Hola!

Les traigo actualización! Capítulo extra largo por cierto, pa' compensar el pasado que si notaron que fue un poco más corto (solo 2 hojas).

Estuvo un poco complicado entre tanta rubia, pero creo que queda claro, si no me lo dicen en comentarios y veo como arreglarlo.

De verdad espero que se la estén pasando de fiesta en fiesta con mucho alcohol y ponche, porque ¿qué es la vida sin ponche? Disfruten sus fiestas decembrinas y sean muy felices, que esto se da sólo una vez al año.

Recuerden no dejar su celular sin desbloquear en la oficina y si lo hacen recomienden esta historia, ¿quién sabe? tal vez encuentren al amor de su vida o por lo menos una amiga con quien no pasar frío y jugar a la becaria.

Gracias a todos aquellos que votan, dan fav/like/kudo/follow a esta historia y sobre todo a las que comentan, que cada comentario es como si me invitaran un café, un té, un helado o cualquier cosa que me hace feliz.

Besitos, disfruten la lectura.

Capítulo 7

Lo que pasa en el antro, se queda en el antro.

-Espera, dame un minuto porque creo que no te estoy entendiendo, suena demasiado irreal. Tú, Kara Danvers, la que desde hace tiempo no rompe ni un plato, te estás acostando con la menor de los Luthor.

-Ajá.

-Que además resulta que trabaja contigo.

-Ajá

-¿Por qué una Luthor estaría trabajando bajo tus órdenes?

-Fue algo así como un castigo.

-Ok, eso tal vez tiene lógica. Y resulta que ahora Lillian Luthor quiere tu cabeza porque piensa que te vas a casar con su hija pero no es verdad.

-Ese es un buen resumen, sí.- contestó Kara. Se notaba el nerviosismo por la manera en la que retorcía sus manos.

-Explícame por qué mamá siempre me estaba regañando mientras a ti te dejaba hacer lo que quisieras.

-Soy adoptada y mamá sigue pensando que ya pasé por demasiado. Además, por difícil que parezca, yo era más seria que tú.

-Bueno, solo porque no ibas de fiesta en fiesta y sabías mentir mejor, pero tú y yo sabemos que no eras precisamente tan sensata.

-Ese no es el tema.

-Ok, tienes razón. Mejor explícame otra vez como acabaste enredándote con ella.

Kara suspiró.

-Me gustó desde que la vi. Tenía algo que me hizo sentir diferente. No se que fue pero algo en ella llamó mi atención. Tal vez sea esa energía que desprende, es como si atrajera a cualquiera a su alrededor y ese aire de dominio. Siempre está desafiando mi autoridad y nadie se había atrevido a hacerlo- Alex carraspeo- tú no cuentas. El punto es que mientras más me llevaba la contraria, más crecían mis ganas por controlarla, ya sabes.

Alex conocía los gustos de su hermana por las prácticas de dominación y sumisión, aunque no los compartía.

-Cierto, además supongo que agrede tu obsesión perfeccionista- la molestó, tenían una relación retorcida.- ¿Cómo sucedió?

-Supongo que notó que me afectaba de cierta manera, es demasiado observadora e inteligente, así que empezó a insinuarse. Hacía cosas como rozar accidentalmente mi cuerpo con el suyo o se acercaba demasiado pero sin tocarme, eso me volvía loca, hasta que un día, pues, nos besamos.- sonó casi a pregunta- No estoy muy segura de quien lo inició, simplemente pasó.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro y no pasó desapercibida para Alex.

-Kara, pero si a ti no te gusta que sean menores que tú, hasta donde sé es todo lo contrario, por miedo a convertirte en Grace.

-No menciones ese nombre, Alexandra. No me gustan menores porque son insoportables, se creen el centro del universo y que lo merecen todo porque no hay nadie como ellas.

-Lo siento, no debí compararte con ella. ¿Lena es diferente?

Kara lo analizó por un momento.

-Bueno, creo que ella es peor que eso pero es diferente, tiene algo.

Alex frunció más el ceño.

-En verdad estoy preocupada por ti y lo que pueda sucederte. Y no concibo cómo es que entre tantas mujeres que habitan Ciudad Nacional y sus alrededores, se te ocurrió involucrarte con Lena Luthor, posiblemente la única mujer prohibida.

-No exageres tanto. Intenté alejarme pero ella puede ser demasiado insistente.- Alex apenas logró escuchar el murmullo, lo que Kara había insinuado es que no había hecho demasiado esfuerzo por alejarse. No lo diría pero esa niña le hacía sentir más de lo que quería admitir.

-No sé si realmente quiero saber como hizo para quebrar tu fuerza de voluntad, sin embargo lo que en verdad me sorprende es que creyeras conveniente desafiar a Lillian Luthor, solamente por el capricho de tu novia.

-No es mi novia.

-Ni is mi nivii. Nunca lo son.

Desde lo ocurrido con Grace , Kara se negaba a confiar en cualquier persona. Había salido con otras mujeres pero siempre era solamente sexo, cuando la mujer en turno pedía ir más allá, su hermana simplemente se alejaba. Conoció a varias de ellas ya que frecuentaban los mismos bares y algunas amigas en común la mantenían bien informada de sus actividades. Aún recordaba a la Kara adolescente llegar con la espalda rasguñada y todavía sangrando, ella tenía que curar sus heridas y prometer que no contaría nada a su padre o mataría a esa infeliz que la dañaba de ese modo. Alex se arrepentía de haber sido tan cobarde y egoísta sólo por no adquirir más responsabilidades.

Luego la recordaba en depresión cuando Grace la dejó por una nueva víctima. Hubiera estado feliz pero el ver a la rubia tan mal la destrozó. Fue imposible ocultarle a sus padres que algo había pasado pero ambas resistieron el interrogatorio y ella se llevó una buena regañada por no estar al pendiente de lo que sucedía con Kara, pero no se atrevía contarle todo lo que había ocurrido en esos cuatro años. Es por eso que nunca olvidó ese nombre y en cuanto tuvo oportunidad como agente del FBI, rastreó a la malnacida de Grace Parker, quería hacerle una visita y de ser posible hacerle pagar cada maldita lágrima, cada herida y cada grito de dolor cuando curaba la piel de Kara.

Pensó que le sería más difícil dar con ella, pero había un expediente con toda su información. Era una mujer atractiva de rasgos asiáticos y médico de profesión. Entendió porqué Kara se había sentido tan atraída siendo una chica de 16. Y aún a la fecha le causaba escalofríos recordar lo que había encontrado en ese expediente que pensó que sólo serían multas de tránsito. Apenas un par de años después de haber terminado su relación con Kara, había sido encarcelada por homicidio, violación, secuestro y tortura. ¿La víctima? Julia Freeman, por deducción, de acuerdo a lo que Kara le había contado en su momento y las declaraciones, bien podía tratarse de la chica por la cual había cambiado a su hermana. Según el informe Julia había intentado cortar en varias ocasiones con Grace y esta se negaba a dejarla en paz, así que la chica de apenas 19 años empezó a salir con otras personas a escondidas. Parker enloqueció cuando la encontró besándose con otra mujer, esa misma noche la secuestró y la encerró en una jaula apenas más grande que su cuerpo, donde murió a causa de la infección provocada por cortes en su cuerpo y el contacto con sus propios desechos. Vio las fotos tomadas por el equipo forense y llamaron su atención una especie de garras doradas y en el cuerpo de Freeman, heridas similares a aquellas que curaba en la espalda de Kara. No se atrevió a ver más, pero si leyó que le había dejado la vagina hecha trizas.

Su ira creció aún más al pensar que esa pudo haber sido su hermana pero no podría visitarla en la cárcel pues cuando continuó revisando el expediente encontró que se había suicidado antes de cumplir un año de sentencia. Sólo pudo imaginar lo que había ocurrido en la prisión, pues sabía lo que le sucedía a los violadores. Nunca se lo contó a Kara y no sabía si ella conocía algo de esa información. Casi nunca hablaba de Grace y no quería que después de pasar casi tres años en el limbo por culpa de esa loca, volviera a caer al saber todo lo que sucedió. Kara podía aparentar ser muy fuerte pero en realidad era un ser sensible.

Tras la depresión, volvió a salir con algunas mujeres, siempre mayores y nunca algo formal. Jeremiah y Eliza aceptaron sus gustos sin problemas y siempre le estaban preguntando cuándo llevaría a alguien a casa. Tal vez por ese motivo fue que Alex lo pensó mucho antes de salir del clóset también. Sabía que Kara no era nada delicada con sus relaciones y que había seguido con lo que aprendió en su relación con Grace, sin embargo no le volvió a ver heridas, así que supuso que había dejado de ser sumisa. En algunas ocasiones se la encontraba en los bares que frecuentaban con la chica en turno y cuando era así no demostraban ningún signo de conocerse, las veía tomar unas cuantas copas y después irse pero jamás vio un beso o una caricia, había cierta energía, sí, pero jamás afecto. Incluso desconocía si alguna sabía dónde vivía o trabajaba, pues si de casualidad llegaban a enterarse de su relación de hermanas, trataban de sacarle toda esa información.

Pensándolo bien, Kara se veía diferente desde hacía algún tiempo. Es decir, adicta al trabajo siempre había sido y también, siempre se quejaba de los novatos inútiles, tal como le pasó con Lena. Hacía un año había empezado a quejarse de ella. Cada vez que se veían la mencionaba aunque nunca dijo su apellido, sólo que Cat Grant le había impuesto la tarea de hacer de ella una persona responsable. Dejó de mencionarla desde que tuvo que llevarla a una convención fuera de la ciudad y cuando le preguntó cómo estuvo el viaje apenas y respondió.

Ahora resultaba que en realidad tenía algo que ver con un Luthor. Después de que saliera en algunas fotos, muy animada con Lex Luthor, sus padres creyeron que se había regresado al closet y había encontrado un muy buen partido. Kara sólo se había reído de sus suposiciones. Se preguntaba qué dirían cuando supieran la verdad y el problema en el que estaba metida, no con Lex sino con su hermana, Lena Luthor.

-Ok, si no es tu novia, ¿entonces qué es?

La pregunta pareció tomar por sorpresa a la rubia.

-No lo sé, supongo que por ahora somos roomies.

Alex se debatía entre reír o golpearla por su cinismo.

-¿Lo dices en serio? Las roomies no se comprometen en matrimonio.

-No me voy a casar con ella.

-Dile eso a Lillian. Imagínate, si estás preocupada por lo que podría suceder ahora que piensa que te vas a casar con ella, como se va a poner esto si se da cuenta que todo es una mentira. Además, le diste el anillo de tu mamá.

-¿Podemos no hablar de eso? Fui una completa idiota por hacer eso.

A Kara le seguía lastimando el recuerdo de sus padres biológicos. Eran pocas cosas las que había conservado, casi todo lo vendió en cuanto tuvo oportunidad. Por lo que sabía, ese anillo lo llevó su madre hasta el día en que murió. Era su anillo de compromiso y había estado en su cuello desde el día en que el padre de Kara se lo entregó. Kara se lo contó en algún momento, sus padres no debían casarse, una historia del estilo Romeo y Julieta pero en ruso. Zor le había pedido matrimonio a Alura con la promesa de que trabajaría durante un año para poder irse lejos de aquel lugar. Ella no estaba muy segura, pero aceptó por amor aunque eso significaba separarse de su familia. No hubiera sido sensato que portara el anillo en su dedo, así que lo colocó en la cadena que siempre llevaba al cuello y oculta entre su ropa, cerca de su corazón. Cuando huyeron de Rusia y llegaron a América se casaron, pero Alura jamás dejó de portar el anillo de aquel modo como promesa de fidelidad, sacrificio y amor. Es por eso que Alex conocía el significado especial que tenía para Kara y le sorprendía que lo usara de aquel modo, para una farsa, pues siempre dijo que ese anillo sólo lo daría a una mujer digna de portarlo y con quien pasaría el resto de su vida. ¿Qué pudo haber dicho Lillian para que su hermana perdiera los estribos de aquel modo?

-Ok, no te lo mencionaré nuevamente. Mejor dime que es lo que necesitas, no me dijiste mucho cuando hablamos.

-Mmmm, bueno, es que...yo...-Alex frunció el ceño. Cuando Kara titubeaba no podía significar nada bueno. -Lena quiere ir a la apertura del Krypton.

-¿El nuevo lugar de Verónica Sinclair?

-¿Quién es esa?

-Debes conocerla, Kara. Se le conoce como Roulettte. Es una de las empresarias más importantes en el ramo del entretenimiento nocturno. Aunque se sospecha que maneja otro tipo de negocios ilícitos.

-Ya la recuerdo.

-Como sea, ¿qué tiene que ver conmigo que Lena vaya?

-Quería que fuera con ella y me negué pero debo cuidarla de algún modo.

-Espera, si me vas a pedir que despliegue alguna operación solo para cuidarla...

-No lo había pensado, pero no es eso.

-¿Entonces?

-Quiero que me acompañes, no pienso ir sola.-Alex no se lo esperaba.- Por favor, dí que sí.

¿Quién era esa sexy rubia que le rogaba que la acompañara? Ah sí, su hermana, adoptiva, pero hermana a final de cuentas. Aunque a cada palabra la desconocía más y crecía su curiosidad por conocer a la tal Lena que la estaba cambiando tanto, le intrigaba que era lo que estaba teniendo semejante efecto y que aún no sabía si era algo para bien o para mal, pero ya era un cambio.

-Está bien, de hecho podría encontrar algo útil si voy como civil.

-Gracias- dijo la rubia aliviada y con una gran sonrisa.- Me tengo que ir, pero te veo el viernes.

-Aún es temprano, quédate otro rato.

-Tengo que ir por Lena, traigo su auto.

Alex se quedó boquiabierta. Esas dos no necesitaban casarse, ya eran un matrimonio. Cuando la rubia se marchó, Alex se quedó un buen rato pensando si su hermana realmente hacía todo eso por temor a lo que Lillian pudiera hacer o había alguna intención secreta detrás. Jamás la había visto tan entusiasta. Ahora tenía un par de días para pensar en qué ponerse.

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-¡Apúrate Álex! Llevamos más de una hora de retraso.

-No es mi culpa que me interrogaras sobre el tatuaje en mi espalda y cambiaras de atuendo a última hora.

-No sabía que te habías tatuado ¡Ay, esto está muy lleno!

-Es la apertura, ¿Qué esperabas?

-No vamos a entrar jamás.

-Deja de hacer drama y ven.

Caminaron hasta la entrada, abriéndose paso entre la gente que abarrotaba el lugar.

-¡Hey, Fred! ¿Cómo has estado?- Alex se acercó al cadenero, le dió la mano y un beso en la mejilla.- Lo siento, se nos hizo tarde, ¿crees que encontremos lugar?

-Seguro, una pareja acaba de salir, entren.- Se hizo a un lado y quitó la cuerda que impedía el paso.

-¿Por qué no me dijiste que conocías al de la entrada?

-Ay, Kara. A veces eres tan inocente. No lo conozco, pero 20 dólares pueden hacer magia.

-¿Sobornaste al cadenero? Eso está muy mal, sobre todo viniendo de ti. ¿Acaso les enseñan eso en el FBI?

-Hey, ¿querías entrar o no? Tú pagarás la cuenta, solo traía 20 dólares.

Kara puso los ojos en blanco.

-Mejor ayúdame a buscar a Lena.

-Lo haría si la conociera. ¿Tienes alguna foto?

Kara sacó su celular, mas recordó que las únicas que tenía y se había negado a borrar, eran las que le mandó cuando trataba de ignorarla y Lena de seducirla, así que hubiera sido muy inapropiado mostrárselas.

-Creo que mejor le mando un mensaje.

No fue necesario, ya que la vio bailando en el centro de la pista, aún así le escribió para mencionarle que ya estaban dentro.

Encontraron una mesa cerca de la pista, desde donde podían ver perfectamente todo el lugar y se sentaron, inmediatamente ordenaron bebidas.

Kara observaba los movimientos de la pelinegra entre sus dos amigas rubias. Se veían como en cámara lenta por el efecto de las luces. Sintió algo de incomodidad al notar lo guapas que eran y como una de ellas se pegaba más de lo necesario, es decir, había espacio suficiente, no tenìa porque restregarse así contra el trasero de su...becaria. La palabra le molestó como nunca lo había hecho.

"No son celos, no puedes sentirlos porque no es nada tuyo y además los celos son estúpidos" . Se reprendió a sí misma.

Pero cuando la mano de la tonta rubiecita le recorrió todo el cuerpo, deteniéndose en su pecho, entonces le importó poco como se llamaba lo que sentía, solamente deseaba ahorcarla.

-Creo que deberías relajarte.- había olvidado que Alex estaba con ella.- Se te saltó la vena de la frente.

Kara respiró profundo, la broma de Alex la devolvió a la realidad, sabía que no se le había saltado nada, pero sí que su mirada estaba siendo muy intensa, pues Lena volteó en dirección a donde estaban.

-Deberías formalizar y se acabarían este tipo de escenitas.

-Sabes que no es una posibilidad.

-Eso quiere decir que lo has considerado.

Kara guardó silencio y Alex pensó que tal vez no la había escuchado.

-Es una niña.

-Una niña con la que te acuestas.

-¡Iugh! Eso sonó desagradable.

Alex asintió.

-No es una niña y lo sabes.

-No quiero problemas.

-Oigan, ¿ustedes son pareja?- fueron interrumpidas por una mujer morena.

-Aaahh, no- las dos se miraron interrogativas.

-¿Entonces puedo invitarte a bailar?

Alex dudo unos segundos y Kara le hizo señas para que aceptara. La pelirroja se dejó guiar hasta la pista.

-¿Kara?- escuchó la voz muy cerca de su oído y se estremeció.- No puedo creerlo, ¿qué haces aquí? Hasta donde sé no es tu estilo.

.-¡Sara! Tanto tiempo sin verte.- brincó de su asiento para darle un abrazo.

-Desde que dejaste de contestarme las llamadas.

-Bueno...

-No te preocupes, quedó en el pasado. Pero no puedes negar que nos divertíamos. Si quieres podríamos recordar viejos tiempos. Tu amiga, se quedaría en buenas manos.

-No es mi amiga.

Sara se separó y la miró sorprendida.

-Es mi hermana.- le dijo acercándose a su oído nuevamente.

-Esa es la misteriosa hermana, ¿creo que se llama Alex?- Kara asintió.- Se te escapó su nombre un par de veces en una ocasión cuando hablabas con ella por teléfono.

-¿Y ella es algo tuyo?

-Buenas amigas, lo intentamos pero no llegó a nada. Le gustó tu hermana desde que la vio.

-Nos sorprendió que se acercara, ¿cómo sabía que podía invitarla?

-Me dijo que le gustó y cuando vi que estaba contigo lo intuí, aunque pensé que estaba contigo, ya sabes. Pero no has contestado mi pregunta.

-¿Cuál pregunta?

-¿Qué si te gustaría recordar viejos tiempos?- acarició la pierna de Kara enfundada en un pantalón de piel, acercándose peligrosamente al vértice.

Kara la detuvo sutilmente.

-No puedo irme.

No podía negar que Sara sabía cómo y dónde tocar, siempre fue muy buena para provocarla y esta no fue la excepción..

-Tu hermana está con Sam y por lo que veo se cayeron bien. Ni siquiera notará si te vas.- sintió los labios en su cuello y casi se derrite.

-No puedo...tengo...tenemos una reunión muy importante mañana y se quedará en mi departamento.- logró separarse. No podía decirle nada sobre Lena.

-Que lástima, pero siempre podemos vernos en otra ocasión. Ten,- le dijo sacando una tarjeta de su bolsa.- este es mi número, háblame cuando estés disponible.

Gayle trataba de llamar la atención de Lena, quien por más que la tocaba no dejaba de ver aquella mesa. Se preguntó si serían conocidas suyas o algo así. Leslie ya las había dejado solas desde hacía varias canciones para bailar con un desconocido. Recargó su cabeza en el hombro de Lena y le mordió la oreja.

-¿Qué haces Gayle?

Lena se separó con brusquedad.

-Estás muy distraída y quería ver si así reaccionabas. Si te gustan las rubias y quieres un trío tal vez podamos convencer a Leslie.

-¿De qué hablas?

-Se nota que te gustan.

Lena se mordió el labio.

-Me gusta la de lentes. La otra no.

-Pues dudo que te haga caso, se nota a leguas que son pareja.

-¡No lo son!- exclamó con demasiado énfasis.

-Pues la del vestido escotado estaba besándole el cuello hace un minuto, no sé como no lo notaste.

-Estaban hablando, la de lentes se ve incómoda.

-Se ven con mucha intensidad.

-Ni siquiera hay luz suficiente, Gayle.- dijo Lena ya molesta.

-Pero aún así se ve. Mejor deberíamos ir a un lugar más apartado, ya sabes, para estrenar el lugar.- propuso coqueta.

-Te apuesto lo que quieras a que no son pareja y a que esa rubia termina la noche conmigo.

-Estás loca, por muy Lena Luthor que seas ellas son pareja y están en lo suyo. Ni siquiera notará tu presencia.

-¿Te da miedo perder?

-¿Por qué discuten?- preguntó Leslie apenas sobre el nivel de la música.

-Lena enloqueció y quiere apostar a que se lleva a la de lentes a la cama. Mira discretamente.

Leslie se puso de puntillas y buscó entre la multitud.

-Que bueno que te pidió que vieras con discreción.

-Ni siquiera están poniendo atención, ¿qué más da? ¿Son pareja?

-Yo digo que sí y Lena que no

-¿Y qué harás?.

-Llamar su atención y llevarla a terminar la noche en otro lado.

-Plan maestro.

Gayle y Leslie rieron.

-¿Qué apuestan?

-Creo que habla en serio.

-No va a ganar, la vi besándole el cuello.

-Bien, si yo gano ustedes harán lo que yo ordene por una semana sin quejas y si ustedes ganan pueden pedir lo que quieran.

-Hecho.- aceptaron ambas.

-Como sea es algo que ya hacemos, no habrá ninguna diferencia si ganas.

-Síganme la corriente.- pidió Lena

Fue a la barra por otra ronda de bebidas y de ahí a la mesa de Kara.

-Hola, perdón que las molestemos. Alguien tomó nuestra mesa y no encontramos otra, podemos sentarnos un rato con ustedes.

Kara la miró sorprendida y con ganas de preguntarle si estaba loca..

-Por supuesto.- contestó Sarah y quitó las cosas que tenían en el resto de las sillas. Luego siguió platicando sin prestar atención a las otras tres. Lena se sentó junto a Kara

-Perdón que interrumpa de nuevo. ¿Bailarías conmigo?- preguntó Lena a Kara, ignorando a Sara por completo.

-Lo siento, pero en este momento estoy conversando.- Lena vio en su rostro la rigidez de cada vez que le daba una orden como jefa y que tanto le gustaba desafiar.

-Será sólo una canción.- se acercó a su oído para que solamente ella escuchara.- deja de coquetear con esta rubia y ven a la pista ya.

-Lena, basta- dijo entre dientes.

-¿Prefieres que te castigue cuando regresemos?

Kara pasó saliva, todavía tenía marcas de los azotes aunque ya no le dolían.

-No puedes usar ese recurso cada vez que se te ocurra, ahora si me disculpas estoy ocupada.- le dio la espalda y siguió platicando.

Lena sintió su estómago arder, se tomó la bebida de un solo trago y arrastró a Gayle hasta la pista sin esperar a que ésta terminara su copa.

-¿Te dijo que no?- preguntó tratando de ocultar el tono de alegría en su voz.

-La noche todavía no acaba.

-Si tú lo dices.

-¿Te atreves a desafiarme tú también?

-¿Qué?

En un repentino movimiento Lena tomó a la chica por la cadera y pegó ambos cuerpos, convirtiendo el baile en algo mucho más sexual. Gayle se dejó llevar, usualmente era ella quien incitaba el contacto, así que no iba a desaprovechar la oportunidad. Sentía la presión de los pechos de Lena moviéndose contra los suyos, provocando su excitación. La pelinegra metió una pierna entre las suyas, llevando el baile a un nuevo nivel, la iba a volver loca si seguía tocándola de esa manera. Cerró sus ojos, perdida en la sensación. Lena llevó una mano hasta su cuello y sintió su aliento muy cerca.

Cuando creyó que la iba a besar el peso de Lena contra su cuerpo la desequilibró y tuvieron que separarse.

-Ups, lo siento.

Una pelirroja de cabello corto había chocado contra la espalda de Lena, cortando la intención de la chica. Tuvo que respirar profundo para calmar su ira.

Cuando Lena sintió el golpe en la espalda, reaccionó. Su primera intención fue reclamarle a la estúpida que le había dado un codazo que la hizo perder el equilibrio, pero cuando notó la furia en sus ojos aún bajo la escasa luz lo pensó dos veces y fue cuando reconoció a la mujer. Kara tenía algunas fotografías con ella. Se dio cuenta de lo que acababa de hacer. Volteó a ver a la mesa de Kara y no la encontró ahí, buscó y gracias a la chaqueta blanca la encontró fácilmente.

¿Que clase de idiotez había cometido? Ya estaba ebria y no se había controlado.

-Necesito ir al baño, ya regreso.

-¿Quieres que te acompañe?- preguntó Gayle más cerca de su cuello que de su oreja.

-No, no tardo nada. ¿Puedes pedirme otra bebida mientras?

No esperó respuesta, salió casi corriendo, abriéndose paso entre la gente. Encontró a Kara al final de la fila.

-¿Kara? ¿Estás bien?- preguntó tomándola por la cintura.

Kara giró bostezando.

-Si, claro. Aunque creo que ya bebí demasiado. ¿Te estás divirtiendo?

-¿Qué?- no esperaba esa pregunta. Se esperaba algo como una escena de celos, llena de reclamos y en su lugar se encontró con que Kara estaba tranquila y sonriente, aunque con los ojos rojos. Quizá no había visto nada. Suspiró aliviada.

-¿Qué si te diviertes? Dentro de poco van a dejar de vender alcohol y esto se va a terminar, te recomiendo que hagas lo posible para que tus amigas se vayan primero. Si no, irnos juntas se va a complicar.

-Está bien, ¿harás lo mismo con tu amiga?¿Quién es?

Kara sonrió.

-Es una amiga que tenía mucho sin ver y nos encontramos aquí casualmente. No recordaba lo divertida que era.

A Lena la invadió una sensación extraña, ella no hacía reír a Kara, más bien la hacía enojar la mayor parte del tiempo y se pasaba desafiándola.

-¿Salías con ella?

-Se podría decir que sí, ya sabes.- Kara se mordió el labio, traviesa. Así que había sido una sumisa.

-¿Duraron mucho? ¿Por qué terminaron?

Kara la miró pensativa.

-Quizás unos tres años y tuvimos... perspectivas diferentes. Ella quería una cosa y yo otra. No importa, ahora dime por que llevaste a tus amigas a la mesa y esa insistencia.

-Quería bailar contigo.

-No lo pediste de buena manera. Dime que pasó

Lena guardó silencio un momento y desvió la mirada.

-Se podría decir que hicimos una pequeña apuesta.

-¿Qué apostaron?

-Que te irías conmigo.

-Lena...

-Ya sé, pero sabes que así será, es decir, podríamos tomar el mismo taxi sin tanto problema. No te estoy pidiendo fotos de lo que haremos. Ayúdame.

-No, Lena. Parece que la discreción y tú no son compatibles.

En ese momento llegó su turno y entró en uno de los cubículos. La pelinegra aprovechó que ya estaba ahí para entrar también. Al salir esperó un rato, arreglando su maquillaje que estaba un poco corrido, pero ya no vio a la rubia. Revisó su celular y encontró el mensaje donde le decía que había llegado y otro donde le pedía que avisara cuando se quisiera ir. De regreso a la pista pudo ver a Kara riendo de nuevo con aquella mujer. Envió un mensaje a Kara, quien lo leyó de inmediato.

-¿Estás bien? Tardaste mucho.- le preguntó Gayle entregándole un vaso.

-Si, creo que solo estoy algo cansada. ¿Nos vamos ya?

-Pero si apenas van a ser las 3, pidamos algo y esperemos hasta el amanecer. A menos que quieras ir a mi casa.

-Dudo que tu mamá tenga ganas de recibirme de madrugada.

-No tiene por que enterarse. O podemos terminar la noche en otro lado.

-Prefiero dormir, fue una semana agotadora.

-Descansarás cuando te mueras.- la chica se acercó tratando de recordarle a Lena el casi beso que le dio y con la esperanza de que lo completara. Lena desvió la mirada a aquella mesa y Gayle lo notó.

-Estás obsesionada, acepta que por primera vez en tu vida perdiste, Lena. Además, se nota que es mayor que tú.

-¿Qué tiene que ver que sea mayor? No lo es tanto.

Lo que más le molestaba a Lena era saber que no había perdido, pues en efecto se iría con Kara y acabarían en la misma cama, sin embargo Kara no le dejaría demostrarlo y por eso le frustraba escuchar a Gayle.

-Voy a pedir la cuenta.

Leslie se iría con el hombre con el cual había estado bailando, así que se quedó en el antro. Lena acompañó a la otra rubia hasta el taxi.

-¿Estás segura que no quieres venir conmigo?

-No, ya llamé al chofer.

-Sabes que él podría llevarnos a donde tú le ordenes.

-Y que le cuente a mi madre, no gracias. Nos vemos el lunes.

Justo antes de subir Gayle la jaló y le plantó un beso en los labios.

Lena volteó y se encontró con la mirada de Alex, la cual no supo descifrar. Estaba con la chica morena y parecía que le estaba dictando su número de teléfono. Se despidieron con un beso en la mejilla y la morena subió del lado del conductor. La rubia platicaba con Kara, se dieron un largo abrazo y vio que le susurraba algo al oído y Kara volvía a reír. Finalmente subió al auto también y se fueron.

Kara y Alex avanzaron hasta donde estaba Lena.

-No debió manejar.

-Estaba sobria, no tomó ni una gota de alcohol. Dijo que lo suyo era bailar.

-Y vaya que lo es, no te soltó en toda la noche.

-Ya sé, me duelen los pies. Los tacones son del diablo.

Lena las observaba sin interrumpir.

-Hola.- saludó Alex finamente.- Tú eres Lena.

-Ups, lo siento, no las he presentado. Alex, ella es Lena. Lena, mi hermana.

Alex extendió su mano y apretó con fuerza la de Lena.

-Hola, soy Lena Luthor

-Un placer conocerte, soy Alexandra Danvers, creo que nos tropezamos en la pista de baile.

Lena desvió la mirada, incómoda pues sabía a lo que Alex se refería y confirmó que no había un simple accidente.

Llamaron un taxi que las llevó al departamento de Kara. Al entrar Alex se dejó caer en el sillón.

-Tengo hambre, debimos pasar a comer algo.

-Todo está cerrado a esta hora. Hay comida en el refrigerador.

-Estoy de visita, debes atenderme apropiadamente o le diré a mamá.

-Tú no cuentas como visita aquí.

Aún así fue a la cocina y calentó algo de pizza, suficiente para las tres.

-Tendrás que dormir en la habitación del fondo. La que está frente a la mía ahora es de Lena.

-Si quieres puedes usarla- ofreció la chica.

-No te preocupes, la otra está en dirección al baño y así no me pierdo.

Las tres rieron. El celular de Alex sonó.

-¡Es Sam!- gritó con emoción- pensé que esperaría hasta mañana.

-Contéstale- le animó Kara.

-Ok, ya vengo.- corrió emocionada hasta la habitación donde dormiría.

La rubia empezó a limpiar la mesa, Lena la abrazó por detrás y beso su cuello, mientras recorría su abdomen con sus manos.

-Hoy no, Lena.

-No me dirás que te duele la cabeza.

-No.

-¿Estas molesta?

-No, pero no quiero que Alex nos escuche.

-Podemos ser silenciosas.

-Ajá, lo dijo la reina de la discreción.

¿Kara estaba siendo sarcástica? Tal vez sí se había dado cuenta después de todo. Alex regresó, así que ninguna dijo nada más.

-¿Por qué no me dijiste que su amiga era Sara?

Kara hizo un gesto para que Alex no dijera más que no pasó desapercibido para Lena.

-Bueno, ¿sabes si Sam es...?

-Me dijo que no.- Kara negó con la cabeza mientras lavaba los platos.

-Uuuff, que alivio. No me desagrada pero me da cierto temor.

-No es lo tuyo, ya te he dicho que no cualquiera aguanta.

A Lena le estaba molestando que se comunicaran en clave, no estaba entendiendo a qué se referían. ¿Y quién era esa tal Sara? ¿Porque le había pedido a Alex que se callara? ¿Había sido tan importante en la vida de Kara?

El bostezo de Alex la regresó a la realidad

-¿Me prestas algo para dormir?

-Si, ya sabes donde buscar. Te alcanzo en un momento.

-Te espero, prefiero no encontrarme con alguna sorpresa

Kara rió.

Lena se levantó y les dio las buenas noches. Fue al baño a cepillarse los dientes. Cuando salió, Kara estaba a punto de entrar a su recámara.

-Kara, ya que no dormiremos juntas, ¿podrías darme un beso?

La rubia miró hacia la puerta emparejada y regresó un par de pasos dubitativa. Le dio un beso rápido en la mejilla.

-Buenas noches, Lena. Descansa.

Entró a su habitación y Lena se sintió vacía. Hubiera sido mejor no pedir nada.

-Buenas noches, Kara.- contestó al aire. Se metió a su recámara y se aventó a la cama.

Unos metros más allá, Kara hacía lo mismo, se dejó caer en la cama, boca abajo con los brazos extendidos y los ojos cerrados, hasta que sintió algo pesado sobre su espalda.

-Se me olvidó que estabas aquí.

-No sé por qué te empeñas en ocultarlo.

-¿Qué cosa?

-Lo mucho que te afectó ver a Lena casi besando a su amiga.

-Claro que no.

-Kara, te conozco desde que te empezaron a gustar las chicas, me sé cada una de tus reacciones. Y sé que Lena te afecta de un modo especial. Tal vez a ella no la conozco lo suficiente pero sé que también le afectas de un modo especial, ella es mucho más transparente de lo que piensa.

-No fue el beso en sí.

-Dime que pasó.

-Amenazó con castigarme otra vez.

Parte de que se retrasaran para llegar, fue que Kara tuvo que cambiarse el vestido, pues se le notaban algunas marcas. Alex no tuvo que hacer preguntas aunque le sorprendió, pues desde hacía muchos años no le veía una. Tampoco necesitaba preguntar ante lo obvio.

-¿Qué pasó con tus palabras de seguridad?

-No las hemos definido, pensé que lo tomaría como un juego y en unos días se le pasaría la novedad. Hoy me hizo sentir...

No pudo continuar, pues las lágrimas llenaron su ojos y se le formó un nudo en la garganta. Tampoco fue necesario que lo dijera, pues ante Alex apareció esa chica de 19, atemorizada por querer terminar una relación y no poder por miedo a las amenazas de que Grace se iría con otra "que sí cumpliera con su deber de sumisa".

Alex la abrazó con fuerza.

-Hey, debes hablarlo con ella. Esto es algo que apenas está aprendiendo y desconoce el efecto que puede causar en ti. Grace ya está muy lejos.

-No digas su nombre.- susurró Kara y eso le partió el corazón a la pelirroja.

-No lo haré cariño, pero en verdad debes hacer algo con esto que estás sintiendo. No puedes negarme que te pusiste celosa.

-No...

-¿No estabas celosa?

-No lo puedo negar.

Alex rió y Kara la secundó entre lágrimas.

-¿Quieres que me quede a dormir contigo?

La rubia negó con la cabeza, necesitaba estar sola.

-Bien, cualquier cosa estoy cruzando el pasillo. ¿Sabes que te amo, verdad?

Kara asintió y Alex depositó un beso en su frente. Se puso en pie y sacó una pijama del closet. Acarició el cabello de Kara una última vez y le deseó buenas noches.

-¿Alex?

La pelirroja regresó y se acostó frente a ella.

-Dime.

-¿Crees que alguien pueda quererme con todas estas heridas?

-Por supuesto que sí. Nosotros, tu familia, te amamos.

-Me refiero a.. si alguien podría vivir con todo el dolor que hay en mi.

Alex supo que preguntaba si otra persona podría amarla sin sentirse agobiada

-Lo hay, esa persona existe y sé que te ayudará a llevar esa carga hasta que seas capaz de soltarla, pero debes ser valiente y aceptar que entre a tu vida. No te digo que no tengas miedo, pero debes correr el riesgo.

-Eres la mejor hermana que pude haber tenido.

-Soy la única que conoces. Ahora trata de dormir.

Al salir, Alex se limpió las lágrimas que había estado conteniendo. Maldita sea Grace Parker, si pudiera revivirla lo haría solo para hacerla pagar por lo que hizo.

Kara pensó en lo que Alex dijo. Había pasado meses negando que sentía algo por Lena, le aterraba la idea de que ella no sintiera lo mismo y el verla tratando de besar a su amiga le dolió en lo más profundo.

Se levantó de la cama para ponerse un camisón. Se quitó el pantalón y la blusa, quedándose con uno de sus conjuntos especiales. Se había preparado para pasar la noche con Lena al regresar, pero el simple recuerdo de cómo se había comportado fue suficiente para no querer tenerla cerca.

"No somos nada" pensó. "Pero podría cambiar" se respondió a sí misma, sorprendida por haberlo admitido por primera vez.

Al día siguiente Alex fue la primera en levantarse o eso creyó pues por lo visto Lena no había dormido. Tenía una resaca terrible y le dolía todo el cuerpo, pero habían llamado del trabajo y tenía que ir lo antes posible. Pasó a la recámara de Kara solo para revisar que estuviera bien. La encontró profundamente dormida, abrazada de un peluche, ¿desde cuando Kara tenía peluches?. Sonrió ante la imagen tan tierna y de haber podido le hubiera tomado una foto. Ya le mandaría mensaje más tarde explicando que había tenido que salir.

De momento se llevaría solo su casco y ya después regresaría por lo demás

Entró a la cocina y se encontró a Lena, sentada en la mesa con la jarra de café a la mitad y una taza en frente.

-¿Quieres?- le ofreció.

-Gracias, buenos días.

-Ah sí, perdona, buenos días

-¿Estás bien? ¿Dormiste algo?

La chica negó con la cabeza y le dio un sorbo al café.

-Respecto a lo de anoche, yo...sé que te diste cuenta lo que pasó con Gayle.

-Ahorremos explicaciones- cortó Alex- lo que sea que haya pasado, algo me dice que fue un recurso desesperado para llamar la atención de Kara y se te salió de las manos.

Lena no pudo sostenerle la mirada.

-Bien, sólo te diré una cosa. No puedo contarte todo lo que pasó, ya que no me corresponde, es ella quien debe abrirse y decírtelo pero Kara ya ha sufrido demasiado. No la lastimes más, si esto es un juego para ti, mejor aléjate pero si realmente te interesa te diré que no será fácil y deberás tomarlo con seriedad.

Lena permaneció callada.

-¿Sientes algo por ella?

-¿Importa?

-Por supuesto.

Suspiró

-Si.

-Entonces tenle paciencia y no la abandones, puede ser testaruda y desesperante pero en verdad necesita alguien que le muestre el mundo como es, no lo que ella conoce. Te lo pido, sólo no la lastimes. Habla con ella y arreglen lo de anoche.

-Lo haré.

Se dieron la mano y Alex la estrechó con fuerza nuevamente.

-Aaah, casi lo olvido. Si la lastimas poco importará tu apellido o tu familia. Te vas a arrepentir. Que tengas bonito día y gracias por el café. Luego hablamos.

Dejó la taza y salió del departamento. Lena no supo muy bien si eso era una luz roja o luz verde para continuar su relación con Kara. ¿Qué habría pasado con ella para que desconfíe así de las personas?. Ahora necesitaba hacer algo especial para que Kara la perdonara.

Tal vez hacerle el desayuno sería buena idea pero nunca había cocinado. Quizás Internet le pudiera ayudar.

Kara despertó poco después del medio día. Le dolía la cabeza y necesitaba un vaso de agua con urgencia. Al salir de su recámara percibió el olor proveniente de la cocina, donde se encontró a Lena con la ropa manchada de harina. Había varios recipientes en el fregadero y cáscaras de huevo en la encimera junto a una pila enorme de hot cakes. La pelinegra estaba concentrada en voltear uno y no notó su presencia. En el bote de basura junto a ella pudo ver varios quemados.

Sonrío por lo entretenida que se veía, se aclaró la garganta y caminó hasta la encimera para limpiar.

-Buenos días.

-Buenos días, dormilona.

Kara notó las ojeras debajo de los ojos de Lena, quiso recorrerlas con sus dedos pero hubiera sido inoportuno.

-¿A qué hora despertaste?

-Hace rato.- mintió- Kara, sobre lo que pasó anoche creo que deberíamos hablar.

-No es necesario- cortó- entiendo que te guste tu amiga.

-No me gusta - interrumpió Lena- Que difícil es esto, verás, ella ha intentado llamar mi atención desde que nos conocemos pero yo...pues...

-Sólo la usas como diversión.

-No, eso suena feo.

-¿Cómo le llamarías, entonces?

Lena se quedó callada por un buen rato.

-Tienes razón, la usé. - respondió la chica y Kara tardó en entender a qué se refería.- Me aproveché a sabiendas de que ella me quiere y hubiera aceptado cualquier cosa con tal de obtener mi atención. Estuve a punto de besarla y se que lo viste. Tal vez no tengamos un compromiso, como siempre lo has dicho, pero no evita que seamos algo aunque intentemos negarlo y lo que hice te lastimó. Me porté como una idiota por una simple apuesta en la cual no ganaba nada. Lo siento, Kara. En verdad fui una estúpida.

Fue ahí donde Kara comprendió la diferencia. Grace jamás hubiera dicho eso. La hubiera culpado por no ceder a sus deseos y hubiera dicho que simplemente fue a buscar lo que ella le negó.

-Anoche solo quería besar a una persona.

-Debiste hacerlo.

-Ok.- Y Lena la aprisionó entre sus brazos y la encimera. La besó, no con desesperación sino con intensidad, un beso cargado de todo aquello que no se atrevía a decir. Kara correspondió el beso y envolvió la cintura de Lena, eliminando el espacio entre sus cuerpos.

-Te extrañé anoche.

Lena no podía creer que fuera Kara quien lo había dicho.

-Yo también, pero podemos compensarlo hoy.

Con una fuerza que Kara desconocía, la tomó por los muslos y la sentó en la encimera.

-No podemos, Alex no tarda en despertar.

-Tu hermana salió muy temprano.

-¿En serio? ¿A dónde fue?

Lena se dio cuenta que no había preguntado.

-No se me ocurrió preguntarle, salió algo apresurada.

-Deben haberle llamado del trabajo.

-Entonces si Alex no está...- Lena deslizó su mano por el muslo, acariciando su piel hasta llegar a su entrepierna.- Señorita Danvers, no sabía que le gustara dormir sin ropa interior.

-De hecho duermo desnuda pero ya que teníamos visita, era mejor ponerme algo.

-Que dato tan interesante.

Llevó su mano un poco más arriba y acarició sus labios. Kara suspiró.

-¿Entonces me perdonas?- Kara aparentó que lo estaba pensando.

-Tendrás que hacer méritos.

-Olvidé que te gusta hacerte la difícil.

Tomó sus muslos y separó sus piernas, se lamió los labios y se agachó para comersela.

Kara no pudo contener el fuerte gemido que escapó desde su garganta ante la primera lamida.

Alex avanzó por el pasillo hasta llegar a la puerta, lo más probable es que Kara ya estuviera despierta. Justo cuando levantó la mano para tocar el timbre escuchó el grito. Rápidamente sacó su pistola y cuando iba a patear la puerta para abrirla, los gemidos más bajos y el nombre de Lena en la voz de su hermana llegaron a sus oídos.

Bajó el arma y se pasó una mano por el corto cabello. Tal vez debería regresar más tarde y asegurarse de llamar antes.

-Buenas tardes, ¿es usted Kara Danvers?

-No, pero...

-¡Tiene un arma!- gritó el hombre, dejándose caer al piso.

-Mierda.- dijo Alex, guardando su pistola de nuevo.