Hola chicxs!
Les traigo algo pa' que entren en calortz y no se les entuman los dedos como a mí mientras estaba tratando de escribir, pues les cuento que hasta mi computadora tiene frío y las teclas se trababan jajajajajaja.
Se podría decir que esta es la segunda parte del capítulo anterior, pero hubiera sido demasiado ponerlo en uno sólo. Espero que les guste y recuerden que los capítulos son +18, así que no vayan a dejar su celular, tablet, computadora, etc. abierto y olvidado. A menos que quieran que esa chica especial se entere que a ustedes también les gustan las chicas e invitarla sutilmente (ajá! como si esta historia fuera sutil) a compartir un momento de recreación mutua. Coshar, le dicen.
Creo que este capítulo no es tan intenso como otros, pero este es un fic-manual y no porque usen sus manos, bueno si, pero no es lo que les quiero dar a entender. Resulta que casi todo lo narrado en esta historia está científicamente probado y si lo quieren aplicar con su pareja pues se van a llevar una grata sorpresa, sobre todo con el contenido de este capítulo. Más adelante sabrán de qué se trata.
Así que gracias por todos sus votos/likes/kudos/fav/follow, sus comentarios que me encanta leer y algunos nos divierten mucho, obvio no sólo a mí, sino a todxs lxs que nos detenemos a leer cada uno. Son maravillosas.
Y ahora sí, las dejo con este capítulo y espero sus opiniones. Besos!
Capítulo 4
¡No seas irracional!
Despertó sin saber dónde estaba. Con los ojos entreabiertos miró alrededor tratando de reconocer el lugar, orientarse de algún darse vuelta se encontró con Kara dormida y totalmente desnuda. Y así recordó la noche anterior.
Después de lo del sillón, la rubia la había guiado hasta su cama con la idea de dormir, aunque entre besos y caricias la había vuelto a penetrar. La tenía en la orilla de la cama y se había deslizado en su interior mientras ella misma tocaba su clítoris. Había llegado al tercer orgasmo y como Lena no llevaba ninguno le pidió sentarse sobre su cara para hacerle un oral que la dejó con las piernas temblando y cansada después de tanto esfuerzo. Jamás imaginó que usar un arnés fuera tan agotador.
A pesar de que el deseo seguía presente, ambas estaban exhaustas. Por lo que se dedicaron a acariciar sus cuerpos sin intención de ir más allá. Era más como un reconocimiento del cuerpo de la otra que jamás habían hecho.
-Hacía mucho que no tomaba un rol pasivo.- le confesó Kara, mientras acariciaba uno de sus pezones casi de forma inconsciente, pero que se sentía delicioso.
-¿Por qué...me...?- no estaba segura de cómo formular la pregunta sin sonar brusca o arrogante.
Kara se encogió de hombros sin necesidad de que la terminara.
-Me dieron ganas. Creo que me centré demasiado en interpretar mi papel en la exposición, ya sabes, dejar que Lex dominara la conversación y usar mi encanto femenino. Y luego tú con ese aire tan autoritario en el que me hablaste, cómo fuiste por mi y me llevaste al almacén. Estaba vulnerable y sólo podía pensar en que quería que me poseyeras en ese momento.
-¿Siempre eres la dominante?
-Por lo regular, usualmente salgo con gente que le gusta lo mismo que a mí y son ellas quienes me buscan. Es algo placentero y en cierto modo liberador, después de escuchar órdenes todo el día.
-¿Llevas mucho tiempo metida en esto?- Le hubiera gustado saber con cuantas mujeres lo había hecho pero le parecía una grosería preguntarlo, así que buscó una pregunta alternativa.
-Desde los 16.- Kara se acomodó boca arriba, mirando al techo y sonriendo por la mirada sorprendida de Lena
-¿A esa edad iniciaste?- esta vez fue el turno de Lena de acariciar el abdomen de Kara, tan sólo subiendo y bajando su mano hasta llegar al borde de su cadera.
-A esa edad me convertí en sumisa.
-¿Cómo te metiste en esto?
-Perdí mi virginidad poco después de cumplir 15. No recuerdo muy bien como fue. Había bebido demasiado alcohol y sólo recuerdo haber estado besando a una chica y luego despertar semidesnuda junto a otra, mis recuerdos eran como fotografías. Nunca la volví a ver y posiblemente ella tampoco supo lo que ocurrió, me fui antes de que tuviera consciencia. Después de eso tan sólo estuve con un par de chicas más y luego conocí a Grace, una sádica de verdad.
La cara de Lena reflejaba las dudas en su cabeza.
-Si crees que lo que tú y yo hemos hecho es sádico estás equivocada. Lo nuestro sólo es sexo rudo. Ella en verdad era fría y manipuladora, mantenía todo bajo perfecto control y en verdad disfrutaba el dolor, cuanto mayor era más se excitaba.
Giró su cuerpo para darle la espalda y recogió el cabello que la cubría.
-¿Puedes ver las líneas?
Lena no estaba muy segura a qué se refería, revisó con mayor detenimiento y detectó unas finas líneas apenas más claras que el resto de su piel. Las recorrió con sus dedos.
-¿Duelen?
-Ya no. Pero cuando ella me las hizo, sí. Tenía una especie de obsesión por las uñas de oro, tal vez las ha visto en pinturas chinas antiguas. Ella tenía unas que decía que habían pertenecido a una emperatriz de la Dinastía Qing y a su familia por generaciones, a ella le gustaba jugar con ellas en mi piel. Por lo regular sólo eran rasguños leves pero a veces me hacía sangrar. Decía que le gustaba como se marcaba mi piel.
Se volvió a acomodar de lado, recargando su quijada sobre su mano, quedando muy cerca de Lena, que se sintió mal recordando que ella se lo había dicho en algún momento. Kara continuó.
-A veces usaba látigos, esposas, pinzas e incluso tenía una jaula enorme, me contó que había metido chicas ahí por varios días. Aunque a mi nunca logró "convencerme". - recalcó haciendo un gesto con sus dedos.
-¿Por qué las comillas?
-Porque su forma de convencimiento era mediante el chantaje y el miedo psicológico. En mi caso, yo era demasiado joven y no me atrevía a desaparecer de casa por días, máximo me quedaba a pasar la noche una vez cada dos o tres semanas y ella tampoco quería que mi familia se diera cuenta, así que no insistió tanto.
Lena levantó una ceja, incrédula.
-¿Por qué estabas con ella?
Kara suspiró.
-No estoy muy segura, creo que a mi edad, que una mujer como ella se fijara en mí era increíble. Es decir, yo era una simple chica y ella era una doctora que me doblaba la edad, tenía algo que me atrajo de inmediato, luego ya no supe cómo salir. Intenté alejarme pero ella lograba convencerme, amenazaba con dejarme en evidencia y yo no quería que mis papás supieran lo que estaba pasando, así que no dije nada para evitar un escándalo. Sólo me preocupaba por cubrir las marcas.
-¿Cuánto tiempo estuviste con ella?
-Cuatro años. Después encontró un nuevo juguete, una chica de 17 y me dejó ir. Debo admitir que había logrado someterme tanto que caí en depresión por separarme de ella.
-¿Y después de ella, has tenido alguna relación seria?
Kara pareció dudar.
-No. No soy del tipo romántico.
Lena sintió la incomodidad.
-¿Tienes un cuarto rojo del dolor?- preguntó tratando de cambiar el tema un poco.
-¿Un qué?
-Ya sabes, un lugar donde torturas a tus sumisas y les haces cosas pervertidas y placenteras.- dijo levantando sus cejas coquetamente.
Kara rió a carcajadas.
-Esto no es Cincuenta Sombras, Lena. Es raro que alguien tenga uno de esos. Por lo regular solo tenemos algunos juguetes, lo típico y algunos aprenden a hacer shibari.
-¿Shi- qué?
-Es el arte de atadura erótica.
-¿Sabes hacerlo?- preguntó entusiasmada.
-No y si supiera no lo haría contigo.-Lena la miró ofendida.- Empezarías a gritar con el primer nudo, no estás lista. Requiere de mucha paciencia y ese no es tu fuerte. Prefiero usar esposas y otras cosas.
Lena pareció meditarlo unos segundos y asintió.
-Tienes razón. ¿Me enseñarías?
-¿Mis juguetes? Están en ese baúl.- Lena miró en la dirección que Kara le señaló.
-Me refería a enseñarme lo que tú haces, aunque también es bueno saber dónde guardas tus juguetes.
-No estoy segura si aguantarías, mucha gente trata de hacerlo por moda y quedan traumatizados.- sonrío, al parecer recordando. Lena tuvo que controlar sus celos.
-Quiero intentarlo.
Kara suspiró.
-Hoy no, tal vez otro día.
Antes de que Lena pudiera replicar, descendió sobre ella y atrapó sus labios en un beso. La chica trató de resistirse para seguir argumentando pero al sentir la mano de Kara cerca de su entrepierna desistió. Su respiración empezaba a ser más pesada.
Separó sus pliegues y al sentirla tan húmeda deslizó dos dedos en su interior con cuidado. Era como volver a respirar después de casi un mes sin sentirla en su interior, había extrañado mucho esa sensación y se dejó llevar, separando más sus piernas para ella. Kara aprovechó el movimiento y con una de sus piernas levantó las de Lena en un ángulo ideal que le permitía entrar más profundo mientras seguía besando su cuello y bajando hasta sus pezones para morderlos.
No tardó en hacerla llegar al orgasmo, no uno explosivo como a los que estaba acostumbrada pero sí largo y demoledor. Una experiencia nueva.
Cuando terminó Kara se acostó junto a ella.
-Faltas tú.- le dijo con una voz muy baja
-Estoy bien, de hecho me duele un poco. Prefiero dormir.
Ya no obtuvo respuesta, pues con el orgasmo había acabado con la poca energía que le quedaba. Ya empezaba a aclararse el cielo cuando perdieron la conciencia finalmente.
Lena no estaba segura de que hacer. Si debía simplemente irse o despertar a Kara y despedirse.
Se sentía adolorida en lugares que ni siquiera tenía idea que existían y las ganas de ir al baño se estaban volviendo insoportables. Cuando se levantó escuchó a la rubia bostezar.
-Que bueno que despiertas, necesito ir al baño.
La rubia tardó un par de segundos en reaccionar.
-Saliendo, es la puerta a la izquierda- le indicó y se volvió a acomodar.
Después de hacer sus necesidades decidió que un baño no estaría de más y seguro a Kara no le molestaría. Diez minutos después regresaba a la habitación envuelta en una toalla.
Al verla, Kara recordó cuando la llevó a su habitación después de salir del jacuzzi. Le sonrió y le indicó un montón de ropa sobre la cama ya hecha.
-Puedes ponerte esto, seguro te quedará bien.
Lena la miró sorprendida.
-No pensarás irte con el vestido de anoche. Vístete mientras me baño y después desayunaremos algo, bueno, lo que sea. Por la hora ya se puede considerar desayuno.
-No estaba pensando precisamente en vestirme.
-Eres una ninfómana.
-Gracias.
Kara rió y salió negando con la cabeza.
Lena buscó su celular y encontró varias llamadas de su madre y algunos mensajes que ignoró, más tarde lidiaría con eso.
Después del desayuno que prepararon entre las dos, Kara la llevaba hasta donde había dejado su auto.
-Nos vemos mañana en la oficina, Luthor.
Lena puso los ojos en blanco y Kara no pudo esconder su sonrisa.
-¿Qué harás esta noche?
-Tengo una cita con tu hermano.- antes de que la ira de Lena saliera a flote, aclaró.- Es por lo de la entrevista. Conseguí una exclusiva. De hecho, conseguí material suficiente para una edición especial y Cat accedió a donar las ganancias que genere la revista a la causa.
-¿De verdad? ¡Eso es maravilloso! De seguro rompimos el récord de recaudación de fondos este año. ¿Qué dijo Cat?
Kara rió e imitó a Cat.
-"Bien hecho, Kira. Lo hiciste casi tan bien como yo."
Lena rió.
-Tia Cat y su egocentrismo.
Kara abrió los ojos con pánico.
-Olvidé que es como de tú familia.
Lena soltó una carcajada.
-Es cierto, pero no le diré nada. Nosotros también le hacemos burla pero no somos tan buenos imitándola. Puedes preguntarle a Lex, a menos que prefieras cancelar la cita que tienes con él y nos veamos nuevamente esta noche para repetir.
-Sabes que no puedo hacer eso.
-Bien, si no queda de otra...¿Volverás a ignorarme en la oficina?- preguntó, tratando de ocultar el miedo a recibir una respuesta afirmativa. Kara sonrió.
-También necesito que me des una entrevista. Ya sabes, por lo del cetro de Morgana, fue la pieza que más fondos recaudó y es impresionante, la tuve en mis manos unos segundos y emana...algo. Es como una energía diferente.
Lena sonrió.
-Entonces también exijo tener una cita contigo para concederte esa entrevista.
-Sabía que no podías hacer las cosas fáciles y sólo hacerlo en la oficina.
-Eso ya lo hicimos...¡auch!
Kara le dio un golpe en el brazo y Lena rió.
-Ya vete o se me hará tarde. Además deben estar preocupados por tí.
-Ok, me voy pero volveremos a vernos.
-Lena.- llamó Kara justo cuando estaba por abrir la puerta.
-Dime.
Kara la tomó del cuello y la jaló en un beso apresurado, con su otra mano presionó su entrepierna haciéndola gemir.
-Hasta luego, Luthor.
Lena asintió y salió del auto rápidamente. Kara la observó hasta que subió a su deportivo y se fue. Entonces Lena se dio una palmada en la frente por lo que acababa de hacer. Kara la había besado y ella lo único que hizo fue salir corriendo, alcanzó a verla riendo por el retrovisor antes de que se fuera.
Se vieron en la oficina al siguiente día. Kara la saludó como siempre, cordial pero distante y sin emoción. Pero cuando Lena empezó con sus acostumbradas provocaciones, Kara las respondió sutilmente.Más tarde le pedía una cita formalmente para la entrevista, que como era de esperarse, terminó en una acalorada sesión de sexo.
-Dime que Lex no tuvo una entrevista tan intensa.- preguntó Lena, respirando exhausta cuando Kara se retiró de su interior
-Lo intentó, pero no.- Lena la besó ante esta respuesta. Cuando cortó el beso se levantó para vestirse. Era un día entre semana y a la mañana siguiente ambas debían trabajar.
-Necesitaré conseguir algo muy bueno para que quieras entrevistarme de nuevo.- dijo coqueta.
-O podrías venir cuando quieras. Sólo sé cuidadosa.- le contestó, recargada sobre sus brazos, viéndola mientras se vestía. Lena se detuvo.
-¿Lo dices en serio?
-Podría ser un incentivo para que ya no lleves esos escotes al trabajo. Olsen y otros te miran demasiado y eso afecta su desempeño, no quiero tener que levantar actas por acoso o que intenten sobrepasarse contigo.
-¿Estás celosa?
Kara soltó una carcajada.
-No te confundas, Luthor. Esto sólo es por diversión, si buscas una relación seria, aquí mismo acaba. Lo único que quiero es mantener la armonía en la oficina
Lena levantó una ceja y siguió vistiéndose.
-Yo tampoco quiero algo serio, sería aburrido y no quiero que te sientas con ningún derecho sobre mí. Sólo preguntaba. Te veo mañana.- se acercó y se despidió con un beso, invadiendo la boca de Kara con su lengua.
Cuando escuchó la puerta cerrarse, Kara se volvió a acomodar sobre la cama y resopló.
-Celos...jamás.
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Aquella tarde, Lena se dirigía al departamento de Kara después de la muy molesta y de suerte no tuvo un accidente mientras conducía. Le había enviado un mensaje a la rubia antes de dirigirse hacia su departamento pues no le había contestado las llamadas y se había puesto el manos libres, activando la configuración en su celular para que se contestara automáticamente.
Y efectivamente, 10 minutos después entró la llamada de Kara.
-¿Estas bien? Tengo varias llamadas perdidas
-Si, sólo..necesito relajarme. ¿Estás en tu departamento?
-Llegué apenas, aquí te espero. Reduce la velocidad y pon atención al camino. Voy a colgar.
Se estacionó a un par de calles y caminó al edificio, tal como hacía cada vez que la visitaba. Nunca la habían seguido pero Kara era un poco paranoica.
Cuando tocó a la puerta, la rubia ya la estaba esperando. Se dieron un beso como saludo y Lena le mordió el labio con fuerza.
-¡Auch! ¿Qué diablos te pasó?- preguntó tras cerciorarse de que su labio no estuviera sangrando.
-¡Me puso un puto 9!
Kara frunció el entrecejo.
-¿Estás así por un 9?
-Sí, nunca había sacado uno. Según él, porque no le gustó mi proyecto. Dice que es demasiado arriesgado y requeriría mucho esfuerzo, tecnología, inversión, etc. Dijo que es demasiado ambicioso y poco viable.- Kara quería reírse pero Lena se notaba molesta en verdad.
-¿Y tú qué le dijiste?- por más que trató no pudo ocultar la pequeña sonrisa, le daba cierta ternura saber que estaba así por una calificación nada despreciable.
-Que soy una Luthor y que mi familia no ha llegado hasta donde está por falta de ambición, mientras que él pasará lo que le resta de vida calificando proyectos mediocres.
-Eso no fue precisamente amable.
-No buscaba ser amable, estaba enojada.
Kara chasqueó la lengua.
-Sigues sin poder controlar tu carácter. Esto no fue por un 9, fue porque no lograste hacer tu voluntad como siempre.
-Solo cállate y házmelo- Lena la atrapó entre sus brazos y empezó a morder su cuello con brusquedad.
Kara la apartó con paciencia y se rascó el cuello, segura de que ya estaba enrojecido y se pondría peor.
-No, Luthor. Así jamás aprenderás, lo primero que debes hacer es quitarte ese complejo de superioridad y tratar a la gente como tus iguales. Si sigues con esa actitud tú sola te meteras en un aprieto muy grande.
-No otra vez, hoy no Kara. Sólo quiero que me ayudes a olvidar todo esto y poder relajarme, si no puedes entonces me voy.
Kara suspiró cuando hizo el amago de irse.
-Te puedo ayudar pero no así o me vas a destrozar y ni siquiera lo vas a disfrutar. Te quiero desnuda y boca abajo en la cama, enseguida te alcanzo.
Un poco después Kara entraba en la recámara con un par de toallas y una botella pequeña con un líquido ambarino. Fue recibida por una vista del redondo trasero de Lena, provocándole una ola de deseo.
-Olvidé que debía colocar esto primero.- le dió una palmadita y la hizo girarse para acomodar una de las toallas. Después dejó caer una buena cantidad de aceite en su manos y mientras las frotaba dejó que las gotas escurrieran sobre el cuerpo de Lena, que inhaló el agradable aroma que llenó el lugar.
Empezó a masajear su espalda, iniciando por el cuello y los hombros, después fue a la espalda baja y volvió a subir.
-Estás muy tensa.
-Tengo un 9, ¿qué esperabas?. dijo contra la cama.
Kiro rió y le dijo otra nalgada.
-Lo vas a promediar y se convierte en 10
-No se convierte, solo se disimula. Seguirá manchando mi boleta.- gruñó
Kara puso los ojos en blanco. Sus manos seguían recorriendo su espalda y su cintura, incluso los costados a la altura de sus costillas, aunque haciendo menos presión.
-Respira profundo y saca el aire despacio, avísame si se vuelve insoportable.
-¿Qué cosa?
-El dolor.
Con cuidado y muy despacio, Kara hundió sus dedos en la piel de Lena, como si quisiera limpiar debajo de sus omóplatos. Lena se tensó pero se quedó quieta, es verdad que dolía pero a la vez era una sensación indescriptible, nunca la habían tocado así.
-¿Dolió?
-Un poco.
-Ok, lo haré del otro lado, vuelve a respirar profundo y controla mejor tu respiración.
Lena hizo lo que se le ordenó y esta vez se sintió más preparada. Kara repitió algunas veces y luego subió a sus hombros donde hizo lo mismo. Hundió sus dedos bajo los músculos y los deslizó provocándole una sensación extraña. Lena sintió la necesidad de llorar pero no sabía muy bien por qué.
Bajó hasta sus tobillos y empezó a masajear sus pantorrillas y sus muslos, subiendo con sus dedos una y otra. Cuando terminó intentó masajear su trasero, pero Lena no dejaba de retorcerse de risa cada vez que la tocaba.
-Lo dejaremos para después. Date vuelta.
Siguió masajeando sus piernas, esta vez por el frente. Iba desde sus tobillos hasta sus ingles, evadiendo su entrepierna y no le pasaron desapercibidos los pequeños gemidos que salían cada vez que subía con sus resbaladizos dedos. Después frotó los huesos de su pelvis con cuidado pero Lena resultó ser poco resistente a las cosquillas, así que subió aún más por su cuerpo hasta llegar a sus costillas y senos. Donde acarició y frotó debajo de sus pechos hasta llegar al músculo. Y finalmente presionó bajo sus clavículas, arrancando unos pequeños quejidos de dolor. Lena terminó con la respiración agitada.
Siguió con su cara, donde acarició sus mejillas, su frente, la nariz y la barbilla.
-Confía en mí, ¿vale?
-Después de todo lo que me has hecho sería tonto decir que no lo hago.
Con extremo cuidado empezó a estirar la piel de su rostro, como si de una máscara se tratara, Lena debía admitir que era algo extraño pero se sentía delicioso, cuando jaló mechones de cabello, casi alcanzó una sensación parecida al orgasmo y tenía una gran sonrisa atravesando su rostro cuando finalmente Kara la soltó.
-¿Es normal que mi piel tronara?
-Si, estabas liberando estrés y toxinas. De hecho tu piel ahora brilla, mírate en el espejo.
La chica se levantó y notó que era verdad, su piel de por sí pálida se veía mucho más blanca pero radiante.
-Si algún día tía Cat te despide deberías poner un spa.
Kara sonrió, Lena la veía por el espejo.
-Esto no es algo que se pueda hacer con cualquiera, es demasiado íntimo. Imagina que un desconocido que toque como lo acabo de hacer, sería demasiado intrusivo. Incluso con mujeres que son muy tímidas hay que empezar poco a poco. Ven aquí, todavía no terminamos.
Lena regresó a la cama y se volvió a acostar sobre la toalla. Kara volvió a masajear sus muslos que se sentían mucho más relajados y subió hasta sus ingles, esta vez con una intención menos inocente. Atrapó sus labios entre sus dedos formando una "V" y acarició subiendo y bajando.
La vida sexual de Lena era bastante corta, pues únicamente Kara la había tocado, pero estaba segura de que difícilmente volvería a sentir algo como lo que estaba sintiendo en ese momento. Ese simple roce le estaba provocando un gran placer y ni siquiera era un toque directo.
Kara sonreía por ver los gestos de Lena y como se retorcía para que la tocara donde más lo necesitaba en ese momento. Con sus pulgares separó los pliegues de la chica y siguió masajeando, uniendo y separando. Lena empezó a gemir y trataba de cerrar sus piernas para atrapar los dedos de la rubia. La necesitaba ya. Separó más sus labios, era como si jugara con ellos, sólo amasando y volviendo loca a la pequeña Luthor.
-Kara, por favor.
-¿Por favor, qué?
-Hazlo, por favor.
-¿Qué cosa?
-No me hagas rogar, por favor.
-¿Quieres esto?
Kara la penetró de golpe, arrancándole un gruñido y haciendo que sujetara con fuerza las sábanas. Involuntariamente empezó a mover su cadera con fuerza para hacer más profundas las penetraciones y antes de siquiera pensarlo ya había alcanzado el orgasmo sin poder contener sus gritos, pero no sólo eso. Sentía que algo resbalaba entre su trasero y mojando la toalla debajo de su cuerpo. Kara salió con facilidad y su mano chorreaba líquido.
-Eres una precoz, Luthor.
Se acercó a besarla y con la toalla extra se secó donde Lena la había salpicado.
-Y-yo, perdón, n-no se que me pasó, ni siquiera tenía ganas de...-estaba totalmente roja y descolocada.
-No te orinaste, fue una eyaculación.
-¿Eyac..¡Soy una mujer!
Kara intentó besarla pero Lena la rechazó y la rubia sonrió.
-Así se le llama cuando tu cuerpo lubrica en grandes cantidades como lo acabas de hacer. Durante el orgasmo tus músculos se tensan y expulsan el líquido con fuerza. Huele diferente y no tiene el color de la orina. Ten, límpiate y lo verás.- Le extendió la toalla.- Ya habías estado a punto de hacerlo en otras ocasiones pero te contenías, hoy estabas tan relajada que ni siquiera lo pensaste y simplemente pasó. También le dicen squirt
Lena se sentía muy avergonzada.
-Bueno, prefiero squirt. Eyaculación suena feo.
-Es maravilloso que lo hayas logrado. Me gusta.
-¿De verdad?
-Lo juro.
Lena enrojeció aún más pero el efecto del masaje y el reciente orgasmo le hicieron relajarse y aceptar lo que Kara le decía.
-¿Podemos repetirlo?
-Las veces que quieras- contestó Kara coqueta llevando su mano de nuevo a su entrepierna.
-Espera, quiero hacerlo boca abajo.- pidió moviéndose.
-¿Estás segura? De ese modo se siente con más intensidad y la última vez lo sentiste incómodo.
-Te necesito, Kara. Tengo ganas de hacerlo así.
-Te va a doler.
-Para como estoy no lo creo. De verdad necesito sentirte, más que otras veces.
Ninguna de las dos notó la única vibración del celular de Lena ni cuando la llamada se conectó de inmediato. Cuando la chica se había desvestido, dejó todos sus objetos en la mesita de noche junto a la cama y entre su frustración, olvidó desactivar la función que contestaba en automático.
-Auuuummhhh, Kara. Estás muy profundo.
-¿Te duele?¿Quieres que me salga?
-¡No, espera! Mmmmm, no te muevas.
-Te dije que en esta posición ibas a sentirme más.
-Sólo deja que me acostumbre, dame un minuto.
Kara levantó un poco la cadera de Lena y colocó una almohada debajo, sin salirse.
-¿Se siente mejor así?
-¡Si!- gimió con fuerza.
-Voy a moverme.- empezó con un suave mete y saca en la sensible vagina de Lena.
Cuando la sintió más dispuesta aceleró y separaba un poco sus dedos, mientras con su otra mano tocaba el clítoris de Lena, que sujetaba las sábanas con fuerza, sintiendo como literalmente Kara perforaba su interior.
La mayor hacía magia en ella, provocándole varios orgasmos simultáneos y que su cuerpo expulsara más líquido. Estaba terriblemente mojada.
Al terminar, Lena estaba tan cansada que no pudo hacer nada por Kara, ella simplemente le besó la frente y le entregó un vaso con agua que Lena bebió de un sólo trago.
-Iré por más y pediré una pizza. Necesitas recuperarte.
Kara llamó desde su celular y le llevó una jarra completa, que Lena casi se terminó vaso tras vaso. No entendía de dónde había salido tanto líquido durante sus orgasmos. Incluso con las toallas había mojado las sábanas y se sintió algo incómoda pero el gesto de perversión de Kara le decía que a ella no le importaba.
Kara se vistió pues la pizzería estaba cerca y no tardarían mucho, mientras esperaban se dedicó a tocar el sensible clítoris de Lena, sólo por molestar y ella daba pequeños brincos cada vez que sentía un roce demasiado directo. La rubia se estaba divirtiendo, pues disfrutaba ver el placer reflejado en todo su cuerpo y la tocaba así a propósito, pues sabía que si cerraba las piernas, con la sensación a flor de piel era como una descarga directa a su clítoris.
Se sorprendieron de la rapidez cuando menos de 15 minutos después llamaron a la puerta.
-Tal vez no tenían ningún pedido antes del nuestro.
Tomó el dinero de la mesa y fue a abrir. Su verdadera sorpresa fue cuando en lugar del repartidor, una mujer de mediana edad, perfectamente arreglada, seguida de un par de gorilas con traje oscuro, entró empujando la puerta y haciéndole retroceder unos cuantos pasos.
No necesitó ninguna presentación, Kara sabía perfectamente quién era. Y sintió el pánico subir hasta su garganta.
-¿Dónde está mi hija?- preguntó altanera.
Kara trató de pensar una respuesta que no involucrara mencionar su cama, sin embargo estaba en shock. Se tomó unos segundos para controlar su voz, no quería que Lillian Luthor notara su terror.
-Usted no puede entrar de ese modo a mi departamento.
-Cállate lesbiana pervertida y dime dónde está Lena.- exigió alzando la voz.
A Kara en nada le afectaba que le llamaran lesbiana, pues se identificaba como tal, pero el tono que usó la hizo sentirse herida.
Lena salió con el cabello alborotado y descalza.
-Mamá ¿Qué haces aquí?
Lillian caminó hasta ella y la abofeteó.
-¿Te atreves a preguntar? ¡Eres un desvergonzada!
Lena se acarició la mejilla enrojecida, tratando de controlar las lágrimas que amenazaban con salir
-Vienes a este lugar de quinta a revolcarte como una vil prostituta. Y peor aún, con una mujer- escupió las palabras con una expresión de asco.- Por lo menos debiste escoger a alguien mejor.
Tras lo que escuchó, Kara había perdido el miedo, ahora estaba furiosa. Se interpuso entre Lena y Lillian, escondiendo a la chica con su cuerpo.
-No le permito que nos hable de ese modo y le exijo que se vaya o llamaré a la policía.
Lillian la recorrió de pies a cabeza.
-Inténtalo. No eres nadie.
Kara estaba perdiendo la paciencia. Sacó su celular y tomó una foto.
-Se verá bien en primera plana, Lillian. Tratando de infundir terror con sus influencias.
Lillian la observó con detenimiento.
-Yo te conozco, estuviste con Lex en el evento de caridad. Eres la reportera de Cat.- gruñó con enojo.
-No es una simple reportera, mamá. Es la mano derecha de tía Cat.- defendió Lena.
-Así que trabaja contigo. Maldita sea, Cat Grant. Vámonos de aquí ahora mismo.
-No lo haré.- desafió Lena.
-Claro que sí, harás lo que yo diga.- intentó rodear a Kara para atrapar el brazo de Lena, como si de una niña se tratara
-Si ella no quiere, no se irá con usted.
-Podría denunciarte por secuestro, tonta.
-Hágalo.- contestó Kara, aunque sentía un nudo en la garganta.- Lena es mayor de edad y puede decidir por sí misma.
Lillian resopló sarcástica.
-Tienes 3 segundos para irte conmigo u olvida que eres una Luthor.
-Pues prefiero llevar el apellido Danvers.
-¡¿Qué dices?!.
Kara también se volteó, sin entender a qué se refería Lena.
-Nadie que lleve mi sangre será la burla por estar con alguien de su mismo sexo. Por lo menos si fuera hombre, lo obligaría a casarse contigo para borrar tu deshonra, pero una mujer jamás.
-¡Eres una anticuada, mamá! Me casaré con Kara te guste o no.
-Lena, espera...- trató de razonar Kara, no supo en qué momento habían llegado a ese punto. Lillian rió.
-¿Lo ves? Creo que tu noviecita ni siquiera sabía que se iban a casar. No está segura porque ella no te quiere aquí. Sólo fuiste un juguete y algo que presumir con sus demás amigas desviadas. Así son todas las de su tipo, sólo buscando chicas tontas como tú, para confundirlas y luego botarlas cuando obtuvieron lo que querían.
Eso fue lo que acabó con la paciencia de Kara, quien usualmente se podía considerar una persona sensata, excepto cuando alguien le hacía perder los estribos. En momentos como esos, Kara se volvía una persona fría e irracional. Dejaba de ser ella misma y perdía el control de sus acciones, como si algo tomara su cuerpo y ella se volviera una simple expectadora.
-Tiene razón.
Ambas voltearon a verla sin saber a quién de las dos se refería. Ella caminó hasta una vitrina donde exhibía algunos trofeos y premios que había ganado a lo largo de su vida y de un rincón sacó una pequeña caja. Regresó a donde estaban ambas mujeres y se arrodilló frente a Lena.
-No quería hacerlo de este modo, pero ya que tu mamá es tan insistente...¿te casarías conmigo?
