"And I realize this is going too far"
-Capitulo 12-
" I've come to grips with life and realize this is going too far "
("He llegado a los límites de la vida y sé que esto ha ido demasiado lejos ")
๑
๑
El cabello trenzado cubría parte de su rostro, Ino no la reconoció por más que hizo el intento, si sus cálculos no le fallaban seguro no pasaba de catorce años, aunque claro viviendo en la guerra no podía permitirse juzgar así como así.
—¡Necesito ver a Neji Hyuga!
Todo mundo volteó a ver a aquella chica, Ino se sintió crispada y hasta cierto punto muy irritada, Neji no debía recibir visitas ya que su corazón no podría resistirlo, y menos si aquella chica le llevaba información de algún índole.
—¿Quién me busca?
El olor a medicamento llegó hasta las fosas de Neji en cuanto abrió su boca, sintiendo como el aire frío infestaba sus pulmones con una sensación bastante desagradable que solo le causaba estremecimiento.
—¡Hey, soy yo!
Los ojos cafés no le recordaron a nadie en especial, o por lo menos a Ino no y supuso que a Neji tampoco ya que frunció al instante su ceño.
—Niña—Trató de serenarse, no era momento de estar con rodeos—, no sé si lo sepas pero en este momento todos estamos muy ocupados atendiendo a los enfermos y tú interrumpes, si no tienes ningún malestar te invito a que te quedes afuera.
Movió su cabello con una mano, restándole importancia al "regaño" de la chica de ojos azules.
—Soy Harumi—dijo con superioridad—y vengo a hablar con Neji de cosas importantes, ¿sí?
—Vete de aquí—Si la niña seguía hablando Ino podía jurar que la sacaría a patadas, ya estaba perdiendo bastante tiempo—, es la última vez que te aviso.
Harumi no perdió ni un momento más y con un movimiento rápido alzó sus manos emanando una luz amarilla, acto seguido coloco sus extremidades en el pecho de Neji.
—¿Qué crees que haces?
Ino ensanchó sus ojos con horror y preocupación, por más que trató no pudo acercarse a la chica ya que sus pies estaban estáticos y no la obedecían. Esperó, sin embargo, que alguien se hubiera dado cuenta y hubiera apartado a la intrusa.
Pero eso no sucedió, en cambio todo volvió a su curso, incluso Neji se permitió abrir los ojos y apreciar su alrededor con un aura de confusión.
—¿Qué está pasando?
—Soy una buena médico, ¿no?—Sonrió Harumi—, siento mucho haber causado la molestia de esta señorita pero debo hablar contigo.
—¡¿Qué le has hecho?!—Ino estaba preocupada por el estado de Neji—¿Qué eres?
—¡Duh! ¿No es obvio que soy un ángel?
x-x-x
El viento chillaba, provocando que se estremeciera todavía más. Todo su cuerpo dolía. Los pasos resonaban en su mente, ya que las botas de la mujer hacían contacto con las hojas muertas.
«Clap, clap, clap.»
Esa energía que había sentido en su corazón se esfumó, la necesidad por avanzar también. Como si se hubiera tratado del más efímero de los sentimientos y aquello de ninguna manera podía ser bueno. Aunque la pureza de la nieve blanca estaba rodeándola, el olor de su sangre fresca estaba impregnado en el aire, como una fragancia que no era para nada alentadora. Los árboles secos se mecían con la brusquedad del viento. Ahora ya no podía mover su cuerpo, y el que ella se estuviera acercando tampoco servía, su cabeza se sentía pesada e incluso los latidos de su corazón se sentían diferentes, como si estuvieran trasportando hielo helado a través de todos los conductos sanguíneos de su cuerpo.
Y eso solo podía significar dos cosas; estar viva o muerta. No había un punto medio entre esas dos líneas y era consciente de que ya había atravesado los límites de la vida misma, ya había ido demasiado lejos y posiblemente era tarde.
Tarde para volver a iniciar y vivir.
El aire frío se paró por un instante y fue entonces que sus sentidos se avivaron más, todo para poner atención a esos pasos que estaban cada vez más cerca, inversamente proporcional a sus ganas de seguir y huir de ahí.
Porque la única solución era huir para sobrevivir si quería seguir con vida en ese extraño mundo llamado cielo, ese lugar tan surreal y lejano a lo humano, en donde ella sería la responsable de las futuras desgracias del mundo. ¡Ella no quería cargar con ese peso!
—Hinata.
Pronunció su nombre. Desde la punta de la lengua. Sus ojos morados denotaban furia y el cabello de la mujer también era del mismo color, por vestido llevaba una túnica negra y unas botas largas que cubrían toda su piel. Hinata no quiso reparar en más detalles, ya no más quizá era un poco demasiado tarde.
—Fue imprudente huir del castillo—murmuró —, eres muy tonta. Salir del núcleo y venir a las tierras de la oscuridad no es la mejor opción, de hecho no tienes oportunidad de sobrevivir aquí.
—¿Ah sí? —Hinata sopló para quitar un mechón de cabello que estaba entre medio de sus dos ojos —, no tenía idea.
—Ciertamente no tienes ni idea —Takako se hincó y la contempló —, eres muy linda —tocó su cabello admirándolo —, se parece al de Hikari.
Y por supuesto ese no era un alago, en ninguno de sus sentidos. El tono de voz frío con un acento a odio le advirtió a Hinata que debía hacer algo, lo que fuera.
—Tú eres la reencarnación de la hija de mi hermana. Es tan vergonzoso, tú eres una pequeña molestia —siguió acariciando la espada —, todo habría sido más fácil si tú hubieras cooperado con los ojos de tu clan, necesitamos del Byakugan y tú no nos ayudaste Hinata. En el mundo de los mortales le llaman traición, deberías saber que aquí también se le dice así.
Traición, ¿la habían traicionado antes? Intentó recordar todas las veces en su nueva vida y no encontró ninguna, que su padre hubiera sido estricto era una cosa pero muy diferente a eso de ser traicionada. ¿Y que había en su otra vida? No lograba armar el rompecabezas en su mente, si acaso un día alguien la traicionó estaba convencida de que sería capaz de perdonarlo porque esa era la muestra máxima de bondad y de olvido.
—Eres como una pequeña elfa, asustada por que un demonio como yo pudiera matarla, mírate te vez muy intranquila Hinata. Tal vez es momento de terminar con esto, tal y como debí haberlo hecho hace ya muchos años.
—¿Por qué todo me duele? ¿Por qué haces esto?
—Te duele tu corazón pequeña estúpida, y es por eso que creció en tu espalda, esas malditas alas que no deberían estar en tu cuerpo. Eres un ángel de paz, esos ángeles blancos que viven en las tierras de mi querida hermana. Es tan asqueroso ver a uno de sus ángeles aquí, pero no te preocupes pronto tu alma se consumirá, robé mucho poder de ti y ahora tú serás un títere. Es lo único, pero antes tengo que tomar tus ojos —la punta de la espada estaba rozando el rostro de Hinata delineándolo —, te ves tan indefensa, no pensé que fuera a ser tan sencillo.
—¡Por qué!—Su garganta se sintió romperse, sus cuerdas vocales vibraron por un momento causándole una sensación de horror, ¿acaso ella era capaz de gritar de ese modo?
Takako frunció el ceño, la manera en que ese ángel la miraba no era normal. No podía estar revelándosele y antes de que eso sucediera debía actuar.
—Odio a mi hermana, ella tiene todo lo que yo nunca pude tener. Todos la amaban, por su sonrisa, su carisma, su talento. Yo siempre fui más poderosa y mucho más inteligente, sin embargo no cambié mucho. Ambas a pesar de que somos gemelas tuvimos destinos muy diferentes.
—¿Qué ganas con quitarme mis ojos?
—Oh Hinata, lo gano todo. Yo soy ama de este lugar, soy la reina de las tierras de las tinieblas y la oscuridad.
—¿Esto es el infierno?
—No Hinata, esto no es el infierno —sonrió Takako —, es lo contrario al cielo. Ya has estado allá antes.
—E-Espera —tosió —, quiere decir que yo…
—No—interrumpió Takako —, tú no estás muerta. Sería estúpido hacerlo. Tomé prestada tu alma, dado que yo no puedo salir de los confines de mi mundo. Tu cuerpo real está en el mundo de los mortales. Pero no te confundas, el daño que recibas aquí también lo resentirá tu cuerpo real. Y si yo te quito tus ojos…
—Quedaré ciega…
Se permitió mirarla una vez más antes de actuar, sabía bien que no sobreviviría un instante más. La nieve seguía cayendo y la temperatura en el ambiente era tan fría que hasta dolía respirar ya que el frío se colaba por todos los poros y desde luego que Takako no era inmune a esos fenómenos naturales.
—Tu alma es única en su tipo, y eso me desagrada. Es inquebrantable ya que tienes una voluntad muy grande para ser alguien tan retraída y débil, ¿a qué se debe?
Hinata entrecerró los ojos, ¿sería verdad que era inquebrantable? Ella no lo creía, por supuesto que no. Alzó la mirada y se encontró con esos pozos morados, había una tristeza indescriptible y por primera vez supo que Takako era humana, también sentía, si no lo fuera no tuviera una laguna en ellos.
—Porque tengo a personas a las cuales amo con todo mi ser—Su voz fue un suspiro, casi quebrándose, sus pulmones dolían quizá ya había cruzado la línea.
—Para que tu alma no sea tan pura es necesario destrozar ese vínculo. ¡Lo haré así sea lo último que haga!
Ya no más tristeza, solo dos ojos llenos de furia y una sonrisa inexpresiva. Eso fue todo lo que quedó del lado humano de la mujer, y Hinata supo que ya era el fin de toda esperanza si es que aún había.
