Can leave this place
(Parte II)
-Capítulo 7-
"Can leave this place but refrain, because we've been waiting for you"
("Puedes dejar este lugar pero piénsalo dos veces, porque
hemos estado esperando por ti")
๑
Pasaron muchos días en ANBU. Era difícil ver a Itachi y saber que al igual que ella, él no se portaba en ANBU como lo haría Itachi Uchiha. Todos en esa organización eran personas que alguna vez tuvieron una identidad, alguna vez fueron niños, alguna vez rieron, pero ahora se dudaba sobre si en verdad eran personas con sentimientos.
Se sometió a un entrenamiento exhaustivo, terrible, cansado y doloroso físicamente. A veces pensaba en su familia, pero desde luego ella sabía que ellos la preferían lejos. Pensaba en Kurenai, quien había sido como su madre, pensaba en Kiba y en Shino ¿cómo llevarían las misiones entre ellos? Pensaba en Naruto, por algún momento ella estuvo enamorada de él. Pensaba en Sasuke, es cierto que no era de su agrado pero al final de cuentas hacia unos meses atrás había sido su novio. Le tomó un cariño especial. Pensaba en Neji, no lo culpaba al final de cuentas era su primo. Y sobre todo pensaba en ella, la Hinata Hyuga que solía ser pero que ahora se había convertido en Meian.
Si bien era cierto que Karasu –quien por cierto era Itachi- le decía innumerables veces que ella era muy noble. Sai en ocasiones comentaba que era el miembro más frágil. Yamato le decía que era la única que se preocupaba por si alguien vivía o no y a la única que le afectaba cando alguien era asesinado. Así era Meian: fría, calculadora pero aún tenía la esencia de quien solía ser. Todavía en el fondo seguía siendo tímida, frágil como una muñeca de cristal, noble y gentil…aún lo era por ello se creó una máscara irrompible que la hacía ver como alguien dura. Aunque dentro de ANBU seguía siendo la más cálida. Y eso era decir mucho.
Pasó dos meses sin hablar, eso era parte de su entrenamiento. No podía practicar el puño suave o gentil, dado que sospecharían que era una Hyuga.
Meian se había encargado de ser otra persona creando técnicas nuevas y aprendiendo otras. En secreto entrenaba jutsus de su Clan.
Un día, cuando tenía ya siete meses en ANBU se enteró que el nuevo Kazekage era Gaara no Sabaku.
Ese día fue llamada por Karasu, quien al parecer recibía órdenes directas del Sandaime en esta ocasión
-Meian- dijo con una voz tranquila, así era como siempre estaba.
-A la orden- contestó fingiendo una voz fría.
-El Sandaime me ha indicado que usted debe realizar esta Misión Rango A, se trata de cuidar y vigilar la Mansión Hyuga.
Karasu (Itachi) no pudo notar que Meian (Hinata) fruncía el ceño, pero ella sabía que no era coincidencia que justamente a ella en el séptimo mes le dieran la misión de proteger la Mansión Hyuga.
–Qué casualidad- pensó para sí misma.
-Debe de vigilar que nadie ajeno entre o trate de atacar al Godaime Kazekage.
-Sí-
El Sandaime sabía que ella era la indicada para esa misión que tenía un doble fin: darle la oportunidad de despedirse en silencio de su familia y finalmente cumplir la misión ya que ella conocía esa Mansión como la palma de su mano.
Meian (Hinata) se escabulló y se escondió en un árbol. Casualmente ese era su árbol favorito cuando era niña, pero finalmente ella ya no vivía ahí. A veces se preguntaba que le había dicho el Sandaime a su Clan respecto a ella… un día salió a la calle, se encontró con Shikamaru para jamás volver…. para jamás volver a ser Hinata Hyuga o al menos en mucho tiempo no volvería a ser ella misma.
Se dio cuenta que, la ceremonia del té comenzaba, pero debía tener cuidado ya que si alguno se daba cuenta que ella tenía el byakugan podría poner en peligro su misión e incluso a la propia aldea.
Observó como Hanabi hacia la ceremonia correspondiente llevando bandejas de té y caminando con ese porte de dama. Neji estaba sentado junto a su padre y ahí estaban miembros como importantes de su clan. Gaara no Sabaku estaba en la Mansión Hyuga y eso era todo un honor, tener al Godaime Kazekage del País del viento.
Meian (Hinata) soltó un suspiro… por primera vez deseó estar en familia aunque en realidad nunca supo que era una familia.
Hanabi salió del evento, el cual estaba rodeado de hombres, no había ni una sola mujer más que ella. Extrañaba a Hinata, su hermana. Todavía recordaba cuando su hermana se preocupaba por ella, cuando todo era bueno en ese clan.
-¿Por qué Hinata no está aquí? …
Muchas veces se lo cuestionó a su padre, a su primo y a los demás miembros del Clan. Nadie dio respuesta. Se sentó en ese árbol, recordaba que ahí Hinata y ella platicaban.
Meian observaba que su hermana se sentaba en ese árbol. Tuvo ganas de abrazarla y decirle que la extrañaba.
Hanabi sintió un chakra, no en balde era considerada mejor que Hinata.
-¡Byakugan!-
Meian supo que se acababa de meter en problemas. ¿Pero que importaba? Ese era el séptimo mes.
-¿Quién está ahí?- dijo Hanabi mientras se ponía en modo de combate, ella había notado que arriba de ella había un miembro de su propio clan, aunque no pudo identificarlo con claridad.
Meian bajó del árbol. Hanabi empezó a sentir un escalofrió, nunca había visto un miembro ANBU tan de cerca.
-Hanabi-san, no se preocupe soy miembro ANBU es mi misión estar cuidando de la Mansión Hyuga- dijo Meian (Hinata) con toda la tranquilidad del mundo, si algo había aprendido en los entrenamientos era guardar la calma y ser tranquila aunque por dentro quería gritar, llorar y decirle a su pequeña hermana cuanto la amaba. Es cierto que Hanabi se comportó un sinfín de veces grosera con ella, menospreciándola, pero al final de cuentas no tenía la culpa, estaba rodeada de pura gente orgullosa y esa era la forma en que había sido educada.
-¿Quién es usted? Y... ¿cómo sabe mi nombre?-
Meian quería decirle que era Hinata ¿acaso había cambiado tanto? Cualquier persona hubiese dicho ¡Hinata! Pero de no ser así, quería decir que en definitiva había cambiado. Ya no tenía el cabello hasta el hombro, lo tenía cortado como hombre. Había endurecido su voz y gracias a la máscara no se veían sus facciones dulces que solía tener.
-No me gusta repetir las cosas dos veces- dijo Meian (Hinata), sentía un dolor en el corazón, hacia mucho no lo sentía de esa manera.
Hanabi asintió y recordó que esa persona dijo que era miembro ANBU.
-¿Cuál es tu nombre?
-No es de su incumbencia, yo vine a una misión-
-Lo-lo siento.
-¿Acaso Hanabi tartamudea? No… imposible ¡ella jamás tartamudeaba! ¿Por qué tartamudea? No es bueno que usted haga eso...- preguntó Meian (Hinata)
-Es que- Hanabi bajó la mirada, al final de cuentas tenía diez años – pensé que quizá tú eras Hinata-sama….
Meian pensó mil y un cosas antes de hablar, quería decirle
"¡Hanabi! Claro que soy yo, simplemente no puedo estar a tu lado en estos momentos por… porque quiero protegerlos a ti y a la Aldea, aunque dudo que los Hyuga me quieran ¿ves? ¡Pude ser fuerte! Ahora si no te avergonzarás de que te entrene… no lo harás…. Yo te quiero Hanabi Hyuga, nunca te lo dije pero dentro de unas semanas padecerás de un dolor inmenso al saber que fallecí en una misión del Alto rango... ¡Oh Hanabi! Has de saber que yo no estoy muerta… yo…yo estoy viva… ¡estoy viva! No lo olvides… pero en este momento no puedo decir nada. Espero estés orgullosa de mi así como yo lo estoy de ti, me da tanto gusto verte"
Pero sabía que era imposible decir los sentimientos que tenía y no es porque no quisiera, simplemente ya no era Hinata Hyuga, ahora era Meian… ya ni siquiera era la sombra de quien era… simplemente tenia algunos sentimientos, los demás los mató para proteger a Konohoa, al clan Hyuga, a Sasuke, Naruto, Hanabi, Neji y sobre todo a Itachi Uchiha. Siempre ella fue un estorbo en el Clan Hyuga, estuvieron a nada de desheredarla, ahora quería gritar y decir "¡Véanme!" Pero era imposible, ahora le quedaban escasas semanas para vivir su vida con el nombre de Meian -si es que a eso se le llamaba vida-
Ella se sentía muerta desde el momento que ingresó en la Torre Hokage. Siete meses atrás... y ahora por muy irónico que sonara moriría de nuevo. Incluso, ya tenía planeado un nombre nuevo, su nueva identidad y se llamaría Hoshi, ya que ella quería ser la estrella del camino de todos. Ese era su camino ninja: proteger a los que amaba sin importar el precio.
Sintió como una lágrima recorría su mejilla, menos mal que tenía la máscara ANBU. Antes, cuando estaba en el Clan lloraba todos los días en la noche, sentía ese dolor en el corazón pero… ya no lo sentía ¿por qué? ¿Acaso se había acostumbrado a ese dolor? O ¿desapareció? No lo sabía, pero ver a su hermana menor y no poder decirle nada le rompía el alma más cuando le dijo que pensó que era su hermana…. ¡claro que lo era! Las intuiciones nunca fallan.
Después de un silencio fúnebre, Meian habló.
-¿Tu hermana?-
-Siento mucho lo que dije, es que usted posee el Byakugan...-
-Eres lista-
-No tanto como Neji-san o el de mi hermana.
-¿Hinata? ¿Me consideraba fuerte Hanabi?
-Si, Hinata Hyuga, es mi hermana mayor pero…- suspiró- hace mucho no se de ella, unos dicen se fue a una misión lejos… muy lejos. Otros que se fue a una tierra donde invocan lobos, otros dicen que se fue de la Aldea para jamás volver y mi primo Neji me dijo que mi hermana se fue a ANBU.
Meian quedó perpleja ¿Cómo se habían atrevido a jugar así con una niña de diez años inventándole mil historias del paradero de ella?
-¿Y tú qué piensas?- preguntó Meian.
-Yo pienso que mi hermana es fuerte, una kunoichi admirable. Siempre la he admirado aunque lamento que siempre la traté mal... Como un estorbo pero nunca lo fue, siempre la vi como la madre que falleció después de darme a luz… la quiero mucho pero jamás se lo dije. Ahora daría todo para que me entrenara… ¿sabes que hacía yo?- le preguntó a Meian- Yo… le decía que no necesitaba de ella, que yo era fuerte y ella débil ¡me arrepiento de ello! Si tan sólo pudiese decirle cuanto la quiero y que la…necesito.
-Hanabi-chan- dijo Meian en un tono que le costó trabajo, era el tono de voz de Hinata Hyuga era como si de repente algo dentro de ella hubiese revivido.
Hanabi se quedó extrañada y no dudó.
-¡Hinata!- corrió abrazarla. Era la primera vez que lo hacía.
Meian hizo un esfuerzo por abrazarla ¿hacia cuanto que no abrazaba a alguien? Cerró los ojos y recordó que el último abrazo fue de su madre, hacia diez años de ello…. Pero le costó trabajo ya que sus emociones se habían ido, mas no tenía la fuerza de voluntad como para quitar a su hermana, no podía porque era la última vez que Hanabi Hyuga la vería en mucho tiempo o quizá… para siempre.
-Fingir muerte…fingir vivir…fingir ser alguien… ¿Quién soy? ¿Cómo me llamo? ¿Meian? ¿Hoshi? O ¿Hinata Hyuga? ¿¡Quien soy!?
-¿Qué-que le hiciste a tu cabello Hinata-san?- dijo extrañada Hanabi al ver que su hermana no tenía nada de cabello, lo tenía cortado como el Kazekage que estaba adentro.
-No puedo decirlo Hanabi Hyuga pero usted es fuerte y yo….la quiero. No puedo decir más. No comente nada de esto a nadie, aunque estoy segura que Neji me está observando desde la ventana del comedor. Los extraño-
Meian supo que había hablado de más, eso era intolerable según su entrenamiento de retención de sentimientos que decía en la regla número uno: un shinobi no tiene sentimientos y no debe demostrarlos.
Había roto esa regla.
Corrió y se alejó de ahí. Se dio cuenta que el Kazekage ya se iba y con ello, finalizaba su misión. Hanabi trató de alcanzarla pero Meian le lanzó un sinfín de shuriken con tal de que Hanabi se detuviera.
-¡Hinata! ¡Espera!- dijo su hermana entre sollozos.
Meian no lo soportaba, sentía su corazón ardiendo y como se desquebrajaba… sentía que moría poco a poco. En definitivo se tendría que ir y no esperaría los ocho meses, siete meses y medio fueron suficientes para aguantar esa tortura emocional que estaba pasando.
-¡Hanabi Hyuga! Yo no soy Hinata Hyuga ¡escúchame bien! Yo soy Meian, y esta es la última vez que me ves. No te acerques a mí. Sé fuerte y sé una buena líder-
Neji observó todo con el byakugan. Sintió como si le apretaran el corazón. No quería imaginar lo que estaba sintiendo Hanabi Hyuga y peor aún… a qué tipo de entrenamiento tuvieron que someter a su querida prima Hinata.
Meian corrió hacia la torre del Hokage ¿qué más daban dos semanas? ¡Quería esa misión suicida! Y quizá… si tenía suerte ¡quería morir en esa misión! Prefería morir a "matar a su yo verdadero, matar a Hinata Hyuga". Llegó a la Torre Hokage, tocó la puerta y se escuchó la voz del Sandaime
-Meian-san ¿qué sucede?
-He finalizado mi última misión en la Mansión Hyuga. Quiero mi misión suicida-
El Sandaime sabía a qué se refería pero aún faltaban dos semanas
-Bueno, la misión a la que te mandaría está planeada dentro de algunos días más, Meian.
-¡Exijo la misión mañana! Lo merezco ¿no?- dijo en un tono que ni siquiera la 'Hinata Hyuga' se imagino poder usar alguna vez en su vida. El mismo Sandaime se sorprendió de que alguien como Hinata se volviera así.
-Hay una misión para mañana a primera hora. Le diré a Karasu (Itachi) que te incluya….
Meian asintió… aunque en el fondo se decía "Se supone moriré en una misión en la cual estará presente Itachi Uchiha, solo espero no me reconozca….porque eso me dolería todavía más... fingir una muerte enfrente de la persona que quiero, la persona por la cual hago esto"
La mañana era fría. Empezaba a nevar en Konohoa pero eso no era lo peor, ¿Cómo estaría el clima en el País del Agua? Meian recordaba que, el equipo siete había recorrido el País del Agua hace algunos años y se encontraron con un criminal rango "S" llamado Zabuza Momochi. Pero esa región del País del Agua era fría, muy fría.
Karasu, Yamato, Sai y ella caminaban sobre la nieve. La sensación térmica era de una temperatura menos cero. Ahora entendía porque era una misión suicida. Cada paso que daban la alejaba más de Konohoa, pero no la alejaba de sus sueños. Sentía como las heridas de su corazón se abrían y en ese momento sangraban. Constantemente se llevaba las manos al pecho creyendo que quizá estaba sangrando del dolor que sentía. Cada paso que daba sentía como su corazón blanco y blanco se volvía de piedra y negro. Cada paso era ser más fuerte, y cada paso estaba más cerca de 'fingir una muerte'. Sólo rogaba que Karasu no se diera cuenta que era ella…
Muchos dentro de ANBU la trataban como hombre, ya que junto a Yugao Uzuki eran las únicas mujeres en esa organización y, a veces se olvidaban de que Meian era una mujer.
Cada paso que daba era una muerte fingida aunque deseaba que fuera su muerte de verdad. Pero ver a Karasu le daba ánimos. Tener tan cerca y tan lejos a Itachi era muy difícil, pero los sentimientos se estaban yendo, los estaba asesinando. Era por ellos, era por las personas que amaba.
Un recuerdo yacía en su mente, un recuerdo errante de cuando ella era niña y era 'Hinata Hyuga'
-¿Y no le da miedo?
-¿Miedo?
-Si… miedo a morir, miedo a la muerte.
-Bueno, todo el mundo tiene miedo es un sentimiento totalmente natural pero un shinobi siempre está destinado a ello, al igual que todas las personas, pero el deber de un verdadero shinobi es morir por los suyos y por lo que aman, ¿usted ama algo Hinata-san?
-A mi familia-
-Bueno, cuando usted ama algo lo protegerá con todas sus fuerzas, cuando usted protege a quien ama es cuando se vuelve fuerte-
-¿Usted ama algo Itachi-san?
-Desde luego, amo a mi hermano, a mi villa y a mi Clan-
-Ya veo…es muy valiente-
-Bueno, no sé si soy valiente pero incluso los valientes tienen miedo, es algo natural
-¿usted de que podría tener miedo?
- Bueno, tengo miedo de no proteger a las personas que amo, de no conseguir mis ideales y miedo a fracasar en mi mismo
-Vaya….-
-¿Usted de que tiene miedo Hinata-san?
-Miedo de no ser fuerte-
-Yo creo que es fuerte…
-N-no-
Sabía que en esa misión obligatoriamente tenía que hacerse la muerta, el Sandaime le dijo como fingir la muerte y le explicó que debía y que no debía hacer. También le dijo que sólo su familia sabría de su muerte. Meian confiaba en ello, ella sabía que su familia era discreta y que simplemente le harían un funeral con los miembros del Clan y fin. Hinata Hyuga se murió para desaparecer. Ese era su destino en el Clan, pero no su destino definitivo.
Se sentía a desfallecer, todavía no llegaban a su lugar de destino y podía observar como sus compañeros del Escuadrón ANBU a pesar de ser los más poderosos estaban a punto de congelarse. Ella misma sentía que en verdad moriría. Pero algo pasó: un ataque de bandidos.
El ataque comenzó cuando empezó una guerra de kunais la cual fue pan comido para Karasu.
Sai sacó un pergamino y procedió a realizar su jutsu de representación de grandes bestias. Yamato creó una barrera de madera para detener a los cien bandidos ninjas y ella… digamos que ella debía cumplir con su propia misión. Le sonaba ridículo tener que morir de esa forma, hubiese deseado morir en un combate feroz… no en un asalto.
Finalmente hizo un clon idéntico a ella aprovechando la distracción de sus compañeros. El clon se auto-inyectó un veneno letal (su clon tenía una resistencia increíble…eso era parte de un jutsu que perfecciono con el fin de fingir su muerte). Gasto una cantidad considerable de su chakra en ese clon, finalmente Meian miraba a Karasu de lejos, quien sabe en cuanto tiempo lo volvería a ver. Hizo un jutsu de ocultarse en la neblina para finalmente irse.
-¡Karasu-sama!-gritó Sai
-¿Qué sucede?
-Murió-
Karasu se acercó, no conocía mucho acerca de esa chica. Meian había llegado hace siete meses y medio, por recomendación del Hokage. Muchas veces le cuestionó al Sandaime del porque aceptar a esa chica. El Sandaime lo obligó a integrarla en su escuadrón.
Ahora veía a esa chica. Por algún motivo sintió una opresión en el pecho. Era la primera vez en su vida que veía a una mujer de equipo muerta, algo que jamás olvidaría. Por lo regular se perdían shinobis ANBU en batalla, caídos por Konohoa. Notó como sus dedos estaban congelados y decidió hacer algo que jamás había hecho como líder de ANBU: quitarle la máscara.
Yamato y Sai observaron a la chica, era hermosa.
Karasu observó y por un momento abrió bien los ojos…esa chica se parecía a Hinata Hyuga, la chica de la cual estaba en secreto enamorado.
-¿Hinata Hyuga?...
Pero vio que su cabello estaba cortado como hombre, notó heridas en todo su cuerpo y como sus labios estaban azules. No se atrevió a abrir los ojos de Meian. A decir verdad la máscara siempre cubría sus ojos. Prefirió no hacerlo aunque esa chica tenía una similitud extraordinaria con Hinata Hyuga no haría eso. En primer lugar hablaba que tenia morbo por saber cómo eran sus ojos, segundo lugar era vergonzoso hacer eso e indecoroso por parte de un shinobi y tercero… no quería ver los ojos muertos de Meian… ¿Qué tal si eran los de Hinata Hyuga?.
Meian había muerto. Hinata Hyuga había muerto. Ahora 'Hoshi' estaba caminando sobre el hielo. Podía sentir como su cuerpo caería en cualquier momento. No había nada en su mente, es como si fuera un cuerpo sin alma, sin sentimientos.
Se quitó la máscara ANBU y su capa color blanca la deshizo por completo para ponérsela de abrigo. Vio su reflejo en el hielo… no quedaba nada de quien solía ser. Anteriormente tenía el cabello hasta abajo del hombro ya que apenas se lo había dejado crecer. Ahora lo tenía corto ni siquiera le llegaba debajo de la oreja. Su flequillo que antes era recto ahora solo se inclinaba hacia un lado. Sus facciones faciales se veían más rudas e incluso había crecido unos cinco centímetros de estatura en esos últimos siete meses.
Caminaba con los pies congelados, no sabía a dónde iba… solo quería llega a una cueva y dormir plácidamente.
Divisó una cueva y no dudo en entrar. Todo en esa región era blanco, incluso podía sentir que ese lugar le era familiar… un lugar blanco, lleno de luz donde el blanco tenía un sinfín de tonalidades. Se sentó en la cueva y maldijo por lo bajo no saber si quiera si tenía el elemento fuego. A decir verdad ella no usaba ninjutsu basado en elementos básicos… su estilo de pelea se basaba en kenjutsu, shurikenjutsu, genjutsu . Pero no usaba ninjutsu relacionado a ningún elemento, era momento que aprendiera si es que quería ser otra persona.
De repente activó por inercia el Byakugan mientras se maldecía a si misma por depender del poder del Byakugan. Sintió un escalofrió cuando vio lo que estaba enfrente de ella.
Era el sentimiento que todavía podía sentir: el miedo. Sintió como sus piernas temblaban y se quedó en shock, enfrente de ella había un lobo que fácil pudo haber medido dos metros y atrás de él habían tres pequeños lobos.
Sabía por parte de su ex compañero de equipo, Kiba Inuzuka que por lo general los 'lobos' tenían un buen olfato y que 'los padres' cazaban para darle de comer a sus crías. Hoshi (Hinata) tragó saliva ¿acaso ella era la presa? ….
Cerró los ojos. Iba a morir de la peor manera… iba a morir tragada por lobos.
Ella desde niña siempre creyó que moriría de tres formas: enfermedad, vejez o en una pelea. Pero jamás paso por su muerte morir congelada y tragada por lobos.
Temblaba, y no sabía precisamente si era por frío o por el miedo. Uno de los lobos pequeños se acercó a ella y justo cuando creyó que la mordería le levantó la mirada. Por un momento pensó que ese pequeño lobo era como Akamaru….pero ante esos pensamientos movió la cabeza, no…no era Akamaru
-Kiri, deja de molestar a los visitantes-
Hoshi (Hinata) abrió bien los ojos y se quedo estática ¿el lobo le había hablado?
-¡Hola!- dijo el lobo que estaba en los pies de Hoshi
-Disculpa a mi hermano, él es así- se escuchó decir al lobo mayor (al más grande tamaño). – Mi nombre es Gure y el pequeño tonto que tienes en los pies se llama Kiri.
Hoshi no daba crédito ¿un genjutsu? ¿se estaba volviendo loca?
-¡Vamos! ¿Nunca habías hablado con un lobo verdad? No te preocupes, no te haremos nada…
Hoshi asintió, por un momento era la antigua Hinata ya que se sonrojó pero… su horror fue creciendo al ver que la cueva estaba llena de sangre ¿Cómo pudo ir a parar a ese lugar?
-Hmmmm, ¿eres de pocas palabras? Bueno, el tonto que tienes en los pies como te dije es Kiri y estos dos se llaman Kuro y Aka. Nosotros somos los Kenmeina Yuki (sabios de la nieve).
-Mucho gusto, mi nombre es….Hi….No ya no soy Hinata Hyuga, ella murió en el momento en que entró en esta misión Hoshi. Mi nombre es Hoshi.
-Hmmmm eres la única persona que ha pasado la primera prueba en cien años.
-¿Eh?
-Ho-Hoshi…nosotros somos los guardianes de esta zona y…pro-protegemos a los nuestros más que a nu-nuestra vida- dijo una lobita que era de color roja. Ella era Aka, por un momento Hoshi (Hinata) pensó que así sería ella siendo una loba… bueno, cuando era Hinata Hyuga. Supuso que era la menor de los Kenmeina Yuki.
-Eres especial. Por ello no te matamos. Muchos viajeros vienen a esta cueva a pasar la noche o el día, como te darás cuenta… pero nosotros cuidamos lo que es nuestro y desde hacía un siglo no llegaba una persona especial- señaló un lobo que era un poco más grande que Aka, pero de menos tamaño que Kiri. Su color era negro por lo cual se llamaba Kuro.
-Tú me agradas- dijo el lobo que era muy tierno era el que estaba en sus pies, ese era Kiri y tenía un color que se asemejaba a la niebla.
-Eres la de la leyenda- dijo finalmente el lobo mayor, Gure. –Eres la elegida.
Hoshi (Hinata) no daba crédito a lo que decían los lobos.
-Bueno, mucho gusto Kiri, Aka, Kuro y Gure pero ¿elegida?
-Hace mucho tiempo –explicó el mayor de los lobos – el gran Kashikoi-sama dijo que habría una chica que tendría un pasado difícil… pero que daba la vida por los demás. Según él, esa chica había muerto una vez pero la gran Hikari Haru la revivió junto a un hombre, según este hombre se llamaría "Karasu". Esa chica sería diferente a los demás. Su gentileza era más grande que el odio que estaba desarrollando. Muchas personas llegaron a esta cueva, personas que conocían la leyenda pero… ninguno era 'la chica elegida'.
Hoshi (Hinata) tragó saliva.
-Tú no te llamas Hoshi….tú tienes otro nombre- concluyó Gure.
-¿Pero donde esta Kashikoi-sama?-preguntó Hoshi (Hinata)
-Él falleció hace unas décadas. Pero su nieto Kori-sama es nuestro amo. A él servimos.
-Vaya…-
-Ho-Hoshi tú-ú debes de venir con Kori-sama, él ha esperado mu-mucho por la ele-elegida- dijo Aka
-Es que yo…-
-Nosotros no somos 'lobos normales' Hoshi, nosotros somos ninjas….-dijo Kuro, quien era muy maduro para la edad que podría tener. Incluso era un poco más serio que Gure
-Nosotros somos especiales- dijo el pequeño Kiri
-Hmmmm, bueno Hoshi nosotros te ayudaremos a conseguir tus propósitos. No solo somos como 'mascotas'… ya Kori-sama te explicará los detalles.
-¿Normales?- Hoshi (Hinata) pareció palidecer… no entendía que hacia ahí con lobos, pero considerando que su chakra estaba en niveles bajos prefería estar con ellos… quien sabe que les trajera el destino.
-Hace mucho, había un hombre… Rikudo-sennin… él nos enseñó los principios del chakra y de la paz shinobi. Éramos unos niños-
Hoshi parecía interesada, por un momento creyó que 'su vida' volvía a la normalidad… pensó que quizá 'Hinata Hyuga' no había muerto después de todo. Le era difícil deshacerse de sus sentimientos, había escuchado del sabio de los seis caminos pero creyó era una leyenda
-Nosotros éramos cuatro hermanos humanos que pronto fueron shinobis, eventualmente enseñábamos a otros. Pero un día… en esta región cayó una catástrofe y quedamos huérfanos así que huimos pero… no sé porque pero Rikudo-sennin nos encontró y al vernos mal heridos nos prometió algo…
-¿Qué?- preguntó intrigada
-Nos dijo que nos daría vida en un animal: el lobo. Así podríamos sobrevivir en la nieve. Y aquí nos tienes a mí y a mis hermanos…desde aquel entonces vivimos de este modo. En alguna ocasión Kashikoi-sama habito estas regiones y lo consideramos nuestro amo… Hikari Haru es su esposa, ella tiene una hermana gemela llamada Takako Yami. Ella es reina de las tinieblas y del reino de la muerte.
-No comprendo- dijo Hinata mientras seguía observando a los lobos.
-Kashikoi-sama era un hombre, del mundo de los mortales… y se casó con una humana Hikari Haru, no pudieron tener hijos así que nos adoptaron como sus hijos. Pero ella tenía una hermana gemela Takako Yami y ella es….
-Mala… da miedo- dijo Yuki de forma infantil mientras se escondía entre los pies de Hinata.
-Como dijo mi hermano, ella era muy mala y un día murió y se caso con Shinigami-sama , el dios de la muerte, y como tenía envidia de su hermana…
-¿Por qué tendría envidia de su hermana?
-Gustaban del mismo hombre, del esposo de Hikari Haru
-Oh, entiendo-
-Entonces el dios Shinigami selló el alma de Hikari Haru pero como era tan noble esa mujer no fue a parar al mundo de los muertos, bueno si…pero fue a parar a un lugar de luz… su reino. El reino del cielo… ahí es donde van a parar los shinobis ejemplares. En cambio su hermana gemela fue a parar al mundo de las tinieblas y la desgracia. Kashikoi-sama casi muere de dolor pero se encontró con Kori-sama, y lo adoptó y en vez de considerarlo su hijo lo consideró su nieto…ya que él es muy joven- señaló Gure
-¿Por qué recuerdo el nombre de Hikari Haru? Es como si la conociera….- pensó
-No debes de tener miedo Hinata-chan- dijo Aka
Hoshi (Hinata) quedó estupefacta ¿Cómo es que esa loba sabia su nombre real?
-Nosotros los lobos somos inteligentes, ya sabíamos que te hacías llamar Meian y recientemente te hiciste llamar Hoshi. No tienes que fingir, tú eres Hinata Hyuga y punto.
-¿¡Cómo lo saben?!- preguntó asustada.
-Somos los Kenmeina Yuki – dijo sonriente el pequeño Yuri.
-Ahora de-debes ir con Kori-sama- dijo Aka
Hinata caminó por adentro de la cueva, todo era blanco con tonalidades grises azulosas y se encontró con un joven de veinte años, su piel era blanca, cabello lacio y sus ojos eran grises.
-Bienvenida Hinata Hyuga, hemos esperado por ti durante más de cien años- dijo Kori
-¿Cómo pudimos perder a un integrante del equipo? ¡¿Cómo es posible?!- pensaba en todo el camino Itachi.
El Sandaime recibió la noticia de que Meian había fallecido, él ya sabía cómo actuar. Debía ir a la familia Hyuga y decirles que Hinata murió en combate. Desde luego conocía al Clan y sabia que no harían escándalo y simplemente le enterrarían siete metros bajo tierra para jamás acordarse de ella.
El Sandaime llegó a la puerta de la Mansión Hyuga. Abrió nada más y nada menos que Hiashi Hyuga, el padre de Hinata.
-Sandaime-sama, no espere verlo por aquí. Pase por favor.
Los sirvientes de la Mansión Hyuga al darse cuenta de la presencia del Sandaime prepararon té. Hanabi estaba muy dolida por lo de la noche pasada y cuando vio al Sandaime quedó un poco extrañada, no era normal que el Hokage visitará la Mansión… era cierto que eran una familia honorable, pero no era para tanto….
El Sandaime se acercó al jefe de los Hyuga
-Lo siento. Hinata ha caído en batalla-
Hiashi Hyuga no sabía que decir… se sentía aterrado ante esa idea, no… Aterrado no ¡no podía creerlo!... alguna vez deseó la muerte de su hija, pero jamás la deseó enserio, era cierto que era débil pero….
Se escuchó como sollozos inundaban ese silencio. Era Hanabi quien lloraba
-Estúpida hermana…. ¡no debiste haber muerto!
*Editado el 19 de diciembre de 2014*
N/A Gracias por leer este fic, hasta el momento no sé como antes podía escribir tanto... espero sea de su agrado y dejen reviews. ¡Sayonara!
