Hola chicxs!
Estoy de regreso, antes que nada una disculpa por la tardanza, he andado un poco ocupada y estresada porque ya saben, la vida. Todo fuera como vivir de la escritura... *algún día*.
Sé que quedé de actualizar Aún Contra Ti pero al parecer mi yo creativo se resiste a escribir algo lo suficientemente bueno como prólogo y no quiero decepcionarlos con un mal episodio. Como sea , estoy segura de que no les molestará que actualice este fic en su lugar y les cuento que tengo una nueva historia en mente, que también ha ocupado mi parte de mi tiempo porque se negó a dejarme dormir hasta que no la escribiera, pero estoy segura que les va a encantar.
Recuerden que esta historia la hacen ustedes, yo escribo de acuerdo a las ideas que ustedes me dan y me gustaría saber, ¿qué piensan del sexo anal u otras prácticas que se les puedan ocurrir? ¿Una verdadera sesión de sado para principiantes?
Y bueno, relativo al capítulo y sin afán de spoilear mucho, viene una referencia en inglés que es "peek-a-boo", esta es una expresión que se usa con los niños pequeños, equivalente al "'on ta bebé?" qué hacemos cuando nos cubrimos la cara con las manos yyyyy seguro se preguntarán ¿Eso que tiene que ver con esta historia? Y no es un bebé, no se emocionen jajajajaja. Resulta que también es el nombre de un tipo de lencería, lo pueden buscar y lo encuentran como peek-a-boo lingerie o crotchless. Como sea, recuerden que les pongo las imágenes en las que me inspiré o para que se den una idea de lo que está sucediendo, ya saben, de una vez la tarea completa.
Esta sensual historia nació como un one-shot smut y se convirtió en una historia más larga a petición de ustedes, pero se quedó con su esencia +18. Así que recuerden, nada de leer en el transporte público y aprovechar los topes, baches, turbulencias, etc. o frente a la tía que siempre les pregunta por el/la novix, a menos que le vayan a compartir el link.
Una vez aclarado todo lo anterior, les dejo para que lean.
Luces...música...vibración del celular...
Capítulo 3
La Subasta.
-Auuuummhhh, Kara. Estás muy profundo.
-¿Te duele?¿Quieres que me salga?
-¡No, espera! Mmmmm, no te muevas.
-Te dije que en esta posición ibas a sentirme más.
-Sólo deja que me acostumbre, dame un minuto.
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Lillian Luthor escuchaba con la boca abierta. No podía creer lo que acababa de escuchar. Cortó la llamada y aventó el celular al interior de su bolsa, asqueada.
-Localicen a Lena, cuanto antes- su agente de seguridad asintió y transmitió la orden.
Hacía ya varios meses desde que Cat Grant había encontrado a Lena Luthor entre las piernas de Kara Danvers en la oficina de esta última.
En el momento que escuchó la orden de su jefa y dueña de la editorial, Kara se había levantado rápidamente para acomodarse el vestido y alisarlo un poco. Buscó su tanga mientras Lena se vestía, pero no logró encontrarla. Desistió en su búsqueda cuando se dio cuenta que la chica solo la veía recargada en el escritorio, con la blusa aún abierta y una sonrisa cínica.
-Apúrate, por favor.
-Tómalo con calma.
-¡Kira!- gritó Cat desde su oficina.
Hubiera querido contestarle a Lena, pero prefirió ayudarle a abotonar la blusa y que se dirigieran cuanto antes a la oficina de Cat.
Entraron. Kara con la mirada hacia el piso y Lenaocon su actitud típica y risueña, con la confianza de que a ella no le pasaría nada, actitud que molestó a Kara por la falta de solidaridad que demostraba.
-Kira, quisiera pedirte una explicación a lo que ví, aunque es más que obvio lo que sucedía. Pero es que de verdad no lo puedo creer de ti. ¿No tienen ni el más mínimo respeto por su lugar de trabajo?
-Señorita Grant, yo...
-Vamos, tía Cat...
Ambas hablaron al mismo tiempo.
-No pasó nada, sólo que Kara ha estado muuuyyy estresada esta semana desde que regresamos del viaje y quise ayudarla a relajarse.
Kara llevó su mano a la frente sin levantar la mirada. Cat también se dio una palmada en la frente ante la explicación de la joven, que no hacía más que empeorar la situación.
-Lena, cariño, terminemos esto rápido, por favor. Tu madre, que por cierto está abajo esperándome en su auto- Kara sintió que su estómago se revolvía- te dejó bajo mi cargo, lo que sea que te pase en esta oficina o cualquier lugar a donde yo te envíe, es mi completa responsabilidad y bueno, también de Kira como tu superior jerárquico- ironizó mirando a la rubia- ¿Tienes idea de lo que pasaría si Lilly se llegara a enterar de esto?
Por primera vez Kara vio a la joven perder esa actitud arrogante y titubear.
-Lo siento mucho, tía Cat. Creo que no lo había visto de esa manera, yo...no medí las consecuencias de mis actos.
-Es por eso que estás aquí. Lilly quería que vieras lo que pasa cuando alguien no piensa antes de actuar y sigue esperando que aprendas algo, aunque por lo visto tu tiempo en CatCo no ha servido de nada. Debería despedirte por lo que acaba de suceder, sin embargo, bajo estas circunstancias no puedo hacerlo porque tu madre haría preguntas y no me apetece darle respuestas, así que te espero el lunes a primera hora. Ahora retírate, por favor. Necesito hablar con Kira.- Lena quiso argumentar pero una mirada de Cat le hizo desistir.- Sal por el lado este y sigue derecho, el auto de tu mamá está al norte y no quiero que te vea salir.
Lena asintió y trató de llamar la atención de Kara que seguía con la cabeza gacha y cubriéndose con una mano. La ojiverde levantó la barbilla, tan altanera como siempre y cuando trató de despedirse de beso de su tía, Cat la detuvo con su mano. La chica sonrió al darse cuenta y se encogió de hombros para después salir sonriente como siempre.
Ambas esperaron hasta que las puertas del ascensor se cerraron.
-Esta niña.- suspiró.- Ahora que se fue, toma asiento, Kira. Debemos hablar.- le señaló el sillón y ella también avanzó para sentarse.
-Señorita Grant, lo siento mucho. No hay nada que pueda decir, acepto toda la responsabilidad y prometo que dejaré el trabajo terminado junto con mi carta de renuncia antes de...
-Calla, Kira. Lo que sucedió es obvio y lo entiendo.- Kara la miró extrañada- Aunque es algo que jamás esperé de ti, digo, con esas faldas aburridas, tu obsesión por el trabajo y querer tener siempre todo bajo control... simplemente no creí que fueras de esas que tienen aventuras de oficina con jovencitas.
Kara se ruborizó y desvió la mirada de nuevo. Había sido peor que una bofetada.
-Ella es una Luthor y Lena, sobre todo, está acostumbrada a salirse con la suya desde que usaba pañales. No me sorprende que te haya seducido y no pongas esa cara, sé que ella inició todo, aunque se suponga que tú deberías ser la adulta responsable en este...lo que sea que ustedes tengan. Ni siquiera sé si tiene un nombre ¿Affair, romance?... ¿Quién más lo sabe?
-Nadie.- Kara negó con la cabeza, no se atrevía a mirarla.
-Excelente, entonces no tendré que despedirte.- sintió un tirón en su cuello por lo rápido que volteó, no muy segura de si había escuchado bien.- Sólo te daré un consejo, ten cuidado de lo que haces y con quien te involucras. Sé que muchos tienen relaciones en las oficinas, esa clase de escándalos han levantado nuestro negocio más de una vez y lo sabes mejor que nadie, la mayoría sin pena ni gloria, pero las demandas de acoso están a la orden del día y no quiero ninguna de esas aquí. Se que Lena y Lilly no lo harían por temor al escándalo público y lo que dirían de la familia Luthor, además de tener que explicar porque Lena estaba trabajando con nosotros,- dijo poniendo los ojos en blanco- pero mi querida amiga haría lo que fuera por destruirte si se entera que tocaste a su niña. Así que tienes dos opciones, has todo lo posible para que no vuelva a suceder o sean discretas. Me molestaría mucho si esto cayera en las manos equivocadas, porque entonces tendría que reemplazarte y es muy difícil encontrar un empleado así de eficiente y a la vez dócil en estos días, ¿entendido?
-¿D-de verdad no me va a despedir?
Cat la miró como si fuera tonta.
-¿De todo lo que te dije sólo escuchaste el inicio? ¿Preferirías que lo hiciera?
-¡No! Es solo que no me lo esperaba.
-Esto es de lo más común Kira, no sería la Reina de los Medios si no supiera lo que pasa en este y cada uno de los edificios de Ciudad Nacional. Y bueno, si siguen haciendo lo que estaban haciendo, así por lo menos sabré con quién se mete Lena y no tengo que andar cubriendo sus deslices como en otras ocasiones. Espero que por lo menos tú seas relativamente responsable y la detengas de hacer más tonterías.- Kara volvió a enrojecer- Sigue mis consejos y que no se vuelva a repetir, bueno, no aquí.
-No se preocupe, no volverá a suceder y nadie sabrá lo que sucedió.
-Estoy casi segura que volverá a suceder- susurró.- Limpia tu oficina y vete a casa. Te veo el lunes, Kira.
Cat fue a su escritorio, sacó unas llaves y camino hacia el ascensor.
-Ah, lo olvidaba, cúbrete esas marcas, se ven horribles. Que mal gusto por parte de Lena.- Le dijo desde el ascensor y las puertas se cerraron.
-¿Por qué tardaste tanto? Solo ibas a tu oficina.
-Lo siento Lilly, un pequeño inconveniente- dijo sin darle importancia mientras se acomodaba en el asiento del auto.
-¿Que pudo haber sido tan importante para dejarme esperando?- ironizó Lillian Luthor- ¿No podía esperar al lunes?
-Si tanto quieres saber.-Cat giró sus ojos.-Encontré a dos empleados teniendo sexo.
Lillian puso cara de asco.
-Que vulgar, espero que por lo menos los hayas despedido.
-Por supuesto, querida.- contestó Cat mirando por la ventana para ocultar una sonrisa malvada.
Los primeros días después de lo ocurrido, Kara había evitado a Lena, incluso cuando necesitaba algo directamente de ella buscaba la manera de hacérselo saber por otras personas o por correo electrónico y jamás se quedaban a solas.
Creyó que la joven había comprendido que lo sucedido entre ellas había sido un error y ya no la molestaría más, pero poco antes de terminar la semana, Lena ya había iniciado otra vez con las provocaciones, que no sólo estaban teniendo efecto en ella. La falta de control de su deseo, así como que llamara la atención de otros, ocasionaba que se sintiera aún más molesta, como cuando escuchó a uno de los reporteros a su cargo decirle a otro "lo dura que se le ponía cada vez que la becaria se agachaba y mostraba esas ricas tetas". El tipo no vio que Kara estaba por dar vuelta al pasillo cuando lo dijo en voz alta. A la rubia le dieron ganas de abofetearlo y despedirlo pero logró contenerse justo a tiempo y se le ocurrió algo mucho mejor que evitaría su despido y una tonelada de papeleo. Simplemente lo envió a cubrir una nota sin importancia al otro lado de la ciudad y mientras fuera su subordinado se encargaría de que su nombre jamás sonara conocido. ¿Cómo se atrevía a mirar a Lena de esa manera y hacer ese tipo de comentarios?
Es verdad que la chica llevaba unos escotes cada día más pronunciados, pantalones ceñidos y esas faldas tan cortas. Durante las reuniones matutinas, cualquier pretexto era bueno para estirarse y mostrar más piel de la debida o gemir sin importarle que otros la escucharan. Incluso cualquiera podría jurar que se había vuelto torpe, porque los objetos se le caían a cada rato y siempre terminaban a los pies de Kara, casualmente.
Kara pensó en explicarle la situación a Cat para que le pusiera un alto, pero no se atrevía a reconocer que Lena sobrepasaba su autocontrol. Mejor no parecer débil y resistir hasta que se aburriera y la dejara en paz.
Así estuvieron durante tres semanas, en las cuales Kara tenía que cruzar las piernas cada vez que olía el suave perfume de Lena cada vez que lograba acercarse lo suficiente a pesar de sus intentos por mantenerla alejada.
En teoría, iba bien hasta que tuvo que cubrir un evento de caridad organizado por Lex Luthor, el hermano mayor de Lena. Cat le había pedido ir personalmente, pues en un evento como tal, donde había mucha gente importante no era conveniente enviar a alguien sin experiencia. Así que bajo una orden directa por parte de ella, no tenía más alternativa que asistir.
Mientras se arreglaba para la ocasión, rogó a todos los dioses del universo para que Lena no estuviera ahí, aunque sabía que eso era imposible, después de todo era su familia quien lo estaba patrocinando. En cuanto la vió del brazo de Lex supo que sus plegarias habían sido en vano, así que instaló en su rostro su mejor sonrisa, esa que había practicado frente al espejo miles de veces hasta que estuvo convencida que se veía natural y le permitiría conseguir lo que quisiera, caminó hasta los hermanos que estaban rodeados de otras personas importantes, muchas de los cuales Kara reconoció.
-Señor Luthor- saludó Kara con un tono como si ya lo conociera y le diera gusto volver a verlo- Kara Danvers de CatCo Worldwide Media- se presentó extendiendo la mano.
-¡De CatCo! Entonces usted debe conocer a mi hermanita. -le dijo posando sus manos sobre los hombros de Lena.- Ella realiza prácticas con la tía Cat, quiero decir, con Cat Grant.
Lena sonrió y la recorrió con descaro, admirando su figura en ese vestido de gala color azul oscuro, que dejaba su hombros al descubierto y como su cabello caía en ondas hasta su pecho.
-Y vaya que nos conocemos, Lex.- Kara sintió un escalofrío recorrer su columna- Es mi jefa directa.
Lex sonrió.
-Aaaahhhh ¿Así que es ella de quién no dejas de hablar?
Lena debió haberlo golpeado, ya que Lex se quejó y volvió a sonreír.
-He escuchado mucho de usted, señorita Danvers.
-Espero que cosas buenas- dijo tratando de controlar los nervios en su voz.
-Sólo le he dicho lo buena que ha sido conmigo, señorita Danvers.- Lena no estaba ayudando y menos con ese tono que usaba aunque al parecer Lex no lo percibía.
-Mi hermana dice que ha aprendido muchas cosas de usted, cosas que nunca había hecho antes y nosotros lo hemos notado- Kara temió lo peor- Debo decir que su carácter ya es más parecido al de una persona civilizada y ya controla sus berrinches. Tengo que agradecerle por eso. ¿Cómo hizo para lograrlo?
Pasó saliva antes de contestar.
-Bueno, Lena ha sido una excelente aprendiz desde que estuvo conmigo, quiero decir, desde que llegó a CatCo. Es muy inteligente y perseverante. Y por lo visto, siempre obtiene lo que quiere.
-No siempre- contradijo la joven- sabe que todavía hay personas que se me resisten y no quieren compartir esos detalles íntimos para hacer la nota especial.
La intimidaba, por un momento se perdió en la intensidad de esos ojos verdes que resaltaban como nunca gracias al maquillaje, Kara se tomó unos segundos más de lo permitido para admirar su belleza.
-Parece que mi hermanita todavía necesita trabajar sus modales para recibir cumplidos y también su astucia para lograr que las personas cedan- dijo Lex rompiendo el momento.- ¿Qué le parece si usted y yo, damos una vuelta por la exhibición y le muestro los objetos que subastaremos esta noche?
-Será un honor acompañarlo, señor Luthor. Y por favor, dígame Kara.
-Acepto, sólo si me llamas Lex. El señor Luthor era mi padre y cuando me dicen así me siento viejo.- se dirigió a Lena.- ¿Podrías, encárgate de los invitados mientras llevo a tu jefa a conocer la galería?
En realidad no era una pregunta, sino una orden, aunque se sintió tentada a negarse. Lex no notó como Lena apretaba sus puños, mientras él extendía su brazo a Kara y ambos se alejaban, riendo por algo que él había dicho pero que no logró escuchar.
Lena tuvo que forzar una sonrisa cuando uno de los socios de su madre se acercó para saludarla. En ningún momento perdió de vista a la pareja y sus ganas de golpear a Lex crecían cada vez que se acercaba demasiado, bajo cualquier excusa tonta, ya sea para explicarle algún detalle de alguna pieza o acomodando su cabello. Pero lo peor fue cuando los vió caminar en dirección al área restringida, aquella donde estaban las piezas de alto valor y que sólo serían mostradas durante la subasta. Quiso ir detrás de ellos, ya pensaría una excusa en el camino, pero Lillian llegó inoportunamente para presentarle al estúpido hijo del embajador de no le importaba donde y que no hacía más que mirar su escote mal disimuladamente. Lena estaba segura de lo atractiva que era y usualmente le gustaba provocar a hombres y mujeres, pero en ese preciso momento sólo le molestaba tener que sonreír falsamente ante cada halago.
Aproximadamente 20 minutos después, salían de la bóveda viendo el celular de Lex.
-¡Es increíble! ¿De verdad perteneció a Morgana, la de las leyendas artúricas?
-Eso dicen los expertos.
-Es é que entrevistar a quien lo adquiera esta noche.
-Bien, te enviaré las fotos entonces.
Lex deslizaba su dedo por la pantalla del teléfono y cuando las mandó, la rubia empezó a reír de forma descontrolada, tomándolo del brazo. Lex también rió divertido y Lena se retorcía de coraje.
-Lo siento, es sólo que mi celular está en mi pierna y la vibración me hizo cosquillas.
-¡Aaahhh! Eso explica porque no quisiste sacar tú las fotos.
Kara sonrió con complicidad.
-Me encantaría pasar el resto de la velada contigo, pero ya sabes, tengo que atender también a los demás invitados y ya los he descuidado bastante, aunque ¿qué te parecería sentarte junto a mi durante la subasta? Tendrás una mejor vista y podemos seguir platicando.
Kara asintió y Lex se perdió entre la gente. Ella se acercó a un grupo de conocidos y empezó a platicar animadamente, mientras le presentaban a otros invitados.
Fiel a su palabra , Lex la buscó minutos antes de iniciar la subasta y la llevó a un área reservada, desde donde podía ver toda la sala. Uno a uno fueron llevando los objetos de la galería, la gente levantaba sus paletas cuando le interesaba alguno y todos aplaudían cada vez que un objeto se vendía.
-De la bóveda de la familia Luthor,- dos trabajadores de la galería llevaban una urna de cristal y la gente exclamó con admiración- el cetro de Morgana LeFay, pieza de oro de 22 kilates, datada en el siglo IX, adornado principalmente con esmeraldas y perlas. Con un altísimo valor histórico tras haber pertenecido a otros personajes importantes, además de su dueña la leyenda que, tal como Excalibur, este cetro da a su poseedor las habilidades de un líder nato. La subasta inicia con 1 millón y medio de dólares.
Un hombre al fondo levantó su paleta.
-Excelente, 1 millón allá. ¿Millón setecientos? La señorita del frente.- Lena había levantado su paleta.- Elevamos a 2 millones, ¿alguien?.
La subasta seguía y había varios entusiastas por obtener el cetro, ante cada candidato Lena ofrecía más. Transcurridos unos minutos llegó a los 3 millones.
-3 millones, 300
-Ofrezco 4 millones- la voz llenó la sala y la gente exclamó entusiasmada. Había sido Lena
-4 millones, cien.- Esta vez fue una voz junto a Kara. Lex había ofrecido también y Lena lo desafió alzando una ceja.
-Doscientos
-Trescientos.
-Cuatrocientos.
-Quinientos.
-¡Cinco millones!- ofreció Lena. Para ese momento la gente sólo miraba de uno a otro, como si se tratara de un partido de tenis, miraron a Lex esperando una contraoferta pero este sólo sonrió y se recargó en el respaldo de su asiento.
-¿Alguien ofrece 5 millones, cien mil dólares?- tras unos segundos,logró reaccionar el director de la subasta- 5 millones a la una, 5 millones a las dos,...¡vendido a la señorita Luthor por 5 millones de dólares!- dio tres golpes con su mazo para cerrar la venta y la gente aplaudió.- La siguiente pieza es un cuadro...
Kara no escuchó lo demás, estaba sorprendida por lo que acababa de suceder.
Junto a Lena, Lillian reprobaba el acto tan inmaduro de su hija.
-Nos haces quedar en ridículo. Nosotros donamos el cetro.- dijo con el volumen suficiente para que sólo su hija escuchara.-¿Qué dirá la gente acerca de que un Luthor lo compre?
-Dirán que fue por una buena causa. Siempre me ha gustado, madre. Sólo cambió de dueño, de un Luthor a otro, ahora es mío pero no regresará a la bóveda. Además a nadie le importa en realidad quien lo compre.
-Demuestras tu poca cabeza para los negocios.
-Pero también mi perseverancia, siempre consigo lo que quiero y se trata de mi dinero, él que me dejó papá. Espero que también regañes a Lex por seguirme el juego y hacerme subir la oferta.
Lillian respiró profundamente, Lena sabía que era su último recurso cada vez que estaba a punto de perder el control de su actitud siempre estricta. La subasta terminó con un jugosa cantidad recaudada para el tratamiento de los niños con cáncer en el hospital Luthor.
La noche siguió con la gente socializando y varios iban a felicitar a los compradores. Lena se negaba a dar cualquier declaración, rechazando a los reporteros con una sonrisa, pues pensaba conceder una sola entrevista.
Buscó a Kara por toda la sala, ella era la única que no había corrido a interrogarla, pensó que de seguro seguiría con Lex, sintiendo una punzada de celos en su pecho, pero cuando localizó a su hermano, también estaba rodeado de gente aunque no había rastro de la rubia. Era su momento para acercarse y debía encontrarla. Se dirigió al baño con la esperanza de que estuviera ahí.
Y no estaba equivocada, la atrapó justo cuando iba de salida y con un poco de brusquedad la tomó del brazo, casi arrastrándola en dirección a la bóveda pero entrando por otra puerta que daba a una sala tan grande como en la que se exponían las piezas, era un almacén. Lena cerró la puerta y llevó a la rubia hasta el fondo.
-No seas tan brusca, sabes que mi piel se marca con facilidad.
Lena la soltó y levantó una ceja.
-Oh, ¿así que ahora me pides que me acuerde de las marcas en tu piel?
Kara se ruborizó al darse cuenta de lo que insinuaba.
-¿Qué quieres, Luthor?
-No estamos en la oficina, Kara. Sabes que puedes llamarme Lena- se notaba la molestia en su tono de voz.
-Prefiero Luthor.
La chica rió sarcástica.
-Así que yo soy Luthor pero mi hermano es Lex y tonteas con él toda la noche. ¡Lo acabas de conocer y ya le estás coqueteando!
-Por supuesto que no- contestó viéndose la zona donde Lena la había sujetado, estaba rojo y era notorio que había sido provocado por el agarre de una mano. Con su pulgar trató de difuminar un poco la forma.
-No me mientas, Kara- Le exigió Lena tomándola por los hombros, Kara percibió el dolor en su voz.
-No lo hice, Lena. Él fue quien flirteó conmigo y yo sólo le respondía con amabilidad. Por favor no te molestes por lo que voy a decir, pero conseguí una cita con él para mañana, le haré una entrevista y también tengo varias exclusivas. Ya deberías saber que no me gustan los hombres.
Lena abrió los ojos con sorpresa.
-¿Usaste a Lex sólo para conseguir una entrevista?- Kara puso los ojos en blanco y suspiró.-¿Por qué no me usaste a mí?- Se abofeteó mentalmente- Quiero decir, no era necesario que actuaras así con Lex. Si me lo hubieras pedido yo misma te hubiera llevado y te habría mostrado todo lo que él te enseñó.
Kara negó.
-Es mi trabajo, Luthor. Yo ni siquiera sabía de la existencia de esa bóveda, no es tan simple como sólo llegar y exigir que me muestres tus secretos, no hubiera podido pedirte lo que ignoro, en cambio él, por acercarse a mí sacó todo su arsenal de seducción y eso incluye mostrarme las piezas que nadie más había visto. Quiso hacerme sentir especial para obtener mi atención.- respondió con frustración.- Sigues siendo una niña y hay muchas cosas que no comprendes.
-No soy una niña y te lo he demostrado...tal vez debería volver a hacerlo- en su voz había un tono sugerente. Kara no pudo evitar morderse el labio. Eso le dio valor suficiente a Lena para bajar los tirantes de su vestido y dejar sus pechos libres.
-Este no es el cuerpo de una niña.- Kara le dio un vistazo y luego cerró los ojos, tratando de concentrarse.
-El hecho de que tu cuerpo sea el de una mujer no implica que tengas la madurez de una.
Lena tomó las manos de Kara y las llevó a su trasero, pegando sus cuerpos y atrapando sus labios en un beso que la rubia correspondió. La tomó por la cintura intensificando apretándose aún más. Acariciando su cadera y subiendo hasta sus pechos. Con un suave jalón del vestido, liberó también los senos de la rubia, provocando gemidos en ambas al quedar piel contra piel.
La chica metió una de sus piernas entre las de Kara y sintió algo duro, por lo cual rompió el beso. Su curiosidad pudo más y sin dudarlo levantó la larga falda del vestido de gala, encontrándose con las medias, sujetadas por un liguero y justo un poco más abajo un soporte atado a su pierna que contenía su celular.
-¿Por eso tomaste las fotos con el celular de Lex?
La rubia asintió.
-No pensé que tendría que tomar fotos y no le iba a mostrar mis secretos a tu hermano.
Lena aprovechó que ya tenía la falda de Kara levantada para acariciar sus piernas, sintiendo la suavidad de sus medias de seda, que llegaban hasta casi la mitad de sus muslos, siguió subiendo metiendo sus dedos por debajo de las cintas del liguero y llegando hasta sus caderas, donde con sus pulgares empezó a acariciar el borde de la ropa interior de encaje de la rubia. Ella sólo la veía con intensidad, sin emitir ninguna expresión, pero su respiración se había hecho más lenta, claro signo de que estaba intentando controlarse. Deslizó su mano para tocarla por encima de la tela y descubrió una grata sorpresa.
-Peek a boo- dijo sintiendo la piel húmeda y atrapando el clítoris de Kara entre sus dedos, empezando a masajear muy despacio.
Tuvo que sujetarse de un estante cercano, mientras separaba más sus piernas para permitirle un mejor acceso a la chica, que ya empezaba a lamer su cuello. Su respiración se volvía más pesada.
-Acomódenlas de este lado. Mañana vendrán a recogerlas, así que no importa que estorben un poco.
Kara y Lena se separaron y acomodaron sus vestidos rápidamente, justo antes de que el encargado de la galería apareciera por el pasillo.
-¡Señorita Luthor!- exclamó sorprendido- ¿todo bien?
-Buenas noches Jacques, estaba platicando con la señorita Danvers, mostrándole...algunas piezas que creí que estarían aquí.
-Ya veo.
El hombre detectó la mentira de inmediato pero se guardó muy bien de hacer cualquier gesto que las delatara. No estaba ahí para vigilar lo que hacían, sino para cuidar de las obras de arte.
-Bueno, nosotros tan sólo vinimos a guardar las piezas que no se vendieron, si gusta regresaremos más tarde...
-No es necesario, nosotras ya nos íbamos- contestó Lena y Kara sólo se cubrió la frente por el poco tacto de Lena, ella tomó su mano y la guió fuera del almacén.- Excelente noche, Jacques.
-Igualmente, señoritas- Apenas alcanzó a contestar por lo apresurado de su salida.
Llegaron hasta un jardín en la parte trasera del lugar. Estaba vació y las altas jardineras les daban privacidad. De día debía verse hermoso, ya que por la noche estaba apenas iluminado por las luces del edificio.
-Ven conmigo, por favor.- pidió Lena
-¿A dónde?
-A cualquier lugar donde podamos seguir con lo que estábamos haciendo, podemos ir a un hotel cerca de aquí...
-No iremos a un hotel.
-¡Kara, ya basta! Estoy más que segura de que tú también quieres...
-No iremos a un hotel porque nos podrían reconocer, hay muchos reporteros que estarían más que encantados de seguirnos para conseguir una nota si nos ven salir juntas y aunque no nos siguieran, con estos vestidos no será difícil intuir que estuvimos aquí. Vamos a mi departamento.
La cara de Lena se iluminó con una gran sonrisa, no esperaba eso. Kara puso los ojos en blanco.
-Vayamos a despedirnos y te veo en 20 minutos, en el parque que está a unas calles de aquí. Revisa que nadie te siga y si es así encárgate de perderlos antes de llegar conmigo.
-¿Prometes que no es una broma y en verdad iremos a tu departamento?
-Sí, vamos.- Dio un rápido vistazo para cerciorarse que no había nadie y le dio un pequeño beso en los labios.
Lena sonrió y regresó a la fiesta de nuevo. Kara entró un minuto después y se despidió sólo de quien era estrictamente necesario antes de dirigirse a su auto y manejar hasta el punto acordado.
Unos minutos después el deportivo de Lena se detenía detrás del suyo y la chica bajaba apresurada. En cuanto entró se volvieron a besar hasta que les faltó el aire.
Kara encendió el auto, antes de que terminaran haciéndolo ahí mismo. Revisó una última vez que nadie las siguiera, a las tres de la mañana y con las calles vacías eso era muy fácil.
El departamento de Kara no estaba en la zona más exclusiva, pero estaba cerca del trabajo y era muy espacioso, un gran logro para cualquiera que viviera en la ciudad. Tomaron el elevador y Lena volvió a atacar los labios de la rubia, invadiendo con su lengua y bajando por su cuello hasta la piel de su pecho ándola contra la pared del ascensor e intentando desvestirla antes de llegar.
Cuando el elevador se detuvo tardaron unos segundos en darse cuenta de que las puertas estaban abiertas. Avanzaron hasta el departamento y en cuanto entraron siguieron con lo que habían dejado inconcluso en el elevador. Kara empezó a repartir besos por los hombros de Lena mientras la tenía abrazada por la espalda, con calma bajó los tirantes del vestido y metió ambas manos por el escote, disfrutando la piel que tanto había extrañado y le fascinaba sentir. La dureza de sus pezones reaccionando ante sus caricias, el olor de su cuerpo y los suaves gemidos que le regalaba.
La guió hasta el sillón donde la invitó a sentarse.
-¿Quieres tomar algo?
-A ti- contestó la morena, su voz sensualmente baja. Kara rió y fue a la cocina de donde regresó con una botella y un par de copas.
-No es la champaña de hace rato pero sabe bien. - llenó las copas y brindó con la chica. Bebiendo de un sólo trago.
- Como sea no me gusta la champaña- contestó Lena, vaciando su copa también
Llenó las copas de nuevo y las dejó sobre la mesita de centro.
-¿Podrías ayudarme?- Se giró, dándole la espalda a Lena y recogiendo su cabello, que caía sobre su espalda.
Lena deslizó el cierre que llegaba justo hasta el nacimiento de su trasero, acariciando la piel que quedaba expuesta.
Kara soltó su cabello y lo acomodó con sus dedos, antes de darse vuelta y soltar el último broche que sujetaba el vestido, que cayó dejándola tan sólo con los tacones, el liguero, las medias y su apenas existente tanga, que enmarcaba su vagina y la dejaba expuesta.
Se acomodó frente a Lena con las piernas ligeramente separadas y las manos en la cintura. Imponente, con esa cascada rubia que caía sobre sus senos, cubriendo los pequeños pezones rosas.
-¿Me ayudas nuevamente?- preguntó subiendo uno de sus pies al sillón, junto a Lena, quedando su entrepierna un poco abierta frente a la chica. Lena la recorrió con la mirada y encontró el celular aún sujeto a su pierna. Acarició su muslo hasta encontrar el broche que lo mantenía sujeto y sintió el calor que emanaba del cuerpo de la rubia.
Una vez libre del aparato se sentó a horcajadas sobre Lena y volvió a besarla, rodeando su cuello con sus brazos.
-Quiero hacerte mía, Kara.
-Esta noche soy tuya, puedes hacer lo que quieras conmigo.
-¿Lo que sea?
Dudo un poco antes de responder.
-Bueno, excepto por atrás.
-Dijiste lo que yo quiera
-No estoy preparada.- Kara atrapó su labio inferior entre sus dientes y la mordió, provocativa. Lena levantó una ceja y se lamió sintiendo una punzada de dolor en la zona donde recibió la mordida.
En un movimiento inesperado la acostó sobre el sillón y ella quedó encima, entre sus piernas.
-Niña mala.- Le dijo antes de atrapar el clítoris de Kara entre sus dedos, tal como había hecho en el almacén. La mujer enterró sus dedos en los hombros de Lena y gruñó con deseo.- Debería castigarte por lo que hiciste.- llevó su mano más abajo, como dirigiéndose a su trasero.
-Por ahí no, por favor.
-Dame un buen motivo.
-No estoy preparada, te ensuciarías y me dolería.
-¿Te gusta?
-Sólo lo he hecho una vez y fue una sensación extraña. Se supone que no da placer pero a nivel emocional se siente... rico. Es difícil de explicar pero es como si te entregaras por completo a la persona con la que estás.
-Te perdonaré esta vez, entonces. Pero si esta noche eres mía, tendrás que portarte bien y obedecerme en todo. ¿Entendido?
-Siiiii- Contestó Kara a mitad de un gemido pues volvía a sentir los dedos de Lena en su clítoris. Sintiendo como su humedad crecía. Kara empezó a mover sus caderas para aumentar el contacto. Lena quitó sus dedos nuevamente, provocando un gruñido de frustración.
-Pídemelo.
Kara la miró a los ojos. Lena llevó los dedos con los que habían estado estimulándola hasta su boca, lamió uno y después el otro para volver a colocarlos en su entrada. Podía ver la frustración y el deseo en el rostro de la rubia.
-Hazlo, Kara. ¿Dime qué es lo que quieres?
Empujó un poco más y la rubia cerró los ojos.
-Cógeme.- pidió con voz ronca. La palabra le provocó una descarga de excitación y hundió sus dedos lentamente hasta el fondo, sintiendo como su cuerpo se estremecía debajo del suyo. Se mantuvo inmóvil unos segundos mientras las paredes de Kara se relajaban después de la intrusión y empezó a moverse.
Los gemidos de Kara cada vez que entraba en ella no se hicieron esperar. Lena añadió un tercer dedo y el gemido de Kara fue diferente, empujándola un poco por acto reflejo y abriendo más sus piernas.
- No estoy acostumbrada- le susurró al oído- sé gentil.
Recordó que en algún momento le había dicho que nadie la dominaba y sólo ella le había provocado ese deseo de que la poseyera. Suspiró para controlar su excitación o terminaría viniéndose sin que Kara la tocara.
-¿Tienes el arnés que usaste conmigo?
Kara asintió. Lena retiró sus dedos y se quitó de encima de la mujer, quien fue a su recámara y regresó con la caja plateada que Lena recordaba muy bien.
Se puso de rodillas frente a Lena y se la ofreció. A la chica se le secó la garganta, no sabía lo que estaba haciendo del todo pero le excitó aún más el saber que Kara le estaba permitiendo tomar el control y esa actitud de sumisión.
-¿Quieres que te lo ponga?- preguntó Kara y Lena asintió. Se levantó para desvestirse y Kara se puso de pie para ayudarle, bajando el cierre a un costado y deslizando el vestido por su cuerpo. Después le ayudó a quitarse la tanga y de nuevo estando de rodillas, le colocó las correas, ajustándolas a su cadera. Por un momento consideró pedirle que lo chupara pero no se sentía segura de cómo lo tomaría Kara, ahora sabía que sólo le gustaban las mujeres y chupar un pene de plástico podría ser incómodo para ella.
Olvidó esos pensamiento cuando sintió la base del dildo rozar su entrepierna, justo sobre su clítoris. Se sentó sobre el sillón de nuevo y supo que Kara estaba esperando una orden para continuar.
-Te quiero sobre mí, no lo metas todavía.
Kara obedeció y se acomodó sobre las piernas de Lena, quedando el juguete entre sus cuerpos. Lena empezó a mover sus caderas, provocando que el dildo se deslizara contra la entrepierna de su rubia. Llevó su mano para separar los pliegues de Kara y dejar expuesto su clítoris. La gustaba saber que estaba sintiendo placer por lo entrecortado de su respiración, con sus manos en sus caderas la guiaba para crear más presión, estimulándola y sintiendo su humedad resbalar hasta sus propios muslos. Aumentó el ritmo cuando la rubia se agarró con fuerza al respaldo del sillón y en pocos minutos la llevó al orgasmo que había estado conteniendo.
Lena la abrazó por la cintura y ambas se fundieron en un beso largo. Acariciaba sus pechos hasta que estos se endurecieron nuevamente y empezó de nuevo el vaivén de sus caderas.
-¿Estás lista?- La rubia asintió y levantó un poco su cuerpo.
Lena tomó el dildo y lo guió hasta la entrada de Kara. Deslizando la punta en su interior con facilidad por lo mojada que estaba. Kara suprimía los pequeños quejidos que le provocaba el juguete abriéndose paso dentro de su vagina, pero una vez entró por completo sintió un ola de placer expandirse por su vientre.
-Por favor, no te muevas hasta que yo te diga.- ella empezó a cabalgarla suavemente, con sus manos en los hombros de Lena mientras la sujetaba por la cintura, maravillada por como el juguete entraba y salía de su cuerpo y al mismo tiempo le provocaba placer con cada roce a su clítoris.
Poco a poco fue aumentando la velocidad de las penetraciones, dejándose caer con más fuerza. Cuando entraba y salía sin dificultad, la rubia le dijo que podía moverse, así que Lena levantaba sus caderas para entrar más profundo en ella.
Atrapó su trasero para ayudar a controlar las embestidas que eran más agresivas ahora que se había acostumbrado al objeto en su interior, chupando su garganta y sus pechos, aumentando el placer y los gemidos de Kara que resonaban en su oído. Le fascinaba la fragilidad de su cuerpo y el control que tenía sobre ella.
Bajó una mano hasta su entrepierna y acarició su clítoris. Kara redujo el ritmo y puso su mano sobre la de Lena, guiándola en un ritmo acelerado. Mojando los dedos de ambas y sintiendo la rigidez de su cuerpo que pedía ser liberado.
Lena tomó a Kara por el cuello y le susurró al oído.
-Quiero que te vengas para mí y quiero que lo hagas viéndome a los ojos. Recuerda de quién eres.
Eso desató la excitación de Kara que se vino tal como le había dicho, viéndola a los ojos, con un fuerte grito que posiblemente despertó a algunos vecinos, aunque no era que le importara y clavando sus uñas en los hombros de Lena, quien atrapó sus labios ahogando un poco sus gemidos, mientras aún se movía para penetrarla.
-¿Estás cansada?- preguntó mientras recorría su cuerpo cubierto de sudor.
-Un poco, tenía mucho sin...dejar que usaran uno en mí.
-¿Cuánto?
Kara analizó unos segundos mientras Lena besaba sus hombros y su pecho.
-Por lo menos tres años.
Se levantó con cuidado, retirando el juguete de su interior con un quejido. Tomó su copa y bebió de ella con calma.
-Vamos a la cama.
Le extendió la mano a Lena y la llevó hasta su recámara.
