Se que muchos se estarán preguntando "¿Que diablos porque no actualizaste el jueves o porque no subes el siguiente capítulo?"
La respuesta es simple: Estoy en ello pero la inspiración no llega a mi por eso mientras terminó el siguiente capítulo les regalo este especial, con todo mi corazón especialmente dedicado a todos aquellos que apenas público vienen a leer esta historia, con amor para ustedes.
Pequeño Peter mira tranquilo como la luz atraviesa las cortinas de estrellas que decoran los ventanales de su habitación, está despierto pero no siente ganas de llorar ni hacer berrinches que hagan que sus padres lleguen hasta él para llenarlo de besos, está tranquilo como pocas mañanas.
Tal vez sea porque sabe que aunque lloré e inunde la habitación con lágrimas ellos no irán a consolarlo.
Sus mejillas se abultan contra la almohada y sus ojitos bastante hinchados parpadean suavemente.
Tras algunos minutos más de mirar como las estrellas se iluminan con el sol termina por sentarse en su cuna y alcanzar su manta favorita, esa que le regaló su tía Pepper cuando cumplió dos años y lleva a todas partes casi religiosamente pues su tío Clint le dijo que espanta a los monstruos.
No es que pequeño Peter sea un cobarde, ¡Claro que no, el ya tiene 3 años y no es un bebé llorón!... Pero claro, eso no lo saben los monstruos, ellos no tienen como saber que es un niño grande y no pueden asustarlo, así que sólo por si las dudas su manta de pollito debe ir con el.
Se sujeta con fuerza del barandal y tal como aprendió desde hace meses, se deja caer de culo en el piso, despacito, para que no duela, luego llega hasta la puerta y antes de ponerse de puntitas y girar el pomo mira hacia su zapatero y presta atención a sus pies desnudos sobre la madera recién pulida. Él no sabe amarrar sus cordones y tropezar duele mucho así que no se los pone. Sale de la habitación y recorre con pasos pequeños los pasillos hasta llegar a la sala, sus padres no están ahí, la noche anterior tuvieron que salir a salvar el mundo así que regresaron tarde y seguramente dormirían mucho rato más.
Como siempre que salen a salvar al mundo.
La cocina estaba también sola, tan sola como él.
Trepó hasta la silla para lograr alcanzar la mesa, no había manzanas pero el plátano también sabía bien, era una fortuna que ya tenga 3 y pueda alimentarse solito.
Pequeño Peter se sentó a desayunar, balanceando las piernitas desde la silla.
Prendería la televisión pero jarvis no lo obedece, el control está sobre una repisa y aún no alcanza los botones. Igual, ya sabe que es lo que pasan, seguramente sean adultos hablando de sus padres, de como rescataron a muchos, seguramente aparecerán dando una entrevista revolviendo los cabellos de los niños que acaban de salvar.
Peter ... Odia a esos niños y decea con todo su corazón pedirles que dejen de tener accidentes porque el también quiere que sus padres le revuelvan el pelo.
Luego de terminar su fruta recarga su mejilla contra la madera de la mesa, su rostro mira hacia el pasillo esperando que sus padres salgan de ahí para darle los buenos dias y permanece así durante mucho tiempo.
Tanto que su la piel de su cachete le duele al igual que su corazón.
Alguien debería decirle a los demás que no deben llamar a sus padres en su cumpleaños, que no pueden quitárselos por lo menos hasta después del pastel, que cantar el feliz cumpleaños se siente triste cuando debes cantarlo sólo.
Porque si, Peter cumplió tres años y tuvo que apagar las velitas solo con jarvis y Pepper presente. Sus lágrimas silenciosas llenaron su trozo de tarta el cual no quiso ni probar porque seguramente con tantas lágrimas sabría a tristeza.
Se levantó de la mesa y se sentó frente al ventanal, todo lucia pequeño desde ahí, nunca había estado afuera pues su padre decía que era peligroso pero lo estaría pronto, ahora que era un niño grande podría salir fuera y jugar en el parque como los niños de la televisión.
"Eres un chico grande ahora Peter, así que ya puedes entender que tenemos que irnos a ayudar a los que nos necesitan y debes ser bueno y no llorar por ello pues regresaremos más tarde."
Cansado de esperar a que algo pasara tomó su mantita y salió del ala de la torre donde vivía con sus padres, caminó por toda el área de habitaciónes esperando encontrar a alguien levantado cosa que no sucedió, siguió derecho pasando por los laboratorios pues siempre le gustó mirar, algún día el también sería un científico o un héroe como alguno de sus papás.
Un héroe de esos que salvan muchas vidas.
Su padre le dijo que el sería un Omega, así que como su papi podría tener bebés.
Pequeño Peter había pensado mucho en eso pues el era más inteligente que los demás niños de su edad, más de lo que incluso sus padres pensaban y por eso decidió que cuando el tuviera un bebé llorón (no como él pues peter ya era grande) no lo dejaría solo en casa para salir a salvar el mundo pues ya sabía lo mucho que podía llegar a doler.
El más bien sería de esos héroes que llegan temprano para siempre dar el beso de las buenas noches y espantar a los monstruos, para que su bebé no tenga que ser un niño grande a los tres años. Y no tenga que esperar hasta las 6 de la tarde para recibir atención.
Pues si, esa fue la hora a la que su padre rubio se despertó ese día.
El sería un padre diferente para que ese niño que aún no existe no tenga que ver a sus padres marcharse cada día sin saber si por la noche de verdad van a volver.
Espero que les guste este súper pequeño especial, había estado pensado en lo dificil que habria sido para Peter ser hijo de dos héroes, espero que les haya gustado voten y comenten,mañan intentaré traer el nuevo capítulo byes. 3
