Hola!

Para que vean que las quiero, les traigo capítulo nuevo.

Hoy no me extiendo mucho en las explicaciones y sólo les recuerdo que este fic es smut y más smut. Así que nada de irse por las tortillas y dejar el cel desbloqueado, tal como me pasó hace poco.

Disfrútenlo y espero sus comentarios y votos.

(Y si! Le hago promoción a mi cantante favorita xD)

Capítulo 5

Por favor, quédate.

Lillian se marchó sin decir nada, después de ver como Kara deslizaba el anillo en el dedo de su hija. Cinco minutos más tarde, volvieron a llamar a la puerta y esta vez si se trataba del repartidor. Kara le pagó y dejó la pizza en la mesa. Aunque ninguna de las dos tenía ganas de comer después de lo que acababa de suceder.

Lena no dejaba de mirar el anillo, que lanzaba destellos cada vez que la luz alcanzaba el diamante que lo adornaba. Buscó la mirada de Kara, pero esta parecía estar en shock. Abría la boca como para decir algo y después la volvía a cerrar. Tenía la mirada fija en el piso.

-Kara- le llamó Lena. La rubia volteó por inercia pero en sus ojos fijos se notaba que no le estaba poniendo atención.- Lo siento, de verdad. No sé cómo sucedió esto, yo sólo quería molestarla, no pensé que me siguieras el juego y mucho menos que tuvieras un anillo.

Lena esperaba que Kara dijera algo, siguió hablando cuando el silencio se hizo demasiado incómodo.

-Tenías razón, lo de la calificación fue una exageración. Estaba molesta con mamá y lo del proyecto simplemente fue la gota que derramó el sabes que mi mamá parece que aún vive en el siglo pasado, quería arreglar mi matrimonio con un hombre que apenas conozco, sólo porque es el hijo del dueño de una empresa que beneficiaría a Luthor Corp y por ende los negocios de Lex. Según sus estúpidas explicaciones, debo pensar en mi futuro y que el amor no me dará nada más que problemas. Incluso les habló mi supuesta "pureza".

Kara pareció recuperar la conciencia.

-¿Tú mamá sabía que eras virgen?

Lena resopló.

-¿Por qué cada vez que te hablo de algo importante sólo te quedas con lo más irrelevante? Te acabo de decir que me querían obligar a casarme y a ti solo te interesa saber si mamá está al pendiente de mi vida sexual.

-Lo siento, tienes razón. Es sólo que ahora entiendo porque dijo que me obligaría a casarme contigo si fuera hombre. Eso no tenía mucho sentido.

Lena resopló.

-Mi ginecóloga es amiga de mi mamá, así que es imposible ocultar esa información.

-Eso es…

-Raro, ya lo sé.

-Escalofriante, Lillian está loca. Perdón que lo diga.

-Cree que porque soy su hija, eso le da el derecho de controlar mi vida y usarme a su antojo. Sólo soy un recurso más para ella. Ten.

Kara volteó y vio que Lena tenía la mano extendida. Puso su mano y la chica dejó caer el anillo en ella. Cerró su puño al sentir el pequeño objeto.

-¿Por qué me lo regresas?- escapó de sus labios.

Lena desvió la mirada y se centró en el florero cerca de la puerta.

-Siempre me lo has dicho, esto no va para nada serio. Es sólo por diversión y para satisfacer nuestros deseos. Ni siquiera sé de dónde sacaste un anillo pero estoy segura que también lo hiciste para molestar a mi madre. Te lo agradezco.

Esta vez no hubo una broma de por medio. Esas palabras le dolieron aunque sabía que eran verdad. Guardó el anillo en su cajita y lo regresó a su lugar. Cuando volteó, Lena no estaba ahí. Fue a su recamara y la encontró poniéndose los zapatos.

-¿Qué haces?

-Me voy

-¿Estás loca? No puedes irte después de todo lo que le dijimos.

-No regresaré a casa, me iré a un hotel. No estoy tan dañada como para querer regresar después de haberla desafiado. Dijo que aplazaría la fecha de la boda para después de la graduación sólo para complacer mis caprichos pero con esto es capaz de acelerar todo para el amanecer.

-Es por eso que no puedes irte. Lo único a lo que Lillian le tiene miedo es al escándalo público, ahora que sabe quien soy no se atreverá a hacerte nada, pero sólo si permanecemos juntas. Si te vas será más fácil para ella ir por tí.

-Ya te cause suficientes problemas, no tienes por qué involucrarte más. Buscaré la manera de arreglarlo.

Terminó de ponerse el abrigo y agarró su bolsa.

-Tienes que quedarte.- Kara la detuvo- Ambas sabíamos cuáles podían ser las consecuencias cuando iniciamos esto, pero malditas hormonas.- Lena rió.- Este es un problema de las dos y Lillian intentará destruirme de todos modos. No es el fin del mundo, ni la primera vez que alguien con poder quiere mi cabeza. Después de todo, soy reportera y me he metido en otros problemas y no podemos huir de ellos. Tal vez no sea inmune, pero mientras Cat me deje seguir en la editorial, ambas estaremos a salvo, pero debemos estar juntas. Es la única manera que tengo de protegerte.

Lena se sintió muy conmovida, no sabía ni que decir. Así que sólo abrazó a Kara

-Es normal tener miedo, pero estaremos bien. Únicamente debemos aparentar muy bien para que no se de cuenta de la verdad.- Y hasta ahí llegaba el romanticismo de Kara- Por lo mientras sería bueno que comieras algo antes de que te desmayes. ¿No te sientes mareada?

Si estaba mareada, pero lo había atribuido al susto. Con las emociones de lo que había sucedido olvidó lo hambrienta que estaba.

#

Al día siguiente, una sonriente Lillian Luthor avanzaba con pasos decididos hacia la oficina de Cat Grant. Entró sin anunciarse a pesar de las protestas de la asistente.

-¡Lilly! Que sorpresa tenerte por aquí. Está bien, señorita Teschmacher. Ella puede entrar cuando sea. ¿Qué te trae por aquí? Debe ser importante para que vengas tan temprano.

-Kitty- ambas odiaban que les llamaran así pero para ellas era como un juego.- Casi nada, pero necesito hablar contigo en privado.

-Oh, adelante. Eve ya se fue. Siéntate y dime que ocurre.

-En realidad preferiría un sitio mucho más privado.-

-Ok, entonces sígueme.- al salir ordenó- Eve, por favor llévanos café. Vamos a la sala de juntas. Y no estoy para nadie hasta que salga.

-Enseguida señorita Grant.

Llegaron a una sala lejos de todo, tenía una larga mesa con varias sillas y se veía bien equipada . Cat le cedió el paso y se quedó a cerrar la puerta. Ni siquiera el ruido de la ciudad se escuchaba. Lillian se sentó en un extremo de la mesa. pero dejó libre la silla a la cabecera de la mesa.

-¿Prefieres esperar el café o empezamos ya?- Cat empezó a buscar en uno de los muebles.-Olvida el café, encontré algo mejor.

Llevó la licorera hasta la mesa y tomó un par de vasos. Lillian la miró con el entrecejo fruncido

-Querida, sabes que te conozco y se te nota que lo necesitas. Además nunca es demasiado temprano.

Llenó los vasos del líquido ambarino y procuró ocultar su sorpresa cuando Lillian vació el suyo de un sólo trago. Le sirvió nuevamente. Ya sabía que ese "casi nada" es mucho más que eso.

-En realidad mi problema es "casi nadie", pero tú me puedes ayudar.

Cat le sonrió

-¿A quién quieres destruir esta vez?- tomó un pequeño sorbo de su vaso- ¿Y qué puedo hacer yo por la poderosa Lillian Luthor?

-Es algo sencillo, se trata de Kara Danvers.-Cat la miró extrañada y se llevó un dedo a los labios, tratando de recordar.- Es tu empleada.

La poca paciencia de Lillian se estaba terminando.

-Ooohh, Kira. ¿Qué hizo esa niña? ¿Escribió algo que no debía?

-Más bien se metió con quien no debía. Quiero que la despidas.

Cat bebió de su vaso, con calma.

-Lilly, estoy segura de que lo que sea que haya publicado tiene solución, tal vez una disculpa pública funcione…

-¡No escribió nada!, esa desviada violó a mi hija- gritó. Se cubrió la boca con ambas manos cuando se dio cuenta de lo alto que lo había dicho, esperaba que nadie la hubiera escuchado.

-Lilly, esa es una acusación muy grave. ¿Lena te lo dijo?

La mujer castaña cerró los puños con fuerza y se levantó.

-Yo las escuché, cuando lo estaban haciendo.

Cat tomó su celular.

-Eve, envíame de inmediato a Kira y a esa niña que la sigue a todos lados.- colgó el teléfono.

Un par de minutos después tocaron a la puerta. En cuanto Cat le dijo que podía pasar, Eve entró con una bandeja con café, tazas y galletas. Las chicas entraron detrás.

-Gracias, señorita Teschmacher. Puede retirarse.

Kara se preguntó cómo es que en cuestión de unos cuantos días aprendió a pronunciar el apellido de Eve y su nombre jamás lo había dicho correctamente en tantos años.

-Siéntense, por favor.- Cat les señaló las sillas a su lado, justo frente a Lillian- Lena, tu madre me acaba de decir algo muy serio y quiero que me contestes con la verdad. Ella asegura que Kara te violó.

Lena se puso completamente roja y Kara casi se ahoga con la galleta que acababa de morder.

-¡Por supuesto que no, tía Cat!- contestó mientras le daba palmaditas en la espalda a Kara.- todo fue de forma voluntaria.

-No trates de defender a esta..

Cat tomó la mano de Lillian para tranquilizarla.

-¿Entonces ustedes tienen una relación? ¿Es eso, Kira?

-Sí, señorita Grant.- apenas pudo contestar antes de volver a toser.

-¿Por qué no me lo dijeron?

Ambas guardaron silencio y se miraron entre sí.

-Fue mi culpa,-confesó Kara, ya recuperada.- pensé que si lo hacíamos público una de nosotras tendría que renunciar. Y, bueno, Lena por ser Lena y estar aquí bajo las circunstancias que está...sabía que no sería ella quien saliera de su empresa.

-Bien pensado, Kira. Aunque ninguna de las dos hubiera tenido que renunciar.

Las tres la miraron extrañadas.

-En realidad, Lena no está contratada por CatCo, sino por mí directamente. El programa de becarios tiene sus restricciones, como tú bien sabes, Kira y sería injusto y hasta cierto punto ilegal, que yo me saltara esas reglas para que Lena pudiera trabajar aquí y que siguiera mis órdenes. Así que. yo la contraté. Si hubieran tratado de dar aviso en recursos humanos, no hubieran encontrado información sobre Lena, por ende, ustedes no son compañeras de trabajo, ni tienen ningún tipo de relación laboral aunque trabajen en el mismo lugar.- Ninguna decía nada.- Lo sé, soy brillante.

El rostro de Lillian se transformó de sorpresa a ira.

-¿No la vas a despedir?

-Lo siento, Lilly. Ambas declararon que están en una relación. No tengo motivo para despedir a Kira, ya que ambas son mayores de edad y aunque son compañeras circunstanciales, no son oficialmente compañeras de trabajo. Además, ¿tienes idea todo lo que perdería si la despido?

-Hace media hora no te acordabas ni de quién era.

-Oh, bueno. Vi su cara y la recordé. Sería muy costoso despedirla, eso sin contar las pérdidas y el descontrol. Tú sabes lo importante que es un hombre clave en cualquier empresa y resulta que Kira es la mía. Ni cediéndome la mitad de tus acciones de Luthor Corp lograrías reemplazarla.

Lillian se levantó enfurecida.

-Chicas, ya se pueden retirar. Supongo que tendrán cosas que hacer. Vayanse ya, shu.- les hizo una seña con la mano y ambas se apresuraron a salir.

-Espera, Lena.- llamó Lillian, la chica se detuvo en la puerta.- Regresa conmigo a casa. Si lo haces puedo perdonar que me hayas desafiado y continuaremos como si nada.

Lena negó y tomó la mano de Kara. Ambas se marcharon.

-¿Cómo pudiste defender a esa mujer, Kitty? Me traicionaste.

-No te traicioné. Lena ya es mayor de edad y es lo bastante inteligente para elegir correctamente.

-La he cuidado toda su vida para que no se metiera con cualquier idiota. ¿Tienes idea de todas las oportunidades que perdió?

-No querida, en realidad esas oportunidades las perdiste tú. Ella sólo está vivendo su vida como debería es un caballo que puedas regalar.-sirvió más whisky en los vasos de ambas.- Tal vez Kira viva de una forma muy sencilla pero no es "cualquier idiota", como tú le dices. Tiene futuro y creo que podría ser buena influencia para tu hija.

-¡Jamás! No tienes idea de lo que hacen.

-Si la tengo.

-¿Qué?

Cat se dio cuenta muy tarde de su error. Quizá sí era muy temprano para beber.

-Ups.

-¿Sabías de esto y no hiciste nada?

Cat miró su vaso con mucho interés.

-Tal vez…¿recuerdas la ocasión que tuve que regresar a la oficina y te dejé esperando por un buen rato?

Lillian no tardó en entender a qué ocasión se refería.

-Eres...pagarás por esto, Catherine.

-Espera Lilly. Antes de que hagas algo de lo que te arrepientas, todavía tengo las fotos de hace 20 años en la playa.

-¿Cual playa?

-Acapulco, donde conociste a…

-¡No te atrevas a decir ese nombre!

Lillian salió furiosa, azotando la puerta

Cat se quedó a seguir disfrutando su bebida.

-Ay, Lilly. Tú y Lena son tan parecidas en algunos aspectos. Pero no permitiré que lastimes a tu hija y tampoco a Kara.

Tomó una taza y la llenó hasta la mitad de café, después vació el resto de su vaso.

#

Tal como predijo Cat, Lillian se había aparecido en la oficina, justo después de que Kara le contara lo que había sucedido. No sabía por qué pero Cat estaba de acuerdo en lo que tenía con Lena. Tal vez porque creía que tenían una relación estable, pues no creía conveniente que Cat supiera la verdadera naturaleza de lo que había entre ellas y mucho menos ahora que estaba poniendo todo en riesgo si Lillian decidía que quería vengarse. Sin embargo, ella les había asegurado que todo iba a estar bien.

-Lilly y yo no seríamos amigas si no tuviéramos al menos una forma de "convencernos" de no hacer ciertas cosas. Cómo sea en algún momento se iba a enterar y por lo visto ustedes no son las reinas de la discreción, así que ya se había tardado

Lo cual se traducía en que Cat y Lillian tenían modo de chantajearse mutuamente. Y fingida o no, pero eso mantenía la amistad entre ellas.

Después de salir de la sala de juntas, se llevó a Lena lejos de CatCo, no quería estar en el camino de Lillian cuando esta saliera, de seguro más enojada todavía que cuando entró. Mientras menos estuviera en riesgo Lena, mucho mejor.

Y lo que más le sorprendía era que la chica estaba como si nada. Apenas la había visto afectada por lo que estaba pasando, pues seguía con su sonrisa insolente y esa energía inagotable. Ni siquiera parecía estar un poquito triste.

Había subestimado a la chica, se había creado un panorama muy distinto y después de ser testigo de la forma en la que Lillian la trataba, empezó a entender su comportamiento en cierto modo. Pensó que debía conocerla más a fondo.

O tal vez no. Le dijo la voz de su conciencia, de por sí todo se estaba saliendo de control y eso no le gustaba. Ahora una de las mujeres más poderosas del país la perseguía por el simple hecho de creer que se casaría con su hija. No sabía qué tipo de reacción tendría cuando se enterara de que la habían engañado. Posiblemente la dejaría en paz y cada quien seguiría con su vida o también cabía la posibilidad de que se empeñara más en hacer su vida un infierno.

No era la primera vez que se metía en problemas pero siempre había sido por motivos de trabajo. Nunca por un lío de faldas.

Es por una buena causa y si Lena no se mortifica, yo tampoco.Trató de convencerse.

-Tal vez debería faltar hoy a la escuela e ir de compras

La voz de Lena sacó a Kara de sus pensamientos.

-¿De compras?

-Kara, por mucho que me excite la idea de ponerme tu ropa no somos la misma talla. Especialmente aquí.- La chica tomó sus senos y los apretó. Kara enrojeció y volteó en todas direcciones para corroborar que nadie la hubiera visto hacer eso.

-Deberías ser más discreta.

-Eso es aburrido. Además, seamos sinceras, llevas todo viéndome porque tu brassiere me aprieta y las hace resaltar. Juro que cada vez que me agacho quedan a cosa de nada de salirse. Eso sin contar que mis compañeritos de oficina no tardarían en notar que hay algo entre nosotras si nos ven compartir ropa tan seguido.

-Creo que ya entendí tu punto, además en ningún momento dije que no. Sólo estaba distraída. Iré contigo.

-¡Perfecto! Así me ayudas a elegir.

#

Una de las grandes ventajas al ir de compras entre semana es que casi no hay gente en las tiendas, tal como le gustaba a Kara.

Al llegar les atendió una vendedora muy amable pero Lena, como era su costumbre, fue muy directa con ella.

-Hagamos un trato, no me gusta tener a alguien siguiéndome por toda la tienda, me hacen sentir como una especie de delincuente y mucho menos que traten de convencerme que algo se me ve bien sólo para que lo compre. Puedes estar segura que vamos a hacer una compra grande y prometo que es tuya, con unas cuantas condiciones. La primera es que nos tengas paciencia y nos des privacidad para elegir, segunda que te encargues de que no nos molesten y tercera que sólo te acerques cuando sea necesario.

La chica se detuvo a pensarlo por un momento. Después asintió, acostumbrada a las excentricidades de algunos clientes.

-Por supuesto, señorita. Me quedaré cerca por si me necesitan pero no notará mi presencia. Le recomiendo que use los probadores del tercer piso, casi nadie los usa porque están muy bien disimulados.

-Excelente, veo que tú si hablas mi lenguaje. ¿cómo te llamas?

-Soy Danielle, estoy a sus órdenes.

-Un placer Danielle, yo soy Lena y ella es Kara. Te buscaré si te necesito.

La actitud de Lena sorprendió a Kara. No había necesidad de presentarse , pero había tratado a la chica como a un igual y le agradó esa faceta. La vio escoger todo tipo de ropa. Danielle les había llevado un rack para que colgaran todo en lugar de ir cargando la montaña de prendas.

Más de dos horas después, Kara ya estaba aburrida y cansada de recorrer pasillos y decirle que sí a todo lo que Lena le mostraba, pues aunque dijera que no como sea lo colgaba para probárselo. Se sentía tentada a sentarse en el piso y descansar un rato. Al primer rack se había sumado un segundo y un carrito que llevaba varios objetos como maquillaje, jabones, todo tipo de cremas y el perfume que volvía loca a Kara por cómo olía en la piel de Lena. También llevaba bolsas de mano, aretes, pulseras, collares y cosas que Kara no tenía idea de que eran. Después fueron por zapatos y Kara se preguntó dónde iban a meter todo eso.

Finalmente llegaron al tercer piso, donde estaba el área de cuidado personal y la lencería. A Kara se le escapó una sonrisa.

-Pervertida.- le dijo Lena sonriendo también.

-No lo niego.

Lena levantó una ceja y empezó a revisar los estantes.

-Quiero unos como los que tu usas.

-No los vas a conseguir aquí. Tienes que ir a tiendas especiales o pedirlos por internet.

-Bueno, tendré que conformarme con estos mientras. Danielle dijo que aquí había unos probadores, pero no los encuentro.

Como si la hubiera invocado, la chica apareció frente a ellas, asustando a Kara.

-Si busca los probadores están detrás de aquel espejo.- Ambas caminaron hasta lo que les había parecido un pilar y al llegar descubrieron que era el efecto que daba el espejo, aunque en realidad era una pared y atrás del espejo había una puerta.

-Descubrimos Narnia- dijo Lena, Danielle les ayudó a meter ambos rack y salió. Lena llevó a Kara hasta un banco, frente a lo que parecía una mini pasarela rodeada de espejos - Espérame aquí, no tardo.

Entró con varias prendas y un par de minutos después salió cambiada y modelando para Kara, quien no podía negar que se estaba divirtiendo con los movimientos y los gestos de Lena. La rubia daba su voto a favor o en contra y le ayudaba a separar la ropa que le gustaba de la que no.

-Lo que sigue estoy segura que te gustará- habló Lena desde el cubículo y un minuto después salió únicamente con un conjunto de ropa interior azul turquesa. A Kara se le cortó la respiración y juntó sus piernas por inercia al sentir una punzada de deseo.

-Eso es un sí.

Regresó al probador y eligió basada en los gestos de Kara, aunque hubiera dado lo mismo llevarse todo, pues no quitaba esa mirada de depredadora.

-Puedes venir un momento, necesito ayuda.- llamó Lena desde el probador.

Kara se levantó con algo de dificultad entre el cansancio, el estrés del día y la excitación de ver a Lena con esa ropa tan provocativa. Empujó la puerta y se encontró a Lena totalmente desnuda y con las piernas abiertas.

-Ven rápido, no tenemos mucho tiempo.

-¿Qué haces Lena? Ya tardamos mucho, podrían entrar en cualquier momento.

-Eso es lo más excitante. Que cualquiera podría entrar y descubrirnos.

Kara lo dudó unos segundos hasta que el primer gemido de Lena la sacó de sus dilemas mentales. La chica apretaba sus pechos y tocaba sus pezones con habilidad, podía notar como su vagina se estaba humedeciendo.

Cerró la puerta y sin pensarlo más, se dejó caer sobre sus rodillas. Sin contemplación la tomó por los muslos y separó sus piernas por completo. Cubrió su entrepierna con la boca y la penetró con la lengua. Con agilidad tapó la boca de Lena antes de que esta gimiera con fuerza, ella por inercia empezó a lamer sus dedos y los mordía cada vez que un sonido fuerte amenazaba con salir.

Después de ese inicio tan repentino, decidió torturarla un poco. Apenas besando sus muslos y acariciando alrededor de su clítoris con su pulgar, en pequeños círculos. Sacó sus dedos ya bastante húmedos de su boca y le hizo una señal de silencio que excitó a Lena aún más, con su mano reemplazó la de Kara, cuando ésta introdujo sus dedos muy despacio y volvió a lamer su clítoris que sentía ya muy duro entre sus labios.

Lena mordía sus dedos tratando de contener los gemidos ante las embestidas de Kara y hundía los dedos en su cabello que se había soltado en algún momento. De pronto detectó movimiento y volteó rápidamente para encontrarse a sí misma en el espejo con Kara entre sus piernas. Era extremadamente sensual ver su propio cuerpo, cada movimiento, sus piernas elevadas mientras la rubia la penetraba. Era como ver una película porno donde ellas eran las protagonistas. Comenzó a acariciarse, viendo su reflejo. Movió sus caderas con fuerza y pudo ver los dedos de Kara entrando en ella. Con eso tuvo para que su orgasmo se liberase y recorriera cada músculo de su cuerpo. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no gritar, aunque no podía controlar del todo sus gemidos. Kara dejó de lamer para besarla y controlar un poco los ruiditos que salían de su boca pero siguió penetrándola con fuerza, mientras Lena se aferraba a su cuerpo para no caer del pequeño banco.

En cuanto el orgasmo terminó Lena profundizó el beso, hasta que a ambas les faltó el aire y les ganó la risa.

-Vámonos ya, terminaré de acomodar en lo que tú te vistes.

-Ni creas que te voy a dejar con ganas, Kara Danvers. Ven aquí.

-Prefiero que salgamos ya.

Lena la tomó de las muñecas y sutilmente la recargó contra una de las paredes de madera. La aprisionó con su cuerpo y desabrochó su pantalón para después deslizar su mano por dentro de la ropa interior.

-Tu cuerpo dice otra cosa- dijo ronroneando. Sacó su mano, bajó su pantalón, apenas lo necesario para dejar su sexo al descubierto, lamió sus dedos y acarició el clítoris de Kara, que inhaló con fuerza, disfrutando la humedad de sus dedos que se sentía diferente a la suya.

Lena besó el punto detrás de su oreja y a Kara se le escapó un gemido, olvidando por completo que se quería ir de ahí.

La pelinegra volvió a pasar sus dedos alrededor de su clítoris, mientras besaba el cuello de la rubia, podía sentir sus piernas temblar y rodeó su cintura con uno de sus brazos para sostener su peso.

-¿Quieres que meta mis dedos?

-No, por favor sigue así.- le causaba cierta fascinación que Kara no perdía su amabilidad ni siquiera mientras cogía, algún día le haría hablar muy sucio. Aumentó la rapidez de sus movimientos, ahora directamente sobre ese pequeño y rosado botón, que conociéndola ya debía estar de un bonito color rojo. Kara mordió su hombro para contener el rugido de placer.

-No hagas eso, niña mala.- le reprendió y se detuvo.

-No pares, no ahora. Perdón.- la carita de arrepentimiento de la rubia le conmovió. Cambió ligeramente la posición de modo que pudiera verse en el espejo, volvió a lamer sus dedos y siguió frotando. Le gustaba lo vulnerable que Kara se veía y se sintió poderosa, aún estando totalmente desnuda sentía que podía hacer su voluntad con la rubia, se estaba entregando por completo. Se perdió un poco en la vista que le devolvía el espejo, hasta que escuchó como Kara luchaba aún más por contener sus gemidos. Se hundió nuevamente en su cuello, donde sabía que tenía un punto muy sensible y mordió, procurando no dejar marcas. La sintió tensarse y cómo poco después su humedad escurría por sus dedos.

Se volvieron a besar y después Lena se apresuró a vestirse. Cuando iban saliendo, percibió un detalle casi insignificante y que estaba segura que no estaba cuando entraron. Un letrero de "piso mojado" en dirección a la entrada de los probadores, aunque obviamente el piso no podía estar mojado si todo estaba alfombrado. Debía agradecer el detalle.

-Buscaré a Danielle, ya me quiero ir.- gimoteó Kara, con su mirada de cachorro que volvía loca a Lena.

-Todavía no terminamos.

-¿Qué? Pero si ya llevas muchas cosas, estoy segura de que te acabas de medir todos los diseños existentes en la tienda.

Lena se acercó para abrazarla y consolarla, susurró en su oído.

-Vuelve a hacer ese gesto y te regreso a ese cubículo para dejarte el doble de cansada.- antes de separarse le dio una nalgada y Kara suspiró por la sorpresa.- ¡Danielle!, que bueno que estás aquí, ya terminé de elegir la ropa pero me faltan algunas cosas. Necesito que me hagas algunos favores.

De reojo vio que Kara se alejaba para disimular su sonrojo.

-Dígame en qué le puedo ayudar, señorita Lena.

-Ok, número uno, no me hables de usted. Número 2, ¿eres buena para adivinar tallas?- la chica asintió- entonces quiero que escojas algo lindo para ella, ¿ves su estilo?- volvió a asentir.- No escojas nada parecido a lo que ella usaría, quiero que sea sorpresa, necesita cambiar su estilo por algo que se le vea mejor y la haga lucir como debe. Elige todo lo que creas conveniente y agrégalo a la cuenta. Ah y el tercer favor, quiero que me consigas el espejo más grande y bonito que encuentres.

Lena buscó a Kara entre los pasillos hasta que la encontró en un aparador lleno de muñecos de peluche, los estaba acomodando por tamaño, recordando su obsesión por el orden. Reconoció varios personajes de Disney y las etiquetas que decían Tsum Tsums. Se conmovió al notar la ternura con la acomodaba cada muñeco y la sonrisa inocente. Se preguntó cómo una persona podía tener dos facetas tan diferentes y una de ellas podía ser tan adorable. No le fue indiferente como miraba un Tigger y tardó más en soltarlo. Vio los ojitos del juguete y le recordaron en cierto modo a los de la rubia, quien justo en ese momento volteó y recompuso su rostro, tratando de aparentar su acostumbrada seriedad.

-¿A dónde vamos ahora?

-Necesito una computadora y necesito otras cosas, como una secadora de cabello, hoy casi se nos hizo tarde por tener que compartir. También quiero una televisión nueva.

-Puedes usar la de la sala, casi no la veo.

-Quiero cambiar esa, es muy pequeña.

-Claro que no, es el tamaño perfecto.

Lena puso los ojos en blanco, llegaron al área de electrónicos y vieron diferentes modelos de portátiles. Lena se decidió rápido, aunque escogió algunos accesorios más. Arrastró a Kara hasta donde estaban las televisiones pero no logró convencerla. Siguieron viendo entre los pasillos hasta que la chica decidió que ya era momento de regresar.

Danielle ya tenía todo empaquetado en infinidad de bolsas y cajas. Lena se acercó para agregar lo restante a la cuenta y Kara notó que le mostraba algo en la pantalla de la computadora, al parecer seguía comprando. Suspiró, estaba agotada. Le hubiera gustado acercarse para presionarla un poco y que se apurara pero no lo creyó conveniente.

-Kara podrías venir un segundo.- caminó hasta donde estaban.- No me se muy bien tu dirección y me enviarán algunas cosas.

La rubia tenía curiosidad pero podía esperar para preguntar cuando estuvieran a solas.

-Torre Hammersmith, departamento 4-A.

Danielle anotó la dirección y Kara se alejó nuevamente, pudo ver a Lena recargada muy cerca y platicando abiertamente con la otra chica. Buscó con qué distraerse y encontró el departamento de música y libros. Iría a perder el tiempo ahí, de paso compraría el cd más reciente de Sarah Brightman y un par de libros que llamaron su atención. Cuando regresaba vio como Danielle se lanzaba a los brazos de Lena con demasiada efusividad y en cuanto vio a la rubia se separó de inmediato, sonrojada.

-Fue un placer atenderlas, señoritas. Esperamos que vuelvan pronto.

-Claro que lo haremos. Gracias por darme tu número.- Lena le regaló una sonrisa que casi no le cabía en el rostro, mientras Kara le dirigió una sonrisa cordial pero forzada. Cuando estaba por preguntar cómo se llevarían todo, notó un carrito de esos que usaban para transportar cosas pesadas y a un hombre que lo arrastraba. Por lo visto habían tenido que improvisar. Llevó las cosas hasta el auto de Kara y les ayudó a acomodar todo en la cajuela y el asiento trasero.

-Muchas gracias.- le extendió un billete y el hombre abrió los ojos sorprendido. Le agradeció y se fue casi dando brincos. Eso hizo que Kara mejorase un poco su humor, aunque ni siquiera sabía por qué estaba molesta, quizás el cansancio.

-¿Qué compraste?- preguntó Lena al notar la bolsa que Kara llevaba cuando subieron al auto, la rubia se la extendió mientras se ponía el cinturón de seguridad. Lena, que ya se lo había puesto sacó los libros y el cd- Debiste haberme dicho que los querías. Lo hubiera agregado a la cuenta.

-Oh sí, más comisiones para tu nueva amiga.

-¿Te pusiste celosa?

Kara se dio cuenta que había pensado en voz alta y resopló.

-Claro que no, Luthor. Ya te lo he dicho varias veces. Sólo estoy muy cansada.

Lena la veía con una sonrisa burlona.

-Soy una mujer comprometida, ¿recuerdas?

-Eso es una farsa, lo sabes perfectamente. Eres libre de hacer lo que quieras con quien quieras.

-Alguien está de mal humor.- canturreó- Todas las vendedoras tienen prohibido recibir propinas. Así que le pedí una tarjeta de regalo con una buena cantidad y se la regalé- dijo como si fuera algo obvio.-Se emocionó tanto que me abrazó, bueno, eso y obviamente que soy irresistible.

Kara la escuchaba mientras conducía. Se sintió estúpida y enojada al mismo tiempo. Se excusó a sí misma que no debía distraerse del camino, así que no contestó. Lena le pidió permiso de poner su nuevo cd y Kara asintió, aunque apenas tendrían oportunidad de escuchar unas cuantas canciones. Como sea, la música terminó de calmarla

Al llegar tuvieron que hacer varios viajes del carro al lobby, luego del lobby al elevador y del elevador al departamento para lograr llevar todas sus compras. Al terminar, las dos se dejaron caer al sillón y el gruñido del estómago de Kara les recordó que no habían comido.

-¿Comida china?- Lena asintió- Te toca pedirla.

-Yo pedí la última vez.

-Pídela de nuevo.- le dijo dejándose caer en el sillón y lloriqueando.

Lena se aventó contra ella, atrapándola bajo su cuerpo.

-¿Recuerdas lo que dije que pasaría si volvías a hacer berrinche?- le mordió el cuello y Kara dejó escapar un sonido que estaba a mitad de un grito y un gemido.- Después de comer recibirás tu castigo.

Aún encima de Kara, sacó su celular y pidió lo que más le gustaba a ambas.

-Ahora que lo pienso, ¿dónde voy a guardar todo lo que compramos?

Kara puso los ojos en blanco y sonrió.

-Hay un par de habitaciones vacías, elige la que más te guste y es tuya.

-¿No dormiré contigo?- Lena se sentía un poco decepcionada pero trató de disimular.

-Las dos necesitamos privacidad, sobre cuando tú tengas que hacer tarea o yo deba trabajar. No me gustaría molestarte si tengo que desvelarme.

Sabía que tenía lógica pero no se sentía del todo convencida.

-Todavía podemos compartir la cama de vez en cuando.- insinuó Kara y Lena volvió a sonreír.

Se levantó y empezó a separar bolsas. Kara la veía ir y venir, preguntándose de dónde sacaba tanta energía. Cuando terminó le preguntó a Kara si podía ver las habitaciones y la rubia únicamente le señaló. Lena regresó un par de minutos después y empezó a llevar el grupo más grande. Dejó el segundo grupo y Kara la miró extrañada cuando se sentó frente a ella que seguía acostada en el sillón.

-¿Por qué dejaste esas bolsas? ¿Por fin te cansaste?

-Nop, esas son tuyas. Te compré algo,puedes ver si quieres mientras voy a ponerme algo más cómodo. Tu ropa me está matando.

No lo podía creer, tampoco podía negar que se sentía emocionada y sorprendida. Como niña en navidad, fue abriendo cada bolsa. Algunas prendas le gustaron aunque las sentía muy atrevidas para su estilo, otras no eran de su agrado. Su forma de vestir era muy reservada, al igual que su vida. Cuando llegó a la última bolsa, Lena regresaba con un simple short y una playera amplia.

-No debiste hacerlo.

-Quiero deshacerme de tu ropa, estoy segura que eso se te verá mucho mejor.

Apretó los labios y abrió la bolsa que tenía en las manos. Miró dentro y exclamó emocionada.

-¿Y esto?- trató de no sonar tan emocionada pero no le fue posible.

-¿Qué es?

Kara sacó el peluche de Tigger que tanto le había gustado.

-Ups, creo que quería venir contigo.

La rubia quería ocultar su sonrisa, pues estaba segura que en cualquier momento Lena se burlaría.

-Gracias...por todo.- logró articular tímidamente.

Lena se cohibió y no sabía qué contestar, en ese momento tocaron la puerta. Kara se levantó para recibir la comida. Se sentaron a comer sin decir nada. Kara seguía muy conmovida y aunque no quería que Lena lo notara, le había gustado mucho su regalo. Lo acomodó en la mesa casi de forma casual, pero de modo que quedara frente a las dos. Lena tuvo que ocultar su sonrisa pues sabía que Kara se sentiría cohibida. No dejaba de sorprenderle que Kara Danvers, la despiadada jefa editorial de CatCo Worldwide Media, se emocionara con un juguete.

Al finalizar la cena.

-Como parte de tu castigo, tendrás que recoger la mesa, mientras yo preparo lo demás.

-¿Castigo? Pero estoy agotada, déjalo para otro día, ¿vale?

Lena levantó la ceja, tercer berrinche en un sólo día.

-Te dije que te iba a dejar el doble de cansada. No tardes o haré que sea el triple.

Y se fue, sin esperar respuesta. Dejándolos solos a ella y a Tigger.