Capítulo 3: I Like It Rough
"En tiempos difíciles, la moda es siempre extravagante." —Elsa Schiaparelli
He sobrevivido oficialmente la primera semana como el asistente de Levi, también conocido como el Editor en Jefe de la revista de moda Recon. El primer día fue un infierno, para ponerlo simple. Levi no estaba bromeando cuando dijo que haría cualquier cosa en su poder para hacer que renunciara, pero yo estaba determinado a probarme a mí mismo. Hasta ahora, sin embargo, no podía evitar odiar a mi jefe con una ardiente pasión. Hacía los más putos ridículos pedidos que normalmente me tenían corriendo como un loco ya sea por todo el edificio de Survey Corp o por toda la ciudad de Nueva York en general.
Aun así, de alguna manera logré terminar los primeros siete días sin asesinar al puto enano. Puede que sea atractivo y guapo y "bueno en su trabajo", pero aparte de todo eso, Levi era solo un imbécil que parecía disfrutar al verme sufrir. Era Satanás en persona y no lo podía soportar. Afortunadamente, pese a ello, me las había arreglado para hacer algunos amigos dentro de la compañía, aparte de Armin.
Conocí a Sasha, quien era una impresionante modista para las Publicaciones Survey Corp, ella se encargaba de todas las altercaciones de los modelos y básicamente adaptaba toda la ropa cara de diseñador para ellos. Su trabajo era bastante sorprendente y me enteré de que aparte de ser solo una costurera, también creaba sus propios atuendos. Era un poco cerda cuando se trataba de comida, pero en general Sasha era una buena chica y me llevaba bastante bien con ella.
Luego estaban Krista e Ymir. Krista era un amor total, pero según Armin, tenía sus momentos en los cuales podía ser muy autoritaria. Ella trabajaba con Jean en el escritorio de recepcionista contestando llamadas y llevando mensajes a los editores y asistentes como yo, así que llegaba a hablar con ella muy a menudo. Ymir, por el otro lado, trabajaba en el área de periodismo, pero siempre estaba frecuentando a Krista en la recepción. Al parecer, ella era amiga de Jean, lo que explicaría perfectamente por qué no me agradaba tanto como Krista. Evitaba a Ymir, para ser honesto.
Después estaban Reiner, Bert y Annie. Reiner trabajaba en el departamento de Estilo, era un tipo grande y corpulento. Caliente, atractivo, fácil de llevarse bien. Bertholdt (o solo Bert en la oficina) trabajaba en la edición de fotos. Nunca veías a Reiner sin Bert a su lado, lo que hacía que me preguntara si los dos tenían algo o no. Esperaba un poco que no, ya que Reiner era más o menos mi tipo, alto, rubio y musculoso. Bert era un chico agradable supongo, no hablaba mucho y siempre se veía algo… sudoso. Aun así, me agradaba mucho más que Ymir.
Luego Annie. Sorprendentemente, a pesar de su permanente expresión fría y actitud hastiada, he llegado a conocer a Annie bastante bien. Ella trabajaba en el departamento de Arte, pero a veces la encontraba pasando el tiempo en el departamento de Belleza con Krista y Sasha. Ser el asistente de Levi significaba que hacía visitas frecuentes al departamento de Belleza, así que en ese tiempo charlaba con Annie y sorprendentemente teníamos mucho en común. Ella compartía la misma pasión por las luchas MMA que yo, por lo que a veces hablábamos de las peleas que alcanzamos a ver la noche anterior antes de venir al trabajo. Annie era probablemente una de las únicas personas aparte de Armin y Krista que realmente trataron de ayudarme con mi trabajo.
Connie trabajaba en el departamento de Fotografía, no estaba muy seguro de qué pensar de él. Parecía llevarse bien con casi todo el mundo y por supuesto que era bastante amigable, pero tendía a juntarse con el grupo de idiotas (también conocido como Jean e Ymir) y parecía muy cercano a Jean. Sin mencionar que a veces incitaba a Jean a burlarse de mí, pero cuando no estaba alrededor de Jean e Ymir, Connie parecía un chico decente. Supongo que era el tipo de persona que fácilmente cedía a la presión del grupo. Era bastante cercano a Sasha, sin embargo.
Y finalmente, estaba Marco Bodt. Trabajaba en contabilidad y era básicamente el amigo de todos. Dulce, amable, determinado sobre su trabajo. Tan pronto como conocí a Marco, supe que me agradaría. A pesar de trabajar para un departamento completamente diferente, veía a Marco alrededor de la oficina bastante, ya que uno, estaba a cargo de dar a todos sus cheques, así que tenía que entregárselos personalmente y dos, créanlo o no era el mejor amigo de Jean de todas las malditas personas. Aun así, a pesar de ser el mejor amigo de Jean, Marco no participaba en las payasadas de Jean e Ymir y a menudo se quedaba alrededor de mi escritorio para charlar conmigo.
Lo que estaba haciendo en este preciso momento. Levi estaba en su oficina hablando con la Directora Creativa, Hanji Zoe. Por los rumores que he escuchado sobre la mujer, estaba absolutamente loca. No la había conocido personalmente, de hecho hoy era el primer día que incluso la había visto, pero hasta ahora parecía… lo suficientemente normal. Mi atención se volvió de nuevo a Marco cuando aclaró su garganta incómodamente.
—Así que, veo que lograste terminar tu primera semana. ¿Qué piensas de trabajar aquí hasta ahora? —preguntó tímidamente.
Marco era una ternura total, tenía que darle eso.
—Bueno, ha sido… cansado. Levi siempre me tiene ocupado en algo y creo que probablemente he perdido cinco kilos por todo lo que me ha hecho correr solo la semana pasada —solté una risita—. Pero supongo que no todo ha sido malo. Por lo menos pude conocer a algunas personas muy interesantes, como tú.
Marco miró sus zapatos sonrojándose.
—¡E-es bueno saberlo! —hizo una pausa—. Hey, si lo haces otra semana, podré entregarte personalmente tu primer cheque —dijo mirando hacia arriba y sonriendo. Sus pecas solo lo hacían ver más lindo.
—No te preocupes. Definitivamente no planeo renunciar pronto. Eren Jaeger no es un cobarde —dije sonriéndole.
—Me alegra oír eso, señor Jaeger —dijo Marco sarcásticamente, lo que hizo que yo rodara los ojos juguetonamente.
Sip. Las cosas estaban mejorando. Le demostraré a ese maldito de Levi Ackerman lo buen asistente que era y lograría terminar mi segunda semana también. No era un cobarde. Levi podía darme con su mejor tiro. Vamos.
—A ver, déjame ver si lo entiendo. ¡¿Estás molesto porque Erwin contrató a esa lindura para que sea tu nuevo asistente?! —chilló Hanji.
La miré con furia siseando audiblemente.
—¡Tch! ¿Estás ciega, maldita cuatro ojos? ¿Qué parte de esa cosa es linda? Es una monstruosidad con ese desastroso cabello y esos lentes, no tiene el más mínimo sentido de la moda. Es aburrido, soso, no hay nada especial en él que no sea su increíble capacidad para molestarme sin siquiera tener que mover un dedo.
Hanji tiró su cabeza para atrás y soltó una carcajada envolviendo sus brazos alrededor de su estómago. Puse los ojos en blanco ante el sonido de su risa desagradable, era como escuchar a alguien rascando sus uñas contra una pizarra. Así era el efecto que su risa tenía en mí.
—Oh, cariño. Creo que tú eres el que necesita lentes. ¡Es una total ricura! Claro, su cabello es un poco desordenado y no puedes ver su cara muy bien, pero definitivamente no es feo. ¡Es un diamante en bruto! Creo que solo estás tan acostumbrado a tus modelos y ligues de una noche con celebridades que has olvidado cómo se ve la gente normal —Hanji se levantó de su asiento y rodeó mi escritorio, lanzando uno de sus brazos alrededor de mis hombros e inclinándose hacia mí.
—Solo míralo, Levi —giró mi silla hacia la ventana de vidrio de mi oficina donde podía ver claramente a Eren hablando muy casual con el chico Bodt en su escritorio—. Es una belleza natural. Apuesto a que si sujetas todo su cabello hacia atrás, le quitas las gafas y lo pones en un traje sería tu tipo. ¡Vamos! ¡Solo mira esa sonrisa! —Hanji prácticamente babeó.
Entrecerré mis ojos al chico con el cabello desordenado atado en una coleta suelta, mientras sonreía y se reía con el chico de contabilidad. Tenía una bonita sonrisa. ¿Y qué? Eso no era suficiente para convencerme de repentinamente dejar que el chico se quede. Me molestaba como mierda y definitivamente sabía cómo enfurecerme. Especialmente cuando venía en el momento en que las cosas se estaban poniendo buenas entre una modelo y yo. El chico entraba en el momento oportuno y yo sabía que Erwin probablemente lo había puesto al tanto. Tenía que deshacerme de él.
Aun así, nunca había visto a Eren sonreír o reír de esa manera antes. Era extraño verlo expresar algo distinto a molestia o enojo o como recientemente, aburrimiento. Cada vez que lo veía, el chico tenía el ceño fruncido o se veía completamente cabreado todo el tiempo. Estaba empezando a pensar que era solo cómo su cara se veía. Verlo riendo y sonriendo y charlando tan casualmente con el chico de contabilidad me molestó por razones que no quería aceptar. Presioné el botón del intercomunicador del teléfono en mi oficina.
—Deja de coquetear y ven aquí mierda, Jaeger. Bodt, regresa a tu piso —gruñí por el intercomunicador.
Hanji me observó con curiosidad, pero ignoré su mirada. No le iba a dar la satisfacción. Vi cómo la sonrisa de Eren se esfumó completamente de su cara y fue reemplazada por ese familiar ceño fruncido. Su expresión se suavizó momentáneamente cuando Bodt le dijo algo y Eren le dio una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza antes de que el otro se fuera, y el ceño fruncido regresó de inmediato a su cara mientras se levantaba y entraba a mi oficina con una libreta en mano.
—¿Sí, Levi? —preguntó, sonando exasperado. Esa pequeña mierda.
—¿Qué crees que estás haciendo, mocoso de mierda? Date prisa y tráeme mi té negro, y necesito la edición del último mes en mi escritorio para el final del día. ¿Acaso Erwin te contrató para que estés sentado en tu culo todo el tiempo o te contrató para que hagas tu maldito trabajo? —escupí.
Ni siquiera me molesté en mirar al idiota mientras giraba mi silla hacia la ventana para terminar de escribir algunas notas en el modelo del último mes de Recon Magazine. Me pareció oír el sonido de las zapatillas de Eren girándose para dejar la habitación, pero luego oí que le hablaba a Hanji.
—Lo siento, señorita Hanji. ¿Le gustaría que le traiga algo en mi camino? ¿Té? ¿Café? ¿Agua? —escuché que preguntaba en ese dulce tono que me daban ganas de vomitar.
—¡Ah, si no eres un encanto! Ya que preguntas, ¡un café grande estaría genial! Tres de crema, cuatro de azúcar, ¡y oh! ¡Uno de esos muffins pequeños de la cafetería! —chilló Hanji. Podía prácticamente escucharla rebotar en su asiento.
—Por supuesto, señorita Hanji. Volveré enseguida —finalmente escuché a Eren salir de mi oficina, cerrando la puerta detrás de él, y volteé mi asiento para mirar con molestia a Hanji quien estaba sonriendo como una idiota.
—Ni siquiera lo digas —dije, deteniéndola antes de que piense en soltar algo. Debería haber sabido que eso no la pararía de todos modos, era la maldita de Hanji de quien estábamos hablando.
—Estás siendo ridículo, Levi. Es una total ricura y un amor para empezar. ¡Si no lo quieres, yo me lo llevo! —declaró con una sonrisa maniaca—. Algo me dice que es un espécimen debajo de toda esa ropa. ¡¿Has visto lo bien que se ve su trasero en esos jeans?! ¡Esos tienen que ser jeans de mujer porque son demasiado apretados para ser de hombres! —gritó.
Rodé los ojos ante eso.
—Carajo, Hanji. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? No hay nada especial en él y dudo mucho que su trasero se vea tan bien como dices. He salido con modelos de ropa interior con traseros hechos por los mismos dioses, él nunca podría compararse.
Hanji se mofó.
—Esos traseros fueron hechos por doctores, Levi. Por favor, este trasero es au natural y completamente perfecto. En serio. La próxima vez que Eren entre, verás lo que quiero decir.
—Lo que sea. Vamos a terminar esta mierda. Fabian estará aquí pronto y tengo que fingir que estoy en realidad familiarizado con su trabajo —dije hojeando una carpeta.
Escuché un bufido.
—Honestamente, Levi. ¿Cómo es que has tenido una breve relación con este fotógrafo y ni siquiera conoces su trabajo?
—Como si me importara una mierda qué clase de trabajo hacía, cuatro ojos. Él era sexy, yo estaba cachondo. Follamos unas veces, me aburrí de él. Fin de la historia. Eso fue hace dos años. Agua lodosa debajo del puente —hice caso omiso a su mirada afilada. No necesitaba escuchar un puto sermón de su parte.
—¿Sabes? Uno de estos días todo este asunto de puto va a venir y te morderá en el trasero y vas a lamentar haber construido este tipo de reputación —y ahí estaba. El puto sermón que no quería escuchar.
Miré con furia a Hanji, cerrando la carpeta.
—Sí, bueno, cuando llegue ese día, te lo haré saber, gafas de mierda —dije con una sonrisita.
Justo en ese momento, Eren volvió a entrar a mi oficina con una bandeja. Una tetera de plata perfectamente pulida con una taza de té a juego (sin asas), la edición del último mes de Recon Magazine, la puta enorme taza de café de Hanji y el muffin que había pedido. Eren colocó la bandeja en el borde de mi escritorio, entregándome primero la edición y luego sirviéndome una taza de Assam negro antes de darle a Hanji su café y panecillo.
—¡Oh! ¡Incluso me trajiste mi muffin favorito! Eren, ¿cómo lo supiste? —escuché a Hanji decir entusiasmadamente mientras yo tomaba un sorbo de mi té. Mierda, incluso logró usar la perfecta cantidad de azúcar. Esto estaba mal. En realidad estaba volviéndose bueno en su trabajo. Necesitaba parar esto.
—Ah, solo le pregunté a Moblit cuál era su muffin favorito y me lo dijo. Hubiera vuelto más rápido si no fuera por eso —Eren admitió tímidamente. Miré la hora en mi reloj. Se las arregló para conseguir todo lo que se le pidió en solo diez minutos. Joder.
—¿Puedo traerles algo m-?
—No. Lárgate —dije haciendo señas con mi mano para que se fuera. Pensé que lo había atrapado rodando los ojos, pero cuando levanté la vista de nuevo para confirmar mis sospechas, mis ojos tuvieron una bonita vista de su trasero mientras se retiraba de mi oficina. Pues mierda, Hanji tenía razón. Aunque eso aún no cambiaba nada. ¿Qué importaba si tenía un bonito trasero? El mejor trasero que había visto en realidad… mierda.
Tenía que parar esto antes de que fuera más lejos. Tendría que hacer su trabajo tan difícil, tan absolutamente ridículo y agotador que le estaría rogando a Erwin para que lo despida. Rompería a Eren Jaeger aunque sea la última cosa que haga en esta vida.
(X) Si pensé que mi primera semana trabajando para Levi fue un infierno, estaba equivocado. Solo se puso más difícil mientras más tiempo me quedaba. Él me tenía haciendo las más ridículas tareas, como raspar goma de mascar de la suela de sus zapatos, a veces incluso mierda de perro. Me llamaba a todas horas de la noche para pedirme que haga recados por él, aparentemente tiene insomnio y le gusta tratar de terminar el trabajo de la oficina cuando no puede dormir. Puta mierda. Tenía que sacar las cosas que no le gustaba de sus ensaladas antes de que la lechuga se marchitara o se pusiera a temperatura ambiente, y tenía que correr por toda la ciudad para recoger su ropa, porque al parecer era el único lugar de limpieza en seco en que confiaba que plancharan su ropa de la manera en que le gustaba.
Para el viernes, estaba harto de toda esta jodida mierda. Estaba exhausto, echando humo en realidad. He tenido tal vez un total de ocho horas de sueño toda esta semana y honestamente ya no tenía idea de cómo lo estaba haciendo. El café no ayudaba, solo servía para llenar mi vejiga más rápido de lo que me importaba saber y tenía que ir al baño cada treinta minutos por todas las tazas de café que estaba tomando estos días. Estaba bastante seguro de que mi presión arterial estaba por las nubes y sentía que mi corazón palpitaba como loco debido a toda la cafeína, pero no podía rendirme.
Eché un vistazo a la oficina de Levi, el bastardo se veía completamente bien sentado ahí con sus pies encima del escritorio. Sus estúpidos y brillantes zapatos Armani que yo limpié reluciendo en la luz del sol. Hablando del sol, Levi estaba con uno de los fotógrafos de la línea de cosméticos que Recon estaba incluyendo en su sección de belleza y el tipo había insistido en abrir todas las persianas de la impecable oficina de Levi para que entre la luz del sol.
Me di cuenta de la forma en que Levi entrecerraba los ojos por la luz y a menudo apretaba sus sienes, lo que solo significaba una cosa. Iba a tener una migraña masiva cuando todo esto acabara. Ahora, normalmente no me importaba si Levi estaba sufriendo físicamente o no, pero ya que sabía que él tenía heterocromía como yo y porque conocía las dificultades de ser forzado a mirar directamente la luz por tan largos periodos de tiempo, sabía lo que estaba atravesando en ese momento y no puedo creer que en realidad iba a decirlo, pero… me sentí mal por él.
Rápidamente me levanté de mi escritorio para conseguir un par de cosas antes de tocar cortésmente la puerta de la oficina de Levi. Con el usual: "¿Qué mierda quieres?" como permiso para entrar, abrí la puerta y con rapidez me deslicé por su espaciosa oficina ignorando a cualquier otra persona en la habitación. No como si ellos estuvieran exactamente prestándome mucha atención en primer lugar. Puse un vaso con agua en el escritorio de Levi junto con un par de pastillas antes de moverme hacia la ventana más cercana a su mesa, la que lo estaba cegando con la luz del sol, y bajé las persianas lo suficiente para que no fuera golpeado directamente por la cegadora luz. Solo mirar hacia arriba para bajar las persianas hizo que me dolieran los ojos, tener heterocromía significaba alta sensibilidad a ciertas cosas como la luz del sol o solo cualquier luz brillante en general. Podía entender y simpatizar con lo que Levi debía de estar pasando en este momento.
Luego miré a Levi, quien me estaba dando una mirada confusa y le hice señas para que tomara las pastillas antes de salir de su oficina tan rápido como había entrado. Puede que haya sabido y entendido lo que estaba pasando, pero eso no significaba que quería estar alrededor de él más tiempo del necesario. Lo odiaba por toda la mierda que me estaba haciendo pasar y eso no iba a cambiar solo por este pequeño incidente. Regresé a mi escritorio y continué actualizando los contactos de Levi, ya que había conseguido un nuevo teléfono y todos sus contactos necesitaban ser transferidos al nuevo.
Dos horas después, los fotógrafos dejaron la oficina de Levi y este sacó su cabeza. Entrecerró sus ojos hacia mí antes de caminar fuera de su oficina y acercarse al lado de mi escritorio. Levanté la vista hacia él dándole una hastiada mirada y por primera vez parecía que no sabía qué decir. Él, el gran Levi Ackerman, Señor Grande y A Cargo. El pendejo más grande del mundo.
—¿Cómo? —preguntó eventualmente.
Le di una mirada exasperada mientras inclinaba mi cabeza.
—¿Cómo qué? —pregunté incrédulamente.
—No te hagas el listo conmigo, Jaeger. ¿Cómo mierda supiste que el sol me estaba jodiendo y dándome una migraña?
Suspiré con pesadez, no podía decirle la verdad obviamente.
—Conozco a alguien que tiene ojos como los tuyos… —empecé vacilante—. Siempre se está quejando de que la luz lastima sus ojos y le da dolores de cabeza, incluso cuando estamos dentro de un edificio. Solo lo asumí ya que estabas sentado directamente en la luz y entrecerrando los ojos. Aunque era solo una suposición lo de la migraña —generalmente era malo al mentir, pero no consideraba esto una mentira. Lo consideraba modificar la verdad.
Levi me observó sospechosamente y mantuve mi vista centrada en la pantalla de mi escritorio hasta que escuché a Levi eventualmente bufar antes de voltearse y regresar a su oficina. Antes de cerrar la puerta, asomó la cabeza y dijo:
—No te vayas todavía. Necesito que te quedes para mis reuniones —y luego desapareció dentro.
Joder. ¿Iba a hacerme trabajar horas extras de nuevo? No podía creer esta mierda. Esta era la cuarta noche consecutiva. Suspiré y mordisqueé mi labio inferior, faltaba una hora para las siete, el tiempo en que oficialmente se suponía que terminaba. Sentí todo el agotamiento de esta última semana alcanzarme y descansé mi cabeza en el frío vidrio de mi escritorio por solo unos momentos mientras cerraba mis ojos. Podía sentir lo secos que estaban mis lentes de contacto por la falta de sueño y la falta de gotas, y eso solo sirvió para aumentar mi molestia con toda esta semana.
Solo un día más, Eren, luego tendrás todo el fin de semana para ti. Después de unos minutos de darme a mí mismo un discurso motivacional a medias en mi cabeza, me senté correctamente en la mesa y comencé a terminar mis tareas antes de que el día llegara a su fin.
Levi me tenía de pie afuera del puto edificio, en un clima de diez grados Celsius estando alerta por un Mercedes Benz negro que estaba esperando. ¿Quién carajos espera a un cliente a las nueve de la noche un viernes? Levi me había hecho jurar que lo llamaría y le diría tan pronto como viera aparecer el Mercedes, pero estaba más preocupado por el hecho de que me estaba congelando el maldito trasero.
Mi celular sonó de repente y lo saqué de mi chaqueta revisando el identificador de llamadas primero (me había cansado de accidentalmente contestar una de las llamadas de Levi). Era Mikasa. Contesté el teléfono inmediatamente preguntándome por qué me llamaba tan tarde.
—¿Mikasa? —respondí, mi voz mezclada con preocupación.
—Eren, ¿dónde rayos estás? Se supone que debías estar en casa hace dos horas —podía oír la manera en que su voz generalmente suave temblaba un poco con ira.
—Lo siento, algo ocurrió y aún estoy trabajando.
Ella suspiró.
—Te olvidaste de qué día era hoy, ¿no es cierto?
Abrí mi boca para replicar, pero me detuve. ¿Esta noche? ¿Qué era esta noche? Dejé que el silencio se alargara mientras pensaba sobre lo que ella estaba diciendo. Hoy era viernes, la fecha era diez de noviembre. Diez de noviembre… oh, mierda.
—Oh, por Dios… hoy es el cumpleaños-
—El cumpleaños de mamá. Exacto. ¿Cómo pudiste olvidarlo, Eren? —podía oír claramente la ira en la voz de Mikasa ahora.
—Joder, lo siento mucho, Mika. Sabes que lo siento, ¿pero qué demonios se supone que debo hacer? Levi está haciendo que me quede hasta que diga que puedo irme. No puedo solo irme, ¡es mi jefe!
—Eren, ese hombre te ha estado haciendo pasar un infierno estas últimas dos semanas. No entiendo, ¿por qué no solo renuncias? Puedes conseguir un empleo en otro lugar, en cualquier lugar, Eren.
—Mikasa, no voy a hablar de esto ahora mismo. Tengo que irme —terminé la llamada antes de que ella pudiera protestar.
Me recosté contra la pared del edificio pesadamente. El ruido de Nueva York desvaneciéndose en el fondo mientras me dejaba sumir en la fecha de hoy. Mierda, ¿cómo podía haber olvidado el cumpleaños de mamá? Nunca me olvidaba, ni una vez. Desde el día que murió ha sido una tradición para nosotros el visitar su tumba juntos, comer su comida favorita para la cena y luego sentarnos en la sala solo los tres mirando las viejas fotos de nuestra familia. Y me había olvidado, y lo peor, incluso me lo había perdido completamente por mi puto trabajo. Me sentía horrible, y el doloroso nudo en la garganta me decía que tenía ganas de llorar.
De repente, un elegante Mercedes negro se detuvo justo en frente del edificio. Un alto, guapo hombre con el cabello rubio peinado hacia atrás y un atuendo más adecuado para un club nocturno salió del asiento trasero y se pavoneó hacia las puertas dobles. Supuse que era el cliente con el que Levi se reuniría, así que rápidamente saqué mi teléfono para marcar su línea directa. Sonó solo una vez antes de que su voz jadeante contestara el teléfono.
—¿Qué? —gruñó.
Dudé en responder mientras escuchaba su respiración trabajosa y sus fuertes jadeos en el otro extremo.
—Escúpelo, Jaeger. ¿O me llamaste para hacerme perder mi puto tiempo? —dijo impacientemente y fui devuelto al presente.
—Um, el Mercedes negro llegó. Un hombre salió y está en camino ahora —me las arreglé para decir después de tragar el doloroso nudo y parpadear la humedad de mis ojos. El aire frío helaba mis pestañas húmedas y me hizo temblar. Supuse que probablemente tenía la nariz fría también después de haber estado parado aquí durante casi una hora.
—Tch. ¿No pudiste decirlo antes? Mocoso de mierda —Levi se quejó.
Fruncí el ceño aunque sabía que Levi no podía verlo.
—Mira, Levi. Si eso es todo lo que necesitas, ¿entonces puedo irme? Tengo que estar en-
—No. Quédate ahí hasta que te diga que ya no te necesito —colgó justo después de eso y me quedé con la boca abierta en incredulidad.
No podía creer esta mierda. ¿Quién demonios se creía que era? Este hombre nunca fallaba en enfurecerme de todas las formas posibles. ¿Honestamente creía que no podía poner dos y dos juntos y darme cuenta de que estos llamados "clientes" en realidad solo eran sus amantes? ¿Honestamente creía que era tan estúpido? No quería nada más que marchar justo ahí y decirle lo que putamente pensaba, levantar la voz o incluso gritarle por obligarme a permanecer de pie afuera en el frío en el día del cumpleaños de mi difunta madre solo para que él pudiera echar un buen polvo. La única cosa que me impidió hacerlo fue el sonido de alguien llamando mi nombre desde un elegante Porsche plateado con lunas polarizadas.
Me volví hacia la fuente de la voz y vi a Armin sacando su cabeza por el lado del pasajero de dicho Porsche mientras me saludaba con la mano. Estaba sonriendo ampliamente y me hizo una seña hacia el auto que estaba estacionado en la acera frente al edificio; el suave ronroneo del motor aún se oía sin embargo. Me acerqué al coche con cansancio.
—Eren, ¿qué estás haciendo aquí todavía? Tu turno terminó hace dos horas, ¿no es así? —preguntó, inclinando la cabeza con curiosidad.
Estaba a punto de abrir la boca y dejar salir todas mis frustraciones concernientes a Levi, cuando un familiar par de ojos azules y una apuesto rostro bien afeitado aparecieron justo detrás de la cabeza de Armin. Joder, era Erwin Smith. Eso explicaba el auto y la razón por la que Armin estaba sentado en el lado del copiloto. Todas las quejas que quería disparar sobre Levi repentinamente murieron en mi garganta.
—Hola, Eren —saludó de manera educada con esa diabólicamente encantadora sonrisa suya—. ¿Estás esperando a alguien? —preguntó.
Pues, mierda. ¿Qué se supone que debería hacer ahora? ¿Debería solo decirle que Levi me dijo que esté aquí afuera de pie y congelándome el trasero mientras cogía con un tipo en su oficina? ¿Debería mentir? Esperen, ¿por qué mierda debería cubrir a ese puto imbécil? Me hizo perder una ocasión importante, una que me tenía al borde de las lágrimas hace solo unos momentos. En todo caso, merecía ser delatado y reprendido por Erwin. Aparentemente, mi boca no estaba de acuerdo con mi cerebro y lo que dije después me dejó incluso a mí estupefacto.
—Oh, um, sí, estoy esperando a alguien… mi hermana —¿por qué carajos había metido a Mikasa en mi red de mentiras?
Ambos rubios me dieron unas miradas dudosas y sonreí nerviosamente. Gracias a Dios que mi cabello estaba largo y cubría mis orejas, de lo contrario ambos habrían sido capaces de ver lo rojas que estaban en realidad por decirles una obvia mentira. Aun así, no necesitaba orejas para probar que estaba mintiendo a través de mis putos dientes, pero lo que todavía no podía entender era, ¿por qué mierda estaba cubriendo a ese pendejo de Levi? Se merecía una buena reprimenda por parte de Erwin al menos.
—Ya veo. Bueno, entonces nos vemos mañana en el trabajo, Eren. Regresa a casa con cuidado —dijo Erwin con otra sonrisa cortés.
Armin me dio una mirada de disculpa y articuló para que le mandara un mensaje. Oh, lo haría. Definitivamente lo haría. Necesitaba hablar con alguien acerca de todo este asunto de Levi, y Armin y yo nos habíamos vuelto bastante cercanos en las últimas dos semanas. No trabajábamos en el mismo piso, pero aun así veía a Armin tanto como veía a Marco, lo que era definitivamente a diario y siempre se aseguraba de detenerse por mi escritorio para charlar un poco. Era la única persona a la que le había dado mi número de teléfono personal y nos mandábamos mensajes bastante a menudo.
Las ventanas del auto de Erwin subieron y pronto el Porsche iba acelerando por la carretera, dejándome atrás en el frío aire de a finales de otoño. Este frío no era nada, en verdad. Comparado con las temperaturas bajo cero en diciembre y enero, esto era todavía considerado algo cálido para los estándares de Nueva York, pero mierda, cuando estás parado por tanto tiempo incluso en este frío leve, era suficiente para hacerte sentir como una gigante paleta de carne.
Suspiré pesadamente mientras regresaba a mi lugar anterior al costado del edificio, recostándome contra un enorme pilar de piedra mientras envolvía mis brazos alrededor de mí fuertemente para no dejar que mi propio calor corporal se escapara de la chaqueta que llevaba puesta. Me agaché hasta estar en una posición semi-sentada, mi espalda apoyada contra la pared mientras descansaba los codos encima de mis rodillas dobladas. No tenía sentido el apresurarme a llegar a casa, ya me había perdido el cumpleaños de mamá y para cuando llegara, sería demasiado tarde para ir al cementerio a visitar su tumba o hacer alguna de las cosas que normalmente me hubiera gustado haber hecho. Era frustrante, y mientras estaba sentado ahí y dejaba que el frío, seco aire me golpeara la cara expuesta, no pude detener las lágrimas que fluyeron libremente.
No me gustaba rendirme, no fui criado para ser un cobarde. Mis padres siempre me enseñaron a luchar por lo que quería, si no luchas no puedes ganar. Ese principio se había quedado conmigo a lo largo de mi vida y era la única cosa que siempre me empujaba a seguir luchando por cosas más grandes y mejores a pesar de no ser bueno en muchas cosas que intentaba. No importaba si no era el más talentoso jugador de fútbol, o el más talentoso nadador o incluso el chico más inteligente de mi clase. Siempre me mataba trabajando y ponía todo mi esfuerzo en lo que sea que en ese momento estaba apasionado y compensaba mi falta de talento con pura determinación y fuerza de voluntad.
Me limpié una cálida lágrima con un dedo mientras me removía un poco más cómodamente en mi lugar, bueno, lo más cómodo que una persona se podía poner en cuclillas contra un pilar de piedra fría en un clima de diez grados. Mis ojos se sentían cansados y pesados mientras observaba la acera en frente de mí, incluso la acera frente al edificio de Survey Corp estaba limpia de cualquier vieja goma de mascar o mierda de paloma. Era posiblemente la acera más limpia que he visto en toda la Ciudad de Nueva York, punto. Mis ojos se cerraban y traté de sacudirme el sueño de encima, pero después de una semana corriendo por todos lados y haciendo la mierda de Levi, el agotamiento finalmente me estaba alcanzando y contra mi voluntad mis ojos se cerraron y me deslicé en la oscuridad.
—Mmm. Eso fue genial, cariño —ronroneó el atractivo modelo, del cual no me importaba recordar su nombre, mientras se abotonaba la camisa.
Estaba en ese momento limpiando mi oficina después de haber tenido dos rondas de sexo caliente con dos modelos diferentes. A pesar de mi cuerpo cansado, no podía irme sabiendo que había puto semen seco en mi escritorio. Solo haría que me picara la piel y no sería capaz de dormir sabiendo que una cosa tan asquerosa se secó en el vidrio durante la noche.
Sentí un par de manos deslizarse sobre mis hombros y debajo de mis brazos hasta que estaban envueltas alrededor de mi cintura y un par de cálidos labios mordisquearon y lamieron mi lóbulo de la oreja, haciendo que me separara con disgusto. ¿Qué parte de "no abrazos ni caricias después del sexo" no entendía este maldito idiota? Saqué sus brazos de mi cintura y me giré para mirar con enojo al rubio sensual, a quien había follado sobre mi escritorio hace solo unos minutos atrás.
—Si ya terminaste de vestirte, entonces date prisa y lárgate para que pueda acabar de limpiar. Me estás molestando —gruñí.
El rubio hizo una mueca.
—No seas así, cariño. Pensaba que tal vez podríamos volver a tu departamento y-
—No. Absolutamente no. Conoces las putas reglas, las dejé claras en el momento en que accediste a reunirte conmigo. Sin compromisos, sin abrazos ni caricias, y definitivamente sin pasar la noche.
—Pero, Levi-
—Lárgate. Dije que me estás molestando.
El rubio se veía levemente herido, pero más enojado que nada. Cogió la chaqueta de cuero que había traído con él y me sacó el dedo mientras se iba pisoteando hacia la puerta de mi oficina, azotándola con un poco más de fuerza de lo necesario, pero como sea. Si rompió algo, tendría que pagar por ello. Sabía cómo encargarme de su gente. Suspirando con fastidio, volví a limpiar mi escritorio hasta estar satisfecho de haber conseguido borrar cada rastro de semen seco de mi mesa de vidrio.
Después de una limpieza a fondo de toda mi oficina, agarré mis cosas y salí de ahí deteniéndome solo un momento en el baño de hombres para arreglar mi apariencia y peinar los cabellos que todavía estaban fuera de lugar por mis actividades extenuantes de esta noche. Mi mente se dirigió de nuevo al hecho de que le había dicho a Eren que permaneciera afuera hasta que le dijera que pudiera irse. Eso fue hace casi una hora y media. Resoplé para mí mismo; el mocoso probablemente se enojó y se fue a casa. Sonaba bastante agitado en el teléfono cuando me llamó.
Encogiéndome de hombros, seguí mi camino fuera del edificio tomando el ascensor hasta el piso del vestíbulo principal. El edificio estaba vacío, como es natural, a excepción de los pocos guardias que estaban por el frente para asegurarse de que no hubieran escurridizas alimañas tratando de entrar por cualquier razón. No es como si pudieran, pero aun así era una necesaria medida de seguridad. Le di a uno de los guardias una seca inclinación de cabeza mientras salía por las puertas principales, y no me sorprendí cuando no vi una cabeza de desordenados cabellos castaños todavía esperando ahí. Lo había supuesto. Esta era probablemente la gota que rebalsó el vaso para el chico y enviaría su renuncia por la mañana.
Estaba equivocado, sin embargo. Mis ojos se agrandaron cuando doblé la esquina de un pilar de piedra y vi esa familiar cabeza marrón agachada contra la pared, su barbilla ligeramente metida en su chaqueta y acurrucado en una pequeña bola con sus brazos envueltos alrededor de sí mismo. Podía ver la manera en que su cuerpo temblaba visiblemente mientras me acercaba a él poco a poco. Mierda, no podía creerlo, este idiota en verdad se quedó aquí afuera por tres horas enteras y no se había ido. Por mucho que no me agradara, tenía que darle algo de crédito por lograr eso.
Mientras acortaba la distancia, me di cuenta de que ni siquiera estaba reaccionando a mi proximidad. Me encontraba prácticamente de pie sobre su figura encorvada, pero él se mantenía escondido en su chaqueta. Fue solo cuando me agaché a su nivel que noté que sus ojos estaban cerrados. ¿El chico estaba dormido? ¿Están jodiéndome? ¿Cómo mierda podía alguien quedarse dormido afuera apoyado contra un pilar de piedra en un clima de diez putos grados? Este mocoso era increíble. (1)
No estoy muy seguro de lo que me pasó, llámenlo hábito o tal vez solo fue una de esas cosas al azar que tu cuerpo hace cuando no estás plenamente en control de tus pensamientos, pero estiré una mano y moví algunos mechones desordenados de cabello castaño de su cara. Lo que vi me aturdió un poco. Largas pestañas de color marrón claro brillaban en la luz de la ciudad luciendo un poco húmedas, como si hubiera estado llorando. Ahora que podía verlo mejor, sus mejillas estaban manchadas con lágrimas secas. Él estaba… ¿llorando?
Desde este ángulo, mirándolo dormir tan pacíficamente con las mejillas con rastros de lágrimas visibles por las luces de la ciudad, tenía a mi corazón dando saltos por alguna extraña razón. Era como si estuviera viendo a una persona completamente diferente del enojado y molesto niño que siempre me fruncía el ceño cada vez que le decía que recoja mi ropa de la lavandería o me traiga un café. Esta persona era desconocida para mí y extrañamente hermosa, y si no supiera quién era Eren, probablemente habría pensado que era atractivo en una manera etérea. Había algo de otro mundo sobre él ahora que tenía una buena vista.
De repente fui sacado de mis pensamientos extraños cuando él se comenzó a mover y rápidamente quité mi mano mientras sus húmedas pestañas empezaban a abrirse lentamente. Vi el verde oscuro de sus ojos revelándose con lentitud mientras esas pestañas marrón claro se removían y su visión se enfocó de nuevo. Me quedé en mi lugar, agachado frente a él para ver cuál sería su reacción. No esperaba el ceño fruncido que de inmediato apareció en su cara tan pronto como pareció darse cuenta de que era yo quien estaba mirándolo.
—Oh, eres tú —murmuró en voz baja en su chaqueta antes de quitar los brazos a su alrededor y ponerse de pie. Imité sus acciones.
—¿De verdad te quedaste jodidamente dormido aquí afuera? —pregunté sonando un poco más molesto de lo que pretendía.
Me observó por un largo rato, sus ojos parecían estar buscando algo en mi cara, pero cuando no encontró lo que sea que quería, suspiró profundamente por la nariz antes de dirigirse hacia la dirección opuesta a la que yo iba.
—Si ya terminaste, entonces me voy a casa —fue todo lo que dijo cuando pasó junto a mí.
Qué me dio por extender la mano y detenerlo para que no se fuera, no tengo ni puta idea. La única cosa en la que podía pensar era en la manera en que vi sus largas pestañas húmedas y brillantes con lágrimas nuevas y sus mejillas manchadas con viejas mientras se secaban. Había hecho lo que le pedí y había esperado aquí en el maldito frío, tal vez solo estaba sintiéndome culpable, lo que era tan jodidamente ajeno a mí, pero pensé que lo menos que podía hacer era llevar al chico a su casa.
—Espera. ¿Acaso vas a caminar todo el puto camino a casa o qué, idiota? —okay, quizás pude haberlo dicho de una mejor manera.
Eren se detuvo, pero inmediatamente giró la cabeza para mirarme y pude ver con claridad la ira y agitación en su cara mientras sus gruesas cejas se juntaban firmemente y sus labios se apretaban en una línea. Entrecerró sus oscuros ojos verdes hacia mí.
—¿En serio vas a pararte ahí y hacerme una pregunta tan estúpida como esa? —me miró con esos ojos entrecerrados por un momento o dos y solo le devolví una mirada molesta porque ni siquiera estaba muy seguro de lo que estaba haciendo. Solo lo había detenido sin siquiera pensarlo dos veces, como si fuera por instinto.
Él miró hacia otro lado finalmente y resopló, tirando su mano de mi agarre como si mi toque le quemara físicamente.
—Buenas noches, señor Ackerman —escupió violentamente antes de comenzar a caminar lejos de nuevo.
¿Por qué de repente me sentí como el pendejo más grande del mundo?
Aclaraciones:
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
(1) Fanart del capítulo en mi página de Facebook.
N/T: Lo sé, me demoré. Perdón por ello, pero el capítulo estaba incluso más largo que el anterior y se me hace un poco difícil traducir en primera persona. ¿Se nota mucho? :c
Respecto al capítulo, "oh, Levi, ¿cuándo aprenderás?" en palabras de la autora. ¿Soy la única que quiere matarlo? Dejen un review por favor, necesito ánimos con este fic.
Para los que siguen Sugar on Top, habrá actualización esta semana, no me maten. (?)
P.D. ¡No se olviden de revisar el link de mi página en mi perfil!
