Buenos días, tardes o noches espero que se encuentren muy bien.

Este es el 2do capítulo de El gran ladrón, disfrútenlo.

Kung fu panda es propiedad de Dreamworks.

Capítulo 2

Los primeros esfuerzos

Luego del delicioso postre todos descansaban. Po como aún no conocía el Palacio y menos a sus nuevos amigos se quedó en su habitación pero solo por un momento, porque las ganas de explorar el Palacio lo sometieron y decidió salir a explorar.

-hola Po, creí que te ibas a quedar en tu habitación hasta el próximo entrenamiento -le dijó el Maestro Mono cuando lo vió salir al patio.

-ah, Maestro Mono ¿cómo está?... Yo si penasaba quedarme adentro pero... Quería explorar el Palacio de jade... No lo hacía porque no conozco el lugar y me da miedo perderme.

-nosotros podemos ayutarde con eso amigo, ¿verdad Mantis? -le preguntó el Maestro Mono al Maestro Mantis quien se encontraba en su hombro.

-claro. Vamos Po exploremos el lugar -dijo muy amable el Maestro Mantis.

-¿y por dónde quieres empezar a explorar? -le preguntó el Maestro Mono.

-¿¡podenos empezar por el salón de los héroes!? -dijo Po impaciente.

-bien Po, empecemos -dijeron los dos Maestros al mismo tiempo y se llebaron a Po hacia el salón de los héroes.

Mientras tanto en otro lugar del Palacio, bajo el Durazno de la sabiduría celestial se encontraba la Maestra Tigresa, meditando en posición de loto con una expresión facial totalmente tranquila.

-Tigresa... Lamento interrumpir tu meditación -dijo la Maestra Víbora acercándose a ella.

-no te preocupes Víbora, no hay problema -respondió la Maestra Tigresa.

-Tigresa, lo que pasó en la cocina, lo que le pregunté a Po... Creo que a tí también te disgustó que haya hablado sobre ese tema, por favor perdóname -dijo la Maestra Víbora.

-Víbora, si me disgustó que hayan hablado sobre eso, me puse triste al recordarlo pero por favor olvidémoslo ¿si? No te preocupes.

-oh, Tigresa lo siento mucho por favor perdóname, me siento terrible soy una mala amiga -decía casi al borde del llamto la Maestra Víbora.

-enserio, no te pongas así, no te preocupes porque no hay nada que perdonar -le dijo La Maestra Tigresa girando la cabeza para mirarla. Y aunque no le gustaba demostrar afecto tuvo que hacerlo acariciando la cabeza de la Maestra Víbora para que dejara de sentirse mal -ya, solo olvidémoslo todo -le dijo.

-te traje tu ración del postre, por favor come -le dijo la Maestra Víbora mientras le alcanzaba un vaso con contenido apetecible.

La Maestra Tigresa tomó el vaso e hizo lo que casi nunca solía hacer... Sonrió.

-gracias, a veces te veo como si fueras mi mamá. Y además ya me desahogué cuando le pisé la cola a Mono -dijo la Maestra Tigresa.

-jaja, se lo merecía -dijo La Maestra Víbora soltando una pequeña carcajada al recordarlo.

Mientras tanto en el salón de los héroes.

-¡no lo puedo creer, estoy en el salón de los héroes! -Po no podía contener la emoción. Caminaba por el lugar viendo cada cosa- ¡todo aquí es legendario!, ¡esa armadura!, ¡esos sables!...

-por favor ten cuidado amigo, recuerda que solo debemos mirar y no tocar nada -dijo el Maestro Mantis.

-si Maestros, no se preocupen... ¡OH, MIREN!, ¡UNA ESCOBA Y UN BASURERO LEGENDARIOS! -gritó emocionado Po mientras se acercaba a los objetos mencionados- Parecen comunes y corrientes, seguro su dueño la usaba para infiltrarse al refugio de los malvados como un simple limpiador y luego...

-Po -interrumpió el Maestro Mono -la escoba y el basurero son objetos corrientes, solo los usamos para limpiar el salón de los héroes. No le pertenecieron a ningún guerrero. Jajaja -dijo.

El Maestro Mantis también se reía por eso.

Po tambien fué contagiado por la risa de los Maestros. Ambos Maestros y Po se reían, disfrutaban del momento a carcajadas leves.

En el Durazno...

-estuvo delicioso, gracias Víbora -dijo la Maestra Tigresa después de terminar su ración de postre y tener un buen rato de charla entre amigas.

-no hay de qué, dame el vaso yo lo llevaré a la cocina, así te podrás quedar meditando el tiempo que queda de descanso -dijo la Maestra Víbora.

-está bien, nos veremos en la hora de entreniento entonces -respondió.

-hasta entonces -dijo la Maestra Víbora para después encaminarse a la cocina. Le había tocado a ella hacer la limpieza de la cocina ese día, pero ántes de que pudiera entrar a la cocina escuchó ruidos; como de utensilios de cocina siendo lavados y acomodados, entró y vió que era el Maestro Grulla quíen para su sorpresa ya estába limpiando la cocina.

-¡sorpresa! -le dijo el Maestro Grulla antes de que ella pudiera decir algo.

-¿pero no se supone que la limpieza me tocaba a mi hoy? -preguntó la Maestra Víbora.

-si lo sé, pero vi que le llevabas postre a Tigresa y supuse que ibas a quedarte charlando con ella un buen rato y pensé que no te iba a dar tiempo para limpiar la cocina, por eso decidí ayudarte. Además Mono y Mantis está ocupados con el nuevo estudiante. Permíteme limpiar eso -le decía mientras tomaba delicadamente el vaso que la Maestra Víbora sujetaba.

-debes estar cansada por el entrenamiento de hoy, ven siéntate -continua hablando el Maestro Grulla mientras acomodaba una silla para que la Maestra pueda sentarse.

-gracias Grulla -dijo la Maestra sonriendo mientras se sentaba en la silla que le acomodó el Maestro Grulla (no se como se sienta una serpiente, lo siento. Así que por favor imagínenlo Uds. Queridos lectores. Gracias).

-¿y como te fué esta mañana? -continuó con la conversación mientras le daba la espalda y lavaba las últimas ollas y cocharones sucios.

-muy bien, gracias ¿y a tí, cómo te fué? -respondió ella.

-a mi tambié me fué bien, gracias. Y mejor porque estos últimos meses no hay muchos problemas en el Valle -respondió el Maestro Grulla mientras sujetaba la escoba y empezaba a barrer.

-si tienes razón ya no hay muchos problemas en el Valle... jijiji que bien barres Grulla -dijo la Maestra Víbora viendo sonriendo al Maestro Grulla.

-gracias, fuí barredor antes de entrenar Kung Fu -respondió él sonriendo.

-si Grulla, no olvidé tu historia -le dijo la Maestra.

Al terminar de limpiar completamente la cocina ambos se disponían a salir del lugar.

-adelante -le dijo el Maestro Grulla cediéndole el paso para que la Maestra pueda salir primero.

-gracias -dijo la Maestra Mientras salía.

-espero haberte ayudado Víbora. Lo siento, pero me tengo que ir, nos veremos a la hora del entrenamiento, hasta entonces cuídate mucho -le dijo el Maestro Grulla cuando ya se encontraban en el patio.

-si, me ayudaste bastante Grulla muchísimas gracias. No sé como podré agradecértelo -le respondió la Maestra Víbora mientras le dedicaba una encantadora sonrisa.

-con que ilumines mi vida todos los días con tu presencia es más que suficiente, cariño -pensó el Maestro Grulla ocultando sus sentimientos y devolviéndole la sonrisa -de eso no te preocupes, no hay problema. Bien ya me voy, nos veremos en la hora del entrenamiento cuídate -dijo el Maestro Grulla y levantando vuelo desapareció por los aires.

-gracias corazón -susurró la Maestra Víbora ocultando también sus sentimientos, mientras se encaminaba a disfrutar del descanso con una sonrisa.

Cuando el descanso había culminado todos los Maestros y Po (el nuevo) se encontraban formados en el patio, esperando las órdenes de Shifu.

-bien al parecer hoy les toca hacer la serie de ejercicios de fuerza. Pero esta vez harán los ejercicios sin los chalecos de fuerza ni las pesas, así para que Po tambié pueda hacer los ejercicios co Uds.

-¡sí Maestro! -respondiero los 5 y Po.

Los ejercicios parecían un paseo para los 5 Maestros debido a que no utilizaban peso extra. Pero sin embargo Po estaba sufriendo. Cuando hacían las sentadillas Po solo lograba hacer unas cuantas para después caerse rendido y cansado.

-levántate Po, continúa -le decía Shifu mientras lo golpeaba con su bastón obligándolo a continuar. Po después de recibir un par de dolorosos bastonazos continuaba con los ejercicios.

Así fué el entrenamiento; Po deteniéndose y Shifu haciéndolo continuar a bastonazos, en un ejercicio de abdomen todos estaban colgados de cabeza y levantaban el cuerpo ejercitando el abdomen. Está vez cuando Po se quedó quieto y rendido ni los bastonazos lo impulsaban.

-¿amigo estás bien? -le preguntó el Maestro Mono que estába colgado a su lado. Po no respondía -Maestro creo que se desmayó descuélguelo -le dijo a Shifu.

-¿donde estoy? -dijo Po mientras despertaba minutos después. Los 5 Maestro ya se encontraban realizando el circuito de obstáculos.

-te desmayaste Po -le dijo Shifu -¿quieres continuar con tu aprendizaje de Kung Fu? -le preguntó después.

-si Maestro, quiero continuar -respondió Po.

-bien, entonces continuemos con los ejercicios de abdomen, pero por esta vez solo los harás en el suelo, ya no colgado. Vamos tiéndete boca arriba y levanta tu abdomen repetidas veces, yo estaré junto a tí para impulsarte -le ordenó Shifu.

Con esforzados intentos y la ayuda de unos buenos bastonazos Po logro hacer una buena cantidad de abdominales.

Luego del entrenamiento, cuando ya estaba contemplándose el ocaso los 5 Maestros y Po se encontraba cenando en la cocina.

-¿te encuentras bien amigo?, te desmayaste -le preguntó a Po el Maestro Mono.

-si Maestro estoy bien. Recuerdo que estaba intentando levantar mi cuerpo y derrepente aparecí en el suelo a lado de Shifu -respondió Po.

-menos mal que despertaste. Yo ya estaba pesando en que ropa me iba a poner en tu funeral -decía el Maestro Mantis para después recibir un latigazo por parte de la Maestra Víbora -¡AAUUUCH! -se quejó el Maestro Mantis.

-oye no seas tan malo, el no iba morir, solo se desmayó -le dijo la Maestra Víbora después de darle el latigazo.

-Maestros Uds. Son bárbaros, ¿cómo hacen para no cansarse nada?, ¿que clase de técnica és?, ¿creen que me la pueden enseñar algún día? -preguntó Po.

-eso lo desarrollarás con el tiempo amigo, solo debes seguir perseverando -le respondió el Maestro Mono.

Luego de la cena los Maestros se encontraban en sus habitaciones. Menos la Maestra Tigresa quien después de la cena aún estaba meditando en el Durazno de la sabiduría celestial.

-¿sucede algo Tigresa? -preguntó Shifu interrunpiendo su meditación.

-Maestro no pasa nada... es solo que nesecitaba meditar un poco más, es todo -repondió la Maestra.

-procura dormir temprano Tigresa. Buenas noches -dijo Shifu. Después se encaminó hacia su habitación para ir a dormir.

-si Maestro -susuró la Maestra Tigresa cuando volvió a estar sola y cerrando los ojos se quedó meditando un poco más.

Ese fué el capítulo 2 de El gran ladrón. Espero que lo hayan disfrutado, gracias por leer hasta luego cuídense mucho.