Ese día y como todos, fue a buscar a Misaka a la escuela. Ella siempre estaba rodeada por sus estudiantes, quienes esperaban con ella hasta que el joven albino la pasara a buscar. Misaka seguía siendo tan querida y amada por sus alumnos como siempre. Y ella sonreía deslumbrante.

Accelerator la miró con nostalgia. Tanto él como ella sabían que nunca podrían tener hijos. Misaka al ser un clon, no tendría la dicha de ser madre. Él sabía que ella lo deseaba, era cosa de mirarla a los ojos cada vez que veía a un bebé o compartía con los niños.

- Buuuu- exclamaron sus alumnos al verlo llegar.

-¿Pero qué significa eso?- les preguntó Misaka llamándoles la atención. -¡Nos vemos mañana niños!

-¿Qué tal tu día?- le preguntó él mirándola a los ojos.

-Muy bien ¿Y el tuyo?- dijo la chica algo nerviosa ante la mirada de su "marido".

- Bien, conseguí un trabajo- le dijo él como si nada - Igual me parece interesante, Touma me ayudó a conseguirlo.

-¿En serio?- le preguntó ella sorprendida.

- Si- dijo él - y procedió a contarle la historia.

-Me alegro por ti- le dijo ella – Así no estarás de vago -sonrió.

- Si, me parece interesante poder construir cosas… ¿No crees que es algo irónico? Quiero decir, que le den la posibilidad de construir algo a alguien que solo ha conseguido destruir todo a su paso – le dijo en modo reflexivo y triste aludiendo claramente a su matrimonio y a su relación resquebrajada.

Misaka no le contestó, pero pudo observar la melancolía y tristeza en sus palabras.

Caminaron en silencio. Y como siempre, se separaron al momento de llegar a la casa de Sensei. Para Accelerator ese momento, era el más angustiante del día.

Al día siguiente, Accelerator se presentó puntualmente a la obra luego de dejar a su Misaka en su trabajo.

Ahí fue presentado a toda la gente de la obra. Conocer a Touma le sirvió de mucho, ya que él era muy querido por sus compañeros y simpatizaba con todos, por lo cual fue aceptado como parte del grupo sin mayores problemas.

Él por su lado, era bien dedicado al trabajo. Al poco tiempo había optimizado los recursos y los procesos. Todo iba viento en popa para poder avanzar rápidamente y terminar antes del tiempo previsto. Su ayuda había sido indispensable. Todos lo respetaban y mucho.

En su hora de descanso aprovechaba de tomar una siesta o comer su cena apartado de los demás. Cómo era de esperarse, el albino no socializaba con nadie. Siempre se mostraba callado y sigiloso. Con él único que cruzaba palabras era con Touma y su jefe, con los demás se mostraba muy distante y reacio a sociabilizar.

- ¿Cómo puedes ser amigo de ese tipo? - son muy distintos ustedes dos – le preguntaban los demás obreros a Touma. (Accelerator por su puesto escuchaba todo, pero hacía como que no lo hacía).

- Ahhhh, sí, déjenlo. Él es así, pero no se hagan una idea equivocada de él, no es mala persona. Lo único que les pido es que por favor no lo hagan enfadar- reía Touma.

Accelerator sonrió ante este comentario. - ¿Así qué no me encuentra mala persona?- sonrió -Bien, me alegra saberlo.

-¿Pero en verdad ese tipo está casado? ¡No puedo creerlo! ¡Su mujer debe ser una santa!- comentó uno de los tipos.

-Sí, aunque no lo creas es más que eso- rio Touma con su broma interna. Ya que Misaka era mucho más que una santa, era la guardiana de la tierra, el igual de un arcángel.

-Me imagino. ¡No sé cómo lo aguanta! ¡Con ese carácter del demonio que tiene!- comentó otro riendo.

Accelerator reflexionó. Claramente, su esposa no lo aguantaba. Vivían separados. Ella aún no lo perdonaba. Si bien se veían a diario, ella no había querido volver a tocar el tema. Se veían como "amigos", no como esposos. El tema lo tenía demasiado angustiado. Hacía días que venía pensando así. El trabajo en la obra lo distraía, pero no era algo que pudiera seguir aguantando.

Ese día fue nuevamente a buscar a Misaka. Ella al verlo llegar notó de inmediato que algo malo sucedía. No quiso preguntarle nada. Quería que él se lo dijera. Pero nada. Caminaron en silencio nuevamente. Pero ese silencio era incómodo, distinto. Misaka no sabía cómo tocar el tema. Sabía a lo que se enfrentaría. Debería decidirse de una buena vez. Aunque la verdad, ella ya había decidido en su fuero más interno.

-¿Qué sucede?- le preguntó ella preocupada cuando se percató que ya habían llegado a casa de Sensei.

-Misaka, ¿Cuánto tiempo vamos a seguir así?- le preguntó él afirmándose de la reja de la entrada de la casa.

-¿Firmaste los papeles que te entregué la otra vez? – le preguntó ella con un susurro de voz.

-Los tengo conmigo si los quieres-le dijo mostrándole su mochila, donde guardaba todas sus pertenencias de valor.

-Sí dámelos, los revisaré adentro – le dijo ella con voz firme esta vez- No quiero hablar estos temas en la calle.

Accelerator la siguió totalmente descompensado. Finalmente, había llegado el momento. Por una parte se alegraba de que todo fuera civilizado (nada común en él) y que si las cosas iban a terminar, lo harían en paz y no en una batalla que terminaría por acabar con media ciudad academia destruida.

El joven le entregó los papeles a la joven quien los comenzó a revisar. Efectivamente estaban todos firmados.

-Veo que los firmaste todos-comentó ella con voz quebrada.

-Si, por si acaso. Preferí firmarlos. Si alguien venía por mí, era mejor que pensaran que yo ya no estaba contigo.

-Ya veo- le dijo ella mirando hacia la puerta. Él lo tomó ese gesto, como una clara señal para que abandonara esa casa.

Ante esto, él se levantó de la mesa y se dirigió a la salida. La miró por unos segundos, dio un último vistazo a su alrededor y lentamente giró la manilla de la puerta. Estaba por salir del lugar, cuando de un impulso la cerró violentamente y sin más fuerzas en su cuerpo, se limitó a decir desesperado apoyando la frente en el marco de la puerta.

-¿En verdad esto va a terminar así?- le dijo él mientras unas finas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas -¿En verdad no hay nada más que pueda hacer para que me perdones?- sollozó angustiado.

Ante eso, Misaka rasgó y rompió los papeles en pedazos. Accelerator se dio vuelta y vio como ella terminaba de hacer añicos los documentos del divorcio.

-¡Nunca más te atrevas a dejarme!- le dijo ella, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. -Si lo vuelves a hacer, te juro que nunca más me volverás a ver- le dijo ella temblando entre sollozos.

-¿Hablas en serio?- le preguntó él.

Ella sólo pudo asentir, no tenía palabras, los últimos meses habían sido un infierno para ella, tanto los sin él como los con él viviendo de esa manera. Separados y tan cerca a la vez.

Accelerator se acercó a ella tambaleándose. No podía creer lo que estaba sucediendo.

-Jamás, te juro que jamás nos haré pasar nuevamente por algo así- dijo abrazándola con tanta fuerza y ansiedad que casi la deja sin aire.

-Esto es lo más terrible qué he tenido que hacer- le dijo ella- pero si he hecho esto, ha sido para que entendieras, qué no puedes irte cuando te plazca y dejarme sola -le decía mientras comenzaba a ahogarse en sollozos. -¡No soy algo que puedas botar cuando se te de la gana!.

-Lo sé, nunca lo vi así y lo sabes, pero te juro que nunca más volverá a pasar. Tú eres mi vida, lo has sido desde el día que te conocí- sollozó más fuerte que antes.

Misaka no podía hablar, estaba muy conmocionada – Te amo…- le dijo ella sin poder seguir ocultando más sus sentimientos y llorando de una manera descontrolada.

-También te amo… te amo tanto- Perdón, perdón- le decía él- Perdóname por hacerte pasar por todo esto, Misaka mi amor, por favor perdóname- le decía él abrazándola y besándola a más no poder con toda la necesidad y angustia a flor de piel.

Esa noche estuvieron juntos como nunca. Acceletaror le hizo el amor como nunca pensó que podría hacerlo. Sus sentimientos estaban desbordados. Aquella noche sin lugar a dudas, no se dieron tregua, no se dejaron ni respirar. Todos los problemas que los aquejaban, estaban desapareciendo entre besos y penetraciones ardientes.

Accelerator pensaba mientras lo hacían en lo milagroso que era que la persona que amas, te ame a ti con la misma intensidad. Y que hacer el amor con la persona amada, no dejaba de ser simplemente, lo mejor que te podía pasar en la vida.

(******).

El tiempo pasó y Accelerator cumplió 6 meses trabajando en la Constructora. Todos los días, como siempre, iba caminando a buscar a Misaka. Solo. Siempre solo. (incluso aunque alguien ofreciera llevarlo) el siempre iba solo, él no aceptaba la compañía de nadie.

Ese día había llegado minutos antes a la escuela. Le gustaba verla salir al patio rodeada de sus estudiantes. Llevaba un rato esperando, cuando de pronto vio a su jefe al lado suyo.

- ¡Llegué justo! - le dijo – Mi esposa me llamó para pedirme que viniera por mi hijo que debe estar por salir – dijo mirando su reloj. -¿Tú a quien esperas? ¿A tu hijo también?

-A mi esposa- le respondió él sin querer entrar en mayores detalles.

En eso se abre la puerta de la escuela, para ver salir a un gran número de pequeños esper que vienen rodeando a la hermosa Misaka, quien voltea a mirar a su esposo, ante la señal de sus alumnos, sosteniendo un gran sombrero que hacia perfecto juego con su vestido y sus alegres ojos. Ella al verlo, le sonrió y lo saludó con la mano.

El Sr Yamasaki, miró sorprendido a Accelerator al ver cómo este le sonreía y miraba a su esposa. Se sorprendió al ver cómo esa expresión altanera, aburrida y déspota lo abandonaba por completo. Accelerator parecía otra persona. Dejaba de ser el frío y el sombrío empleado, para pasar a ser un hombre feliz y tranquilo.

-¿Cómo?- ¿Tú eres el esposo de la Sensei Mikaela?- le preguntó saliendo del trance.

- Eh, sí- le contestó fríamente.

-Mi hijo ha sido su alumno hace tiempo, él la adora, está realmente impresionado con ella. Dice que es una excelente maestra, además que es muy hermosa también.

Accelerator lo miró de reojo medio molesto, pero ya estaba acostumbrado a ese tipo de comentarios respecto a su esposa. Todos siempre la miraban y elogiaban.

Misaka se tiró a sus brazos y se saludaron como siempre. El sr Yamasaki seguía impactado frente al cambio de Accelerator junto a ella. Se veía totalmente feliz y dichoso.

-¡Papá! - ¡Viniste tú, qué bueno!- le decía un joven esper a su padre.

-¡Sí hijo!- le contestaba su padre feliz al ver la alegría de su hijo al verlo.

Misaka los miraba con cariño.

-¿Y qué?- ¿No me vas a presentar a tu esposa?- ¡Soy tu jefe Dios Santo!- le dijo él.

-¿Cómo? ¿Tú jefe?- le contestó sorprendida ella - ¿Cómo usted es el que soporta a diario el mal humor de mi marido?- le preguntó Misaka sonriendo. (Accelerator miró hacia un lado molesto).

-Jajajaja- rió él -Mikaela gusto en saludarla. -Y sí, así es, pero dado a que usted recibe al impertinente de mi hijo, creo que estamos a mano - Jajajaja- volvió a reír.

-¿Ustedes se conocen?- le preguntó Accelerator.

-¡Claro! ¡Soy profesora de su hijo!- le respondió ella.

-Lo que a mí me sorprende, es que usted no supiera que yo era el jefe de él, Mikaela.

- Es que él no habla mucho de su trabajo- le dijo ella algo apenada.

-Mmmmm- comentó él - Yo no sabía que él venía buscarla a usted todos los días. -Pensaba que venía a buscar a su hijo…

Accelerator miró a Misaka ante esa comentario preocupado. Usualmente él la notaba triste por ese tema. Hace algunas noches atrás, el tema de los hijos había salido a relucir, y no había sido nada bueno.

- Ehh no, no puedo tener hijos- le respondió ella tratando de sonar natural, pero ambos pudieron notar como una chispa desaparecía de sus ojos.

- Oh, lo lamento, no quise importunar con un tema tan privado, discúlpenme por favor.

-No se preocupe- respondió ella sonriéndole.

Los días seguían pasando y el trabajo de Accelerator en la obra estaba llegando a su fin. Le había gustado mucho ese trabajo y sentía un poco de nostalgia al ver que acababa. El edificio estaba listo y había pasado los controles de seguridad y todos los estándares de calidad, obteniendo hasta una distinción por parte de las autoridades de ciudad academia.

Ante esto, el Sr Yamasaki obtuvo de inmediato más trabajo, aunque ahora con más complejidad que el anterior.

Accelerator no pudo ocultar su asombro y alegría cuando su jefe lo invitó a participar de ese nuevo proyecto. Por fin, creía haber encontrado un trabajo que lo hacía feliz tanto como a su esposa le gustaba enseñar.

En 5 días había presentado a su jefe, los nuevos planos y el nuevo diseño de lo que sería la obra nueva. Todos habían quedado conformes y los dueños del mega proyecto lo habían aprobado con gran optimismo.

Accelerator estaba realmente feliz con la vida que llevaban, todo estaba realmente bien.

Esa noche, vieron una película para distraerse un rato. Lo que fue una mala idea, puesto que en la escena final mostraban el nacimiento de un hermoso bebé. Misaka se había puesto triste de inmediato, aún cuando intentaba no hacerlo. Accelerator que había notado el cambio en su expresión, le preguntó:

-¿Qué pasa?

-Nada- le dijo ella -Tranquilo.

- A mi no me engañas, y no tienes que hacerlo- le dijo él sosteniéndola de la barbilla y mirándola a los ojos.

-Lamento no poder darte hijos- le dijo ella mirando hacia el suelo.

- Sabes que eso no me importa- le dijo él - para mí lo importante es estar contigo.

- Sé que a ti te gustaría…- sollozó la niña de pronto.

-Misaka, esto ya lo hemos hablado -Si, me gustaría, pero sino se puede, no se puede. Y por último adoptaremos más adelante si tú quieres. Pero quiero que estés feliz y no preocupada de esto. Tú eres todo lo que necesito. Mientras estés a mi lado, siempre seré el hombre más feliz de este planeta. Con hijos o sin ellos- le decía besándola con pasión.

-Perdóname- le decía ella.

-Silencio, no quiero saber más de ese tema, solo te quiero a ti, soy la máxima envidia de quien te conoce- decía él orgulloso.

Misaka se sonrojó ante ese comentario.

-Es verdad- y ven acá – le dijo comenzando a tocarla en forma más atrevida, quizás no puedas quedar esperando, pero que nadie diga que no lo intentamos- dijo él abriéndole la blusa con desesperación.

(******)

La llegada de Sensei fue todo un acontecimiento. Juntos celebraron la reconciliación. Sensei estaba triste de que su amiga se fuera y abandonara su casa, pero ya era hora de que ellos dos retomaran su vida de casados.

-No puedo creer que te quiera tanto idiota- le dijo la pequeña Sensei a Acceletaror luego de beber la quinta copa de vino. Su estado etílico era deplorable.

-Yo también te quiero enana- le dijo él dándole un fugaz empujón para hacerla casi caer de su silla.

-Retiro lo dicho albino monocromático- le dijo ella bebiendo el último sorbo.

-Mentira, me amas- le dijo el chico sonriendo, viendo como la pequeña gran maestra caía casi inconsciente a su lado.

(****)

A la semana siguiente, a Misaka le fueron suspendidas todas las clases, puesto que sus alumnos rendirían una prueba a nivel regional. Era la ocasión perfecta para compartir con su amiga Sensei y los demás profesores, quienes esperarían juntos la realización de los exámenes.

Ante esto, Misaka y Sensei fueron a comprar algunas cosas para disfrutar con los demás a la hora del almuerzo mientras esperaban.

Iban saliendo de la tienda, cuando Sensei recordó que había olvidado comprar algo que le habían encargado, por lo cual se devolvió pidiéndole a su amiga que la esperara mientras ella iba rápidamente por el artículo.

Mientras Misaka esperaba por Sensei, se detuvo a observar a una hermosa pareja, que levantaban a su bebé de el coche cuando éste había comenzado a llorar.

Misaka los miró y su corazón se comprimió:

-Debo dejar de pensar en ello- se dijo así misma- Si no es posible, no lo es no más. Pude crecer y finalmente soy más un ser humano que un clon. Pude estar con él, convertirme en su esposa y amante, tal cual lo deseaba. Tengo poderes extraordinarios y soy guardiana de la tierra… ¿Qué más puedo pedir? -Debo dar gracias por eso, sino puedo tener hijos, no puedo no más- dijo en forma distraída y sin darse cuenta, caminó hacia adelante sin mirar la calle y sin mirar el camión que venía a toda velocidad.

Todo lo qué pasó de ahí en adelante, fue muy rápido. Primero un fuerte bocinazo, Misaka mirando asustada a su lado viendo como un gigante camión venía a toda velocidad a embestirla directamente, luego un gran golpe, y luego perpetua oscuridad.

Sensei salió alegre de la tienda, por un lindo piropo que le había hecho el vendedor, cuando comenzó a buscar su amiga. No podía encontrarla. Solo pudo ver un tumulto de gente, reunida en un círculo rodeando algo. Había también un camión chocado en la berma. No sabía por qué, pero su corazón había comenzado a latir en forma despavorida. Por un segundo temió lo peor, pero no era posible que algo le hubiera pasado a Misaka, siendo su amiga quien era. Trató de tranquilizarse pensando que seguramente Misaka se encontraría ayudando a las personas heridas, revitalizándolas, utilizando sus poderes. Así que se acercó lo más rápido que pudo, pero las personas no le dejaban pasar al ser ella tan pequeña.

Nada ni nadie hubiera podido preparar a Sensei para lo que vio a continuación. Su amiga yacía tirada en el suelo toda ensangrentada. El impacto fue tal que Sensei perdió la conciencia de forma inmediata.

En el segundo exacto que Misaka fue embestida, Accelerator pensó en ella y una taquicardia comenzó a abordarlo.

-¿Qué pasa Accelerator? - le preguntaba Touma quien desde abajo vigilaba los signos vitales de todos los operarios que se encontraban trabajando en altura. Aunque Accelerator había indicado que no era necesario hacerlo con él, de todas formas, lo habían conectado a los sensores.

- Nada- le respondió secándose el sudor que le provocó esa extraña sensación.

A los minutos, el celular de él comenzó a sonar. Éste se encontraba abajo, al lado del escritorio de su jefe, quien al ver que aparecía la foto de Misaka, le había gritado a Accelerator para que bajara a contestar.

Accelerator vio la hora y le extrañó que ella lo llamara en ese horario y al ver que no alcanzaba a llegar a contestar la llamada, le pidió a su jefe que le contestara por él mientras comenzaba a bajar.

-¡Hola Mikaela! Soy Aldo, tu marido viene bajando- dijo él.

-Disculpe, llamamos desde el hospital nº7, necesitamos comunicarnos urgente con el marido de Mikaela Kimatori.

-Sí, el ya viene, habla con su jefe, dígame ¿Le pasó algo a Mikaela? Al escuchar esto Touma salió corriendo a ver qué pasaba.

-Tuvo un accidente, está muy grave, necesitamos urgente hablar con un familiar.

La cara del jefe se desfiguró.

-Accelerator apúrateeee- le gritó desesperado.

El albino al escuchar esto, temió lo peor y utilizando sus poderes de esper, se lanzó al vacío para poder tomar la llamada a la brevedad.

Todos quedaron sorprendidos, ya que él no solía utilizar sus poderes enfrente de los demás. Había sido una bajada espectacular.

-Llaman del hospital, Mikaela tuvo un accidente -le dijo su jefe para amortiguar el golpe. -Dicen que está grave.

Accelerator miró a su alrededor atónito. Eso no podía estar pasando.