Capítulo 13: Somewhere Only We Know
"Mi estilo es un cóctel. No salgo tan bien como los franceses, pero no me importa como los ingleses." —Jane Birkin
Mikasa y yo llegamos al apartamento de Reiner, Annie y Bert alrededor de las cinco de la tarde. La pelea no era hasta las seis, pero queríamos evitar los atascos del tráfico por las vacaciones ya que su departamento estaba un poco lejos de nuestra casa. Papá estaba de acuerdo con que nosotros saliéramos. Normalmente celebrábamos Navidad como una familia en la víspera de todos modos, así que no necesitábamos sentirnos culpables por pasar el día de Navidad con nuestros amigos. No como si a papá le hubiera importado. Mikasa y yo nos habíamos juntado para comprarle uno de esos masajes de lujo, así que estábamos seguros de que probablemente estaba disfrutando de la paz y tranquilidad mientras usaba su nuevo regalo.
Annie abrió la puerta y nos dio una pequeña sonrisa cuando vio que éramos nosotros. Inmediatamente me incliné y le di un abrazo y un alegre "Feliz Navidad", el cual ella regresó en voz baja y nos dejó entrar. Su apartamento era agradable y calentito, y Mikasa y yo con mucho gusto nos quitamos nuestros abrigos y bufandas. Dejé que Annie le mostrara el departamento a Mikasa y me dirigí hacia el sofá que Reiner ya estaba ocupando con uno de sus brazos colgando sobre el respaldo del este. Bertholdt estaba haciendo algo en la cocina.
No podía exactamente tomar por sorpresa a Reiner, considerando que su cuarto de estar era básicamente un enorme espacio abierto sin nada para separar la sala, cocina y recibidor. Solo un gran espacio. Pero eso no me impidió escabullirme por la parte trasera del sofá, ligeramente colocando una de mis manos sobre el masivo hombro de Reiner e inclinándome cerca del lóbulo de su oreja. Soplé suavemente aire caliente y el cuerpo de Reiner se puso rígido, se tensó tan rápido que tuve que morderme el labio inferior para no romper en carcajadas.
Él estiró el cuello hacia atrás y me incliné hacia adelante hasta que parecía que estábamos recreando esa estúpida escena de beso de Spider-Man y me dio una sonrisa.
—Parece que Santa finalmente llegó con mi regalo —se rio entre dientes.
—Oh, ¿estabas esperando que viniera envuelto con un lazo? —resoplé.
—Pues ese habría sido un buen regalo para despertar.
—Eres un pervertido —le di una palmada en el hombro juguetonamente.
—Nunca te quejaste de eso antes —Reiner rio.
—Sí, como sea.
Mikasa y Annie pronto se pusieron cómodas en la barra cerca de la cocina y en poco tiempo Armin había llegado y luego Sasha y Connie le siguieron un poco después. Estaba esperando que nadie haya invitado a Jean y Marco, y para mi gran placer, no pudieron llegar a la fiesta. Bien. No tenía ganas de soportar a un irritante caballo hoy.
Bertholdt salió de la cocina después de un rato y les entregó a todos una taza de su ponche especial de huevo. Según Reiner y Annie, el ponche que hacía Bert era lo mejor que existía.
—Diablos —dijo Connie luego de su primer sorbo—. Esta mierda está buena.
—Te dije que su ponche era increíble —gritó Reiner desde la despensa. Estaba buscando platos.
—Sasha ya terminó su primera copa —Connie miró boquiabierto a su novia, quien estaba ahora brincando hacia Bertholdt por otra taza.
—Sabe que esto tiene alcohol, ¿cierto? —pregunté, bebiendo de mi propia taza lentamente.
—Eso espero —refunfuñó Connie.
Reiner regresó poco después con papeles descartables en la mano. Se los dio a Berthdolt antes de dirigirse de vuelta a la sala donde se desplomó en el gran sofá junto a mí. Pasó un brazo por mis hombros y torpemente me incliné hacia su lado. Si había una cosa que he aprendido de Reiner es que era del tipo afectuoso. Le encantaba acurrucarse, tomarse de las manos, abrazar, besar todo el tiempo. Lo encontraba lindo, pero no estaba del todo acostumbrado a tales muestras de afecto en público. No era que me importara, en serio.
—¡Hey! ¡La pelea va a empezar pronto! —llamó a todos los que estaban reunidos en la cocina acabándose el ponche de Bert.
Annie y Mikasa salieron juntas con tazas de ponche recién hecho en manos. Ambas tomaron el sillón vacío para dos que estaba en dirección hacia la gran pantalla en la sala de estar. Armin y yo intercambiamos miradas cómplices, moví las cejas de manera sugerente y él simplemente sonrió y negó con la cabeza. Tampoco perdió la oportunidad de recordarme de nuestra pequeña apuesta sobre Mikasa y Annie. Síp, éramos bastante infantiles, pero oh bueno.
Armin y Bertholdt vinieron y se sentaron en el otro lado del sofá donde Reiner y yo estábamos sentados mientras Connie y Sasha eligieron la alfombra frente a la televisión. Sasha estaba sentada en el regazo de Connie y él tenía sus brazos alrededor de ella.
—Aw, mierda, aquí vienen todos los participantes de peso ligero. Diablos, me gustaría que empezara el evento principal ya —se quejó Reiner.
—Solo relájate y disfruta la matanza —dije con una risita mientras frotaba ligeramente su brazo.
Durante las primeras peleas de calentamiento, Reiner estaba alternando entre susurrar en mi oreja o mordisquearla juguetonamente. Me distraía y era algo vergonzoso teniendo en cuenta que no éramos técnicamente una pareja, pero podía verme a mí mismo con Reiner así todo el tiempo después de acostumbrarme a ello. Me acurruqué un poco más cerca después de un rato con Armin y Mikasa dándome miradas que ignoré.
—¡Oh, mierda! ¡Aquí vienen Silva y Velasquez! ¡Dale una paliza, Silva! —animó Reiner.
—Reiner, de ninguna manera estás alentando a Silva. Todos saben que Velasquez lo va a hacer pedazos —Connie soltó una carcajada.
—Tío, claro que no. Silva tiene controlado a Velasquez, solo siéntate y obsérvalo patear traseros.
Connie se burló.
—Te vas a comer tus palabras. Los más grandes siempre caen más duro.
—Él es conocido por ser implacable con sus patadas, pero ese gancho derecho puede hacer algún daño. Su fuerza es ridícula —comentó Annie desde el otro lado de la habitación.
—Velasquez es el campeón mundial de peso pesado, le ha ganado a Silva antes y lo hará otra vez —añadió Mikasa.
—Sí, pero solo mira la manera en que usa su altura y peso para abrumar a Velasquez. Ya no los hacen como a Silva, es una maldita bestia.
—El derechazo de Velasquez es lo que le va a joder —dije, nunca quitando mis ojos de las figuras que se movían en la pantalla—. Ese movimiento es uno de los más difíciles de evitar debido a que él no tira su brazo a la derecha, lo tira por arriba.
—Mierda —gruñó Reiner—. Me encanta cuando hablas sucio así —dijo su voz ronca junto a mi oreja, haciendo que me sonrojara furiosamente.
—¡R-Reiner! —siseé en voz baja alejándome de él. Dios, iba a hacer que tuviera una erección en medio de esta puta pelea.
El resto de la pelea, hice todo lo posible por prestar atención a lo que estaba ocurriendo en la pantalla en vez de lo que estaba ocurriendo en mis pantalones. Reiner seguía provocándome sin descanso durante toda la pelea y al final, no podía ni siquiera concentrarme más.
—¡Oh, maldición! ¡Ahí va ese derechazo del que Eren estaba hablando! ¡Silva ha caído! —Connie animó desde el suelo.
—¿Saben? Es algo triste que no hayan hecho ninguna apuesta sobre quién ganaría esta ronda. Eren se hubiera llevado bastante dinero —comentó Armin amablemente a pesar de no ser un gran fan de las luchas MMA.
—Mierda, tienes razón, Armin. ¿Por qué rayos no pensé en eso? —me quejé.
Repentinamente, Reiner se estaba levantando del sofá y jalándome con él. Alcé una inquisitiva ceja en su dirección, y él solo sonrió mientras empezaba a guiarme por el pasillo.
—Hey, ¿a dónde vas, Reiner? ¿No quieres ver el resto de la pelea porque Silva va a perder? —Connie se burló con una sonrisa.
—Sí, sí —se despidió de los demás con la mano, restándoles importancia.
Me di cuenta de que me estaba llevando a su habitación y miré hacia atrás para ver si Mikasa estaba tratando de patear su trasero o algo, pero para mi sorpresa, ella estaba distraída con Annie y todavía mirando la pelea. Solté un pequeño suspiro de alivio, pero luego noté a Armin con una enorme sonrisa de mierda y solo rodé mis ojos.
Tan pronto como estábamos en la privacidad del cuarto de Reiner, él cerró la puerta detrás de nosotros y me empujó suavemente sobre la cama mientras se ponía sobre mí. Se inclinó y capturó mis labios en un beso caliente que devolví rápidamente. Nuestros labios chocaban ruidosamente en el silencio de su habitación, los únicos sonidos venían de la sala de estar donde Connie y Sasha estaban vitoreando y el estruendo de la pantalla.
Él mordió mi labio inferior y tiró de él con suavidad mientras una de sus manos se metía debajo de mi camisa y cárdigan. Inmediatamente empezó a jugar con uno de mis pezones y jadeé ante la repentina sensación. Reiner tomó la oportunidad de meter su lengua en mi boca donde comenzó a luchar con la mía hábilmente. Sus caderas se movieron contra mi muslo y pude sentir su polla ya endureciéndose contra mí cuanto más se movía.
Sonreí en el beso y dejé que una de mis manos serpenteara entre sus piernas y frotara el creciente bulto bajo sus pantalones de mezclilla. Reiner gimió en mi boca ante la nueva fricción que le estaba dando y pronto estaba moviendo sus caderas en mi mano mientras continuaba acariciándolo más rápido. Nos separamos por falta aire, jadeando fuertemente con saliva manchando nuestras barbillas.
—Mierda, Eren —gruñó Reiner mientras cerraba los ojos y se mordía el labio.
No pude evitar soltar una risita ante su indefensa expresión mientras continuaba masturbándolo, alternando mi velocidad entre rápido y lento.
—¿Esta es tu manera de olvidar que Silva perdió la pelea? —ronroneé en su oreja y lo sentí estremecerse.
—Diablos, me descubriste, ¿huh? —dijo con una risa ahogada—. Nah, he estado tratando de tenerte a solas desde el momento en que te vi entrar por la puerta.
Reiner empezó a atacar mi cuello expuesto poco después mientras continuaba jugando con mis pezones y cerré los ojos disfrutando de la atención que le estaba dando a mi cuerpo. Sentí sus dientes raspar contra mi piel y mi miembro se ponía más duro cada segundo que la boca de Reiner descendía más. Dejé pasar una de mis manos por su corto cabello rubio mientras mis caderas giraban contra las suyas y gemía suavemente ante la increíble fricción que estábamos creando.
De repente, mi teléfono empezó a sonar, pero hice todo lo posible por ignorarlo. Quienquiera que estuviera llamando podía esperar. Comencé a sacar la camisa de Reiner y solo así dejó de atacar mi cuello con besos húmedos brevemente para que pudiera quitar la prenda por su cabeza antes de tirarla en el suelo. Luego volvió a besar y lamer la parte inferior de mi mandíbula mientras yo echaba mi cabeza hacia atrás y al lado para darle mejor acceso.
Mi teléfono finalmente había dejado de sonar y por un momento pensé que así sería, pero cuando Reiner empezó a tratar de sacarme la ropa, mi teléfono comenzó a sonar de nuevo. Mierda.
—¡Mierda! —resoplé mientras buscaba en los bolsillos de mis jeans por mi teléfono. Mientras tanto, Reiner había levantado mi camisa y estaba chupando uno de mis pezones.
Finalmente saqué el maldito aparato y entrecerré mis ojos ante el nombre que salía en la pantalla mientras trataba de pensar más claramente. "Pequeño Satanás" estaba llamando, Levi estaba llamando. Maldición. Siempre llamaba en el momento más oportuno. Me quedé mirando la pantalla en mi mano contemplando si debería ignorarlo como hice antes o si debería contestar. Mordisqueé mi labio inferior mientras intentaba pensar en la decisión correcta, pero mi mente estaba tan confusa en ese momento que no podía pensar bien.
—Reiner, espera. Creo que debo contestar, es Levi.
Reiner se quejó en voz alta antes de quitar su boca de mi pecho y mirarme con incredulidad. Le lancé una mirada de disculpa y deslicé mi pulgar por la pantalla de mi teléfono para responder antes de que fuera al buzón de voz.
—¿Levi?
—¡Tch! Ya era hora, carajo —gruñó. Ya estaba empezando a arrepentirme de contestar su llamada.
—¿Qué pasa? —suspiré. En este punto, Levi ya sabía cómo era yo y no tenía ningún reparo en mostrar lo fastidiado que estaba por sus llamadas.
—Necesito que llames y me consigas un puto aventón. Mi puta limusina se averió en el camino hacia la fiesta de Givenchy y estoy aquí en medio de la puta nada y está haciendo un frío de mierda que hace que se me congelen las bolas.
—¡¿Tú qué?! —chillé. Reiner me dio una mirada confundida ante el ruido—. ¿Cómo demonios ocurrió eso?
—¡Como si supiera, Eren! ¡Carajo, si supiera por qué estoy tirado ya hubiera arreglado el maldito problema por mí mismo, pero ya que no, necesito que me llames un puto taxi o algo! —espetó.
—Levi, no hay ninguna compañía de taxis trabajando hoy. Es el día de Navidad. Todo cerró temprano —razoné. Sabía que no le iba a gustar esa respuesta en lo absoluto.
—Me importa una mierda a quién tengas que llamar, Eren. Llama a un maldito grupo de perros esquimales, consigue que el jodido Santa venga con su trineo de renos, ¡solo haz algo!
Suspiré profundamente.
—¡Okay! Bien, te voy a decir qué. Solo dime dónde estás y ya se me ocurrirá algo.
Levi entonces empezó a darme algunas instrucciones vagas sobre en qué parte de la ciudad se encontraba y una vez que había conseguido toda la información que necesitaría, colgué la llamada. Suspirando otra vez, guardé mi teléfono y miré abajo hacia Reiner, quien me estaba dando una mirada molesta frunciendo el ceño.
—Entonces, ¿qué quiere el Rey del Mal que hagas ahora? —alargó la última palabra mientras rodaba sus ojos dorados.
—Creo que tengo que ir a recogerlo. Está varado en alguna parte —respondí con una mirada de disculpa. Reiner solo suspiró tan fuerte como yo lo hice y enterró su cara en la curva de mi cuello—. Lo siento.
—Eren, ese tío es un cretino. Está haciendo que manejes todo el camino hasta Dios sabe dónde para recogerlo porque está tirado el día de Navidad.
—Sé que puede ser un idiota, Reiner, pero sigue siendo mi jefe y es Navidad, joder. No puedo dejar que se congele el culo por más que quiera.
Reiner levantó la cabeza y ambos solo nos quedamos viendo al otro fijamente durante unos segundos. Los ojos de Reiner pidiéndome que me quedara y me olvidara sobre Levi, y mis ojos desafiando su mirada con una mezcla de determinación y finalidad. Por fin, él rompió la mirada primero y suspiró de nuevo antes de eventualmente apartarse de mí.
—Supongo que no hay manera de convencerte, ¿o sí? —dijo con una sonrisa a medias mientras agarraba su camisa del suelo y se la ponía.
Me senté en la cama y le sonreí con arrepentimiento.
—No. Lo siento. Ya sabes cómo soy, pero es trabajo.
—¿Cuándo no estás trabajando, Eren? —dijo Reiner casi con amargura—. Ese maldito enano te tiene con una correa la mayor parte del tiempo.
Fruncí el ceño ante el repentino cambio de actitud de Reiner. ¿De dónde diablos salió eso?
—Reiner, he querido este empleo desde que estaba en la secundaria. He trabajado duro para llegar aquí y Levi no es tan malo —me senté en el borde de su cama y arreglé mi ropa. Mi erección de antes había desaparecido por completo ahora. ¿Por qué sentía la necesidad de defender a Levi de repente? Eso es raro.
Reiner se burló.
—No lo llaman el Rey del Mal por nada, Eren. Es un imbécil y todos lo saben. En lo que a mí respecta, tú no le debes nada.
Le di a Reiner una mirada incrédula por un momento. ¿Hablaba en serio? Okay, sí, sé que Levi es un grandísimo imbécil la mayor parte del tiempo si no siempre, ¿pero en serio no entendía las oportunidades que Levi me ha dado? Siempre he sido propenso a enojarme con facilidad y estaba haciendo mi mejor esfuerzo para no tirarme contra Reiner justo ahora, pero… los viejos hábitos tardan en morir.
—No lo entiendes —sacudí la cabeza—. Sí, Levi es un puto imbécil y sé eso mejor que nadie después de trabajar con él por casi dos meses, pero decir que no le debo nada no es exactamente cierto —me levanté y di unos pasos hacia Reiner, quien se quedó de brazos cruzados sobre su pecho mientras me miraba expectante—. Mira, sé que va a sonar raro, pero… Realmente he llegado a respetar la ética de trabajo de Levi y nadie merece quedarse tirado en medio de la nada el día de Navidad congelándose el puto culo. Ni siquiera Levi —me reí entre dientes por el final de mi comentario y me dirigí hacia la puerta de Reiner.
Al llegar al pomo para salir, Reiner me detuvo con uno de sus fuertes brazos y giró mi cuerpo para hacerle frente. Se inclinó y me besó larga y suavemente, sin prisas y completamente dulce antes de separarse y suspirar otra vez.
—Estás loco, ¿lo sabías? —se quejó antes de que una sonrisa empezara lentamente a reemplazar su ceño fruncido.
—Dime algo que no sepa —resoplé infantilmente y Reiner por fin soltó una risa.
—Diablos, ¿entonces posponemos esa cita para después de la Semana de la Moda? —preguntó apoyando su frente contra la mía dándome los más adorables ojos de cachorro que un hombre del tamaño de Reiner pudiera darme.
—Sí, lo siento.
Me dio otro rápido beso en los labios y luego me llevó de vuelta a la sala de estar donde todos se habían ido y estaban reunidos en la cocina probablemente embriagándose más con el ponche de Bertholdt. Jalé a Mikasa a un lado y le expliqué la situación de Levi; obviamente estaba enfadada.
—¿Y qué? ¿Vas a ir a recoger a ese idiota incluso después de la mierda que te hizo pasar en el cumpleaños de tu mamá? —escupió en voz baja. Su tono lleno de desprecio y veneno al igual que sus oscuros y penetrantes ojos—. Si me preguntas pues se lo merece. El karma es una perra.
—Mikasa —dije exasperadamente—. ¿Quisieras parar? Sigue siendo mi jefe y es Navidad, joder. Aún estoy enojado por el cumpleaños de mamá, pero no soy tan desalmado como para dejarlo fuera en este clima bajo cero mientras está nevando. Incluso él no merece morir de hipotermia.
Mikasa me dio una mirada indescifrable por un rato, sus ojos oscuros clavados en los míos antes de finalmente suspirar y rebuscar en sus bolsillos por las llaves de su auto. Digo su auto porque ella es la única que puede permitirse un coche, incluso si era un poco viejo, pero era fiable. Ella me entregó las llaves bruscamente y después acomodó su bufanda para que cubriera su boca.
—Solo ten cuidado… —murmuró y le di una sonrisa.
—Sabes que lo tendré —la tranquilicé de todos modos con un ligero frote en sus hombros. Le di un beso en la mejilla y luego empecé a ponerme mi abrigo y la bufanda.
—Hey, Eren. ¿A dónde vas, tío? ¡La fiesta recién está empezando! ¡Ymir y Krista ni siquiera están aquí! —llamó Connie, asomando su afeitada cabeza por la cocina.
—¡Eren! ¡Estábamos a punto de hacer mini pizzas! —Sasha se le unió a Connie en asomar la cabeza por la puerta de la cocina y hacer un puchero hacia mí—. Si te estás yendo, ¿puedo comerme tu mini pizza?
Me reí y sacudí la cabeza.
—Lo siento, chicos. Algo surgió y tengo que ir. Trataré de venir pronto, pero si no regreso en dos horas entonces sí, Sasha. Puedes tener mi parte.
—¡Yay! —chilló antes de lanzarse de nuevo a la cocina tirando a Connie con ella.
Mikasa me dio una mirada preocupada, pero simplemente me encogí de hombros y me dirigí hacia su Jeep Cherokee rojo de 1997 que estaba estacionado en la calle a una cuadra hacia abajo. Me subí en el asiento del conductor y puse en marcha el coche dejando que se caliente un poco antes de salir a toda velocidad por la calle. Terminé llamando a Levi unas cuantas veces más para tener una mejor idea de dónde carajos estaba varado. Media hora después me estaba deteniendo en un estacionamiento vacío en la peor parte de Hunts Point.
Levi estaba apoyado contra su elegante limusina negra vestido impecablemente como de costumbre. Tenía la mitad de su cabello peinado hacia atrás y a pesar del ligero viento helado que había empezado ya que eran más de las nueve de la noche, no tenía ningún cabello fuera de lugar. Aunque se veía enojado como mierda mientras me detenía, pero cuando me bajé del auto sus rasgos se suavizaron levemente.
—¿Eren? ¿Qué diablos estás haciendo aquí, mocoso? —preguntó con un indicio de sorpresa en su voz, pero sus expresiones faciales no decían nada.
Metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta (1) y encorvé mis hombros mientras temblaba por los fuertes vientos. Por el momento solo estaba neviscando, pero estaba seguro de que, para el final de la noche, la Ciudad de Nueva York iba a estar cubierta con una sábana de nieve.
—¡B-bueno, dijiste que haga a-algo, así que hice algo! —dije a través de mis dientes que estaban castañeando. Carajo, ¿cómo no se había convertido él en una paleta de hielo?
—¿Entonces manejaste todo el camino hasta aquí para recogerme? ¿Estás jodidamente loco? —ahora estaba frunciéndome el ceño y algo parecido a preocupación cruzó por sus dispares ojos, pero eso sería ridículo. ¿Levi Ackerman, preocupado por el bienestar de alguien más? Imposible.
—¿Hubieras preferido que dejara tu trasero aquí entonces? —no pude evitar reír. Luego noté algo que probablemente debería haber notado en primer lugar—. ¿Dónde está tu chofer? —miré alrededor con curiosidad por un hombre uniformado en alguna parte y mis cejas se juntaron cuando no vi a nadie más que a Levi.
—Lo despedí —dijo en voz baja mientras fruncía el ceño hacia el asfalto.
—¿Despediste a tu chofer? —pregunté incrédulamente. No podía creer eso… no, pensándolo bien, en realidad podía ver que eso ocurría—. Por dios, Levi. ¿Estás diciéndome que has estado aquí tú solo todo este tiempo?
—Tch, ¿y qué? Era su culpa por no hacer bien su puto trabajo. Está a cargo de asegurarse de que el coche esté en perfectas condiciones para que mierda como esta no suceda. No tengo paciencia para putos idiotas —escupió, cruzando los brazos sobre su pecho. Las mangas de su abrigo largo subiéndose un poco y mostrando los elegantes puños franceses de su camisa blanca.
Finalmente, harto de estar parado aquí discutiendo como una pareja de ancianos en el frío, sorbí por la nariz un poco antes de al fin suspirar.
—Como sea, solo e-entremos al maldito coche antes de morir los dos de hipotermia —rápidamente me di la vuelta y me dirigí hacia el auto de Mikasa que dejé prendido para que así el calor todavía esté al máximo. Detrás de mí podía oír el sonido de los caros zapatos de vestir de Levi crujiendo contra la fina capa de hielo en el pavimento mientras me seguía.
Caminé hacia el lado del pasajero del coche y abrí la puerta para Levi mientras él me daba una mirada interrogante, una de sus delgadas cejas perfectamente depiladas alzada en una pregunta silenciosa.
—Su carroza aguarda, su pequeña alteza —dije sarcásticamente con una media sonrisa.
Levi solo estiró una mano y me golpeó en la parte posterior de la cabeza con un sordo "slap", pero mi sonrisa no flaqueó mientras él subía al Jeep encendido y yo cerraba la puerta una vez que estaba en su sitio. Rápidamente rodeé de nuevo el coche y me metí al auto para calentar mis manos congeladas. Cerré mi puerta y froté mis manos con rapidez para hacer que la sangre circule de nuevo por mis dedos. Ni siquiera había estado afuera por más de cinco minutos y Levi ha estado por aquí como una hora, ¿qué carajos, tenía algún tipo de abrigo con calefacción?
Levi dejó escapar el más pequeño de los suspiros y solo pude suponer que tenía más frío de lo que mostraba. Jugueteé con la radio por un momento mientras calentábamos un poco y cuando me harté de cada maldita estación poniendo canciones navideñas, decidí solo poner uno de los CD's de Mikasa en vez. Bajando el volumen ligeramente, giré en mi asiento para mirar a Levi quien estaba haciéndose un mundo con el pañuelo de seda atado alrededor de su cuello.
—¿Estás usando un pañuelo de corbata? —pregunté con un tono divertido en mi voz.
Levi me fulminó con la mirada a cambio.
—Es una corbata de nudo francés y sí, estoy usando un puto pañuelo. ¿Tienes algo que decir al respecto? —casi gruñó.
—¡No, no! Es solo que nunca he conocido a alguien que lleve ese estilo. Se ve bien en ti —elaboré rápidamente. La última cosa que necesitaba era tener que lidiar con un Levi cabreado en el viaje de regreso a donde diablos fuera que lo estuviera llevando. Aunque no era una completa mentira, el pañuelo se veía bien con la camisa blanca y el traje a rayas negro que llevaba. Levi vivía a la altura de su imagen de Editor en Jefe de Recon Magazine.
Levi chasqueó la lengua antes de voltear la cabeza para mirar por la ventana helada.
—Solo conduce, Eren —murmuró.
¿Levi en realidad se puso tímido por algo? ¿Por solo un cumplido? Sacudí mi cabeza un poco mientras ajustaba el cinturón de seguridad y ponía el coche en reversa. ¿Levi Ackerman actuando tímido? Ese sería el día. Salí del estacionamiento vacío y puse el auto en marcha antes de salir a toda velocidad por las calles ligeramente resbaladizas. Lo bueno de esto era que, ya que era el día de Navidad, las pistas estaban prácticamente vacías. Por lo menos hasta que llegamos a la zona de Alto Manhattan.
—Entonces, ¿quieres que trate y te consiga otra limusina para que puedas ir a la fiesta de Givenchy? Si hago unas llamadas, estoy seguro de que puedes llegar a las once —pregunté, manteniendo los ojos firmemente en el intenso tráfico frente a nosotros. Típico.
Levi permaneció en silencio por un momento y si no lo conociera mejor, hubiera pensado que tal vez se había quedado dormido, lo que hubiera sido un dolor en el trasero, pero para mi afortunada suerte respondió después de un rato.
—Nah, solo olvídalo —suspiró—. Creo que ya he tenido suficiente con la Gala de Versace. Donatella sí que se lució este año.
Hice un puchero con mis labios y asentí en comprensión.
—¿Entonces de vuelta a tu departamento?
—Tch. ¿A dónde más, mocoso?
No pude evitar soltar una risita, Levi podía ser tan infantil a veces. Aunque nunca se lo diría en su cara.
—Solo preguntaba —me encogí de hombros.
Caímos de vuelta en un cómodo silencio después de eso. El tráfico apenas moviéndose un centímetro mientras los minutos pasaban y cuando finalmente empezó a moverse a una velocidad que no fuera a paso de tortuga, eché un vistazo al reloj de la radio en el tablero y me di cuenta de que habíamos estado sentados en silencio por al menos una media hora. Cuando el tráfico se hizo presente otra vez, me giré hacia Levi y decidí cavar mi propia tumba y romper el silencio.
—Así que, ¿qué tal tu Navidad? —pregunté en tono familiar. Levi ni siquiera me dirigió una mirada mientras seguía observando por la ventana del lado del pasajero. Resoplé—. Oh, vamos, Levi.
De nuevo, me encontré con el silencio. Por lo tanto, era el momento de sacar la artillería pesada. La canción que comenzó a sonar en ese momento era una que reconocía dolorosamente bien ya que Mikasa y yo solemos cantarla juntos en los viajes largos. (X)
—Bien, si no quieres hablar, entonces supongo que tendré que cantar —anuncié, sentándome más erguido en mi lugar. La mirada que Levi me lanzó podría asustar incluso a los hombres más grandes y valientes, pero ya que estaba acostumbrado a ella a estas alturas, simplemente le sonreí.
—Joder, no lo harías… —gruñó en ese bajo timbre suyo.
—Oh, sí lo haría —canté, mi sonrisa solo ampliándose.
—Eren, juro por Dios que si tratas…
—"I walked across an empty land, I knew the pathway like the back of my hand" —tomé una gran bocanada de aire antes de comenzar el siguiente verso, pero antes de que pudiera empezar a cantar, Levi prácticamente se abalanzó de su asiento y puso una mano enguantada sobre mi boca abierta.
—Lo digo en serio, Jaeger —advirtió—. No. Cantes. Joder —parpadeé un par de veces antes de eventualmente encogerme de hombros y él finalmente retiró su mano, revelando la enorme sonrisa en mi cara—. Mocoso de mierda… —se quejó mientras volvía a su asiento y cruzaba los brazos sobre su pecho.
—Hey, al menos no empecé a cantar un villancico —me reí.
—Si empezabas a cantar un villancico, te hubiera sacado de este coche a patadas y dejado tu puto culo en la calle.
Jadeé dramáticamente.
—¡No lo harías!
—Dios, Eren. Eres tan jodido como Hanji a veces —resopló con exasperación. Solo me volví a encoger de hombros—. ¿Por qué tienes tanta curiosidad por saber qué hice de todos modos?
—No tengo curiosidad, si estoy siendo honesto, solo estoy tratando de hacer conversación para que el tiempo se vaya más rápido. A este paso voy a morir de aburrimiento sentado aquí en este maldito tráfico hasta que me convierta en nada más que huesos —me quejé.
Para mi sorpresa, Levi se rio entre dientes ante mis quejas. Cuando di un vistazo en su dirección, tenía una leve sonrisa curvando las comisuras de su boca. Esa usual máscara de indiferencia rompiéndose al mínimo y sonreí de vuelta.
—¿Qué? —pregunté con curiosidad.
—En serio eres un mocoso. No puedes estar ni siquiera unos minutos sin moverte de alguna manera o quejándote sobre cosas que están fuera de tu control —sacudió la cabeza, esa sonrisa de antes ahora había desaparecido, sus expresiones sin cambios otra vez.
—¿Sabes? Siempre me llamas mocoso, pero no te ves mucho mayor que yo —dije pensativamente. El tráfico comenzó a moverse un poco ahora—. ¿Exactamente cuántos años tienes, Levi? —ahora sí estaba genuinamente curioso por saber.
Levi permaneció en silencio por un largo rato. Decidí esperar y ver si respondería mi pregunta pacientemente mientras tanto, si es que me iba a responder, y me centré en cambiar de carriles para bajar por una salida antes de que la perdiéramos. No sé exactamente cuántos minutos más pasaron y en menos de lo que pensé estábamos bajando por una salida y me dirigí hacia el lujoso apartamento de Levi en el centro de la ciudad.
—Treinta y tres —finalmente habló, rompiendo la pausa de nuestra conversación de antes.
—¿Qué? —pregunté confuso. No había estado esperando que dijera algo ya que unos buenos diez minutos habían pasado desde que pregunté.
—Tch, ¿estás sordo? No me hagas repetir —se quejó en voz baja.
—Uh, lo siento, es solo que pensé que ya habíamos dejado ese tema ya que estabas callado por un rato. Solo me sorprendiste —admití. Con otro silencio apoderándose de nosotros, me puse a pensar en lo que Levi había dicho.
Tenía treinta y tres años, lo que lo hacía diez años mayor que yo. Bueno, eso era algo sorprendente. Sabía que era mayor, pero asumí que veintiocho a lo mucho. Supongo que Levi era una de esas personas que tienen muy buenos genes a medida que envejecen. Bastardo suertudo. No me di cuenta de que había estado mirando a Levi muchas veces hasta que sus ojos atraparon los míos, plata y azul encontrándose con turquesa y oro, y volví mi mirada hacia el resbaladizo camino frente a nosotros.
Lo escuché suspirar de nuevo.
—¿Puedes ser más obvio, Eren? Sí, tengo treinta y tres años. Si me hubieras preguntado ayer cuántos años tenía, hubiera dicho treinta y dos —explicó.
Finalmente, algo hizo clic y giré mi cabeza rápidamente para mirarlo.
—¡¿Hoy es tu cumpleaños?!
—¡Mira el camino, Eren! —gruñó, sacándome de mi sorpresa y forzándome a concentrarme en el camino una vez más.
—¡L-lo siento! —tartamudeé sintiéndome de repente nervioso—. Pero en serio, ¿hoy es tu cumpleaños? ¿Por qué no dijiste nada?
—¡Porque no es el asunto de nadie! —espetó. Noté la mirada seria en sus dispares ojos y decidí de que debería dejarlo por el momento. Lo último que necesitaba era molestar aún más a Levi y hacer este viaje incluso más incómodo de lo que ya era.
Mantuve mis ojos en el camino frente a mí y dejé a Levi solo mientras una sábana de silencio nos cubría una vez más. Manejamos así durante otros pocos minutos antes de aparcar junto al elegante edificio de departamentos de Levi. Ya había estado aquí varias veces para dejar su ropa limpia o su gato o cualquier otra cosa, pero nunca había ingresado a su departamento en realidad. Solo por el elegante exterior podía asumir que el interior del apartamento de Levi era probablemente igual de agradable, todo bonito y espacios limpios, modernos.
Estacioné justo en frente de las puertas dobles y dejé el auto encendido, el silencio todavía rondando pesadamente entre nosotros. Levi no se movió al principio, desde mi visión periférica podía ver que tenía una expresión amarga en su rostro como si estuviera contemplando algo profundamente. Ya que hablar de su cumpleaños estaba obviamente fuera de los límites, no quería que nos despidiéramos en malos términos y tener que enfrentarme al mismo Satanás la próxima semana, así que decidí tomar la oportunidad.
—Te ves estreñido —dije con la expresión más impasible que pude hacer, imitando el extraño sentido del humor de Levi lo mejor que podía.
Parecía haber funcionado. Resopló en lo que supuse era diversión y vi una esquina de sus labios curvándose otra vez en el fantasma de una sonrisa, luego sus ojos se movieron y finalmente encontraron los míos y le di una sonrisa engreída.
—Cállate, Jaeger —dijo, diversión llenando su usualmente tono hastiado. Por fin hizo un movimiento para salir del Jeep y esperé pacientemente hasta que se bajara. No me molesté en esperar algún tipo de agradecimiento, era Levi por el amor de Dios, Levi nunca decía "gracias" o "lo siento". Simplemente así no era él y en una extraña manera, respetaba eso.
—Oi, Eren —su profundo, suave barítono llamó mientras se daba vuelta para mirarme antes de cerrar la puerta del copiloto. Levanté la vista hacia él expectante, pero permanecí en silencio—. Nos vemos en la Semana de la Moda —y luego cerró la puerta del coche y empezó a caminar hacia su edificio.
Una idea me golpeó y me apresuré a bajar la ventana del lado del pasajero antes de que el hombre alejándose de mí desapareciera antes de que tuviera la oportunidad de hacer esto. Probablemente se enojaría o se encabrone, pero si era lo primero, al menos podía encerrarme dentro del auto antes de que me mate.
—¡Hey, Levi! —llamé desde el calor del Jeep.
Él se detuvo abruptamente justo antes de llegar a la puerta principal de su edificio y se giró para darme una mirada molesta. Síp, definitivamente se enojaría cuando le dijera esto. Dudé por solo un segundo antes de gritarle con una sonrisa:
—¡Feliz cumpleaños!
No me molesté en esperar y ver cuál fue su reacción, si era algo parecido a lo que supuse que iba a ser, que era él enojado y tratando de matarme, simplemente subí la ventana de vuelta y salí a la calle antes de huir a toda velocidad. De cualquier manera, estoy seguro que cualquiera que haya sido su reacción, me enteraría la próxima semana en el trabajo de todos modos.
Aclaraciones:
(1) Atuendo de Eren en mi perfil.
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
N/A: Había esperado no tener que explicar esto, pero lo haré solo para aclarar algunas cosas.
Reiner y Eren han llegado a una conclusión en este capítulo respecto a que su relación no va a funcionar porque,
1. Eren es un poco adicto al trabajo, seamos honestos. Se toma su trabajo seriamente porque es un sueño para él poder trabajar en una editorial que respeta tanto.
2. Reiner es demasiado afectuoso y tal vez algo pegajoso. Eren se da cuenta de esto durante la pelea cuando están sentados juntos en el sofá y Reiner está siendo todo lindo y tierno con él, lo que no le importa, pero Eren es extremadamente independiente. Estoy basando esto en experiencia personal porque soy de la misma manera, en realidad no me gusta la gente pegajosa que siente la necesidad de estar con alguien todo el tiempo e imagino que Reiner es el tipo de novio que quiere ver a Eren todo el tiempo, abrazarse y besarse en el trabajo, básicamente diciéndole a todos sobre su increíble novio y Eren simplemente no es así. Por lo menos, no en este fic. Quiero plasmarlo muy independiente y autosuficiente. Alguien que hace sus cosas sin la necesidad de algún tipo de ayuda, porque así es como lo imagino en mi cabeza a pesar de que a veces necesite ayuda. Solo que es demasiado terco y determinado para mostrar su valía.
3. Eren y Levi. Vamos. ¿Hay alguna otra razón que necesite dar de por qué terminé el ReiEre? ¡Tengo que permanecer fiel a mi OTP!
N/T: Como ven, espero que con ese comentario de la autora las cosas hayan quedado más claras. Tal vez a algunos les parezca un poco fría o estúpida la forma en que se separaron Reiner y Eren, pero la autora tiene razones válidas.
Por otro lado, lamento haber demorado. ¿No les gustó mucho el capítulo pasado? En serio que sus comentarios son todo para esta traducción, unas pocas palabras de qué les parece la historia, que no me tarde mucho, ayuda mucho y me anima a seguir. En serio se los agradecería.
P.D. Gracias a YenAcker por la portada.
