I don't belong here

-Capitulo 10-

(Parte 1)

"I don't belong here, I gotta move on dear escape from this afterlife. Cause this time I'm right to move on and on, far away from here "
("No pertenezco aquí, debemos seguir querida escapar de esta otra vida.
Porque esta vez estoy listo, para seguir moviéndome, muy lejos de aquí")

Sakura siguió moviéndose y no miró hacia atrás. Soltó un suspiro de cansancio, su deber como médico siempre había sido atender a todo aquel que necesitara su ayuda, y en esas circunstancias estaba consciente de que Itachi la necesitó pero, ¿qué más podía hacer? Fue demasiado tarde cuando se enteró de la verdad, ¿quién pudo haber hecho aquello? Esa pregunta rondaba su mente, ya que una revelación nunca antes vista en su mundo de la medicina.

Dejó que los pensamientos fluyeran y decidió darse más tareas, la única manera de mantener a su cerebro ocupado. En el campo de batalla habrían más desdichados, habrían más heridos y ella cómo alumna de la quinta Hokage tenía como obligación curar a los heridos y no meterse en las peleas. Mas ese silencio aterrador y los sollozos lejanos le estremecían la piel, era el llamado silencio de guerra.

Naruto observó cómo Sakura se alejaba y también miró a su espalda preguntándose cuando fue que dejó de ir ella a sus espaldas, cuándo fue que se había vuelto tan fuerte. Él pensaba maravillas de ella, pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que su compañera de equipo —y amor escondido—sólo tendría ojos para uno sólo, para Sasuke Uchiha. Pero no era momento para estar pensando en su situación sentimental, si es que había alguna esperanza…

Lo importante en ese momento era el cuerpo que yacía en el suelo, como si estuviera dormido, se trataba de su hermano mayor, al menos así lo consideraba desde los 8 años gracias a él tenía una familia y un hogar.

Eran tantas las diferencias que existían entre ambos hermanos Uchiha, el menor era egoísta y el mayor se preocupaba por todos. Uno era frío y el otro era cálido. Uno era indiferente al dolor y el otro trataba de entender al prójimo.

Y ahora, ver a su hermano mayor en el suelo le causaba pena. Ni siquiera se había dado cuenta de que Sasuke estaba con la mirada perdida en el cuerpo de Itachi. Decidido se acercó al azabache y le puso una mano sobre su hombro a señal de apoyo.

—Todo estará bien—Naruto esbozó una sonrisa de lo más forzada, él estaba dolido de igual manera, después de todo Itachi era su gran modelo a seguir, le era imposible hacerse a la idea de que ahora estuviera muerto. Sasuke le dirigió una mirada perdida.

—Maldita Sakura—se escuchó decir por parte suya—, si tan sólo ella... —no pudo terminar la frase por que el rubio ya estaba con una mirada furtiva sobre él.

—¡¿Qué carajos tienes en la cabeza teme?!—Gritó desesperado—. Ella no tiene la culpa de nada, ella cumplió con su deber y quizá este era el destino de... —no terminó porque sabía que lo que diría podría afectar a Sasuke, más de lo que ya estaba.

—¡Dilo!—Sasuke posó su vista en ellos orbes azules de su amigo, desafiándolo con la mirada.

—Quizá este era el destino de Itachi—Naruto tuvo que decir esas palabras con un nudo en la garganta y con una voz tan baja que parecía más bien un pensamiento.

—Él lo era todo para mí—suspiró cansado—. Sobre todas las cosas era la persona que deseaba proteger, tantas noches de entrenamiento eran por él y para demostrarle que era igual o hasta más bueno que él y ahora... —la voz de Sasuke empezaba a cortarse—está muerto.

—Sé que es difícil, pero saldremos adelante ¡dattebayo!—Naruto ante todo trataba de animar la situación, no quería ver deprimido a su mejor amigo y hermano.

—¿Tú qué sabes de la muerte?—preguntó fríamente—, ¿acaso has perdido a la gente que amas? ¡No lo creo!—su tono de voz era de tristeza disfrazada de enojo, después de todo no quería verse como un débil—, tú nunca conociste a tus padres.

—Teme... quizá no vi morir a mis padres pero durante ocho años supe lo que era la verdadera soledad, si jamás me hubiera encontrado con Itachi en ese jardín cuando me invitó a comer por la graduación del primer nivel de la Academia otra cosa seria de mí. Ustedes son mi familia y me duele, ¡claro que duele!

Sasuke suspiró, por lo regular cuando se quedaba sin palabras era porque la otra persona tenía razón. Naruto sonrió triunfante.

x x x

Ante él se alzaba un castillo, tan grande que sus torres tocaban la punta de las nubes. Alrededor una luz blanca señalaba el camino, no había muchas cosas. Lo más importante estaba frente a sus ojos, un lugar lleno de puras tonalidades blancas y ese castillo tan enigmático, con una gran puerta de madera al centro y esas torres con retoques dorados. No existía la oscuridad ni mucho menos las sombras.

«¿Qué es este lugar?» se preguntó a sí mismo. Pero no encontró respuestas, se sintió solo por un momento, alejado de una realidad inexistente. Caminó por varios segundos y únicamente encontró una inmensa luz. Miró sus ropas, eran de color, se tocó su rostro, debía ser una pesadilla o tal vez un genjutsu del chistoso de Shisui Uchiha.

«No, esto no es real» se convenció de ello, no entendía mucho de que hacía en ese lugar, pero supuso que su fin había llegado. Se tocó el pecho, le dolía mucho y no sólo porque estuviera en un lugar diferente a los que había conocido sino que le dolía porque había abandonado a Hinata Hyuga.

«Hinata»

Sus pensamientos fueron interrumpidos abruptamente, en un abrir y cerrar de ojos llegó ante él una persona, era una mujer tenía alas grandes y ropa de colores, pelo castaño y amarrado en una coleta larga. Ojos amarillos, y un rubor bastante notorio en sus mejillas. Itachi la observó y se permitió analizarla, ¿la conocía de algún lugar? Su mente le respondió al instante negándolo, sin embargo su corazón le dijo que sí.

—Hola—fue lo que dijo aquella mujer. ¿Eso era un juego? Itachi desde luego no se esperaba hablar con alguien ese lugar y mucho menos tener una conversación iniciada con un simple hola, estaba confundido, pero su nobleza nata le impedía contestar groseramente, así que decidió ser amable.

—Hola, disculpe... —miró alrededor y no vio absolutamente a nadie o al menos algo que fuera humano—, ¿dónde estoy?—fue la única pregunta que se le vino a la mente de muchas que en realidad deseaba preguntar.

—Mi nombre es Harumi ya nos habíamos conocido antes, aunque fui un poco descortés en aquella ocasión.

¿Aquella vez? ¿En verdad conocía a esa mujer? Sus pensamientos estaban revueltos y también hasta cierto punto se mantuvo escéptico, sus recuerdos estaban atrofiados y no tenía la certeza de que estaba pasando. Eso no era bueno para alguien que le gusta tener el control absoluto de las cosas.

—¿Dónde estoy?—preguntó por segunda vez, insistente. Se vio obligado a mantener la calma.

—No hay tiempo de explicaciones, estás en el cielo.

—¿Qué? —Itachi desencajó la mirada, ¿había escuchado bien?

Harumi comprendió que no había usado las mejores palabras y que posiblemente el chico ya estuviera pensando otras cosas así que disipó su duda.

—No estás muerto—agregó—, sin embargo—miró hacia todos lados, cómo esperando a que algo o alguien apareciera de la luz, soltó un suspiro y le tendió la mano—, por favor sígueme, pero antes debemos correr. Correr para sobrevivir, ¿de acuerdo? —Él asintió para nada seguro, se sentía más como un niño atrapado y confundido—, tendremos que ir rápido.

Itachi experimentó la sensación de casi volar. La mujer aleteaba pero no volaba, se limitaba a levitar centímetros arriba del pasto y avanzar rápido. Él hacía lo mismo sin tener una idea concisa del por qué. Desearía hacer uso de su chakra y cerciorarse de que estaban bien, siendo honestos, ¿qué peligro podía haber en el cielo? La idea sonaba ridícula, claro. Pero todo era posible y a su corta edad lo sabía.

Cada vez se acercaban más al castillo, aquel que se había levantado frente a sus ojos estaba cada vez más cerca. Se percató de las flores que estaban en el piso, todas de color blanco.

Qué hermoso lugar—Itachi se detuvo sólo por un instante. Quería admirar más esa belleza, sin embargo Harumi lo jaloneó más, recordándole que debía estar corriendo sosteniendo su mano. Se cuestionó del porqué de la premura.

La chica alzó sus manos y dijo una oración que él no logró entender. Supuso estaría en otro idioma, sin embargo esas palabras sirvieron ya que la gran puerta de madera se abrió de par en par desprendiendo un olor tan embriagante a pino, el cual llegó a sus fosas en poco tiempo.

Estuvo tan sumido en sus propios sentidos que no se dio cuenta del momento en el cual una mujer cuyo vestido era de todos los colores del arcoíris, un cabello dorado se acercaba a él.

Se estremeció al verla, era simplemente hermosa, mas reparó en el hecho de que sus ojos marrones emanaban tristeza, una belleza demasiado radiante cómo para tener esa mirada. Él siempre fue bueno en descifrar los sentimientos de los demás y ahora lo comprobaba una vez más.

—Bienvenido—se dirigió a él y después miró a Harumi con aprobación—, veo que has mejorado tu carácter querida, puedes retirarte.

—Sí, Hikari-sama—hizo una leve reverencia y miles de polvitos aparecieron en el lugar, ella se esfumó sin más.

«De algún lugar he escuchado ese nombre» llevó ambas manos a la cabeza, de repente un dolor terrible lo turbó.

—Itachi Uchiha, tiempo sin verte, verás... no hay mucho tiempo para explicarte las cosas. Seré breve un día en este lugar es un mes en la Tierra así que los tiempos varían, probablemente tus familiares piensen que estás muerto pero en realidad sólo tome prestada tu alma, debía hablar contigo. Lamento si tu cuerpo se quedó en el mundo de los mortales.

«Prestar mi alma…» aquello lo estremeció, provocándole un escalofrío subir hasta su coronilla. Ella lo decía cómo si fuera la cosa más simple del mundo, ahora los demás pensarían que estaba muerto. ¿Qué clase de préstamo era ese?

—Sé que debes estar molesto pero te diré algo—hizo un leve suspiro—verás, tiene mucho que ver con Hinata Hyuga, tú estabas con ella cuando... Takako se la llevó ¿cierto?—Itachi no entendía a qué iba todo ese asunto, pero desde luego que se sentía culpable por no haber podido hacer nada por Hinata, se sentía enojado consigo mismo así que asintió con la cabeza a forma de afirmación.

—Bien, te explicaré. Takako Yuri es mi hermana gemela ella es señora de las Tierras de la Oscuridad y Tinieblas en cambió yo soy señora de esta Tierra...bien, tú y Hinata ya estuvieron muertos una vez pero ustedes tenían una misión más allá de su otra vida, digamos que se les dio una segunda oportunidad, pero en este momento Takako está haciendo de las suyas y quiere venganza por un pasado que sucedió hace mucho tiempo.

Itachi no entendía mucho, le costaba creer que algún día estuvo muerto pero dadas las circunstancias estaba consciente de que seguramente todo era seguro en ese lugar, a final de cuentas estaba en el cielo. Asintió con la cabeza, no le gustaba interrumpir cuando le hablaban de algo, prefería escuchar primero y después dar su punto de vista.

—Bueno, yo soy familiar de Rikudo-sennin, el sabio de los seis caminos. Takako es mi hermana pero en fin, no te quiero confundir más. Al ser descendiente del sabio de los seis caminos, yo recibí la larga vida y longevidad mientras que mi hermana recibió un alma eterna. Pero como todas las historias siempre hay un bueno y un malo, Takako decidió irse por el camino malo, ella estaba enamorada de un hombre, ese hombre fue mi esposo. Ella estaba furiosa y justo cuando yo iba dar a luz a mi bebé ella nos asesinó. Hubo muchos problemas después de ello, jamás le guardé rencor pero fui recompensada y vine a parar a ser señora de estas Tierras en el cielo, por mi alma buena. En cambio Takako fue castigada por los espíritus de nuestros ancestros, ella en busca de poder trató de buscar ayuda con Shinigami-sama, pero él siempre se mantuvo neutral, hasta que un día accedió. Tomó parte de su alma tornándola todavía más oscura y le otorgó el poder de ser dueña de las Tierras de la Oscuridad y las Tinieblas. Su destino no fue muy bueno después de eso ya que fue encadenada a ese mundo. En aquellos días, un shinobi del mundo de los mortales llegó a ese lugar, su pasado y sus acciones no fueron las mejores, por tanto fue castigado. ¿Sabes de quién te estoy hablando Itachi?

Él negó. Todo el relato le era fascinante pero debía admitir que sonaba un tanto irreal.

—Fue Madara Uchiha.

Aquel nombre sin duda, sí hizo mella en su consciencia.

—Quizá habrás llagado a esta conclusión pero una persona llega a la luz o a la oscuridad, a estos diferentes mundos dependiendo de la pureza de su alma. Ya sabrás entonces por qué Madara fue a parar a las tierras de Takako. Todo parece indicar que, ese tipo desencadenó a mi hermana, ella como recompensa y gratitud le dio la inmortalidad y vida eterna.

—¿Qué? —Itachi abrió más sus ojos. Eso no podía ser posible, Madara Uchiha sin duda estaba muerto, eso era más que obvio.

—Él está vivo—Hikari frunció sus labios, no estaba molesta de hecho entendía muy bien las dudas que ese chico tenía, eran totalmente normales—, él está en el mundo de los morales gracias al poder que Takako le dio a ese hombre, se podría decir que los dos están en deuda entre ellos. Él la salvó y ella lo salvó.

—¿Vale? Pero… ¿Hinata qué tiene que ver en todo esto?

—Bueno, veo que has entendido a donde quería llegar—suspiró cansada—. Ella es descendiente de los Kenmeina Yuki, los sabios de la nieve.

—¿Kenmeina Yuki?—estaba confundido, jamás había escuchado hablar de ellos.

—Hace mucho tiempo, en las épocas en las que apenas estaba empezando el mundo shinobi, habían cuatro hermanos ninjas llamados Kiri, Aka, Kuro y Gure. Una catástrofe azotó el país donde Vivian y quedaron huérfanos. Aprendieron los principios de chakra y de paz shinobi, con el tiempo se volvieron ninjas de elite. Rikudo-sennin los encontró al borde de la muerte y les prometió que les daría una segunda vida eterna encarnándolos en un animal: el lobo. Gracias al pelaje del lobo sobrevivirían a la nieve, de ahí que sean sabios de esa región. Y bueno... con el tiempo Rikudo-sennin murió y un hombre llamado Kashikoi llegó a las regiones de la nieve, ahí mismo yo lo conocí…

—No comprendo del todo ¿usted conoció a Kashikoi? ¿Quién era él? —preguntó Itachi intrigado, en verdad esa historia le estaba llamando la atención.

—Hace un momento te expliqué que yo tuve un esposo y que tendría una hija. Él era mi esposo. Los Kenmeina Yuki lo consideraron su amo y a mí me consideraron su madre. La envidia consumió a mi hermana Takako, ya que ella jamás podría tener un hijo, esa es otra larga historia—hizo una mueca de dolor—, eventualmente quedé embarazada y también adopté a los Kenmeina Yuki pero mi hermana quería a mi esposo...no, mejor dicho estaba obsesionada con él.

—Eso debió ser terrible.

—Lo fue Itachi, lo fue… ella no pudo con el peso de su envidia y terminó por destruirnos. Me asesinó a mí y a mi futura bebé. Sin embargo fue castigada por los espiritus de las generaciones pasadas y fue ahí que le pidió ayuda a Shinigami. Parece increíble que se casó con el Dios de la muerte, mas estoy segura que lo hizo sólo por conveniencia y no por un amor puro. No sé si fue una bendición o que haya sucedido pero Shinigami no podía tener un favoritismo por mi hermana o todo el peso de los grandes ancestros recaerían en él, así que no le quedó más opción que sellar mi cuerpo mortal en este mundo, y me hice señora de las estas tierras, en este lugar de la luz.

—Es increíble, todo por una venganza y la envidia, pero ¿qué pasó con Kashikoi?

—Mi esposo casi murió de dolor, sin embargo ese vacío se amortiguó gracias a un joven llamado Kori. Lo adoptó como su nieto-hijo. Él es el líder y amor de los Kenmeina Yuki y vive en esa cueva, es una historia compleja como te habrás podido haber dado cuenta pero, Hinata Hyuga... es la reencarnación de la hija que perdí.

—¿Qué?—su rostro palideció, ahora entendía por qué tanto interés en Hinata.

—No lo recuerdas Itachi, no lo recuerdas pero tú y ella ya murieron en su otra vida. Ella teniendo dieciséis y tú veintiún años. Cabe la casualidad que es la edad que tienen en esta su segunda oportunidad. Ambos han sido puros en diferentes sentidos y los dos murieron protegiendo a las personas que más amaban.

—¿Qué? ¡Imposible!

—Itachi, no te cierres a las posibilidades de la verdad. Escuchala, su vida ha sido muy semejante a la que tuvieron en su mundo antiguo. Ella murió en la cuarta guerra shinobi y tú, oh cariño en verdad siento decirte esto pero moriste asesinado a manos de tu hermano menor, Sasuke Uchiha.

—¡No! ¡Sasuke jamás haría eso! —gritó exaltado, toda la cordura que tenía antes se perdió al igual que mi paciencia.

—Itachi, tranquilo—alzó sus manos para que él la notara—. Este mundo de los mortales dista de ser el que había antes, es confuso, sé que debe serlo. En tu pasado, fuiste miembro élite ANBU y recibiste una orden, más bien fue un mandato para salvaguardar la paz de tu aldea y de tu familia, lo hiciste para protegerlo y asesinaste a todos los miembros del Clan Uchiha, le pediste a tu hermano que te odiara y con el tiempo tú entraste en una organización criminal llamada Akatsuki, tu hermano acumuló odio y hubo un tiempo en que se enfrentaron en una cruel batalla y él terminó asesinándote, seis meses después se efectuó la cuarta guerra mundial shinobi y fuiste revivido por un técnica llamada Edo Tensei, fuiste un héroe pero al romperse el efecto de esa técnica volviste a este mundo. Ambos fueron almas buenas por naturaleza y estaban destinados a estar juntos, y se dieron cuenta de ello cuando estaban muertos, su amor traspasaba las barreras de este reino y por ello se les dio una segunda oportunidad... es algo complejo pero Takako no quiere que eso pase, ya que Madara Uchiha y ella tienen un plan bajo la manga, el plan ojo de luna. Quieren someter al mundo en las tinieblas, Takako usará a Hinata y Madara su inmortalidad, está en riesgo el mundo shinobi, el mundo de los mortales.

—Entonces...

—Debes salvar a Hinata, ella fue dotada de un gran poder espiritual que es manejable, puede ser la más buena o la más mala. Tiene un doble poder pero es peligroso y Takako lo usará para su beneficio, ella está detrás de Akatsuki y quiere a los jinchurikis de ocho y nueve colas, además de que Madara Uchiha desea el Byakugan, quiere tener los tres dojutsus del mundo shinobi...

—Naruto está en peligro—sentenció.

—En efecto, tu amigo y hermano, Naruto Uzumaki está en peligro. Debes salvar a Hinata de esta oscuridad y devolver la paz

—¿Qué pasará conmigo?

—Volverás a la vida, tu familia está preocupada por ti, pero en cuanto regreses a la vida...deberás estar preparado para enfrentar a Hinata y yo...para enfrentar a mi hermana

x x x

Era muy de mañana, un día nublado y con lluvia. Konoha resentía la invasión que se había suscitado la noche anterior. Habían pasado ocho horas de la muerte de Itachi, las horas más eternas para Sasuke. Todo estaba preparado, estaba pensando en cómo decirle a su madre y a su padre. Estaba dolido.

—Teme, no te preocupes.

—No puedo estar tranquilo—seguía observando el cuerpo de su hermano, era como si estuviera en un sueño profundo.

De repente, la mano de Itachi pareció moverse. Sasuke se talló los ojos.

«Seguro es por no haber dormido, estoy cansado» trató de alejarse del cuerpo de su hermano y ponerse de pie cuando de repente…

—¿Pensabas que había muerto?

—¡Itachi! —Naruto gritó a todo pulmón, estaba asustado y a la vez sorprendido.

—¡Maldita sea Uzumaki me has envuelto en un genjutsu! —Sasuke estaba dispuesto a matar a Naruto por tal broma, pero Itachi se interpuso entre ellos, estaba totalmente sano.

—¡Escúchenme! ¡Sigo vivo!—esbozó una sonrisa seguida de un suspiro—tan sólo me fui 10 minutos y ya es de día… vaya dilema.


N/A Muchísimas gracias por leer y por dejar lindos comentarios ñ_ñ se aprecia muchísimo. Recuerden que en el cielo el tiempo transcurre diferente al de la tierra. En fin. Espero haya sido de su agrado y ya saben, si les gustó dejen review y si no... cualquier comentario es bienvenido. Nos leemos pronto.

Por cierto, recuerden que Afterlife tiene actualizaciones más lentas aunque procuro que sean constantes.

Saludos cordiales.

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See ya!

*Editado el día 10 de agosto de 2015*