla y poder hablar con ella a la brevedad.
Llegó a casa de Sensei dos horas antes producto de la ansiedad. Misaka había podido observar como se había sentado en la misma rama del gran árbol que siempre solía ocupar. Sin interferir, sin llamar, sin hacer notar su presencia a nadie. Misaka suspiró al verlo. Aquella delgada y albina figura que tanto había extrañado y que remecía su corazón, nuevamente estaba enfrente de ella. No tenía claro que era lo que haría. Pero sabía que no se lo haría fácil después de todo. Habían sido muy duros meses sin él y sabía que si algo así le volvía a pasar, no tendría las fuerzas necesarias para afrontarlo.
- Llegaste antes- le dijo la niña saliendo con anticipación a la hora acordada.
- Sí, no sabía que más hacer en la casa – le dijo él mirándola fijamente a sus ojos.
- Como te pedí ayer, por favor fírmame esto – le dijo pasándole los papeles del divorcio.
-Misaka … – le dijo con ojos desencajados por el dolor.
-Lo acordamos ayer – le dijo ella viendo como Accelerator los recibía sin decir nada. Los miró atento por unos segundos, y se percató que ahí estaban los papeles que los terminarían de separar para siempre. Accelerator vio como sus nombres estaban escritos en ellos. Eso lo llevó a darse cuenta que Misaka ya había gestionado el trámite. La niña puedo ver cómo sus ojos se pusieron rojos de inmediato.
-Bien, te escucho – le dijo ella sentándose en el pasto debajo del árbol – dime qué es lo que me quieres decir.
- Primero que nada, te quiero pedir disculpas por irme de la forma que me fui y por volver así, sin avisar.
Misaka no le contestó, es más, ni siquiera lo miró.
- No te pude decir nada en esos momentos, estaba demasiado ofuscado. Necesitaba irme y pensar qué hacer y qué sería de mi vida…
Misaka seguía escuchando pero comenzaba a perder la paciencia. ¿qué sería de su vida? – pensó para sus adentros - ¿No íbamos a estar juntos para siempre? – meditó.
- Cuando escuché lo que había sucedido con mis padres, me sentí el ser más estúpido de la faz de la tierra por haber creído todas esas mentiras… - ¡Misaka tenía que ir detrás de los culpables, cobrar venganza! - le dijo con los ojos rojos, pero esta vez por la furia contenida.
Misaka se volteó a mirarlo sorprendida.
- Si Misaka, fui por ellos. Fui a buscarlos para tomar venganza. Fui a buscarlos para asesinarlos con mis propias manos – le dijo mientras se miraba las palmas de sus manos con satisfacción.
Misaka lo miraba impactada.
- ¿Por qué me miras así? ¿Acaso no lo imaginabas? ¡Sabías perfectamente que iría tras ellos! - por eso no te dije nada y por eso no te llevé conmigo… justamente porque fui a hacer algo, con lo cuál tú nunca hubieras estado de acuerdo.
- ¡Aún así podrías haberme dicho algo!- exclamó molesta.
- ¿Para qué? ¿Para que me salieras con todas tus hermosas palabras de amor y bondad? ¿Para que intentaras detenerme para mantener mi alma sana, blanca y pura?
- No te burles de mí – le dijo Misaka mirándolo con reproche.
- No lo hago, pero sabes que tengo razón. Yo ya te dije una vez que mis manos están manchadas de sangre… y la verdad, no me importaba condenarme en el fuego del infierno con tal de ver a esos imbéciles arder- le dijo con ojos lleno de ira, sus ojos parecían estar en llamas.
- Pero al menos me lo hubieras dicho- le dijo ella.
- Misaka, ¿Acaso no fuiste tú quien me dijo que mi alma quedaba sujeta a mi buen comportamiento? - Pues bien, con esto me acabo de terminar de condenar.
- ¿Entonces los asesinaste a todos?- le preguntó ella apesadumbrada.
- Ya no podrán hacer más daño – le respondió.
- Ya veo- le dijo ella.
- Dime, si te hubiera dicho lo que quería hacer ¿Me hubieras apoyado?- le preguntó él mirándola a los ojos.
- No lo sé, seguramente no – pero asesinar no siempre es la solución – le dijo ella.
- Es la única que yo conozco al menos. Toda mi vida, es lo único que he sabido hacer. A mí me han destruido en varias oportunidades, mi alma está fragmentada y destruida desde hace mucho… - le dijo en un susurro.
- Lo sé, y por eso yo intenté reconstruirla, pero nunca fui suficiente. Fue duro darme cuenta de eso.
- Eso no es verdad Misaka, siempre has sido suficiente. Solo que en ese momento, mis arrebatos y mi ira, fueron superior a todo. Tenía que vengarlos.
-¿Pero era necesario abandonarme así? ¿Sin decirme nada? ¿Sin poder saber de ti durante todos estos meses? ¿Alguna vez pensante en toda la angustia que sentía al no saber nada de ti? ¿De si estabas vivo siquiera? ¿De si estabas bien? ¿De si sufrías? ¿O incluso si hasta estabas con otra mujer?- le preguntó mientras el dolor en su garganta se hacía insoportable.
- Era necesario que así fuera. No quería exponerte y que estuvieras en riesgo nuevamente. No quería que tú ni que la enana Sensei corrieran riesgo alguno. Tenía que cortar todo lazo contigo, para que no te descubrieran… tenía que mantenerte a salvo.
- Me hiciste mucho daño Accelerator – le dijo ella poniéndose repentinamente de pie.
- ¿Cómo? ¿Te vas?- le preguntó el chico.
- Si, no creo que haya mucho más que hablar – Espero los papeles firmados.
- ¿Aún después de lo conversado, quieres divorciarte de mí? – le preguntó Accelerator triste.
- Si- le dijo más triste aún. – Está claro que pensamos distinto y sé perfectamente que no somos ni seremos compatibles. En cualquier momento volverás a desaparecer y me dejarás, sin siquiera conversarlo conmigo. Te da lo mismo lo que yo sienta. Lo mejor es separar definitivamente nuestros destinos a partir de hoy. Ya existe un camino recorrido, y no quiero volver atrás. No podría volver a levantarme.
-Misaka, sabes … alejarme de ti fue lo más difícil que he hecho, pero perder a mis padres y descubrir todo de esa forma, también lo fue… debía vengarlos… su muerte, no podía quedar impune… - ¡Ellos me arruinaron la vida! ¡Los asesinaron! - ¡Y luego trabajé para ellos! – le dijo casi al borde de un ataque de ira.
- Dime algo- le preguntó de pronto Misaka. ¿Para qué volviste Accel? – le preguntó de pronto. El albino la miró dubitativo, no entendía esa pregunta. - ¿Volviste solo para que te curara y luego volver a tus andanzas?
Accelerator abrió los ojos de par en par. Sorprendido.
- No, no regresé por eso.
- No me mientas, estabas a punto de morir. Si no hubieras llegado a la puerta de Sensei esa noche, no estarías vivo. (Misaka lo miró con los ojos más tristes que él le hubiera visto alguna vez). – Ya estás curado y sano. Totalmente recuperado. Ahora puedes volver a irte, no te detendré. – Termina de cumplir con tu venganza.
- Me molesta que una niña inmadura como tú no pueda comprender la situación- dijo una voz femenina cerca de ellos.
- ¿Kaori? – preguntó sorprendido Accelerator al ver a la chica que tenía frente a ellos.
- ¿Cómo no puedes entender nada niña? – le dijo ella molesta, enseñando sus armas.
Misaka la miró sorprendida. No entendía nada. ¿En verdad quería pelear con ella?
- Disculpa, pero no creo que esto te incumba – le dijo Misaka entre sorprendida y molesta.
- Pues ya verás que sí – le respondió. – Puesto que yo estaba junto a Acceletaror en esa misión… y fui yo quien lo trajo esa noche ante ti – le respondió.
- ¿Y tú avalas su conducta?- le preguntó Misaka incrédula.
- Yo también fui por ellos. Esos hombres también asesinaron a mis padres.
- ¿Pero si tú eres una Santa? – le preguntó la niña sorprendida.
- ¿Y? ¿Tiene eso algo que ver? – le preguntó Kaori.
- Pues creo que no deberías ir asesinado personas – le respondió Misaka.
- Misaka- le dijo Kaori con paciencia – Accelerator y yo, hemos sido dotados de estos dones para ejercer justicia en la tierra. Él es el ángel de la muerte y yo puedo decidir quien vive y quien no. Yo soy la justicia en la tierra. Con el tiempo, aprenderás que no todo es blanco o negro. Se nos delegó la misión de hacer justicia, y las cuentas se las daremos después directamente a Dios.
-¡Pero esto fue venganza!- gritó la niña desesperada. Temía por el alma de ellos dos al haber asesinado a esos hombres.
-Así es… pero aplicamos justicia para nuestras familias y para nosotros mismos. Seguramente se nos reprenderá- dijo sonriendo al cielo algo avergonzada- Pero Dios entenderá. Él sabía que lo haríamos cuando nos enteráramos. Pero no dijo nada.
-Me voy -dijo Misaka tratando de procesar todo. Era mucha información. Se sentía demasiado mal en esos momentos, sentía náuseas. Quería salir corriendo de ahí.
-Misaka- le dijo Accelerator – Piensa bien lo que quieres para nosotros en el futuro.
-Lo mismo va para ti- le dijo ella con los ojos llenos de lágrimas.
-Dale tiempo Accel- le dijo Kaori – Ella te ama mucho, pero ha sido difícil para ella.
-Gracias por venir e intervenir- le dijo él parándose y yéndose para su casa.
-Si de nada, ojalá sirva de algo- le dijo ella desapareciendo de repente.
(*******)
Misaka por la siguiente semana, no pudo pegar un ojo. Todo lo que le habían dicho, daba vueltas en su cabeza como un torbellino. Su cabeza iba a explotar. Las palabras de Kaori daban vueltas una y otra vez. Todo era un verdadero infierno.
Había buscado consuelo en Sensei y Miguel, pero ambos decían poder entender los sentimientos de Accelator. Más que Miguel, vino a corroborar lo que Kaori le había dicho. Ellos habían dotados con esos dones, ellos podían ejercerlos para bien o para mal.
-No está en mi cuestionar en estos momentos sus acciones Misaka- le dijo Miguel – A ustedes los humanos, les fue otorgado el libre albedrío. -Yo no sé ni entiendo bien los sentimientos de venganza y desesperanza humana, no puedo intervenir. Solo sé que no me gusta verlos sufrir… y tú estás sufriendo mucho sin él.
-Sí- le había contestado ella.
(*****)
Los días pasaron y Accelerator comenzó a ir todos los días a ver a Misaka a la escuela. A la distancia veía como impartía sus clases. Le encantaba verla tan feliz rodeada de niños.
Por esos días, Sensei fue enviada a reemplazar a una profesora a otra prefectura. Esto le dio la oportunidad perfecta a Acceletaror. Como no dejaría que caminara sola, pasaba temprano todas las mañanas a recogerla y cuando terminaban las clases, él la esperaba para acompañarla de vuelta hasta la casa de Sensei.
Al principio, lo hacían en silencio. Luego comenzaron a comentar cómo había sido el día a día de ella. Las conversaciones cotidianas entre ellos, volvieron a surgir.
Accelerator, había decidido reconquistarla de a poco. Necesitaba que confiara en él nuevamente, y sabía que para eso necesitaba tiempo… y no presionarla más de lo debido.
Misaka debía reconocer, que le agradaba la actitud que estaba teniendo Accelerator con ella. Sabía que el joven no era paciente, y por mucho que le costara hacerlo, él le estaba dando el tiempo para tranquilizar esa angustia y rabia que sentía por dentro, la cual poco a poco comenzaba a apaciguarse en su interior.
Accelerator comenzó a pensar en qué podía invertir su tiempo. El ver tan feliz a Misaka impartiendo clases, le hizo reflexionar si él sería capaz de encontrar algo así para él. Había pensado en hacer clases también, pero Misaka le había dicho un no rotundo, dado que le daban lástima los posibles alumnos que quedarían a su cargo (recordando las lecciones que él le había dado a ella hace tiempo atrás)
- "No, no tienes espíritu docente"- le había dicho finalmente. Lo que los había hecho reír como en los viejos tiempos.
Accelerator iba caminando en forma despistada luego de haber ido a dejar a Misaka a ciudad academia, cuando de pronto escuchó una voz familiar que lo llamaba:
- ¡Hey Accelerator! ¿Por qué no nos das una mano aquí?
El miró hacia donde lo llamaban y vio a Touma en una gran torre de fierro que estaba en plena construcción.
Accelerator miró la gran torre que seguramente sería el cimiento de un gran edificio, pero se notaba que en la cima había un problema. Miró a Touma con incredulidad.
Touma bajo hacia donde estaba él y le estrechó la mano.
-¿Hacia dónde te diriges?- le preguntó Touma sonriendo feliz al verle.
- Pensaba ir al supermercado a realizar unas compras – Acabo de pasar por el almacén pero no encontré todo- le dijo mostrándole una bolsa que traía consigo algo aburrido de estar dando explicaciones.
- ¿Por qué no ayudas a estos tontos arquitectos? -¡Llevan dos días sin poder resolver un problema con los planos! ¡Y nos tienen parados sin poder continuar con la construcción!
-¿Estás trabajando aquí? ¿Tú? - le preguntó medio despectivo Accelerator al ver a Touma en una obra, como maestro de la construcción.
-Bueno, si, es muy entretenido y me pagan bien – dijo rascándose la nuca- Y bueno, al menos trabajo y no estoy de ocioso- le dijo él ahora en forma despectiva mirando a Accelerator.
Accelerator lo miró enojado, pero sabía que de todas formas igual tenía razón.
- ¿Y qué problema tienen?- preguntó Accelerator intrigado.
- No sé, llevan dos días completos ahí discutiendo sin llegar a ninguna resolución - le dijo Touma indicando a dos tipos con cascos blancos.
- Si, la torre no tiene el soporte para aguantar la estructura – le dijo mirando a simple vista.
Touma al escuchar eso, tomó del brazo a Accelerator y lo llevo hasta donde su jefe.
- Jefe, por favor escuche a mi amigo. Él con solo ver la torre se dio cuenta que no soportaría la estructura.
El jefe de Touma que ya no sabía que hacer por la inoperancia de sus arquitectos, se acercó a Accelerator y le preguntó:
-¿Crees que nos puedas ayudar?
Accelerator se acercó altanero sonriendo en forma soberbia. Miró los planos rápidamente y miró la estructura que tenía frente a él, luego volvió a mirar los planos y para sorpresa de todos, comenzó a reír a carcajada limpia.
-Jajajaja ¿quién hizo esto? - preguntó él.
-Nosotros- le contestaron los dos arquitectos involucrados.
- Pues erraron los cálculos- les dijo Accelerator sin dudar.
- Imposible- le contestaron ambos.
- Pues calcularon mal- les dijo él con tono superior.
- ¿Y quién eres tú? ¿Qué eres? ¿Un Ingeniero? - le preguntó uno de ellos en forma despectiva.
-No, no soy nada de eso- le dijo él sin dejarse intimidar.
-Bah, jefe, no lo escuche, es un pobre don nadie- dijo el mismo tipo.
- Yo que tú cierro el pico antes de decirle eso a él- le dijo Touma algo asustado al calculista-arquitecto al ver la cara de Accelerator.
-¿Puedes probarlo chico?- le preguntó el jefe y dueño de la obra.
Accelerator dejó la bolsa que traía consigo en la mesa, extendió los planos y comenzó a recalcular las dimensiones.
-Toma- le dijo el jefe de la obra pasándole una calculadora, pero él no la aceptó.
Luego de 15 minutos, Accelerator había rehecho, los planos del primer edificio completos.
-Ahí tienen súper arquitectos- les dijo mirándolos con desprecio. Tomó su bolsa y emprendió la retirada- ¡Nos vemos Touma!- exclamó alzando la mano.
Los Arquitectos tomaron los planos, metieron los datos obtenidos por Accelerator a la computadora y el problema se había subsanado. Todo cuadraban, los datos ingresados estaban perfectos.
El jefe de la obra ordenó de inmediato:
-¡Tráiganme a ese muchacho ahora mismo! – por lo que Touma partió corriendo detrás de él hasta alcanzarlo.
-¡Ven!- le dijo- El jefe te llama - ¡Tus cálculos fueron todos correctos!.
- Por supuesto- dijo él aburrido.
-Pues los dejaste impresionados, el jefe pide que te lleve. -¡Ven, vamos! ¡Quizás te dan trabajo!- le dijo Touma entusiasmado.
El caminó junto a Touma, y llegaron nuevamente a la obra. El jefe y dueño del proyecto era el Sr Aldo Yamasaki.
- Me dejaste impresionado chico- ¿Cómo pudiste detectar el problema de inmediato? Y es más ¿Cómo pudiste hacer los cálculos sin una calculadora o computadora?
-Para quienes entendemos las dimensiones y números, no necesitamos esas cosas ni títulos universitarios- dijo con tono de superioridad. Los Arquitectos estaban furiosos, pero se habían quedados mudos frente a él.
- Así veo, ¿Nos podrías ayudar a terminar esto? Ellos dicen que tendrán que botar la torre desde el piso 10 en adelante, ¿Es así?
-No, no será necesario. Pero tendrán que reafirmar la estructura completa. Recomiendo reforzar en el piso 1, 4, 9 y 14, poner triple grosor y no tendrá ningún problema.
Los arquitectos nuevamente ingresaron los datos al programa (buscando que Accelerator se equivocara) pero no, estaba en lo correcto. Nuevamente sus datos eran asertivos, el sistema lo validaba.
- Jefe, yo creo que en el piso 10 mejor que el 9 -dijo uno de los arquitectos intentando contradecirlo.
- No- dijo Accelerator sumamente serio -El piso 10 seria un grave error.
El otro arquitecto ingresó el piso 10 en vez del 9 y arrojaba error. Ellos modificaron e hicieron todas las combinaciones posibles, solo para darse cuenta que lo que había dicho él era 100% acertado.
-Chico, quedas contratado si quieres trabajar aquí- le dijo el dueño de la obra.
Accelerator abrió los ojos sorprendido. Nunca creyó que una oportunidad así se le podría dar. Más a él, quien siempre había destruido todo a su paso, la idea de construir algo, le era irónicamente placentera... más que le pagarían.
- Bueno, quiero el doble de lo que le paga a ellos- dijo mirando a los arquitectos. Ellos gritaron de impotencia a su jefe, Accelerator los miró aburridos y continuó:
-Necesito que hagan lo que yo diga, aunque la computadora diga lo contrario- Porque sus cálculos pueden ser no tan exactos como los míos … ¿Tengo un horario que cumplir?
- Si - dijo el jefe- Entramos a las 8 y salimos a las 6
- Llego a las 9 y me retiro a las 16, sino, no puedo – contestó altanero.
- ¿Cómo es esto jefe? ¿Lo va a permitir? -gritó uno de los arquitectos furioso -¡Además sus cálculos no pueden ser mejor que los de la computadora!
- Pues sí- dijo Accelerator ya enojado con esos tipos. Tanto la computadora como la calculadora tiende a aproximar los números y en esos pequeños errores, derivan en grandes problemas- dijo indicando la torre.
- Eso no es verdad- ¡Eso no se debe por aproximaciones!
- Si- le dijo él - Eso y errores de aritmética básica- dijo sonriendo en forma malvada.
- Ok, pero los horarios aquí son rígidos para todos- le dijo el jefe Yamasaki.
- Esos son mis horarios, no puedo en otros- le dijo Accelerator tomando su bolsa nuevamente.
- ¿Trabajas en otro lado?- le preguntó el jefe
-No, se debe a algo familiar- al decir eso sintió una punzada en el pecho.
- Ahh, Ok, veo que eres casado ¿Tienes hijos?- le preguntó al ver su argolla de matrimonio la cual había regresado a su mano, aún cuando Misaka no lo hubiese perdonado aún.
- No hablo de mi vida personal- contestó él zanjando el tema
- Ok Ok, hecho. Pero no me falles- le dijo el jefe poniendo su mano en el hombro de Accelerator feliz. El sr Aldo Yamasaki no sabía por qué, pero aquel joven albino le transmitía puras cosas buenas, le había caído sumamente bien a pesar de su altanería y soberbia.
- ¡Excelente! - gritó Touma feliz.
Los arquitectos estaban furiosos e intentaban convencer al jefe de que ellos podían arreglar el tema solos, pero el trato ya había sido cerrado. Accelerator quedaría como jefe de ellos.
- Hasta mañana entonces- le dijo el jefe.
- Si, hasta mañana- respondió él como si nada.
Todos quedaron sorprendidos por su actitud tan irrespetuosa, tan seguro sobre si mismo y tan pasivo. Cualquiera estaría feliz de cerrar tremendo trabajo, pero eso a él parecía no importarle, él se veía hasta aburrido.
