Tony Stark, uno de los omegas mas fuertes y reconocidos del mundo se encontraba derramando algunas lágrimas dulces mientras, la mas bella de sus sonrisas terminaba de adornar la imagen más bella que alguna vez Steve Rogers hubiera visto, el pequeño Peter de poco menos de un año babeaba la mejilla morena de su gestante el cual lo tenia entre sus brazos calentito y amado, era el primer 10 de mayo de Antony Stark y parecía que pronto se convertiría en uno de sus días favoritos.
En el pasado siempre que alguien se encargaba de recordarle que su relog biológico estaba corriendo y que pronto no podría tener un bebé, Tony nunca evitó sonreír un poco engreído y asegurar que él definitivamente no necesitaba un bebé y un alfa para sentirse completo, y bueno, era completamente cierto, mas sin embargo no negaría o cambiaría ni un segundo de su vida junto al capitán y su pequeño Peter.
Enterarse que estaba en cinta, fue muy duro y no mentiria, había dañado un poco su orgullo, después de pasar muchos años de su vida jurando que no quería procrear el destino decidía abofetearlo,
-¿porque, debía ser parte del 1% al que le fallaba el anticonceptivo?- eso en definitiva dañaría su credibilidad frente a los medios.
El capitán también podía recordar a su dulce esposo, arrojandole a la cabeza cada objeto que se le cruzaba por en frente en medio de un berrinche monumental apoyado en parte por las hormonas que comenzaban a manifestarse, diciendo que era su culpa.
Los días siguientes en su dulce hogar se sintieron mas amargos que nunca, entre Tony intentando hacer valer sus derechos a decidir sobre su cuerpo y abortar, y el capitán moviendo cielo, mar y tierra para intentar convencerlo de que no lo hiciera.
Al final después de poco mas de un mes del tira y afloja se encontraban en alguna especie de pseudoquirofano.
El capi podría jurar que jamas se sintió mas incómodo en un hospital, ni podía fingir una mueca parecida a una sonrisa tranquilizadora para el otro, no queria ni mirar a Tony por lo que solo sujeto su mano esperando a que todo terminase, quizá si hubiera visto el rostro de su amado, habría notado la duda creciendo en él y quien de repente ya no tenía tantas ganas de deshacerse del pequeño paracito (como lo había estado llamando hasta entonces).
Cuando el procedimiento comenzó el castaño cerró los ojos y con una mano sobre su vientre se auto convenció de que todo eso era lo correcto.
Tras algunos segundos en los que no paso nada, se atrevió a abrir los ojos para ver como los médicos batallaban con la maquina que aparentemente se había averiado.
Les pidieron esperar unos minutos en lo que traian una nueva, minutos que el rubio aprovechó para salir a tomar aire pues sentia que se asfixiaria.
Cuando los doctores y Steve volvieron a entrar, Tony ya traía su ropa nuevamente puesta y se alistaba para irse
_"Bruse llamó del laboratorio, al parecer hubo un accidente y necesitó regresar inmediatamente, agenden mi cita para mañana"_
No paso desapercibido para el ojiazul que Tony no despegó sus ojos del teléfono ni un momento mientras salían del hospital hasta el auto, pero no dijo nada al respecto, tampoco mencionó algo cuando al llegar a la torre Bruse parecía no tener problema alguno. Steve guardo silencio también al día siguiente cuando el omega pospuso su cita alegando tener mucho trabajo, ni siquiera comentó cuando esa fue la excusa para el hospital durante las siguientes tres semanas.
Cuando el de ojos chocolates cumplió 12 semanas de gestación y el aborto dejó de ser viable, Steve intentó no morir de felicidad al ver que su esposo sólo se encogía de hombros fingiendo disgusto por ello.
Ver a Tony acariciar su vientre a escondidas fue la mejor parte de los siguientes meses, o hasta que su precioso omega nació.
Steve recapitulaba cada momento feliz junto a su hijo mientras tomaba con su polaroid una ráfaga de de fotografías para inmortalizar el momento justo en él que ambos castaños se miraban con el amor incondicional de un papá omega a su hijo y viceversa
Feliz 10 de mayo esperó les guste este especial,
