Este capítulo estará de nuevo alejado del título, espero que no les moleste mucho...
Gracias por su comprensión.
Capítulo 9
Sentimientos
Una mañana muy especial se preparaba para el Valle de la paz, sonó el gong...
-¡buenos días Maestro! -saludaron los Guerreros. Po salió a saludar también, los Maestros Mono y Mantis se miraron con un rostro de: lo hicimos de nuevo.
Ese día era muy especial pues era el cumpleaños de la Maestra Víbora.
-buenos días estudiantes -respondió Shifu al saludo- feliz cumpleaños Víbora hoy es un día muy especial para tí, te deseo lo mejor haz que tus sueños se cumplan y no olvides que siempre puedes contar con nosotros. Hoy voy a darte la tarde libre como obsequio -decía Shifu- ahora todos a desayunar y nos vemos en el salón de entrenamiento.
-que bien, tenemos la tarde libre -dijo feliz el Maestro Mono.
-"¿tenemos?"... Mono la tarde libre solo es para Víbora -afirmó Shifu.
-pero Maestro yo pensé qu... -decía el Maestro Mono pero fue interrumpido.
-sin peros Mono. A desayunar todos -dijo al final Shifu y se adelantó.
Antes de dirigirse a la cocina los Maestros uno por se acercaron a la Maestra Víbora para felicitarla.
-muchas felicidades Víbora... ten este regalo es de parte de los dos -le dijo el Maestro Mantis dándole una bolsa.
-Mantis, Mono muchas gracias... ¿me pregunto que habrá aqui? -dijo la Maestra abriendo su regalo... y eran juegos pirotécnicos surtidos -¡oh!... gracias Muchachos -dijo después, los demás solo la abrazaron mietras la felicitaban.
De camino a la cocina...
-oye ¿tu no le regalaste nada?... creí que le ibas a regalar un beso... jejeje -le dijo en un susurro el Maestro Mono al Maestro Grulla.
-¡cierra la boca macaco! -le respondió en un susurro el Maestro Grulla.
Durante el entrenamiento los Maestros daban el máximo. Shifu hacía hacer a Po los ejercicios de velocidad y flexibilidad. Po ya no se quejaba tanto pero aún necesitaba impulso.
Al terminar el entrenamiento todos estaban en fila esperando instrucciones.
-muy bien estudiantes. Descansen todos, luego a almorzar y nos vemos en el próximo entrenamiento... y Víbora disfruta de tu tarde libre -dijo Shifu y se iba caminando.
-Maestro ¿puedo bajar al res... -decía Po pero Shifu adelantó su respuesta.
-¿al restaurante del Sr. Ping?, claro Po pero no olvides estar aquí para almorzar con nosotros -dijo Shifu y se fue.
Estando en el restauranre el Sr. Ping lo recibió con un abrazo. Para luego llevarlo a la cocina para enseñarle a cocinar.
En el Palacio de jade la Maestra Víbora caminaba por donde el Durazno de la sabiduría celestial.
-Grulla no me regaló nada... que mal -decía la Maestra hablando sola- tal vez no sea bueno que me ilusione mucho con él, si es tan bueno conmigo debe ser solo por que me considera solo una buena amiga... nada más -decía algo triste la Maestra pero alguien la sorprendió.
-Vibora, ¿hablando sola de nuevo? -interrumpió la Maestra Tigresa.
-¡Tigresa!... que haces aquí -preguntó sorprendida.
-estaba a punto de meditar pero escuché a alguien hablar y eras tú -le respondió la Maestra Tigresa.
-entonces... ¿lo escuchaste todo? -le preguntó la Maestra Víbora.
-si... todo -respondió la Maestra Tigresa, de inmediato la Maestra Víbora se abalanzó a ella, le dio un abrazo y se puso a llorar.
-yo... yo... yo estoy enamorada de él... pe... pe... pero creo que el no siente nada por mi... JUUMM -decía la Maestra mientras lloraba.
-no te pongas así Víbora... cálmate -intentaba consolarla la Maestra Tigresa -mmm... ¿que tal si lo atamos, lo colgamos de cabeza y lo torturamos hasta que te de un beso? -preguntó después la Maestra Tigresa.
-¡Tigresa!... no podemos hacerle eso... pobrecito no podemos lastimarlo así -dijo la Maestra Víbora.
-vaya, si que estás enamorada de él -decía la Maestra Tigresa -tal vez el también sienta algo por tí... lo digo por que él es el único que te ayuda a escoger las cosas cuando necesitas escoger algo... o al realizar trabajos de a dos siempre te pide que si puedes hacer el trabajo con él... en fin, no te sientas mal es tu cumpleaños y pásala genial -le dijo la Maestra Tigresa.
-gracias Tigresa... -dijo la Maestra Víbora limpiándose las lágrimas.
En la cocina del Sr. Ping.
-¡muy bien Po! -dijo feliz el Sr. Ping- ya puedes rebanar muy bien los vegetales, ahora vas a aprender a preparar la sopa de fideos -le dijo el Sr. Ping.
Durante la hora del almuerzo Po ya había llegado, todos estaban almorzando. Po y los Maestros Mono y Mantis hablaban y se reían de algunas cosas que se contaban entre ellos. Las Maestras Tigresa y Víbora y el Maestro Grulla comían en un incómodo silencio.
Luego del almuerzo llegó el segundo entrenamiento... la Maestra Víbora decidió bajar al Valle para pasar su tarde libre. Mientras los Maestros estaban entrenando y dando todo para pulir sus habilidades la Maestra Víbora caminaba por una plazuela... para ella esa plazuela era especial por que ahí fue donde una vez el Maestro Grulla la llevó a caminar y se sintió muy bien le agradó caminar con él... se fue al banco en el que se sentaron aquella vez donde hablaron, rieron y ella disfrutaba de su compañia... cuando llegó al banco se sentó.
-... Grulla... -susurró ella.
-...¿si? -alguien dijo...
-¿¡Grulla!? -preguntó ella sorprendida porque el Maestro Grulla apareció a su lado... sentado junto a ella.
-Víbora lamento no haberte dado ningún regalo es que yo... -decía el Maestro Grulla pero fué interrumpido.
-no... no hay problema, olvídalo Grulla... sabes creo que será mejor que siga caminando... ¿que acaso no deberías estar entrenando con los demás? -interrpió la Maestra mientras se iba del lugar pero se detuvo para preguntar.
-Víbora... tengo un regalo para tí y quiero entregártelo pero para eso necesito que me acompañes -le dijo el Maestro Grulla.
-yo... esque... mmm... insisto ¿no deberías estar entrenando con los demás? -preguntó la Maestra.
-Víbora le pedí a Shifu que me de permiso para faltar al entrenamiento porque necesitaba darte un regalo -decía el Maestro Grulla -el Maestro accedió con la condición de que mañana durante los descansos yo limpie la cocina, el patio, el salón de los héroes, etc... por favor Víbora acompáñame a entregarte tu regalo -pidió después el Maestro Grulla.
-claro que sí... pero no traje monedas para un carruaje... o ¿podemos llegar caminando? -accedió y después preguntó la Maestra Víbora.
-no... iremos volando. Sube -respondió el Maestro Grulla inclinándose para que la Maestra pueda subir a su espalda. Cuando ya estaba ella sobre él levantó vuelo y voló hacia un lugar, a las afueras del Valle en donde el bosque era espeso. La Maestra Víbora se olvidó de todo y disfrutaba del vuelo apoyando la cabeza en la espalda del Maestro Grulla.
En el Palacio de jade.
Luego del entrenamiento Po pidió ir de nuevo al restaurante del Sr. Ping y Shifu accedió. Después mientras le enseñaba a Po en algún momento el Sr. Ping se acordó del cumpleaños de la Maestra Víbora y le dijo a Po que le llevara una pequeña bolsa, un obsequio de su parte. El Sr. Ping cerró el restaurante temprano porque necesitaba ir a recoger verduras y otras cosas por eso Po salió temprano y caminaba buscando a la Maestra Víbora para darle el obsequio que le enviaba el Sr. Ping.
-que mal... ¿donde encuentro a la Maestra Víbora ahora? -se preguntó en voz alta Po.
-la Maestra Víbora y el Maestro Grulla se fueron volando hacia el bosque -le respondió un aldeano que lo escuchó hablar.
-¿enserio?, ¿hacia donde exactamente? -preguntó Po.
El aldeano le indicó la dirección y Po se encaminó al bosque en la dirección indicada.
Luego de caminar por unos minutos Po empezó a dudar...
-espero que ese aldeano no me haya mentido o jugado una broma -decía Po al adentrarse al bosque- o mejor espero a que la Maestra Víbora llegue al Palacio para darle el obsequio ahí -dijo Po a punto de dar media vuelta y regresar... pero un eco lo detuvo, un sonido que parecía como de árboles sacudiéndose, Po por curiosidad decidió buscar de donde venía el sonido y siguió el rastro adentrandose al bosque...
Despues de caminar por el bosque encontró el origen de los sonidos. Po se sorprendió y con rostro de hipnotizado contempló en silencio...
La Maestra Tigresa era quien estaba ahí dando fuertes puñetazos a los duros troncos de los árboles... pero luego de un momento ella se detuvo, dio media vuelta y vio a Po.
-Ma... Maestra Tigresa... perdón... no fue mi intención interrumpirla -decía Po.
-no hay problema Po, no te preocupes -le decía la Maestra -¿estas buscando algo? -le preguntó después.
-a si, el Sr. Ping me dijo que le llevara esto a la Maestra Víbora -decía Po mostrándole la bolsa- y me dijeron que ella y el Maestro Grulla se fueron volando por aquí... quise mejor regresar al Palacio y esperarlos ahí pero escuché sonidos de árboles golpeados, seguí los sonidos y era usted... -dijo Po.
-ah, solo estaba entrenando por mi cuenta -le dijo la Maestra.
-estaba golpeando los áboles con los puños Maestra se veía bárbara... y estos árboles son muy duros... ¿y no se lastimó los nudillos? -decía y preguntó Po.
-no Po, ya están curtidos -dijo ella empuñando las manos y mostrándole los nudillos.
-se ven muy poderosos Maestra... ¿cree que me podría enseñar a golpear árboles a mí? -pidió Po.
-... está bien Po -ven párate aquí en posición de combate frente al árbol -le dijo la Maestra, Po dejó la bolsita que sujetaba a un lado del árbol y depués hizo lo que le dijo la Maestra -concéntrate y lanza un golpe -continuó la Maestra lanzando un leve puñetazo al tronco -por ahora no debes golpear tan fuerte o vas a lastimarte -le recomendó la Maestra.
-si Maestra... ¡iiiaa!... -Po golpea al tronco pero lo hace muy fuerte- aahhh... auch... -decía Po viéndose los nudillos del puño que se lastimaron mucho y le estaban sangrando- lo hice mal Maestra... perdón -se lamentó Po.
-Po te lastimaste, déjame ayudarte -le dijo la Maestra, sacó un pedazo largo de tela de uno de sus bolsillos y le vendó los nudillos lastimados a Po.
-... gracias... Maestra -dijo Po.
-creo que la práctica de golpear árboles la vamos a dejar por ahora -decía la Maestra- mejor sigamos con la meditación -dijo después.
-si Maestra la meditación -dijo Po viendo a la Maestra sentarse en posición de loto, imitándola después. Practicaron la meditación.
La tarde de la Maestra Víbora y el Maestro Grulla...
Luego de haber volado por algunos minutos aterrizaron y el Maestro Grulla se inclinó e hizo puente con el ala para que la Maestra pueda bajar.
-por favor sígueme -le pidió el Maestro Grulla.
-si... claro -dijo la Maestra sonriéndole.
Después de guiarla por un lugar inexplorado y desconocido por unos minutos se pararon en un lugar en donde era todo de altos arbustos.
-cierra los ojos por favor. Yo te guiaré desde aquí -le pidió el Maestro Grulla y la Maestra cerró los ojos.
Ella sintió como el Maestro Grulla le ponía el ala con cuidado detrás de la cabeza para guiar sus pasos (o reptadas) entre los espesos arbustos.
-bien abre los ojos -le dijo después.
Cuando la Maestra los abrió se sorprendió porque estaba literalmente en medio de un hermoso lugar a lado de un arroyo, lleno de las flores más hermosas y coloridas que jamás se había imaginado ver.
-Grulla esto es... es hermoso... -decía sorprendida la Maestra.
-Víbora he estado plantando flores en este lugar durante mucho tiempo para que algún día pueda entregártelo. Feliz cumpleaños -le dijo -este lugar es tuyo ahora, se que te gustan las flores y por eso te regalo este lugar -decía el Maestro -pero me di cuenta de que; por más que me esforzaba no pude tener en este lugar a la flor más hermosa -dijo el Maestro.
-pero... gracias, muchas gracias Grulla... -dijo ella abrazándolo.
El Maestro Grulla correspondió el abrazo y estuvieron así en silencio por un momento. Despué de manera delicada el Maestro Grulla rompió el abrazo y puso sus alas en las mejillas de la Maestra.
-Víbora yo encontré una flor, hermosa como aquellas que solo se encuentran en los sueños más raros y hermosos -le decía el Maestro- y ahora esa hermosa flor parece que se escapó de uno de esos sueños y está en medio de este jardín ahora -dijo el Maestro mirándola a los ojos.
La Maestra se encontraba en el centro de ese lugar y al darse cuenta de lo que hablaba el Maestro se sonrojó y bajó la mirada.
-... Grulla... -dijo aún sonrojada y con la mirada al suelo.
-Víbora, eres hermosa, encantadora -le puso su ala en la quijada y le levantó con cuidado para encontrar su mirada- me gustas mucho y estoy enamorado de tí -le dijo al fin mirandola a los ojos.
-... Grulla... - dijo ella y lo besó... el Maestro correspondió el beso, se besaron con ternura y al fin dejaron salir esa cálida llama que estaba estancada en silencio tanto tiempo en el corazón de cada uno. Al separarse se dieron un abrazo... listos para que sus corazones se puedan decir mutuamente las palabras más bellas directo al oido.
-Víbora... te lo suplico sé mi novia... seamos novios -pidió el Maestro Grulla.
La Maestra Víbora rompió el abrazo para poder verlo a los ojo pero ella... ella estaba llorando, las lágrimas corrían libres por sus mejillas.
-si... si Grulla quiero ser tu novia -dijo ella llorando de la felicidad. El Maestro Grulla le limpió con cuidado las lágrimas y la besó... besos de ternura que hace mucho tiempo quisieron darse el uno al otro. Se separaron de nuevo por un momento para darse otro abrazo.
-corazón... te amo... -le susrró ella con toda la felicidad que sentía.
-tambíen te amo, me haces muy feliz encanto -le susurró el al oido.
Ambos se acostaron en medio del jardín, juntando sus mejillas contemplaron el cielo, diciéndose cosas bonitas, contándose historias divertidas. Se Reían, se quedaban en silencio, se besaban, esa tarde era de ellos y lo disfrutaban.
Cuando ya vieron que el cielo empezaba a oscurecer decidieron partir al Palacio.
-lo siento amor pero creo ya es hora de irnos -le dijo el Maestro Grulla. Ambos se pusieron de pié.
-si... pero... tengo miedo -dijo la Maestra bajando la cabeza.
-por lo nuestro imagino -le dijo el Maestro.
-si, ¿como crees que reaccionarían si les decimos? -cuestionó ella.
-no lo sé pero vamos a decirle a Shifu, él debe saber de esto... los demás tendrán que esperar o solo se darán cuenta al notarlo -respondió el Maestro.
La Maestra Víbora soltó un suspiro, sonrió y apoyó un lado de su rostro en el pecho del Maestro- no importa como reaccionen los demás, ya estamos juntos amor mio -dijo después.
La Maestra subió a la espalda del Maestro Grulla y volaron hacia el Palacio. Cuando sobre volaban el bosque cerca del Valle vieron desde arriba a dos figuras concidas caminando en dirección al Valle y decidieron aterrizar para saludarlos.
-Tigresa, Po ¿que hacen aquí? -les preguntó el Maestro Grulla cuando aterrizaron.
-vine a golpear árboles por mi cuenta y después me encontró Po -dijo la Maestra Tigresa.
-¿te estaba buscando Po? -le preguntó la Maestra Víbora.
-no Maestra, la estaba buscando a Ud. Me dijeron que la vieron ir volando por aquí y por eso vine y sin querer encontré a la Maestra Tigresa -decía Po -la buscaba porque el Sr. Ping me pidió que le entregara este obsequio de cumpleaños de parte de él. Aquí tiene -dijo Po entregándole la bolsa a la Maestra Víbora.
-ah gracias Po -dijo la Maestra abriendo la bolsa -ay que bonito regalo, un par de pendientes de flores de cerezo de color azul -dijo sonriendo la Maestra.
Los cuatro Maestros se encaminaron al Palacio, para poder cenar y luego acostarse.
Mientras todos estaban dormidos, la figura de dos prersonas aún estaban presentes en la oscuridad de la noche en el pasillo de las habitaciones... ambas figuras estaban abrazadas pegadas en un lado del pasillo...
-tanto tiempo he estado esperando esto amor mio que ya no quiero separarme de tí -le susurraba la Maestra Víbora al Maestro Grulla mientras apoyaba un lado de su rostro en su pecho.
-tampoco quiero separarme de tí, te amo cielo, haces que en mi mundo amanezca cada día... -le susurró el Maestro Grulla y luego la beso con ternura. Se besaban para luego separarse y darse un abrazo.
-quiero estar a tu lado todo el tiempo. No quiero separame de tí amor, no quiero, no quiero, no quiero -le susrraba la Maestra pegándose más a su pecho. El Maestro le acariciaba suabemente la cabeza... luego con tantas delicadas caricias hizo que la Maestra se durmiera entre sus alas, el Maestro la cargó y caminó hasta la habitación de ella, abrió la puerta y después de entrar la acostó con cuidado en su cama.
-lo siento amor pero ya es hora de dormir... buenas noches te amo -le susurró el Maestro, le dió un beso y salió de la habitación.
Fin del capítulo.
Gracias por leer. Hasta luego cuídense mucho todos.
