De las intrigas del Capitán.
Una disculpa, quería subir este capitulo desde hace días, pero al leerlo decidí re-escribirlo por completo.
Les traigo un capi largo como compensación.
Al día siguiente mientras guardan el equipo y limpian el gimnasio despues de terminar la práctica el entrenador los manda a reunirse en un círculo –La próxima semana tendremos una concentración en la preparatoria de Nekoma, el campamento durará tres días, así que es necesario que sus padres o tutores firmen la hoja de consentimiento-. El entrenador ni termina la oración cuando Bokuto ya está brincando por el gimnasio con los brazos en el aire.
- Hey hey hey! tres días de jugar volleyball sin parar-. Es Akaashi el que recibe su hoja de consentimiento y el que se encarga de recordarle al momento de separarse en el camino a casa que no olvide llevar la forma al día siguiente.
Cuando están en el autobús una semana más tarde de camino a las instalaciones en donde tendrá lugar la concentración el celular de Akaashi vibra, indicándole que tiene un mensaje nuevo, el chico mete la mano en la bolsa de su chaqueta y levanta una ceja al ver el nombre del remitente
"hey Akaashi, Bokuto no me está respondiendo mis mensajes, ¿está por ahí?"
"Kuroo-san, no soy el secretario de Bokuto-san"
"Espera, creo que me equivoque de número, oh no, no le mandé el mesaje a Tsukki por error, sabes Akaashi muchas veces puedes ser tan amargo como él"
"Por favor no se enamore de mi"
"y ahí va de nuevo, sabes, los dos podrían formar una linda amistad, mmmm.. mejor no, siento que no saldría bien parado"
"Ciertamente"
Akaashi mira a su derecha, Bokuto está profundamente dormido, seguramente con la excitación no logró dormir nada la noche anterior.
"Kuroo-san, Bokuo-san duerme por el momento, en cuanto despierte le comentaré que está tratando de localizarlo"
"Si eres el secretario de Bo ja ja ja"
"Kuroo-san, cuando pide un favor se supone que tiene que ser amable con la persona que lo va a ayudar"
"Ciertamente"
Akaashi rueda los ojos, de todos los chicos que juegan volleyball a nivel bachillerato en Tokio Bokuto tenía que escoger a esa persona en particular para ser su mejor amigo.
"Kuroo-san, muchas veces me pregunto cómo puede Bokuto-san ser amigo de usted"
"disculpa, soy su MEJOR amigo, somos hermanos de distinta madre, juntos hasta el fin"
"Por supuesto Kuroo-san"
"Y dime Akaashi, ¿cómo van las cosas?"
Akaashi retuerce con sus dedos el borde de su chaqueta, sabe perfectamente a lo que se refiere con su pregunta.
"Kuroo-san, no me siento cómodo discutiendo ese tema en particular con usted"
"Oh vamos Akaashi, yo soy con el que TIENES que discutir "ese tema". Soy el mejor amigo de la persona por la que tienes un feroz y enorme enamoramiento, apuesto a que sientes que el corazón sale de tu pecho cada vez que lo miras".
Los dedos de Akaashi se quedan estáticos frente a la pantalla.
"Lo sabía ;)"
Akaashi guarda su celular, lidiar con las burlas de Kuroo siempre lo pone de mal humor.
Cuando falta poco para llegar a su destino Akaashi sacude con suavidad el hombro de Bokuto que tiene la cara embarrada contra el cristal –Bokuto-san, despierte, no estamos lejos-. El capitán suelta un quejido y se retuerce en su asiento. –Bokuto-san-. Vuelve a repetir Akaashi un par de veces más hasta que por fin Bokuto abre los ojos.
-Akaashi, donde estamos? Pregunta somnoliento y se estira para desperezarse.
-No tardamos en llegar-. Contesta Akaashi intentando no reír. El cabello de Bokuto es un desastre a causa de la extraña posición en la que el chico durmió.
-Bokuto-san, creo que querrá arreglar su cabello antes de bajar del autobús, su peinado se arruinó un poco-. Los picos que usualmente se elevan en forma vertical ahora apuntan para todos lados y están un poco aplastados.
Bokuto entrando en pánico se lleva las manos a los cabellos intentando dejarlo como estaba esa mañana antes de subir al transporte.
-Bokuto-san, está quedando peor-. Dice Akaashi y se levanta de su asiento buscando a una de las managers.
Cuando regresa a su asiento Bokuto sigue luchando contra su cabello. –Tenga esto Bokuto-san, creo que puede ayudarle-. Le extiende la mano y le muestra un peine, un espejo de bolsillo y un pequeño tarro de gel (cortesía de Yukie).
-Akaashi, eres mi salvador-. Exclama Bokuto sonriendo con toda la cara –detén el espejo para mi-. Akaashi hace lo que le pide y observa el difícil y complicado procedimiento que se necesita seguir para obtener ese peinado. Ni siquiera sabe como comenzar a explicarlo. Una de las manos de Bokuto mueve el cepillo entre las hebras de su cabello al mismo tiempo que la otra mano embadurna los picos con la sustancia viscosa regresándolos a su anterior gloria.
–Cuanto tiempo tiene peinándose de esa manera Bokuto-san?-. Pregunta curioso Akaashi que desde el primer día que lo conocío hace dos años cuando llegó al gimnasio a presentarse no hay día en el que Bokuto no se aparezca con los eternos picos sobre su cabeza.
Bokuto entrecierra los ojos haciendo memoria –creo que desde que empecé mi primer año en el Fukurodani-. Contesta – ¿A que es el peinado más genial que has visto Akaashi?- pregunta orgulloso.
-Sí que lo es Bokuto-san-. Contesta solemnemente –muy original, no creo que nadie más pueda peinarse así y verse tan bien como usted se ve-. Dice akaashi sin pensar. Bokuto que le está dando los últimos toques a uno de los picos levanta la mirada del espejo y mira a los ojos al otro chico que se tensa al instante. Bokuto suelta una risa tímida.
-¿En verdad lo crees Akaashi? mucha gente me dice que el peinado es ridículo- dice Bokuto apesadumbrado. –Si lo creo Bokuto-san, lo hace ver, guapo-. Afirma Akaashi . Una enorme sonrisa se plasma en el rostro de Bokuto y sus mejillas se colorean de un suave tono rosado. El corazón de Akaashi da un vuelco y pasea la mirada por todos lados evitando mirar el rostro de Bokuto.
Cuando termina de peinarse Bokuto se levanta para regresarle las cosas a Yukie y Akaashi aprovecha para respirar profundamente. No es justo, Bokuto no puede simplemente mostrarle esa expresión y pretender que Akaashi siga siendo funcional. Él tenía (tiene) un plan; guardarse para él los sentimientos que tiene hacia Bokuto, actuar normalmente en su presencia y esperar a la graduación de los de tercero, en la cual va a felicitar a Bokuto, va a festejar con los demás chicos en algún establecimiento del centro y al finalizar la noche, cuando regresen a sus casas se confesará y cuando sea rechazado podrá encerrarse todo el verano en su casa y volver a la escuela el año siguiente sin el temor de encontrarse con Bokuto y a su amistad arruinada. No, tiene un plan y va a atenerse a él no importa que tan adorable se vea Bokuto sonrojado.
-Akaashi, estás bien? Tienes una expresión rara en la cara-. Dice Bokuto extrañado cuando regresa a es asiento. –Claro Bokuto-san. No pasa nada-. Contesta Akaash con tranquilidad fingida.
Unos minutos más tarde el autobús se detiene frente a la entrada de la preparatoria y apenas pone un pie fue del autobús Bokuto ya está corriendo para encontrarse con el capitán del Nekoma. Se saludan y se abrazan como si no se hubieran visto en años, Kuroo pasa su brazo por los hombros de Bokuto.
– Oya oya oya, te hiciste algo en el cabello Bo? Se ve diferente-. El pelinegro jala uno de los picos con sus dedos.
–Tuve que arreglarlo en el autobús, se deshizo cuando me quedé dormido-. Contesta Bokuto.
Kuroo suelta una carcajada –menos mal que lo arreglaste, nuestro Bo sin su peinado no es Bo-. Bokuto asiente con la cabeza.
–Akaashi dice que me veo guapo-. Akaashi ni siquiera se atreve a mirarlos, puede sentir la mueca burlona que seguramente está dibujada en el rostro de Kuroo.
–Apuesto a que dijo eso-. Kuroo vuelve a carcajearse y Akaashi se lleva una de sus manos a la sien. Este va a ser un largo, muy largo fin de semana.
Un fin de semana muy largo y muy extraño decide Akaashi por la noche mientras acomoda su fotón en la sala donde van a dormir.
El día empezó bastante normal, entraron al edificio donde van a quedarse los siguientes días, dejaron sus cosas y se encaminaron al gimnasio, realizaron su calentamiento y jugaron unos cuantos partidos (el Fukurodani ganó 5-3). Luego de los partidos los entrenadores los dejaron a su bola y cada quien se puso a practicar ya sea por parejas o en pequeños grupos. Es ahí cuando el día comenzó a ponerse extraño.
-Bo! Ayudame con algo amigo!-. Grita Kuroo desde el otro lado del gimnasio. –Tengo que poner a este chico en forma para la Interhigh. Me ayudaría que practicara con un buen punta receptor para que aprenda lo que le espera-. Bokuto no necesita oír más, en un segundo ya está frente a la red donde Kuroo junto con Kenma y un chico mitad extranjero altísimo están practicando, este último luciendo igualmente ofendido y emocionado.
Akaashi observa a los otros chicos del Nekoma, más específicamente a los chicos que juegan la misma posición que Bokuto, le sorprende un poco que se encuentren tan tranquilos, su capitán básicamente acaba de llamarlos mediocres, pero los chicos ni se inmutaron.
Akaashi lo olvida cuando los chicos de su equipo le piden que levante unos balones para ellos. El día sigue su curso, cuando se acerca la hora de la comida están todos cansados y hambrientos. Cuando Kaori entra al gimnasio para indicarles que pueden pasar a la cafetería Akaashi y sus compañeros detienen la práctica, en la otra red Bokuto felicita por su buen desempeño al bloqueador de primero que está despatarrado en el piso bajo un charco de sudor, un par de chicos del Nekoma lo arrastran fuera del gimnasio mientras el otro no para de quejarse.
-Akaashi, tendrás que tener cuidado con ese chico el año que viene, ahora no es muy bueno, pero mejorará y con su altura se convertirá en un buen adversario-. Le susurra Bokuto a Akaashi mientras caminan hacía el comedor. Akaashi asiente –lo observaré atentamente Bokuto-san, parece que se divirtió jugando con los del Nekoma-. Señala al ver el brillo en los ojos de Bokuto. Su compañero mueve la cabeza frenéticamente de arriba para abajo
Llegan a la cafetería donde los recibe el agradable olor a comida recién preparada. Luego de servirse en sus bandejas (la de Bokuto a rebozar como siempre) buscan un lugar donde sentarse. Terminan en la misma donde hay unos cuantos chicos del Nekoma y un par del Fukorodani, Akaashi se sienta frente a un chico del Nekoma de cabello castaño, Inuoka, se llama si bien recuerda Akaashi. Bokuto se sienta a su lado y empieza a engullir su comida.
Akaashi va por la mitad de su bandeja y se siente bastante incomodo, desde que empezó a comer Inuoka el chico de primero no a dejado de mirarlo en forma para nada discreta –sucede algo Inuoka-kun-. Pregunta Akaashi mirándolo directamente a los ojos, , el chico de primero se inclina hacia él, sin apartar su mirada sonríe y dice - Me gustan sus ojos Akaashi-san, tienen un color muy bonito*-. El comentario es tan inesperado que el bocado de Akaashi se queda a medio camino de su boca, la mesa entera está en silencio.
–Gracias Inuoka-kun-. Es lo único que atina a decir Akaashi y continua comiendo, mira de reojo a Bokuto, sus miradas se cruzan, el capitán lo está observando fijamente. Akaashi desvía la mirada a su plato.
Al terminar de comer regresan a la cancha, otra serie de partidos los espera, deciden parar cuando oscurece, el Fukurodani sigue ganando 6-7. Yukie les informa que la cena tardará un poco en estar lista así que muchos de los chicos deciden quedarse a entrenar un poco más. Akaashi que en ese momento se encuentra juntando los balones perdidos se pregunta cuánto tardará Bokuto en exclamar "levanta unos balones para mi Akaashi", Akaashi sonríe.
-Akaashi-. El susodicho levanta la mirada, ese chico que lo llama no es Bokuto.
-Kenma, te puedo ayudar en algo?-. Pregunta. El chico del Nekoma está frente a él con un balón en las manos y mirando hacia el suelo.
-Puedes levantar unos balones para Lev?- pregunta Kenma –se me está dificultando un poco encontrar su ritmo, Kuroo me dice que tal vez si lo hace otro colocador con más experiencia puede darme algunos consejos- termina el chico sin mirarlo a los ojos.
Akaashi frunce el entrecejo confundido, él no tiene mucha más experiencia que el chico, tal vez empezó a jugar como regular un par de meses antes que Kenma y el chico del Nekoma es un muy buen estratega y jugador, no es para nada tonto.
-Claro, si no tienes problemas con eso-. Contesta Akaashi no muy convencido.
Kenma niega con la cabeza –su forma de jugar es un poco frustrante-.
-Lo haré si puedes levantarle unos balones a Bokuto-san, le gusta jugar después de la práctica-. Ofrece Akaashi y puede ver como un mohín se forma en sus labios. Es bien sabido que Kenma no es de los que les guste cansarse y con Bokuto uno suele tener las manos llenas.
Kenma asiente y Akaashi camina hacia el chico alto del Nekoma que está siendo reprendido por Kuroo –Lev, tienes que juntar más los brazos al intentar bloquear-. El otro chico tan solo refunfuña.
-Ah, Akaashi, gracias por la ayuda-. Le dice Kuroo guiñándole un ojo.
Definitivamente sabe que es lo que quiere decir Kenma, el chico es especial, se nota a leguas que no tiene mucho tiempo jugando, unas veces sus saltos son muy altos, otras muy bajos. Cuando Kaori les grita que la cena está lista Akaashi puede contar con los dedos de una mano las veces en las que logró conectar el balón con Lev de una forma satisfactoria.
-Lo lamento Kenma, no creo haber ayudado mucho-. Le dice al otro chico mientras salen del gimnasio, Kenma se encoje de hombros –no importa, gracias Akkashi-.
-Bokuto-san no fue muy duro contigo verdad?- Pregunta Akaashi, Kenma está caminando más lento que lo acostumbrado.
-Tu Capitán tiene mucha energía-. Es su respuesta y Akaashi tan solo asiente.
-Akaashi!-. Le llama Bokuto que corre detrás de ellos. Kenma se esfuma en el acto.
-Bokuto-san, se divirtio jugando hoy?-. Inquiere el chico.
-Creo que sí, pero me gusta más jugar contigo Akaashi, jugar con Kenma no es igual de divertido-. Contesta Bokuto. Akaashi siente una sensación cálida extenderse en su estomago.
-Yo también prefiero jugar con usted Bokuto-san-. Responde y los dos chicos se encaminan a la cafetería. Bokuto está casi babeando.
Cuando es la hora de dormir Akaashi no puede quitarse la sensación de que algo está sucediendo, pero no alcanza a entender el qué.
Al finalizar el segundo día Akaashi está completamente seguro de que algo definitivamente está sucediendo.
A la hora de ducharse por la mañana Akaashi está en los vestidores rodeado de otros chicos, usualmente entran a las regaderas por turnos, primero los de tercer año y así en orden descendiente. Pero al momento en el los chicos preparan sus cosas para ducharse Kuroo entra a la sala donde duermen.
-Nuestro equipo no hace mucho caso a lo de ducharse por turnos según el año escolar, pueden hacerlo en el orden que quieran-. Comenta el pelinegro antes de salir de la sala.
Al escucharlo la mayoría de los compañeros de Akaashi regresan a sus futones "es muy temprano" "me duchare al último" fue lo que murmuran antes de volver a caer dormidos.
Akaashi que le gusta estar limpio toma sus cosas y se encamina a las duchas. –Akaashi, yo también voy a ducharme, entre más rápido me duche, más rápido puedo tomar el desayuno y más rápido estare en la cancha jugando-. Exclama Bokuto corriendo hacia las duchas. Akaashi sonríe ante la simpleza del argumento del chico.
Al terminar de ducharse Akaashi entra a los vestuarios donde comienza a ponerse la ropa, uno de los chicos del Nekoma que está poniéndose la camisa a su lado exclama –¡Akaashi, con las ropas no se nota, pero tienes un muy buen cuerpo!-. Akaashi casi se resbala, voltea a mirar al libero que tiene los ojos pegados en el abdomen del pelinegro.
Akaashi mira hacia abajo, siempre ha considerado que tiene un cuerpo bastante normal, no es flacucho, pero tampoco tiene los músculos desarrollados como su capitán por ejemplo. Akaashi abre y cierra la boca un par de veces, el chico sigue observándolo, Akaashi se siente avergonzado, la mirada del otro chico sobre su abdomen es lo que uno podría llamar apreciativa –gracias Morisuke-san-. Murmura y se pone la camisa con más rapidez de la que pretendía y se da la media vuelta para buscar un par de calcetines dentro de su bolsa, se encuentra de frente con Bokuto que al igual que él se ve bastante sorprendido, su mirada recorre a Akaashi de pies a cabeza. Akaashi casi choca con otro de los chicos cuando sale de los vestidores hacia la cafetería.
-Akaashi, jugarás conmigo hoy cuando termine la práctica obligatoria?-. Akaashi mira a Bokuto que come a su lado. –Claro Bokuto-san-. Es su escueta respuesta. Descubrió desde que se sentara a comer que Morisuke le está prestando más atención a él que a su bandeja de comida y Akaashi está intentando comprender por qué de un día para el otro (literalmente) es objeto de tal escrutinio por parte del líbero.
Al llegar al gimnasio los don entrenadores y Kuroo los esperan de pie en el centro de la cancha –Los juegos de hoy serán diferentes a los anteriores-. Les informa el entrenador del Nekoma.
–Kuroo-kun nos comentó una idea que tiene y luego de consultarlo decidimos implementarla, en lugar de jugar una escuela contra otra vamos a revolver a los jugadores para hacer dos equipos cada uno mezclados con chicos de las dos escuelas, es un pequeño experimento, es interesante ver hasta qué punto puede complementarse un equipo compuesto por jugadores que no suelen jugar en el mismo lado de la cancha.
Akaashi observa a Kuroo que le sonríe enigmáticamente.
Los entrenadores tienen cada uno una lista con los nombres de los chicos que estarán en cada equipo, Akaashi termina en el quipo contrario a Bokuto. La combinación de los dos equipos resulta en unos juegos bastante caóticos, Hay muchos gritos frustrados, burlas y risas. Akaashi que está jugando en el mismo equipo con Lev, tiene problemas para conectar y Kenma que coloca para Bokuto no sabe que hace cuando este entra en su modo deprimido a la mitad de la práctica. Akaashi no puede hacer más que observar al chico dejó de sonreír y mira frustrado a sus compañeros jugar.
Juegan de esa forma un par de horas y cuando los entrenadores les indican que pueden volver cada quien a sus respectivos equipos los chicos lo hacen interiormente agradecidos. Bokuto ha vuelto a sonreír y abraza a todos y a cada uno de sus compañeros.
–Bokuto-san, es hora comenzar el partido-. Lo llama Akaashi. Bokuto corrió hasta las bancas y abrazó a Kaori, la chica soltó un gritito al verse elevada en el aire por el energético capitán. Yukie, muy inteligentemente se resguardó de la máquina de abrazos escondiéndose detrás del entrenador que le dio un golpe en la cabeza al chico cuando este intentó abrazarlo. Bokuto corrío de regreso a la cancha y antes de comenzar envolvió sus brazos sobre el cuerpo de Akaashi –No puedes faltar tu Akaashi-. Le sonríe y se para en su posición. Akaashi ignora a las mariposas que se soltaron dentro de su estómago y se concentra en el juego.
El Fukurodani vuelve a ganar la mayoría de los juegos de ese día. Para cuando resuena el pitido del silbato anunciando el final de la practica todos los chicos sueltan un gemido aliviado, unos se desploman en el piso jadeando, otros arrastran sus adoloridas piernas hasta las bancas. El cansancio se ha comenzado a acumular en sus cuerpos.
Akaashi se deja caer sobre su bolso deportivo. Observa a Kaori repartiendo botellas de agua entre los chicos del Nekoma que la miran como si de un ángel bajado del cielo se tratara. Akaashi cree ver una lágrima bajar por la mejilla de uno de los chicos peinado al estilo mohicano.
-Akaashi, levanta unos balones para mi-. Akaashi levanta la mirada, Bokuto está frente a él con una toalla alrededor de los hombros y un balón en las manos.
-Bokuto-san, ¿cree poder seguir jugando más? ¿No se siente cansado?-. Pregunta Akaashi que puede ver un ligero temblor en las rodillas del chico.
-Para nada Akaashi, estoy en perfectas condiciones para seguir jugando-. Bokuto da un salto y hace un amago con las manos imitando un bloqueo, cuando sus pies vuelven a tocar el piso, suelta un quejido y cae de nalgas en el piso.
Las carcajadas de Kuroo resuenan en el gimnasio. Akaashi se levanta con dificultad y le tiende una mano a su avergonzado capitán que hace un mohín y murmura entre dientes –Kuroo ese gato roñoso-.
-Bokuto-san, será mejor si lo dejamos por el momento. Mañana que estemos más descansados podemos seguir jugando. A mí también me duelen las piernas-. Propone Akaashi, Bokuto toma su mano y se pone de pie. Su mano que se siente caliente y sudorosa contra la suya le envía un delicioso escalofrío a su cuerpo. Le da un leve apretón y retira su mano para caminar hacia los vestidores. Escucha a Bokuto detrás de él arrastrando los pies.
Cuando llegan a la cafetería Akaashi no deja de bostezar, Bokuto a su lado come con más mesura de la acostumbrada.
–Akaashi, el libero del Nekoma no deja de mirarte, da un poco de miedo-. Le susurra Washio, Akaashi mira por el rabillo del ojo a Morisuke que come en una mesa al lado de la suya, cuando sus miradas se cruzan el del Nekoma le regala una sonrisita y le guiña el ojo con coquetería, Akaashi regresa la vista a su plato.
–Bueno, Akaashi es un chico atractivo, no es de sorprenderse que uno que otro chico caiga bajo sus encantos-. Akaashi frunce los labios al escuchar a Kuroo detrás de él, el capitán del Nekoma se sienta sin mayor ceremonia al lado del colocador. Bokuto frente a él se encuentra muy ocupado mirando con descaro al Libero del equipo contrario.
–Bo, pásame la sal-. Pide el pelinegro dándole unos golpecitos en el brazo al chico que regresa su atención a la mesa.
Los otros chicos del Fukurodani han terminado de comer y se retiran de la mesa para descansar.
-Yaku es un buen chico, si decides salir con él te aseguro que no lamentarás-. le dice Kuroo comiendo un trozo de carne. Akaashi entrecierra los ojos ¿qué está tramando?.
–Kuroo-san, no veo a Morisuke-san de esa manera y no, no tengo pensador salir con él-. Contesta Akaashi sin apartar la mirada de Kuroo que ensancha la sonrisa.
–Es por qué es un chico?-. Contraataca Kuroo. Akaashi traga con dificultad, eso es lo que está tramando.
–Su sexo no tiene nada que ver con mi decisión Kuroo-san-. Bebé agua de su vaso para tener algo que hacer con sus manos.
–Será entonces qué te gusta alguien más?-. Akaashi se atraganta con el liquido, ¿acaso piensa que Akaashi se le declarará a Bokuto en medio de la cafetería frente a todo el mundo?
–Kuroo-san, no , no veo por qué eso sea de su incumbencia-. Contesta Akaashi dándole una mirada de advertencia. Bokuto pasea su mirada entre los dos chicos como si estuviera presenciando un partido de Volleyball con un marcador muy cerrado.
–Venga, no te molestes Akaashi, lo pregunto ya que Yaku parece estar bastante interesado en ti, no quisiera que se diera falsas esperanzas-. Dice con tranquilidad el chico.
–Kuroo-san, no tengo planeado salir con nadie por el momento-. Dice Akaashi.
–Akaashi quiere concentrarse en el Volleyball-. Interviene Bokuto con firmeza.
–El volleyball? Claro que si-. Kuroo sin dejar de mirar a Akaashi levanta una mano y le revuelve los cabellos a Bokuto . Akaashi lo fulmina con la mirada.
– ¿y tu Bo, no hay nadie que haya atrapado tu mirada últimamente? Pregunta Kuroo, Bokuto niega con la cabeza. Akaashi quiere salir de ahí a como dé lugar, no necesita un recordatorio sobre las escasas posibilidades de que Bokuto corresponda sus sentimientos.
–Vamos Bo, nadie, ¿no hay nadie que te parezca al menos un poco interesante? ¿No ves a alguien y piensas "ah, me gustaría pasar todo el día con esta persona"?. ¿ No sientes ni una pizca de celos cuando otras personas se acercan a ella, cuando le hacen cumplidos o muestran interés? -. Inquiere Kuroo mirando fijamente a los ojos al capitán.
-¿A qué te refieres Kuroo?-. Bokuto deja de comer y lo mira confundido.
–Por ejemplo, cuando veo a Tsuki no quiero que terminé el día, quiero estar con él todo el tiempo y me duele cuando veo que sube al tren que lo llevará de nuevo a Miyagi o cuando tengo que regresar a Tokio y pienso "tendré que esperar una semana más para estar juntos". ¿Tú no sientes eso? ¿Esa tristeza al alejarte de alguien con la que te gusta pasar tiempo juntos?-. Kuroo mira de reojo a Akaashi y le guiña un ojo.
–No tiene que ser exactamente como lo que me sucede con Tsuki, puede ser alguna persona con la que tomes clases-. Bokuto niega de nuevo con la cabeza mientras mastica su arroz.
-O alguien de la escuela con la que comas en el receso o paseen por la escuela entre clases o que te ayude con las tareas… o- Kuroo se inclina hacia Bokuto y susurra - un compañero del equipo de volley-. Akaashi está a punto de lanzarle el pimentero a la cabeza.
–Alguien con quien, no sé, te gusté jugar más que con los otros chicos y cuando por alguna razón, no puedes jugar con él sientes algo duele dentro de ti-. Akaashi comienza a enderezarse y se detiene al sentir la mano de Kurro cerrandose sobre su muñeca bajo la mesa impidiéndole levantarse.
Bokuto, aun con la boca llena pestañea y entrecierra los ojos, concentrándose en las palabras de Kuroo. El pelinegro le permite un momento de ensimismamiento y continua –Sabes que una persona te gusta más que a las demás porque quieres tocarla, y no me refiero a la manera vulgar, me refiero a abrazarla o tomarla de la mano, acariciar sus cabellos. Al decir esto último desvía su mirada a Akaashi que sigue sin poder levantarse, Kuroo lo tiene bien cogido de la muñeca.
Bokuto mira a su amigo con una expresión boba en la cara y con la boca entreabierta.
-Bueno, la manera vulgar también es una buena señal-. Ríe Kuroo. Akaashi siente que el rostro le arde.
-También están las sensaciones desagradables, sabes, Tsukki tiene unas piernas de infarto, cada vez que caminamos por la calle y noto que alguien mira sus piernas más de lo que debería tengo ganas de golpear a esa persona en la cara-. Dice Kuroo.
Bokuto asiente con la cabeza en señal de reconocimiento –sus piernas son muy largas-. y Kuroo ríe –puedes apostarlo-.
–No conozco a nadie que tenga unas piernas tan largas como las de Tsuki-. Dice Bokuto y Kuroo niega con la cabeza–no tienen que ser las piernas necesariamente Bo, puede ser algo más, los ojos por ejemplo-.
–los ojos? Repite Bokuto.
–Así es, ¿no sientes que tu estomago se retuerce cuando alguien le dice a esa persona que tiene unos lindos ojos, o que le gusta alguna parte de su cuerpo? Por que sientes que eres el único que puedes decirle esa clase de cosas-. Bokuto tiene una expresión indescifrable en su rostro. El corazón de Akaashi late desbocado y sus labios están secos.
Bokuto ha dejado de comer y mira su bandeja con los labios fruncidos casi se pueden ver los engranajes dentro de su cabeza girar y girar.
-Entonces Bo¿ estás seguro de que no hay nadie?-. Pregunta Kuroo despreocupadamente después de un rato llevándose arroz a la boca.
Bokuto pestañea un par de veces y entonces de un segundo al otro se expresión cambia. Su boca se abre hasta formar una gran "o", Y sus ojos que se abren grandes como platos se mueven lentamente hasta colocarse sobre los de Akaashi.
Akaashi se petrifica, siente que todo el aire salió de golpe de sus pulmones y sus manos comienzan a temblar.
-Bokuto-san! Kuroo-san!-. Akaashi pega un brinco al escuchar a Kaori que llama a gritos a los chicos –Los entrenadores los están buscando, es sobre la última práctica que tendremos mañana-. Les informa la chica. Kuroo se levanta y arrastra a Bokuto que sigue mirando con una expresión idiota a Akaashi.
Akaashi se lleva las manos a la cara intentando ocultar la sonrisa nerviosa que cruza su rostro de lado a lado, se siente mareado y su corazón late tan fuerte que teme se le salga del pecho de un momento a otro.
Sale de la cafetería y se une a sus compañeros que como él se dirigen a la sala donde duermen. –Akaashi, estás sonriendo-. Señala uno de ellos asombrado. Akaashi ni siquiera intenta borrar su sonrisa, no cree que pueda –Estoy feliz Komi-san-. Y entra a la sala dejando a sus compañeros mirándose unos a los otros anonadados.
Akaashi escucha la puerta abriéndose, ya es entrada la noche y las luces están apagadas, todos los chicos están dentro de su respectivo futones durmiendo, toma su celular que descansa a su lado y revisa la hora "12:30".
–Bokuto-san-. Murmura en la oscuridad y levanta el aparato iluminando la estancia.
–Tenga cuidado de no pisar a nadie-. El chico está de pie frente a la puerta sin moverse. –Bokuto-san-. Susurra Akaashi y el otro comienza a moverse entre los cuerpos de sus compañeros hasta llegar a su futón al lado del de Akaashi, escucha a uno de sus compañeros revolverse en su futón y Akaashi baja el celular.
-No tenías por que esperarme despierto Akaashi-. Dice Bokuto con timidez.
-Quería hacerlo Bokuto-san y recuerde que la última vez pisó a Sarakui-san y le lastimó la mano-. El pobre chico tuve que quedarse en la banca sin poder jugar una semana.
Bokuto se mete a su futón y se cubre hasta la barbilla. Un silencio incomodo cae sobre ellos.
-¿Sobre qué hablaron los entrenadores con usted y Kuroo-san-. Cuchichea Akaashi, intentando aligerar el ambiente.
-Mañana nos vamos a tener que levantar más temprano, para aprovechar el día al máximo y estuvimos hablando sobre las mejoras que hemos tenido y las cosas en las que podemos seguir trabajando-. Susurra Bokuto. El capitán se encuentra a pocos centímetros de Akkashi y a causa de la oscuridad solo puede ver el contorno de su cara.
-¿Recordó tomar notas Bokuto-san?-. Bokuto-san es bien conocido por su memoria a corto plazo.
-Lo anoté en el cuaderno-. Responde Bokuto.
-Mañana entonces al llegar a la escuela las revisaremos con todo el equipo-. Propone Akaashi. Si estirará el brazo, tan solo un poco podría tocar su rostro. Se muerde los labios.
-No tengo sueño Akaashi-. Dice Bokuto y suelta un suspiro frustrado.
-¿Su falta de sueño se debe a la conversación que tuvo con Kuroo-san en la comida?- pregunta Akaashi y ve la cabeza del capitan moverse de arriba hacia abajo.
-Me siento confundido Akaashi-. Revela el chico con voz temblorosa.
-Bokuto-san, a veces cuando experimentamos sentimientos que no conocemos por primera vez no es inusual que no sepamos qué hacer con ellos, no sé que está sucediendo en su interior. Pero usted es inteligente y sé que lo averiguara, tiene que ser paciente consigo mismo y tomarse su tiempo. No sea tan duro consigo mismo-. Le explica le chico en tono tranquilizador.
-Akaashi..tu..tu..has salido antes con alguien?-. Pregunta Bokuto trabándose con las palabras.
-Una vez, durante un corto tiempo, durante la secundaria-. Contesta Akaashi.
-Yo nunca he salido antes con nadie, no sé qué hacer-. Confiesa el chico
-¿está asustado porque no sabe si esa persona corresponderá sus sentimientos?- pregunta Akaashi endulzando la voz. La cabeza de Bokuto vuelve a moverse de arriba hacia abajo.
-Es normal tener ese temor Bokuto-san. Usted es el que tiene que decidir si vale la pena tomar ese paso o no, siempre existe la posibilidad del rechazo-. Dice Akaashi.
Bokuto se queda un momento en silencio, sopesando las palabras de Akaashi.
-Akaashi..mmm..hipoteticamente hablando, por ejemplo…es un ejemplo…si yo, si tu.. bueno, imaginemos..Imaginemos que yo me declarara..no se.. si te me declarará…tu..tu saldrías conmigo?- Bokuto balbucea, su voz sale ahogada, seguramente tiene la cobija cubriendo su boca.
-Por supuesto Bokuto-san- contesta Akaashi con un hilillo de voz –creo que cualquier persona estaría feliz de salir con usted-.
Bokuto no contesta, ni siquiera hace un sonido, Akaashi teme que no esté respirando.
-Bokuto-san, tiene tiempo para pensar en lo que va a hacer y poner en orden sus emociones. Intente dormir, mañana tenemos un día muy duro y no pienso perder ante el Nekoma, cuento con usted-. Akaashi sin soportarlo más saca su brazo del futón y lo estira a tientas hasta sentir las hebras de los cabellos de Bokuto entre sus dedos. –Buenas noches Bokuto-san-. Akaashi retira la mano y se da la vuelta intentando contener las ganas de lanzársele encima y comérselo a besos.
-Akaashi, el chico del Nekoma tiene razón, tus ojos son bonitos-. Susurra Bokuto y Akaashi escucha el crujir de las cobijas. Voltea el rostro, Bokuto está cubierto hasta la coronilla, parece un capullo de mariposa gigante.
-Gracias Bokuto-san, sus ojos son también muy lindos-. Cubre su pecho con sus manos, está seguro que se pueden escuchar los latidos de su corazón hasta Miyagi.
IIIIIIIIIIII
Kuroo jala la puerta de la sala donde el equipo del Nekoma duerme. Se siente satisfecho consigo mismo. Nada mejor como acabar el día ayudándole a su buen amigo a darse cuenta (por fin) de que lo que siente por su colocador va mas allá de una amistad.
Quiere mucho a Bokuto, es capaz de poner las manos en el fuego por él, pero el chico es tonto como una tabla a la hora de lidiar con las emociones propias. Ya lo tenía harto, no hay día en el que la plática de Bokuto no consista en divagar la mitad del tiempo sobre Akaashi y si suma la forma en la que sus ojos brillan y la emoción que tiñe su voz cada vez que pronuncia su nombre el resultado es bastante claro.
También le daba pena el pobre chico de segundo, siempre revoloteando al lado del capitán mirándolo con ojos de corderito a medio morir.
En la sala Yaku y Kenma lo esperan despiertos.
-¿Es que ya puedo dejar de mirar a Akaashi como si me lo "quisiera comer"?-. pregunta Yaku apretando los dientes.
-No necesitaré mas tu ayuda Yaku, para compensarte te presentaré a esa chica tan guapa que juega en el equipo de basquetball de las chicas. Ofrece Kuroo intentando apaciguar a su irritado compañero.
-No pienso jugar más con Bokuto-. Dice Kenma levantando la mirada un segundo de se PSP, la molestia es clara en su voz.
-El próximo videojuego que quieras comprar corre por mi cuenta-. Kuroo le guiña un ojo y el chico vuelve a enfrascarse en su juego.
-A mi no me importa, yo si pienso que los ojos de Akaashi son bonitos-. Dice Inuoka y sonríe.
-Y nada de ir con ideas creativas con los entrenadores, ni de hacernos a un lado, no seremos de los cinco mejores ases, pero sabemos jugar-. Le ladra Yamamoto. El chico es de los que quedó en el equipo con Bokuto el día anterior y aun le duele el haber perdido.
Kuroo levanta las manos en señal apaciguadora.
-Todo seguirá su curso normal el día de mañana chicos, gracias por el apoyo. Menos tu. Lev, puedes apostar tú flacucho trasero a que no te dejaré en paz hasta que juegues como Dios manda-. Señala al chico con el dedo y el otro empieza a quejarse
-Nos compararas a todos ramen al terminar esto-. Dice Yamamoto echándose sobre su futón.
Kuroo suspira, ayudarle a su mejor amigo lo dejará en la pobreza.
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Notas
(*) El color de los ojos de Akaashi es un misterio para mí y para el mundo entero, al parecer.
Estuve buscando en distintos sitios en distintos idiomas y todas y cada una de las páginas me lanzaron una respuesta distinta.
En la Wikia en español me pone que tiene los ojos grises.
En la Wikia en Inglés la primera vez que la revisé hace un mes más o menos decía "dark forest green eyes" algo así como verde oscuro (¿) y desde hace una semana aparece "gun metal blue" revisé ese pantone, es un azul oscuro.
En la wikia en Frances "Il possède une chevelure noir d'encre et des yeux de la même couleur, voir brun très foncé » que se traduce como « tiene una cabellera negra como la tinta y los ojos del mismo color, o castaños muy oscuros"
Furudate-sensei ¿cuál es la verdad?
En fin, escojan el color que más les guste y agrade.
/
En la parte donde Bokuto llama a Kuroo "gato roñoso" la tome del comentario que me dejó una chica en el que se refirió al capitán del Nekoma con ese apelativo (de una forma cariñosa cabe aclarar).
/
Espero que les guste el capitulo, los comentarios y críticas constructivas se agradecen, me ayudan a mi crecimiento.
/
A las personitas que estaban igual que yo desesperadas con Bokuto espero que este capítulo las haga respirar con tranquilidad de nuevo.
