Capítulo 11: Winter & Spring
"Para ser irremplazable uno debe buscar siempre ser diferente." —Coco Chanel
—No creo que estás entendiendo, Hanji.
—Oh, entiendo perfectamente, jefe. ¡Tienes un crush!
—¿…Un qué?
Hanji suspiró rodando los ojos.
—Un enamoramiento, genio. Ya sabes, ¿esa cosa sobre lo que la gente escribe canciones de amor? ¡Un crush!
—Por favor —resoplé—. Yo no tengo crushes, cuatro ojos.
—Ugh, bien. Te lo probaré —Hanji saltó de su asiento—. Piensas mucho en esa persona. Es decir, no solo mucho, sino todo el tiempo. ¿Ya estamos más cerca?
—¿Okay?
—¡Número dos! Lo observas demasiado, no puedes evitar quedarte mirándolo todo el tiempo sin importar lo que estés haciendo —dijo mientras comenzaba a pasearse por mi oficina.
—Continúa.
—¡Número tres! Cada pequeña cosa sobre él te parece linda, encantadora, atractiva. Como su sonrisa, su risa, todo en realidad.
—…
—¡Número cuatro! —ella se detuvo frente a mi escritorio—. Solo escuchar su nombre hace que tu corazón salte con nerviosismo y/o emoción.
—…
—¿Ya te hice abrir los ojos, enano? —preguntó, inclinándose sobre mi escritorio.
—…¡Carajo! —enterré mi cara en mis manos mientras maldecía.
—¡Lo sabía! —prácticamente podía oír a Hanji sonreír de oreja a oreja como una enferma mental en fuga—. ¡Tienes un crush! ¡Levi Ackerman tiene un crush! Dios, ¿dónde está la prensa cuando la necesitas?
—¡Esto no es divertido, Hanji! —siseé—. ¿Qué mierda se supone que debo hacer con este… "crush"? Así no soy yo.
—¡Oh, deja de actuar como si fuera algo malo! Estás exagerando —Hanji finalmente se sentó de nuevo cruzando sus piernas.
—¿Exagerando? Exageran- No, Hanji. Esto no es exagerar. Este soy yo teniendo un puto ataque. En todos los diez años que me has conocido, ¿cuándo he tenido un puto crush antes?
—Bueno, nunca, duh. ¡Es por eso que esto asombroso! ¡Finalmente estás dejando todo este asunto de "puto" y creo que es genial!
—¡No! ¡No es genial! ¡Esto es malo, joder! ¿Tienes alguna idea de cuánto tiempo ha pasado desde que tuve sexo casual con alguien?
—Uh, no y no creo que…
—Dos semanas. Ni siquiera llevé a alguien a casa del club el viernes pasado, tú estabas ahí. Me fui temprano y los dos sabemos que así no soy yo. No me he molestado en llamar siquiera a alguno de mis conocidos en las últimas dos semanas porque estoy ocupado con el trabajo, tratando de terminar este suplemento, la Semana de la Moda de Año Nuevo. ¡No tengo tiempo para un puto crush!
—Whoa, está bien. Cálmate, Pequeño y Furioso. Necesitas respirar, respiiiira —Hanji arrastró las palabras.
—Bien, okay, estoy respirando —dije desplomándome de vuelta en mi silla.
—Ahora piensa en cosas que te hagan feliz. Ve a tu lugar feliz.
—¿Qué pasa si no tengo un-?
—¡Shhh! Lugar feliz… Cosas que te hagan feliz… El aroma de té negro, detergente para la ropa, nuevos trajes de Chanel.
Cerré mis ojos e inhalé profundamente por mi nariz. El método de Hanji fue sorprendentemente útil y sentí que me calmaba lentamente.
—Ahora, imagina esas cosas que te hacen feliz en tu cabeza —arrulló Hanji—. Tal vez incluso ves una cara, una persona, alguien que te calma.
Como si fuera una señal, la cara de una persona en particular me vino a la mente. Me enfoqué en el rostro, era largo, redondo, casi infantil. Piel bronceada, cabello castaño desordenado. Los ojos, sin embargo, eran la cosa más clara sobre esta persona. Dorado reluciente y vibrante verde azulado.
—¿Qué estás imaginando? —preguntó Hanji con curiosidad.
—Ojos —respondí—. Solo unos putos ojos enormes.
—Hmm… —Hanji tarareó—. Quieres decir, ¿como los de Eren?
Mis ojos se abrieron inmediatamente ante la mención del nombre de Eren y parpadeé unas cuantas veces antes de lanzarle una mirada enojada a Hanji, quien estaba apoyada a lo largo de mi escritorio con la más grande sonrisa de idiota que he visto en su cara.
—Lárgate —espeté.
—¡Nop! Tú me llamaste aquí, ¿recuerdas? ¡Dijiste que tenías un problema y Mamá Hanji está aquí para ayudar!
Fruncí el ceño en su dirección, listo para estrangularla en cualquier segundo ahora. Afortunadamente para ella, alguien llamó a la puerta de mi oficina y los dos alzamos la mirada para ver a un repartidor sosteniendo una maceta de flores. Al instante Hanji fue a abrir la puerta a pesar de mis oposiciones. La última cosa que necesitaba era estar recibiendo flores de uno de mis follamigos. Las flores nunca significaban algo bueno.
—¿Entrega de flores para Eren Jaeger? —dijo el chico sosteniendo el pequeño ramo. Mis oídos reaccionaron ante la mención de ese nombre. ¿Quién carajos le estaría enviando flores?
—¡Yo soy Eren Jaeger! —chilló Hanji con una gran sonrisa. El chico de las flores la observó con desconfianza antes de entregarle la maceta—. Gracias~ —Hanji intervino para después cerrar la puerta de mi oficina de un golpe.
Luego saltó hacia mí con una mirada maniaca en su rostro mientras cogía la tarjeta que venía con las flores y comenzó a leerla en voz alta.
—Hmm… Aquí dice que es de alguien llamado Thomas —Hanji murmuró. Levantó la vista hacia mí confundida—. ¿Quién es Thomas? ¿Trabaja aquí?
—Tch. ¿Ese tipo de nuevo? Debe ser una puta broma. Es el ex-novio de Eren —escupí—. Bien, ¿y qué hay con estas flores? Parecen marihuana de colores.
—Eso es porque son prímulas, Levi. ¿No sabes lo que significa una prímula en el lenguaje de las flores? —preguntó Hanji, colocando el pequeño ramo en mi escritorio.
—Como si me importara una mierda el lenguaje de las flores.
—Las prímulas significan "no puedo vivir sin ti". Este chico Thomas suena desesperado —dijo Hanji muy directa—. Eso, y que escribió en la tarjeta "Por favor, dame otra oportunidad. -Thomas."
—Ese tipo tiene tantas posibilidades con Eren como yo —murmuré para mí mismo.
—¡Así que lo admites! —ella gritó, apuntando un dedo acusador hacia mí.
—¡Tch! No dije nada, gafas de mierda. Ahora ve a poner esas horribles flores en el escritorio de Eren antes de que vuelva de almorzar.
—¡De ninguna manera! ¡¿Vas a dejar que vea estas?! ¡¿Y si decide regresar con Thomas?! —se quejó.
—Lo dudo mucho, Hanji. Sé con certeza que Eren ni siquiera quiere ver al chico.
—¿Y sabes esto cómo? —preguntó con curiosidad.
—No es asunto tuyo. Ahora, date prisa y pon esas putas hierbas en su escritorio.
Ella me sacó la lengua antes de hacer un puchero y salir pisoteando para colocar las flores en el escritorio de Eren como se lo pedí. En verdad no era mi problema si recibía flores de su ex-novio y realmente no veía por qué siquiera debía de importarme. Aun así, me molestaba como mierda el saber que ese odioso chico con las patillas estaba tratando de atraer a Eren con unas putas flores. Hanji regresó a mi oficina con sus hombros caídos mientras arrastraba los pies. Todavía estaba haciendo pucheros como una niña de cinco años.
De repente, ella se reanimó y una sonrisa maliciosa comenzó a formarse lentamente en su cara. Hubo una chispa de algo en sus grandes ojos marrones e inmediatamente supe que no andaba en nada bueno. Luego ella estaba tomando su teléfono y desplazándose a través de sus contactos como una loca antes de tocar la pantalla tan fuerte que pensé que iba a romperla y después presionó el teléfono contra su oreja.
Entrecerré mis ojos hacia ella con recelo mientras ella esperaba a quien sea que haya llamado que respondiera su llamada.
—¿Nanaba? Hola, es Hanji Zoe. ¿Cómo estás, muñeca? —cantó Hanji.
¿Nanaba? ¿Nanaba la dueña de la lujosa tienda de flores de la que todos siempre estaban hablando? ¿Cómo diablos conocía Hanji a la dueña de esa tienda? Prácticamente tenía su número en marcado rápido.
—Escucha, Nana. ¿Crees que podrías hacerle un favor a un amigo mío? ¿Conoces esas lindas flores Camelia de color rosa? Sí, es esa. Sé que normalmente no las vendes, pero, ¿crees que podrías hacer una excepción solo por esta vez? —Hanji preguntó mientras me miraba directamente y sonreía con algo en mente—. ¿Crees que podrías entregarle una a Eren Jaeger en Survey Corp Publications, piso veintiséis digamos a laaaaas dos de esta tarde? ¡Oh, por supuesto!
Le lancé a Hanji una mirada enojada. ¿Qué demonios estaba haciendo ahora? ¿Ordenando flores para Eren?
—¿La tarjeta? Oh, cierto. Bueno, ya que es de mi amigo —enfatizó la palabra con un guiño en mi dirección—, y ya que no es exactamente poético, para nada en realidad, solo pon algo corto y dulce en la tarjeta —la fulminé con la mirada mientras ella seguía sonriendo—. ¿Quieres que te describa a Eren? Dos palabras, Nana: Ojos. Preciosos.
—Hanji, espera —la detuve con un gesto frenético de mis manos. Probablemente estaba loco de remate por lo que iba a hacer a continuación. Hanji le pidió a Nanaba que esperara por un momento y yo rápidamente agarré un bloc de notas y empecé a garabatear unas palabras. Estaba jodidamente loco por estar de acuerdo con esta mierda, absolutamente loco. Lancé un profundo suspiro y apreté el puente de mi nariz antes de entregarle vacilante la nota adhesiva a Hanji con lo que había escrito en ella. Ella la arrancó de mis dedos y se entusiasmó después de leerla.
—Pensándolo bien, Nana. Mi amigo quiere tener algo específico escrito en la tarjeta —poco después, Hanji terminó su alegre llamada telefónica y se rio de mí—. Estás tan colado, querido.
—Cállate —le dije a medias—. Ahora si dejaras de ser una maldita entrometida me gustaría terminar algo de trabajo, sabes.
—Aw, también te quiero, nene~ —cantó—. Oh, hey. Aquí viene Eren.
Mis ojos se movieron para mirar por la ventana de mi oficina a Eren caminando por la esquina y directo a su escritorio. Lo vi detenerse y observar las flores que estaban en su mesa, se quedó allí de pie y solo las miró por unos segundos antes de dirigirse a mi oficina.
—Uhm, ¿Levi? —dijo confundido.
—¿Qué mierda quieres? —dije, fingiendo que estaba ocupado con papeleo inexistente.
—¿Por qué hay una… planta en mi escritorio?
—¡Oh! ¡Alguien vino y la entregó para ti! —Hanji elevó la voz con entusiasmo.
—¿Fue entregada? ¿De quién es? —Eren preguntó curiosamente.
—Como si supiéramos. ¿Se te ocurrió leer la tarjeta que viene con ella, genio?
—Oh, lo siento, su alteza real —Eren sonrió sarcásticamente—. Perdóneme por inmiscuirme en su muy importante papeleo. Saldré por mi cuenta al calabozo, mi señor.
—Tch. Sal de aquí y ve a cuidar tu planta rara de mierda —lo eché con un movimiento de mi mano y Eren rodó sus ojos antes de sonreír y girarse para salir.
Hanji resopló de una manera poco atractiva.
—Ustedes son tan adorables juntos. Él te completa —dijo mientras formaba un corazón con sus manos—. ¿Y viste lo que llevaba puesto hoy? ¿Soy yo o sus camisas se ponen cada vez más apretadas? —soltó una risita.
—Cierra la puta boca, cuatro ojos —siseé, observando a Eren cuidadosamente a través de la ventana de mi oficina. Aunque Hanji tenía un punto. Maldición, ¿por qué carajos Eren tenía que usar (1) esa puta camisa ajustada hoy?
Él arrancó la tarjeta de las flores en su escritorio y la sostuvo en alto mientras la leía. Pude ver la manera en que sus cejas se juntaron lentamente y su boca se curvaba hacia abajo en un gesto de desagrado. Entonces, tan rápidamente como la leyó, rasgó la tarjeta en pedazos antes de tirarlos a la basura. Hanji jadeó y me miró con los ojos muy abiertos.
—¡Oh por dios, tenías razón! —susurró fuertemente. Solo rodé mis ojos hacia ella de nuevo. Por supuesto que tenía razón.
Luego vi a Eren agarrar la planta y caminar en dirección al mostrador de los recepcionistas. Se fue por varios minutos antes de regresar, con las manos vacías y una pequeña sonrisa de satisfacción en su rostro.
Eren tocó suavemente a la puerta de mi oficina y aclaró su garganta al ingresar. Hanji le sonrió mientras entraba. No podía creer que ella seguía aquí, joder.
—Levi, tienes un mensaje de ese fotoperiodista amigo tuyo. ¿El señor Farlan Church?
—¿Ya regresó a los Estados Unidos?
—No exactamente. Estaba llamando desde el avión.
—Tch. Era de esperar. Entonces, ¿cuál fue el mensaje?
—El señor Church quería que te dijera que él debe estar en Nueva York en un par de horas, pero quería recordarte sobre tu tradición de la Semana de la Moda, más conocida como la Tradición de las Olimpiadas de Traseros, ¿si eso te suena familiar? —Eren arrastró las palabras mientras levantaba una ceja interrogante hacia mí.
—Ignóralo. Farlan puede ser un idiota.
—Uh-huh —dijo con incredulidad.
—¡Oh! ¡No sabía que Farlan estaba de vuelta! ¿Cuánto tiempo ha pasado? —Hanji preguntó con curiosidad.
—No lo suficiente para mantenerlo alejado de la Semana de la Moda, al parecer.
En ese momento se oyó un golpe a mi puerta, otra vez. ¿Qué mierda pasaba con todos viniendo a mi oficina y tocando la puerta hoy? Los tres nos volteamos a ver a una guapa mujer con cabello rubio corto de pie ahí.
—¿Sí? ¿En qué puedo ayudarle? —Eren preguntó cortésmente, dando un paso hacia la mujer sonriendo.
—Perdón por la intromisión. Tengo una entrega para Eren Jaeger —dijo suavemente mientras hacía un gesto hacia la larga caja blanca que sostenía.
—¡Nanaba! —Hanji chilló mientras saltaba de su asiento para abrazar a la mujer. ¿Entonces ella era la dueña de la floristería a la que Hanji había llamado antes? No estaba esperando exactamente a que la misma dueña haga la entrega.
—Hanji —Nanaba saludó simplemente mientras era abrazada casi hasta la muerte.
—Um. Yo soy Eren Jaeger —Eren interrumpió incómodamente.
Hanji finalmente dejó de sacarla la vida a Nanaba y se separó para dejar que Eren se acercara a la mujer. Observé en silencio el intercambio entre los dos, mi corazón palpitando como loco en mi pecho. Mierda. Más le vale al mocoso no pensar que la entrega era de ese irritante ex-novio suyo.
Nanaba observó a Eren con asombro.
—Oh, discúlpeme, pero sus ojos son increíblemente hermosos —ella dijo con una pequeña sonrisa.
—Oh, um. G-gracias —respondió Eren con timidez.
Por fin, Nanaba le presentó la larga y estrecha caja blanca con una cinta de satín de color rojo oscuro atada alrededor de ella. Le entregó la caja con cuidado a un muy sorprendido Eren, sus ojos estaban prácticamente destellando.
—¡Oh, ábrelo, Eren! —Hanji lo animó con entusiasmo.
Eren me dio una mirada nerviosa y yo solo aclaré mi garganta y asentí levemente con la cabeza para que continuara y lo abriera. Mentiría si dijera que mi corazón no estaba latiendo violentamente en mi pecho con una ansiosa anticipación. Básicamente había ordenado a ciegas flores para él, bueno, Hanji lo había hecho en realidad, pero yo estaba tan involucrado como ella porque la dejé ordenar las putas flores.
Cuidadosamente él removió la cinta roja tirándola de un extremo y esta se deslizó sin esfuerzo. Luego levantó lentamente la parte superior de la tapa y ahí había una fina capa de papel de seda blanco cubriendo lo que había dentro, ocultándolo de la vista de todos. Contuve el aliento mientras él retiraba la hoja de papel de seda y lo que estaba en el interior hizo a Eren y Hanji jadear.
—Oh por dios… esto es hermoso —Eren suspiró, su voz sonando un poco inestable.
(X) Dentro de la caja había una única flor. No era una muy grande, pero estaba lejos de ser pequeña. Tenía múltiples pétalos grandes, todos en flor de un lindo tono de rosa pastel. Era… hermoso, por decir lo menos. No estaba esperando que Hanji tuviera tan buen gusto en cosas como flores, aunque me pregunté si ella tuvo una razón específica para escoger esa en particular.
—Se llama Flor de Camelia y son muy fáciles de encontrar. Vienen en blanco, rosa y rojo y cada una significa algo diferente. Una Camelia rosa significa que alguien está anhelando por ti —Nanaba explicó con una pequeña sonrisa.
Pues, mierda. Ahora tenía sentido por qué Hanji escogió esta flor en particular. Era astuta como mierda, le reconocería eso. Pero no podía negar que pensaba que la flor le quedaba a Eren muy bien. Mi corazón ya no estaba latiendo con ansiedad sino con algo más.
—Hay una tarjeta, Eren —Hanji señaló. Esa sensación de nerviosismo de antes volvió y mi estómago se sintió ligeramente mal al recordar lo que había pedido específicamente que pusieran en esa tarjeta. Joder.
Eren sacó la tarjeta que estaba colocada junto al grueso tallo verde de la flor y le dio la vuelta para leer lo que había sido impreso simplemente en la parte posterior. Tragué saliva nerviosamente y de manera inconsciente empecé a juguetear con una pluma que tenía en mi mano, girándola entre mis dedos mientras esperaba lo inevitable. Eren lentamente comenzó a leer el mensaje de la tarjeta en voz alta.
En un ojo el Océano, en el otro el Sol
Cuando tus ojos encuentran los míos, pierdo todo mi autocontrol. — Rivaille
Podía ver claramente la confusión escrita en toda su cara mientras leía y releía la tarjeta múltiples veces, como si las palabras contuvieran algún tipo de mensaje secreto entre líneas, lo que supongo que no estaba demasiado lejos de la verdad, excepto que el secreto no estaba en las palabras sino en el nombre firmado.
—¡¿Entonces?! ¿De quién es? —preguntó Hanji, aplaudiendo como una foca excitada.
—Alguien llamado Rivaille. No creo haber conocido a alguien con ese nombre antes —Eren murmuró mientras continuaba viendo la tarjeta.
—¡Bueno, quien quiera que sea! Suena como si te tuviera muchas ganas, Eren —Hanji se burló. Podía oír ese sutil golpe hacia mí en su tono y siseé con fuerza.
—Suena como un puto acosador si me preguntas —refunfuñé.
—Bueno, seguro que puede parecer un poco raro el tener un admirador secreto en estos días, pero… no lo sé, yo- creo que es algo dulce que haya hecho algo tan a la antigua —dijo Eren sonriendo suavemente. Mi corazón se atoró en mi garganta y rápidamente giré mi silla para que nadie pudiera ver mi rostro. Mis mejillas se sentían más calientes de lo habitual y me abofeteé mentalmente. Mierda. ¿Qué carajos era yo? ¿Un adolescente enamorado o un hombre de treinta y dos años?
—Disculpe, señorita Nanaba, ¿usted tal vez…? —Eren se apagó. No había realmente ninguna necesidad de terminar su pregunta incompleta, estoy seguro de que Nanaba se lo esperaba.
—Lo siento, pero la persona que nos pidió hacer la entrega no dejó ningún nombre o información de contacto —oí decir a Nanaba en un tono de disculpa.
—Oh… bueno, está bien. Creo que voy a ir a poner esto en un florero con agua.
—Si desea, podría darle algunos consejos para el cuidado de la flor. Conozco algunos trucos que puede utilizar para hacer que dure el doble de tiempo —dijo Nanaba dulcemente.
—Sí, me encantaría. Muchas gracias —oí el movimiento de zapatos contra pisos impecables—. ¡Oh, Levi! —Eren llamó y mi corazón saltó con sorpresa—. Volveré en unos minutos para darte el resto de tus mensajes.
Gruñí en respuesta y moví mi muñeca en un gesto para que sea marchara. Necesitaba pensar en mis elecciones de vida en este momento, así que realmente me gustaría que Eren se fuera por más de unos minutos. Mi corazón todavía se sentía como un estúpido desastre y me molestaba como no tienen idea. Escuché la puerta de mi oficina cerrarse y giré mi asiento para encontrar a Hanji sonriéndome maniáticamente con un brillo loco en sus ojos.
—¿Aún sigues aquí? —dije rodando mis ojos.
—Y tu aún estas sonrojado —ella cantó.
—Lárgate —gruñí y Hanji solo echó la cabeza hacia atrás y se carcajeó antes de dejar mi oficina. Suspiré profundamente y masajeé mis sientes con ambas manos. Tenía un puto crush.
—Levi —la voz de Eren vino por el intercomunicador del teléfono en mi escritorio—. Farlan Church está aquí para verte.
Mis ojos se abrieron con sorpresa y miré a mi asistente a través de la ventana de cristal. El puto de Farlan estaba apoyado en el escritorio de Eren e inmediatamente me levanté de mi asiento golpeando mi rodilla con la parte inferior de mi mesa, pero ignoré el leve dolor mientras pisoteaba hacia la puerta de mi oficina y la abría de un jalón.
—Entonces, eres tú con el que hablé por teléfono antes, ¿cierto? Wow, eres incluso más lindo en persona —oí a Farlan ronronear mientras se inclinaba más cerca a Eren y sonreía como una especie de puto depredador.
—Oi, Farlan —gruñí. Estaba demasiado cerca de Eren para mi gusto, carajo. Prácticamente estaba respirando en el cuello del chico.
Los ojos grises de Farlan se movieron para encontrarse con los míos y lo vi sonreír descaradamente antes de saludar.
—¡Hey! Cuánto tiempo sin verte, Levi —dijo, ignorando completamente mi mirada asesina.
—Tch. Deja de acosar a mi asistente —dije frunciéndole el ceño.
Farlan solo se encogió de hombros antes de girarse de vuelta a Eren, quien estaba haciendo su mejor esfuerzo para ser educado, pero me di cuenta de que ya estaba incómodo por la cercanía de Farlan y lo amigable que era con él.
—Hey, ojos bonitos. Si Levi alguna vez te da problemas, solo dame una llamada —Farlan guiñó un ojo con una sonrisita y mentalmente me reí de sus patéticos intentos de ligar. ¿Alguien puede recordarme por qué somos amigos de nuevo?
—Qué dulce de tu parte —dijo Eren con una sonrisa sarcástica—. Pero creo que puedo manejar a Levi yo solo.
Dorado y aguamarina se dirigieron hacia mí y las comisuras de mi labio se torcieron un poco amenazando con curvarse hacia arriba en una sonrisa. Sin embargo, Eren me dio una sonrisa pícara y solo rodé mis ojos fingiendo estar molesto con su ingenioso sarcasmo.
—Puedo ser más dulce una vez que llegues a conocerme —Farlan se rio entre dientes, y por fin joder se apartó de Eren y pude relajarme un poco.
—Eren, toma el resto de mis llamadas, dile a quien carajos quiera hablar conmigo que estoy en una reunión o una mierda como esa —dije, antes de volver a entrar a mi oficina. Farlan justo detrás de mí.
—Veré lo que puedo hacer —dijo Eren en un tono cantarín.
Farlan cerró la puerta detrás de él cuando ingresó y yo regresé a mi escritorio, aflojando un poco mi corbata en el camino. Oí a Farlan silbar mientras entraba y levanté la vista para verlo todavía observando a Eren a través de la ventana de mi oficina.
—Diablos —arrastró la palabra—. Por favor dime que no te estás cogiendo ese trasero —finalmente se dio la vuelta haciendo un puchero y fruncí el ceño.
Ahora sería un buen momento para mencionar que Farlan y yo nos conocemos desde hace mucho. Él era mi compañero para cada club nocturno y éramos un dúo de expertos a la hora de levantarnos a modelos. Aunque no hace falta decir que todavía ligaba con modelos sin la ayuda de Farlan, pero tener a mi antiguo cómplice en escena era nostálgico.
—Entonces, ¿qué tal África? —pregunté, tratando de cambiar de tema.
—Aw, hombre. Fue una pasada. Conocí a unas tribus locales, me junté con unas ricuras nativas lo creas o no —movió sus cejas sugestivamente antes de tirarse en uno de los asientos de cuero en mi oficina—. Sé honesto conmigo, Levi. ¿Te estás follando a tu asistente o no?
—Tch. Veo que estás tan cachondo como siempre. ¿Qué importa si me lo estoy tirando?
—Importa porque tengo que saber si está disponible o no. Vamos, recuerdas las reglas. Si uno de nosotros le echa el ojo primero a un bombón, el otro tiene que dejarlo solo —elaboró—. Entonces, ¿está libre o ya es propiedad de Levi Ackerman?
Mierda. Tenía que manejar esta situación con delicadeza. Sabía cómo trabajaba Farlan, lo rápido que actuaba y a pesar de sus métodos de coqueteos cursis, sabía exactamente lo efectivos que eran. Me atrevería a decir que él era casi tan bueno como yo al acostarse con gente, o incluso igual de bueno. Si le dijera la verdad, estaría encima de Eren en un segundo. Literalmente.
—Él no está disponible —y no era una completa mentira.
—Maldita sea, sabía que te lo estabas cogiendo —Farlan se rio antes de recostarse en la silla y estirarse un poco.
—¿…Cómo está Isabel? —pregunté mientras revisaba unas muestras de ropa.
—Ah, ya la conoces. Está con las manos llenas con todo su negocio de "detengamos el hambre mundial y el calentamiento global". La última vez que hablé con ella, se encontraba en algún lugar del sureste de Asia.
—Parece bastante ocupada —murmuré.
—Muy bien, vamos al grano, ¿de acuerdo? ¿Cuál es el plan para la Semana de la Moda de Año Nuevo? —Farlan cambiaba de tema al igual que cambiaba de amantes.
—No hay ningún "plan". Voy a estar jodidamente ocupado asegurándome de que todo funcione sin problemas para este maldito evento. Ni siquiera voy a tener tiempo para jalármela, mucho menos para pensar en acostarme con las modelos en el show —resoplé.
—Estás bromeando, ¿verdad? La Semana de la Moda es lo nuestro, Levi. Incluso cuando eras Director Creativo tenías tiempo para tirarte a un par de modelos de ropa interior en los vestuarios traseros —Farlan soltó una risa.
—No me digas. Pero no puedo hacer eso este año. Soy el Editor en Jefe. Tengo entrevistas, líneas de ropa que presentar, diseñadores que conocer, besarles el trasero a esos viejos, gordos, ricos bastardos y sus esposas de plástico y fingir que me gusta —hice una lista.
Farlan suspiró en derrota.
—Está bien, lo entiendo. Caray. Supongo que tendré que hacerlo sin mi compinche este año —finalmente sacudió su cabeza y me sonrió—. Con toda seriedad, Levi. Te admiro por ser capaz de manejar con toda esta presión sin volverte loco.
Solté un bufido.
—No me eches una maldición. La Semana de la Moda es todavía en un par de semanas y todos están haciendo lo mejor por cabrearme en todas las maneras posibles.
Hubo unos suaves golpeteos en la puerta de mi oficina y no necesité mirar hacia arriba para ver o saber que se trataba de Eren. Él siempre tocaba dos veces, siempre dos golpes rápidos, y su familiar manera de aclararse la garganta antes de hablar.
—Siento interrumpir. Levi, te traje un poco de té recién hecho. También le traje una botella de agua con gas, señor Church —dijo Eren con una sonrisa de cortesía al entrar a mi oficina con mi juego de té de plata en una bandeja.
Me entregó la pulcra taza de té y me sirvió el líquido caliente de una tetera igual de impecable. Luego agarró la botella de agua mineral fría y se volteó para entregársela a Farlan, quien sonrió y le agradeció a Eren cortésmente. Por lo menos Farlan estaba manteniendo su palabra de no molestar a Eren después de que le dije que no estaba libre. Misión cumplida.
Eren volteó para irse, pero se detuvo cuando de repente se acordó de algo y rápidamente giró en la suela de sus botas para mirarme.
—Oh, también. Erd y Gunther por fin me dieron todos los contactos de las agencias de modelaje y me preguntaron si tú podrías ir a la sesión de este viernes para supervisar, pero me ofrecí a hacerlo en tu lugar ya que estarás ocupado con las preparaciones de la Semana de la Moda. Ya tengo el visto bueno con el departamento de edición y el propio fotógrafo, dijo que estaba bien si no estás allí en persona.
Me quedé mirando a Eren con sorpresa por lo mucho que ya había avanzado con el suplemento. No esperaba que la sesión comenzara hasta la siguiente semana tal vez, pero iba a tener lugar este viernes, lo que al final eran buenas putas noticias porque mientras más rápido terminemos con este suplemento, menos carga de trabajo para el Escuadrón de Levi y podría estar libre para poner toda mi atención en la Semana de la Moda.
—Ya veo. Bien, solo asegúrate de mantenerme al tanto de lo que ocurra y dejaré los detalles de la sesión en tus manos.
Eren sonrió antes de simplemente asentir y salió de mi oficina, regresando a su escritorio. Tomé un sorbo de mi té, mis ojos observándolo por encima del borde de mi taza. Escuché a Farlan silbar.
—¿Es normal dejarle tanto trabajo a un asistente de esa manera? —preguntó, quitando la tapa de su botella de agua y tomando un largo trago.
—Eren no es un asistente cualquiera —dije, escondiendo mi sonrisa detrás de mi mano mientras agarraba los bordes de la taza.
Mis ojos se dirigieron de nuevo a la figura de Eren y observé mientras apilaba unos papeles en su escritorio y los acomodaba. Pausó brevemente y su mirada se fue hasta la gran flor posada en un delgado florero en su escritorio. La flor que Rivaille le había enviado; que yo le había enviado (técnicamente fue Hanji pero ustedes entienden el punto, mierda).
Se quedó mirando la flor por un momento antes de que una suave sonrisa adornara sus labios y tentativamente alzó una mano hacia ella y acarició con cuidado uno de los grandes pétalos. En la luz del sol de la tarde que se asomaba a través de la manta gris de nubes en el cielo, los ojos de Eren resplandecieron y pintaron un cuadro perfecto para mí.
Mi corazón comenzó a palpitar en mi pecho de nuevo y esta vez, no me importaba tanto. Farlan estaba divagando sobre sus aventuras en África y lo escuché a medias mientras mi atención se desviaba a menudo de vuelta a Eren y la flor de Camelia. Un distante, fugaz pensamiento corrió por mi mente:
Los Universos en tus ojos podrían jalarme dentro,
y en sus mundos me ahogaría felizmente satisfecho.
Aclaraciones:
(1) Atuendo de Eren en mi perfil.
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
*Flor de Camelia: Admiración; Perfección; Regalo a un hombre; una flor Camelia de color rosa significa 'Anhelo por ti'.
N/T: A los años, ¿no? :v Okya.
Les traigo uno de mis capítulos favoritos, es tan gay que mi cocoro casi explota (?).
Díganme qué les pareció, sus comentarios son de mucha ayuda con mi flojera infinita (?).
Y gracias nena por ayudarme con la traducción de esas frases, maldito Levi que se puso poético :'v
