Capítulo 12: Red Lipstick and Dressed for the Kill

"Cuando tengas dudas, viste de rojo." —Bill Blass

—¡¿Tú qué?! —casi grité.

Mikasa suspiró mientras apoyaba su frente contra la fría superficie de la mesa de la cocina. Sus grandes ojos carbón mirando fijamente a nada en particular.

—Perdí mi empleo. Mi jefe se vendió a un rico bastardo y nos echaron a todos. Recién me enteré hoy —había un indicio de molestia en su voz, pero en su mayor parte, Mikasa estaba tratando de mantener la calma sobre toda esta situación.

Suspiré suavemente a través de mi nariz y le di una mirada comprensiva. Mikasa había estado trabajando en esa Boutique desde que nos graduamos de la preparatoria y había sido su alegría y orgullo. Ella era una de las mejores vendedoras durante su turno y al dueño de la boutique le agradaba tanto que la promovió a gerente de la tienda en menos de dos años. Ahora ella estaba sin trabajo y me sentía tan jodidamente mal por ella. Podía darme cuenta de que Mikasa estaba más molesta sobre esto, más de lo que dejaba ver.

—Qué hijo de puta, esperando a decirle a todos hasta literalmente el último minuto —me quejé. Justo entonces mi papá entró a la cocina con el periódico en una mano y una taza de café vacía en la otra.

—Lenguaje, Eren —advirtió. Luego después de colocar el periódico sobre la mesa, se dirigió hacia Mikasa y le dio un beso en la frente ligeramente—. No te preocupes, Mikasa. Con tu experiencia y talento con la ropa, estoy seguro de que serás capaz de encontrar un nuevo trabajo en cualquier momento.

Mikasa solo le dio una suave sonrisa y un incluso más suave "gracias", pero yo aún podía ver lo molesta que estaba. Me hubiera gustado hacer algo por ella. En ese momento, mi dispositivo bluetooth sonó y tenía una llamada entrante que contestar. Con la Semana de la Moda a la vuelta de la esquina, estaba trabajando incluso cuando no estaba en la oficina. Con un suspiro de frustración tomé la llamada con un lapicero y papel a la mano por si acaso.

—Eren Jaeger —respondí simplemente—. Sí, manteles negros. Por favor, díganme que no han estropeado las instrucciones de Levi —me pellizqué el puente de la nariz y me paseé por toda la cocina—. ¿Servilletas? Levi no especificó- ¿qué? ¿No lo hizo? ¿De qué color deben ser las servilletas? Uh… —miré a mi alrededor por algún tipo de pista.

—Servilletas plateadas —dijo Mikasa con sencillez—. Resaltarán contra el negro.

Parpadeé hacia ella por un momento antes de decidir que las servilletas plateadas probablemente estarían bien. En realidad, un esquema de colores plata y negro sería perfecto.

—Servilletas plateadas, y hagan las bolsas de regalo negras con cintas plata. ¿Saben qué? Solo hagan todo de color plata y negro. Estaré por el lugar más tarde hoy. Gracias.

Terminé la llamada y miré a Mikasa, quien todavía estaba presionando su mejilla contra la superficie de la mesa y viendo a la nada. Entonces una idea me golpeó.

—¿Por qué no vienes a trabajar en Recon Magazine conmigo? —pregunté con una sonrisa—. Sabes de ropa, y con la Semana de la Moda tan cerca estamos cortos de personal.

Mikasa se animó ante mi sugerencia, pero me observó con recelo.

—Esa es una idea maravillosa —mi papá sonrió—. Mikasa, él tiene un punto, sabes. Incluso si no es realmente lo que quieres hacer, al menos te podrás mantener de pie por un tiempo.

Ella parecía a punto de oponerse cuando la interrumpí rápidamente.

—Siempre dices que un trabajo es un trabajo, ¿verdad? Bueno, te estoy ofreciendo un empleo y sería hipócrita que te niegues —razoné. Ella me dio mirada fría que inmediatamente ignoré.

—¿Pero tienes el poder para darme un trabajo en la compañía de esa manera? —refunfuñó.

—No realmente, pero Armin sí. Todo lo que tengo que hacer es decirle unas buenas palabras sobre ti.

Saqué mi teléfono de mi bolsillo mientras mordisqueaba un bagel con mi mano libre. Revisé mis contactos hasta que vi el número de Armin y lo seleccioné poniendo la llamada en altavoz mientras el teléfono comenzaba a sonar. Armin contestó en el segundo timbre.

Eren, ¿qué pasa? —la dulce voz de Armin respondió en la otra línea. Mikasa y mi papá se sentaron más erguidos en sus lugares.

—Hey, Ar. Sé que es muy temprano y que probablemente recién estés llegando a la oficina, pero, ¿crees que podrías ayudarme con algo?

No hay problema. Veré lo que puedo hacer. ¿De qué se trata?

—Bueno, Mikasa necesita un empleo y pensé que con la Semana de la Moda casi aquí, Recon podría usar un poco de ayuda extra. ¿Crees que podrías mirar si hay algo libre incluso si es solo temporal?

Hmm. Tienes razón. Recon siempre está falto de personal durante la Semana de la Moda. ¡Okay, voy a ver qué puedo encontrar para ella!

—Gracias, Ar. ¡Eres el mejor!

Armin se rio entre dientes.

No hay problema. Saluda a Mikasa y tu papá de mi parte.

Miré a mi padre quien estaba sonriendo ampliamente y Mikasa parecía a punto de llorar. Caray, esta familia. Negué con la cabeza sonriendo también.

—Entendido. Nos vemos a la hora del almuerzo —terminé la llamada y Mikasa se disparó de su asiento y me jaló en un fuerte abrazo.

—Gracias —susurró.

—Oh, vamos. No te pongas toda cursi conmigo ahora, Mika. No te queda —le di un rápido apretón de vuelta antes de separarnos y le di un golpecito en la frente con mi dedo, haciéndola retroceder ligeramente.

—Tengo que irme. Si Armin encuentra un trabajo para ti te lo haré saber —metí lo último que quedaba de mi panecillo en la boca y guardé mi teléfono antes de salir corriendo de la cocina.


¿Cómo está yendo la sesión? —la aburrida voz de Levi llegó a través del otro lado del teléfono.

—Va muy bien, Petra está manejando todo sin problemas. Siento que ni siquiera me necesitan aquí para supervisar —me reí entre dientes.

Esperaba eso de Petra y los otros. Pero no creas que porque están manejando todo tan bien tú no tienes que aportar lo tuyo, mocoso.

Resoplé y rodé mis ojos.

—¿Olvidas con quien estás hablando aquí? No soy ese molesto idiota con cara de caballo que siempre está holgazaneando. Dame algo de crédito, ¿de acuerdo? —pedirle a Levi que te diera crédito era como desear que al final del arcoíris haya una puta olla de oro.

Lo que sea. ¿Qué hay con los preparativos para la Semana de la Moda?

—Ah, sobre eso. Decidí que todo sea negro y plata ya que querías manteles negros. ¿Espero que eso esté bien?

Hmm —Levi tarareó pensativamente—. Está bien. Solo asegúrate de que no se vea de mal gusto.

—Entendido. Una vez que terminemos con la sesión iré directamente al lugar para ver cómo van los preparativos. ¿Necesitas que haga algo más?

No. Solo encárgate de la sesión para el diseño del suplemento y mantenme al tanto —Levi terminó la llamada y le di a mi oído un descanso de estar presionado al teléfono constantemente esta mañana. Debería estar acostumbrado a ello a estas alturas honestamente, contestando interminables llamadas todo el día.

—¿Señor Jaeger? —una pequeña chica vino hacia mí con una libreta en sus manos. La miré con una pequeña sonrisa y pude haber jurado que la vi sonrojarse, pero le resté importancia.

—¿Sí? ¿Qué sucede?

—Um, la señorita Ral está pidiendo que venga a revisar las pruebas porque quiere su opinión sobre el primer grupo de fotos —habló rápidamente mientras se movía inquieta.

—Oh, okay. Gracias, uh…

—Nifa —sonrió tímidamente.

—Gracias, Nifa —asentí ligeramente con la cabeza y luego corté camino para dirigirme hacia Petra, quien estaba de pie junto a algunos monitores con Erd y Gunther.

—¡Eren! Pues bien, acabamos de terminar el primer grupo de fotos, pero necesitamos tu opinión sobre ellas ya que este concepto fue tu idea. ¿Qué piensas de estas hasta ahora? —Petra hizo un gesto hacia los monitores mientras Bertholdt se sentaba en una silla y empezaba a cliquear las imágenes.

Entrecerré los ojos y fruncí los labios mientras estudiaba cuidadosamente cada foto. Eran todas más o menos la misma imagen. La madre y la hija estaban sentadas en una cama con la niña llevando un lindo vestido veraniego y la madre usando un pequeño vestido negro sin mangas y un collar de perlas. Las dos estaban sonriendo mientras posaban, pero algo no se sentía bien sobre las fotos y suspiré.

Erd y Gunther intercambiaron miradas de complicidad con Petra quien estaba sonriendo.

—No son muy buenas, ¿cierto? —ella preguntó, un tono alegre en su voz.

—No es que no sean buenas, pero todo se siente demasiado… falso —dije honestamente—. ¿Qué tal si solo pasamos al siguiente grupo? —sugerí.

—Wow, Eren. En serio estás empezando a sonar como un veterano en estas cosas —Gunther bromeó.

—Sí, si no lo supiera pensaría que has estado haciendo esto por más tiempo que cualquiera de nosotros —Erd soltó una risa mientras apretaba mi brazo ligeramente.

—G-gracias —dije con torpeza—. Aunque no soy nada comparado con Levi.

—Por supuesto que no lo eres —el tono arrogante de Auruo vino detrás de mí. De alguna manera me las arreglé para no rodar los ojos—. No puedo creer que haya dejado que un mocoso como tú esté a cargo de supervisar la sesión entera —refunfuñó. Creo que en realidad había alguien igual de pendejo que Jean y su nombre era Auruo.

Le di mi mejor sonrisa.

—Lamento que te sientas de esa manera, Auruo. Pero ya que Levi está tan ocupado con la Semana de la Moda, supuse que era lo menos que podía hacer para ayudar a disminuir su trabajo.

—¿No es un pastelito? —Petra habló—. ¡Muy bien! ¡Modelos de vuelta al set! —juntó sus manos fuertemente antes de alejarse y oí a Erd y Gunther riéndose de manera disimulada sobre algo que Auruo se estaba quejando mientras yo me daba la vuelta para marcharme.

La chica bajita de antes, Nifa, estaba llamándome repentinamente para ir a los vestuarios en la parte posterior y la seguí. Al parecer, necesitaba dar luz verde a los atuendos para la siguiente sesión e internamente gemí, pero recordé que debía tomar esta tarea lo más seriamente posible. Puede que no fuera un experto en ropa y diseñadores como Levi o Hanji, pero al menos tenía una idea lo que se veía decente y lo que se veía horrible.

Me quedé solo en los vestuarios con los estantes tras estantes de interminable ropa de diseñador. Me moví a través de ellos con poco entusiasmo, curvando el labio con horror ante un vestido neón de licra particularmente brillante. Ajá. Eso no iba a estar en ninguno de los modelos en el futuro. No si podía evitarlo.

—Voy a necesitar que se quite toda la ropa —una profunda voz familiar ronroneó detrás de mí y me sobresalté ligeramente. Dando la vuelta vi a Reiner apoyado en el marco de la puerta del vestuario improvisado con una pícara sonrisa en su rostro mientras me observaba con hambre.

—Dios, Reiner. Me asustaste —suspiré con alivio.

Se rio entre dientes antes de ingresar en la pequeña habitación y cerrar la puerta detrás de él. Luego prácticamente se estaba pavoneando hasta mí. Me mordí un poco el labio inferior mientras observaba el ajustado polo rojo que llevaba con el cuello abierto. Mierda. Se veía sexy. Finalmente acortó la distancia entre nosotros y sentí sus grandes manos en mis caderas, jalándome hacia él hasta que estábamos pecho a pecho. Olía tan malditamente increíble y me hizo recordar nuestra acogedora noche hace un par de semanas.

—Te extrañé —susurró con voz ronca mientras juntaba sus labios con los míos lentamente.

Mordí su labio inferior y lo jalé juguetonamente antes de apartarme y sonreírle. Él me la devolvió con una sonrisita de las suyas mientras sus labios se movían de los míos hacia mi mandíbula y luego a mi cuello, donde comenzó a besarme frenéticamente. Movió el collar de mi cárdigan hacia abajo un poco para darse a sí mismo un mejor acceso a mi cuello y me mordisqueé mis propios labios tratando de tragar los pequeños sonidos que querían salir de mí.

—¿En serio? —provoqué con un gemido entrecortado, sabiendo que Reiner no sería capaz de resistirse. Como lo supuse, empezó a atacar mi cuello sin descanso y me reí entre dientes antes de moverme para empujar su pecho, haciéndole señas de que parara antes de que las cosas fueran demasiado lejos. Por muy tentador que fuera el dejar que Reiner continuara con sus atenciones, aún estaba trabajando y definitivamente no estaba a punto de convertirme en Levi. Mezclando el placer con los negocios.

—Reiner —le advertí cuando él no dejó de chupar mi cuello. Dio un suspiro de frustración antes de que sus labios se separaran de mi piel y apoyó su frente contra mi hombro mientras yo le hacía cosquillas en los pelos cortos de su nuca—. Lo siento, pero estoy trabajando —murmuré con un tono de disculpa.

Siempre estás trabajando, Eren —dijo Reiner con una sonrisa torcida una vez que levantó su cabeza para mirarme por fin—. Pero entiendo que es por la Semana de la Moda y ambos tenemos las manos llenas. Así que te diré una cosa —sus manos se movieron de mis caderas hacia mi espalda mientras abrazaba mi cintura y yo colocaba mis brazos alrededor de su cuello—. Tan pronto como la Semana de la Moda haya terminado, saldremos en una cita. Una cita real —su sonrisa se amplió.

—Okay. Ya tienes una cita —dije, devolviéndole la sonrisa. Se inclinó un poco y me besó suavemente, sentí sus manos arrastrándose hacia abajo por mi espalda hasta que eventualmente agarró mi trasero con fuerza y solté una risita en su boca antes de retorcerme lejos de su agarre.

—Y luego —cantó mientras se giraba hacia mí, yo ya estaba caminando hacia la puerta haciendo mi mejor esfuerzo por arreglar mi cárdigan, para que no luciera como si acabara de besuquearme con alguien—. Podemos ir a mi casa para hacer que grites mi nom-

—Reiner —advertí de nuevo, dándole una enojada mirada en broma. Él solo se rio en respuesta—. No más ataques sorpresa en los vestuarios —lo señalé con el dedo y él hizo un puchero adorable.

—¿Pero puedes culparme? Siento que me estuvieras provocando cuando vienes al trabajo con esa ropa apretada todos los días —rio.

—Después de la Semana de la Moda soy todo tuyo, relájate.

—Bien —arrastró la palabra mientras me seguía fuera de los vestidores.

Reiner y yo nos separamos y esperaba que no nos viéramos demasiado sospechosos al salir de los vestuarios juntos. De repente me sentí un poco consciente de la sensación de hormigueo que había quedado en mi cuello donde Reiner había estado chupando fervientemente hace unos momentos. Jalé el cuello de mi camisa lo más alto que pude y recé por que los enrojecidos lugares irritados de mi cuello no se amorataran… mucho.

—¡Eren! —Petra me hizo señas y rápidamente recordé que todavía estaba en el trabajo y necesitaba concentrarme. No pienses en sexys rubios musculosos. No pienses en sexys rubios musculosos.


Armin me llamó tan pronto como entré al edificio de Survey Corp. Acababa de llegar de chequear cómo iban las cosas en el lugar donde sería la Semana de la Moda de Año Nuevo de Recon y respondí la llamada en mi camino hacia los ascensores.

—Hey, Armin. Dime algo bueno, amigo —sonreí mientras me detenía frente a los ascensores, esperando a que las puertas se abran.

Pregunté por Recon para ver qué departamentos necesitaban más ayuda y el departamento de belleza está ridículamente escaso de personal justo ahora. Sasha va a estar en el Top 10 de Nuevos Diseñadores en la mira y está teniendo problemas para equilibrar su trabajo regular además de los preparativos para su línea de la Semana de la Moda. ¿Crees que Mikasa estaría bien sustituyendo a Sasha como costurera? Básicamente solo estaría tomando las medidas de las modelos y ayudándoles a ponerse sus atuendos antes de que salgan a la pasarela.

—Eso es lo básicamente hacía en su antiguo empleo —solté una risa—. Sí, Ar. Creo que ella estará bien con eso. Gracias de nuevo, en serio te debo una —el ascensor a mi derecha finalmente se abrió y por suerte estaba vacío, así que subí rápidamente.

—No fue ningún problema. Si Mkasa tiene suerte, tal vez incluso pueda conseguir el trabajo permanentemente —trinó con entusiasmo. Sacudí mi cabeza con otra sonrisa mientras presionaba el botón para mi piso.

—Se lo haré saber tan pronto como tenga la oportunidad —dije antes de terminar la llamada.

Las puertas de los elevadores empezaron a cerrarse lentamente cuando una mano grande las interceptó y se detuvieron. Alcé la mirada de la pantalla de mi teléfono para ver a Erwin Smith abordando mi elevador, luciendo impecable como siempre en su traje Armani a la medida y su cabello perfectamente peinado sin ninguna hebra fuera de lugar. Tragué con dificultad y traté de esconder mi sorpresa con una sonrisa educada.

—Hola, Eren —su profundo barítono hizo eco en el pequeño espacio.

—Señor Smith —con valentía hice contacto visual con él antes de mirar hacia otro lado rápidamente y sonreír un poco más.

Erwin extendió un brazo, inclinándose más cerca de mí mientras se estiraba para presionar el botón de su piso que era el treinta. Se inclinó tan cerca que pude oler claramente el fresco almizcle de su colonia y Dios, olía incluso mejor que Reiner. Vi la más pequeña de las sonrisas aparecer en su rostro, y un brillo travieso en esos calculadores ojos azules mientras volvía a su lugar lentamente.

Bien, no iba a mentirme a mí mismo. Definitivamente estaba teniendo unos pensamientos bastante sucios justo ahora mientras los ascensores nos llevaban a nuestros destinos. Una parte de mi mente, la parte que actualmente trataba de ignorar con todas mis fuerzas, estaba esperando que él solo me empujara contra la pared del ascensor y me atrapara entre esos fuertes brazos suyos. Había visto suficiente porno para saber cómo eventualmente terminaban esas sesiones de besos en elevadores y no iba a negar el hecho de que podía ver fácilmente mis piernas alrededor de la cintura de Erwin con sus pantalones abajo. Tuve que obligarme a detenerme y mejor pensar en Jesús porque eso es lo que necesitaba justo ahora. A Jesús... Y tal vez algo de agua bendita para refrescarme.

Escuché a Erwin aclarar su garganta suavemente y moví mis ojos hacia su rostro para encontrarlo ya mirándome por el rabillo del ojo.

—¿Cómo están yendo los preparativos para la Semana de la Moda? —preguntó de manera educada.

—Perfectamente. Estoy volviendo de revisar cómo van las preparaciones. Todo está saliendo muy bien —expliqué con rapidez. Tal vez solo estaba loco o tal vez me estaba sintiendo un poco atrevido después de besuquearme con Reiner esta mañana, pero de cualquier manera, apoyé una de mis caderas contra la pared del ascensor mientras la otra sobresalía un poco, y puse una de mis manos sobre ella sabiendo que esta posición podría ser un poco más que provocativa.

Me di cuenta de la forma en que los ojos de Erwin se movieron hacia mí más que un par de veces y esa educada sonrisa se estaba empezando a convertir lentamente en un gesto de suficiencia. Erwin levantó una ceja ligeramente de manera socarrona y luego pasó lo inesperado; estiró una mano hacia el cuello de mi cárdigan y sentí las puntas de sus dedos rozar suavemente la piel de mi cuello. Tuve que resistir los escalofríos de mi cuerpo.

Lo escuché murmurar algo mientras parecía mirar a mi cuello expuesto y en ese momento me percaté, mierda, las marcas que Reiner había dejado ahí antes. Me había olvidado completamente de ellas y ahora estaba seguro de que Erwin las estaba viendo.

—¿Mosquitos? —lo oí ronronear. Sentí mi cara calentarse un poco con vergüenza, pero las comisuras de mis labios se curvaron en una sonrisita de todos modos.

—Sí —dije justo antes de que el ascensor sonara, señalando que había llegado a mi piso primero obviamente—. Esos malditos mosquitos —me enderecé de mi posición recargada y salí del ascensor. Pude escuchar la profunda risa de Erwin.

—Puede que quieras tener más cuidado con lo que llevas puesto, Eren —lo oí decir en un tono ronco y solo le devolví la sonrisa mientras me alejaba, balanceando mis caderas un poco a medida que iba. Alcancé a ver esa sonrisa justo antes de las puertas del elevador se cerraran y joder, Erwin sí que sabía cómo provocarme.

Mientras regresaba a mi escritorio, tuve que recordarme a mí mismo que aún seguía en el trabajo y que no podía llamar a Armin y chillarle como una adolescente a su mejor amiga sobre su crush. Era un hombre maduro de veintitrés años y maldición, iba a olvidarme de este pequeño encuentro con Erwin como si no hubiera pasado… al menos hasta que estuviera fuera de la oficina y luego podría llamar a Armin para hablar como adolescentes enamoradas.

Cuando finalmente llegué a mi escritorio, me di cuenta de que Levi no estaba en su oficina. La puerta estaba cerrada y las luces apagadas, lo que me hizo preguntarme si había salido a almorzar con Hanji de nuevo. Encogiéndome de hombros, me senté en mi silla y encendí la computadora antes de sacar mi teléfono y recordar que tenía que llamar a Mikasa para decirle las buenas noticias. Fácilmente encontré y seleccioné su número y esperé mientras sonaba para que ella contestara.

Cogió la llamada en el primer timbre.

¿Eren? —su suave voz respondió.

—Hey. Estate lista cuando llegue del trabajo, vamos a ir de compras —dije, haciendo lo mejor para reprimir una sonrisa.

¿…De compras? ¿Para qué?

—Porque a partir de mañana vas a estar trabajando para Recon Magazine en el departamento de belleza —canté mientras giraba mi asiento de lado a lado.

¡Oh por Dios! ¡¿Armin me encontró un empleo?! —su voz incrédula prácticamente gritó.

—Síp. Así que nos vemos en el Manhattan Mall y te conseguiremos algo de ropa nueva para mañana. Sabes que quieres —sonreí.

De acuerdo. Nos encontramos en el centro comercial y, Eren… —su voz se apagó un poco—. Gracias.

No pude evitar sonreír.

—No hay problema. ¿Para qué son los molestos hermanos de todos modos?

—Molestos en verdad —escuché decir a una voz familiar en voz baja. Levi caminó lentamente al lado de mi escritorio mientras leía un papel en sus manos. Plata y azul se movieron para mirarme y me dio una sonrisa arrogante.

—Hey, tengo que irme, nos vemos pronto —rápidamente terminé mi llamada con Mikasa y me puse de pie para seguir a Levi mientras entraba a su oficina.

—¿Qué tal se ven las cosas en el local? —preguntó mientras mantenía los ojos centrados en los papeles en su mano. Rodeó su escritorio de vidrio y se sentó en su amplia silla, ni una vez quitando sus ojos de los papeles.

—Todo está saliendo como lo pediste. La única cosa que los coordinadores estropearon fue el plano de ubicación, así que les dije que dejaran ese pequeño detalle en mis manos ya que obviamente no pueden utilizar su sentido común —dije rodando mis ojos mientras iba a abrir las persianas en la oficina de Levi.

—¿Cómo carajos se las arreglaron para cagar el plano de asientos? —preguntó, finalmente alzando la vista de los papeles en sus manos para darme una mirada escéptica.

—Al parecer, creyeron que era una buena idea poner a Lindsay Lohan junto a Snoop Dogg.

—¿Lindsay ya salió de rehabilitación?

—Creo que eso fue solo otro rumor falso.

—Tch. Lo imaginaba. Bueno, como sea. Revisemos las ubicaciones. La última cosa que necesito tener es una pelea de gatas entre Kim Kardashian y Paris Hilton.

—¿Pensé que ya no estaban peleadas? —pregunté con curiosidad.

—No creas la mierda que dicen los tabloides. Las Kardashians siempre están jodiendo.

Me encogí de hombros.

—Buen punto.


Según lo prometido, Mikasa y yo nos reunimos en el Manhattan Mall después de que salí del trabajo. Era un poco caótico con Navidad a solo una semana, pero nos las arreglamos para desafiar a las multitudes de alguna manera. Salir de compras con Mikasa tenía sus ventajas, pero también sus desventajas. Mientras yo estaba tratando de comprar para ella, por otro lado ella terminó comprando para mí también y para cuando llegamos a la casa ambos teníamos las manos llenas con varias bolsas. Realmente no me molestaba tener ropa nueva, ¿quién lo estaría? Solo que era molesto cuando tu hermana era la que escogía por ti.

No hacía falta decir que cualquier cosa que Mikasa eligiera para mí se vería bien, porque a diferencia de mí, ella estaba dotada naturalmente con un gran sentido de la moda. Mi papá estaba feliz de enterarse de que Mikasa tenía un trabajo temporal para las fiestas y todos decidimos salir a comer esa noche. Sin embargo, a la mañana siguiente… Bien, ¿cómo le haces para ser más sensual que tu hermana? ¿Especialmente cuando tu hermana es bastante atractiva? La respuesta: no puedes.

Mikasa y yo entramos al edificio de Survey Corp la mañana siguiente y juro por Dios, ella tenía una canción de fondo sonando para su gran entrada. No es como si me importara que todos pensaran que mi hermana estaba buena, porque en serio lo estaba. Solo que me molestaba un poco que una de esas personas que estaba fijándose en mi hermana resultó ser Jean. Él no tenía idea de que mi hermana era lesbiana. Al menos eso era una pequeña victoria sobre este estúpido cara de caballo.

(X) Mikasa se veía impresionante usando (1) ese top rojo de mangas largas con una chaqueta de cuero y una falda de tubo de color negra con encaje encima. Ni me hagan empezar con su maquillaje. Siempre supe que el rojo era el color favorito de Mikasa y no me decepcionó cuando desfiló por el vestíbulo con la cabeza en alto y los labios y uñas pintados del mismo color que su top corto. (2)

Estábamos caminando lado a lado y definitivamente sabía que era principalmente Mikasa quien estaba recibiendo todas las miradas de asombro y no me importaba en lo absoluto. Además, era bastante obvio. Mikasa era hermosa y sin duda me sentía orgulloso de llamarla mi hermana. Ella caminó hacia los ascensores, sus ojos oscuros llenos de determinación y escondidos detrás de sus gafas de sol mientras sus carnosos labios rojos hacían un pequeño puchero. Los tacones de sus botines resonaban ruidosamente contra los brillantes pisos de mármol y su bufanda flotaba ligeramente detrás de ella mientras caminaba. Atraía la atención de tanto hombres como mujeres.

Nos detuvimos frente a los elevadores y ella al fin se quitó sus gafas de sol. Pude ver la leve aprensión en sus ojos y era probablemente la primera vez que había visto esa emoción en su mirada normalmente estoica. Le di una sonrisa tranquilizadora y puse mis manos en sus hombros tonificados.

—Okay, ¿estás lista para tu primer día en Recon Magazine? —le pregunté lentamente.

—Nací lista —dijo inexpresiva. Solo me reí entre dientes y negué con la cabeza antes de abrazarla. Ella apoyó su mejilla contra mi hombro, con cuidado de no manchar mi camisa blanca (3) con su maquillaje, abrazándome de vuelta igual de fuerte como yo lo estaba haciendo.

—Sé que lo harás genial —dije, acariciando su corto cabello negro un par de veces antes de separarme de sus brazos—. Armin y yo te veremos en el almuerzo —con una sonrisita, le di un golpe en la frente con suavidad. Ella se frotó el lugar que estaba ligeramente rojo mientras sonreía detrás de su bufanda y luego se metió en el ascensor, su rostro de inmediato regresando a su estoico estándar.

Tan pronto como las puertas del ascensor se cerraron, alguien tiró de mi brazo con fuerza y me di la vuelta para ver a Annie de todas las personas mirándome intensamente.

—Eren, ¿quién era esa mujer con la bufanda roja hace un momento? —preguntó en su habitual tono hastiado, pero sus ojos estaban ardiendo con algo que no pude descifrar.

—Oh, esa era mi hermana —dije cuidadosamente al principio—. Su nombre es Mikasa, va a estar trabajando en el departamento de belleza con Sasha.

—Preséntame —exigió Annie con una mirada mortalmente seria en sus ojos. Puta mierda, hablaba en serio.

—Claro, Annie —sonreí. Me agradaba Annie, en caso de que no lo hubiera dejado claro antes. Ella era totalmente malentendida por mucha gente y nadie se había tomado la molestia de mirar más allá de su expresión pétrea. Solo asintió hacia mí en respuesta.

—Vamos a estar almorzando con Armin, así que pasa por nuestra mesa usual y te presentaré entonces —otro movimiento de cabeza y luego Annie se estaba alejando de mí para continuar con sus asuntos como de costumbre. Creo que era bastante obvio por qué Annie quería conocer a mi hermana.

Yo iba a apoyar esto totalmente. Si Annie y Mikasa comienzan a salir sería increíble. Annie era como mi mejor amiga y después le seguían Sasha y Krista de cerca, pero Annie era en definitiva mi favorita. Sí, tengo favoritos. Soy superficial, lo sé. Eso no quería decir que no ame a todos mis amigos. Solo que era divertido pasar el rato con Annie incluso si era un poco callada.

Me adentré en el siguiente ascensor y para mi gran desgracia, Jean había cogido el mismo maldito ascensor y solo estábamos nosotros y dos chicas del departamento de accesorios. Me percaté de la sonrisa engreída en la cara de Jean y rodé mis ojos haciendo lo mejor por ignorar al irritante bastardo.

—No sabía que bateabas para ambos lados, Jaeger —prácticamente cantó. Señor, dame fuerzas para no estrangularlo aquí en este momento.

—No lo hago —dije secamente. Dios, ¿no podía mantener su bocota de caballo cerrada y captar la indirecta?

—¿Oh? Te veías bastante cercano con esa sensual chica asiática —prácticamente podía oír la sonrisa en su voz. Respira, Eren, solo recuerda respirar—. ¿Sabes si está soltera? —ahí estaba. La puta pregunta de oro.

Finalmente me giré para ver a Jean y sonreí.

—¿Por qué no lo averiguas tú mismo? —el ascensor sonó, señalando que habíamos llegado a nuestra planta por fin, y yo muy feliz salí primero y me dirigí a mi escritorio con una sonrisita en el rostro.

Jean se iba a llevar una sorpresa si en verdad trataba de flirtear con Mikasa solo para enterarse de que ella era lesbiana. Conocía a mi propia hermana, era muy parecida a Levi en su naturaleza directa, contundente, nunca yéndose con rodeos. Tenía fe en que Mikasa haría su mejor esfuerzo por humillar a Jean por incluso tratar de ligar con ella y en verdad estaba esperando a ver que pase y no tenía ninguna duda en mi mente de que sucedería.


Más tarde, Mikasa se reunió con Armin y conmigo en la cafetería. Ella le dio una pequeña sonrisa y un saludo con la mano mientras se sentaba junto a mí con su ensalada y agua vitaminada en mano. Los dos tomábamos agua vitaminada como si fuera nuestra vida. A ella le gustaba el de sabor a pitahaya, lo que no podía entender porque olía a orina de zorrillo para mí y tenía un sabor asqueroso.

—¡Mikasa, te ves muy bien! —Armin halagó su atuendo del día.

Ella sonrió con timidez.

—Gracias, Armin. Estaba preocupada de que fuera demasiado para el primer día —Mikasa hurgó en su ensalada con un tenedor.

—Bueno, estás trabajando para Recon Magazine. Creo que solo eso te da excusa suficiente para vestirte así.

—Además, es la Semana de la Moda. La ropa de todos es un poco excéntrica —añadí, tomando un sorbo de mi propia botella de agua.

—Entonces, ¿cómo te están tratando los otros en el departamento de belleza? —preguntó Armin con curiosidad.

—Todos son muy amables conmigo. Sasha fue adorable y me orientó a cómo hacer las cosas —dijo Mikasa después de tragar su primer bocado de ensalada.

—No te sorprendas si encuentras algunas migajas en la ropa a veces. Sasha tiene el mal hábito de comer mientras trabaja y le encantan las patatas fritas —me reí entre dientes.

—Demasiado tarde. Encontré una patata al horno a medio comer en uno de los estantes para zapatos y Sasha había estado volviéndose loca por eso —Mikasa soltó una risita. Estaba feliz de ver que ella estaba disfrutando su nuevo empleo hasta ahora.

Vi a Annie acercándose a nosotros con su propia bandeja de comida e intercambiamos miradas. Sonreí ampliamente en su dirección mientras le hacía señas para que viniera a sentarse con nosotros y ella viró entre la multitud de personas hasta alcanzarnos.

—¡Annie! —saludé con entusiasmo—. No estás ocupada, ¿cierto? Almuerza con nosotros.

—Hey, Annie —saludó Armin alegremente. Annie nos dio una minúscula sonrisa antes de colocar su bandeja en la mesa.

Ya podía ver a Mikasa observando a Annie con interés y decidí que ahora sería el momento perfecto para presentarlas a las dos. Oh, dios, me estaba convirtiendo en Hanji.

—Mikasa, esta es Annie Leonhart. Trabaja en el departamento de arte, pero a veces ayuda a Sasha en el departamento de belleza —no necesitaba presentar a Mikasa. Ella era más que capaz de hacerlo por sí misma y lo hizo.

—Hola, soy Mikasa Jaeger, acabo de empezar a trabajar en el departamento de belleza hoy —Mikasa estiró una mano para que Annie la sacudiera.

Annie lentamente tomó su mano y juro que vi chispas. Lo sé, estoy siendo idiota, pero sé que no era el único que vio esas malditas chispas porque cuando le eché un vistazo a Armin lo vi sonriendo tan ampliamente como yo. Era oficial. Teníamos que juntar a Annie y Mikasa.

—Entonces, Annie. ¿Te enteraste de la pelea de Silva contra Velasquez? —pregunté. Aquí estaba la cosa sobre la relación entre Annie y yo. Nos hicimos amigos porque nos gustaba observar a tipos musculosos molerse a golpes en jaulas. Eso fue todo. Yo era un nerd sobre las luchas y también Mikasa, así que sabía que esta conversación atraparía su interés.

Annie asintió.

—Va a estar en pago por visión el día de Navidad. Reiner y yo vamos a verlo.

—¿Ves MMA? —escuché a Mikasa preguntar. Jaque mate. Mi plan estaba funcionando. Otro asentimiento por parte de Annie.

—Annie es fanática al respecto —bromeé y sentí una fuerte patada debajo de la mesa que sabía que era de la rubia. Solo me mordí el labio y tragué un grito de dolor sabiendo que esto era por una buena causa.

—Eren y yo siempre vemos MMA Fight Club juntos —Mikasa sonrió tras su bufanda. Me di cuenta de que Annie sonreía a su propia ensalada ahora. (¿Qué pasaba con todo el mundo y ensaladas?)

—Deberían venir a nuestro departamento para verlo. Van a estar unos cuantos amigos de todos modos —Annie murmuró—. Si quieren.

—Suena divertido —Mikasa miró en mi dirección, algo brillando en sus oscuros ojos.

—Claro. Estaremos ahí —sonreí.

—Tú también puedes venir, Armin —Annie miró al rubio quien asintió.

—Eren, ya sabes dónde queda nuestro departamento. La pelea empieza a las seis de la tarde.

Mikasa me envió una larga mirada después de escuchar eso y tragué nerviosamente. Cierto. Mikasa no sabía sobre mi relación con Reiner. No como si hubiera en verdad una relación. Hasta ahora fue una noche de sexo casual estando ebrios, una promesa de una cita y un poco de manoseo como ayer por ejemplo.

—Eren —la severa voz de Mikasa de repente llamó—. He querido preguntarte, ¿qué son esas marcas en tu cuello?

—Nada —sonreí mientras alzaba una mano para tirar del cuello de mi camisa ligeramente—. Mosquitos —tosí, recordando mi incómodo encuentro con Erwin ayer.

—Es invierno, Eren. No hay mosquitos en invierno —oí a Armin soltar una risa y lo fulminé con la mirada. Qué gran amigo era.

—¡Ugh, bien! Estoy saliendo con alguien, algo así… —suspiré en derrota.

—Así que es por eso que no viniste a casa esa noche después del club —Mikasa dijo en voz baja. Luego me golpeó el hombro—. En serio estaba preocupada por ti —me miró seriamente.

—Pasó la noche en nuestro departamento —añadió Annie amablemente.

—Armin, ¿sabías que Eren estaba saliendo con alguien? —preguntó Mikasa, arrinconando a Armin quien solo le dio una sonrisa de disculpas. Ella suspiró—. Bueno, ¿quién es?

En ese preciso momento, Reiner entró paseándose con su apretada camisa, pantalones ajustados, músculos y sensualidad. Vi la sonrisa traviesa en la cara de Armin antes de que incluso tratara de hacer algo y probablemente debería haberlo pateado antes de que pudiera llamar a Reiner, pero ya era demasiado tarde. Armin es malvado.

—¡Reiner! —llamó muy entusiasmado y le di una mirada de "no te atrevas", pero él la ignoró mientras levantaba su mano para que Reiner encontrara nuestra mesa.

—Hey, Armin —saludó Reiner con frescura una vez que llegó a nuestra mesa—. Hey —ronroneó mientras me observaba. Bien, cójanme de ambos lados. No, en serio, denme duro. Reiner era demasiado sexy para su propio bien.

—Annie nos invitó a su departamento el día de Navidad para ver una pelea —elaboró Armin, demasiado alegre. Me retracto, Levi no es el diablo encarnado. Armin lo es.

Las cejas delgadas de Reiner se levantaron en sorpresa mientras miraba hacía mí, luego a Mikasa y luego de vuelta a mí. Le dio unas palmaditas a Annie en el hombro y ella se encogió frunciendo el ceño con fuerza.

—Reiner, esta es mi hermana, Mikasa. Acaba de empezar a trabajar con Sasha en el departamento de belleza hoy —finalmente hablé.

—¿Oh, sí? Hey, soy Reiner —estiró una de sus grandes manos sobre la mesa para estrechar la de Mikasa—. Trabajo en el departamento de estilo. Supongo que nos veremos seguido —sonrió.

Mikasa estrechó su mano y le devolvió la sonrisa cortésmente. Reiner se quedó un rato más antes de ir a encontrarse con Bertholdt abajo. Iban a salir a almorzar. No es como si la comida de la cafetería fuera mala, no lo era, pero comer fuera no era un lujo que personas como yo y Armin teníamos al ser los asistentes de personas tan importantes. Teníamos que estar cerca de la oficina o de nuestros jefes todo el tiempo, pero esos eran gajes del oficio.

Mikasa se volvió hacia mí y agarró mis manos de repente y la miré con confusión escrita en toda mi cara. Se quedó mirándome con ojos serios por un momento.

—Eren, no estoy decepcionada de ti —finalmente dijo y solo parpadeé en su dirección. Esa era la extraña manera de Mikasa de decirme que aprobaba a Reiner. No es como si la necesitara de todos modos, no es como si él fuera mi novio… aún.

—Reiner no es un mal tipo. Solo es muy molesto a veces —dijo Annie mientras mordisqueaba un croûton. Resoplé con diversión ante sus palabras. Reiner y Bert eran como sus hermanos, todos sabían que ella haría cualquier cosa por esos dos y ellos cualquier cosa por ella.

Annie se quedó en su lugar y charló con Mikasa por un tiempo. Armin y yo hicimos lo mejor por darles su espacio ya que ambos nos dimos cuenta de lo interesadas que estaban una con la otra. Los ojos de Annie estaban brillando y tenía una muy leve sonrisa en su rostro mientras ella y Mikasa hablaban sobre sus gustos un poco más. Lo mismo con Mikasa. Sus rasgos normalmente estoicos se suavizaron un poco mientras conversaba y reía con Annie. Ciertamente había mucha química entre las dos, eso era seguro.

Armin y yo todavía teníamos unos veinte minutos de nuestro descanso, pero con solo darnos un vistazo ambos decidimos que dejaríamos a Mikasa y Annie a solas por el resto del almuerzo. Nos levantamos de nuestros asientos con la excusa de que nuestros jefes nos necesitaban, tiramos la basura y nos dimos prisa a salir de la cafetería. Nos reímos como un par de niños mientras íbamos hacia los ascensores.

—Así que, ¿cuánto tiempo crees que sea antes de que sean pareja oficial? —preguntó Armin una vez que estábamos en los elevadores.

—Tres semanas. Máximo —dije sonriendo. Armin me dio una sonrisita descarada a cambio y sabía que eso no significaba nada bueno.

—Hagamos una apuesta entonces. Tú dices tres semanas, yo digo dos semanas. El perdedor tiene que recoger la ropa en seco de Erwin y Levi por una semana.

Oh, Armin era bueno. Sabía que hacer esta apuesta significaba que básicamente yo estaba cavando mi propia tumba, pero soy Eren puto Jaeger y nunca me echo atrás en un desafío. Extendí mi mano y tomé la suya, apretándola con fuerza mientras nos mirábamos.

—Ya veremos, Arlert.


Aclaraciones:

(X) Canción del capítulo en mi perfil.

(1) Atuendo de Mikasa en mi perfil.

(2) Fanart de Mikasa en mi perfil.

(3) Atuendo de Eren en mi perfil.


N/T: *la tiran piedras por demorarse* En serio no sé por qué me siento un poco desanimada al traducir este fic, debe ser por el ReiEre de estos capítulos. (?) Pero bueno, todo con el fin de que esos idiotas protagonistas terminen juntos.

Para las que están como yo que no les gusta tanto, esperen al siguiente capítulo, tal vez ocurra algo, ya se acerca Navidad en la historia :v

¿Apostamos quién gana también? Eren, estás jodido, lo sabes (?). Por favor, apreciaría mucho si ven el atuendo de Mikasa que la autora creó, es de sus favoritos. El fanart también está increíble, no sé ustedes, pero amo a Mikasa en este fic.

Sus comentario me ayudan a seguir como no tienen idea, en serio muchas gracias a los que se toman el tiempo de dejar uno.

P.D. Si quieren culpar a alguien por mi demora, culpen a las autoras que me pasan capítulos para corregir sin descanso, Okno, las amo a todas, ni me pagan :'v