La tensión podía cortarse con un cuchillo mientras el hueco en el pecho de ambos se hacía más y más grande conforme los segundos pasaban.

-¿Tu quieres que vuelva? A pesar de todo ... ¿me dejarías volver?- Steve no miraba a Tony su mirada sólo estaba clavada en la blanca pared del frente, su pecho se contraía dolorosamente mientras finalmente una lágrima escapaba del alma del Omega, ese Omega al que amaba tanto y al que alguna vez prometió borrar la tristeza en su existencia.

Claramente había fallado y aún así... Este lo quería devuelta.

Cuando sus miradas se encontraron el rubio no pudo pasar por alto las mejillas húmedas de Tony, su corazón se desbocó y su Alfa estaba desesperado por borrar todo el dolor de sus facciones, Tony no respondía pero no hacía falta, todo él gritaba la respuesta, Steve deslizó una mano a través de la cama en la obscuridad buscando tomar la de Tony, buscando su tacto para calmar las llagas del corazón contrario.

Steve acarició su piel caliente y la envolvió entre sus manos, con sus dedos fríos acariciándo el dorso y la palma como si adorara cada línea en ella.

-Lamento tanto haberte dejado aquella vez Tony, ... No valió la pena tantas discusiones, sólo causaron dolor -

-No podía pedirte que abandonarás tus ideales... lamento haber dejado que te fueras -Tony agachó levemente la mirada mientras sentía como Steve se deslizaba hasta él para con duda atraparlo entre sus brazos

-fuiste a buscarme... Yo debía protegerte y tu me salvaste a mí, lamento haberte fallado como Alfa

el castaño hundió su rostro contra el pecho del Alfa respirando con necesidad el aroma amado, su cercanía le quemaba, su piel hormigueaba y se sensibilizaba apenas entrar en contacto, Steve le había hecho tanta falta, extraño hasta lo imposible la manera en la que sus cuerpos se amoldaban para darse calor y seguridad.

-Fui a salvarme a mí mismo, incluso si dije lo contrario, no podía dejarte ir, sería como si me arrancarán un pulmón, verte ser casi un zombie fue incluso más devastador que la cueva en afganistan.

-siento eso también, me confié demasiado, supongo que después de tantos años juntos me faltaba quien siempre cubría mi espalda.

El pecho de Tony se hinchó un poco de orgullo, siempre supo que Steve era el tipo perfecto de Alfa para él, varias veces llegó a pensar que los destinados de hecho existían.

Steve no lo controlaba, siempre era el primero en ceder en una discusión, y lo miraba como su igual, lo amaba tanto.

Tony se estiró recargando su frente en el rostro del Rubio y restregandola suavemente contra la piel de su mejilla, la ligera barba le cosquilleo la piel.

Steve hizo un amago de sonrisa antes de acercase titubeante a los labios ajenos y Tony concretó el movimiento, los labios se presionaron uno contra el otro disfrutando de la sensación, las manos de Steve fueron directo a acariciar los costados del otro mientras ambos se dejaban caer en la cama lentamente, sin prisas sólo procurando llenar de amor cada caricia entre ellos, Steve recorrió su camino favorito de la vida ese que iba de los labios de Tony a su cuello y dejo algunos besos y succiones por todo el lugar, las manos de Tony se movían inquietas buscando la manera de desvestir a su Alfa, apenas cuando y con ayuda del Rubio logró deshacerse de ella acarició con las yemas los trabajados músculos del abdomen para luego bajar hasta los pantalones y tirar de ellos hacia abajo, Steve siempre era el primero en quedar desnudo en manos de su impaciente amor pero nunca le molestaba, Tony siempre lo quería todo y Steve era su todo.

El de ojos azules por su parte recorría la espalda desnuda del otro por debajo de la camisa, sabía que su Omega tenía prisa por verlo y sentirlo desnudo contra su piel pero el prefería disfrutar completamente del tacto de la piel canela bajo sus manos por lo que se tomó su tiempo para ir desabotonando botón por botón y aprovechar para ir dejando un par de besos ahí donde la piel se descubría tan apetecible para el.

Para cuando el pecho y vientre de Tony estuvieron al aire Steve no portaba prenda alguna sobre su cuerpo y el Omega lo alentaba a terminar de desnudarlo con la mirada más apremiantemente caliente de todas, no hacía falta recordar que prácticamente ambos habían estado en abstinencia durante más tiempo del que podían admitir, tenerse por fin se sentía como la mejor medicina para la peor enfermedad.

Steve podía sentir a Tony removerse excitado bajo el, removiéndose incómodamente y maldiciendo por lo bajo que terminara de desvestir lo de una vez pues si no lo haría el mismo, Steve le sonrió insinuante mientras bajaba de un tirón el pantalón de Tony hasta dejarlo caer al piso su propio miembro dio un doloroso tirón al ver la excitación entre las piernas del castaño, pasó una mano sobre el bulto atrapado en la ropa interior negra del Omega y presionó solo lo justo para hacerlo gemir alto.

Tony quizó lloriquear y golpear a Steve por estar jugando. El ahí caliente y listo y el imbécil haciendolo esperar, un largo jadeo se escapó de su boca cuando el otro le dió libertad a su atormentado pene y con una lentitud tortuosa se lo llevó a la boca.

La habitación se llenó de gemidos, Tony siempre era escandaloso y amaba serlo incluso más de lo que Steve lo hacía. El vaivén entre la boca y la boca más parecía una danza, Tony quien tenía al otro del cabello tiró de el hacia arriba para hacer que lo mirara, su boca rogaba por un beso y el Alfa no se lo negó le comió la boca hasta no dejar nada, Tony había aprovechado lo ocupado del otro logró girarse para quedar arriba, Steve suspiro con una sonrisa divertida al ver que sin más preámbulos el mismo Moreno se empalaba en un solo movimiento y sin dejar tiempo en medio comenzaba a mecerce sobre el cuerpo perfecto del Rubio, Steve lo disfrutaba al máximo, el olor, el tacto, la mirada del otro sobre él mientras le permitía montarlo a su gusto, marcando un ritmo dominante y exigente.

Ambos cuerpos se movían en perfecta sincronía en un vals que conocían bien pero jamás terminaban de decear y disfrutar, hasta que Tony se cansó fue cuando permitió al otro tomar el mando volteándolo y subiendo sus piernas sobre sus caderas para arremeter contra su tracero, el sonido de sus nalgas chocando contra la pelvis del más alto era morbosamente delicioso, todo conformaba la sinfonía del amor, junto a gemidos agudos provocados por rozes llenos de calor y el constante golpeteo contra la próstata del Omega quien no mucho después se vino entre ambos vientres al sentir el nudo comenzar a hincharse.

Algunas estocadas más quedaron unidos, pegajosos y jadeantes pero más que felices, nadie tenía que enterarse de que ni siquiera se tomaron la molestia de esperar a separarse y limpiarse antes de dormir arruyados por el suport post orgasmo.

Hola, ya se que esta cortito y eso pero estoy al cuello de tarea ;-; cuando sea capaz de traducirles al chino algún que otro fic me lo agradecerán :'v los amo bais