Hola!
Yo se que me demoré más de lo acordado, pero se me olvidó que este fin de semana tenía la fiesta de cumpleaños de mi sobrina y eso me atrasó, vale, eso y los grupos de WhatsApp pero es que están muy buenos jajajajaja. Como sea, aquí está el capítulo recién sacado del horno y todavía está calientito. Espero que les ayude con este clima.
Saben que está muy jodido? Que a Tumblr se le ocurrió que ya no quiere ser una aplicación para buscar imágenes subidas de tono (entiéndase porno) y era mi fuente principal para conseguir las imágenes que tanto nos inspiran. Pero no nos rendiremos, hijas mías, donde se cierra una ventana de Tumblr se abre una de google, por lo menos mientras encuentro otra aplicación de pocos escrúpulos y les seguiré poniendo gráficos pa' que sepan de qué hablan los adultos (excepto fanfiction, ya que la plataforma no acepta imágenes).
Les dejo un par de explicaciones sobre palabras que se podrían confundir en otros países, aquí en México les conocemos así y obvio, siéntanse libres de comentar o preguntar por palabras que no entiendan, que el lenguaje no sea una barrera para disfrutar de los fics.
Bata de baño: es un albornoz
Antro: Rumba, boliche o disco.
Bueno, ya hechas las aclaraciones del lenguaje, no se les olvide la temática de este fic, que es sexo con un gramo de argumento, sólo para darle sabor, ya saben. La autora y cualquier personaje relacionado, no nos hacemos responsables si se caen en el transporte público por andar leyendo de camino al trabajo, a la escuela, con la novia, etc. O si resulta que esta noche tienen pijamada y no se quedan con las ganas (el baño siempre es una buena opción)
Espero sus comentarios que me matan de risa y no sólo a mi. Sólo ustedes pueden tener semejante creatividad para decir cosas tan graciosas. Ya saben que están en su derecho de decirme si les gustó o ya mejor me siento.
Y gracias a todxs lxs que han hecho posible que esta historia continúe. Besos para ustedes.
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Capítulo 6
De castigos y debilidades.
Apenas podía mantener los ojos abiertos, durante la junta matutina tuvo que esforzarse por aparentar que ponía atención, aunque en realidad no se le había quedado nada de lo que hablaron y para ese momento ya iba por su tercera taza de café.
Podía sumarle que se sentía un poco extraña con la ropa nueva que Lena le había hecho usar. Cuando salió de su habitación, la chica la había reprendido por usar su estilo típico y fue con ella para escoger lo que se pondría. Por el ardor entre sus piernas quedaba descartado usar pantalones o cualquier cosa que le provocara demasiado roce, incluso consideró no usar ropa interior pero si alguien lo notaba en la oficina podría resultar catastrófico. Era una probabilidad casi inexistente, pero no iba a arriesgarse.
Así que aquel vestido azul marino con un cinturón plateado habían sido su mejor opción. Un look formal pero no tan estirado ni aburrido, Lena se había negado rotundamente a que usara sus típicos suéteres, que aunque Kara insistía que la hacían ver más jóvenes, la pelinegra le aseguró que sería algo que podría encontrar en el clóset de su abuela. También la convenció de dejar su cabello suelto, aunque sabía que más tarde terminaría en un moño desordenado. Y le había dado un estilo aún más llamativo con todos los accesorios que en ese momento la estaban sacando de quicio.
-¡Wow! Señorita Danvers, que bien se ve hoy.- fue el primer halago que recibió Kara en cuanto entro al elevador.- Lo siento, creo que pensé en voz alta, no debí decirlo.-
Se apenó cuando a uno de sus reporteros más jóvenes se le escapó el cumplido, aunque en el fondo se sintió complacida y lo agradeció.
Al llegar al último piso, pudo percibir cómo varias personas la miraban no tan discretamente como ellos pensaban. Dejó escapar un leve quejido cuando se sentó pues realmente le dolía, después de que Lena se dedicó a cumplir su castigo.
Cuando la chica se marchó a la habitación, Kara se dedicó a recoger las cajas vacías y tirarlas al bote de basura, limpiar la mesa y dejar todo en orden se dirigió a la recámara con Tigger entre sus brazos, justo antes de entrar lo tomó con una actitud más indiferente.
Nada más entrar, se encontró a Lena desnuda y sentada en el banco frente a la cama. Estaba de espaldas a ella y pudo apreciar su forma bien definida, su cabello negro cubriendo parte de su piel hasta su cintura. La joven giró su torso para observarla. Kara recorrió el camino hasta donde ella estaba y empezó a mover cosas en el librero cercano.
-Yo no dejaría a Tigger ahí. Lo vas a traumar.- bromeó Lena.
Kara enrojeció y dudó unos segundos. Lena se había dado cuenta que a pesar de ser un peluche no lo trataba como tal y después de lo que dijo, la rubia ya no se sentía cómoda poniéndolo ahí, con vista privilegiada a la cama donde estaba segura que no pasaría nada inocente.
La chica no pudo contener la risa al ver la turbación en su rostro.
-Déjalo que duerma hoy en la sala. Ven.
Se puso en pie y le quitó a Tigger de las manos para acomodarlo en la cama, viendo hacia la pared. Empezó a desabotonar la blusa, deslizándola por sus brazos en cuanto hubo terminado. Siguió con su pantalón que únicamente necesitó desabotonarlo y bajar el cierre para que la gravedad hiciera el resto. La besó, acarició entre sus piernas con una mano, mientras con la otra buscaba el broche de su sostén que dejó caer igual que la blusa y el pantalón. Se puso de rodillas y a Kara se le cortó la respiración cuando empezó a besar su vientre, llegando hasta el borde de su tanga. Cuando el pedazo de tela le impidió seguir avanzando, la pelinegra enganchó sus dedos en los costados y fue bajándola al ritmo de sus labios, que iban descendiendo y regando besos por toda su piel. Sonrió justo antes de llegar a su abertura y notar como la rubia se erizaba. De forma inconsciente su cuerpo le pedía más.
-Vamos a dejar a Tigger y luego nos damos un baño.
Se levantó y llevó a la mujer de la mano hasta la sala, donde dejó al muñeco en un sillón, muy bien acomodado entre un par de cojines y le dió una palmadita en la cabeza antes de regresar con Kara y llevarla, nuevamente de la mano, hasta el baño. En cuanto reguló la temperatura introdujo su cuerpo en la cascada que formaba la regadera, mojó su cabello y después esparció una generosa cantidad de shampoo. Kara no necesitó ninguna orden para tomar la esponja nueva y rasgar el plástico que aún la envolvía, la impregnó con gel de baño y empezó a recorrer su cuello, bajando por la espalda, hasta llegar a su cintura. Giró a Lena y frotó sus senos y su abdomen, saltando su entrepierna bajó a sus muslos, separando sus piernas, se puso en cuclillas para alcanzar lass pantorrillas bien definidas y sus pies. Lena ya había terminado con su cabello y sólo la veía hacer. Cuando terminó con sus piernas se puso en pie para dejar la esponja y tomó el jabón especial para su entrepierna dejando caer una pequeña porción en su mano, la distribuyó bien entre sus manos y enjabonó sus ingles y la parte externa, después con sus dedos separó los labios y con cuidado limpió la parte interna. Lena suspiró cuando sintió el suave roce contra su clítoris y el agua resbalando. Kara tomó un poco más de jabón y lo distribuyó por su trasero.
-Espera, creo que yo puedo lavarme ahí.
-¿Te da pena?
-Se siente extraño.- reconoció- Nunca me has tocado ahí.
Kara analizó sus palabras y se dio cuenta que tenía razón.
-No te haré nada, tan sólo quiero que quedes limpia.
Volvió a tomar jabón y mirándola a los ojos separó su glúteos para frotar en medio. Lena se removió incómoda, pero la rubia la abrazó y le permitió esconder su rostro en su hombro. Con lentitud introdujo un dedo y Lena respingo, apretando.
-Tienes que relajarte o no puedo terminar.
-Yo creo que ya está bastante limpio. Mejor te ayudo a bañarte.
Kara dejó que Lena recorriera su cuerpo, mientras pensaba en que había tenido otra primera vez con ella. No era el hecho de ser la única persona que la había tocado, sino que se sentía especial por ser la única en verla tan vulnerable. Lena era tan fuerte y a la vez tan inocente que parecía algo imposible. Estaba tan perdida en sus pensamientos que casi resbala cuando Lena introdujo su mano para lavar su entrepierna y gimió más fuerte de lo normal.
-¿Puedo lavarte?. preguntó la chica y la rubia asintió.- ¿También aquí?- preguntó haciendo un poco de presión en su entrada trasera. Volvió a asentir y sintió como se deslizaba en su interior. Le ayudó a separar sus propios glúteos y dejarle más espacio. Cuando terminó, se encargó de lavar perfectamente las manos de ambas y salió de la regadera, tomó la bata de Lena para que esta metiera sus brazos, después se deslizó en la suya y regresaron a la recámara.
Al entrar, Kara recogió la ropa de ambas que había quedado regada por el suelo y que no abandonó su cabeza desde que salieron de la habitación. Sacó dos toallas del closet y con una envolvió su cabello. Con la segunda empezó a quitar el exceso de agua en el cabello de Lena que ya se notaba ondulado. Se preguntó por qué esa obsesión por alisarlo si se veía tan bien así, era la segunda vez que la veía mojada.
"Al menos por el agua", le corrigió la voz en su interior y sonrió tontamente, sintiendo una pequeña punzada de deseo en su vientre.
Terminó de secar el cabello de la chica y fue al clóset nuevamente, a buscar ropa para dormir con la esperanza de que Lena se compadeciera.
-Aún no terminamos, bonita.
Kara se mordió el labio, nadie la había llamado así en años.
-¿Podemos dejarlo para después? En verdad muero de cansancio.
-Sabes perfectamente que no lo haré. Tu castigo consiste en hacer que te canses más , así que te quiero de rodillas en la cama y viendo hacia la pared.
La mayor hubiera querido gruñir con frustración pero se contuvo porque precisamente ese tipo de arranques la habían llevado a eso y no quería incrementar su castigo. Así que se acomodó tal como Lena le había ordenado.
De debajo de las almohadas, la pelinegra sacó un par de esposas negras y se los colocó en las muñecas, provocando que sus manos quedaran juntas detrás de su espalda. Lena empujó levemente y Kara entendió lo que quería. Se reclinó hacia adelante, quedando con su cabeza contra el colchón y su trasero levantado.
Consideró seriamente dejarla hacer mientras ella dormitaba, cambió de idea cuando sintió la lengua de Lena invadir su entrepierna, recorriéndola desde el clítoris hasta su entrada. Se le escapó un largo gemido y sintió su espalda arqueada al máximo. Una nueva lamida la recorrió entera y perdió el control de su respiración. Ya estaba muy excitada desde que Lena la desvistió, hubiera deseado solo tomar a la joven por la nuca y enterrarla entre sus muslos hasta que la hiciera llegar al clímax, sin embargo la posición en la que estaba en ese momento no le permitía moverse libremente y esa idea quedó descartada.
Como pudo, se acomodó para que la lengua de Lena entrará más profundo en ella, tan sólo podía mover su cadera a los lados, así que gimió para darle a entender a Lena que necesitaba más. La chica siguió lamiendo al mismo ritmo tranquilo, penetrándola sólo con la punta de su lengua y mordiendo de vez en cuando. El orgasmo de Kara creció a un paso tortuosamente lento.
-Estoy cerca.
-Que bien.- contestó Lena, separándose.
-No te detengas- gruñó Kara al dejar de recibir las atenciones de la pelinegra. Entre la cascada de cabello rubio que caía a ambos lados de su cabeza, pudo ver como Lena sacaba un objeto negro y tragó saliva al imaginar lo que era.
-Hoy se ha portado muy mal, señorita Danvers. ¿Quién hubiera dicho que es capaz de hacer rabietas dignas de una adolescente?
Y fue cuando Kara sintió el primer azote y después un beso en la misma zona. Una mezcla de ardor y placer. No se había equivocado, se trataba del spanker, una especie de tabla forrada en piel que tenía justamente la función que Lena le estaba dando. Kara estaba totalmente tensa y eso le hizo sentir más cuando Lena acarició su entrepierna con el objeto.
Después lo reemplazó con una de sus manos, tocando con suavidad el ya muy duro clítoris de la rubia. Kara empezó a gemir de nuevo y en cuanto su cuerpo se relajó recibió otro azote. Gritó más de sorpresa que de dolor, aunque sentía cierto escozor. Movió su cadera incómoda y recibió un golpe más leve.
-Quieta.
Lena lamió la zona enrojecida y volvió a acariciar su clítoris. Los siguientes azotes ya no le sorprendieron, sólo la excitaban. Le estaba costando trabajo alcanzar el orgasmo después de que Lena no le permitió alcanzar el primero. A pesar de que estaba cada vez más cansada, podía sentir como la humedad resbalaba por sus muslos. Lena dejó de azotarla y presionó su entrada con el mango del spanker.
Kara pensó que la iba a penetrar y se tensó, provocando una sensación deliciosa, pero la chica sólo se quedó ahí, mientras seguía acariciando su clítoris. Relajó los músculos de su vagina y los volvió a apretar, sintiendo el mango apenas rozarla, la idea de que entrara aumentó su excitación y se sintió al borde del orgasmo otra vez. Lena se dio cuenta y se detuvo nuevamente.
-¡No hagas eso! Lo necesito- lloriqueó la rubia, provocando la risa de la chica
Kara se sintió muy frustrada y jaloneó sus muñecas aunque sabía que era imposible zafarse de los grilletes. Notó su cuerpo cubierto de sudor y su respiración irregular.
Lena pegó su vientre a su trasero y se movió como si la estuviera penetrando, mientras mordía su espalda. Kara se quedó quieta y rugió cuando mordió sobre su omóplato izquierdo.
-Creo que encontré tu punto débil.
Mordió con fuerza nuevamente y Kara dejó caer su cuerpo sobre la cama. La pelinegra siguió torturándola, disfrutaba verla perder el control y como se removía bajo su cuerpo.
-Mmmmmmm, justo ahí.
Apenas lograba entender lo que decía. Nunca la había visto de esa manera.
Deslizó dos dedos en su interior con facilidad por lo mojada que estaba y Kara gritó su nombre. Sabía que seguía al borde del orgasmo, así que empujó sus dedos lo más hondo que pudo y dejó de moverse.
Sintió su corazón derretirse un poco con los gimoteos de Kara, No estaba muy segura si en verdad estaba llorando de frustració ó uno de sus pechos y acarició con firmeza. Sus pezones estaban muy duros y su respiración muy acelerada. Ya era la tercera vez que le negaba el orgasmo, podía sentir los músculos de su vagina apretarse alrededor de sus dedos de forma involuntaria. Le daría lo que quería.
Dobló sus dedos en su interior y Kara inhaló con fuerza, moviendo su cadera todo lo que la posición le permitía para acelerar su éxtasis. Lena la penetró con más fuerza mientras seguía mordiendo la zona erógena recién descubierta. Sintió su cuerpo tensarse por completo y Kara apretó sus labios contra una de las almohadas, ahogando los gritos que escapaban desde lo más profundo de su ser. La mano de Lena escurría los fluidos de la rubia.
Cuando el orgasmo terminó, Lena seguía penetrándola.
-Espera, dame unos minutos, por favor.- rogó Kara, con voz apenas audible-.- Aaahhhmmm, necesito recuperarme.
-Te recuperarás después.
Sentía los dedos de la pelinegra moviéndose en su interior con cierta incomodidad. Era vulnerable a los deseos de la chica que no dejaba de estimularla y la idea le pareció morbosa y excitante, sintió el fuego anidarse en su interior nuevamente. Bajó un poco más su cuerpo y rozó sus pechos contra el edredón. Lena no la dejaría dormir, de todos modos. Sumado a las embestidas de la pelinegra su segundo viaje al paraíso llegó acompañado de una mordida en el cuello. Una corriente eléctrica le recorrió por completo antes de desplomarse sobre la cama, totalmente rendida.
La chica soltó las esposas y Kara se giró sobre su espalda.
-No creas que hemos terminado.
Gateó sobre su cuerpo hasta acomodarse entre sus piernas y que sus pubis quedaran juntos, iniciando un suave vaivén. provocando que Kara se removiera incómoda, tomándola de la cadera para disminuir el ritmo pero sin detenerla.
-2 a 0. Tendrás que ayudarme a llegar.
-Lo sé, es solo que está sensible.
Kara obedientemente se acomodó bajo el cuerpo de Lena para moverse contra su entrepierna, aumentando el placer de la chica. Cruzó sus brazos por encima de sus hombros y la jaló en un beso largo, mientras Lena se agarraba con fuerza del edredón para empujar con más fuerza. Kara separó sus piernas todo lo que pudo y levantó su cadera aumentando la intensidad, viendo a Lena directamente a los ojos. La chica bajó su torso para hacer que sus pechos también se rozaran. No tardaron en alcanzar el orgasmo casi al mismo tiempo entre gemidos y besos.
Lena se dejó caer a su lado, todavía entre sus brazos. Kara cerró sus ojos y se acomodó entre las almohadas.
-Todavía no vas a dormir, Danvers.- dijo con la respiración aún agitada.
-Son las tres de la mañana- la voz de Kara era ronca.- Mañana trabajamos y también tienes que ir a la escuela.
-Aún falta.
Metió la mano debajo de la almohada y sacó un objeto pequeño y con una forma extraña. Presionó un botón y emitió un zumbido muy leve que Kara reconoció de inmediato.
Lo colocó contra la entrepierna de la rubia y esta volvió a gemir a pesar del cansancio.
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Dos horas. Fue lo que pudo dormir. Lena la dejó cuando no pudo obtener ni una reacción más, no estaba muy segura si lo había soñado o en verdad la escuchó preguntarle si seguía viva y checar su pulso. Tal vez se habría reído si su cerebro no se huiera desconectado de su cuerpo.
Incluso llegó a considerar reportarse como enferma y faltar, pero no se atrevía a dejar que Lena fuera sola y hubiera sido sospechoso que ambas faltaran al trabajo, además había reportajes pendientes y la fecha límite estaba cerca.
Definitivamente ya no estaba en edad de desvelarse y al siguiente día seguir como si nada.
Cuando Eve tocó en el marco de la puerta, pues esta se encontraba abierta, Kara se enderezó de golpe, notando que se había quedado dormida sobre el escritorio.
-¿Estás bien?- preguntó la chica
-Ahm, sí, por supuesto.
-Te ves muy guapa, ¿tienes una cita?- preguntó con complicidad.
-Oh no, solo que...me gustó el vestido, si y estoy probando un cambio de look. Es todo.¿Necesitas algo?- preguntó para cambiar el tema pues la tomó por sorpresa la pregunta.
-Si, Cat me envió por los reportajes de política, arte y sociales. Los demás pueden esperar un poco. También quiere tu opinión acerca de la portada de este mes.
-Perfecto, me daré una vuelta con los de diseño entonces.
No pudo evitar el bostezo.
-¿Pasaste una mala noche?
Miró a través de la pared de cristal de su oficina. Lena estaba concentrada en su computadora, su largo cabello negro caía sobre uno de sus hombros y sus ojos verdes miraban fijamente la pantalla mientras mordía la goma de un lápiz. Kara sintió deseos de reprenderla por hacer eso, pero se veía tan inocente. Nadie creería de lo que era capaz si la vieran así.
-No, para nada.- contestó con una sonrisa en sus labios y regresando la vista a Eve. ¿Desde cuando era tan entrometida?. Pensó
-Aaahhh, ya veo. ¿Es alguien de la oficina?
-¿Qué?
-Ya sabes. Cambio de look, desvelada y suspirando.
-Yo no suspiré.- replicó ofendida.
-Claro que sí.- contestó Eve con la risa contenida en sus labios.- ¿Quién es el afortunado?
-Mmmmm nadie que conozcas, en realidad sólo fue algo casual, ya sabes a lo que me refiero.
-Ya.- contestó sin creerlo realmente.- bueno, trata de mantenerte despierta de aquí a que Cat se vaya o por lo menos que no te atrape durmiendo, que anda de un humor un poco extraño, terriblemente impredecible. Y dile que no te desvele tanto.
Se fue con los documentos antes de que pudiera contestarle algo, dejándola con la boca abierta. Miró una vez más a donde estaba Lena que escribía algo, por lo menos había dejado de morder el lápiz. Sacudió su cabeza y se levantó para ir con los de diseño. Inmediatamente se arrepintió al sentir el dolor en todo su cuerpo.
El día pasó incómodamente lento para ella, a pesar de haber tomado un par de pastillas con cafeina y todo lo que le recomendaron. Le quitó parte del dolor y del sueño pero se seguía sintiendo muy cansada.
-¿Lista para irnos?- preguntó Kara discretamente muy cerca del oído de Lena, se había agachado detrás de su hombro como si revisara lo que tenía en la computadora.
La chica tomó aire con fuerza al sentirla tan cerca y su corazón se aceleró.
-¿A dónde vamos?
-Te llevaré a la Universidad, recuerda que no trajiste tu auto.
-Puedo tomar un taxi.
-Ni creas que permitiré que te vayas sola. Lillian podría intentar cualquier cosa. Vámonos ya para que nos de tiempo de pasar a comer algo. Ten mis llaves y adelántate.
Kara se fue a su oficina y Lena recogió sus cosas de inmediato.
A pesar de que la chica no se veía tan cansada como la rubia, no podía negar que la falta de sueño le estaba afectando durante las clases.
-Lena, no te duermas- Gayle le dio un codazo, provocando que la pelinegra se quejara y atrajera la atención del profesor.
Leslie trató de ocultar su risa tosiendo, haciéndola más evidente.
-¿Vas a ir el viernes?- preguntó en cuanto el profesor retomó la explicación.
-¿Qué hay el viernes?- preguntó recargada sobre la mesa.
-¡Es la apertura de Krypton! ¿Olvidaste que llevamos meses esperando a que lo abran?
-Ustedes 3, fuera de mi clase.- ordenó el profesor, cuando las atrapó platicando.
Lena resopló y guardó su carpeta, como sea no le apetecía estar ahí, así que ni siquiera pidió una segunda oportunidad para quedarse.
-¿Y ahora qué?- preguntó Gayle en cuanto salieron del salón.
-Vamos a la cafetería. Quiero un capuccino y hace frío.
-Ya en serio Lena, ni se te ocurra decir que no vas.
-Tengo que pedir permiso.
Ambas chicas rieron.
-Lena Luthor jamás pide permiso.- dijo Gayle, imitándola.
La pelinegra se mordió el labio. Nunca les había hablado de su relación secreta con Kara y no estaba segura si sería conveniente contarles ahora, sobre todo cuando Kara no se cansaba de repetirle que lo suyo no era nada serio. Además sabía que Leslie sentía cierta atracción por ella y aunque Lena no la correspondía, tampoco había puesto un alto a sus intentos.
-Sí, tienen razón. Además seguro que me dirían que no. ¿A qué hora nos vemos?
-Esa es mi chica.- dijo Leslie, abrazándola por la cintura hasta llegar a la cafetería, donde se sentaron a platicar hasta que inició la siguiente clase.
Tal como prometió, Kara fue por ella a la hora de la salida en su convertible. Lena se acercó por el lado de la rubia.
-Cambia de asiento, yo manejo.
-No, yo lo traje.
-Solo te dejé tocar a mi bebé para que lo trajeras ¿Me harás un berrinche?- un destello maligno apareció en sus ojos,- Además se nota que vienes medio dormida todavía.
Kara cambió de asiento de inmediato y le dejó el volante a Lena.
-Buena chica. Por cierto, ¿tienes planes para el viernes?
-No estoy muy segura. ¿Por qué?
-Entonces iremos a la inauguración del "Krypton"
-¿Qué es eso?
Lena puso los ojos en blanco.
-Es un antro. Lo abren este fin de semana y llevo meses esperando para ir con mis amigas.
-No saldré con tus amigas, Lena.
Eso le dolió a la chica, que aceleró por inercia.
-No me voy a quedar en casa, Kara.
-¿Y dices que yo me comporto como adolescente? Baja la velocidad.- exigió Kara.
-¿Te da miedo?
-Sí.
Lena no esperaba esa respuesta, redujo la la velocidad y miró de reojo para ver a la rubia que se sujetaba con fuerza al asiento.
-Perdón, no lo sabía.
-Aunque no me diera miedo, no deberías de hacer eso.
-¿Manejar rápido?
-Reaccionar de ese modo cada vez que te contradicen y tampoco ir tan rápido.
-Lo siento, tienes razón. Fue un acto inmaduro
-¿De verdad es tan importante para ti?
-No es que no pueda vivir sin eso, pero me gustaría ir.
-Está bien. No iré como tu acompañante pero estaré ahí, para cuidarte.
-¿De verdad? ¿Y por qué no vas conmigo?
-No es adecuado
-¿Es todo lo que dirás?
-Si.
-Ok.- contestó con frialdad.
Kara sabía que Lena estaba molesta pero prefería que se enojara por falta de respuestas a reconocer que le aterraba la idea de formalizar su relación de algún modo y eso implicaba presentarse ante sus amigas, que además no sabía cómo iban a reaccionar por ser mayor que ella.
