"A place of hope"
-Capitulo 11-
"A place of hope and no pain, perfect skies with no rain"
("Un lugar de esperanzas y sin dolor, cielos perfectos
y sin lluvia")
๑
๑
Si había una palabra para describir la atmósfera del lugar debía ser destrucción.
Los ninjas de élite estaban demasiado ocupados intentado descubrir que fue lo que ocasionó el desastre, quién pudo hacer semejante atrocidad como para destruir una aldea. Porque sin duda ese era el poder de alguien de otro mundo, alguien desalmado que no contempló todo el dolor que le iba a causar a todas las personas, no sólo ninjas, sino a los niños, a los ancianos, a las madres.
Los genin tenían escoba en mano e iban acompañados de los adultos, todos tenían que ayudar si es que querían recuperar lo que un día fue la aldea. Los chunin, organizaban escuadrones de búsqueda y de rescate para tener un conteo de las personas desaparecidas durante el atentado.
El ambiente era tenso, nadie hablaba y si acaso lo hacían era para dirigirse palabras de aliento y hacer sentir un poco—tan sólo un poco—mejor a la gente.
Itachi lo observaba todo. Al tiempo que sus pies se arrastraban, todo se sentía tan diferente a lo que solía ser, ese lugar al que podía llamar hogar después de sus entrenamientos, después del martirio de sobrevivir como ninja.
Soltó un suspiro, ¿cómo es que el pasado había llegado al presente? Todavía le costaba mucho trabajo creer que en verdad un día estuvo muerto. No recordaba nada y estaba seguro que si sus memorias regresaran tampoco ayudaría en mucho. De cualquier modo, su mundo estaba diferente, volteado de cabeza y girado a 270 grados.
Se imaginó una situación diferente, una vida normal. Le gustaba ser ninja, ese era un hecho incuestionable. Sin embargo era humano, por un demonio que lo era y cómo tal a veces, tan sólo a veces sí deseaba despertar tarde, ver a los niños correr y jugar tranquilos en el patio trasero de su casa con la única preocupación de llevar el sustento del día a día. No pensar que una técnica —un segundo— podría hacer la diferencia entre la delgada línea de la vida y la muerte. Entre estar en el cielo y estar en el mundo de los mortales.
Se imaginó también la torre Hokage, siendo el edificio más alto de Konoha pero de esa bendita torre no quedaba más que polvo y pedazos de madera. Madera que los genin estaban limpiando junto con los aldeanos de la aldea. Todos dando todo de sí para poder sobrellevar la situación. Los admiró, porque sin ellos las cosas no serían igual.
Las inmediaciones de «la torre» estaban resguardadas por ninjas de élite y ANBU quienes se mantenían impávidos. Itachi sabía que a pesar de haber ruinas en la torre seguramente hubiera algo rescatable, documentos importantes por ejemplo.
Pasó entre ellos y caminó con la frente en alto. Nadie le dijo nada. Él emanaba un aura de liderazgo y de fortaleza que nadie se atrevía a cuestionar y si acaso osaban a hacerlo sabrían que no tenían ni una sola oportunidad contra el genio de los Uchiha.
Fue entonces que escuchó la voz de Tsunade.
—Itachi—dijo entre dientes.
La vio. El sello que siempre había estado en su frente —desde que la conocía— ya no estaba. En su lugar, su rostro se veía demacrado, incluso sus labios estaban resecos, ojeras en su rostro. Ni un rastro de la hermosura que usualmente la Godaime reflejaba en cada momento por que debía admitir que ella además de fuerte era hermosa. Los ojos miel de la Hokage se entrecerraron. Él supo que ella no esperaba su visita y ciertamente no estaba en sus planes ser tan repentino pero estaban contra tiempo, un día más podría ser la diferencia entre vivir o destruir el mundo.
El mundo que conocían.
—Godaime-sama—hizo una reverencia, ignorando las miradas de los demás ninjas a su alrededor—. Necesito hablar con usted en privado.
—Fuera—ordenó.
Los demás no cuestionaron su autoridad y entre una nube de humo desaparecieron uno por uno. Tsunade alzó su ceja escéptica, si había una persona en la que podría confiar y meter las manos al fuego era ese chico. No le llamaba mocoso como le solía decir a Naruto y a Sasuke y eventualmente a su preciada alumna, porque él estaba en otro nivel, a su altura para ser precisos.
—Como verás, no puedo ofrecerte una silla—ella se sentó en una roca, la cual en sus tiempos mozos posiblemente fue un cimiento de la torre. Ella no le prestó importancia a ese detalle—, ¿a qué debo tu visita?
—¿Dónde está el Sandaime? —preguntó, inspeccionando el lugar.
—La aldea no está lista para una noticia así. Shizune y yo hicimos lo que pudimos. Él ha muerto hoy en la madrugada.
—Entiendo—una persona más, y sólo era el principio—, lo que le voy a decir debe ser guardado con recelo.
—Déjate de formalidades Itachi.
De repente se puso intranquila. Su cabeza daba vueltas y sentía ese temblor en todo su cuerpo, había usado casi todo su chakra, y tal era la prueba de que ya no tenía su sello. Tardaría tiempo en volver a juntar mucho chakra, aunado a la falta de alimento y al cansancio. Si Itachi iba a decir algo, era mejor que lo dijera ya.
—Van a contraatacar la Aldea una vez más—ignoró la forma en que la Hokage alzó sus cejas y llevó sus manos a la boca—, quieren al jinchuriki de nueve colas y también desean el dojutsu del clan Hyuga.
Por varios segundos reinó el silencio. Sin embargo Tsunade no lo soportó.
—¿Qué? —fue más un grito que una pregunta.
—Investigué sobre Akatsuki y las cosas son peores a como las creemos. Es cierto, el que atacó la aldea fue Pain, ese hombre poseía el dojutsu del sabio de los seis caminos, el rinnegan. Pero hay algo más…
—Habla de una vez—su dolor de cabeza no aminoraba. La información que le estaba proporcionando Itachi no era muy alentadora tampoco si veía el panorama.
—La persona que está detrás de todo esto tiene un nombre. Madara Uchiha.
Madara Uchiha.
Tsunade hizo un esfuerzo sobrehumano para no gritar y soltar improperios. Si Itachi fuera otra persona ya lo hubiera golpeado pero no estaba en la naturaleza de Itachi mentir ni mucho menos decir tales cosas sin antes tener una explicación.
—¿Qué? ¿Estás seguro?
—Completamente Godaime-sama, de hecho... han capturado a Hinata Hyuga, próxima líder del clan. Ellos tienen un plan y ese plan involucra a todo el mundo shinobi, es importante avisarle a los demás Kages.
—No entiendo nada—chasqueó la lengua—. Uchiha, esto es algo delicado no podemos convocar a los demás Kages sólo por…
—Confíe en mí—notó la inseguridad en Tsunade y eso no le gustó para nada. También lo había visto en la mirada de Shisui. ¡Él no quería dañar a nadie! —. ¿Le he fallado antes? O lo que es más importante, ¿le he fallado antes a esta aldea?
—Nunca—respondió al instante sin dudar—, pero entiende... la Aldea está debilitada— volteó a ver a su alrededor—los Gennin se están encargando de reparar casas, mientras que los chunin están ayudando en labores de búsqueda y rescate y los jounnin hacen los labores más pesados. Itachi, entiende... no puedo dar la orden de mandar llamar a los otros Kages, sería arriesgado e injustificable.
Él comenzó a respirar de forma intranquila. Ahora más que nunca necesitaba apoyo, necesitaba que alguien confiara en él. No quería lastimar a los demás, sólo buscaba solucionar las cosas esa terrible situación que había iniciado sin que él se diera cuenta. ¿Cómo decirles de su pasado cuándo ni siquiera estaba seguro? ¿Cómo decirles que estuvo en el cielo por un instante? Necesitaba que alguien le escuchara y supiera que no estaba loco que si decía las cosas eran por un motivo grande y que el mundo corría peligro y que él era el único que sabía de la situación, que mientras las horas pasaban todo empeoraba y que Madara y Takako avanzaban dando más pasos. Porque para ser honestos, ellos estaban muy atrasados y perdiendo tiempo no solucionarían absolutamente nada, al contrario…
—Tsunade, si no lo hacemos el mundo correría peligro—intentó convencerla. Tenía que.
—¿Qué tipo de plan es? ¿Cómo es que Madara Uchiha está involucrado en esto sí él está muerto?
—Es una historia larga y compleja. Ellos quieren hacerse de los tres dojutsus shinobis, ya tienen dos... ¿recuerda la misión de la que hablamos el otro día?
—Sí, sí la recuerdo.
—Ellos pretenden usar el poder de los bijus junto con el poder de los dojutsus.
Ella se alzó de hombros y tocó sus sienes.
—Itachi, no sé qué decir. No puedo tomar una decisión a la ligera.
—¡Debemos actuar pronto! —no supo porque de repente se encontraba a sí mismo gritándole a la mismísima Hokage—, si no lo hacemos lo que conocemos por mundo se acabará—bajó el tono de voz, soltando un suspiro sonoro. Las cosas no estaban marchando bien.
—No lo sé Itachi. ¿Y si esto es una trampa de Akatsuki?
—¿Trampa? Esa no es una opción Godaime. Ni siquiera ínfima. Ellos tienen interés en mí—se señaló—, y en Hinata Hyuga. Lo primero que deberíamos hacer es proteger a Naruto y al jinchuriki del Hachibi. Después deberíamos hacer una alianza.
—¿Alianza?
—Una alianza shinobi Godaime. En efecto—su semblante se volvió sombrío—, una guerra se avecina.
—¿Una guerra? ¿Qué clase de tontería es esa Itachi? —dijo molesta—, ¿por qué estás diciéndome toda esta información si…?
—Godaime. Sólo escúcheme, entiendo que esto es difícil, de hecho lo fue para mí. Pero lo que le estoy diciendo es real, una realidad que nos ha alcanzado después de varias generaciones, no podemos ignorarlo y debemos actuar con discreción pero también dando pasos firmes.
—Estoy vieja—dijo de repente—, mi cuerpo ya no reacciona igual e incluso mi cerebro no está maquinando bien las cosas. Itachi, tú pudiste haber sido un buen Hokage de cualquier modo. ¿Qué se le va a hacer? La aldea está destruida, hay heridos, mi chakra está bajo y no soy capaz de curar a todas las personas. Los ninjas médicos no se dan abasto, hay pestilencia y todo esto es como una mierda. Me dices que habrá una guerra y debes de saber que no estamos en nuestro mejor momento de hecho este es nuestro peor momento. ¿Puedo confiar en ti cierto?
—La pregunta ofende Godaime-sama. Pero sí, confíe en mí. Yo pondré en mis manos todo, y si es necesario cargaré con esto. Haré todo lo que pueda y hasta lo que no para que las cosas salgan de la mejor manera, sólo déjeme encargarme.
«Déjeme manejar la situación, porque yo me entiendo en este momento» completó en su mente.
—He ideado un plan—agregó—. Akatsuki me busca por ser Uchiha y un candidato a líder de mi clan. El plan se limita a que yo vigilaré a Naruto Uzumaki para evitar que se hagan del Kyubi.
—Bien—ella alzó sus puños—, tienes toda mi autorización para llevar a cabo esto Itachi Uchiha. Serás mi mano derecha en este momento.
—Lo seré Tsunade, seré su mano derecha. Pero insisto, los Kages deben de saber de esto.
—En serio Itachi, tú podrías ser mi sucesor. Eres un joven lleno de energía positiva, tienes grandes ambiciones, eres fuerte y piensas en los demás—dijo, por si acaso él estaba confundido.
—En este momento no es oportuno hablar de quien será el siguiente Hokage, Godaime. Usted tiene que vivir.
—Itachi—Tsunade se acercó a él con pasos lentos, estaba muy débil por los jutsus que había usado anteriormente—, gracias.
Él sintió la mirada de confianza y supo que ya había encontrado un poco de apoyo. Pero desafortunadamente ese era apenas el comienzo. Alzó sus manos y mordió su dedo pulgar, sacando sangre.
En el cielo aparecieron cuatro cuervos negros, sus invocaciones.
Las aves se apoyaron en sus hombros, como si él fuera su amo.
—Mis cuervos irán a donde están los Kages y darán este aviso—Itachi sacó un pergamino y comenzó a escribir—, es cuestión de esperar su respuesta. Entre más rápido mejor.
Tsunade observó como las aves desaparecían. Cada una con un respectivo pergamino. Pronto ya no hubo rastro de ellas ya que se perdieron entre las nubes y no fue capaz de admirarlas por más tiempo.
—Tengo que hablar con el consejo—murmuró más para sí misma que para Itachi—aunque son tercos y obstinados. No les caerá en gracia que un Uchiha esté de mi lado.
Itachi soltó una mueca. Ella tenía un punto.
—Itachi, necesito pedirte algo antes de que empieces con tu plan.
—Dígame.
—Necesito que mandes a ninjas de tu confianza a proteger el escuadrón médico. Hay un pequeño campamento que está funcionando como hospital en este momento. Ya sabes, cuando hay ataques a lo primero que van es hacia nosotros, como ninjas médicos somos los únicos capacitados para sanar las heridas físicas. Es necesario que haya vigilancia, uno nunca sabe. Es sólo por protección y seguridad.
—Seguro Godaime. Cuente con ello.
x x x
—¿Ya está lista?—preguntó.
Sus ojos estaban puestos sobre la mujer. Ese insípido ser que no emanaba luz, sólo oscuridad.
—No seas desesperado, idiota. Esto tardará más tiempo, de hecho estoy absorbiendo todo su poder.
Un intento de falsa sonrisa apareció en su rostro. En esa blanquecina piel.
—Takako, eres tan impulsiva.
—Tranquilo. Ya tenemos a los siete bijus y pronto tendremos a los tres dojutsus. Es una lástima que—se permitió observar a la chica que yacía sobre el piso, con el cabello suelto y desordenado, con su rostro turbado por el dolor—esta niña se vaya a quedar sin sus preciados ojos.
—Hmp. Takako—ignoró el comentario de la mujer—. Me es increíble que el estúpido de Nagato haya muerto. ¿Estaremos subestimando al receptor de kurama?
—Para nada. No es subestimación. Ese jinchuriki no es fuerte en lo absoluto. Recuerda que Zetsu nos dijo que el Uzumaki peleó junto con su amiguito, ese estúpido niño del clan Uchiha.
Madara juntó sus cejas. No se ofendió por lo dicho por su descendiente, de hecho ella tenía la razón. Los Uchihas del presente eran débiles, estúpidos y carecían de odio para ser más fuertes.
—Sasuke Uchiha. No pensé que fuera un prodigio, sin embargo no está a mi nivel. Su odio no es tan grande, será pan comido.
—No seas soberbio, Madara—la mujer bufó. Disfrutaba de la situación. Sus manos seguían en los pechos de la chica que yacía en el suelo, sintiendo como sus fuerzas de agotaban a cada segundo que pasaba.
—Quiero destruir todo ya—apretó sus puños tan fuerte a tal grado que sangraron—, quiero renovar esta mierda ahora.
—Basta Madara. Si sigues mostrando esa actitud ten por seguro que con un par de movimientos puedo quitarte la inmortalidad y morirás al instante.
—Cómo si eso me importara.
Ella rodó los ojos.
—Bueno, somos aliados por conveniencia, no porque nos llevemos bien, eso recuérdalo Madara
—Por supuesto.
Ninguno de los dos se percató de cómo la chica lazó su brazo y se movió a una rapidez tal que soltó una patada directo a Madara.
Sin embargo, el Uchiha estuvo a tiempo de evadirlo mas Takako no corrió con la misma suerte. El impacto llegó hasta su espalda para arrastrarla varios metros pegándose en contra la pared.
—¡Qué demonios!
Hinata sangraba. Sentía como su sangre hervía, era como estar ardiendo pero no veía el fuego. Todo estaba normal. No supo cómo fue que logró hacer aquello, los tomó desprevenidos pero no había sido suficiente. Ella todavía no estaba a su nivel, y ciertamente el que tuviera su chakra bajo no favorecía en nada. Su respiración estaba cortada, todo se movía. Pero había un motivo para soportar todo ese dolor, ese motivo tenía nombre y apellido.
Itachi Uchiha.
—¿Qué significa esto Takako? —gritó— Madara al tiempo que hacía sellos de manos con rapidez.
—Olvídalo Uchiha—tosió la mujer—, tus jutsus y demás porquerías que ustedes los mortales usan como técnicas no funcionan en este lugar—para ella, Hinata era un deleité. Ver esa expresión de dolor en su rostro y como sus piernas temblaban era simplemente deleitable—. Veo que esta mocosa sabe hacer algo—le dirigió una escueta mirada—, me sorprende que te hayas zafado de las cadenas. De cualquier manera he absorbido gran parte de tu energía vital, esa cosa que los mortales le llaman chakra. Dudo mucho que sobrevivas pero antes de eso necesito tus ojos.
—¿P-Por qué h-haces e-esto? —Hinata bajó la mirada, tocándose su pecho—, ¿p-por q-qué eres tan cruel?
—Estúpida—dijo divertida—, tu alma es muy blanca y pura todavía. Eso no es bueno Hinata.
—¿Qué quiere decir eso? —Madara la miraba con el ceño fruncido.
—Significa que esta chica tiene un alma buena y bondadosa. No es un ángel negro, sino que por ahora tiene el débil poder de un ángel de paz. Qué tontería, una verdadera lástima. No puedo creer que a esta niña le guste ser buena, deberías mirarte niñita—escupió—. Eres una fracasada, tu familia nunca te ha querido. Tu querido primo te usó, todo el mundo te ha usado abusando de tu nobleza. Eres demasiado blanda, demasiado gentil, demasiado buena…
Hinata se tapó los oídos, aquellas palabras le hacían recordar a su padre en los entrenamientos, cuanto más se esforzaba él solía decir eso.
—¿Te quedas callada? —Takako se acercó al pequeño cuerpo de Hinata, el lugar era frio y sombrío... —. Eres una fracasada ¡grábatelo! Todo mundo te ha usado, absolutamente todos... ¿acaso crees que vales? Tan sólo mírate... estás llena de sangre y eso que eres la persona que ha sido dotada de un poder espiritual enorme. Eres débil, ni siquiera pudiste odiar, eres débil, débil y siempre lo serás. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda eres tan inútil que hasta moriste una vez en la guerra, en tu otra vida, ¿por qué? Ah sí, para salvar a ese chico del Kyubi, ¿y qué pasó después? Él no hizo nada, porque no le importaste. Ni siquiera a tu madre le importaste. Eres un estorbo, y es por ello que me haré cargo de ti. Haré de tu agonía un infierno.
Hinata se dejó caer. El golpe hueco resonó, sus ojos se cerraban a poco.
—Yo—su voz apenas era un susurro. Takako hizo un gran esfuerzo por escucharla así que se acercó y tomó su mentón, sólo para asegurarse de que fuera a dar el último suspiro—, no soy débil, yo…
Hinata apretó sus puños. Concentró toda su energía, no entendía que era lo que estaba pasando pero debía aprovechar. Dio un salto, sintiéndose más ágil que en sus entrenamientos como shinobi.
Su espalda dolía, ardía.
De repente, algo creció, algo que no era de su cuerpo.
Alas.
No tuvo oportunidad de apreciarlas, ya que hizo lo que su corazón indicaba y dio un salto, para su sorpresa logró mantenerse en el aire. La sensación fue única, ahora lo que quedaba era huir para sobrevivir.
Takako percibió el olor a sangre. Automáticamente se llevó su mano a los ojos. Estaba lloviendo sangre dentro del castillo.
«No» se corrigió «Hinata está sangrando y está derramando su propia sangre.»
Madara no se enojó, al contrario. La escena la parecía divertida. Desde la forma en que Takako observaba a la chica alejarse y apretar sus puños hasta la terquedad de Hinata.
—Queremos que esté viva. Necesitamos su byakugan—dijo inexpresivo.
—¡Lo sé!
El pelo de Takako se tornó de color morado. Hizo unos cuantos sellos. Al principio Madara creyó que sería de alguna técnica shinobi pero rechazó eso al instante. Él ya había intentado invocar al Susanoo, o si quiera hacer una técnica básica de fuego. No funcionaba. Ese lugar sin duda era de otro mundo. Por lo tanto sí se sorprendió cuando los ojos de Takako cambiaron a unos de color morando, dándole un aspecto muy similar al rinnegan.
—Esta niña no vale la pena. He demorado mucho y me he portado muy complaciente con ella—dijo—, es momento de sacarle los ojos y tener su preciado Byakugan.
Una espada de color negro apareció en sus manos. Fue entonces que Madara comprendió que por ello había hecho esos sellos. La espada era larga, con un mango dorado.
Hinata no había ido muy lejos, de hecho sentía que a cualquier momento caería. Y esta vez sí dolería y mucho. Tenía que encontrar un lugar para reposar, pero todo parecía ser oscuro. Los bosques daban la impresión de estar destruidos, sus árboles estaban hechos cenizas y la atmósfera no era para nada tranquilizadora. Hinata descendió, sintiendo un frío recorrer su espalda.
Ya no podía más.
«Confía en ti Hinata. Te amo.»
—Itachi—abrió de nuevo los ojos por mera inercia.
No supo si se quedó dormida o si acaso nunca lo estuvo. Su cuerpo estaba entumecido, para después quedarse muda.
Takako se estaba acercando…
x x x
—¿Dónde está?
—Tranquilízate Neji-san, tranquilo.
Tenten observó a su alrededor. Movió sus pies y sintió la tierra sobre ellos. Afuera estaba briseando por suerte —y esperaba— las mantas los protegían de la brisa. Era un campamento médico, muy improvisado para la situación.
Ino iba de acá para allá. Eran tantos los heridos que no se daba abasto. Había desde los que tenían una fractura hasta los que necesitaban una operación urgente. Sakura y Shizune eran las encargadas de las operaciones. Mientras que ella y otros diez médicos eran los responsables de las curaciones menores.
«Si claro» bufó. Si por curaciones menores entendemos a aquellos pacientes que tenían cortadas en todo el cuerpo, magulladuras, quemaduras y hemorragias internas. Si fuera uno no habría problema, el asunto es que eran cientos. Y el número no parecía disminuir, y el hecho de que no estuvieran en un hospital y que la lluvia los amenazara no ayudaba en nada.
—Creo que con esto es suficiente—se acomodó un mechón amarillo de su cabello y con la manga de su bata blanca quitó el sudor de su frente.
—Gracias Ino—dijo Lee haciendo una reverencia. En verdad apreciaba que Ino ayudara a Neji en esa situación, detestaba ver como su compañero estaba ahí tumbado como si la llama de la juventud se hubiera extinguido para él.
—Me he encargado de las heridas superficiales, será suficiente sin embargo hay daños internos. Necesita una operación pero en este momento no contamos con el equipo médico. Como sabrán el hospital está destruido—explicó.
—¿Operación? —preguntaron al unísono los compañeros de Neji.
—Tiene daños en el corazón. Para ser honesta, si no lo operamos morirá.
—No puedo morir—la voz del Hyuga hizo que todos tuvieran su vista posada en él—. Debo vivir, aunque sea un poco más... Hinata...Hinata.
—Chicos—Ino se dirigió a ellos—, es mejor que pasemos a Neji a la zona de urgencias. Contacten a Sakura Haruno, ella está más capacitada para este tipo de operaciones. Yo me encargaré de llevar a Neji hasta ella.
Lee salió corriendo sin dudar en cuanto escuchó eso. Tenten también lo hizo. Nadie sabía cómo reaccionar ante ello después de todo.
—Gracias Ino, gracias. Haz lo que puedas, no quiero morir, no ahora…
Ino quiso decirle que estaba bien, que estaría bien. Que junto a Sakura tratarían de encontrar una solución, que se repondría y que…
Pero debía ser honesta, en esas circunstancias poco podía hacer ella y dudaba que su amiga estuviera en condiciones de operarlo. Además de agobiante, los médicos empezaban a resentir los efectos del cansancio y de que su chakra estaba disminuyendo, por más precisos que fueran.
Apreció cómo Neji cerraba los ojos para caer en un profundo sueño. Sólo por seguridad tomó su pulso percatándose de que todavía seguía con vida. Suspiró cansada. Debía continuar con los demás pacientes…
—¿Dónde está ella? —escuchó.
Pero supuso que se debía a una pesadilla. Sonrió maternalmente.
—¡Neji!
Ese grito la desubicó. Enfocó sus ojos en una niña.
Cabello trenzado y de lo demás no estuvo muy segura, ya que los dos ANBU de la entrada obstruían parte de su vista.
—¡Neji! —volvió a gritar.
La niña luchó por entrar, no supo que les dijo a los ANBU. Pero accedieron, eso fue raro, pensó para sí misma.
«¿Quién será esta niña y por qué busca a Neji?»
N/A Tardé poco más de dos horas para editar este capítulo. Hago una aclaración, quizá ustedes ya leyeron este fic desde mi antigua cuenta si es así, quizá se hayan dado cuenta de que agregué cosas, más escenas y una descripción más detallada. Originalmente hace dos años hasta aquí se quedó el fic, a partir del siguiente capítulo seré más descriptiva —eso espero— para darles un mejor panorama y podemos decir que las cosas cambiarán un montón. Recuerden, este fic sí es ItachixHinata. Y meeeh, las cosas se ponen interesantes '¿verdad? al igual que los líos. Tsunade ya está cansada —diferente al anime en donde ella cayó en coma, aquí sólo está agotada físicamente— por ello se apoyó en Itachi para sobrellevar el cargo de Hokage. Pero tampoco significa que le quiera dejar todo a él. ¿Qué pasará con Hinata? D:
Todo eso se irá desaróllando después. Gracias por los reviews, las alertas, los favoritos... por todo. Lo aprecio muchísimo.
Tamahara-chan es mi página en facebook por si quieren ver más novedades.
¿Review? Ya saben, si les gustó es buena oportunidad para contarme y si no, también será bien recibido. Motiva muchísimo ya que así veo que podría mejorar o qué tanto les gustó/disgustó. Así que vamos, un review es gratis, son como galletitas para mí.
(Yeeeeeih, galletitas. Yupi!)
Saludos cordiales, y... ¿alguien quiere una espada como la de Takako? En lo personal... ¡yo sí!
*Editado el día 14 de agosto de 2015.*
