Capítulo 7: I'm a Hunter
"Siempre vístete como si fueras a ver a tu peor enemigo."—Kimora Lee
Tuve que caminar rápido mientras entraba al edificio de Survey Corp. Era tan diferente a mí el llegar jodidamente tarde y habiendo empezado mi mañana con el pie equivocado, ya podía decir que el resto del día iba a ser una completa mierda. Tuve reuniones y declaraciones que hacer hoy por ser el lanzamiento oficial de la edición de diciembre y sería mi primer lanzamiento como Editor en Jefe de Recon.
Entré al siempre bullicioso edificio refunfuñando en voz baja, ya que nadie podía salir de mi maldito camino lo suficientemente rápido. Mis brillantes zapatos negros Versace (1) hacían clic ruidosamente contra los azulejos pulidos. Tch, por lo menos los conserjes estaban haciendo su puto trabajo para variar. Los pisos no se veían completamente sucios, al menos. Las pequeñas mierdas que estaban conversando frente a los ascensores estaban empezando a ponerme de los nervios mientras esperaba detrás de ellos.
Los dos chicos parloteando en frente de mí miraron hacia atrás mientras resoplaba en voz alta y golpeaba la punta de mi zapato contra el azulejo para mostrar mi falta de paciencia para su mierda. Ambos estaban vestidos con camisetas tipo polo, jeans y un tipo de putas sandalias extrañas. Inmediatamente conecté los puntos y deduje que estos dos eran de esa estúpida revista de deportes, Garrison Sports en el piso dieciocho. Rodé mis ojos mientras ellos cerraban la boca al instante y dejaban de hablar, alejándose de mí por completo cuando se dieron cuenta de que yo estaba de pie detrás de ellos resoplando y sonando irritado mientras esperábamos por el ascensor. Bien, mejor que estén jodidamente asustados.
Finalmente, después de una eternidad esperando (en realidad fueron como cinco minutos) el ascensor sonó suavemente antes de que las puertas cromadas se abrieran y los pasajeros anteriores salieran recordándome a un rebaño de vacas mientras se empujaban y movían fuera de los ascensores. Me quedé detrás del caos por un momento sabiendo muy bien lo que iba a suceder una vez que esas puertas se abrieran. Al parecer, los dos idiotas de Garrison debían de ser nuevos porque estaban parados justo enfrente de las puertas cuando la multitud de trabajadores salió en estampida casi derribándolos.
Una vez que el caos se había calmado un poco, di un paso hacia adelante para subir al ascensor cuando una mano se envolvió alrededor de mi cuello y me jaló abruptamente casi tirándome al suelo mientras tropezaba para recuperar el equilibrio.
—¡Puta mierda! —siseé mientras trataba de darle un puñetazo a quien quiera que sea que se atrevió a poner sus sucias y mugrientas manos en mí y mi costosa nueva gabardina.
—¡Levi! —escuché la voz de Hanji susurrar-gritar hacia mí sonando más emocionada que cualquier otra cosa.
Gruñí en respuesta, y decidí tomar la oportunidad de golpearla de nuevo, pero fallé y Hanji me giró repentinamente empujando su grande y maniaca sonrisa en su cara en mi línea de visión y me eché hacia atrás frunciéndole el ceño.
—¡Putas gafas de mierda! ¿Qué carajos crees que estás hacien-?
—¡Levi! ¡A que no adivinas lo que pasó cuando llegué al trabajo esta mañana! —interrumpió saltando arriba y abajo en los tacones que estaba usando.
Me tomé un momento para apreciar lo que Hanji estaba llevando. (2) Un traje sastre a rayas negro de Dolce & Gabbana que le quedaba impecablemente bien con un par de botines negros de encaje floral con al menos un taco de diez centímetros, como si no fuera ya bastante alta para ser mujer. Chasqueé la lengua y crucé mis brazos sobre mi pecho dándole una mirada molesta.
—¿Qué? Cagaste en el baño de la oficina e inundaste los inodoros de nuevo porque eso suena como algo que harías —bromeé, rodando los ojos.
—¿Qué? ¡No! Eso ocurrió la semana pasada —ella agitó una mano en el aire de manera despectiva y curvé mi labio hacia ella en disgusto—. ¡No, esto tiene que ver con Eren! ¡No vas a creer lo que pasó cuando llegué a la oficina antes y lo vi entrar! —ella juntó las manos sonriendo ampliamente mientras sus grandes y marrones ojos brillaban de emoción.
—Tch, hablando de ese mocoso, más le vale que tenga mi puto café en mi escritorio y esa "cosa" que le pedí que recogiera del estudio de Mike —refunfuñé mientras me daba la vuelta para coger otro ascensor.
—¡Oh! ¡Levi, aquí viene ahora! —Hanji exclamó mientras me agarraba de las muñecas y me jalaba a mi lugar anterior.
Tiré mi mano de su agarre y estaba a punto de meter mi pie en su culo por maltratarme tanto en los últimos cinco minutos, pero entonces escuché susurros y murmullos procedentes de la dirección en la que Hanji estaba mirando y lentamente dejé que mi mirada siguiera la suya. Ahora, si yo hubiera sido un hombre cualquiera y si mi mandíbula no estuviera conectada a mi cráneo, estoy bastante seguro de que mi boca estaría colgando abierta de par en par y mi mandíbula estaría en el suelo.
(X) Mi asistente Eren venía caminando por el pasillo del vestíbulo principal usando (3) el jersey negro de cuello alto más apretado que he visto en mi vida. Creo que era incluso más apretado que el que le hicieron usar en la sesión de fotos la semana pasada. Podía ver cada curva de músculo en su ágil cuerpo mientras cruzaba la planta del vestíbulo principal. Su largo, castaño cabello peinado hacia atrás desordenadamente, pero eso complementaba el aspecto casual de su atuendo. Jeans ajustados de color gris oscuro y un par de botas con hebillas que parecían que podían matar a un hombre. Observé con ligero asombro mientras él se pavoneaba a lo largo de los pisos brillantes de mármol luciendo como una persona completamente diferente de la desgarbada monstruosidad que era la semana pasada. Esta perfecta criatura no podía ser mi asistente nerd, ¿verdad? Él caminaba con tal confianza en cada paso, como si la pequeña mierda supiera lo bien que se veía en ese maldito traje suyo.
A medida que se acercaba a nosotros, pude ver que llevaba las nuevas gafas Versace que le había dado y sentí un pequeño tirón en la esquina de mi labio, amenazando con dejar que una sonrisa creciera en mi cara, pero claro que no iba a mostrar mi satisfacción al saber que llevaba los lentes que le di y se veían malditamente bien en él también. Entonces, cuando estaba a solo unos metros de nosotros, pude distinguir claramente que no estaba usando sus lentes de contacto hoy. Brillante, luminoso turquesa e iridiscente oro miel escanearon el piso una vez antes de que esos ojos disparejos atraparan mi propia mirada y contuve la respiración mientras su cara se iluminaba con reconocimiento y se acercaba a nosotros.
—Buenos días, señorita Hanji —saludó tranquilamente con una sonrisa amable en su rostro, ignorándome por completo. Esa pequeña mierda.
—¡Eren! ¡Tú, pequeño diablillo, has estado mirando No Te Lo Pongas! —dijo Hanji poniendo sus manos en los hombros anchos de Eren y sintiendo el material del jersey que estaba usando—. ¡Oh, Alexander McQueen! ¡Muy buena elección! Nunca puede irte mal con McQueen.
Me aclaré la garganta ruidosamente y quité las gafas de sol que todavía tenía posadas sobre el puente de mi nariz para así poder mirarlos con molestia. Cuando dos pares de ojos se volvieron hacia mí, arqueé una de mis cejas hacia ellos de manera expectante, pero ambos solo me miraron inexpresivamente.
—Tch. ¿Qué carajos parezco? ¿Zapatos Prada de la temporada pasada? —gruñí.
—Buenos días, Levi —dijo Eren después de un codazo suave por parte de Hanji, que no pasó desapercibido para mí.
Por supuesto, su saludo hacia mí le faltaba completamente la alegría que tuvo hace solo unos momentos cuando saludó a Hanji primero y el hecho de que me diera cuenta de estúpida mierda como esa me molestaba demasiado. ¿Qué me importaba si el chico no sonrió y me saludó como si en verdad estuviera feliz de verme? Yo soy su jefe, mi trabajo es hacer que no le agrade, ¿cierto?
—Lo que sea, mocoso. Vamos de una puta vez a nuestro piso antes de que empiece a tener abstinencia de cafeína —volteé bruscamente y corrí directo hacia una puta pared de ladrillos usando un traje Armani.
¿Qué carajos pasaba conmigo y chocar con gente que odio esta mañana? Estaba comenzando a arrepentirme de venir a trabajar hoy por completo. Levanté la vista hacia el hijo de puta que estaba bloqueando mi camino y vi calculadores ojos azules mirando no directamente a mí, sino a cierto asistente mío con ojos brillantes y fruncí el ceño chasqueando mis dedos delante de la cara de Erwin para captar su atención.
—Hey, maldito cejón. ¿Finalmente te dio demencia senil? ¿Por qué mierda estás parado ahí como un idiota? —me importaba una mierda que otros empleados me dieran miradas extrañas mientras pasaban.
Ojos azules finalmente se movieron hacia abajo para encontrarse con mi mirada y Erwin tuvo el descaro de sonreírme, ese bastardo. Murmuré algo en voz baja mientras él me palmeaba el hombro rudamente.
—Oh, lo siento, Levi. No te vi ahí —jodido Erwin Smith. Escuché a Hanji riéndose detrás de mí.
—Puta gente malditamente alta… —dije en voz baja.
—Buenos días, Hanji. Te ves bien hoy —dijo Erwin mientras me pasaba de largo para llegar a Hanji y Eren.
—¡Vaya, gracias, jefe! ¡Usted también luce muy elegante! Hablando de elegante, ¿qué tal nuestro pequeño Eren por aquí? ¡¿No se ve increíble?!
Me di la vuelta justo a tiempo para ver a Erwin poniendo una mano en el brazo de Eren y dejándola un poco más de tiempo de lo que me pareció necesario. Podía ver la manera hambrienta en que Erwin estaba observando al chico de pies a cabeza asimilando su nueva apariencia, y esta es solo una suposición pero, desvistiéndolo con los ojos. Eren tenía esa estúpida mirada aturdida en su rostro de nuevo, como un adolescente enfermo de amor mirando a su celebridad favorita en una revista desplegable.
—Casi no te reconocí, Eren. Es como si te hubieras transformado en el modelo de la revista —dijo Erwin con una sonrisa amable, su mano arrastrándose lentamente hacia el hombro de Eren.
—Um, me siento halagado, señor. Pero sigo siendo el mismo Eren Jaeger de antes —dijo Eren, tratando de aparentar confianza cuando podía ver claramente la manera en que su manzana de Adán se movía en su garganta cuando tragó nerviosamente.
Rodé mis ojos sintiéndome cansado de ver esta mierda entre mi jefe y mi asistente. Erwin estaba actuando como si no hubiera nadie más en el vestíbulo con nosotros, o como si se olvidara de que incluso estaba en el vestíbulo principal por completo. No me sorprendería si comenzara a follarse a Eren justo en medio del piso y haciendo un espectáculo de ello, la manera en que lo observaba como una bestia hambrienta mirando un pedazo de carne.
—¿Ya terminamos aquí? Tengo trabajo que hacer y estoy bastante seguro de que tú también, Erwin —interrumpí bruscamente.
Tres pares de ojos voltearon a verme y resoplé girando en mis talones para dirigirme a los ascensores. No creí que tuviera que decirle a Eren que me siga, ya que debería estar grabado en su cerebro a esta altura que cuando yo me voy, él sigue detrás. Escuché una mezcla de "adiós" y "nos vemos después" viniendo del trío antes de escuchar un par de botas resonando contra el suelo pulido para alcanzarme.
Una vez en la soledad del ascensor, finalmente solo estábamos Eren y yo solos, y él se puso de pie tranquilamente en una esquina mirando los números iluminados parpadear mientras subíamos hacia nuestro destino. El silencio era pesado y tenso entre nosotros mientras estábamos parados y por primera vez, el silencio fue demasiado para mí y me vi forzado a romperlo primero.
—Estás usándolos —dije, mi voz cortando a través de la espesa tranquilidad que nos había cubierto.
Eren miró en mi dirección y parpadeó en confusión por mis palabras. Mierda, no había sido claro con lo que dije, simplemente solté lo que estaba en mi mente para salvarme a mí mismo del incómodo silencio en el ascensor. Suspiré indignadamente y levanté una mano para darle un golpecito a los marcos negros de las gafas que le había dado. La comprensión iluminó sus coloridos ojos y formó una pequeña "o" con sus labios rosados.
—Sí, bueno. Dijiste que sabrías la diferencia si no llevaba estos hoy, así que en realidad no tenía muchas opciones, ¿verdad? —y ahí estaba el descaro que había llegado a esperar de él.
Dejé escapar un fuerte resoplido.
—No lo hagas sonar como si te estuviera obligando a usarlos, chico. Solo lo dije para asegurar que no trataras de empeñarlos o algo así.
—Por favor, no estoy tan desesperado por unos billetes —dijo rodando los ojos. Vi los destellos de cálido oro y fresco turquesa bajo la iluminación fluorescente del ascensor y me recordó rápidamente que Eren no estaba usando sus lentes de contacto hoy.
Me pregunté brevemente: ¿qué razón tendría para ocultar sus ojos? Eran hermosos y no era el único que pensaba eso obviamente, pero me sentía curioso en cuanto a por qué sentía la necesidad de cubrirlos con lentes de contacto en vez de lucirlos al mundo. No tuve la oportunidad de profundizar demasiado en mis propias preguntas ya que el elevador llegó finalmente a nuestro piso, sonando suavemente mientras la puerta se abría y enderecé mi postura y rápidamente salí del ascensor.
Mientras caminaba por la planta, maniobrando por el escritorio redondo de los recepcionistas en el frente, vi a Jean y Krista luciendo ocupados. Es decir, hasta que ambos levantaron la vista y vieron a Eren y a mí. Dudaba bastante de que estuvieran sentados ahí con la boca abierta por mí, quiero decir, siempre me veía muy bien, pero sabía que si hoy captaba más miradas de lo habitual era por mi sorprendentemente atractivo asistente y su nueva encontrada sensualidad.
Jean probablemente habría parecido más ofendido que sorprendido si no fuera por el hecho de su boca estaba literalmente colgando abierta mientras caminábamos a su lado. Krista al parecer se recompuso mucho más rápidamente de lo que Jean lo hizo y sonrió y nos saludó mientras rodeábamos el escritorio de recepcionista, Eren teniendo que parar y hablar con la pequeña rubia para recibir los mensajes que podrían haber llegado para mí antes de que Eren o yo estuviéramos en la oficina realmente.
Podía distinguir ligeramente su conversación mientras seguía caminando hacia adelante.
—¡Wow, Eren! Casi no te reconocí. ¿Esos son tus ojos realmente? ¡Son muy bonitos!
—Gracias, Krista. Eres muy dulce. ¿Estos son todos los mensajes para Levi?
—¡Sip! Oh, y Sasha quería que te dijera esto cuando te viera. Vamos a reunirnos todos en… —en este punto estaba demasiado lejos para captar algo más de lo que decían y por fin llegué a mi oficina y empujé la puerta entrando en el interior.
Me quité la gabardina y la colgué en el perchero detrás de la puerta antes de rodear mi escritorio grande de vidrio y tomar asiento en la silla de cuero a la que mi trasero se había acostumbrado tanto a esta altura. Ya había una taza de café caliente, negro, sobre mi escritorio y me pregunté cuándo tuvo el tiempo Eren de traerme mi café si acababa de entrar al edificio justo después de mí. Mi oportunidad de preguntarle vino tan pronto como entró a mi oficina con una pequeña nota adhesiva de color rosa neón pegada en su dedo mientras se acercaba a mi mesa.
—¿Cómo conseguiste mi café si acabas de llegar al trabajo? —pregunté, levantando una de mis cejas inquisitivamente.
—No acabo de llegar al trabajo. He estado aquí desde las ocho de la mañana. Me pediste venir un poco más temprano de lo usual para que pudiera recoger esa "cosa" del estudio de Mike y fui por café antes de dirigirme al estudio y le dije a Hanji que te lo dejara aquí en tu escritorio cuando llegaras. Cuando nos encontramos abajo en el lobby, solo estaba regresando de recoger el paquete de Petra.
Eren metió la mano en el bolsillo de atrás y sacó un pequeño sobre manila con mi nombre escrito con la pulcra letra de Petra en el frente y me entregó el sobre cuando extendí mi mano hacia él. Me debatí entre abrirlo ahora, pero decidí que esperaría hasta que estuviera solo en mi oficina. No es que creyera que Petra me envió algo que pensé que no debería ser visto, pero lo sentí más apropiado por alguna razón.
—¿De qué tratan mis mensajes de Krista? —pregunté, poniéndome a trabajar mientras tomaba un sorbo rápido del café caliente y dejaba el sobre manila a un lado por el momento.
—Alguien de Cosméticos Brzenska llamó y nos dio una fecha en la que la señorita Rico Brzenska está disponible para una reunión sobre su línea de cosméticos que incluiremos en la siguiente edición de la revista. ¿Se preguntaban si podíamos acordar la reunión este viernes cinco?
—Bien. Llámalos de vuelta y arréglalo, da luz verde a la reunión y trae a Hanji a mi oficina para discutir ideas sobre el concepto más tarde. ¿Qué más?
—Has sido invitado a las fiestas de Navidad de Givenchy, Versace, y Prada. Quieren saber si vas a confirmar asistencia o no y si vas a llevar a alguien más.
—Tch, me hacen pasar esta mierda cada año. Confirma para Versace, y Givenchy. Asistí a la Gala de Navidad de Prada el año pasado y fue una puta siesta.
Eren soltó una risita.
—Oh, pobrecito. Forzado a sentarse en tan aburrida fiesta.
—Estoy hablando en serio, joder. Fue lo peor. Si no hubiera sido por el alcohol gratis, hubiera estado bien colgándome con mi corbata si tuviera que estar sobrio en esa maldita fiesta.
—Eso suena como algo que solo un alcohólico diría, Levi.
—Cuando eres yo, niño, el alcohol es lo único que te mantiene cuerdo a veces.
Eren pareció ignorar ese pequeño comentario imprevisto mío mientras escribía unas cosas en su pequeña libreta. Sus gruesas cejas juntándose en concentración haciéndolo lucir un poco molesto mientras garabateaba.
—¿Qué pasa con tu cita? ¿Debo decirles que vas a llevar a alguien? —preguntó, mirando hacia mí de manera breve mientras sus gafas se deslizaban ligeramente por el puente de su nariz.
Vi esos disparejos ojos encontrarse con los míos y rápidamente aparté la vista, girando en mi silla para mirar por la ventana pretendiendo estar pensativo mientras pausaba y mordía el interior de mi labio inferior. En realidad no había nada que pensar, siempre llevaba a alguien a esas estúpidas fiestas por el bien de la buena publicidad.
—Supongo, darles un poco de que hablar a los paparazzi al llevar una cita no le haría daño a nadie —dije con un suspiro mientras trataba de ocuparme al agarrar un montón de papeles que necesitaban revisión del departamento de artículos.
Eren no dijo nada y los únicos sonidos que escuché fueron el de su lapicero escribiendo palabras en el papel y luego el de él dando vuelta en la suela de sus botas para salir de mi oficina una vez que terminó. Mis ojos siguieron su figura inconscientemente mientras se acomodaba en su escritorio y lo observé a través del cristal de mi oficina mientras cogía el teléfono y empezaba a hacer llamadas.
Después de unos segundos de estar observando a Eren hablar en un puto teléfono, me estaba comenzando a sentir como un lujurioso acosador y regresé mis ojos de vuelta a los papeles en frente de mí. No se quedaron en la interminable pared de texto por mucho antes de que mis ojos vagaran de nuevo, esta vez hacia el pequeño sobre manila que había apartado antes. La letra de Petra estaba prácticamente tentándome, retándome a abrir el sobre y ver lo que había dentro.
El sobre no se sintió muy pesado o grueso cuando Eren me lo entregó, así que solo podía asumir que lo que ella me envió eran imágenes de algún tipo. Probablemente de la sesión de fotos de la semana pasada sin duda. Eventualmente, cediendo a mi curiosidad, cogí el sobre y saqué las pequeñas lengüetas metálicas abriendo la solapa e inclinándolo hacia un lado para que su contenido cayera.
Había unas tres fotografías en el interior, todas alrededor de veinticinco por veinte centímetros. Miré las dos primeras fotos que eran de mí usando los dos diferentes atuendo de la sesión, el traje Givenchy primero con mi cabello arreglado desordenadamente, y luego el segundo atuendo con el blazer blanco con estampado floral y los pantalones de Dolce & Gabbana. La última foto, sin embargo, me agarró extremadamente desprevenido.
Era una imagen de Eren sin camisa, parecía que se estaba riendo de algo y como si no estuviera consciente de que la foto era tomada en lo absoluto. Su cuerpo estaba inclinado ligeramente a un lado como si se estuviera dando la vuelta para caminar a algún sitio y su largo cabello peinado hacia atrás se veía mecido por el viento. Tenía una mano levantada hacia su cara, como si estuviera a punto de cubrir su sonrisa con ella, pero al parecer Mike había capturado su sonrisa antes de que lo hiciera. Sus ojos parecían estar brillando en la imagen, como si estuviera realmente mirando en el momento en que ocurrió y recordé lo malditamente buen fotógrafo que era Mike por un segundo ahí. Capturó este momento con Eren riendo perfectamente.
El observar la imagen del torso desnudo de Eren y su suave, bronceada piel salpicada con pequeños lunares y pecas me hizo recordar cómo había tenido la oportunidad de tocar esa suave piel suya cuando él se estaba apoyando en mi regazo durante la sesión. No era como si tuviera la intención de hacerlo, pero en algún momento durante la sesión había dejado que mi mano se desviara hacia su cabello primero, enredándose a través de los sorprendentemente suaves mechones. Luego solo había dejado que mi mano se arrastrara a través de la nuca de su cuello hasta que estaba eventualmente acariciando su espalda de manera directa con ligeros toques con la punta de mis dedos, sintiendo la manera en que su cuerpo reaccionaba a mis toques y se estremecía suavemente al contacto.
Detuve esos pensamientos justo ahí mientras metía las fotos en el sobre de vuelta y las abandonaba en un cajón donde ya no estaría tentando a seguir mirando a esa puta imagen de Eren. No me importa lo bien que los estilistas y maquilladores lo hicieron ver para la sesión, al final siempre me recordaba a mí mismo que él aún era ese chico desgarbado que entró al edificio Survey Corp llevando unas jodidas Converse y jeans. Nueva ropa y corte de pelo no iban a cambiar mi opinión original de él, que era un puto mocoso de mierda y siempre lo sería.
Esa misma tarde, Hanji estaba sentada en la silla al otro lado de mi escritorio ayudándome a analizar posibles ideas para el anuncio de Cosméticos Brzenska que íbamos a presentar en la edición del próximo mes. Las miradas de complicidad y sonrisas maliciosas que ella estaba dándome desde el otro lado de la mesa no pasaron desapercibidas para mí, pero decidí ignorarlas por el bien de mi propia cordura. Desafortunadamente, Hanji tenía otras ideas en mente.
—Así que… —arrastró las palabras casualmente—. Reiner ha estado hablando con Eren desde hace un rato. ¿Qué crees que están diciendo?
—Como si supiera, carajo. Ve a descubrirlo por ti misma, cuatro ojos. Ya que estás tan curiosa sobre los asuntos de otras personas —espeté de regreso enviándole una mirada fulminante.
—¿Me estás diciendo que no tienes la más mínima curiosidad por saber lo que el rubio, grande y musculoso le está diciendo? —preguntó dándome una mirada de incredulidad.
—No. Te estoy diciendo que me importa una mierda lo que Braun le esté diciendo. Además, probablemente podría adivinar sin siquiera poner mucho esfuerzo. Seguramente alguna frase cursi sobre lo hermosos que son sus ojos, lo bien que se ve en ese suéter, si le dolió cuando cayó del cielo, mierda como esa.
Hanji estaba aullando de risa mientras se recostaba en su asiento y sacudía las piernas de un lado para otro. Rodé mis ojos y masajeé mis sienes; escuchar la risa odiosa de Hanji era como escuchar a una banshee chillando en la noche y me pregunté cómo he aguantado con ella todos estos años sin cometer homicidio.
Mientras Hanji estaba ocupada riéndose escandalosamente, miré detrás de su desastre de cabello castaño para ver que Reiner se había ido, pero en su lugar estaba el chico Marco hablando con Eren ahora. Observé en silencio el intercambio entre ellos, Marco comparado con Reiner se veía tan inseguro de sí mismo mientras estaba de pie ahí por del escritorio de Eren con una mano frotando nerviosamente la parte de atrás de su cuello. Eren, por otro lado, parecía completamente en su elemento.
No me había dado cuenta de que la risa de Hanji ya había cesado, gracias mierda, y ahora ella estaba sonriéndome cuando giré mis ojos hacia su cara y fruncí el ceño.
—Cállate, Señor de los Frikis.
—Aw, Levi. ¡No me has llamado así desde que empezamos a trabajar juntos en Recon! —dijo con cariño.
—¿Sí? Bueno, supongo que eso tendrá que cambiar.
—Él te gusta, admítelo.
—¿Quién, gafas de mierda?
—¡No te hagas el tonto! ¡Eren!
La miré fijamente durante lo que parecieron horas, cuando en realidad estoy seguro de que solo fue un minuto o dos. ¿Qué cosa había poseído a Hanji para preguntarme una jodida cosa tan estúpida como esa? ¿Me gustaba mi asistente? Aquí es donde Hanji difería de la gente normal. Verán, la gente normal hubiera visto la manera en que trataba a Eren y pensaría: "Dios, ese tipo es un pendejo. Realmente debe odiar a su asistente." Pero Hanji puta Zoe entiende mi trato hacia Eren en una manera de "Oh, mira. Lo estás maltratando, ¡así que eso debe significar que él te gusta!"
—¿Has estado inhalando pegamento de nuevo, Hanji? Porque debes estar putamente drogada si piensas que me gusta Jaeger de todas las personas.
—Por favor, cariño. Cualquiera puede ver que él es el mejor asistente que has tenido alguna vez y se ha ajustado tan bien a su trabajo en menos de un mes. Mírame a los ojos y dime que no lo extrañarías si ya no fuera tu asistente.
Le di una mirada molesta.
—No lo extrañaría si no fuera mi asistente.
—¡Argh! ¡Eres imposible! —resopló, levantando sus manos en el aire en derrota—. ¡Solo admite que te gusta el chico, Levi! ¡¿Por qué le mientes a tu mejor amiga?!
—¿Desde cuándo eres mi mejor amiga, idiota?
—Desde el primer día de trabajo aquí cuando choqué contigo mientras estabas llevando café para Erwin y ensucié ese pequeño pañuelo blanco que estabas usando. ¿Lo recuerdas? —dijo animada.
—¿Cómo podría olvidarlo? Esa fue la primera vez que quería asesinar a alguien múltiples veces —me reí entre dientes por la memoria.
Hanji me miró con cierta calidez en sus grandes ojos marrones. Me hizo recordar que cuando nos conocimos ella nunca usaba maquillaje y ahora que la veía en el presente sentada frente a mí en ese traje sastre que le quedaba como un guante, podía ver rímel en sus ya largas pestañas y la suave sombra de ojos color bronce que usaba junto con una fina capa de brillo en sus labios. Diez años podían cambiar realmente a una persona y me pregunté hasta qué punto había cambiado mi propia apariencia desde nuestros días de asistentes.
—Sabes, siempre pensé que serías alguien importante para la revista algún día —ella dijo con un tono de afecto en su voz.
—Sí, claro —solté un bufido, recostándome en mi asiento.
—¡Hablo en serio! ¡Pasaste de ser el asistente de Erwin a ser editor, a Director Creativo y luego de repente a Editor en Jefe de toda la maldita revista en solo diez años! Eso es bastante increíble, Levi.
—No olvidemos esos tiempos oscuros cuando descuidaba el trabajo para ir de fiesta y acostarme con cualquiera todo tiempo y casi tener una sobredosis. Qué buenos tiempos —dije amargamente.
—Levi —dijo Hanji severamente—. Eso no es algo sobre lo que deberías bromear. Estábamos todos muy preocupados por ti y creo que Erwin está empezando a preocuparse de que estés yendo por el mismo camino otra vez. ¿Por qué más crees que contrató a Eren? ¿Solo como una broma?
—Tch. No comiences a ponerte toda maternal conmigo, Hanji. Erwin fue un pendejo por contratar a ese chico para cuidarme como si fuera un puto niño.
—Aunque tienes que admitirlo, no has salido a fiestas desde que él empezó a trabajar para ti.
—Porque tengo un montón de mierda que hacer como Editor en Jefe. Tengo treinta y dos años por el amor de Dios, ya no soy ese tonto chico de Jersey.
Hanji y yo nos miramos el uno al otro por un largo rato. La conversación silenciosa pasando entre nosotros diciendo más de lo que podríamos decir con palabras. Maldita ella por ponerme todo histérico sobre mi pasado. Era demasiado temprano para mí el estar pensando sobre esa mierda tan deprimente.
—Estamos saliéndonos del tema aquí. Necesitamos decidir qué tipo de tema vamos a usar para la puta línea de maquillaje de Rico. No entiendo por qué tiene que ser tan exigente —me quejé, pasando una mano por mi cabello.
—¡Oh! ¡¿Por qué no incluimos a Eren en esto?! ¡Hizo un muy trabajo al sugerir la idea de ponerte en la portada! ¡Estoy segura de que hay mucho más en esa linda cabecita suya! —Hanji salió disparada de su silla hacia la puerta de mi oficina.
—¡Hanji, espera! No… —aunque ya era demasiado tarde para detenerla.
—¡Eren! ¡Sé un buen chico y ven, nos gustaría tu ayuda con algo! —la escuché decir con entusiasmo.
Gruñí, pero por casualidad eché un vistazo por el cristal de mi ventana. Eren lucía un poco sorprendido al ver que le pedían ayuda, pero sonrió radiantemente y se levantó de su escritorio con una libreta y lapicero en mano. Marco de contabilidad todavía estaba ahí, pero Eren lo despidió rápidamente y Marco sonrió con torpeza antes de irse. No sé por qué, pero saber que Eren rechazó a Marco por trabajar era algo satisfactorio.
Hanji volvió a entrar a mi oficina con Eren en sus talones y ella tomó su asiento anterior mientras Eren tomaba la otra silla desocupada en frente de mi escritorio. Él miró entre Hanji y yo con expectación.
—Así que, Eren. ¡Mi querido, brillante, lindo y pequeño Eren! —Hanji comenzó—. ¡Nos gustaría saber si tienes algunas ideas para el diseño del suplemento de Cosméticos Brzenska!
Los ojos de Eren se agrandaron ante la revelación de Hanji. Abrió la boca, luego la cerró de nuevo, luego la abrió, la cerró. Se veía como un pez tratando desesperadamente de respirar. Entonces, como si algo hiciera clic, puso esa mirada determinada en su rostro de repente. Fue increíble ver lo expresivo que podía ser este chico en tan poco tiempo.
—¿Están bromeando? Todo lo que he estado haciendo hoy es reunir información sobre Cosméticos Brzenska para Levi. He estado revisando las estadísticas y datos demográficos y he pensado en algunos conceptos que Recon Magazine podría utilizar para el suplemento —dijo con confianza.
Hanji estaba sonriendo maniáticamente.
—¡Perfecto! ¡Entonces somos un equipo! ¡Cuéntanos lo que sea que haya en esa brillante mente tuya!
Eren, Hanji y yo pasamos las siguientes dos horas repasando posibles ideas para el suplemento, la mayoría de ellas de Eren, y si estaba siendo honesto todas ellas eran bastante buenas. Mejor que la mierda que alguien más podría haber pensado, de hecho. Tenía que decirlo, estaba impresionado con el mocoso. Era en realidad bueno para algo más que solo traerme mi café y té y desempolvar mi oficina.
—Entonces está decidido. ¡Vamos a ir con la idea de Eren y establecer una reunión con los fotógrafos el miércoles para discutir el concepto, luego nos reuniremos con Rico el viernes para presentarle la idea y tener su aprobación y todo saldrá bien desde ahí! —Hanji sonrió.
—No te pongas muy cómoda todavía, gafas de mierda. Ya sabes lo difícil que puede ser Rico. Aún no estamos a salvo —dije, tomando un sorbo del té provisto por Eren.
—Oh, ¿puedes dejar de ser tan negativo? ¡La idea de Eren es perfecta! ¡Rico le dará una mirada y la aprobará al instante! —Hanji se levantó de su asiento y se estiró antes de dirigirse hacia la puerta de mi oficina.
Ella intercambió unas palabras de elogio hacia Eren, quien las aceptó torpemente mientras veía a Hanji salir de mi oficina. Ella jaló a Eren en un fuerte abrazo y sonreí al ver lo desubicado que Eren se veía por la muestra repentina de afecto de Hanji. Yo estaba acostumbrado a sus arrebatos inesperados a esta altura, pero aun así era divertido ver la mirada un poco aterrorizada de Eren como si se fuera a mear en cualquier segundo. Luego solo éramos los dos, y Eren se ocupó de limpiar el desorden que Hanji dejó atrás en mi oficina.
—Oi, Eren —llamé, nunca quitando mis ojos de los papeles delante de mí.
—¿Sí?
—Si alguna vez tienes una idea que quieras decirme de nuevo en el futuro, solo hazlo. Somos un equipo ahora, ¿entendido? —esta vez, miré hacia arriba para ver su reacción y esta vez lo vi sonreír genuinamente para variar.
—Entendido.
Tenía las palabras en la punta de mi lengua y dudé si decirlas o no. Yo nunca he sido alguien que da elogios o cumplidos, especialmente para alguien más. Pero, maldita sea, el chico nos había ayudado realmente hoy y estaría mintiendo si dijera que no disfruté analizar las ideas del suplemento con él y Hanji.
—Lo hiciste bien hoy, chico —esta vez, no era un cumplido o un elogio que fue murmurado en voz baja. Lo dije fuerte y claro para asegurarme de que entendía que lo decía en serio.
—Wow, um, gracias —dijo tontamente.
—No actúes como si nunca te hubiera halagado antes, idiota —me burlé.
Eren rio. Fue una tranquila risa entrecortada, pero el sonido me tomó por sorpresa de todos modos. Levanté mis ojos para verlo ya mirándome de vuelta con una brillante sonrisa en su cara. Sus ojos estaban reluciendo con diversión, turquesa translúcido y oro miel.
—Lo siento. Pensé que estaba soñando por un minuto —dijo con una risita.
—Tch. Date prisa y sal de aquí. Me estás molestando —me quejé, tirándole un lápiz que estaba encima de escritorio.
Sorprendentemente, él lo atrapo y lo levantó en el aire como si fuera un trofeo de algún tipo y rodé mis ojos.
—Lo que digas, jefe.
Una vez que él estaba fuera de mi oficina, me reí entre dientes. Él podía ser una pequeña mierda, pero me encontré a mí mismo disfrutando sus pequeños comentarios ingeniosos y sus respuestas descaradas. Era un muy buen asistente, le reconocería eso. Si hubiera sido cualquier otra persona trabajando para mí, probablemente hubieran renunciado el primer día y se hubieran ido de aquí llorando. Escuché la puerta de mi oficina abrirse suavemente y sin levantar la vista del papeleo frente a mí hablé.
—¿Qué? ¿Olvidaste algo, Jaeger? —pregunté, pero no obtuve respuesta.
Un poco irritado con la falta de respuesta, levanté la cabeza para darle una mirada irritada al mocoso por no contestarme, pero estaba sorprendido de ver a Jean de pie con su espalda contra la puerta. Se veía cabreado, si sus ojos entrecerrados y su ceño fruncido eran alguna indicación.
—¿Qué pasa? Sabes que no debes fastidiarme durante las horas de trabajo a menos que te lo pida —dije, enderezándome en mi asiento y dándole a Jean una mirada hastiada mientras caminaba hacia mi escritorio.
—Conozco las reglas, Levi. Mejor que nadie, de hecho —cuando llegó a mi mesa, levantó una mano y agarró mi corbata tirando de ella suavemente mientras sonreía con suficiencia—. Solo pensé en venir para recordarte sobre nuestra cita de esta noche. Lo prometiste —ronroneó.
—No lo olvidé y no necesitas recordármelo —jalé mi corbata de su agarre y su sonrisa se desvaneció.
—Sabes, estoy empezando a creer que en realidad quieres mantener a Jaeger como tu asistente —Jean se burló. Suspiré, ya enojado con esta situación.
—¿Y por qué creerías eso?
—¡Porque ya ni siquiera estás tratando de que renuncie! Primero la sesión de fotos, ¿ahora esto? Me prometiste esta posición hace meses, ¿o ya lo has olvidado?
—No lo he olvidado —gruñí—. La sesión de fotos estaba fuera de mi control, ¿quieres quejarte con alguien? Entonces jode a Mike y Petra, no a mí.
Jean se mofó y rodó sus ojos antes de darse la vuelta para salir de mi oficina. Me quedé viéndolo hasta que alcanzó la puerta, tirando de ella y deteniéndose solo para mirarme de regreso.
—Te veo esta noche —y luego salió y azotó la puerta detrás de él.
Aclaraciones:
(1) Atuendo de Levi en mi perfil.
(2) Atuendo de Hanji en mi perfil.
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
(3) Atuendo de Eren en mi perfil.
N/T: Dios, en serio me demoré demasiado esta vez. Pido disculpas, pero la universidad me ha tenido en verdad bastante ocupada. Además, como algunos sabrán, también soy beta de varias autoras, es decir, las ayudo a corregir sus fics, por lo que priorizo eso sobre mis traducciones. Es por ello que no había tenido tiempo para actualizar. Espero que entiendan.
Bueno, en relación al capítulo, nuestro Eren ya anda conquistando a todos, ¿eh? Y alguien está en etapa de negación xD También se vio un pequeño vistazo al pasado de Levi.
Si dejan algún comentario me alegraría bastante. Muchas gracias a las que me reclamaban el por qué no actualizaba, me hace ver que están pendientes del fic :'D
