Maldita burocracia, era todo lo que Tony podía pensar desde hace un par de semanas, en los cuales sacar a Steve de la vigilancia absoluta de shield fue casi tan difícil como sacarlo de siberia, pero ahora estaban ahí, en un silencio incomodo pero aceptado de buena gana, ambos sin poder decirse nada por varias razones.
1. Steve recordaba lo suficiente como para saber que había algo mal entre ellos.
2. El mismo Tony aun sentía el doloroso escorzor de sus últimas discuciones.
3. El tema de Peter los tenia mal, no los había dejado dormir en lo absoluto, ambos tenían marcadas ojeras violáceas como prueba.
4. Y para terminar... Ahí al otro lado de la mesa estaban Bucky y algunos soldados deseando que se los tragara la tierra de lo incomodo del momento.
Los tres esperaban el veredicto final de Shield, afortunadamente para Bucky sobretodo, pocos minutos después entraron a la sala de reuniones Fury acompañado de Natasha romanoff quien parecía algo resignada.
La platica se extendió cerca de una hora mas en la que se establecieron las reglas para la liberación bajo vigilancia de Steve y Bucky.
Steve bajo vigilancia de Tony y Visión cosa que ya se esperaban y no podían mas que agradecer y Bucky... Bueno pues Bucky tendría que ser vigilado por Natasha y Bruse.
El pelinegro casi que suspiró deceando desaparecer pues recordaba bastante bien a los mencionados y definitivamente no la tendría fácil.
Natasha giró el rostro en dirección al pelinegro que parecía estar escaneando la, y que de pronto fijo sus ojos azules en ella, conectando sosteniéndole la mirada y penso que al menos la misión pintaba interesante.
Tan pronto como Tony y Steve llegaron a la torre (la cual ya estaba medio vacía pues se estaban mudando) llamaron al detective que llevaba el caso de Peter, y ambos los esperaron sentados hombro a hombro en la oficina del mas bajo, nuevamente en silencio, incapaces de comenzar a hablar solo mirándose y memorizando las reacciones contrarias durante la hora en que el detective tardo en llegar.
El hombre enfundado con sobriedad en un traje negro, traía en el rostro una expresión casi luctuosa. No pudieron evitar en un acto reflejo entrelazar sus dedos por debajo de la mesa. El hombre no parecía traer buenas noticias.
Wanda se encontraba con el rostro hundido en la almohada, sus mejillas estaban un poco húmedas y su cabello caía graciosamente esparciéndose por todos lados y cubriendo casi completamente su bonito rostro, llevaba cerca de tres horas en la misma posición y cerca de una semana desde que se negaba a salir de su habitación. La discusión con visión se le había quedado grabada a fuego. Sus labios fruncidos y sus ojos decepcionados le quemaban el alma.
Dar explicaciónes a sus actos era algo a lo que no estaba acostumbrada, la única persona la que le había tenido que rendir cuentas moralmente alguna vez, había muerto, por lo que dar su brazo a torcer había hecho de alguna manera daño en su orgullo, incluso si sabia que ella no tenia la razón.
Mas sin embargo eso no era lo que la tenia así.
Visión no había sido cruel ni le había reclamado con odió y fue eso lo que la término de "matar", él siempre trataba de ser comprensivo y entender absolutamente las razones de todos y de todo. Pero sus razones no eran mas que egoístas y justo como visión se lo dejo claro, el amor no es egoísta.
Harry se paseaba por el pasillo tenuemente iluminado del burdel que servia como fachada para el verdadero negocio, el cual era mucho peor.
Por fin habían encontrado a la tal Vanessa y la tendría en su oficina mas tarde esa misma noche por lo que para celebrar, había ido a escoger su nuevo "juguetito", las puertas de las reducidas habitaciones estaban abiertas mostrando los rostros asustados y los cuerpos casi desnudos de los y las omegas que de alguna manera habían caido ahí.
Algunos eran muy bonitos y las omegas pelirrojas eran sus favoritas, se lamió los labios mientras miraba la excelente "mercancía" de ese día. Cada que se acercaba a olisquear sus esencias solían ponerse a llorar y eso le encantaba, todos y cada uno de ellos sabían quién era él, y que su visita significaba una completa sentencia de muerte.
Por lo mismo, el llanto silencioso se incrementó cuando El alfa se acerco hasta uno de los omegas mas jóvenes, apenas un niño, mirar sus ojitos aterrados podía romperle el corazón a cualquiera...
A menos claro que no tengas corazón.
Harry se regocijo al verlo, su rostro aniñado y sus reacciones le recordaban inmensamente a su omega favorito. Bien podría entretenerse con él mientras traía a su puta de vuelta.
-me gusta éste - su expresión fría no cambió ni un poco cuando el pequeño comenzó a llorar sabiendo su destino, su bonito rostro pálido y medio enfermó no tardo en enrojecerse por el llanto mudo. Sus cabellos dorados fueron tomados con brusquedad al ser levantado por estos del suelo, apretó sus ojos azules conteniendo la respiración para no vomitar del asco, pues Harry lo estaba tocado y mirándolo bajo la única prenda que le protegía: una camiseta vieja, apenas lo suficiente grande como para usarla de vestido.
-buena elección, completamente intacto, tiene 9 años, su padre fue quien lo trajo así que nadie preguntara por él -
La mujer de avanzada edad quien lo atendia sonrió dejando ver sus encías ennegrecidas por el tabaco apenas Osborne le entregó la cantidad previamente solicitada y se marchó arrastrando al niño de la muñeca fuertemente, incluso si el pequeño nunca trató se huir.
La noche había caído completamente mientras conducía a la mansión.
El niño iba en la parte de atrás hecho bolita entre los asientos, deceando con fuerza haber muerto con su madre y su hermana. Harry lo miró desde el retrovisor y saco su teléfono celular aprovechando una parada en rojo.
-¿Tiene nombre? - fue todo lo que harry le texteo al vendedor pues, por morbo mas que nada le gustaba saber quien seria su próximo pasatiempo.
-se llama Harley-
Listo, tal y como lo prometí aquí esta la continuación, muchas gracias a las chicas que se preocuparon por mi en el cap pasado, ya estoy mucho mejor espero que les haya gustado comenten y voten 3
